Elise Frank, vocalista, guitarra y compositora francesa de blues rock recalará el 6 de junio en el Fantasio de Navia inmersa en la presentación en nuestros escenarios de su segunda obra de estudio «I Didn’t Pay For It» publicada en el mes de enero vía Ruf Records.
Con una apuesta por sonidos crudos, orgánicos y viscerales para dar rienda suelta a influencias del blues tradicional, el garage rock y el folk, Elise Frank hará su presentación en Asturias acompañada de Josselin Fleury (bajo) y Sébastien Gaschard (batería).
A veces sienta bien salir de la zona de confort y qué mejor para ello que pegarte un atracón de blues rock incendiario sin guitarra y a pura voz cazallera. El “reverendo” James Leg llegaba a la Factoría presto a dar una lección de cómo enfrentar al blues con el rock sin más apoyo que un pequeño pequeña batería.
Eso… y los múltiples pedales de distorsión que rodean al Fender Rhodes de Leg, de los que echaría mano a lo largo de todo el set. Este arranca envuelto en una suciedad nada impostada. Natural, profundamente orgánica, que nos conduce a su peculiar homilía desde el mismo inicio. Una liturgia a la que el público se sumó desde el mismo inicio, y que juega en esta parte tan inicial a confrontar el blues más arrastrado con el rock más incendiario. Parca puesta en escena, nada resultó superfluo o innecesario. Vieja escuela para viejas canciones. Al fin y al cabo, el texano y si mis datos son correctos, lleva la friolera de diez años sin ofrecerle un largo a los suyos. Así las cosas, todo confluye en una comunión que Leg procura sin dejar de moverse tras el maltratado Rhodes.
Porque él fue todo sudor y entrega desde la primera nota que percibimos. Encadenando un corte tras otro, mostrando tanto ese registro tan roto y maltratado como un buen gusto en riffs y solos que nos arrastró sin remedio. Tanto es así que uno perdona los detalles y arreglos que se pierden en esta traslación al vivo. Sea como fuere, me gustó cuando mostró esa cara más rocosa y áspera casi tanto como cuando se arrimó, insisto que sin guitarra alguna, a las lindes del rock más vibrante. La gente iría así, poco a poco, dejándose llevar por la palabra del reverendo.
Y es que Leg estuvo tan fino en la creación de riffs como a la hora de solear desde el teclado, si bien se las tuvo que ver con un desmañado pie de micro que a poco estuvo de arruinarle la jornada. Saltó, se retorció, pataleó al aire incluso. Se disculpó eso sí por su escaso dominio de nuestro idioma. El justo para agradecernos su presencia allí y seguir con un blues aguardentoso y doliente donde su voz rota encajó como un guante. Incansable él, es cierto que, la cabra tira al monte después de todo, gocé de lo lindo con los momentos más vigorosos, más vibrantes, de un rock que invitaba a mover el cuerpo. Quien sepa de eso.
En esas partes más bailables pensaba en unos Sex Museum, con matices, mientras que Blue Cheer acudían a mi subconsciente a poco que la descarga se dirigía hacia territorios más sucios y descarnados. Por ahí Leg tendría tiempo de echar pie a su Cry Baby y revestirse de una cierta épica. Amplificando el rango sonoro de un set siempre orgánico y visceral. El público de la Factoría, siempre tan receptivo, recibía la palabra del señor con gozo y algarabía. Y es que, al final, por muy duro y muy sucio que sea el sur de los States, bien están propuestas como esta, tan alejadas del mainstream más superficial. Tan parcas pero tan sinceras. Y por si todo esto era poco, sorprende cómo los bises entregaron la cara más rotunda y directa del dúo. Dejándose la piel en cada golpe a la caja, en cada pulso a las teclas. Un gran final que, tras casi hora y media, nos dejó más que satisfechos. Alabado sea el reverendo.
Lo pasamos bien. Es por eso que no me gustaría cerrar sin mandar una vez más un agradecimiento a la buena gente de Factoría Sound por todas las facilidades dispuestas en favor de esta crónica, así como sinceros saludos a la compañía del antes, el durante y el después. Ya saben: nos vemos en el siguiente.
Nueva cita en la villa de Jovellanos de El Drogas y su banda, en una sala Acapulco a reventar, que otra vez más con mucha antelación se había marcado un «PETAU» en toda regla. En esta nueva gira, Don Enrique Villarreal da varios giros de tuerca a su extenso repertorio, volviendo a dar protagonismo a su etapa en solitario sin dejar de lado su magnánima obra con Barricada.
Comienzo frenético, con parte de la audiencia un pelín despistada adquiriendo sus víveres y un sonido inicial que tampoco acompañó, algo ya habitual en la sala. Por suerte duró poco, hasta que sonó «Lentejuelas«, y tanto el sonido como esa parte de presentes se pusieron todos en su sitio para disfrutar de otra más que sobresaliente actuación de los navarros.
Pudimos disfrutar de una primera parte de concierto sin tregua entre tema y tema, destacando «Peineta y Mantilla» o la coreada «Victima«, hasta recibir los respectivos saludos con su ya clásica coletilla “A Gusto”, y es que muy a gusto se les ve encima del escenario para nuestro disfrute. Momento que Don Enrique, guitarra acústica entre manos, nos presenta en forma de canciones una de las mayores desgracias que se podemos sufrir en la vida, el Alzheimer. «Collar Abandonado» y «Cordones de Mimbre» nos trasladan a tan triste realidad y nos deja una frase final lapidaria, “nunca se olvidan de cantar”. Momento tranquilo a la par de emotivo, que quisiera dedicar desde estas líneas a mi compañero José Ángel, va por ti amigo.
El show continua con partes ya clásicas como los bastones agitándose, casi acariciando el techo como nos comentaba el bueno de El Drogas en «Tentando A La Suerte«, para después colgarse otra vez una guitarra, esta vez eléctrica, para deleite de los que amamos «La Tierra Está Sorda«, su último disco con Barricada . Dedicatoria a todos los maestros/as y bibliotecarios/as, representados en dos temazos, «Los Maestros» y «La Estancia«. Poco se habla de la grandeza de un disco, que viendo el panorama actual, debería ser de escucha y lectura obligatoria en nuestras escuelas.
Y de aquí hasta el final, éxtasis, «Sean Bienvenidos«, «Animal Caliente«, su particular y genial recuerdo de Alarma con ese «Frio«, cantado por todos, «Esto Es Una Noche De Rock N’ Roll» tan mítica como imprescindible, «Azulejo Frio» que también ya es otro clásico, al igual que «Todos Mirando» ya en modo karaoke y otra mítica y tan de actualidad, una de las mayores preocupaciones de las presentadoras más casposas de los matinales televisivos «Okupación«, la cual puso a prueba los cimientos de la sala.
Como clásica ya es también la presentación de la banda, Flako al bajo, incansable y poderoso en todo momento. Txus Maraví a la guitarra, siempre espectacular, a los que El Drogas está a cada momento dándoles protagonismo, llevándolos a las primeras filas y actuando de manera cómplice con ellos. Y como no, el último en llegar, no es menos por ser el último, Nahía Ojeta, del mismo pueblo que Brigi Duque comentó el grande de Enrique, empujando de manera magistral desde la batería.
Pequeño receso y las imprescindibles «Oveja Negra«, imposible no dejar de corear. La que tanto les molesta a algunos en el estadio del Osasuna pero que sigue sonando como el himno que es «No Hay Tregua«. Y como colofón final «En Blanco y Negro» para poner la guinda al pastel a otra soberbia actuación de un personaje imprescindible en la historia de nuestra música estatal, custodiado por unos tipos que marcan cátedra en cada concierto, de como se ejecuta a la perfección un concierto de rock n’ roll. Esperando a la siguiente.
Agradecer a la Sala Acapulco por las facilidades, a Miguel y Yolanda, a Carlos, Rubén (Quini) y su amigo (os avisé que se me olvidan los nombres, mil disculpas). A Iván Desván (ánimo Yoda) y Dani de Los Agustinos (un placer conocerte). Nos vemos en los conciertos.
Tras un largo parón, Koma decide volver a los escenarios y lo hace en 2024, además, publicando un nuevo trabajo “Una Ligera Mejoría Antes De La Muerte”. Desde entonces, no dejaron de pisar tierras asturianas anualmente. Primero en la presentación de ese reciente disco, en el 2024 en la Acapulco de Gijón (crónica), el pasado año como parte del Luarca Metal Days y este 2026, en la ovetense salaTribeca.
Los navarros suelen tener una gran capacidad de convocatoria y así se reflejó este viernes, con una sala rozando el aforo completo. Nada nuevo nos ofrecieron, “un repertorio variado”, como señalaba el propio Brigi Duque, compuesto por sus temas más míticos y varios de su último álbum. Más que suficiente para crear un ambiente de fiesta total. Pasados unos minutos de las nueve de la noche, sale al escenario la formación navarra, compuesta por Rafa Redín al bajo, Natxo Zabala a la guitarra, Juan Carlos Aizpún a la batería y el propio Brigi Duque, guitarra y voz.
Sin concesiones, empiezan con “Dinamítalos” (de su último disco), dan las buenas noches y suena “El Catador De Vinagre” y “Protestantes”. Vuelven a saludar al público y comienza “Tio Sam”, en la que canta Rafa. La gente acompaña cantando también ya metida de pleno en el concierto y se siente la energía que emana el grupo. Sin más dilación, continúan con “El Viaje” y “La Máquina Del Tiempo”, con unos riffs que invitan a moverse, y siguen con “Vaya Carrera Que Llevas, Chaval”, Brigi y Natxo moviéndose por el escenario, modo endiablada marcha militar y con Rafa cantando a dúo en el estribillo central.
En el fondo del escenario se van sucediendo distintas proyecciones, que comienzan con el logo de la banda sobre una bandera palestina, aparece también la portada del último disco, y el propio logo de Koma en letras rojas, entre otras. El sonido fue ajustándose conforme fue discurriendo la actuación, ya que, en un principio, no sonaba todo lo fino que debería, pero tras los primeros temas, mejoró y creo que fue bastante bueno, en general.
La gran intensidad con la que Koma van desgranando sus temas, hace que el ambiente del escenario se caldee y el suelo comience a empaparse. Se produce el primer y mínimo parón, donde Juan Carlos introduce a golpe de batería, “Sé Dónde Vives”, con el público coreando el estribillo y, tras este tema, uno de los encargados de velar por el buen transcurso del concierto, sale a secar el suelo, bromea el vocalista diciendo que no se había traído los patines y que bien estaría tener una alfombra debajo de sus pies. Recuerda también Brigi, que hace muchos años que no vienen por Oviedo, que están muy contentos con la respuesta del público y que el tiempo también les afecta físicamente (aunque la sensación que nos dejaron fue de que están en plena forma totalmente).
La descarga continua al mismo ritmo endiablado con “El Pato”. En “Por Los Siglos De Los Siglos”, el ritmo baja un poco, la gente se da un descanso en los pogos. Aprovecha el técnico para asentar los cables al suelo aún muy resbaladizo y termina colocando la solicitada alfombra bajo los pies del sudoroso frontman. “¿Nos vaciamos?”, brindis de la banda con la parroquia tras un muy coreado “Me Vacío”, siguen con “El Muro De Berlín” con aire a milonga, que comienza Natxo con la primera estrofa, como suele ser habitual.
Vuelta a la velocidad con la poderosa intro de “El Pobre” y vuelve el movimiento entre los presentes, que lo están disfrutando de lo lindo, culminando en un clamor con “Imagínatelos Cagando”. Suma y sigue. “La Almohada Cervical”, breve descanso y “El Marqués De Txorrapelada”, seguida de “El Sonajero”, tema del álbum “Sakeo” (2007) donde fusionan son cubano con metal. En la proyección del fondo un simpático monito tocando unas maracas.
Son las 22:30 horas y la banda se retira a escanciar unos culines, como se podía entrever entre las cortinas del camerino. De regreso, suenan los primeros acordes de “Palabras Mágicas”, otro de los temas de su álbum más reciente. De fondo, se proyecta un fabuloso eclipse acorde al aspecto más melódico de esta canción, relajando un poco el ambiente. En “Jack Queen Jack” compartiendo voces de nuevo Brigi y Rafa, la guitarra de Brigi falla y se la cambian casi de forma imperceptible. Siguen con “A Ostia Limpia” para completar la antesala a la parte final del show.
El estribillo de “Sakeo” suena como un clamor, acompañando a Brigi y a Rafa, para seguir con otro de los clásicos: “Aquí Huele Como Que Han Fumao”, en su versión asturiana, aquella que Koma realizó para la recopilación de 1997 “L’ Asturianu Muévese” (a mí me parece mejor que la original). Y con “Bienvenidos A Degüelto” se cierra, por el momento, el espectáculo. Se despide Brigi con un “Bienvenidos Al Tribeca”, modificación que canta en el propio estribillo del tema. La banda abandona un escenario oscuro ya, pero en la proyección del fondo aparece un cementerio, presagio claro del bis que nos espera. Este no puede ser otro que “Mi Jefe”, con el que ya cierran, esta vez sí, una actuación de prácticamente dos horas de pura intensidad.
Con Koma ya se sabe de antemano que no va a haber fallo respecto a lo que vayan a entregar en el directo, no es solo cantar y tocar, sino interpretar, derrochar energía cual jovenzuelos principiantes y eso se transmite. Solo queda enviar un saludo a todos los colegas y conocidos que allí se congregaron. Agradecer a Heavy Metal Brigade y a Miguel Rubio sus aportaciones a esta crónica. Y ya sabéis, ¡¡¡lo nuestro siempre fue (y será) el Heavy Metal!!!
La sexta fecha del “Aullidos Tour 25/26” traía consigo el retorno de FitoCabrales y sus Fitipaldis a tierras asturianas. La capital de la costa verde acogía de nuevo una doble parada del bilbaíno en Gijón, en esta ocasión para degustar la presentación en vivo de su reciente obra de estudio “El Monte De Los Aullidos”.
Acompañado por un sexteto formado por su inseparable Carlos Raya a la guitarra, el bajista Alejandro «Boli» Climent, Javier Alzola al saxo, Jorge Arribas en teclados, Diego Galaz también a la guitarra y el violín y Coki Giménez a la batería logró que el público que abarrotaba el recinto coreara todo el repertorio desde el primer minuto. Ya fueran clásicos como temas de nuevo cuño, la comunidad Fitipaldi demostró su fidelidad, energía y entrega a la extensa formación.
Un amplia representación generacional la que disfrutaría de una gran noche, como calificaría la velada al inicio del show el propio Fito. Si bien arrancaron con “A Contraluz” incluida en su nuevo disco la respuesta del público podría rivalizar con la que recibió cualquiera de sus grandes éxitos. La parroquia había llegado con los deberes al día, canciones aprendidas y dispuesto a dejarse la voz en el envite.
La traslación al directo de la propuesta musical muta del swing tan marcado de la encarnación de los temas en el estudio de grabación al rock elegante y lleno de matices que magnificó la excelente acústica que ofreció el palacio de deportes gijonés. Si bien Fito y Raya hicieron buen uso de su personal arsenal de guitarras, el resto de componentes de la formación no irían a la zaga. El violín, el acordeón o el xilófono tuvieron su cuota de protagonismo en el sello sonoro ofertado por los Fitipaldis en la noche asturiana.
Veinte años juntos como bien nos recordó Fito al mentar a Carlos Raya dan para muchas cosas. El productor de confianza del bilbaíno volvió a sentar cátedra en su desempeño a las seis cuerdas. Como es de recibo mentar la impresionante labor del también baterista de Tarque, Coki Giménez, a los parches. También el detalle de acompañar la interpretación de “Volverá El Espanto” con imágenes del genocedio gazatí por las pantallas de vídeo situadas en el fondo y laterales del escenario.
Antes de las presentaciones desde las tablas Fito solicitaría al público un saludo para los asistentes al día siguiente a la segunda cita gijonesa. Grabado en vídeo los protagonistas del día recibirían el de la anterior parada de la gira, el de los que acudieron a la parada en Zaragoza. “Soldadito Marinero” pondría banda sonora a la primera despedida del combo. Bajo un mar de luces provocadas por los móviles que sinceramente nunca tendrán la magia de los mecheros de antaño. Abrazados al frente del escenario ponían fin al set. Una pequeña pausa antes de unos bises que iniciaban Fito y Raya solos sobre el escenario, acústicas en ristre para arrancar “La Noche Más Perfecta”.
Los decibelios subirían notablemente con la revisión de “Entre Dos Mares”, tema original de aquellos Platero y Tú con los que Fito se daría a conocer y que tan buenas noches de rock n’ roll nos dieron en los 90. En ese momento muchos echamos en falta un recuerdo al tristemente fallecido Jorge Ilegal o Robe Iniesta, tan importante en los inicios de Fito y Fitipaldis, pero ya se sabe que no se puede tener todo en esta vida.
Como bien dijo el señor Cabrales, agradecido por hacernos tan felices, cerraron su actuación con “Siempre Estoy Soñando” dejando patente tras más de 120 minutos de deleite sónico que posiblemente son la “jam band” más grande que ha dado el rock español.
Bajo el título «Throne Of Blood» verá la luz en las próximas semanas el segundo disco de los thrashers Beast Inside. Grabado, mezclado y masterizado por Nefta Vázquez en Breakdown Studios ha sido producido por la propia banda.
Al igual que en su anterior álbum «Under Control» para la portada han contado con el diseño de Julio Romero Tattoo y digitalización por Sara Rus. El disco contará con varias colaboraciones que se irán anunciando según se acerque la fecha de lanzamiento. La presentación en directo tendrá lugar el viernes 17 de abril en el ovetense Gong Galaxy Club acompañados por Aneuma.
El fantástico vocalista croata Dino Jelusick recalará en el ovetense Gong Galaxy Club para poner fin a su gira de cuatro fechas por escenarios estatales.
Acompañado por Ivan Keller a la guitarra, Luka Brodarić al bajo y Mario Lepoglavec tras la batería, el también teclista con pasado en Whitesnake y Trans-Siberian Orchestra presentará el domingo 24 de mayo en Asturias su última obra de estudio «Apolitical Ecstacy» editada el pasado año vía Escape Music.
Compartirán gira con Nurcry, viejos conocidos por estos lares la formación madrileña encabezada por Kike Fuentes y Klanghor, banda zamoranade rock sinfónico que cuenta en sus filas con el guitarrista Manuel García de Acilu (Death&Legacy, Nocturnia, José Andrëa).
Nuestros amigos de Baja California llevarán su elegante hard rock a 6 nuevos escenarios a través de la edición #GPS16 de Girando Por Salas, circuito musical concebido para la promoción de artistas emergentes más allá de su propia comunidad autónoma y potenciar la música en directo. A lo largo de las anteriores quince ediciones se han realizado cerca de 2.750 conciertos en 2.150 salas participantes con una asistencia que ha superado las 180 mil personas.
Seleccionados entre las 744 propuestas musicales inscritas en la convocatoria, Baja California presentarán su última obra de estudio «Electricidad» publicada en marzo de 2024 a través de El Dromedario Records. Un trabajo que les ha llevado a compartir escenario con bandas como Europe, Tim «Ripper» Owens, Blaze Bayley, Warcry, El Drogas o Sôber.