Reseña: Sylvania «Purgatorium» (Art Gates Records 2023)

Pues ya tenemos de vuelta a los chicos de Sylvania. La banda, que pasara por nuestros escenarios el pasado mes de septiembre dentro del marco del Karma Fest, regresa ahora con un cuarto álbum de nombre “Purgatorium” y en el que encontramos a Álvaro Chillarón bajo, Sergio Pinar en baterías, Sergio Garay y Alberto Montoya en guitarras y Alberto Sÿmon en voces, amén de las colaboraciones del Saratoga Tete Novoa y el Opera Magna Nacho Sánchez Soler.

A excepción hecha de las baterías, que vendrían al mundo en los Novo Estudios, serían los Fireworks Estudios quienes registrarían el resto de elementos bajo supervisión y posterior mezcla de Fernando Asensi (Lethargus, Zarpa, Dragonfly…). El material resultante sería masterizado finalmente por el propio Alberto Montoya y adornado por el arte de JM Design (Amadeüs, Dünedain, Daeria…). En la calle desde el pasado veintidós de diciembre vía Art Gates Records.

Pocas sorpresas con la introducción “Entre La Vida y La Muerte” y el tono casi cinemático en el que se desarrolla, con ecos que oscilan entre Danny Elfman y James Newton Howard. Que en cualquier caso me gusta por el crescendo que plantea pero sobre todo por la forma en que se introduce en una “Purgatorium” que terminara por dar nombre al disco. Corte de power metal clásico, casi señorial, con unas más que dignas guitarras dobladas durante el prólogo. Acierta la producción a la hora de mantener el equilibrio entre la cara propiamente metálica de la banda valenciana y todo el aparataje sinfónico con el que lo acompañan. El ex Nocturnia Alberto Sÿmon traza aquí un estribillo que me recuerda, y no poco, a la buena gente de Argion. Sencilla, directa, con gancho y, da la impresión de muy pensada con el directo en mente.

El Río De Los Lamentos” baja las revoluciones para apoyarse ahora en un riff a ratos cabalgante al que acompañan ahora unos arreglos que adquieren un mayor protagonismo con respecto al corte precedente. Colabora aquí Nacho Sánchez Soler al teclado pero si por algo sorprende esta tercera entrega es por el doble juego vocal que plantea durante estrofas. No es nueva esa dualidad en cuanto a voces pero tampoco puedo decir que me parezca mal resuelta. Sylvania ofrecen aquí un tono más oscuro. Sin excesos, siempre dentro de las barreras del género, pero que termina por contribuir a dotar de una mayor versatilidad a este cuarto trabajo. Mayor brío el que entregan durante la extensa ración solista, que termina eso sí de manera un tanto naíf. En cualquier caso bien está esa calma antes del llamativo groove que anticipa al estupendo epílogo. Pequeños detalles al margen, uno de los cortes que más ha ido ganando con el correr de las escuchas.

Mucho es el gancho que posee la no obstante tímida línea de piano que introduce “Tu Calor Será Mi Voz”. Mejor aún el riff que conduce hacia las estrofas y ese trazo ambivalente en el que se desarrollan. El estribillo hace mucho por encontrar un gancho que unifique a banda y público en los directos. Por ahí surge una cierta autoconsciencia con la que conecto solo a ratos. También un bajo, el de Álvaro Chillarón, que dará vistoso apoyo durante las partes más desnudas. Muy Helloween la ración de solos que despachan aquí y juguetona la manera en que la banda transita hasta el epílogo. No caben sorpresas esta vez. Sÿmon parece de hecho más que cómodo en estos tonos medios y el corte, sin alardes gramáticos de ningún tipo, termina por funcionar.

Corría el mes de mayo del año pasado cuando la banda anticipó este nuevo álbum con el single “Aunque Mi Alma Se Desgarre”. Composición riquísima en cuanto a arreglos, trazada a un tiempo con gusto clásico y al otro con la suficiente inteligencia y agilidad para que su escucha enganche al oyente a la primera. Al menos si este es de los que disfrutan del metal más amable y melódico. Valga la redundancia. Su línea de voz, en particular durante las partes más desnudas de las estrofas, trae a mi mente a los Mägo De Oz más “populistas”, mientras que después hay ideas que me recuerdan a Freedom Call, Edguy, Axxis… Sin parecerme el corte más redondo de los diez, sí que posee una de las secciones solistas más llamativas y vibrantes de todo “Purgatorium”.

El disco encuentra ahora una nueva instrumental. En este caso una muy apaciguada “Canto De Luna” donde las guitarras acústicas toman el mando sobre un tímido colchón ornamental. Discreta por duración, aún más por trazo, donde apenas se divisa un pequeño up tempo sinfónico en su recta final, y que introduce una “Hechizo De Invierno” cuyo arranque siempre me transporta a los Avalanch de “El Ángel Caído” o “Llanto De Un Héroe”. En lo que atañe a las estrofas, diría que son estos los Sylvania más guerreros de todo el disco, trayendo de vuelta incluso aquél contrapunto vocal que ya planteaba “El Río De Los Lamentos”. Sorprende por ahí ese estribillo en tonos mucho más amables y cercanos al tono general de este cuarto disco, componiendo así un corte un tanto bipolar, que no fallido.

Mar De Agosto” es una balada de tranquilo inicio al piano donde Sÿmon, claro, ofrecerá la cara más amable de su registro. Pocas sorpresas en cuanto a trazo con ese muy clásico crescendo que conduce hasta el elegante solo de guitarra. No puede decirse que se hayan liado la manta a la cabeza, baladas así hemos escuchado ya unas cuantas, pero los valencianos al menos parecen haberse preocupado de arreglarla en condiciones. Posee además buenas ejecuciones y a un Sÿmon que ofrecerá su mejor cara en el más elevado tramo final. Lo dicho, de las de toda la vida.

El Juicio De Las Almas”, primero del par de cortes con Tete Novoa a bordo, recupera a aquellos Sylvania más oscuros de “El Río De Los Lamentos”, contrapuestos una vez más a un estribillo, con la actual voz de Saratoga tan torrencial como acostumbra. Luminoso y radiante. Sin que su trazo me resulte en exceso brillante, sí que resulta atravesada por algunos de mis riffs favoritos de todo el álbum. También por una a ratos vibrante sección solista. Desde luego parece haber muy buena química entre ambos músicos. También entre ambos vocalistas, si bien no me parece esta la letra más redonda del álbum. Opinión esta profundamente subjetiva, claro.

Hacia La Eternidad” cierra “Purgatorium” yéndose hasta los doce minutos. Y lo hace planteando de inicio un power metal a la alemana, deudor directo de los Gamma Ray más vivarachos. Ahí se produce un descenso hacia una calma que acogerá a las primeras estrofas. Vistosos arreglos de viento aquí y otra buena línea de bajo de Chillarón. Tete Novoa regresa para enfrascarse en un duelo con Sÿmon y, en cierta manera, recuerdo “Las Ruinas Del Edén” de Avalanch, si bien es más una sensación que un parecido empíricamente demostrable. El puente central, que desciende a una calma sinfónica, de nuevo casi cinemática, puede recordar al power metal de principios de este siglo. Y es que mientras que tras él surgen los Sylvania más amables, me agrada lo diverso del trazo en este tercio final aunque quizá no tanto los riffs en que se apoyan. Pero la producción acierta de nuevo a amalgamar las distintas líneas en un perfecto equilibrio entre lo que es heavy / power metal y lo que no deja de ser puro ornamento. Dejes folkies anticiparán uno de los epílogos mejor resueltos del álbum. La banda nunca ha sido ajena a los cortes largos pero este desde luego puede ser el más redondo que hayan trazado nunca. Gran cierre.

Notable trabajo el de los valencianos. Por lo sólido de muchos temas y lo diverso de otros. Al final el disco parece conversar consigo mismo en lugar de agarrarse a una única carta ganadora. Por ahí surgen composiciones con gancho, la propia “Purgatorium”, junto a cortes más extensos e igualmente eficaces como “El Río De Los Lamentos” o en especial la final “Hacia La Eternidad”. Y puede que la aportación de Nacho Sánchez en la primera peque de discreta. Todo lo contrario puede decirse no obstante de Tete Novoa en la segunda. Al final un álbum que, si bien no me resulta del todo perfecto, ha ido ganando lo suyo con el paso de los días y las escuchas. Ya me contaréis si también ha sido vuestro caso.

Texto: David Naves

Agenda: Los Sex + Malatesta en Oviedo

El cuarteto madrileño Los Sex retomará los escenarios en el 2024 con su paso por la ovetense Sala La Salvaje el próximo viernes 9 de febrero. Cita en la que compartirán tablas con el trio local Malatesta.

Tras girar por salas de toda España y pasar por varios festivales durante año y medio presentando su último disco «Mambo«, Los Sex cerraban en junio del pasado 2023 la gira promocional en la Sala El Sol de Madrid con lleno absoluto. Inmersos en la creación de nuevo material junto al productor inglés Nigel Walker (Abbey Road Studios, Gary Moore, Jeff Beck, Sidecars, Pereza…) y José M. Rosillo en los Estudios Audiomatic han editado 2 sencillos hasta el momento «Bailando Hasta El Suelo» y «Caramelos«. Por su parte Malatesta continúa presentando su ópera prima «El Instante Perfecto» y la promesa de ofrecer alguna sorpresa. Entrada anticipada 10€ a través del siguiente enlace a Wegow:
https://www.wegow.com/es/conciertos/los-sex-malatesta-la-salvaje-oviedo-9-febrero-2023

Crónica: Zålomon Grass (Factoría Cultural Avilés 3/2/2024)

Llegaban los Zålomon Grass a nuestra querida Factoría Cultural avilesina inmersos aún en la presentación de “Space Opera”, del que os dimos cumplida cuenta hace escasas fechas por aquí, y la cita bien valía sobreponerse al pequeño proceso gripal que me lleva acechando desde mediados de semana. «Sold Out» en la puerta, casi una constante ya en los conciertos que plantea el recinto, y la casi total seguridad de tener un bolo de los buenos ante nosotros.

El arranque cuando pasan pocos minutos de las diez no puede ser más eléctrico, en forma y fondo, vemos a un trío (G. Mckenzie en voz y guitarras, David Rodd en bajo y coros y Mauro Comesaña en batería y coros) decidido a divertirse y divertirnos. Responde una Factoría muy por la labor ya desde los primeros instantes. Público siempre fiel y disfrutón y una banda que si bien arrancó con un sonido algo enmarañado, iría ganando enteros con el correr de los temas.

Temas como “Heard It On The News” de ese estupendo primer largo nos dejan bien a las claras el nivel que atesoran como músicos. Es aquí que Rodd luce sobremanera desde su Fender de cuatro cuerdas para regocijo de los más puristas. La banda, con una puesta en escena de lo más básica y elemental, lo fía todo a sus ganas de comerse el mundo y parecen vencer en el cometido. Aquí G. Mckenzie aprovecha para los obligados agradecimientos y Avilés responde con el calor que en él es habitual.

Es precisamente G. Mckenzie quien abusa de sus seis cuerdas primero en “All Hands On Deck” para después terminar por los suelos al tiempo que despliega solos de feeling casi inabordable. El trío vigués parece tener en él a un frontman de altura, pues no fue menor el nivel de entrega que mostró en tareas vocales. Zålomon Grass vinieron a sonar más poderosos y contundentes que en su encarnación de estudio y uno no puede por más que pensar el cabreo que tendrán a día de hoy quienes se quedaron sin entradas para el concierto.

Esa encarnación más nervuda vino a manifestarse a través de una “Cosmic Relief” con G. Mackenzie haciendo uso y abuso de su CryBaby. Enganchó el trío aquí, pues no fue pequeña la ovación que se llevaron al término de la misma. “Vamos a tocar algo más suave”, anuncia el espigado guitarrista, y la banda brinda un tremendo “Private Show”, no exento de percances, pues el parche del bombo poco más y entrega bandera blanca. Al final nada que no arreglase un poco de cinta americana.

Se sucedían los temas y los vigueses no parecían capaces de desfallecer. No fueron pocas las veces que agradecieron el apoyo de la gente. La importancia de mantener viva la llama de la música en directo. Algo que en la Factoría cuidan con sumo cuidado. A la vista están los resultados. “Too Late Now”, una de mis favoritas del “Space Opera”, llena el recinto de ritmos calmos y tranquilos, amplifica el aire más bluesero de su encarnación de estudio y da cumplida muestra de la cintura que poseen los chicos a la hora de ampliar el rango de influencias que manejan.

Groove To Prove”, huelga decir que con la banda sonando redonda pese a los pequeños percances por otro lado habituales del directo, se convierte en un verdadero pildorazo. Uno se pregunta cómo una banda con apenas cuatro años de vida es capaz de mostrar tantas tablas en vivo. Hay formaciones que parecen nacer con estrella y Zålomon Grass desde luego la mostraron el viernes. El final, como no podía ser de otra forma, correspondió a una “The Drill” a la que, parece, será muy difícil destronar de su privilegiada posición como broche final de sus shows. Si pasan por vuestra ciudad ni lo dudéis e id a verles. Ya nos lo agradeceréis después.

Es verdad que fue uno de esos shows que van de menos a más. Especialmente en lo tocante al sonido. Pero en cuanto encarrilaron y el público conectó con ellos, fue otro bolo para el recuerdo. Uno piensa que si en apenas cuatro años han demostrado ya tal nivel de cohesión, feeling e incluso pegada, inasequible al desaliento Comesaña tras baterías, qué no tendrá el futuro reservado para ellos.

Por nuestra parte nada más. Agradecer una vez más a Omar Fernández por todas las facilidades y mandar saludos a Michael Arthur Long (Drunken Buddha), Oscar Osmow, Carlos Suárez y Javier de Coupaud (Mad Rovers), José Antonio Fernández y a quien mi cabeza, embotamiento mediante, no acierta ahora a recordar. Ahora si me disculpan voy a tomarme un «requemao» caliente como la piel del sol. Nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Crónica: Monorock Fest (Corvera 2/2/2024)

Primera y esperemos que no última edición del Monorock en la localidad de Corvera, nacida bajo el paraguas del Rockvera y que vino a reunir a las bandas Azure, Ochobre y Ofensivos. También exposición fotográfica, con instantes inmortalizados ya para siempre a cargo de Felipe Suárez (Keep The Flame) y José Ángel Muñiz de este mismo medio. Y como colofón, o más bien como anticipo a la música propiamente dicha, una charla de la que pronto tendréis noticias y que juntó en El Llar a la buena gente de Piratas de Libertalia, Pablo García (WarCry), Lady Ani y Dani G. (Last Days Of Eden), el propio Felipe Suárez y servidor. Y no me quiero olvidar de una grande como es Rheme Peláez, que estaba invitada a la charla y la que un percance de última hora impidió su presencia en la misma. Vaya un abrazo grande de nuestra parte.

Usando un latiguillo muy Simpsons, sabéis de sobra que tengo debilidad por la familia amarilla, “era mi primerito día” y ciertamente uno siempre ha resultado más elocuente con la palabra escrita que hablada. Sirva esta misma crónica como prueba más que fehaciente. Sea como fuere un rato que de tan agradable (“prestosa” diría el guitarra de WarCry después en sus redes) se nos pasó volando a todos. Esperando repetir, sea de nuevo como participante o como mero y simple escuchante.

Hecho pues el obligado recorrido por la exposición fotográfica y toda vez arreglamos eso que llaman “la escena” como buenamente pudimos, tocaba recibir al ahora cuarteto instrumental Azure. O no. Porque es precisamente su (hasta la fecha) único corte con voz, el fenomenal “Hielo Sumergido”, el encargado de iniciar las hostilidades. El empaque que le otorga a la banda no ya la voz de Daniel Fernández Barata sino también su guitarra, forma parte indivisible ya de su propuesta.

Una propuesta en donde la luz, o la ausencia de esta, parece del mismo modo intrínseca al tipo de música que realizan. Pasajes casi espaciales, atmosféricos, lindantes al mismo tiempo con lo onírico y lo terrenal. Nunca he ocultado mi pasión por lo que hacen y ruego me perdonéis ciertos epítetos grandilocuentes. No fue poca la audiencia que congregaron. Diría incluso que fue la banda del cartel que más público llegó a concitar la noche del pasado viernes.

Luz Solar”, con la banda bañada en obligada luz azul, sirvió tanto como para cerrar el repaso al Ep «Oxímoron» de 2023 como para poner en la palestra su lado más denso y quizá enigmático. Su música multiplica matices y, perdón por insistir, en la que la luz juega un papel central y primordial. Que complica la labor fotográfica pero contribuye en gran medida a agigantar su peculiar manera de entender el rock instrumental. Da buena fe de ello el contraste que produce en el Llar la irrupción de una potente luz blanca toda vez el corte alcanza sus recodos más calmados.

Aunque si hubo un corte que capturó la atención del público ese fue “Un Nuevo Amor”, de su primer álbum “Amor Fati”. Y lo hizo con la irrupción de un jovencísimo grupo de percusión perteneciente a la avilesina Fábrica de Músicos y que pobló el Llar de móviles en alto inmortalizando el momento. Agradó, además, por algo que se había hablado en la charla. Ya se sabe: qué tan necesario es el relevo, urge meterle el gusanillo del rock a una chavalería que, de otra manera, raro, difícil o muy complicado contacto tendría con esta música que tanto amamos. Gran detalle en definitiva.

Pero su descarga no culmina aquí, siendo por ahí “Enkrateia” la encargada de cerrar el show mostrando la vertiente más gruesa, potente y afilada de su rock instrumental. Algo más de sesenta minutos donde vino a quedar claro una vez más tanto el buen nivel en el que se encuentran instalados como toda la serie de peculiaridades que elevan su personal manera de entender la música. Cierto que a los menos asiduos a este tipo de propuestas, a sus tan inevitables como largos desarrollos se les pueden hacer cuesta arriba. Atragantar incluso. Pero servidor los disfrutó de lo lindo.

La posterior salida de Ochobre y su punk combativo (valga la redundancia) supone un giro de ciento ochenta grados al festival. No exenta de problemas, de hecho, con una caja de batería o uno de los micrófonos encargados de recoger su sonido queriendo tener su propia cuota de protagonismo.

Cierto es que se produjo cierta desbandada de gente tras la descarga de Azure pero no es menos verdad que, quienes nos quedamos, disfrutamos de buenos cortes de punk hiriente y reivindicativo como “Somos”. Dos guitarras, bajo y batería, voz y gaita, su idiosincrasia no podría resultar más asturiana y nombres como los de Dixebra o Skama La Rede, qué duda cabe acuden al subconsciente de uno durante el rato que ocupan sobre las tablas. Huelga decir de todos modos que su propuesta resulta un tanto perpendicular a un medio como este. También, y aunque no guste uno de personalizar en exceso las crónicas, me sentí algo mareado durante su show y hube de buscar refugio en las cómodas butacas del Llar.

Independientemente de gustos, Raquel se muestra como una frontwoman (¿cómo sería el término en asturianu?) de auténticas garantías. Jugando entre registros, sin parar de moverse en ningún momento y buscando siempre la tan necesaria conexión con el público. Conexión que se produce cuando proclama aquello de “contra xenocidios y pola llibertá de los pueblos”. Proclama a la que nos sumamos no ya nosotros sino cualquier ser humano con un mínimo de razón y empatía.

Cumplieron. Ya digo que su propuesta nos resulta un tanto ajena. No puede uno llegar a todo (es imposible) pero pese al malestar que sufrí (nada grave, no se preocupen) me resultaron agradables en su mezcla de punk, folk y pequeños pero marcados flirteos con el hardcore. De volvernos a encontrar en un futuro prometo acudir con los deberes hechos.

Tampoco es que el punk metal rap (disculpas a César Strawberry por adueñarme del término) de Ofensivos sea un género en el que nos prodiguemos por aquí. Pero “Perdón x El Retraso” pasó por las reseñas de esta web y cumplió a la hora de dejarnos con ganas de contemplar las evoluciones de la banda sobre un escenario.

Evoluciones que tienen mucho de performance. Desde sus ropas hasta la curiosa forma de irrumpir en escena, arrastrados (y no es un decir) a ella por el bajista y confesor Padre Eusebio. Con un clásico como Pablo Viña en baterías y echando mano de la introducción de ese último álbum, nos preparamos para dar buena fe de una de las propuestas más irreverentes y socarronas que el actual panorama de la música asturiana tiene para ofrecer.

Esa irreverencia, ese espíritu no quisiera decir incorrecto pero desde luego sí que obedeciendo al propio nombre del quinteto, es algo que le queda claro al público desde “Los Guajes De San Ildefonso”, que engarzan con “Mal, Muy Mal”, coreada a grito por el público del Llar. “Quiero Ser Acústico” y “Cuarto Milenio”, donde me quiere sonar el abyecto personaje al que dirigen sus miras, traen al recuerdo a trabajos anteriores de la por momentos inclasificable banda astur.

Pero es “Réquiem Por Albert” una de las que recibo de mayor grado. Quizá por lo muy atragantado que tengo al personaje sobre el que ironizan y que desde luego no sería el único en salir mal parado de las iras ofensivas. Balones que vuelan, peleas de escobillas de váter y una “Abascall Of Duty” que retumba en todos los rincones del Llar. Con Kike Collado subido a las tablas en silla de ruedas y a quien deseamos pronta y total recuperación colocan a la igualmente infame Susanna Griso en la diana al tiempo que encaran un final de set donde vimos al Llar (y es una pena) con un aspecto algo desolado en lo que a público se refiere. Y aunque echara en falta “Jodida Chancla”, qué duda cabe que pese a mi pasajero embotamiento disfruté de esa “Nos Vimos En Serín” donde fusilan aquél viejo (y controvertido) clásico de los vascos Soziedad Alkoholika. Socarrones, críticos, disfrutones y con el punto justo de irreverencia y mala leche. Es cierto que su propuesta a ratos recuerda en gran medida a los Def Con Dos del mentado César Strawberry, pero no es menos verdad que los disfruté a pesar de los mareos. Dichosos catarros.

Fue una jornada llena de nuevas experiencias para nosotros. Tanto la exposición fotográfica como la charla, ambas nos han venido dadas sin nosotros haber hecho otra cosa que no sea tratar de estar al tanto de las cosas que pasan dentro y fuera de nuestros escenarios. De ahí que la satisfacción no sea precisamente pequeña. Y aunque a veces la salud ponga trabas, tened por seguro que, en la medida de lo posible, por ahí andaremos dando la lata con la cámara y la libretina.

Vaya un abrazo enorme a la buena gente del Rockvera, a Piratas De Libertalia, a los compañeros de charla, a Felipe Suárez (tremendas fotos como viene siendo habitual, amigo) y al resto de músicos y sin embargo amigos con quienes nos cruzamos. También a los habituales que no fallan nunca y finalmente el deseo de seguir viéndonos en siguientes fechas. La rueda no se detiene y nosotros tampoco.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Eurovisión 2024: El metal volverá a estar presente

Gracias a la victoria en la edición noruega del concurso musical Melodi Grand Prix la formación folk/pagan metal Gåte y la canción «Ulveham» defenderán el metal en la próxima entrega de Eurovisión.

Con la poderosa voz de Gunnhild, una fascinante actuación en vivo y la cautivadora mezcla de folk tradicional y rock moderno, esta joya cultural sobre los ricos tesoros del folclore y la música tradicional noruega consiguió rápidamente ser la favorita de la prensa. La canción versa sobre la milenaria historia de «Møya i Ulveham«, en la cual una joven doncella sufre una serie de injusticias, pero cuya defensa de la justicia y la bondad, incluso en las pruebas más duras, triunfa sobre el mal para romper la maldición que pesa sobre ella.

Agenda: «El Castru Gargantá» Volumen 2

Tras su inauguración el pasado 20 de enero, «El Castru Gargantá» regresa con un nuevo evento protagonizado en esta ocasión por el trio psicodélico madrileño Cinnamon Place, Phoenix Cvlt que repite presentación de su ópera prima «La Profecía» y los rockeros langreanos Diez Osos.

Con apertura de puertas a las 18 horas, el acceso libre que no gratuito, se abrirá una taquilla inversa para que en un ejercicio de responsabilidad del espectador este decida cuanto pagar.