El festival Lion Rock Festque se celebrará el sábado 4 de noviembre en el Palacio de Congresos y Exposiciones de León cierra el cartel de su primera edición con la confirmación de H.E.A.T.
La banda sueca se une a un ambicioso plantel formado por sus compatriotas Eclipse, los suizos Gotthard, los murcianos 91 Suite y la formación local Be For You. Entradas disponibles a través de www.lionrockfest.com
Mientras caminamos de forma inexorable hacia las inevitables citas festivaleras del verano, tocó hacer una parada técnica en el Gong Galaxy Club para dar cumplida cuenta de la venida de Ancient Settlers y Defacing God a tierras asturianas. Ambas bandas ahora con chica al frente y que vinieron a reunir alrededor de unas setenta almas la tarde del pasado viernes.
Tras algún pequeño problema de ultimísima hora, los renovados Ancient Settlers hacían acto de presencia a eso de las 21:04. Y aunque venían con nuevo Ep bajo el brazo, el arranque corresponde a “Jotnar Magick” del largo “Our Last Eclipse”, que pronto enlazarían con “Die Around Me” de su primer Ep. Y salvo algún que otro acople inoportuno, cabe decir que sonando como se esperaba. Una banda que supo hacer suyo el escenario de la sala ovetense, confirmando las buenas sensaciones que nos dejaran allá por octubre del año pasado en la más coqueta Ángeles y Demonios de Gijón (crónica).
La banda ha cambiado. Obvio pensarlo cuando reconfiguras nada menos que la voz, en este caso con el finés Antony Hämäläinen entregando el testigo a Argen Death. La venezolana supo conectar con la gente y defender buenos temas como “Cast in Gold” o “Cerements”, pero qué duda cabe pareció más en cómoda a lo largo de “Modern Travelers” o “Mihi Nomen Est Ira” de su más reciente Ep.
Agustín Martínez, inalámbrico mediante, se daría un buen paseo entre la gente durante “Into The Depths I Ride”, incitando al circle pit y mandando una de las cuerdas de su guitarra al cubo de la basura. Fue el punto álgido de su show, puso a la Gong a dar saltos, demostró que parecen seguir línea ascendente, con muchas cosas que contar y buen metal para ofrecer. Seguimos al tanto.
Tras el obligado cambio de enseres sobre el escenario, turno a eso de las 22:12 para los blackers daneses Defacing God. Con una llamativa, que no exagerada, puesta en escena, envueltos en túnicas y un corpse paint blanquecino, el quinteto liderado por Sandie “The Lilith” Gjørtz pareció salir con la intención de no ser menos que sus compatriotas Baest, que nos arrollaran desde el mismo lugar allá por el mes de marzo.
Venían los de Aalborg presentando su debut con Napalm Records “The Resurrection Of Lilith” y, en buena lógica, su set correspondió en gran parte a este trabajo. Y podemos decir que en lo que a entrega sobre las tablas y habilidades técnicas se refiere, cumplieron sobradamente con lo que se esperaba de ellos. De igual forma cabe decir que el entramado sinfónico de su particular black metal nunca llegó a resultar del todo audible, lo cual de alguna forma vino a naturalizar su propuesta.
Así pudimos disfrutar de la gran pegada de Olsson tras baterías y de la mejor técnica de esa buena dupla guitarrera que forman Christian Snapholt Nielsen y Signar Petersen. Claro que si hay alguien aquí que se lleva (casi) todos los focos, claro, esa es Sandie. Sea su hiperactividad en escena, sea su peculiar imagen, que por momentos me recodara al Dani Filth más primigenio, y que luchó de forma denodada por conectar con un público, cabe decirlo también, menos frío de lo habitual.
Calcando el arranque que dibuja su debut, el quinteto fue un cañón desde el primer momento. Cierto que los coros del casi gigantesco bajista Rasmus “Kalke” Munch Nielsen nunca llegaron a oírse de manera nítida. Cierto de igual forma que al público pareció no importarle, poniendo gargantas de su parte y agitando melenas como en los viejos tiempos. Así da gusto.
Y aunque el setlist obedeció en gran medida a su nuevo álbum, no obviaron los daneses un cumplido repaso por los singles precedentes “The Marked Ones” y “Succumb the Euphoria”. Todo sin que Sandie perdiese un ápice de gravedad o punch en la voz y revelándose en todo momento como una frontwoman a la que seguir con atención. Banda con una pinta inmejorable y a la que habrá que seguir muy de cerca.
Uno firma que todos los conciertos de sala que restan hasta la llegada inevitable del estío y los grandes eventos sean como el del viernes. Sin tacha en cuanto a organización, en la mejor compañía y con dos bandas dejándose la piel para que el público asistente se lo pase lo mejor posible. Mandar por tanto un saludo a los habituales de siempre, dar las gracias a ITP Promotions por las facilidades y a Azu y Andrés por el apoyo logístico. Nos vemos en el siguiente.
Texto: David Naves Fotos: David Naves / Defacing Gods
El combo metalcore ovetense Sydius estrena la canción «Aporia» como presentación de su próximo EP. La formación compuesta por Edgar, Rodrigo, Jandro, Diego y Jairo renueva logo, imagen y sonido para esta nueva etapa.
Con producción a cargo de su técnico de confianza Diego Teksuo, este es su primer material inédito desde la publicación en el año 2019 del EP «Directo al Subsuelo».
Cuatro años desde su anterior paso por Avilés y de nuevo con Deep Purple por bandera, el próximo domingo 14 de mayo Glenn Hughes regresa al Teatro Palacio Valdés para conmemorar el 50º aniversario de la publicación de «Burn«.
La «Voz del Rock» que llegará acompañado por Søren Andersen (guitarra), Ash Sheehan (batería) y Bob Fridzema (teclados), ofrecerá un show que diferirá poco al de su anterior visita a la villa del adelantado durante el tour «Glenn Hughes Performs Classic Deep Purple Live«. La gira que arrancaba el pasado día 5 en Valand (Suecia) está protagonizada por la siguiente selección de temas, inamovible hasta el momento:
Setlist:
Stormbringer Might Just Take Your Life Sail Away You Fool No One Mistreated Gettin’ Tighter This Time Around You Keep On Moving Highway Star Burn
Quien más quien menos no contaba a estas alturas con un nuevo álbum de los death metaleros asturianos Legacy Of Brutality y sin embargo sorpresas te da la vida. La alineación de la banda la forman Javi “Pity” Fdez (batería), Jaime “Yoye” Méndez y Borja Suárez (guitarras), Gonzalo “Lalo” González (bajo) y Simón García (voz). Grabado, mezclado y masterizado por el propio Lalo, con voces y percusiones adicionales de Pedro Luis Alvarez y artwork de Vhan Artworks (Austere, Sabbat, Drowning the Light…), “Travellers To Nowhere”, dedicado a la memoria de Borja Alejandro Amago Fuertes, tiene prevista su salida en CD, cassette, vinilo y formatos digitales para el diecinueve de mayo vía Abstract Emotions.
“Travellers To Nowhere”, desde ya el corte más ambicioso de toda su trayectoria, al menos en lo que a duración se refiere, alcanza los veinte minutos y viene un poco a demostrar que esta banda aún tiene cosas que contar. No caben trucos de salón. La introducción, todo lo debidamente ominosa que exige el género, no necesita echar mano de ayudas externas: guitarras, bajo y batería como contraposición al metal sobreproducido y hasta cierto punto artificial que nos asola. El camino hacia la primera irrupción del estribillo no podría ser más clásico. Tampoco reverenciar en mayor grado a la banda que lo ha parido. Aquí acuden ecos de su anterior obra, aquél estupendo “Realm Of The Banished Gods”. También y aunque tímidamente, a bandas como Dismember o Entombed. Todo enlazado bajo una casi omnipresente labor melódica de Jaime y Borja, que vendrá a ejercer de obligado pegamento ante las muchas idas y venidas que se producen a lo ancho y sobre todo a lo largo de este estirado arranque. Mención merece igualmente una base rítmica empastada al milímetro. También los L.O.B. más atmosféricos que se dan cita conforme la extensa composición alcanza su ecuador mientras recupera aquél riff del prólogo. Dicho ecuador da pie a un estupendo solo de guitarra primero y a los Legacy más rabiosos después. Es ahí cuando la composición, de nuevo solos mediante, vira hacia terrenos primero más amables y segundo más lindantes con el heavy metal más clásico. Al final y tras las diferentes escuchas da la sensación de que pese a lo prolongado de la oferta, el quinteto no distrae el foco en ningún momento. Cohesivos entre los diferentes tonos y sin embargo tan agresivos como de costumbre. Todo un triunfo si me preguntan.
“Crimson Dawn” reconduce en términos gramáticos para traernos a los L.O.B. más marciales durante estrofas y los más clásicos a través de otro buen estribillo de Simón. Pity percute incansable su doble bombo y todo el corte vuelve a beneficiarse de otra gran labor en lo que a melodías se refiere. A término me agrada por la forma en que nos devuelve a los Legacy más retorcidos en contraposición al mayor clasicismo de sus estribillos. Corte en definitiva abiertamente bifocal y no obstante sólido y bien armado.
Con un título como “Bringers Of The Storm” y la duración más rácana de todo el álbum, sorprende nada y menos que esta resulte, en gran medida, la oferta más rabiosa e iracunda de todo “Travellers To Nowhere”. Y sin embargo es apreciable la forma en que transige hacia posiciones más ligeras toda vez alcanza estribillos. Cierto que por su armazón eminentemente clásico puede resultar algo acomodaticia. También que deja la impresión de que puede ser un verdadero cañón en directo.
En contraposición a ese death más nervioso e iracundo bien está una “The Druid” que vendrá a traer una mayor pesadez al conjunto. Simón, aquí más gritón que nunca, alimenta un corte arenoso y serpenteante, desarrollado en gran medida sobre una sucesión de ritmos medios que alimentarán la cara más frontal y monolítica de los asturianos. Esta mayor pesadez se dejará sentir especialmente en su tronco central, donde lejos de regresar a un death metal más habitual, se conducen hacia ritmos aún más fibrosos si cabe como contrapunto a otro interesante solo de guitarra. Creo divisar algún eco lejano de los franceses Gojira injerto en esa pesadez, que desaparecen toda vez la banda encara el epílogo. Distinta y a la vez hábil a la hora de ampliar el rango tanto influencial como rítmico del álbum.
El cierre “After the Forests Have Burned” conjuga su death metal vibrante de toda la vida con breves pero firmes accesos de un groove, entendido a la manera clásica, que viene a cerrar el disco con otra de esas composiciones bifocales en las que tanto y tan bien se han manejado siempre. De nuevo adornada por grandes melodías y con Simón, en especial a lo largo del puente, con las que pueden ser fácilmente las voces más profundas que haya grabado nunca el naviego. Un buen cierre.
Pesa mucho la descarada ambición del primer tema a la hora de subir nota al álbum al que da nombre. Es un corte de esos que, reza el dicho, “nunca te acabas”. Lleno de recovecos, capas, riffs y melodías imposibles de desentrañar en una sola escucha distraída. Mientras juntaba estas líneas han caído nuevas pasadas al disco y he seguido encontrando detalles que había pasado por alto en las anteriores. Algo que habla mucho y bien de su faceta como músicos pero también como compositores. Y no es que el cuarteto de temas restantes carezcan de interés. Al contrario si pienso en las dos caras tan marcadas de “Crimson Dawn”, la pesadez de “The Druid” o el groove tan clásico de “After The Forests Have Burned” con Simón en esos tonos tan abisales. Disco bastante sólido, que va abriéndose hueco con las sucesivas escuchas y, lo que es más importante: muestra a una banda a la todavía inquieta y con cosas por contar. Ojalá por muchos años.
Tras editar el año pasado el largo “She’s Automatic”, Cruzados están de vuelta. Esta vez en sentido literal pues la banda estará girando por la península a comienzos de mayo. Y lo hará con un nuevo Ep bajo el brazo, este “Land Of The Endless Sun”, donde encontramos al fundador Tony Marsico en bajo y voces, Rob Klonel en baterías y los Little CaesarRon Young en voces y la dupla Loren Molinare y Mark Tremalgia en guitarras. Con el productor Bruce Witkin a los mandos de Unison Studios, los angelinos han optado esta vez por una grabación, como no podía ser de otra manera, “in the old fashioned way”. El trabajo resultante fue masterizado por Dave Schultz en D2 Mastering.
“Dead Inside” bien podría parecer leve con ese prólogo reposado y esas estrofas tranquilas. Todo fluye hasta un estribillo con Young en sus tesituras habituales. En definitiva un corte elegante, bien arreglado, atravesado por una cierta melancolía, que le confiere un aura especial y reviste hasta el último rincón de la composición. Solos inclusive. Quizá no entre a la primera, lo que es seguro es que toda vez lo haga, no saldrá de tu cabeza.
La homónima “Land Of The Endless Sun” parte peras con su algo acomodada predecesora para perderse por un rock por momentos casi bluesero. Pese a todo desarrapada y chulesca, armada desde un pegadizo (de tan reiterativo) riff y con Witkin apoyando desde atrás del teclado. Dueña, además, del solo más interesante, llamativo y redondo de todo el Ep, se erige finalmente en orgullosa carta de presentación del trabajo al que da nombre.
Proliferan aún más si cabe las teclas de Witkin de acomodo a una centrada, agradable y tranquila “Golden Child”. Un corte que sustituirá el nervio más rockero para adentrarse orgullosa, en ambientes remansados, con Young en una clave obligadamente más leve y que culmina en una serie de cuidados estribillos.
Un mayor nervio acude al rescate de “A Little More Time”. Composición que a buen seguro no porta los riffs más preclaros de la temporada pero a cambio ofrece un mayor brillo solista, al Young más macarra y la base rítmica más presente y mejor empastada de todo el Ep. Con coros por ahí que casi parecen guiñar el ojo al surf rock más ocasional y un arrebatador deje clásico incrustado prácticamente en cada acorde.
“Queen Of The Quake” recuperará aquellos aires más blueseros del tema título conformando otro corte académico y funcional. Inteligente uso de los canales en la mezcla de Witkin, casi imprescindible el uso de unos buenos auriculares, pero un corte que a ratos parece acusar cierta falta de fluidez. El fundador Marsico dejará una cuidada línea de bajo aquí. Si bien con el correr de las escuchas no puedo evitar pensar que acusa una cierta irregularidad.
Mientras tanto, la pequeña “Johnny Pay To Play” trae a los Cruzados más vivarachos en lo que por momentos parece un “Johnny B. Goode” al que alguien le hubiera cambiado la letra. Un cierre que es a Chuck Berry lo que Greta Van Fleet a Led Zeppelin.
No es un Ep que llame al agitar de puños y cuellos. Tampoco uno que dé la impresión de haber sido construido a la ligera. Con las sucesivas escuchas es de apreciar la agilidad a la hora de amalgamar sus diferentes influencias. También el buen gusto de las interpretaciones, lo cuidado de la producción y hasta ese cierre desvergonzadamente chuckberryano que haría las delicias de Marty Mcfly. Con ganas ya de comprobar qué tal suenan en vivo.
«En Estado Puro» es la denominación de la gira acústica protagonizada por Carlos Escobedo, en la que interpreta canciones de Sôber, Savia y su etapa en solitario. La próxima parada del tour tendrá lugar el viernes 5 de mayo en la gijonesa Sala Acapulco.
Se presentará en Asturias en formato trio, acompañado Raúl Perona y Carlos Clerencia al cargo de chelo, guitarras y piano para dar una dimensión íntima y sinfónica a una gran selección de clásicos como «Vulcano«, «Blancanieve«, «Escalera«, «Papel Mojado«, «Arrepentido«, «Loco» o «10 Años«. Estos son los horarios oficiales:
Y Heavy Metal Brigade puso de nuevo rumbo a Puerto de Vega. En esta ocasión con motivo de una nueva edición del concurso Perversiones, esta vez con la venida de los riojanos Zenobia como aliciente. En una tarde repleta de oferta rockera por los cuatro costados de la región, no obstante la carpa colocada en el puerto de la localidad naveta volvería a registrar una más que buena entrada. En lo que a nosotros respecta quiso además la organización del evento librarnos de la ardua tarea de elegir ganador, responsabilidad que recaería esta vez en los propios músicos participantes, premio del público al margen, y que dio lugar a una jornada que se desarrollaría más o menos como sigue.
El concurso, esta vez con catorce participantes, trece de la región y un decimocuarto venido desde tierras ferrolanas, daría inicio pasadas las diez. Y lo haría Valvulina mediante, quienes trajeron a Puerto de Vega su particular versión del “Me Olvidaré” de Basilio. A lo largo de la noche habría temas que nos gustarían más, por pura afinidad a eso que llaman “línea editorial”. Pensamos por ejemplo en Mal/Versión, con Axel y Julio, pasado y presente de Monasthyr, y su reinterpretación del “Si Me Das A Elegir” de Los Chunguitos. También Apelometaxe, con Laura, Abel y Borja de Aneuma más Martina en baterías, y que se traerían una más que llamativa “Born This Way” de Lady Gaga. Su puesta en escena, con camisetas con el logo de su banda madre y el llamativo vestido rojo de Laura, corona incluida, resultaría una de las más curiosas de la jornada.
Acertaron Pili Vanili al elegir un corte como “Rata De Dos Patas”, original de Paquita la del Barrio, y con una letra que siempre va a dar mucho juego. Máxime si su vocalista Pilar acierta a interpretarla con la chulería y el desparpajo con que lo hizo. These Men O’Rea por su parte fundirían riffs de Iron Maiden con “Maniac” de Michael Sembello, dando pie, la cabra tira al monte, a una de nuestras favoritas de la noche.
No nos gustaría olvidarnos tampoco de los World Of Decay de Rafa Howler y su descacharrante revisión del “Despechá” de Rosalía. Precedida, por cierto, de una serie de fallos técnicos que a poco estuvieron de llevarse por delante el concurso. Afortunadamente no sería el caso y todo trascurriría por cauces normales hasta el cierre con los gallegos Montaraz y su particular dos en uno: “Loca” y “Tal Para Cual” de su paisana Luz Casal.
Faltaban trece para la una cuando le llegó el turno a Zenobia. La banda de Jorge Berceo, enfrascada aún en la gira de presentación de un “VI” del que dimos cumplida cuenta en su día. No sorprendió por tanto ese inicio con “La Danza Del Diablo” y “Sin Perder La Pasión”. Tampoco ver a un Berceo en un gran estado de forma, secundado por una banda en la que parece haber esa química que solo da la experiencia. Tiene su mérito esto pues la banda acudiría a Puerto de Vega con un bajista de circunstancias.
Fue un show sólido. Quizá no espectacular pero que dio cumplido repaso de su ya dilatada trayectoria, colándose en el set viejas gemas de los riojanos como “Ícaro” de su “Alma De Fuego” de 2009 o “Mi Destino”. La pesadez de ésta supondría todo un cambio de tercio a estas alturas del show, mientras que las “twin guitars” durante el solo de “Sigo Rugiendo” hablaría y no mal de la calidad técnica que atesoran. De igual forma, el sexteto no olvidaría su versión del “El Hada & La Luna” de Saurom.
Destacó el buen sonido del que gozaron. Nunca las tiene uno todas consigo con las dichosas carpas pero lo cierto es que todo se mantuvo dentro de unos márgenes más que aceptables. Y aunque durante momentos de su actuación no fuese mucho el público congregado frente al escenario, tampoco podemos decir que a la cita faltasen fieles.
Berceo agradecería a la Asociación Unirock su labor. Lo que éste no sabía era el detalle que ésta tendría para con sus padres. De boca del propio Simón García conoceríamos su historia y el hecho de que no se pierden ni uno solo de los bolos de la banda. Algo que en estos tiempos que corren pensamos tiene un mérito terrible. Por ahí que Unirock quisiera tener un detalle con ellos. Es el Espíritu Unirock que esperemos nos dure mínimo otros treinta años.
Pero a Zenobia aún les quedaban algunos ases bajo la manga: “Borraré Tu Nombre” del “Nova” o “Jamás” del más reciente “VI”. Pensamos sinceramente que fue una buena noche para ellos. En lo musical y en lo que a su vocalista se refiere, también en lo emocional.
Al cierre conoceríamos al fin a los ganadores del concurso, haciéndose Pili Vanili, con el galardón del público, Donnadie con el segundo puesto con su «perversión» del «Cuélebre» de Víctor Manuel y los gallegos Montaraz alzándose finalmente con el triunfo. Vaya desde aquí nuestra enhorabuena para todos ellos.
Polémicas de la semana al margen, fue otra buena edición de uno de los concursos musicales más curiosos y llamativos de la región. De nuevo con la buena gente del Unirock trabajando sin descanso. Lo hemos dicho muchas veces y no nos cansamos de preguntarnos qué desayuna esta gente para trabajar con tal grado de profesionalidad, cariño y entrega. Unos grandes, si nos preguntan.
Vaya también un saludo para la buena compañía de la que disfrutamos durante toda la jornada, como decía aquél, ellos saben quienes son, y como cierre un deseo: que nos volvamos a ver las caras el 19 de agosto en la localidad naviega.