Crónica: Cherokee + Colmena en Avilés (9/3/2024)

La primera venida a tierras asturianas de los hard rockeros vigueses Cherokee no era mal motivo para coger los bártulos y dejarnos caer por esa que llaman Villa del Adelantado. El quinteto se hacía acompañar de los locales Colmena, con quienes ya habían compartido cita por tierras portugalujas en la jornada anterior. Doblete astur galaico pues que vino a darse más o menos como sigue.

Pasan pocos minutos de las diez cuando Colmena hacen suyo el escenario del Paseo Malecón, sito en la Avenida Conde de Guadalhorce, para atacar con una “No Bajes La Guardia” que viene un poco a resumir la propia idiosincrasia de la banda de reciente creación. Ha querido la casualidad que nuestro segundo encuentro con ellos se produzca en el mismo lugar que el primero, aquella noche en que acompañaran a los rockeros de Nashville Stone Senate, por lo que la cita tuvo un ligero sabor a déjà vu. No acompaña el sonido durante este primer corte, pero en honor a la verdad hay que decir que la cosa iría mejorando con el correr de los temas hasta situarse dentro de los cauces normales que una cita como esta requiere.

No falta “Qué Asco Das”, con ella llegó la polémica, en la que el frontman Luismi Rose destapa su encarnación más enérgica y nervuda. Su interpretación, mucho más pasional en la revisión del clásico “Born To Be Wild”, se hizo acompañar de un gran Toni Bustamante a las seis cuerdas. Nadie va a descubrir al ex Brecha a estas alturas y mucho menos quien escribe. Por otro lado, de justos es reconocer que la entrada no fue como para tirar cohetes. Amplísima oferta no ya este pasado fin de semana, que también, sino casi podría decir que casi todos en general y por ahí que a veces dé la impresión de que ésta supera con creces a la demanda.

En cualquier caso y volviendo a lo que nos ocupa, lo cierto es que vimos a unos Colmena muy seguros en otro corte de propia cosecha como es “Wild Browser”, con Serto agigantándose, y ya es decir, desde las cuatro cuerdas. Desde luego tablas no les faltan y aunque la labor de Josín Martínez a la batería pueda resultar más discreta y callada, lo cierto es que el cuarteto parece tener las cosas bien claras. Funciona ahí “Situaciones Críticas”, poco a poco afianzada en el set, seguida de una “primicia”, la versión del “Speed” de Billy Idol. Bustamante brilla con luz propia en “Slave To The Grind”, original de Skid Row, si bien da la impresión de que los chicos están más cómodos en creaciones propias como “No Quiero Verte Caer”.

Rose aprovecha para dedicar a Lemmy y por extensión a todos nosotros el “Born To Raise Hell” de Motörhead. Toni tuvo un ligero percance con su guitarra aquí, un cable que se desconecta, gajes del oficio que diría aquél, y quizá por ahí que el Leather Boys le dedicara uno de los temas. Fran Vázquez, voz de Cherokee y cumpleañero en la jornada del sábado, no quiso perderse “Immigrant Song” de Led Zeppelin, sumándose así a la fiesta y anticipando lo que vendría después. Y aunque echáramos de menos un teclado en su particular revisión del “Highway Star” de Deep Purple, bien está ese final con “El Macarra Del Quinto”, con Luismi mezclándose con el público, y la forma en que, al igual que el corte apertura, viene un poco a resumir la idiosincrasia del cuarteto astur. Estamos atentos a sus próximas evoluciones.

El de Cherokee, que suben a escena pasadas las once y media, fue uno de esos bolos en los que una banda ha de pelear contra todo tipo de adversidades. Y fue ahí donde salió a relucir lo mejor y puede que también lo peor del combo vigués. El propio comienzo del set no podría ser más accidentado. El sonido es una bola indescifrable sin presencia de guitarras y Fran Vázquez opta por parar y volver a empezar. “No pasa nada, esto es rock and roll” exclama la también voz de Bella Bestia, y rentrée mediante todo vuelve a cauces normales.

Sentimos así finalmente una “El Flautista” donde el sevillano ya da muestras de atravesar un buen momento en lo que a voz se refiere. Desechó agudos a lo largo de la noche y aunque sus charlas entre tema y tema se alargasen alguna que otra vez más de la cuenta, no seré yo quien niegue su entrega ni su carisma. Es el propio vocalista quien dedica a ColmenaNo Hay Perdón”, uno de los singles de ese “III” que ya pasara por estas páginas (reseña).

Declaración de intenciones mediante, “Quien venga para ver si somos unos virtuosos que se vaya a su puta casa” exclama el curtido vocalista, pero lo cierto es que Gerardo Fernández mostró buenas hechuras desde su preciosa Strato, además de servir de firme apoyo al propio Vázquez en coros. Y puede que “Al Límite Del Juego” destapara la bien sabida frialdad del público asturiano, algo contra lo que batalló el vocalista, que de aquí en adelante aprovecharía para presentar a los suyos en cada pausa. Cherokee parecen muy cómodos en la muy hard “No Mires Atrás”, pero es “Fuiste Mía”, traslación al idioma de Cervantes del “Angelia” de Richard Marx, la que pone la nota de distinción y candidez en el setlist.

Sí o No”, que me recordó sobremanera a Beethoven R., extrajo al Fran Vázquez más carismático de la noche. Y mientras la banda aprovecha para reivindicarse durante el tema homónimo “Cherokee”, uno no puede por más que atestiguar cierta frialdad entre los asistentes. Bien porque éramos pocos, bien porque el público asturiano es como es. En cualquier caso, hacer nuestro el alegato de Vázquez por la música en directo en particular y las bandas españolas en general. Esas que se hacen a la carretera “fin de semana sí, fin de semana no”, para disfrute de unas audiencias cada vez más difíciles.

Así las cosas, mientras que “El Traidor” pone de relieve a los Cherokee más heavies de la noche, muy sólido Fernández aquí, “Déjame”, inspirada por el legado de Sangre Azul según contó el propio Vázquez, da con los huesos de éste entre el público. No quisieron despedirse, eso sí, sin volver a una encarnación más poderosa, la que entregan en “Sin Miedo”, “vamos a marcharnos con caña”, que vino a poner el broche final de una noche de firme batallar contra los elementos.

En perspectiva puede que nos sobrasen algunas de las extensas pláticas entre canciones del líder de la formación. Era su cincuenta cumpleaños así que no se lo tendremos del todo en cuenta por esta vez. No fue la cita más numerosa en cuanto a asistencia ni éste supo a veces responder como debiera. Plaza siempre difícil Asturias, qué os vamos a contar que no sepáis. Por nuestra parte nada más. Agradecer a la promotora del evento por todas las facilidades, mandar un abrazo grande a Colmena y Cherokee y un afectuoso saludo a los habituales de siempre. Nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Crónica: The Picturebooks (Avilés 15/2/2024)

No pisábamos la Sala Club del Centro Cultural Internacional Óscar Niemeyer de Avilés desde hace casi un año por lo que la venida del dúo The Picturebooks (Fynn Claus Grabke en voz y guitarras, Philipp Mirtschink en batería y coros) a tierras asturianas bien merecía nuestra atención. Con una buena entrada pese a tratarse de un día entre semana, con caras conocidas de entre esos que no fallan nunca pero en general con un mayor eclecticismo que en eventos similares, nos dispusimos a disfrutar del show de los alemanes.

Adalides del autodidactismo, pasan cinco de las nueve cuando aparecen en escena. Con una puesta en escena muy elemental, donde destaca la amplia batería de Mirtschink, todo parte desde la inicial y proto-hímnica “PCH Diamond” con Flynn Claus empecinado en buscar la obligada conexión con la audiencia. Cabe destacar, claro, el gran sonido del que disfrutaron. La ahora remozada Sala Club aún ha sido capaz de ganar algunos enteros con respecto a su anterior disposición. Ahí se hicieron grandes los alemanes como digo ya desde los primeros compases. En especial cuando arremeten con una “I Feel You”, original de Depeche Mode, de la que se apropian en ritmo y forma. Ese riff tan pegajoso como inconfundible y Flynn cantando desde las cuerdas mismas de su guitarra.

Aprovechó aquí el risueño frontman para comentar que se trataba del primer show en 2024 para ellos. También para anticipar la salida de un próximo álbum de estudio. Y es que el dúo da la impresión de atravesar un gran momento de forma, algo de lo que dan cuenta los distintos singles que nos adelantaron. Uno de ellos, “Back To L.A.” quise entenderle a Flynn, retumbó por el Niemeyer con un verdaderamente iracundo Mirtschink, que golpeó su instrumento como si éste le debiese dinero. Y no una suma precisamente pequeña.

Aquí recordaría Flynn su anterior paso por tierras asturianas, en concreto Gijón, acompañados de unos tales Kadavar que os sonarán a más de uno. Aquello fue hace ahora casi diez años y la experiencia adquirida parece dar sus frutos. Es verdad que alguno de los monólogos del rubio guitarrista se pueden hacer pesados, al tipo le gusta hablar más que a Mikael Åkerfeldt (Opeth) pero no negaré que la historia de “I Need That Ooh” y la forma en que su propio padre casi pierde la vida en el rodaje nos tocó la patata. Pero la música siguió, serpenteando entre el rock de los setenta, el alternativo e incluso el rock de estadio, el dúo parece tener pocas cortapisas a la hora de crear. Y es que lo mismo recuerdan a Cream que a Muse o The White Stripes. Desde luego tendrán, porque la gente se lo pasó en grande.

Especialmente cuando Mirtschink se deja la piel en la marcada línea de batería de “State Trooper”, original de un tal Bruce Springsteen. No faltó el canto a la vida en la carretera, sus pros y contras, que supone “Howling Wolf”, tras la cual vendrían los agradecimientos de Flynn a Toni Ramone, promotor del evento. Presentarían aquí otro nuevo single, “Masquerade”, no sin que la guitarra de Flynn buscase su propia cuota de protagonismo, negándose a afinar en condiciones. “Well, Shit Happens”. Gajes del directo. El pequeño inconveniente pareció alimentar las ganas del vocalista, que proclamó aquello de “You Guys Are Fucking Amazing” a término de una incendiaria “The Rabbit And The Wolf” de aquél “Imaginary Horse” que allá por octubre del presente año cumplirá la década.

Pero todo tiene un final. Y aunque a Mirtschink no parecían fallarle aún las fuerzas, tremenda demostración de pegada durante toda la noche, qué duda cabe que la gente quiso una vez más “otres tres”, a lo que alguien de entre la audiencia tuvo a bien explicarle a Flynn qué significaban tan sencillas palabras. El caso es que “Your Kisses Burn Like Fire” hace honor a su nombre, mientras que “Zero Fucks Given” no pudo resultar más idiosincrática de un dúo como este. Íbamos quizá con las expectativas justas y ni que decir tiene que el dúo las sobrepasó con creces. Se fueron prometiendo volver y no podemos por más que esperar a que cumplan con su palabra.

Por nuestra parte nada más. Agradecer tanto a Toni Ramone como al propio personal del Centro Niemeyer por todas las facilidades y mandar un caluroso saludo a Sergio Blanco, José Antonio FD, Hector Lynott, Toni Bustamante y el resto de habituales que mi cabeza ahora no acierta a recordar. Nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Crónica: Rock In Ría (Avilés 10/2/2024)

Punto y aparte tras la reciente última entrega del avilesino Rock In Ría, da un paso al costado FNR, personificado en la figura de Fon Fernández y el tiempo dirá como se presentarán venideras ediciones. Metidos en harina, la celebrada el pasado sábado congregaba a más de medio centenar de almas en la Sala Malecón, habitual sede del festival, que acudían a la llamada de Polémika, Strikeback, Budasam y Evil Impulse, quienes ofrecían una variada paleta de colores en la oferta musical del evento.

A eso de las 21 horas arrancaban las hostilidades con la propuesta más periférica al metal del Rock In Ría y es que Polémika defienden un punk rock con varias pinceladas de carácter diferencial. Pueden navegar con soltura por un rock más clásico, compartir varios componentes con Chabacanos sin duda lo hace más fácil, el punk ácido y reivindicativo, incluso el reggae. Animaron sin desfallecer la siempre ingrata labor de abrir un evento de estas características, demostrando que en los 12 años de trayectoria que les contemplan se han labrado un buen puñado de acólitos que no dudaron el tomarse una buena ración de pacharán cortesía de la propia banda durante «Silencio (A Esta Ronda Invito Yo)«.

Ghe al micro sacó el concierto adelante tirando de tablas y amor propio para superar una reciente perdida familiar. Una lloradita y a seguir, sentenció como mantra para defender una «Fuerzas De Flaqueza» que puso sin duda el punto más emotivo de su actuación. Aprovecharon para mostrar sus credenciales en los apenas 40 minutos de dispusieron llevando acertadamente a su terreno el clásico de Neil Young «Rockin’ In The Free World» y poner un gran cierre a su paso por el Rock In Ría.

Los gallegos Strikeback retornaban a los escenarios asturianos apenas 3 meses después de asaltar Gijón junto a Opposer y Tyrant (crónica aquí). Volvieron a interpretar íntegramente su nuevo EP «World In Decay» del que el compañero David Naves, ausente en esta ocasión por enfermedad, ha dado buena cuenta hace escasas fechas (reseña). Saltaron a escena con su habitual premisa de no hacer concesiones ni tomar prisioneros ante un público muy dispuesto y que no necesitó mucha ayuda para entrar en calor. «B.S.F.» encendió la mecha que hizo entrar en ebullición la Malecón con unas buenas dosis de thrash metal. Nefta Vázquez a los mandos del sonido exprimía cada decibelio que la sala ofrecía para envolvernos en un sonido potente y nítido que no nos abandonaría en toda la velada.

Su voceras Liber recordaba su primer paso por la sala hace ya la friolera de 9 años antes de bajar del escenario y formar parte de los primeros pogos de la noche. No falto la habitual invasión de escenario por su familia «postiza» asturiana con la que incluso Liber compartiría varias estrofas al micro y es que la cercanía de los gallegos, energía y actitud siempre es bien recibida por estos lares. El buen puñado de fotos y visitas a su «merchan» creemos que dan buena prueba de ello.

Tocaba bajar las revoluciones que no la intensidad. Sorprendieron a la parroquia unos Budasam, que con el hard rock en español por bandera demostraron tablas y clase en cantidades más que considerables. Se presentaban con novedades en la formación. Tras la salida del guitarra Carlos Mercury de la formación afincada en Bilbao tomaba el relevo a las 6 cuerdas Yñigo Diaz de la Campa de los también hard rockeros Ready Aim Fire. Parco en palabras Iván González a la voz, dejó que la música hablara, apoyado por una base rítmica impecable. Destacando la gran pegada de Ander Mendoza, 17 añitos le contemplan y Jabi Vilumbrales al bajo y coros.

Mediado su set, tras «Nada Es Para Siempre» nos vimos sorprendidos por un nuevo relevo a la guitarra, en esta ocasión sería Aritz Yarza quien formaría dupla con un superlativo Kike Buda. Lejos de samples y artificios, Budasam sortearon con maestría la posible huida de público tras Strikeback haciendo que los apenas 45 minutos que dispusieron se diluyeran sin darnos cuenta para dejarnos con ganas de más. Sin duda un gran punto a su favor.

Enfilamos la recta final con unos Evil Impulse que llegados de Ciudad Real no mostraron flaquezas a pesar del largo trayecto recorrido. Su thrash / groove encendió de nuevo a los amantes de los sonidos más potentes con Antonio Ramírez como punto focal gracias a su gran despliegue a la voz e interacción con el público. En constante evolución desde sus inicios allá por el 2012 tras resurgir como el ave fénix de las cenizas de Kondena presentaron un nuevo tema «The Culture Of The Ephemeral» que formará parte de su próximo disco cuya edición física corre a cargo de los avilesinos Factoría Del Ruiu y que contará de nuevo con el diseño y artwork de Yayo Alonso.


Se presentaban también con novedades en la formación ya que Dani Márquez de los madrileños Barbara Black ha tomado el relevo de Pedro Torres al bajo. Disfrutamos del cover de Mastodon «Blood And Thunder» mientras enfilamos el tramo final del show más extenso del Rock In Ria. Digno de mención un Rodrigo De Lucas, infatigable todo el set. El también batería de Tete Novoa y We All Fall hizo exhibición de pegada a los parches para dejar a la audiencia con los oídos picuetos. Se fueron como llegaron, arengando al personal y con el deber cumplido. Deseando que la conexión de la banda con Asturias les traiga de nuevo a estas tierras y escenarios.

Se cerraba así una 17ª edición que marcará un antes y después en la historia del festival. FNR se va dejando el listón alto en una última entrega compartida con Izkar Producciones a los que deseamos la mejor de las suertes en la apuesta por la continuidad del Rock In Ría.

Texto y Fotos: José Ángel Muñiz

Crónica: Zålomon Grass (Factoría Cultural Avilés 3/2/2024)

Llegaban los Zålomon Grass a nuestra querida Factoría Cultural avilesina inmersos aún en la presentación de “Space Opera”, del que os dimos cumplida cuenta hace escasas fechas por aquí, y la cita bien valía sobreponerse al pequeño proceso gripal que me lleva acechando desde mediados de semana. «Sold Out» en la puerta, casi una constante ya en los conciertos que plantea el recinto, y la casi total seguridad de tener un bolo de los buenos ante nosotros.

El arranque cuando pasan pocos minutos de las diez no puede ser más eléctrico, en forma y fondo, vemos a un trío (G. Mckenzie en voz y guitarras, David Rodd en bajo y coros y Mauro Comesaña en batería y coros) decidido a divertirse y divertirnos. Responde una Factoría muy por la labor ya desde los primeros instantes. Público siempre fiel y disfrutón y una banda que si bien arrancó con un sonido algo enmarañado, iría ganando enteros con el correr de los temas.

Temas como “Heard It On The News” de ese estupendo primer largo nos dejan bien a las claras el nivel que atesoran como músicos. Es aquí que Rodd luce sobremanera desde su Fender de cuatro cuerdas para regocijo de los más puristas. La banda, con una puesta en escena de lo más básica y elemental, lo fía todo a sus ganas de comerse el mundo y parecen vencer en el cometido. Aquí G. Mckenzie aprovecha para los obligados agradecimientos y Avilés responde con el calor que en él es habitual.

Es precisamente G. Mckenzie quien abusa de sus seis cuerdas primero en “All Hands On Deck” para después terminar por los suelos al tiempo que despliega solos de feeling casi inabordable. El trío vigués parece tener en él a un frontman de altura, pues no fue menor el nivel de entrega que mostró en tareas vocales. Zålomon Grass vinieron a sonar más poderosos y contundentes que en su encarnación de estudio y uno no puede por más que pensar el cabreo que tendrán a día de hoy quienes se quedaron sin entradas para el concierto.

Esa encarnación más nervuda vino a manifestarse a través de una “Cosmic Relief” con G. Mackenzie haciendo uso y abuso de su CryBaby. Enganchó el trío aquí, pues no fue pequeña la ovación que se llevaron al término de la misma. “Vamos a tocar algo más suave”, anuncia el espigado guitarrista, y la banda brinda un tremendo “Private Show”, no exento de percances, pues el parche del bombo poco más y entrega bandera blanca. Al final nada que no arreglase un poco de cinta americana.

Se sucedían los temas y los vigueses no parecían capaces de desfallecer. No fueron pocas las veces que agradecieron el apoyo de la gente. La importancia de mantener viva la llama de la música en directo. Algo que en la Factoría cuidan con sumo cuidado. A la vista están los resultados. “Too Late Now”, una de mis favoritas del “Space Opera”, llena el recinto de ritmos calmos y tranquilos, amplifica el aire más bluesero de su encarnación de estudio y da cumplida muestra de la cintura que poseen los chicos a la hora de ampliar el rango de influencias que manejan.

Groove To Prove”, huelga decir que con la banda sonando redonda pese a los pequeños percances por otro lado habituales del directo, se convierte en un verdadero pildorazo. Uno se pregunta cómo una banda con apenas cuatro años de vida es capaz de mostrar tantas tablas en vivo. Hay formaciones que parecen nacer con estrella y Zålomon Grass desde luego la mostraron el viernes. El final, como no podía ser de otra forma, correspondió a una “The Drill” a la que, parece, será muy difícil destronar de su privilegiada posición como broche final de sus shows. Si pasan por vuestra ciudad ni lo dudéis e id a verles. Ya nos lo agradeceréis después.

Es verdad que fue uno de esos shows que van de menos a más. Especialmente en lo tocante al sonido. Pero en cuanto encarrilaron y el público conectó con ellos, fue otro bolo para el recuerdo. Uno piensa que si en apenas cuatro años han demostrado ya tal nivel de cohesión, feeling e incluso pegada, inasequible al desaliento Comesaña tras baterías, qué no tendrá el futuro reservado para ellos.

Por nuestra parte nada más. Agradecer una vez más a Omar Fernández por todas las facilidades y mandar saludos a Michael Arthur Long (Drunken Buddha), Oscar Osmow, Carlos Suárez y Javier de Coupaud (Mad Rovers), José Antonio Fernández y a quien mi cabeza, embotamiento mediante, no acierta ahora a recordar. Ahora si me disculpan voy a tomarme un «requemao» caliente como la piel del sol. Nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Reseña: Zålomon Grass «Space Opera» (RockCD Records 2023)

En colaboración con Hendrik Röver (guitarra clásica europea, Fender Rhodes y percusión), David Rodd (bajo eléctrico Fender, sintetizador y coros), Mauro Comesaña (batería, percusión y coros) y G. Mckenzie (voz principal, coros, guitarras eléctricas, guitarra de doce cuerdas y guitarra acústica) están detrás de “Space Opera”, el primer largo de la agrupación psicodélica gallega Zålomon Grass. Un compendio de ocho temas grabados en los Guitartown Recording Studios de Muriedas (Cantabria) por el propio Röver y posteriormente mezclados y masterizados por David Rodd sus Rodd Studios de Vigo (Galicia). Lo adorna un arte de María Llauger y Mauro Comesaña sobre la ilustración de Archibald IngramEl Buque De Su Majestad Real Decapitator En Persecución”. Recordar asimismo que la banda se encuentra actualmente en gira con parada en la avilesina Factoría Cultural el próximo tres de febrero.

Cosmic Relief” ataca desde el primer instante con un riff principal repleto de gancho y ese groove entendido a la manera clásica que tantos y tan buenos resultados acostumbra a dar. El orgullosamente sonido retro de la banda reverbera en un interesante y cuidado juego entre canales y mientras que la voz destila con gusto y clase los estribillos, la producción pone todo de su parte cara a discernir cada línea. Buenos cambios de ritmo aquí y allá, auténtico subibaja en lo que a trazo se refiere, si bien siento que el pequeño escorzo de calma que irrumpe a modo de puente bien merecía algo más de espacio. En cualquier caso por ahí surgen estupendas líneas de bajo, la desgastada producción y un epílogo que se atreve a bordear el funk, como si el resto del corte no fuese, ya de por sí, una verdadera maraña de sonidos. La manera en que tanta ida y venida cabe en apenas tres minutos y medio sin que nada suene forzado ni artificial no deja de tener su mérito.

Por ahí que “The Drill”, carta de presentación de esta peculiar ópera espacial, resulte mucho más acomodada. Que no fallida. Porque si “Cosmic Relief” brillaba en lo que a riffs se refiere, esta lo hará en lo tocante a solos. Concisa, directa, orgullosamente rockera, sin el pulso tan vitriólico ni aquella escritura casi dislocada de su predecesora. Pero hábil sin embargo a la hora de destapar a los Zålomon Grass más crudos y viscerales.

“I know just how you feel but I know that you know the drill”,

All Hands On Deck” emerge de la calma y para conducirse por ella mientras destapa ahora a unos Zålomon Grass a medio gas, calmos y elegantes, abandonando toda gravedad, comandados por la fina línea que marca Comesaña tras los parches. Se elevan después mientras deriva hacia un aire más blues rock que parece les viene como anillo al dedo. Y es que si por algo destaca no ya este corte en concreto sino el álbum en su conjunto es por la propia versatilidad de la banda, que siempre en el terreno del más puro clasicismo, sabe acoger ese amplio abanico de influencias y apostarlo en unas canciones que, sin embargo, nunca suenan ajenas ni forzadas. De las ocho que componen este “Space Opera”, puede pasar “All Hands On Deck” por mi favorita. Por ese trazo tan cuidado, por los buenos detalles que surgen de sus guitarras o por lo certero del estribillo.

Inicio igualmente tranquilo el de “Harder To Rise”, que sin embargo transita más adelante hacia una versión un tanto más épica de su habitual vintage rock. Se hace la calma sin embargo toda vez acuden las primeras estrofas. Aquí me agrada la construcción de estas y la forma en que se van elevando de cara a los distintos estribillos. Clásico, funcional, no es la primera vez que has oído algo así pero los Grass se las arreglan para que el recurso suene, de algún modo, fresco y vibrante. Una melancolía casi palpable recorre el cuidado estribillo. Y mientras que al puente acude aquél deje más épico, casi sinfónico incluso, apenas intuido en el prólogo, el solo que irrumpe después se amolda al corte al que adorna con precisión cirujana. En opinión de este humilde juntaletras, otra de las grandes del redondo.

Sin llegar a aquella versión descarnada de la anterior “The Drill”, lo cierto es que “Heard It On The News” hace por recuperar parte del nervio perdido. Se mantiene por ahí en un curioso equilibrio entre el innegable gancho que ofrece su riff principal y una escritura, esta vez, algo más apaciguada, que no plana. De resultas surge un corte más sencillo, que me afecta en mayor medida al corazón que a la cabeza, y con el que conecto solo a veces. El solo final es de mérito, así como esos coros casi mistéricos que lo acompañan. Pero ya digo que, en líneas generales, encuentro otros cortes aquí presentes mucho más interesantes y atractivos.

Me encanta sin embargo “Too Late Now” y el aire a antro a media luz que de él se desprende. Es esta una versión casi desnuda de Zålomon Grass, por ahí diferente al resto del tracklist, que se roza con el blues más formal mientras teje una cuidada, casi delicada línea de voz, para en la mayor tradición del género, desembocar en un solo en fade out. Disculpo ese final algo abrupto si su encarnación en directo, de haberla, nos lleva a al tan mágico como enigmático terreno de la improvisación.

Con un bajo casi predominante en la mezcla se presenta una “Groove To Prove”, que de nuevo vuelve a poner la aguja de la intensidad en zona roja. Estrofas casi desnudas, estupendos guiños de guitarra aquí y allá pero sobre todo un riff capaz de derribar montañas. Me enganchan los gallegos aquí por construcción y, consecuencia segura de lo mucho que les he estado escuchando los últimos meses, el nombre de los californianos Rival Sons sobrevuela casi a cada golpe de caja. Uno de los cortes que más hace por destapar la buena nota de estos Zålomon Grass como músicos…

… pero de todos los que componen este primer largo, “Don’t Let Me Go Down (Space Opera)” es hasta el momento el que más huella ha dejado de todos. Porta ya de entrada un riff tan simple como efectivo. La entrada de la base rítmica y como la mezcla vuelve a jugar con los canales, fundamental a veces el uso de auriculares a fin de apreciar según qué detalles, suben ya la nota con el corte apenas iniciado. Sucede después que las estrofas acampan en el territorio de la balada, con Mckenzie en su encarnación más dulce, que no sacarina, y los gallegos construyen un crescendo que divaga entre la balada clásica y un psych algo alucinado primero y más vibrante después. Es cierto que todo parece anticipar un final más grave que finalmente no llega. No menos verdad es que la alternancia entre guitarra y coros que precede a su epílogo es estupenda. Riada de buen gusto como poderoso broche final.

Psicodelia clásica de la que tanto gusta en la querida y apreciada Factoría Cultural de Avilés. Reconozco tenía fuera de mi radar a estos Zålomon Grass y que he disfrutado como un enano con este primer álbum. También con la escritura de una reseña como esta. El suyo es un género algo ajeno a quien escribe, no creo pase nada por reconocer el hecho, y sin embargo encuentro en él bastantes asideros a los que agarrarme. Empezando por el buen nivel técnico que han demostrado aquí, continuando con el abanico de influencias que aglutinan, amén del buen gusto a la hora de implementarlo a lo largo de los ocho cortes. Cierto que entremedias hay trazos e ideas con las que no he llegado a conectar del todo. Pero en suma siento que son muchos más los aciertos que los errores. Queda por tanto nada más que comprobar qué tal los defienden en vivo el tres de febrero. Si nada ni nadie lo impide por allí estaremos.

Texto: David Naves

Entrevista: Chus Westhia (In-Sanity, Rock & Rockets)

Nuevo episodio de la serie de entrevistas que Edu Meier realiza a rostros reconocibles de nuestra escena. En esta ocasión el protagonista es Chus Westhia, bajista en bandas como Asthma, Hysteria, Westhia, In-Sanity o Rock & Rockets. Siempre agradecidos por la aportación, Edu, Chus, adelante con el interrogatorio.

Edu: Hola Chus, fíjate que aprovecho una efeméride de la web para hacer muchas cosas, desde pedirte amistad, a hacerte una entrevista jajaja, además incluso cambiamos el contenido. Comencemos; ¿Cuál es la esencia de tu música y cómo crees que te han influido otras bandas del género?

Chus: Pues creo que la esencia de mi forma de tocar es transmitir emociones o sensaciones a través del rol rítmico de mi instrumento que es el bajo. Intento adaptarme a lo que cada canción me sugiere y darle «groove» al tema o contundencia según pida la canción, o tenga en mente el compositor del tema. Me gusta ese rol de actor secundario en la música, vestir y aportar a las canciones de los demás y sobre todo hacer equipo con el batería. Cuando consigues sonar engranado con el batería es orgásmico.

¡Las bandas del género? Pues obviamente me han influido en todo. Lógicamente Iron Maiden, Metallica, Helloween, Anthrax, Pantera, Black Sabbath etc. te influyen en como ves la música desde tu instrumento y según maduras vas incorporando cosas de otros estilos ajenos al metal. Intentar aprovechar esos recursos y traerlos a tu terreno forma parte de la evolución del músico y también es un reto para mi.

Edu: Cuéntanos sobre tu proceso creativo al componer canciones. ¿De dónde sacas inspiración para tus letras y melodías?

Chus: Como compositor compongo para mi en casa, sobre todo temas instrumentales hechos con capas de bajos fundamentalmente melodías, armonías, voces, etc. Ahí me influye mucho un estilo de música más cercano a “Two Steps From Hell” y cosas así que me molan un huevo. Algún día ordenare las cosas que tengo y las grabare un poco mas seriamente…. cuando sea mayor y tenga tiempo, imagino jajaja.

Como bajista en una banda sobre todo intento explotar mas el lado rítmico o «groove» de los temas. Me gusta el reto de intentar estar a la altura de los temas e intentar hacerlos crecer desde mi instrumento.

Edu: ¿Cómo te preparas para los conciertos en vivo? ¿Tienes alguna rutina o tradición antes de subir al escenario?

Chus: Pues la semana antes de un bolo suelo tocar todos los días una vuelta al repertorio y beberse unas cervezas con la banda antes de salir a tocar es una buena rutina siempre.

Edu: En tu opinión ¿Cuáles son los desafíos más grandes que enfrenta la comunidad del metal en la actualidad y cómo crees que se pueden superar?

Chus: Pufff para mi el punto flaco es que ya no hay la escuela underground que había en los ochenta y noventa. No había los equipos, medios, ni conocimientos que hay hoy pero si muchos bolos donde poder tocar, mucha colaboración entre bandas, muchos garitos que te permitían fogearte y que la gente te conociera. También habia muchos festivales autoproducidos con mucha colaboración entre bandas para sacarlos adelante con muy buen rollo, independientemente del género que tocara cada grupo. Y eso generaba mucha afición de gente por ir a los conciertos y de ahí a querer tocar en un grupo hay un paso. Había pocos medios, pocos conocimientos pero muchas ganas. Hoy no hay esa posibilidad de rodarse ante publico frecuentemente que tuvimos nosotros por la persecución vergonzosa que se ha hecho a la música en directo en Asturias en los últimos 20 años. Yo creo que eso también hace que no haya gente que se meta en el rollo de ir a conciertos y descubrir este mundo desde guajes y por tanto no haya relevo. Para superarlo tirar abajo esta censura a la música en directo me parece lo fundamental.

Edu: Como una persona que lleva ya una larga trayectoria en el género del metal. ¿Qué mensaje te gustaría transmitir a la gente que conoces del mundillo y a aquellos que aún no lo conocen?

Chus: Pues que esto es para toda la vida, te hace crecer como persona, conocer un huevo de gente y vivir un montón de experiencias inolvidables. Una vez que te pica este veneno es muy difícil dejarlo. A la gente del mundillo le diría que somos cuatro gatos y que a ver si remamos todos en la misma dirección y dejamos de lado mongoladas. Que a veces parecemos mas el Sálvame De Luxe que una comunidad underground.

Edu: ¿Qué papel crees que juega el metal en la sociedad actual? ¿Crees que hay estereotipos negativos asociados con este género musical? Si es así ¿Cómo crees que podemos enfrentarlos?

Chus: Para mi el metal es una catarsis , te desprendes de la violencia, la ira y la frustraciones de la vida diaria gritándola a los cuatro vientos. ¿Estereotipos? Todos los que te quieran poner pero… ¿A quien le importa?

Edu: ¿Cuáles son tus metas y ambiciones para el futuro? ¿Tienes algún proyecto especial en mente?

Chus: Seguir disfrutando, aprendiendo y viviendo todas las experiencias que pueda de este mundillo.

Edu: ¿Cómo describirías tu relación con la gente que asiste a un concierto vuestro?

Chus: Siempre positiva y ampliando la familia en cada concierto que vamos conociendo gente nueva.

Edu: Cuéntanos una experiencia memorable que hayas tenido en tu carrera y aquella que no fue tan bonita. ¿Cómo te han impactado esas experiencias?

Chus: Pues creo que la mejor experiencia a sido todo lo vivido con Westhia. Desde los barrigazos que dimos por el mundo peleando contra la adversidad, toda la gente que conocimos, que nos apoyo y nos siguió, la experiencia de grabar discos, de estar en festivales muy guapos y la aventura de ir por el mundo con los colegas todos a una y viendo como crecía la banda. La peor pues creo que fue la disolución del grupo cuando más lo estaba disfrutando y el aprendizaje que saque es que la vida es dura y disfruta el momento que nada es para siempre.

Edu: Finalmente ¿Qué consejo le darías a alguien que está empezando en el mundo de la música y del metal?

Chus: Paciencia, pásalo bien, disfruta del viaje, y no te mires mucho el ombligo que no trae nada bueno. Ah y nunca seas un peso muerto en un grupo. Respeta el esfuerzo de tus compañeros de banda, que el que no estorba ya ayuda bastante. Los mejores compañeros de banda no son los que mejor tocan si no los que menos dan por culo.

Muchísimas gracias Chus por dedicarnos estos minutos y Edu por tu grandísima aportación. Felices fiestas y que el próximo año sigamos disfrutando tod@s de la música que nos apasiona.