Agenda: Medina Azahara Se Despide De Asturias

Retorno de Medina Azahara a los escenarios asturianos en su gira de despedida. El domingo 9 de agosto como parte de la progamación del festival Luanco Al Mar la formación cordobesa liderada por Manuel Martínez y Paco Ventura cerrarán su historia con Asturias al lado del mar cantábrico.

De la mano de Santo Grial Producciones la gira de despedida «Todo Tiene Su Fin» llega de nuevo a Asturias tras pasar por el formato sala y agotar el papel hace unos meses en Gijón. Con 24 discos de estudio a sus espaldas, giras internacionales y una influencia clave en la consolidación del «rock andaluz», Medina Azahara son inequívocamente leyenda y se despiden de los escenarios con un espectáculo cargado de emoción, memoria y gratitud hacia un público fiel.

Entrada anticipada disponible a través del siguiente enlace:
https://www.luancoalmar.com/entradas/

Agenda: Diamond Dogs en Gijón

Retorno a los escenarios asturianos para los rockeros suecos Diamond Dogs. Con la presentación de su próxima obra de estudio «Similar Shakes, Different Distortion» y la celebración de su 35º aniversario, la formación recalará en el gijonés Teatro Albéniz el sábado 19 de septiembre.

Fuertemente inspirados en el rock británico de principios de los 70 y bandas como The Faces , Mott the Hoople o The Rolling Stones, el combo liderado por el carismático vocalista Sulo Karlsson y el ex Hellacopters Anders «Boba Fett» Lindström a la guitarra recalarán en Asturias previo paso por Valencia, Zaragoza, Madrid y Santiago de Compostela.

Entrada anticipada 23€ a través del siguiente enlace:
https://feverup.com/m/589879

Cronica: Escuela De Odio Presenta «Cuerpos Muertos» en FNAC Asturias

La mítica banda asturiana de hardcore/punk Escuela de Odio ha publicado un nuevo trabajo titulado “Cuerpos Muertos” y lo han presentado en un acto, casi íntimo, en las instalaciones de FNAC en Parque Principado. Allí han estado presentes Jorge, Pirri y Javi para contarnos de primera mano todas las vicisitudes que dieron lugar a este disco.

Nos recuerdan que han estado parados casi dos años y medio, desde aquel fatídico 29 de diciembre de 2023, cuando Pirri, vocalista y miembro fundador de la banda, sufre un ictus, que les obliga a cancelar todas las actuaciones que tenían programadas por aquel entonces. Tras 33 años de carrera musical, esta circunstancia supuso una gran incertidumbre acerca del futuro de la banda. La recuperación de Pirri conllevaba un tiempo y decidieron aprovecharlo para dedicarse a componer este nuevo trabajo, a la par que, a través de los ensayos, el cantante iba testando su capacidad de aguante.

La banda describe este disco como terapéutico. Las primeras canciones escritas fueron las que aparecen en primer y segundo lugar, dos temas totalmente autorreferenciales, que Pirri relaciona con todo el proceso vivido desde su ingreso en el hospital, “Viéndome Morir” y “Cuerpos Muertos”, este segundo relacionado también con el fallecimiento de una prima y con las guerras, en general. Son dos temas que se salen del habitual discurso social combativo, característico de la banda. Señalan en tono jocoso, que Nefta decía que ahora iba a ser todo sobre morir pero el resto del contenido del disco gira de nuevo hacia la temática común, marca de la formación. Indican que los mensajes de los temas de Escuela siguen siendo los mismos y, por desgracia, siguen vigentes en la actualidad que nos está tocando vivir.

Nos dice Pirri que las letras no son descarnadas sino como consecuencia de la enfermedad, su cerebro ya no está como antes y el disco, en general, le supuso un punto de esperanza en el proceso de recuperación. Respecto al estilo musical del disco, nos comentan que han querido volver al sonido ochentero crust/D-Beat propio de legendarias bandas como Discharge o GBH. El disco se podría decir que fue autoproducido, Escuela dirigió la maniobra de todo el trabajo, partieron de una maqueta y fueron haciendo los arreglos en los Breakdown Studios de Nefta Vázquez.

En cuanto a la portada, fue diseñada por Gerardo Gil, quien fuera road manager de Ilegales y editada por Gus Bocanegra, el técnico de sonido que suelen llevar Escuela de Odio y al que consideran el sexto miembro de la banda. Para el concepto de la portada se basaron en las “portadas collage” de algunos discos de bandas como Napalm Death o Terrorizer. A continuación, nos presentan en primicia, un nuevo video del tema “Dictador de Mierda”, tema que dura 50 segundos, seguido del video de “Cuerpos Muertos”, grabado en Lugones bajo la dirección de Titi Muñoz.

Para terminar la presentación y, antes de la firma de discos, nos comentan que presentarán en vivo este nuevo trabajo en el Kalikenyo Rock, festival que tendrá lugar en Lleida, los días 11 y 12 de septiembre de 2026, a partir de ahí, esperan contar con otras cuatro o cinco fechas pero que van a ir muy poco a poco. Eso sí, esperan que la segunda fecha de presentación de este disco se haga en Asturias, así que, estaremos atentos y deseosos de que llegue esa fecha.

Texto y Fotos: Erundina Artidiello

Agenda: Susan Santos en Oviedo

Retorno a nuestros escenarios para la pacense Susan Santos tras su paso por la Factoría Cultural avilesina en febrero del pasado año (crónica). Nombre de referencia dentro el blues rock patrio, presentará el próximo sábado 11 de abril su sexto disco de estudio «Sonora» en el ovetense Gong Galaxy Club.

Virtuosa, zurda con púa en mano izquierda y fijación de posiciones con la derecha aunque mantiene las cuerdas graves en la parte superior, ha recibido reconocimientos internacionales tan importantes como mejor interpretación musical en los European Blues Awards del 2018 y el mejor álbum de una artista femenina en los L.A. Critics Awards en el 2019.

Entrada anticipada online 15€ + gastos a través del siguiente enlace:
https://salagong.com/evento/susan-santos/

Reseña: Beast Inside «Throne Of Blood» (Autoproducción 2026)

Cerca de cuatro años le ha llevado a la bestia thrash astur Beast Inside entregar la continuación de aquél “Under Control” con el que debutaran. “Throne Of Blood” llega tras varios cambios en una base rítmica que forman Alex Kai al bajo y Adrián Granda en baterías. Chema Bretón y Pedro Pravia siguen poniendo las guitarras y Alejandro Vizcaíno hace lo propio con la voz. El álbum se grabó, mezcló y masterizó en Breakdown Studios con el Sound Of Silence Nefta Vázquez (Aneuma, Brutalfly, Burnt To Death…) a los mandos para, finalmente, adornarse con el arte de Julio Romero y Sara Rus, así como con las fotos de Jorge López Novales.

Hydrangea”, donde cuentan con la colaboración del bajista de Sküld José Carlos, es un arranque tímido, casi vacilante, de avanzar tímido, sopesado, nada inmediato. Dos minutos que transcurren hasta dejar paso al prólogo de “Yoke And Arrows”. Un arranque de nuevo remansado, que pronto torna en furia conforme alcanza sus primeras estrofas. Antes deja buenas guitarras dobladas y un cierto sentido de la épica. Todo hasta que rompe ese thrash vibrante, que no frenético, tan habitual en la banda de Pravia. Un primer corte, con solo del Legacy Of Brutality & Aneuma Borja Suárez, que me agrada más por estructura que por la labor de un Vizcaíno siempre agresivo pero un tanto plano a la hora de encarar las diferentes estrofas. En cualquier caso, todo el puente, y no solo por los buenos solos que lo ocupan, puede ser de lo mejor que haya grabado esta banda jamás. En resumidas cuentas una dupla inicial que me genera sensaciones encontradas.

Ravenous Appetite” amenaza con entregar a los Beast Inside más pesados. Trae consigo un riff de fácil digestión, que entra a la primera, y se acompaña de unas estrofas, cierto aire a Anthrax aquí, de lo más resultonas. Noto más suelto y cómodo a Vizcaíno ahora y Nefta Vázquez ha hecho los deberes a la hora de integrar los distintos coros que acompañan / le dan réplica. En su tronco central anida una cara más técnica. Sin excesos ni florituras de cara a la galería, pero siento que mejorando el nivel con respecto al álbum debut. Me funcionan igualmente ese buen solo de guitarra y el arreón final. Un tercer corte con el que conecto de buena gana.

El prólogo de “Saint Pederast” pronto echa mano de una cierta melodía para, más adelante, tornar en un thrash, si bien machacón, también extrañamente pegadizo, Tiene gancho el riff que colocan aquí y cierta audacia el modo en que vuelven sobre su cara más técnica después. Vizcaíno pone ese tan característico registro a unas estrofas nunca faltas de mordiente. Se apoyan estas en otro buen riff. Para estribillos surgen unos coros que bien me podrían recordar a ciertos momentos de aquél “Spitting Blood” de Blast Open, otra de las bandas en las que anda enrolado el jefe de los Breakdown Studios Nefta Vázquez. Todo queda en casa. Beast Inside rematan con otro buen solo acomodado sobre ese puente central y la sensación que queda es la de que están muy cómodos en este registro.

Hydrangea II”, puede que por la colaboración de Lorena Sküld, puede ser lo más heavy que hayan grabado nunca. Todo parte sin embargo desde un prólogo tranquilo, que arrastra consigo una cierta melancolía, y donde ambas voces juegan a encontrarse. Me agrada el crescendo que abraza la composición y que lleva a esta quinta entrega hacia un heavy / thrash mucho más habitual. Entre medias queda el que puede ser el tema más diferente que hayan compuesto jamás. Aún cuando pienso que merecía un solo de guitarra algo más ambicioso, me funciona.

God Of Flesh”, que fuera anticipo del álbum, es de las nueve la que más me recuerda a los Beast Inside del debut “Under Control”. Conformada desde otro riff con gancho y pegada, siento muy fina aquí a la base rítmica que conforman el también Burnt To Death Alex Kai y el batería Adrián Granda. Buenas líneas de voz de Vizcaíno, mucho más cómodo ahora, trazando un estribillo, conciso y directo, con todos los visos a que funcionará como un tiro en sus conciertos. El remate llega por medio de una, ahora sí, poderosa sección solista. También por el modo en que esta colisiona con esas voces más rabiosas. Buen arreón final y uno de los cortes más redondos de esta nueva hornada.

Once Again”, que viene ligada a un aspecto lírico no exento de una marcada ironía, de tanto en cuanto no deja de ser una (jocosa) disertación sobre alguna de las vicisitudes que conlleva la grabación de un álbum, en particular un álbum de thrash metal, y que se acompaña de ritmos vivos, que no descosidos, donde la banda deja la sensación (siempre agradable) de que no se toman muy en serio a sí mismos. “Hydrangea” al margen supone la entrega más rácana del álbum pero bien está, creo yo, el aire más desenfadado con que impregna a este trono de sangre.

Y tampoco es que “Deadpool Into The Pit” resulte el colmo de la seriedad, pero sí que musicalmente posee más enjundia que aquella a la que sucede. Por lo pronto Alejandro está trazando una más que hábil línea de voz. Uno desconoce el orden en que estas canciones se fueron construyendo en el estudio pero va quedando la sensación de que el vocalista asturiano está más cómodo a cada tema. Aquí me gusta ese prólogo tan clásico, la buena construcción de esas primeras estrofas y una producción que no olvida de empastar a la buena base rítmica de Alex y Adrián. Llamativa sección solista y otro corte que, si bien no arriesga en cuanto a escritura, vuelve a dejar otro buen epílogo.

El cierre es para la potente “Watching Bleed”, un thrash teñido de ciertos rasgos más heavies, que funciona como un tiro y que, siento, bien merecía una posición de mayor privilegio dentro del tracklist. En cualquier caso estos son los Beast Inside más serios, también los más compactos, tramando tanto buenos riffs como rotundas líneas de voz, el característico registro roto de Vizcaíno, en un corte finalmente nada timorato en lo que a solos se refiere. Thrash a la vieja usanza para cerrar un competente segundo trabajo.

Al debut, por aquello de las múltiples veces que les pudo ver sobre las tablas, llegó uno sabiéndose las canciones casi al dedillo. Por eso enfrentarse ahora a estos nueve cortes supone sentir una serie de sensaciones que nada tienen que ver con las de entonces. Aquél era un disco de thrash sin grandes miramientos, clásico y orgulloso, y casi que este “Throne Of Blood” sigue su misma senda.

A grandes rasgos, como álbum de thrash que es, echo en falta un mayor riesgo en cuanto a estructuras. Y tampoco es que vea muy cómodo a Alejandro en esa “Yoke And Arrows” de comienzos del disco. Sin embargo sí que me agrada cómo éste irá cogiendo mejor tono con el correr de los temas. Como por ejemplo ese “Saint Pederast” y sus pequeños dejes melódicos. La llamativa “Hydrangea II”, lo más diferente que haya salido nunca del quinteto. La solidez de “God Of Flesh» y su buen arreón final. También el aire más desenfadado de “Once Again” o la buena sección solista de “Deadpool Into The Pit”… un trabajo cuanto menos funcional, que debería agradar a quienes se engancharon con aquél “Under Control” de 2022.

Texto: David Naves

Agenda: Elise Frank en Navia

Elise Frank, vocalista, guitarra y compositora francesa de blues rock recalará el 6 de junio en el Fantasio de Navia inmersa en la presentación en nuestros escenarios de su segunda obra de estudio «I Didn’t Pay For It» publicada en el mes de enero vía Ruf Records.

Con una apuesta por sonidos crudos, orgánicos y viscerales para dar rienda suelta a influencias del blues tradicional, el garage rock y el folk, Elise Frank hará su presentación en Asturias acompañada de Josselin Fleury (bajo) y Sébastien Gaschard (batería).

Crónica: James Leg (Avilés 20/3/2026)

A veces sienta bien salir de la zona de confort y qué mejor para ello que pegarte un atracón de blues rock incendiario sin guitarra y a pura voz cazallera. El “reverendo” James Leg llegaba a la Factoría presto a dar una lección de cómo enfrentar al blues con el rock sin más apoyo que un pequeño pequeña batería.

Eso… y los múltiples pedales de distorsión que rodean al Fender Rhodes de Leg, de los que echaría mano a lo largo de todo el set. Este arranca envuelto en una suciedad nada impostada. Natural, profundamente orgánica, que nos conduce a su peculiar homilía desde el mismo inicio. Una liturgia a la que el público se sumó desde el mismo inicio, y que juega en esta parte tan inicial a confrontar el blues más arrastrado con el rock más incendiario. Parca puesta en escena, nada resultó superfluo o innecesario. Vieja escuela para viejas canciones. Al fin y al cabo, el texano y si mis datos son correctos, lleva la friolera de diez años sin ofrecerle un largo a los suyos. Así las cosas, todo confluye en una comunión que Leg procura sin dejar de moverse tras el maltratado Rhodes.

Porque él fue todo sudor y entrega desde la primera nota que percibimos. Encadenando un corte tras otro, mostrando tanto ese registro tan roto y maltratado como un buen gusto en riffs y solos que nos arrastró sin remedio. Tanto es así que uno perdona los detalles y arreglos que se pierden en esta traslación al vivo. Sea como fuere, me gustó cuando mostró esa cara más rocosa y áspera casi tanto como cuando se arrimó, insisto que sin guitarra alguna, a las lindes del rock más vibrante. La gente iría así, poco a poco, dejándose llevar por la palabra del reverendo.

Y es que Leg estuvo tan fino en la creación de riffs como a la hora de solear desde el teclado, si bien se las tuvo que ver con un desmañado pie de micro que a poco estuvo de arruinarle la jornada. Saltó, se retorció, pataleó al aire incluso. Se disculpó eso sí por su escaso dominio de nuestro idioma. El justo para agradecernos su presencia allí y seguir con un blues aguardentoso y doliente donde su voz rota encajó como un guante. Incansable él, es cierto que, la cabra tira al monte después de todo, gocé de lo lindo con los momentos más vigorosos, más vibrantes, de un rock que invitaba a mover el cuerpo. Quien sepa de eso.

En esas partes más bailables pensaba en unos Sex Museum, con matices, mientras que Blue Cheer acudían a mi subconsciente a poco que la descarga se dirigía hacia territorios más sucios y descarnados. Por ahí Leg tendría tiempo de echar pie a su Cry Baby y revestirse de una cierta épica. Amplificando el rango sonoro de un set siempre orgánico y visceral. El público de la Factoría, siempre tan receptivo, recibía la palabra del señor con gozo y algarabía. Y es que, al final, por muy duro y muy sucio que sea el sur de los States, bien están propuestas como esta, tan alejadas del mainstream más superficial. Tan parcas pero tan sinceras. Y por si todo esto era poco, sorprende cómo los bises entregaron la cara más rotunda y directa del dúo. Dejándose la piel en cada golpe a la caja, en cada pulso a las teclas. Un gran final que, tras casi hora y media, nos dejó más que satisfechos. Alabado sea el reverendo.

Lo pasamos bien. Es por eso que no me gustaría cerrar sin mandar una vez más un agradecimiento a la buena gente de Factoría Sound por todas las facilidades dispuestas en favor de esta crónica, así como sinceros saludos a la compañía del antes, el durante y el después. Ya saben: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: Carmen González

Crónica: El Drogas (Gijón 13/3/2026)

Nueva cita en la villa de Jovellanos de El Drogas y su banda, en una sala Acapulco a reventar, que otra vez más con mucha antelación se había marcado un «PETAU» en toda regla. En esta nueva gira, Don Enrique Villarreal da varios giros de tuerca a su extenso repertorio, volviendo a dar protagonismo a su etapa en solitario sin dejar de lado su magnánima obra con Barricada.

Comienzo frenético, con parte de la audiencia un pelín despistada adquiriendo sus víveres y un sonido inicial que tampoco acompañó, algo ya habitual en la sala. Por suerte duró poco, hasta que sonó «Lentejuelas«, y tanto el sonido como esa parte de presentes se pusieron todos en su sitio para disfrutar de otra más que sobresaliente actuación de los navarros.

Pudimos disfrutar de una primera parte de concierto sin tregua entre tema y tema, destacando «Peineta y Mantilla» o la coreada «Victima«, hasta recibir los respectivos saludos con su ya clásica coletilla “A Gusto”, y es que muy a gusto se les ve encima del escenario para nuestro disfrute. Momento que Don Enrique, guitarra acústica entre manos, nos presenta en forma de canciones una de las mayores desgracias que se podemos sufrir en la vida, el Alzheimer. «Collar Abandonado» y «Cordones de Mimbre» nos trasladan a tan triste realidad y nos deja una frase final lapidaria, “nunca se olvidan de cantar”. Momento tranquilo a la par de emotivo, que quisiera dedicar desde estas líneas a mi compañero José Ángel, va por ti amigo.

El show continua con partes ya clásicas como los bastones agitándose, casi acariciando el techo como nos comentaba el bueno de El Drogas en «Tentando A La Suerte«, para después colgarse otra vez una guitarra, esta vez eléctrica, para deleite de los que amamos «La Tierra Está Sorda«, su último disco con Barricada . Dedicatoria a todos los maestros/as y bibliotecarios/as, representados en dos temazos, «Los Maestros» y «La Estancia«. Poco se habla de la grandeza de un disco, que viendo el panorama actual, debería ser de escucha y lectura obligatoria en nuestras escuelas.

Y de aquí hasta el final, éxtasis, «Sean Bienvenidos«, «Animal Caliente«, su particular y genial recuerdo de Alarma con ese «Frio«, cantado por todos, «Esto Es Una Noche De Rock N’ Roll» tan mítica como imprescindible, «Azulejo Frio» que también ya es otro clásico, al igual que «Todos Mirando» ya en modo karaoke y otra mítica y tan de actualidad, una de las mayores preocupaciones de las presentadoras más casposas de los matinales televisivos «Okupación«, la cual puso a prueba los cimientos de la sala.

Como clásica ya es también la presentación de la banda, Flako al bajo, incansable y poderoso en todo momento. Txus Maraví a la guitarra, siempre espectacular, a los que El Drogas está a cada momento dándoles protagonismo, llevándolos a las primeras filas y actuando de manera cómplice con ellos. Y como no, el último en llegar, no es menos por ser el último, Nahía Ojeta, del mismo pueblo que Brigi Duque comentó el grande de Enrique, empujando de manera magistral desde la batería.

Pequeño receso y las imprescindibles «Oveja Negra«, imposible no dejar de corear. La que tanto les molesta a algunos en el estadio del Osasuna pero que sigue sonando como el himno que es «No Hay Tregua«. Y como colofón final «En Blanco y Negro» para poner la guinda al pastel a otra soberbia actuación de un personaje imprescindible en la historia de nuestra música estatal, custodiado por unos tipos que marcan cátedra en cada concierto, de como se ejecuta a la perfección un concierto de rock n’ roll. Esperando a la siguiente.

Agradecer a la Sala Acapulco por las facilidades, a Miguel y Yolanda, a Carlos, Rubén (Quini) y su amigo (os avisé que se me olvidan los nombres, mil disculpas). A Iván Desván (ánimo Yoda) y Dani de Los Agustinos (un placer conocerte). Nos vemos en los conciertos.

Texto: José Miguel «Lago«
Fotos: Miguel Rubio