Ayer veía la luz en todas las plataformas «Emerge FromError«, el tercer disco conceptual de la saga del Error, que el multiinstrumentista asturiano Mike Stamper comenzaba en 2016 con «Ended By Error«, continuó en 2017 con «Extended By Error» y cierra ahora con un nuevo álbum de metal instrumental sobre el proceso de superación de los errores humanos y sus consecuencias derivadas, en clara analogía y paralelismo con los errores informáticos.
En este episodio, nuestro protagonista consigue deshacerse de la nostalgia y del dolor, confrontando finalmente al Error, absorbiendo su poder (aprendiendo la lección), y logrando con ello poder salir de ese lóbrego estado mental. Grabado, producido y mezclado por el propio Stamper entre 2022 y 2023 en su Stampcore Studios IV cuenta con la masterización de DaniSevillano. Publicado a través del sello Stampcore Records contiene las colaboraciones de los guitarristas Cristian Iglesias (The Feat, Eden), Dmitry Stalingrado (Soldier, Sound Of Silence), Nathan Cifuentes (Vendaval, Argion) y Andrés García (Yuggoth). Hace escasas fechas Heavy MetalBrigade publicaba una amplia reseña del álbum que puedes consultar aquí. Escucha el álbum a continuación:
Se hacen llamar Fan Ray, vienen de Zaragoza y la suya es una andadura que se inició allá por el año 2013 aunque no sería hasta dos años más tarde que debutaran con un Ep homónimo. A aquél primer conjunto de temas le siguió su primer largo “Metalzetamol” en 2018 y finalmente este “Cuento Del Mar” que nos han hecho llegar desde The Fish Factory. Ellos son Andrés Fandos y Santi Suárez en guitarras, Álvaro Molinero en baterías, Jorge Apesteguía al bajo y Toño Monzón en voces. Producido, compuesto y grabado en Estudios Producciones Sin/Con Pasiones con MarcPascual como técnico de sonido y Michel a cargo del diseño gráfico, el álbum vio la luz a finales de septiembre del pasado año.
“Preludio En El Mar”, introducción del trabajo que, particularmente en sus primeros instantes y acordes me recuerda, y no poco, al tema principal de la saga “Piratas Del Caribe”, Dios te salve Klaus Badelt, sirve en definitiva de perfecto preludio para “Libérame”, fresca andanada entre el hard y el heavy que, hablando de recuerdos, siempre trae a mi mente a aquellos Mägo de Oz de buenos álbumes como “La Leyenda De La Mancha” o “Jesús De Chamberí”, si bien aquí no hay flautas ni violines que valgan. Solo rock orgánico y pegadizo. Un estribillo que acude pronto en la composición, esa ligera despreocupación en los riffs y una línea de voz que, ya digo, va bien cargada de gancho. Bien desarrollado el solo que sitúan como anticipo del epílogo. Rara avis en estos tiempos que corren. Una buena dupla para abrir este cuento si sabes perdonar sus más que evidentes influencias.
El riff que dibujan en “Área 333” bien podría pertenecer igualmente a unos Judas Priest de discos como “Point Of Entry” o “Killing Machine”. Sin embargo, si hay un nombre que acude a mi subconsciente con cada escucha es el de los vallecanos Obús. De nuevo a caballo entre el hard y el heavy, trufado ahora de unos dejes más chulescos, quizá me resulte algo mecánica en estrofas. Ahí viene al rescate, en todo caso, un estribillo de esos que siempre funcionan. El solo vuelve a disponer de espacio y, en su clasicismo, el corte termina por funcionar mientras abraza las costuras más ochenteras del género.
“Almas libres” y por seguir con las influencias, suele evocarme a los ahora desaparecidos hard/heavies madrileños Beethoven R. mientras dibuja una de las ejecuciones más lúcidas por parte del frontman Toño Monzón. Me agradan, ahora sí, sus estrofas, si bien encuentro los riffs que las apoyan un tanto desangeladas. Por ahí se cuelan no obstante buenos detalles por parte de Apesteguía. Un pequeño solo inclusive. Fan Ray siguen sin salirse del libro de estilo pero al menos se permiten pequeños guiños aquí y allá a fin de que el corte adquiera un grado más de personalidad. De ahí que con el correr de las escuchas haya terminado por entrar en mi nómina de favoritas.
Lo mismo podría decir de la más tranquila “¿Dónde estás?”. Medio tiempo elegante, donde es cierto que llega a chirriarme el sonido de la caja durante las partes más desnudas. Entiendo la intención, llenar el hueco que dejan las guitarras en esas estrofas. Pero su sonido llega a parecerme feo incluso. Aún con eso, la forma en que Fan Ray han sabido jugar con las distintas capas, lo bien trazados (y ejecutados) que están sus distintos crescendos, la delicada labor de Monzón y el acelerón final a lo Maiden terminan por inclinar la balanza a su favor.
“Allí Estaré”, que me conquista a base de recuperar el brío que mostraba el álbum en su arranque, sorprende con una letra capaz de poner en riesgo a más de un diabético. También con un tratamiento de la voz de Monzón que, particularmente en estrofas, me hace pensar en una banda tan a priori ajena a su manera de entender el hard rock como es Volbeat. Puedo no llegar a conectar con su aspecto lírico. Sí en cambio con sus diferentes ejecuciones. Siempre a favor del corte que las contiene y no de egos individuales. Bien medidas y equilibradas.
No diré que “I.A.” vira ahora hacia el groove, no es el caso, pero sí que el riff que la sostiene pasa por ser el más retorcido, también el más pesado, de todo este “Cuento Del Mar”. Sorprenden estos Fan Ray en una onda no tan lejana, por ejemplo, de aquellos Fight de Rob Halford, si bien sus estribillos resultan del todo solidarios al disco que los alberga. El solo, un tanto plano con respecto a otros dentro de este tracklist, no ayuda a mejorar la nota media. Al final un corte que luce más por cuan diferente resulta al resto que por lo certero de su planteamiento.
Buenos solos sin embargo los que alumbran el inicio de una “Todo Lo Bueno Termina” que vuelve a tesituras, creo, más convenientes para ellos. Aquél aire más hard que tan buenos resultados les dio a comienzos del álbum, mientras Monzón lidia sin mayores problemas con los tonos más altos de los estribillos. Y aunque en términos puramente gramáticos no resulte el corte más original del largo, bien está ese deje algo más melancólico que la atraviesa. A la cola del grupo de mis favoritas.
“Cuento Del Mar”, donde cuentan con la colaboración de Mireia Bernal en coros, bien podría recordar a The Cult en su prólogo. Héroes Del Silencio incluso. Todo vira, no obstante hacia territorios más metálicos donde, tanto por riffs como por melodías, la sombra de Iron Maiden resulta más que alargada. Álvaro Molinero traza aquí una más interesante línea de batería. Y mientras que la banda parece más cómoda en esta encarnación más poderosa, si algo me agrada es la forma en que insertan, previo al solo, aquél deje más foráneo del prólogo. El hábil trazo del epílogo y el mayor nervio que posee terminan por darle la razón a quien fuera que tomara la decisión de convertirla en el tema título del álbum e incluso en videoclip:
Para el cierre queda el medio tiempo “Recuerdo Soy”, donde en los momentos más calmos siempre acude a mí el nombre de Guns N’ Roses. El corte no obstante se distancia de la banda angelina gracias a un casi torrencial Monzón y una enjundia, qué duda cabe, más cercana al metal. Agrada por trazo y también por ejecuciones, un cierre de buen gusto y clase.
No es un álbum que me enganche en su totalidad pero sí que hay ofertas aquí dentro capaces de alegrar el día más gris. Monzón ha trazado aquí y allá voces más que dignas. Poderosas incluso. Otro tanto podría decirse de la dupla guitarrera de Fandos y Suárez. Aprecia uno el riesgo de cortes como la noventera “I.A.”, si bien pienso que cuando juegan la carta del clasicismo más académico es cuando de verdad brillan los maños. Véase sin ir más lejos “Almas Libres”. Por contra y cuando la banda arriesga y busca nuevos horizontes, siento que la jugada termina por salir del todo redonda solo en la final “Recuerdo Soy”. Agradece uno la asunción de riesgos en todo caso. Intentarlo y fallar siempre me resultará mucho más respetable que conformarse. Bordeando el notable. Texto: David Naves
Los asturianos Eden presentan la renovada alineación que ha dado forma a su nuevo disco en los Estudios ACME de Avilés con Miguel Herrero a los controles. Aún sin fecha de publicación verá la luz a través de Thornado Music que se hará cargo de la distribución y promoción del mismo.
Las caras nuevas son Fernando «Dini» González, al que muchos reconocerán de su paso por los leoneses Decibel Race, como encargado de la labor vocal y el talentoso Álvaro Cocina (Inntermezzo, Nuevecondiez) a la guitarra. Una alineación a la que enviamos nuestros mejores deseos y de la que esperamos muy pronto la confirmación de sus primeras fechas en vivo.
Es el quinto largo ya en la dilatada trayectoria de los death metaleros fineses Purtenance. La banda, que ya pasara por estos lares con su anterior “Buried Incarnation”, regresa ahora con un “The Rot Within Us” con Harri Salo en baterías, Tero Aalto y Juha Rannikko en guitarras y finalmente Aabeg Gatamn en bajo y voces. No nos ha llegado por parte del sello dónde y quién ha sido el encargado de grabar y mezclar estos nueve cortes. Sí sabemos que fue su técnico habitual, Jaakko Viitalähde (Aethyrick, Waste of Space Orchestra, Blind Guardian, Oranssi Pazuzu…) el encargado de masterizar las pistas resultantes en Virtalähde Mastering, mientras que otro colaborador tradicional del combo nórdico como Chris Moyen (Coffins, Teitanblood, Centinex, Incantation…) volvería a encargarse del artwork. A la venta desde mediados de julio vía Xtreem Music en formatos digital, CD vinilo de 12» e incluso casete.
Me ocurre con la inicial “Mournful Echoes” que, por algún motivo, mi mente relaciona este inicio oscuro y pesado con mis paisanos de Totengott. Hay algo en este avance apaciguado, que exacerba la cara más doom del cuarteto finés, que por ende asocio a la última etapa de Celtic Frost. A ello desde luego no contribuye el viraje hacia un death más convencional y asimilable de su descosido epílogo. Sea como fuere me agrada la labor que la dupla Rannikko & Aalto ha trazado aquí. No tanto la forma en que la voz opaca al resto de líneas, particularmente durante las partes más arrastradas. Con eso y con todo un inicio bien planteado y mejor resuelto.
“Transitory Soul Of The Righteous”, que fuera carta de presentación del álbum, enlazará con el epílogo anterior, sumergiéndose así en una bruma que pronto dará paso a un pequeño acceso doom, muy clásico, para después virar hacia un death metal apostado en un riff un tanto extraño, casi nervioso. Menos tenso y más clásico en su tercio final, Purtenance entregan un corte desigual, por momentos caótico, sin una identidad definitiva, con el que conecto solo a ratos.
“Unseen Sphere Of Realities” porta uno de los mejores arranques de este quinto largo. También uno de los mejores desarrollos. Gatamn es pura oscuridad y desgarro en otra línea de voz obligadamente abisal, pero es el doble asalto de Aalto y Rannikko quien se alza con el triunfo con una buena serie de riffs y tanto mejor de melodías. Las más durante unas estrofas en potente crescendo, bien subrayadas por el insistente doble bombo de Salo. Sin excesos ni florituras, diría que una de mis favoritas de este nuevo trabajo.
Toda vez supera un prólogo casi funerario, campanas inclusive, “Mystic Sacrifice” viene para traer la cara más descosida de Purtenance. Death descosido que la banda alterna con una serie de ritmos más apaciguados con Gatamn vociferando como alma que lleva el diablo. Diverso y sin embargo sólido, con Salo tramando una más que diversa y a la par potente labor tras los parches, bien merecía un desarrollo mayor.
Claro que para desarrollo escueto, el de una “Solemn Presence Of Death” que habrá de conformarse con ni tan siquiera tres minutos. Es un corte abruptamente bifocal. A medio gas en un primer tercio comandado por un riff infeccioso y pegadizo, que más tarde habrá de dar paso a los Purtenance más encendidos y vibrantes. Mal café en la más pura tradición del combo radicado en Nokia.
Juega al engaño “An Invisible Master” con la épica doom de su prólogo para después transigir hacia un death metal de pulso caso d-beat que en gran medida recuerda a los mejores Entombed, al tiempo que se disocia del comienzo del álbum. En gran parte el corte más exógeno de los ocho, con riffs quizá no del todo memorables pero que por momentos casi suena a bien merecido homenaje a la figura del tristemente desaparecido Lars-Göran Petrov.
Lejos de reconducir hacia su pesadez habitual, “Fate’s Fearful Gesture” afianza esas pulsiones más d-beat del corte anterior cara a producir, por pura colisión con los Purtenance más pesados, otro corte gozosamente bifocal, cuyos riffs de nuevo pueden no ser memorables y no obstante se las arregla para convertirse en una de las propuestas más seguras de este “The Rot Within Us”.
El disco se despide con “Nekromantik Spiritualism”. Composición más ambiciosa del mismo, al menos en lo que a duración se refiere, y donde la banda habrá de reconducir hacia su habitual death de fuertes pulsiones doom. Death poderoso, apoyado en una batería de Salo de avance por momentos casi marcial, con la cruda y nada amable producción del álbum amplificando el alcance de unas partes pesadas y oscuras que, a ratos, bien podrían recordar a Evoken, Disembowelment, Esoteric… Siete minutos largos para resumir y finiquitar el quinto de los fineses.
Puede no ser el gran disco de Purtenance que esperábamos pero sí que muestra a un Aabeg Gatamn más afianzado y seguro en las tareas vocales que en su anterior “Buried Incarnation”. Algo que, para mal, recalca una mezcla por momentos algo desigual. “The Rot Within Us” puede no disponer de los riffs más redondos que el género haya entregado durante este 2023. Diría que a ratos incluso tienen poco de memorables. Y sin embargo se las arreglan para configurar ofertas interesantes. “Unseen Sphere Of Realities”, “Fate’s Fearful Gesture” y “Nekromantik Spiritualism” a la cabeza. Purtenance pueden encontrarse lejos de sus mejores días, lo que no quita para que prosigan igual de intensos y crudos que de costumbre. Que sea por mucho tiempo.
Es el primer Ep en la carrera de unos Strikeback cuya singladura arrancó allá por 2014 con el largo “Share Your Hate”, al que seguiría “The Plague” cuatro años más tarde. Ahora, cumplidos once años de trayectoria, se formaron en 2012 en A Coruña, nos traen un “World In Decay” que presentaron hace pocas fechas en el gijonés Bola 8. Forman el quinteto gallego Rafael García y Víctor Tarela en guitarras, Alex Mella al bajo, Adrián Beltrán “Liber” en voces y Sebastián Musy en baterías.
Grabado a caballo entre Ultrasound y Redbox Studios, repite Pedro Mendes en tareas de producción y grabación, ocupándose esta vez también de mezcla y masterización. Con diseño de Humberto Martínez sobre una idea de la propia banda, el Ep se encuentra disponible desde el pasado mes de mayo.
La propia “World In Decay” resulta encargada de inaugurar las hostilidades. Y lo hace dejando ya de entrada atestiguadas dos claves: el buen nivel técnico que atesoran y el nervio con el que disponen éste sobre su bien conocido thrash metal de raíz orgánica. A ratos deudores de unos Angelus Apatrida, a otros más cercanos a una escuela estadounidense que bien podría integrar gente como Overkill, Annihilator o ya en menor medida Anthrax. Hay un estupendo solo de guitarra en su tronco central. Pesadez después y sonoridades algo ajenas y extrañas camino del epílogo. Un corte que si bien no descubre grandes cartas en cuanto a estructuras, dispone de las habilidades suficientes para emerger sobre la media. Que, visto lo visto en una escena como esta, no es poca cosa.
No podía ser de otra forma. La fugaz “Over Again” despliega a los Strikeback más directos y pasionales. Thrash encolerizado, con Liber en su encarnación más visceral, arrancando una más que interesante línea de voz a su garganta sobre unos riffs no tan lúcidos pero eficaces en cualquier caso. Breve, si pestañeas te la pierdes que diría aquél, pero sustentada por una atractiva base rítmica. Poderosa aunque sin llegar a lindar con la agresividad de unos Dark Angel, primeros Sodom, primeros Kreator… y un tanto constreñida por lo reducido de su desarrollo.
Por ahí viene a destacar una “Bound By Desire” que pronto parece recoger el guante del tema título y continuar donde lo dejara aquella. Dispone, particularmente en su tercio inicial, de los que fácilmente pueden ser mis riffs favoritos de todo el Ep. García y Tarela dibujan ágiles líneas de guitarra, que enganchan a la primera aún cuando no se acogen a un libro de estilo en absoluto clásico. Hay buenos cambios de ritmo, baterías firmes y el Liber más diverso de todo el tracklist. Estupendas esas guitarras dobladas que anticipan el breve solo de guitarra. La más redonda de las cinco junto con la final “Secrets And Lies”.
“Draw The Line” alternará de forma hábil técnica y fuerza, derivando hacia un lado u otro con total naturalidad mientras Liber vuelve a desplegar otra llamativa e incluso ágil línea de voz. Y si bien no la encuentre tan redonda como otras dentro del Ep. O dicho de otro modo, no me engancha en la forma en que lo pueda hacer “Bound By Desire”, tampoco voy a despreciar los buenos detalles técnicos que los coruñeses despliegan aquí, ni ese estribillo un poco a la contra del resto.
“Secrets And Lies” cierra “World In Decay” a fuerza de convertirse en el corte más distinto de los cinco. Inicialmente un medio tiempo de aire melancólico y apesadumbrado, comandado por un poderoso trabajo de la dupla Tarela & García, deriva en un thrash potente a la par que ágil, que habla y no precisamente para mal de su buen nivel como compositores. Ambiciosa, que no pretenciosa, y un punto de inflexión en sus directos como pudimos comprobar el pasado sábado dieciocho de noviembre. La rabia y la pesadez de su tronco central, solidaria al Liber más agudo, podría llevar a pensar en los Pantera más elegantes. Ahí destacará el remanso de paz de su tronco central primero y el cuidado crescendo camino del epílogo después. Estupendo cierre.
Y es que Strikeback parecen seguir en plena forma. Banda muy querida por estas tierras, como quedó demostrado hace escasas fechas, y que ha entregado un Ep muy de género en fondo pero sólido y orgulloso en líneas generales. Porque siguen trazando buenos temas. Y aunque haya cortes que no me conquisten del todo, bien por duración, bien por un asunto ya más personal, lo cierto es que cuando brillan, véanse el tema homónimo o la misma “Secrets and Lies”, parecen no tener techo. A continuar por esa línea.
Fue una de nuestras primeras citas de todo 2023 y, casualidades de este mundillo, ha sido también la última. Misma banda, Kinkis Gruñones, mismo lugar Centro Social Autogestionado La Kuadra en Barros (Langreo), y eso sí, distinto motivo, que en esta segunda ocasión obedecía a la presentación de su nueva obra “Gruñe o Muere”, de la que pronto tendréis un exhaustivo desglose en estas páginas.
No costó mucho decidirse cuando el cuarteto más kinki de la región nos convocó en la que es prácticamente su segunda casa para presentarnos, literalmente hablando en familia, un trabajo que continúa la senda que abriese su Ep de comienzos de año al tiempo que añade una serie de nuevos ingredientes a su particularísima mezcla. De nuevo el peso de las letras recaen sobre el bajista Gus Suárez, en un trabajo gestado durante los días más calurosos del verano asturiano en los estudios ZL Audio de Sama De Langreo. En el reparto de roles repite Quilo Zapico como responsable de la faceta gráfica y es que el tándem formado por el 50% de Paco Jones mantiene en esta nueva andadura muchas de las costumbres de la banda donde dio sus primeros pasos un tal Ramón Lage. Una obra continuista en las formas y que no defraudará a los kinkis unidos a la causa con su ópera prima.
“Suenan sucios y grasientos como si llevasen más de dos meses sin lavarse”, reza el kit de prensa que nos entregaron pero en el fondo son buenos tipos. Lo justo y necesario de hecho para, de forma completamente improvisada y con instrumentos que ni siquiera eran suyos, tocarse tres temas. A saber: “Sacrificios”, “Proletarios” y “Bipolar”. Se disfrutó pues de buena compañía, se regó la charla con distintos brebajes y se alegró el gaznate con sus correspondientes viandas. Pero lo más importante, disertamos con ellos sobre los distintos procesos que han culminado en este “Gruñe o Muere” además de disfrutar de música diversa y conversaciones de esas en las que uno tiende lazos al tiempo que arregla esta decadente línea temporal que nos ha tocado en gracia.
Del mismo modo, nos alegró conocer los planes del propio Centro Social Autogestionado La Kuadra cara al ya inminente 2024 y la forma en que está tratando de crecer y establecerse como un punto de referencia en la región como pueda ser la Asociación Cultural Los Bancos de Atrás en Unquera que visitamos hace escasas fechas. Vaya desde aquí todo nuestro ánimo, también nuestro agradecimiento por el trato recibido y el deseo de que nuestros caminos se sigan encontrando en el futuro.
Repaso gráfico a la presentación de «Gruñe o Muere«, segundo disco de Kinkis Gruñones realizada en las instalaciones de la Asociación CulturalLa Kuadraen Barros (Langreo).
Si estás interesado en alguna de las fotos en alta resolución ponte en contacto con nosotros a través de hmetalbrigade@gmail.com
La irreverencia y mala leche de los langreanosKinkis Gruñones alcanza su segundo episodio con la publicación de su nueva obra de estudio «Gruñe o Muere«.
Grabado en los estudios ZL Audio de Sama De Langreo con Zeros Gutiérrez y Daniel Condado a los mandos tendrá su puesta de largo para un selecto grupo de invitados el viernes 29 de diciembre en las instalaciones del Centro Social Autogestionado La Kuadra en Barros (Langreo) a partir de las 20 horas.
Tercer largo para las huestes tech/death orensanas de Scent Of Death. A día de escribirse estas líneas forman la banda gallega Luis C. González al bajo, Rolando Barros en baterías, la dupla guitarrera Bernardo E. Tesouro & Jorge F. Taboada y Sergio M. Afonso en voces. Las diferentes líneas de guitarra y bajo vinieron al mundo por mediación de Taboada en el Bird Of Hermes Studio de su ciudad natal. Asimismo, Rolando Barros se encargó de materializar tanto baterías como voces en el lisboeta UnderGrind Studio y finalmente María Mendoza pondría su granito de arena en forma de arreglos orquestales. Todo para que José Fernando Tercero (Celtibeerian, Unchosen Ones, Asedio…) mezclase y masterizase el material resultante en el JFT ProduccionesStudio de Ciudad Real. Con nueve cortes, una duración de algo más de cuarenta minutos y adornado por el arte de Adi Christianize (Decayed Flesh, The Fallen Prophets, Encephalic, Inhuman Depravation…) ha visto la luz por mediación de los sellos Hecatombe Records y Base Record Production.
Coros eclesiales dan la bienvenida a una “Sooner Or Later” que sirvió a su vez para presentar el nuevo disco en sociedad. Y es un corte donde ya desde un primer momento y en forma de riffs retorcidos y baterías endiabladas, se manifiesta el gusto del quinteto orensano por el brutal death de aires técnicos y enrevesados. Que me agrada por cómo la banda sabe conducirse sin que esas ansias por desligarse del BDM más estandarizado redunden en una suerte de indefinición de cara a la galería. La vistosa galería de solos, bien apoyada por una mezcla que otorga su debido espacio a cada línea sin opacar al resto, viene a configurar finalmente un primer corte fulgurante en lo rítmico y vibrante tanto en lo compositivo como en lo puramente ejecutivo.
Y no es que “The Choice Of The Strong” descabalgue de ese death metal punzante y colérico pero no es menos verdad que en su galería riffera es fácil adivinar un deje más disonante. Que no llega al extremo de unos Gorguts de su última etapa pero le confiere a este segundo corte un aura algo más particular del resto de cortes que integran este primer disco de los gallegos en diez años. Sobresale de igual forma el atemperado solo de su puente central, anticipo de los Scent Of Death más pesados y monocromáticos. Apenas un guiño antes de que Rolando Barros levante el vuelo en forma de incesantes blast beats. Es este uno de esos cortes que ganan horrores con el pasar de las escuchas y casi lo mismo podría decirse de todo el álbum en general.
Porque “The Mute Idol”, con una vibración cercana a los mejores Immolation e inundada sin embargo por una gran labor dentro del terreno melódico, viene a dejar a las claras que la banda parece en mejor forma que nunca. Si Barros volaba en el tema previo, no será menos en esta nueva andanada de death metal técnico pero crujiente. Su línea de batería resulta de lo más eficaz sobre todo a la hora de engarzar las múltiples capas y diversas direcciones que este tercer corte es capaz de dibujar. El ídolo mudo resulta firme tanto en la velocidad como en el tecnicismo. Amén de añadir, ya en su tercio final, una atmósfera recargada, casi épica, como anticipo del desbocado epílogo. Estupenda.
Aquellos aires atmosféricos que se manifestaban en el corte previo alimentan el prólogo de una “Romans” que toda vez alcanza sus primeras estrofas se parapeta tras el Barros más fulminante de todo el álbum. En un primer término no deja de ser un corte que alterna a los SoD más trepidantes con los más pesados. Será precisamente en estas partes más arrastradas, casi groovies, donde Sergio M. Afonso se desgañite a placer, entregando tonos del todo abisales, contrapuestos a la faceta más melódica del dúo Tesouro y Taboada. De lo más vistoso el solo con el que tiñen su más apaciguado tronco central para luego tramar un epílogo entre retorcido y desbocado. Para nada mi favorito dentro de este nuevo trabajo y sin embargo un aporte nada desdeñable.
“Solve Et Coagula” es una instrumental de dos minutos largos que viene a partir en dos “Into Everlasting Hate” y prepararnos para lo que está por venir en su segunda mitad. De hecho tanto su poso tranquilo como esos aires a pura introducción que manifiestan tanto sus riffs y melodías como los distintos arreglos terminan por amplificar el alcance del siguiente corte, “Tortured Mind”, composición que parece construida a mayor gloria de los Scent Of Death más violentos. Por ahí me resulta inteligente cómo la banda introduce pequeñas islas de bajas revoluciones y trazo algo más esquemático, Tema profundamente bipolar en definitiva cuya estructura puede no llamar en exceso la atención pero como sucede no pocas veces a lo largo del álbum, resulta todo lo bien ejecutado que se le exige a una agrupación del género.
Con “Among Them” estamos ante uno de los cortes más extensos de este nuevo trabajo. También ante uno de los más centrados y mejor resueltos. Parte de una gama de riffs capaz de resultar incluso original. Algo muy difícil a estas alturas del cuento y que habla bien a las claras tanto del buen nivel de la dupla Taboada & Tesouro como de su inteligencia a la hora de no decantarse por opciones más sencillas y acomodadas. Cierto que más adelante adoptan un groove más pesado y, por qué no decirlo, evidente, con el que conecto en menor medida. Sea como fuere, el trazo siempre me resulta atractivo. En especial a la hora de fusionar todas sus capas e ideas sin que el resultado final, pienso que más que notable, resulte impostado o antinatural.
“Indoctrinated” traerá al frente a los Scent Of Death más descosidos y violentos. Siendo como es uno de los cortes más rácanos en cuanto a duración se refiere, no puede uno decir que se sorprenda del hecho. Puro brutal death metal canónico y atemporal. Con una base rítmica percutiendo como si en el empeño le fuera la vida y de tanto en cuanto buenos detalles en lo técnico por parte de Tesouro y Taboada. Poco sorprendente y sin embargo más que firme en sus intenciones.
El cierre será para una extensa “Even The Angels Fall” donde los gallegos echarán mano de los arreglos de María Mendoza cara a configurar un prólogo de épica clásica y funcional. Tras él emerge un death metal arrastrado a la par que técnico, amén de una producción que lleva a cabo un más que interesante juego entre canales. Recomiendo la escucha con un buen par de auriculares. Los orensanos echan el resto aquí en cuanto a técnica se refiere. No por tópico resulta menos verdad el hecho de que SoD aprovechan este último corte para tramar un conglomerado de muchas de las ideas que pueblan su última obra. Desde el death más clásico y descosido hasta esas pulsiones más técnicas que los disocian de buena parte del brutal death metal que nos llega hoy en día.
Once años hacía que Scent Of Death no editaban algún tipo de material. A tenor de lo escuchado a lo largo y ancho de estos nueve cortes, la espera parece haber merecido la pena. Empezando por el buen sonido que tiene el disco, siguiendo por lo ágil que me resulta tanto en lo compositivo como en lo ejecucional y terminando por las pocas dobleces que he podido detectar en las distintas escuchas del mismo. Al final “Into Everlasting Hate” trae de vuelta a unos Scent Of Death aún en plena posesión de todos sus poderes, por lo que no cabe más que darles desde aquí nuestra más sentida enhorabuena.