Crónica: As Life Burns + Chamako Wey (Oviedo 24/2/2024)

Quince años no se cumplen todos los días y por ahí que los chicos de As Life Burns quisieran celebrarlo como mejor saben: dejándose caer por una de las salas de referencia dentro del ecosistema asturiano como es el Gong Galaxy Club y haciéndose acompañar para la ocasión de la buena gente de Chamako Wey. Se preveía buena entrada pese a lo desapacible de la jornada y no puede decirse esta vez que el público asturiano diera la espantada.

Pasan seis de las nueve cuando los nuevos Chamako Wey hacen acto de presencia sobre el escenario ovetense. “Letras Pendejas” promete la camiseta del ahora frontman Dani Larriet, flamante ganador del Premio Amas a mejor vocalista en la víspera y que atacó con renovados bríos un setlist de pildorazos breves pero intensos. Y como cabe hablar de todo, lo bueno y lo malo, no queríamos pasar la oportunidad de celebrar la nueva iluminación de la sala. El recinto sigue mejorando noche tras noche y quede aquí la mención.

Volviendo a lo que nos ocupa y desde que la banda arranca con “The Butcher”, somos testigos de ese conglomerado a medio camino entre el stoner más cabrón y los Brujeria más decididos. “Sigo Sintiendo Frío” exclama el vocalista. La tan traída y comentada frialdad del público astur, que el sábado pareció hacer suyo el incómodo frío del exterior, no quitó para que la banda diera su versión más nervuda en una “Fariseos” que pondría a prueba los sólidos cimientos del Gong.

Desde Sanlúcar de Barrameda, Mike Jiménez ataca descalzo el doble bombo. Buena gestión de la batería la que desplegó a lo largo de la noche en una formación en la que permanecen los miembros originales Adrián “Mostro” en guitarras y Jandro Fanjul al bajo junto a Adrián Amieva también a las seis cuerdas. Preciosa Les Paul, por cierto.

No faltaron agradecimientos a los protagonistas de la noche. Tampoco al personal del Gong, en especial a Isaac Prieto, infalible una noche más a los mandos de la nave. Así las cosas, “Zombie Canibal” entrega la versión más agria y rotunda de Larriet, mientras que “Edgecrusher” recuerda a los seminales Fear Factory en una versión desde luego mucho más terrenal que el original de 1998.

Hubo lugar incluso para las sorpresas. Y es que hacía tiempo que no nos topábamos con el Txeffy enmascarado. “Txeffy Misterio” como le definió el propio Larriet. La anécdota, eso sí, se produce cuando el Actvs Mortis arriba al escenario antes de lo marcado en los setlists. Cosas del directo. En cualquier caso dejan un “La Migra” de Brujeria que supo a gloria a más de uno. El cierre con “Pendejos Fronterizos”, ahora sí, puso fin a una descarga de una banda que, ahora mismo, puede presumir de poseer un sonido único y reconocible. Al menos dentro de la región. Como siempre atentos ya a sus próximas evoluciones.

As Life Burns, huelga decirlo, son un animal muy diferente de sus teloneros. Y, como dije antes, tampoco quince años se cumplen todos los días. De ahí la buena entrada que registra la sala cuando poco más allá de las diez, la agrupación metalcore toma por asalto las tablas del recinto ovetense.

We Are Animals” ya da muestras del buen sonido del que van a disfrutar. Un arranque a revientacalderas en el cual el bombo de la batería parece decir basta. Atento a todo, Dolfo, antiguo integrante de la banda, parece el primero en percatarse. Afortunadamente, la cosa no pasó a mayores.

Vimos a un Mikel muy centrado. Frontman dado a grandes esfuerzos y aunque el escenario del Gong no sea el de los grandes festivales, desde luego vimos a un líder ejerciendo como tal. También a una banda que supo vaciarse y disfrutar, desgranando buenos temas como “The Prophecy” o en especial “Until The Clean Mind Breaks”, con su inconfundible mezcla de nervio y técnica. Cabe destacar aquí la labor de Guillermo Rodríguez “Willy”, voz en Were The Waves Are Born, bajista también en la jornada del sábado y cuyos coros desde luego ayudaron a corregir y aumentar la consabida propuesta de los de la cuenca.

Y mientras que “Again This Brightness” desencadenó los mayores circle pits de la velada, “Debris Hills”, dedicada por Mikel a Dolfo, convierte el Gong en un mar de linternas de móvil iluminando el escenario. No faltó, claro, “Bring The Torch”, con el correr de los meses una de las favoritas de quien escribe. Tampoco un doble estreno.

Whispers”, que sorprende tanto por la mayor pesadez que exuda como el poso más atmosférico que la acompaña. Y “Where The End Is Never Seen”, que cual negativo de su predecesora, revuelve a los As Life Burns más brutos y cerriles. Un cierre poderoso pero un show que supo a poco. Apenas cuarenta minutos. Aún con eso, al menos nos quitamos la espina que nos quedó tras su infructuoso paso por la última edición del Karma Fest, donde todo lo que pudo salir mal, salió aún peor. Qué duda cabe que nos volveremos a encontrar, seguramente ya con nuevo material en la calle del que, por supuesto, daremos buena cuenta por estas líneas.

Por nuestra parte nada más. Agradecer como siempre a la buena gente de la sala Gong Galaxy Club por todas las atenciones, mandar un gran saludo a las dos bandas, también a la buena gente de Mortal Coil (¡nos vemos el viernes!), a Dolfo, Jorge López Novales, Diañu, Pelayo, Angie, Txeffy y todos los que mi atribulada cabeza ahora no recuerda. Nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Crónica: Blaze Bayley + Absolva (Gijón 26/1/2024)

Nueva venida del ex Iron Maiden Blaze Bayley a Asturias, concretamente a la gijonesa sala Acapulco, enfrascado esta vez en una gira aniversario en recuerdo de sus años al abrigo de la Doncella. Venía el de Birmingham acompañado de los heavies de Manchester Absolva, quienes a su vez presentaban su álbum de dos mil veintidós “Fire In The Sky”. Con un formidable número de entradas vendidas, anunciaba el veterano vocalista en la víspera del evento que firmaría entradas antes del comienzo del show. Grande el detalle y mayores las colas que se formaron junto a la mesa en la que se apostaba el músico con hercúlea paciencia. Mucha camiseta de Maiden en definitiva, alguna que otra bandera incluso, y el equipo de Heavy Metal Brigade bien apostado en primera fila cara a traeros una crónica a la altura de las circunstancias.

Atruena el “Hells Bells” a modo de anticipo de la descarga de unos Absolva que pronto arremeten con el tema título de su último álbum. Y más pronto que tarde se hace patente que son una de esas bandas que nos devuelven la fiebre de lo real que diría el crítico de cine Luis Martínez. Porque introducción al margen, aquí no ha lugar a pistas pregrabadas ni automatismos artificiales de ninguna clase. Solo puro y añejo y bien destilado heavy metal, con una banda entregada aunque con el freno echado, lo que es normal. Y es que, apunte para despistados, tendrían que volver a salir a escena tras su descarga pues son también la banda de apoyo del cabeza de cartel.

Aún así enlazan temas, casi sin tiempo que perder, disfrutando de buen sonido (al menos en las primeras filas donde nos encontrábamos nosotros) y planteando un cuidado repaso a toda su discografía, quedó claro ya desde el comienzo que poseen un nivel técnico nada desdeñable. Seguros pese a las florituras solistas que despliegan en el guiño a su primer álbum “Never A Good Day To Die” o sólidos mientras la intensidad sube en “Fistful Of Hate”. Tal y como dijo el propio Chris Appleton: “We Are Absolva And Play Heavy Metal”, que al fin y al cabo era de lo que se trataba. Ni que decir tiene que al público parece que le agradó su propuesta.

Chris Appleton, a quien acompañan en coros su hermano y también guitarrista Luke Y el bajista Karl Schramm, quiso dedicar a la audiencia “Side By Side” y la comunión pareció ser total. Absolva destaparían el tarro de las esencias, que diría un clásico, en un final de show ciertamente fulgurante. Ni siquiera faltó un “Scream For Me Gijón” que de pronto nos retrotrajo a más de uno a aquél show de la doncella en esta misma ciudad allá por el año dos mil tres. Se dice pronto. Los disfrutamos, ya lo creo que sí. Si iban con el freno echado, que sería obvio dadas las circunstancias, tampoco podemos decir que se notara en exceso.

Apenas veinte minutos para que los chicos de Absolva cogieran algo de aire y ya estaban de nuevo sobre las tablas con Bayley al frente. Quién sabe si quizá por ello, quiso el de Birmingham empezar el set enfrentándose, es un decir, al público cara a buscar la complicidad de este. Ni que decir tiene que la gente entendió la gracia y supo conectar con el patilludo vocalista, un tipo que al igual que cierto asturiano que pisara este mismo escenario semanas atrás, ha sabido sobreponerse a años de duras críticas y dardos envenenados a base de esfuerzo y trabajo.

Blaze Bayley, quien hubo de someterse a una operación de cuádruple bypass el mes de abril del pasado año, pareció mostrarse plenamente recuperado ya desde la inicial “Lord Of The Flies”, aupado por una audiencia que correspondía con gritos y vítores a cada gesto del británico. Y aunque en lo personal he de decir que no soy el mayor fan de su etapa en Iron Maiden, ni siquiera de la propia banda en general, en honor a la verdad he de reconocer que disfruté de algo como “Sign Of The Cross”, tema que empasta con el peculiar registro de Blaze como pocos de cuantos grabara al abrigo de Harris y compañía.

No faltaron los agradecimientos del frontman, que nos meterían de lleno en una “Judgement Of Heaven” recibida con una cierta división de opiniones, todo hay que decirlo, al contrario de una “Virus” que Bayley introduce proclamando aquello de “We Are Brothers And Sisters In Music”. Desde luego que sí. Risueño, feliz incluso, con su tan amplia como habitual galería de gestos y expresiones, quiso el vocalista dar un paseo por su última (y bastante meritoria) obra de estudio. Un repaso que comienza con una muy apropiada aunque algo recurrente “Warrior”. Y mientras que “War Within Me” pone de relieve que el inglés aún guarda ases en la manga en lo que a composición se refiere, es Chris Appleton quien sobresale con una epatante ración solista en “Pull Yourself Up”. Un corte que recoge como pocos la peculiar idiosincrasia del ex Maiden.

Si mérito tienen los Appleton, tanto o más el bueno de Martin McNee tras baterías. Aguantar ambos shows con la seguridad y la pegada con la que lo hizo es algo que ninguna crónica del evento debería obviar. Pero así las cosas y tras el recuerdo a “War Within Me”, tocaba retomar a la doncella, algo que se produce a través de “When Two Worlds Collide” y su inequívoco patrón bombo caja durante el solo y al que, sin ir más lejos, tanto deben bandas como Battle Beast y similares. No cejó el frontman en buscar el apoyo de la gente en una “Lightning Strikes Twice” en la que se le pudo ver más risueño que nunca.

Aunque si hubo un tema que de verdad cayó de pie el viernes ese fue, claro, “The Clansman”. Aquí y como reza el tópico, la comunión entre banda y público fue total, con los Appleton dando amplia muestra de la mucha clase que atesoran. Blaze parece haber encontrado la horma de su zapato en estos chicos. La comunión entre ellos, el buen rollo que desprenden y la seguridad con la que afrontan el set convence incluso a fans no tan proclives como el aquí firmante.

En “Como Estáis Amigos”, compuesta a pachas entre Blaze y su entonces compañero en Iron Maiden Janick Gers con la guerra de las Malvinas como trasfondo, el brummie recuerda el caluroso recibimiento que el tema tuvo en su primera visita a tierras argentinas con la Doncella, ejemplificando aquello tantas veces dicho de que el pueblo está por encima de los gobernantes. Tampoco se olvidó el británico de reconocerles a Absolva el esfuerzo que suponía el doblete no ya de esta noche sino de todo el tour. Que de hecho y para “Man On The Edge” aún les quedaran fuerzas para echarse sendas carreras a lo largo del escenario ejemplifica el buen momento en que se encuentran. Que cierto es la Acapulco no sea el Madison Square Garden pero su poco de juego sí que da. El cierre, anticipado por cualquiera de los presentes, correspondió a la siempre disfrutona “Futureal”, broche final y también punto álgido de una agradabilísima velada de auténtico metal a la vieja usanza.

Queda por mi parte escuchar su próximo álbum de estudio, un “Circle Of Stone” que debería ver la luz allá por finales de febrero, y asistir a un show más centrado en su propia discografía y no tanto en el par de álbumes que grabara junto a Steve Harris y los suyos. Habituales de mis crónicas sabrán que no me gusta personalizar en ellas. Que prefiero ceñirme a las cosas que ocurren y no tanto a mis propios gustos personales. Que por supuesto no dejan de ser precisamente eso, personales. Lo digo porque quiero poner énfasis en el hecho de que, aun siendo el suyo con Maiden un periplo que me es un tanto ajeno, disfruté en buena medida la pasada noche de viernes. Algo que viene a hablar para bien de lo vivido. Vaya por tanto el agradecimiento a la organización del evento por hacerlo posible, un abrazo a los habituales de siempre, no faltáis nunca y es de agradecer, y el deseo firme de que sigan los llenazos en la Acapulco (y en Gong, Lata, Tizón, Factoría…). Nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Bjorn Mendizábal nuevo batería de Avalanch

A través del siguiente comunicado Alberto Rionda da la bienvenida a Bjorn Mendizábal a las filas de Avalanch.

El batería de los progresivos Quaoar toma el relevo de Mike Terrana para afrontar un 2024 en el que la formación nacida en Asturias afrontará su 40 aniversario. Su debut tendrá lugar el próximo 3 de febrero en la XVI edición del festival Kagarso Rock que se celebrará en la localidad sevillana de Martín De La Jara donde compartirá escenario con Reincidentes, Delalma y Coyote Zora.

Agenda: Storm celebrará su 50ª aniversario en Oviedo

Banda de culto Storm, pionera del hard rock progresivo y calificados en su momento como los Deep Purple españoles, celebrará sus más de 50 años de trayectoria también en Asturias. La cita será el domingo 3 de diciembre en el ovetense Gong Galaxy Club.

Tras reeditar digitalmente su discografía a través de bandcamp la formación nacida en Sevilla en el año 1969, autores en 1974 de «The Storm» uno de los álbumes más buscados hoy día por los coleccionistas y con el que llegaban a compartir escenario con Queen en Barcelona, con motivo de su 50º aniversario lanzaba al mercado en el año 2020 a través de 5 Lunas Producciones el doble vinilo en directo «Storm Live – 50 Años De Tormenta», con una maquetación de lujo. Un trabajo grabado en el Teatro de San José de la Rinconada (Sevilla) que supone una gran oportunidad para disfrutar y redescubrir a una de las bandas más especiales de hard rock nacional de todos los tiempos.

Asturias se prepara para recibir a una banda icónica del rock progresivo estatal. Entrada anticipada 15€ a través del siguiente enlace a Wegow:
https://www.wegow.com/es/compra/storm-en-gong-oviedo

Crónica: Opposer + Strikeback + Tyrant (Gijón 18/11/2023)

Una auténtica hidra del thrash la que se vino a reunir el pasado sábado en el Bola 8 de Gijón bajo el epígrafe «Thrasher Night!» a los cántabros Opposer, los gallegos Strikeback y los locales Tyrant. La sola venida de lo más granado de la escena noroeste resultó excusa suficiente como para coger los bártulos una vez más y encaminarnos de nuevo a la llamada capital de la costa verde. Si en el proceso desbloqueábamos un escenario más, van quedando pocos por bautizar, pues tanto mejor.

Buen ambiente y mucho bullicio minutos antes de la apertura de puertas. El Bola 8 no es el Madison Square Garden pero lo cierto es que no fue poca la gente que se congregó para disfrutar de una institución del thrash cántabro como Opposer. Venían presentando aún aquél estupendo “R3cod3d” de 2022 (reseña aquí) y era palpable el interés que suscitó su visita a tierras asturianas.

Qué mejor que algo como “Wake Up” para sacar al respetable del letargo y ponerle en dirección a una descarga de auténtico thrash de marcados tintes death. Era la primera vez de los chicos en Gijón y a fe nuestra que los de la comunidad vecina supieron tirar de galones para sacar adelante un buen show de thrash técnico y firme. Ahí fue donde les funcionó el nervio de “Recoded Rebirth” pero también “Serpent Eyes” y ese riff para la antología.

Al bajo y también los coros estaba Jesús, que fuera anterior guitarra de la formación thrash del quince al veintiuno, y que defendió el puesto con toda la entrega y profesionalidad que se le presuponían, cumpliendo tanto con el cinco cuerdas como con los coros. Pisaba terreno conocido y se notó, claro.

Holy Lies” recordó a su álbum de 2017 mientras el ambiente en el Bola 8 se caldeaba por momentos. Vimos un público de lo más variopinto. Todos disfrutando de una banda a la que le sobran las tablas. Su thrash puede no tener el nervio de Strikeback ni flirtear con el trazo tan a veces pesado de Tyrant, pero a lomos del que fue quizá el mejor sonido de la jornada, supieron ganarse más de un adepto para su causa.

Funcionó “House Of Pain”, corte apertura de su último disco, pero mentiríamos si dijéramos que no fue “Forbidden”, de aquél “Remember The Past” de hace justo ahora diez años, la que terminó por granjearles el favor del público. No faltaron los agradecimientos a la buena gente de Tyrant y un final de thrash desbocado en forma de “Straight To Hell” que propiciaría el primer circle pit de la jornada. Cierre con “Ashes To Ashes” tras cincuenta minutos de show donde quedó la sensación de que están lejos de arrojar la toalla.

Enfrascados en la presentación del reciente Ep “World In Decay”, del que prometo dar cumplida cuenta por aquí en tanto el tiempo me lo permita, los coruñeses Strikeback llegaban a Gijón con las pilas cargadas y la misión de convertir el pequeño Bola 8 en una auténtica fiesta.

El quinteto, que se amoldó como buenamente pudo al reducido escenario, tiene en la figura de Adrián Beltrán “Liber” a un frontman con carisma y buenas hechuras, que supo conectar con la gente, implicarla en su thrash nervioso y directo, y no desfallecer ni por un instante. Tal es así que ya desde los primeros temas se pudieron ver circle pits en particular y mucho movimiento en general. Su público, muy joven, tenía ganas de fiesta y temas de su más reciente Ep, interpretado en su totalidad, parecieron caer de pie en el pequeño local gijonés.

Over Again”, fácilmente la mejor recibida de su nueva hornada de temas, puso al Bola 8 patas arriba. Y mientras que no negocian un esfuerzo ni a la hora de los agradecimientos, supimos de boca del propio Liber que Alex Mella, bajista de los coruñeses, había sido operado hacía escasas fechas. Y ni por esas quiso el también miembro de Thrashnos perderse la cita. Vaya desde aquí nuestro más sincero reconocimiento.

Mientras “B.H.S. (Boundless Human Stupidity)” inunda Gijón de puro thrash flamígero pero con gancho, “Secrets And Lies” deja a las claras que también saben moverse en el terreno del thrash técnico y pesado. Melancólico incluso. Con el tema que da título a su último Ep y la despiadada “Kill Or Be Killed” se despidieron dejando la sensación de haber crecido una barbaridad desde mi último encuentro con ellos, aquél bolo junto a Totengott y Angelus Apatrida en nuestra muy añorada sala Sir Laurens.

Tercera banda de la noche y tercera propuesta que, sin abandonar del todo la fuerte raíz thrash de la jornada, transgrede hacia su versión más rocosa y por momentos casi monolítica. Hacía poco de nuestro anterior encuentro con los gijoneses Tyrant, aquél en que telonearon a la Kiss Experience en la Sala Acapulco (crónica aquí) y donde vinieron a entregar un set plagado de versiones. De ahí que hubiera ganas de verles con un set más propio e identificable…

… que aún así albergó sorpresas. No de inicio, que la banda apoyó desde una pedregosa “Domination March” para convertir en pesadez el nervio de Strikeback o la oscuridad de Opposer. Con Pantera en el punto de mira, “(Millions Of Corpses…) In The Name Of No One” desarrolla un thrash apoyado en gran medida en los orgullosamente sucios riffs de Nico Suárez.

Y si bien puede que el sonido no alcanzase a ser tan redondo como el de sus compañeros de cartel, quizá en parte por cómo su propuesta se encamina hacia otros derroteros, cierto es que el mayor brío de “Prepare For Attack”, original de los denverianos Havok, volvió a funcionar al igual que lo hiciera en la anterior cita gijonesa.

Jugando en casa una vez más, qué menos que detenerse en “Mosh Pit” y publicitar de nuevo, y bien que hacen, su bar del mismo nombre del que se conmemoraba el tercer aniversario. Es un corte además que parece conectar con su parroquia y es que, diría un clásico, “el amor tiene razones que la razón no entiende”. Siguiendo con cortes propios, fue “From The Depths” la que daría con los huesos de Nico Suárez abajo del pequeño escenario si bien “T.A.” la que de verdad lograría implicar a un público, de todos modos, muy por la labor.

Regresando al terreno de las versiones y con un Heketor Lorenzo desatado al micro, deslizaron de nuevo “Madhouse” de Anthrax para algarabía de una audiencia que tampoco quiso dejarse nada en el tintero. Era mucha la fiesta y no poco el calor que transpiraban ya las paredes del Bola 8. Con el corte que les da nombre parecía que todo llegaba a su fin la banda aún alcanzaría interpretar un “Phobia” original de unos tal Kreator que ni siquiera aparecía en el setlist, dando ahora sí por finiquitado el show. O no, porque faltaba la particular oda del cuarteto al “néctar de dioses” que es “Beer’s Fan Song” para, ahora sí, echar el cierre a una más que calurosa, entretenida y diversa noche de thrash metal a las finas hierbas. Queda pendiente una visita al Mosh Pit. Palabra de Brigadiers.

El thrash bulle y ahí está Heavy Metal Brigade para contarlo. Tres formas muy distintas de entender el género y un público de lo más heterogéneo que se lo pasó en grande. Y si bien el Bola 8 puede ser un local con ciertas limitaciones, en particular en lo que a luces se refiere y dicho sea sin ánimo de leerle la cartilla a nadie, lo cierto es que el sonido del que pudimos gozar en la jornada del sábado jamás alcanzó a ser catastrófico. Ni mucho menos.

Vaya desde aquí y como siempre un abrazo a los buenos amigos con los que nos volvimos a cruzar. Puede que no seáis conscientes pero vosotros también hacéis Heavy Metal Brigade. Nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Agenda: Godless Fest en Gijón

Para conmemorar su 4º aniversario el estudio gráfico Godless Design congregará el viernes 18 de noviembre en la gijonesa Sala Ángeles y Demonios a los extremos burgaleses MortSubite, Voltaje Cadáver y su sludgy/doom metal desde Santander, el combo metalcore maño Nuestroctubre y como anfitriones el crust punk oscuro y metalizado de Dumange, formación compuesta por Senén, Marco, Nefta, Rubo y David, viejos conocidos de la escena musical astur.

Con apertura de puertas a las 19:00 horas la entrada anticipada a 10€ se puede adquirir a través del siguiente enlace a Wegow:
https://www.wegow.com/es/conciertos/godless-fest