Los alicantinos Halo Metal Band se embarcarán en el inminente 2023 en la gira conmemorativa a su 10º aniversario. Estas son las primeras fechas confirmadas:
Un tour que repasará los temas que han marcado la historia de la banda fiel a un sonido cargado de groove y tintes hardcore.
Tras más de una década alejado del metal Richard De La Uz (Exkabibur, Eden, Jíbaro) regresa con un nuevo proyecto en solitario. El jueves 22 de diciembre estrenará «La Tormenta» como primer adelanto de un próximo EP compuesto por 4 temas.
En esta nueva aventura estará acompañado por Jorge Rodríguez (Escuela De Odio, Sound Of Silence, Eterna, Aneuma) a la batería, José Rodríguez al bajo además de Alexis Iglesias y Javi Ramos a las guitarras. La grabación se ha llevado a cabo en en los estudios ACME de Avilés con la producción de Pedro Álvarez. El videoclip ha sido realizado por Pablotur, jóven promesa del panorama audiovisual asturiano.
Con todos los ojos puestos en su estado de forma cuando aun faltan varios meses para el inicio de su próxima gira mundial, Metallica interpretaba por primera vez en vivo «Lux Æterna«, primer anticipo de su nuevo disco «72 Seasons«, cuyo lanzamiento está programado para el 14 de abril de 2023.
Aunque la interpretación sufría algún contratiempo, sobre todo en la batería de Lars Ulrich, el resultado ha sido más que satisfactorio, con un buen trabajo vocal de James Hetfield y del propio Ulrich, al que muchos seguían con lupa debido a las exigentes líneas de batería de la canción.
Cuarto trabajo ya para los gaditanos The Electric Alley y no sin vicisitudes. “Apache” iba a salir inicialmente bajo el paraguas de Movistar pero cambios en el organigrama de la compañía echaron atrás el trato, dejando a nuestros chicos, Jaime Moreno (voz) Nando Perfumo (guitarras), Sergio Reyes (bajo) y Rafa González (batería), poco menos que con el culo al aire. Así las cosas, la banda se las ha apañado a duras penas para autoeditar un álbum que ha sido grabado a caballo entre Estudio Uno (Colmenar Viejo), Estudio Setentaynueve (Jerez de la Frontera) y Grabaciones Sumergidas (El Puerto de Santa María).
El disco arranca, en cierto modo, a la contra. El tema título “Apache”, de hecho último tema de la decena en ser compuesto, propicia un arranque desligado de los habituales comienzos a calzón quitado. Se mueve cadencioso y elegante, distinguido, con un estupendo Jaime Moreno al micro dejando unas muy vistosas líneas de voz lo mismo en estrofas que en estribillos. Un arranque que me agrada en gran medida, si bien pienso que algo más de desarrollo no le habría venido pero que nada mal.
“Hurricane”, sin tampoco llegar a pisar el acelerador a fondo, bien es cierto que añade algo más de picante a la mezcla. Esto sigue siendo rock entre elegante y candente, con buenos riffs y mejores melodías. Aquí habita, de hecho, uno de mis estribillos favoritos de todo “Apache”. Un corte que viene a ejemplificar la buena producción de la que goza el álbum pese al baile entre estudios. Estupenda.
“One Lasting Light” se hace querer con ese acento más bluesero del prólogo, así como la manera en que se conjuga con los Alley más decididamente rockeros después. Un nervio más marcado que le sirve a Rafa González para trazar una llamativa línea de batería. Puede que su estribillo no tenga el gancho del que sí disponen algunas de sus compañeras, no obstante es un corte que me atrae por construcción primero y por ese vistoso solo del puente después.
“What’s Going On?” viene para romper la tónica de este “Apache”. La banda dibuja ahora un medio tiempo de cadencias leves y aroma americano que le viene como un guante al registro de Moreno. Bluesera, tranquila, distinguida, si funciona del modo en que lo hace es gracias a otra buena labor sobre el papel. De lo más clásica, también de lo más funcional.
Pero si hablamos de composición pura, qué duda cabe de que es “Fireworks” la que habrá de salir victoriosa en este aspecto. Una montaña rusa bien pensada y mejor ejecutada, que transita desde la levedad de las estrofas a la carga más rockera de los estribillos con una naturalidad que viene a hablar muy bien de la banda que nos ocupa. Engalanada con grandes riffs y alguna de las mejores voces de Moreno en todo el álbum, habrá de culminar con otro gran solo durante el puente. Una de las grandes bazas dentro de este “Apache”.
Así las cosas, quizá “Writing’s On The Wall” no llame tanto la atención. La banda recupera aquí el aire más ligero, menos grandilocuente, si acaso más casual, y el corte termina por engancharme sólo a veces.
“Make It Through The Night”, por su parte, recupera el brío más enérgico, también una escritura algo más acendrada, y el disco parece recuperar de pronto el buen tono. Es un corte igualmente desasido de los grandes imputs del álbum, aquél donde la banda linda más cerca que nunca del alternativo. Siempre sin perder de vista su fuerte marchamo hard, lo que redunda finalmente en un corte más personal, fácilmente identificable y llamativo.
Menos recóndita y más reconocible, “All The Way” nos recupera a los The Electric Alley más estandarizados. Por ahí sonarán menos sorprendentes, lo que no quita para que este sea un corte repleto de gancho, con todas las trazas de que les puede funcionar como un tiro sobre las tablas. Muy alto el bajo de Reyes en la mezcla, dando un empaque hasta ahora desconocido a su bien sabido rock and roll. Tan sencilla compo pegadiza.
“Son Of A Gun” no descabalga de esa onda más rockera. Si acaso Moreno se desempeña ahora con un marcado deje más chulesco, más sleazy, más angelino, y el corte toma nuevos bríos cara a convertirse en una de las mayores andanadas rockeras del álbum. Toda una fiesta.
El cierre con “Bliss” nos reconcilia con los Alley más blueseros a través de un medio tiempo de acento clásico y embrionario, tan poco sorprendente como exquisitamente resuelto. Buenos riffs, mejores melodías y un inspiradísimo Moreno al micro para finiquitar un estupendo álbum del mejor rock and roll.
Nuestra escena sigue entregando buenos álbumes de hard rock. Creo sinceramente que “Apache” lo es. El disco representa un buen viaje entre el hard de siempre, unos bien pensados toques blueseros, un vocalista en gran estado de forma, grandes riffs y una producción a la altura. De obligada escucha para todo fan del género que se precie.
El 15 de diciembre del 2019 tenía lugar el último concierto de Children Of Bodom. Bajo el título de «A Chapter Called Children Of Bodom» la Sala Black Box en Helsinki era testigo de un acontecimiento histórico en la banda formada por Alexi Laiho (guitarra y voz), Jaska Raatikainen (baterista), Henkka Blacksmith (bajo), Janne Wirman (teclados) y Daniel Freyberg (guitarra).
Tres años después a través de sus redes sociales Jaska Raatikainen, Henri «Henkka T. Blacksmith» Seppälä y Janne Wirman anunciaban la intención de mantener vivo ese momento a través de la edición de un disco con la grabación del concierto. Además solicitan a sus fans la aportación de fotos de cualquier época de la banda para incluirlas en el artwork del álbum. Para ello habilitan el mail fans@cobhc.com hasta el próximo 31 de diciembre. Todo un homenaje a la figura de Alexi Laiho fallecido el 29 de diciembre de 2020 en su casa en Helsinki.
Cuatro años después de la publicación de su último trabajo discográfico «White Dragon«, los alternativos catalanes Ankor estrenan «Prisoner«, como primer adelanto del que será el nuevo álbum, previsto para primavera de 2023.
La formación que cuenta con la reciente incorporación a la batería griega ex-Nervosa Eleni Nota presenta un tema duro, directo y contundente a la vez que melódico y pegadizo, con un estribillo que contrasta con las estrofas y riffs, mostrando las dos caras de la versátil y enérgica vocalista británica Jessie Williams. El videoclip ha sido realizado por su guitarrista y fundador David Romeu.
Tras su presentación en sociedad allá por octubre en la pasada edición del festival Rueda Rock, Eterna o lo que es lo mismo la nueva formación encabezada por Alberto Rionda y Juan Lozano presenta su primera canción bajo el título «Hijos De La Soledad«.
La formación, que se completa con Jorge Rodríguez (Escuela De Odio, Aneuma) a la batería y Paulo Tchili (Bridge To Nowhere), originalmente rendía homenaje a «La Llama Eterna«, el icónico disco de Avalanch. El estreno parece ser primer adelanto de una próxima obre de estudio.
Camel, considerados uno de los pilares fundamentales del rock progresivo junto a bandas como Pink Floyd, Yes, Genesis, o King Crimson regresarán a nuestros escenarios en el 2023.
27 DE ABRIL – LA RIVERA – MADRID 28 DE ABRIL – PALACIO DE CONGRESOS Y EXPOSICIONES – GRANADA 29 DE ABRIL – FESTIVAL LAGO BORNOS – CÁDIZ 1 DE MAYO – TEATRE AUDITORI – SANT CUGAT DEL VALLES
Su última gira data de 2018 y fue plasmada en un doble DVD en directo en el prestigioso Royal Albert Hall de Londres. Camel volverá a la carretera con su gira 50 Years Strong para celebrar la riqueza de la música que abarca su larga historia. Sus dos antiguos colegas musicales, el bajista Colin Bass y el baterista Denis Clement, se unirán a Andrew Latimer. Ocupando la silla del teclado con aplomo e innegable virtuosismo estará el multiinstrumentista Peter Jones, quien debutó con la banda en su gira japonesa en 2016 y se ha convertido en un firme favorito de los fans. La energía intuitiva en el grupo reavivó la alegría de actuar como un cuarteto y el publico quedó seducido por la profundidad y el poder del sonido producido por 4 músicos.
Tercer disco para la Graham Bonnet Band, donde el ilustre vocalista de Lincolnshire se acompaña de Beth-Ami Heavenstone al bajo y Conrado Pesinato a la guitarra. Para esta nueva obra, el ex-Rainbow cuenta además con las colaboraciones de músicos de renombre tales que Jeff Loomis, Roy Z o Don Airey entre otros. “Day Out In Nowhere”, que puso en circulación allá por el mes de mayo el macrosello italiano Frontiers Records, contó con arreglos orquestales de Antonio Teoli y Shota Nakama, para posteriormente ser objeto de mezcla y masterización por Brendan Duffey en The Fuel Music Studio (Fullerton, California, Estados Unidos).
“Imposter” es un opener directo, sincero, sin grandes aspavientos, donde Bonnet, que cumplirá 75 años el próximo 23 de diciembre, se muestra aún como una fuerza capaz de impulsar un hard / heavy poderoso y lúcido, con cierto aire autoreivindicativo. Envuelta de buenos riffs, aquí me llaman la atención esas escalas orientales previas al solo, en pura clave guitar hero, de Pesinato. Las buenas teclas de Alessandro Bertoni vendrán a rematar un gran arranque:
“12 Steps To Heaven” le cambia el paso a este “Day Out In Nowhere”. La banda dibuja un medio tiempo alterno, milimétricamente construido, que le sienta como un guante al registro de este auténtico perro viejo inglés. El acelerón de estribillos, a la vejez viruelas, se apoya firme en la firme base rítmica y la estupenda producción del álbum. Todo suena donde bebe en la calma y también en el nervio. Que éste es un trabajo de una banda y no el proyecto ególatra de un sólo músico nos lo confirma el gran solo que Pesinato dispone de nuevo durante el puente. Vibrante y decidido, sin cortapisas de ningún tipo. Por ahí que “Brave New World” no impresione en la misma medida. No es que sea un corte fallido, desde luego no lo creo, pero sí que exuda una sencillez, un toque clásico, que pienso no funciona en la misma medida en que lo hace la estupenda dupla inicial. Sea como fuere, bien está ese solo que dibuja el bueno de Roy Z aquí. Y es que nadie va a descubrir a estas alturas al guitarra de todo un Bruce Dickinson, mucho menos servidor.
La fuerte presencia de teclas alimenta el aire Purple de una “Uncle John” que redirige hacia una mayor tensión. Se evidencia ésta en unas cuidadas estrofas y en cómo la producción del álbum juega aquí y allá con la voz de Bonnet. Todo el corte desprende una cierta melancolía, evidenciada en esa fuerte carga arreglística manifestada en el puente central. No tanto en el solo sucesivo, de nuevo Pesinato con la carta de libertad en la mano, pero qué duda cabe que sí a lo largo y ancho de esta interesante, curiosa y llamativa pieza del mejor hard rock contemporáneo.
El tema título “Day Out In Nowhere” arrastra consigo una levedad que, al igual que su predecesora, hará no pocos esfuerzos por ampliar el rango sónico de este tercer trabajo. Riffs más sencillos, afinaciones más leves, ritmos más apaciguados. No un medio tiempo, pero qué duda cabe que sí un tema con un ADN más tenue y liviano, que desde luego no termina de entroncar del todo con el espíritu del álbum y sin embargo le da nombre. Misterios de este fascinante negocio.
De ahí tal vez que la banda coloque aquí “The Sky Is Alive”, corte más extenso de este tracklist y una muestra de las inquietudes que aún mueven al vocalista de Lincolnshire. Vuelve aquella pulsión oriental que irrumpiera, aunque de forma breve, en “Imposter”, para después construir un corte vibrante, febril, directo y sin compromisos, fundiendo hard y heavy con ejecuciones de gran nivel y un Graham Bonnet cantando como nunca. Todo ese nervio más marcado contrasta con un tercio final no del todo apaciguado pero sí más tendente al medio tiempo calmo y sosegado, con otro estupendo solo de Pesinato cerrando una de mis favoritas del álbum.
Menos ambiciosa y más juguetona, “David’s Mom” viene a poner la nota de color a este “Day Out In Nowhere”. Una mayor sencillez que alcanza por igual a líneas de voz, riffs e incluso producción. Un pequeño oasis que, tengo la impresión, funciona dentro del contexto del disco y no tanto por sí misma. Y que en cualquier caso incorpora una poderosa demostración solista por parte de un inspiradísimo Bertoni.
“When We’re Asleep”, cuenta con dos Tempesta. A saber: John en baterías y Mike en guitarras. Alimentan entre ambos un corte curioso en sus (leves) escarceos con el rock alternativo, bien aprovechados por Bonnet parta sacar a relucir la versatilidad de la que aún hace gala su cuidada garganta. Por su tono algo divergente resulta llamativa, si bien en términos puramente gramáticos no pasa por el corte más atractivo que digamos.
“It’s Just A Frickin’ Song”, con todo un Don Airey a bordo, recupera, en cierto modo aquél tono más juguetón de “David’s Mom”. Alejada de cualquier otra pretensión que no sea la diversión por la diversión, Airey da cumplida cuenta de su leyenda. Todo adquiere un tono despreocupado que alcanza de manera obligada un aspecto lírico tan deslenguado como algo intrascendente.
“Jester”, con Jeff Loomis a cargo de las guitarras y Kyle Hughes de la batería, redunda en un corte cuyo prólogo bordea el metal más anquilosado, para después traernos la voz filtrada de Bonnet en estrofas y unos luminosos estribillos. Entre medias el actual integrante de Arch Enemy sentando cátedra, buenos cambios de ritmo y un corte en cierto modo oscuro que no viene sino a ampliar el registro tonal del álbum…
… como hace igualmente la final “Suzy”, balada orquestal sin rastro alguno de guitarras, donde el inglés oposita al primer gran musical que se os pase por la cabeza. Irreprochable en términos de producción, todo brilla y atruena como y cuando debe, no dudo se le pueda atragantar a más de uno.
Qué duda cabe que, con sus idas y venidas, la vuelta de la Graham Bonnet Band representa un trabajo más que digno. Todos los resortes de la enorme Frontiers Records están al servicio de la banda. La producción del álbum es sobresaliente. Y sus temas, o la mayoría de ellos, cumplen con las expectativas. El ex-Rainbow muestra un impecable estado de forma pese a sus 74 años. También cierta inquietud a la hora de crear. La banda que le acompaña entrega ejecuciones de mérito y los invitados, ilustres cuanto menos, brillan como se esperaba de ellos. En consecuencia de todo ello, pienso que el disco funciona pese a sus pequeños errores puntuales. Muy recomendable.