Reseña: Warcry «Daimon» (Jaus Records 2022)

Nuevo trabajo, el décimo ya, para una de las bandas de referencia dentro del metal en castellano como son los asturianos WarCry. Como bien sabréis, aquí siguen Rafael Yugeros en baterías, Santi Novoa a los teclados y los tres García: Roberto al bajo, Pablo a la guitarra y, claro, Víctor a las voces. Este “Daimon” que marca su regreso discográfico tras aquél ya lejano “Donde El Silencio Se Rompió…” de 2017, vuelve a contar con Dani Sevillano (Kirlo, Darna) para unas tareas de grabación, mezcla y masterización llevadas a buen término en el Ovni Estudio de Llanera (Asturias). Con arte una vez más de Daniel Alonso (Adventus, Last Days of Eden, Infamia…), vio la luz el pasado 20 de octubre a través del propio sello de la banda Jaus Records.

Corte más generoso de la docena en cuanto a duración, podría pensarse que también en cuanto a ambición, “A Por Ellos” inaugura el décimo de los asturianos con pulso sinfónico, sito entre lo épico y lo cinemático, que de inmediato conduce hacia uno de los muchos medios tiempos que inundan el trabajo. Un primer corte con las teclas de Santi Novoa erigidas en perfectas compañeras de viaje para la voz de Víctor García. Una voz, cabe decirlo, que sigue conservando todo su feeling, si bien parece haber perdido cierta exuberancia por el camino, resultando algo atenuada. Tímida incluso. Y es que el tiempo corre para todos. En cualquier caso, otro de los García, en este caso Pablo, dibujará durante el puente un colorista y vistoso solo de guitarra. Marca de la casa por otro lado, contadas veces falla el ovetense. Un arranque que disfruto en su clásico pero bien resuelto viaje desde la calma inicial a la recargada épica final.

Que Se Vaya” se entrega sin medida a su pulso más hard rockero. Más liviano, también más luminoso, resulta en un corte tan bien adornado como bien desarrollado. Una muesca más en ya la larga tradición de cortes optimistas de la banda asturiana. Los muy habituales estribillos buenrolleros de Víctor que tanto enganchan a unos y repelen a otros irrumpen en todo su esplendor. Es un corte como digo prístino, optimista, casi jovial.

La Hora De Sufrir”, que conocimos allá por comienzos de septiembre, traerá nuevos bríos al frente. Más enérgica, también más ennegrecida, a tono con la reivindicativa lírica con que Víctor García nos sorprende aquí. Un corte igualmente leal a la tradición de cortes oscuros del quinteto, con alguna de las voces más graves del álbum oscureciendo sus estribillos y un Pablo García desatado durante el puente. El doble juego de éste con las teclas de Novoa no podría resultar más atractivo:

Elegante prólogo el de una “Para Siempre” que reconecta con aquella pulsión más hard que dibujaba la anterior “Que Se Vaya”. Un corte, en cualquier caso, que fluctuará entre el hard rock y ese metal a medio gas tan propio de los asturianos. Y que porta una serie de estribillos con los que me cuesta horrores conectar. Apreciación ésta puramente subjetiva, claro. Lo que sí que escapa a toda apreciación personal es la forma en que la dupla Pablo & Santi reviste y engalana éste cuarto tema del álbum. En especial en el caso de éste último, cuya labor, a veces no del todo reconocida, bien merece ser mentada al menos.

Es precisamente Novoa quien adorna el buen prólogo de una “Con Tu Luz”, que en su tono algo más melancólico, me resulta no obstante uno de los cortes más anodinos de todo el trabajo. Se suceden las escuchas y me reconozco incapaz de encontrar asideros firmes a los que agarrarme. Ni tan siquiera ese extenso solo de Pablo previo al epílogo capta mi atención.

Desde El Dolor”, que redirige inicialmente hacia un metal de marcado carácter sinfónico, apela finalmente a la cara más sensible del líder Víctor García. Donde no puedo negar que su letra me resulta un tanto naif. Diría incluso que también los arreglos con que ornamentan las estrofas. Pablo se desmarca, ahora sí, con un solo que da cumplida muestra del gran guitarrista que siempre ha sido. Balada en definitiva enmarcada dentro de la más pura tradición del quinteto ovetense.

De ahí tal vez que “Como Un Mar” me llame tan poderosamente la atención. Lo hace ya de partida con un buen riff por parte de Pablo. También por la llamativa labor llevada a cabo por Novoa, con especial acento durante las estrofas. En solidaridad con una de las líricas más sorprendentes, bien es cierto que algo engolada, impostada si así lo preferís, pero sorprendente por reivindicativa. “Como Un Mar”, termina por emerger uno de los cortes más hábiles y personales de todo el tracklist.

Ego” no descabalga de esa onda más reivindicativa. Siempre amarrado a la personal y muy identificable forma de componer de Víctor. Una composición que, guste o no, ha otorgado a esta banda al estatus del que disfruta hoy en día. Eso es innegable. Como también lo es ese vitriólico solo de Pablo, encuadrado con orgullo en la tradición más heróica del ovetense. Un corte del que emana aroma a futuro clásico para su parroquia.

Con todo lo torpes que me resultan los estribillos de “Condenado”, he de decir que en su conjunto siento que entrega más aciertos que errores. En especial en lo tocante a su construcción. Menos plana, más diversa. Diría que atrevida incluso. Por momentos desnuda, casi tímida, lo mismo bordea la épica que redirige hacia aquellos viejos bríos que algunos tanto echan de menos. Lo dicho, no me parece nunca perfecta pero sí en cierto modo necesaria.

Yugueros, tan invisible a veces, se dejará notar a lo largo y ancho de una “Orfeo” que profundiza en esa senda más disruptiva, dentro de lo que cabe, de este tercio final del álbum. Que me atrae por la forma en que conjuga un tono más oscuro con su metal luminoso de siempre. Surge ahí, por pura colisión, un corte llamativo en su bicefalia. Revestida como siempre por una gran labor de Novoa y apoyada en el mejor Pablo García. La pregunta que cabe hacerse ahora es por qué no hay más temas como este, o la anterior “Condenado”, dentro de este “Daimon”. Pregunta retórica, si alguien lo dudaba.

Pero que no se asuste el gremio. “Inténtalo” vuelve a ser puro nervio WarCry. Desde la gramática hasta la letra de Víctor, todo supura una autoconsciencia casi incomensurable que no dudo enamore a sus fans más leales, pero nos deja como un témpano al resto.

La desenfadada “Solo Sé” tiene su reflejo en un videoclip tan juguetón y de nuevo tan buenrollista como la propia composición en sí. Un cierre alejado de toda épica aletargada o de cualquier ensimismamiento autoimpuesto, rimando con sus grandes leitmotivs de siempre y que dibujará, intuyo, buenas sonrisas entre los suyos:

Todo el álbum rezuma un cierto aire no diría tanto de complacencia como de plena autoconsciencia. No quisiera decir conformismo, si bien resulta más que evidente el cada vez más delimitado nicho de público al que va dirigido. “Daimon” apenas deja resquicio alguno al riesgo, más allá de pequeños detalles líricos aquí (“Como Un Mar”) y gramático/tonales allá (“Condenado”, “Orfeo”), lo que al final configura nada más, y tampoco nada menos, que otro disco más de WarCry. Tan orgullosamente obvio como sus fans más leales quieren que sea. Y viceversa. Siendo como es un décimo álbum y con todo el simbolismo que ello supone, algunos, puede que los menos, esperábamos algo más por parte de una banda que, por otra parte y como ya dije por ahí atrás, sigue siendo abanderada del metal en nuestro idioma. Algo habrán hecho bien.

Texto: David Naves

Crónica: Secta de fiesta en el Santa Cecilia (Avilés 28/10/2022)

Tomando prestada terminología del mundo del videojuego: nuevo escenario desbloqueado por el equipo de Heavy Metal Brigade. En este caso, el del Palacio De Santa Cecilia, en Avilés. Los culpables no eran otros que los rockeros asturianos Secta, presentando en la villa del Adelantado su álbum “Nada Nos Va A Parar”. Sala de lo más acogedora para una noche donde todo salió rodado ¿o quizá no?

Y es que en un primer momento la guitarra de Juan Pablo Cotera amenazó con aguarnos la fiesta. Pero una vez subsanado el error y cuando el reloj marcaba las 20:20, Secta dieron inicio al show. Y lo hicieron con sorpresa en forma de tema nuevo, “Panzer”, donde ya quedó claro el buen sonido del que iban a disponer durante toda la velada. No era para menos con todo un Miguel Herrero a los mandos de la nave.

Harto De Ti” elevó las pulsaciones del respetable. Un público que respondió a la llamada de la banda, llenando prácticamente la sala. Al final y como dijo el propio Cotera: “somos Secta, hacemos rock and roll y hoy vais a salir de aquí calentitos”. Damos fe de que no cejaron en cumplir la promesa de uno de sus fundadores. Porque aquí encadenarían dos de los cortes que, pensamos, mejor les funcionan: “La Oveja Negra” y “Dame Tu Miel”. Rock sin aditivos y una maquinaria perfectamente engrasada.

Tal parece que había muchas ganas de fiesta el viernes. Tantas que el escenario se le quedaba pequeño a Michael, quien de un salto acabaría subido a la barra de Santa Cecilia durante “La Sueca”. El quinteto, sonando además mejor que nunca, conectaba y de qué forma con los suyos. Pero como diría más adelante el propio frontman: tampoco nos íbamos a ir de allí sin cantar un blues. Turno, claro, para “No Quiero Llorar”.

Tras el corte menos festivo del setlist, Secta le insuflarían nueva vida al show a través de “Pura Dinamita”. Que pareció otra de las favoritas del público y que encarrilaría junto con “Plan B” la parte final de la velada. “Nada Nos Va A Parar”, con Ger y Michael encaramados a la sufrida barra, arengando desde las alturas a la entregada y fiel parroquia. El cierre, claro, tenía que ser para “No Se Acaba El Show”.

Vimos público de casi todas las edades, algo que siempre nos alegra. Como alegres eran las caras que vimos tras la foto finish de rigor. Secta atraviesan un momento dulce que saben traducir en altas dosis de rock and roll y buen rollo. Que nos duren. La velada continuaría, ágape mediante, en Casa «Marisina» entre risas, charlas y un ambiente de comunión entre banda, familia, amigos, fans, allegados y varios «polizones» como nosotros mismos.

PD: Mandar un abrazo a Larry, Maitane y Jorge (Diario de un Metalhead), Hector Lynott (Caballo Moldavo) y el 51 % de Piratas de Libertalia. Nos vemos en el siguiente.

Overkill reedita «White Devil Armony»

La leyenda del thrash Overkill relanzará «White Devil Armony«, el que fuera su 17ª álbum de estudio editado originalmente en el año 2014.

La banda liderada por  Bobby «Blitz» Ellsworth ofrecerá en esta nueva revisión, editada vía Nuclear Blast y Shinigami Records para Sudamérica, 2 bonus track, entre ellos el cover de ‘Miss Misery’ de Nazareth con la participación especial de Mark Tornillo (Accept).

Reseña: Lethargic «Woodoo Tumba» (Vrykoblast Records 2022)

Segundo trabajo para el dúo death/doom salmantino Lethargic. O lo que es lo mismo: Toño Alonso (Rato Raro) en voces y Óscar G. Comendador (ex-Arde Troya, ex-Evil Rise, Hardkuannon, ex-K-ØS, ex-Llvme, Mind Holocaust) en guitarras, bajo y batería. El álbum lleva por nombre “Woodoo Tumba”, cuenta con portada de Art Destroy y fue puesto en circulación el pasado 31 de mayo por el sello singapureño Vrykoblast Productions.

Decúbito Supino” propina desde el primer instante, sin introducciones ni pompas de ningún tipo, un death de guitarras gruesas y voz cavernosa. Es un metal firme en su andanada de aires suecos, atenuado aquí y allá por la cara más pesada y arrastrada del dúo. El sonido que emana tiene todo el grosor que requiere un disco de estas características y sin ser espectacular, nunca opera en contra del resultado final. Sorprende eso sí la mayor atmósfera que emana de su curioso epílogo. Un buen arranque.

El buen prólogo de “Seres Que Se Arrastran” hace honor a la cara más doom de estos Lethargic. De igual forma, creo que se le podría exigir algo más de crudeza a esas guitarras del prólogo. Sea como fuere estamos ante un corte poliédrico, que me recuerda en cierto modo a Paganizer durante las partes más briosas y, epílogo al margen, creo que exhibe la cara más atrevida del dúo como compositores.

Primera del trío de psicofonías, esta “Psychophonie 1 (Ouija Exploración)” ejercerá de curiosa introducción a una “Ambiente Fúnebre” donde de pronto emergen los Lethargic más enérgicos. Corte bicéfalo donde los haya, combina un doom elegante y clásico, teñido de la obligada melancolía, con furibundas arrancadas de death metal en la mejor tradición nórdica. Puede resultar algo descompensada y pienso que los riffs durante sus partes rápidas no brillan en la mismas condiciones que aquellos surgidos cuando la velocidad desciende a mínimos. Con eso y con todo y con el correr de las escuchas, una de mis favoritas del álbum.

Curiosísimo el riff que alimenta el prólogo de esta “Lápida Pozo”, con mucho uno de los cortes más curiosos de este “Woodoo Tumba”. Si en “Ambiente Fúnebre” sus partes lentas bien podrían remitir a los primeros Paradise Lost en particular y toda aquella nueva ola de doom inglés de principios de los 90, los que Lethargic dibujan aquí son de una malignidad en ningún caso nostálgica. Estupenda en su conjunto, gracias en parte a su bien plantado epílogo. Acertada elección como anticipo:

Llamativa esta “Psychophonie 2 (Ataúdes Blancos)” que habrá de llevarnos hasta una “Amor Necroftalmológico”, quién no ha tenido uno alguna vez, donde se manifiesta un death metal a medio gas que le sienta de perlas a la la peculiar manera de entender el metal extremo de la que hacen gala. De hecho tengo la impresión de que Lethargic suenan más compactos que nunca en esta séptima entrega. Y cuando la velocidad sube en su tercio final, emergiendo algún que otro blast beat, no puedo evitar pensar en mis paisanos de Actvs Mortis. Interesante amalgama.

El dúo sigue alimentando su cara más veloz en esta “Letárgico Lisérgico”, puro death metal inmisericorde que, nuevamente, volverá a dejarnos algún riff que otro un tanto distraído. Corte sin más historia que destapar a los Lethargic más vitriólicos. Con la tercera y última de las psicofonías “Psychophonie 3 (Madres Muertas)” alcanzaremos una igualmente breve “Meare Sobre Tu Fosa” donde el dúo persiste en esa búsqueda de su encarnación más vibrante. Que mejora en riffs con respecto a alguna de sus semejantes y entrega una cuidada construcción en la que solo echo en falta algo más de desarrollo.

“Woodoo Tumba” da nombre al disco, operando desde un prólogo que me recordará al doom melancólico y nostálgico de “Ambiente Fúnebre” que más adelante confronta al death más cabrón y cerril del dúo. Hay, ahora sí, buenos riffs durante las partes más celéricas, cierta variedad en su malsana línea vocal y un epílogo tan calmo como alucinado. Para el final queda la instrumental de corte ritualista “Pista, Fantasma!”, alejada de cualquier cosa que tenga que ver con el metal y ejerciendo de llamativo cierre a este nuevo trabajo de la banda.

Corren las escuchas y sigo pensando que, sin estar ante un disco excepcional, éste no deja de tener sus lugares de interés. Los más vienen dados por la colisión genérica que se produce en ciertos temas. Ahí la banda se ha hecho fuerte, repartiendo sus miras por distintas escuelas y construyendo una serie de cortes que, en el mejor de los casos, huyen de toda predecibilidad. En el debe detalles como que el sonido no esté siempre a la altura o la aparición de ciertos riffs un tanto distraídos. Un disco en definitiva algo desequilibrado pero en ningún modo fallido.

Texto: David Naves

Mick Mars no formará parte de la gira de Mötley Crüe

Debido a los problemas de salud el guitarra Mick Mars, aquejado de espondilitis anquilosante, no formará parte del extenso tour mundial que Mötley Crüe iniciará a partir de febrero del 2023 y que incluye parada en Madrid.

Aunque seguirá como miembro de la formación angelina, Mick ya no puede soportar los rigores de la carretera. La enfermedad degenerativa que padece afecta a la columna vertebral y es extremadamente dolorosa. Como ya comentamos en anteriores noticias, cobra fuerza su sustitución por John 5 (Marylin Manson, Rob Zombie).

Monasthyr retoma el «Eterno Monastour»

Monasthyr retoma los escenarios este fin de semana para continuar con la promoción en vivo de su nuevo disco «Eterno Linaje» con parada en Valladolid, como parte del festival Resistencia Heavy compartirán tablas con los portugueses Toxikull y el combo vasco Evil Seeds, y en el mítico Pub Utopía de Zaragoza junto a los bilbaínos Valkyria, con los que ya han compartido en escenario en Portugalete y Oviedo.

Acompaña a la noticia la confirmación de su primer concierto para el año 2023. La cita será el sábado 28 de enero en la Sala Ángeles y Demonios, en lo que será su primer concierto en Gijón desde el año 2018.

Entradas (Valladolid): https://entradium.com/events/festival-resistencia-heavy-sala-cientocero-valladolid
Entradas (Zaragoza): https://entradium.com/es/events/valkyria-en-zaragoza

Elegant Weapons: Otra muesca en el revolver de Ronnie Romero

Bajo el nombre de Elegant Weapons se presenta el sociedad una nueva banda denominada «supergrupo«. En esta ocasión compuesta por un espectacular plantel de integrantes, Scott Travis y Richie Faulkner de Judas Priest, Rexx Brown de Pantera al bajo y como vocalista un infatigable Ronnie Romero, cada vez más habitual en este tipo de proyectos.

A través de Nuclear Blast verá la luz en la primavera del próximo 2023 su álbum debut que llevará por título «Horns For A Halo» y cuenta con la producción de Andy Sneap (Accept, Arch Enemy, Megadeth). El propio Faulkner describe el estilo del proyecto como una mezcla de Jimi Hendrix, Judas Priest, Black Sabbath y Black Label Society, es decir, pesada, pegadiza y con melodía. Quedamos a la espera del estreno de su primer adelanto para comprobarlo.

Aneuma: Más detalles de su disco debut y presentación en vivo

A escasos días de su presentación en vivo en la Sala Ángeles y Demonios de Gijón, Aneuma desvela la portada y tracklist de su ópera prima.

01 Fall Apart (vídeo)
02 Cast Away Of Chance
03 Creatures
04 Ashes Of Your Fears
05 Breakout From Hell
06 < 3
07 Stand Tall
08 Voices Of My Soul

La formación afincada en  Puerto de Vega que cuenta veteranos de la escena astur en sus filas, gente de Legacy Of BrutalityCatexia, Escuela de Odio o Replica, daba forma a su debut en los gijoneses Breakdown Studios con Nefta Vázquez a los mandos. Su presentación en vivo tendrá lugar el próximo sábado 29 de octubre.

Un concierto que contará como invitados con la joven formación metalcore Where The Waves Are Born y los madrileños Havenlost. Entradas online disponibles a través de Entradium.

Reseña: Sunstorm «Brothers In Arms» (Frontiers Music 2022)

Séptimo disco para el combo internacional Sunstorm y el segundo con uno de los vocalistas emergentes más solicitados de la escena melódica internacional: el chileno Ronnie Romero. Rainbow, Lords Of Black, The Ferrymen… el de Santiago alcanza la madurez con un currículo digno de veterano. Aunque la suya no es la única nueva adquisición de la banda pues Michele Sanna (batería) y Luca Princiotta (guitarras) se unen a los ya habituales Nik Mazzucconi (bajo) y Alessandro Del Vecchio (teclados) para un álbum que han dado en llamar “Brothers In Arms”.

Un trabajo que ha sido producido, mezclado y masterizado por el propio Del Vecchio junto con Serafino Perugino como productor ejecutivo en Ivorytears Music Works y que fue editado el pasado 12 de agosto a través de Frontiers Records en formatos CD y digital. Asimismo, el 16 de septiembre vio la luz una edición limitada a 150 copias en vinilo de 12».

Es la propia “Brothers In Arms” que da título al disco la encargada de inaugurar esta fiesta. Y lo hace en una clave Purple acentuada en parte por el Hammond de Del Vecchio. Hard rock vibrante y directo, con Romero dibujando unas estrofas en unos tonos algo más limpios de lo que nos tiene acostumbrados el suramericano. Un estribillo con gancho y pocas complicaciones en una apertura, como no podía ser de otra forma, impecable desde un plano técnico que remata el buen solo de Princiotta. Más que correcta carta de presentación:

Games We Play” edulcora la propuesta, deslizándose hacia un medio tiempo de estrofas desnudas, de inevitable aroma Whitesnake, Dokken, Def Leppard y cuya construcción resulta impecable, al punto de que puede esta segunda entrega pecar de una cierta autoconsciencia, pero no de que todo carbure como debe. En especial durante el estupendo epílogo. En la forma en que se funden voz, guitarras y las teclas de Del Vecchio anida el gran valor de este correctísimo segundo aporte.

I’ll Keep Holding On” retoma la desnudez en estrofas de su predecesora, revelando una construcción, si bien igualmente clásica, desde luego no tan previsible. Romero no falla pero siento que si hay alguien que se lleva el gato al agua en esta tercera entrega ese es de nuevo el lombardo Princiotta. Por el exquisito trazo que muestran sus riffs en estrofas y la buena colección de solos que entrega en el habitual final elevado y pomposo. Personalmente creo que habría hecho videoclip de esta en lugar de “Games We Play”.

Pero es que “I Will Remember” se eleva como una de las mejores entregas del álbum. O, al menos, como una de las menos previsibles, al tiempo que alberga la buena factura técnica habitual de la banda. Todo sin salirse de los tan estrictos cánones del género, pero permeando hacia territorios algo más metálicos de los que, me da la impresión, salen más que airosos.

No Turning Back” no se apea de ese hard rock poderoso y muscular, aprovechando para recuperar aquél vicioso Hammond de comienzos del álbum y sustentando sus andanadas hímnicas con el Michele Sanna más metálico de todo “Brothers In Arms”. Un corte con todos los ingredientes para convertirse en apertura de sus conciertos, si en algún momento los hubiera o hubiese.

Se suceden las escuchas y no logro deshacerme de la impresión de que “Back My Dreams”, balada con crescendo final de las de siempre, de las de toda la vida, se limita a cumplir el expediente y poco más. Correcta hasta el pasmo y por ahí trágicamente predecible. Lo que no quita para que Romero esté casi excelso y Princiotta de lo más elegante. Pero ni mucho menos el mejor tema lento que haya dado el género en el presente año.

Tampoco es que el medio tiempo “Taste Of Heaven” reinvente la pólvora en ese aspecto. Pero el tono algo más melancólico que arrastra, el (perdón por el barbarismo) “coreable” estribillo que dibuja y la buena factura técnica que entrega le bastan para colocarse en el bando de temas ganadores del álbum.

Como la cabra siempre tira al monte, agradezco que, de pronto, “Lost In The Shadows Of Love” mande al carajo tanta parsimonia, recupere aquél tono más vivo de “No Turning Back” o del tema título incluso y construya uno de sus temas más fulgurantes. Claro que por otro lado, uno de los más rácanos en cuanto a duración. Y es una pena porque había mimbres suficientes para mucho más. Atención en cualquier caso al pequeño pero curioso solo de Del Vecchio en el puente central.

En su aparente sencillez, “Hold The Night” pasa por ser otro de los puntales de este nuevo trabajo de Sunstorm. Ochentera hasta el tuétano, de riffs simples pero eficaces y aupada por una base rítmica con algo más de presencia, cuenta además con una línea de voz que es puro gancho. De esas que anidan en tu subconsciente por días y no hay Dios que las eche de ahí. Irreprochable.

Y si bien es verdad que no conecto con “Miracle” en la misma medida, no es menos cierto que vuelve a resultar otra entrega de lo más aseada y correcta. Menos lúcida pero al mismo tiempo asentada con firmeza en un terreno que la banda parece conocer al dedillo.

Más vivaracha, y creo también que más interesante, en “Living Out Of Fear” confluirán el nervio de los cortes más metálicos del disco con aquél tono algo más apagado de “Taste Of Heaven” para crear otra buena pieza de hard rock elegante y distinguido, que viene a palidecer finalmente por lo rácano de su desarrollo. Lástima.

Perder a Joe Lynn Turner y reemplazarlo con Ronnie Romero vendría a ser un poco como cuando David Robinson se retiró de los San Antonio Spurs dejando a un tal Tim Duncan las llaves de la zona de la franquicia texana. Orgullosísimo disco de género, “Brothers In Arms” no viene en caso alguno a plantear nuevos escenarios. Y sin embargo, cuando lo hace, sale más que airoso. Lástima, al menos para quien escribe, que ese mayor riesgo (nunca desasido del disco, por otro lado) se circunscriba a un único corte, el estupendo “I Will Remember”, y prácticamente no tenga cabida en el resto. Claro que, por ahí, habrá quien agradezca esa fidelidad férrea y sin compromisos con el hard de fuerte influjo ochentas. Con sus más y sus menos un álbum solo para los muy fans del género.

Texto: David Naves