Crónica: Jim Jones All Stars (Avilés 24/3/2024)

Nunca las tiene uno todas consigo en lo tocante a los conciertos en domingo pero Avilés, por segundo día consecutivo, volvió a responder a la llamada del rock and roll. Lo cierto es que no era para menos. Todo un Jim Jones llegaba a la Sala Club del Centro Niemeyer con sus All Stars y, a tenor de lo visto, nadie quiso perderse tan indicada cita.

Porque es mucha la gente que aguarda la salida del combo británico a eso de las siete de la tarde, apenas nueve entradas quedaban sin vender en taquilla según nos contaron por línea interna, y el runrún era más que notable cuando “Cement Mixer”, de The Jim Jones Revue rompe el hielo e inunda de adrenalina e intensidad la privilegiada sala avilesina. La amplia formación, dos saxos, teclado, batería, bajo, guitarra y Jim Jones alternando voz, segunda guitarra y hasta maracas salieron dispuestos a meterse en el bolsillo a todo el mundo.

Es cierto que, al menos en las primeras filas, los saxos resultaron un tanto inaudibles, en especial el que ocupaba las manos de Stuart Dace. Vino a dar un poco igual porque la pegada de Chris Ellul impulsó a la banda hasta convertir la noche en una fiesta. Una amalgama de rock primario, andanadas garajeras y muchas ganas de bailar. Porque se bailó y se dieron palmas. Se jaleó y se mostraron sentidas ovaciones al septeto en las, por otro lado, pequeñas pausas que propiciaron.

Porque lo importante no dejó de ser el rock and roll. Nada de las largas peroratas que tenemos que soportar a veces. Jim Jones, perro viejo ya, sabe bien lo que su público reclama y aunque a ratos la barrera idiomática fuese más que sensible o Ellul se fuera largo, mínimo en un par de ocasiones, desde luego que a nadie le importó. Llama la atención la vitalidad del propio Jones, que cantó, nos animó, se revolcó por el suelo y no cejó en mostrar un talante entre lo chulesco y lo risueño. Derrochando el carisma y la clase que solo dan las décadas en la carretera.

Fundamental e impecable labor de Elliot Mortimer tras las teclas. Oculto tras sus oscuras gafas de sol, acompañó con igual vitalidad a una banda que se comía la velada a pequeños sorbos en cortes tan rotundos como “Run, Run, Run”, original de The Velvet Underground. Nada menos. “Satan’s Got His Heart Set On You”, o más bien “Satan Got A Hardon 4 U” como bien indicaba el setlist, extrajo al Jones más socarrón. Ese que vuelve a los Revue para rescatar “Shoot First”. Sorprenden aquí las graves afinaciones por las que discurre la descarga, con la llamativa Billy Boy del ex Thee Hypnotics haciendo temblar los cimientos del Centro Niemeyer.

En “I Want You (Any Way I Can)” la banda asemeja recuerda a un viejo vapor rodando sobre vetustos raíles de acero. Y si bien la tremenda “Rock ‘N’ Roll Psychosis” vino a hacer honor al nombre, no quiso Jones olvidarse de las obligadas presentaciones. Tampoco de dedicarle un “You’re A Beautiful Audience” al entregado público avilesino. “Shakedown” pondría así la guinda a otra gran noche de rock and roll.

O no. Porque el público, aupado por el propio Toni Ramone, impulsor del evento, sacó a los All Stars del backstage con el bien conocido grito de “otres tres”. Di que estás en un concierto en Asturias sin decirlo. Así pues la banda volvería para descerrajar, “Big Bird” de Eddie Floyd primero y “512” de los Revue después para cerrar así la velada no sin que antes Jones tuviera el detalle de agradecer a los técnicos de sonido y luces su imprescindible labor a lo largo del set. Enérgicos, torrenciales, inasequibles al desaliento, muchos harían bien en tomar nota del desempeño de los británicos.

Avilés se tiene bien ganada la coletilla de Rock City. Volviendo a demostrar que, cuando las cosas se hacen como deben, el público acaba por responder. Véanse las dos citas de este pasado fin de semana, llenas hasta la bandera. Desde Heavy Metal Brigade no podemos hacer otra cosa que no sea congratularnos por ello. Agradecer pues al departamento de comunicación del centro las facilidades para la redacción de esta crónica, a Sergio Blanco una vez más el apoyo logístico y saludos a la buena gente de Leather Boys, Fernando Casas y José Antonio Fernández. Nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Crónica: The Electric Buffalo (Avilés 23/3/2024)

Nuevo llenazo en la Factoría Cultural, diría que constante habitual en todos los conciertos programados por Factoría Sound a los que hemos asistido en el recinto avilesino, y que tuvo esta vez a los asturianos The Electric Buffalo como únicos protagonistas de otra gran velada de rock and roll. Los más habituales a Heavy Metal Brigade conoceréis de sobra a la banda que forman Álvaro Bárcena en guitarra y voces, Sergio Tutu al bajo, Sam “Stone” Rodríguez en teclas y Wilón DeCalle en baterías.

Sobresalía la preciosa Slingerland blanca en la básica puesta en escena del cuarteto. Pasan unos quince de las nueve cuando los flamantes ganadores del premio Amas al mejor disco de rock (reseña) hacen suyo el escenario avilesino, que lo hacen atacando con la instrumental “Don’t Want You No More” a través de un sonido cristalino y limpio pero a la vez profundo y potente. Un buen ejercicio de equilibrio técnico, si bien la voz de Bárcena apenas era audible durante las primeras estrofas de “Wait For Us”.

Momentáneo, porque toda vez la banda enfrenta “The Raven”, perteneciente a su último álbum de estudio “Patrolman”, el derroche de clase y feeling es innegable. Bárcena domó con pericia su roja Gibson SG y todo fraguó para poner los cimientos de una noche que se presumía para el recuerdo. Sería el propio frontman quien agradecería al público su presencia. “No es fácil para una banda local llenar” y tenía razón. No hay más que remitirse a casi cualquier crónica precedente. Hubo tiempo para rememorar un anterior disco “que no se encuentra en ninguna parte”, con un Sam Rodríguez agigantado tras el piano y el Hammond XK-3, entrando en terrenos más calmos y casi diría terrenales.

Y es que la banda derrocha clase y saber hacer. Más aún cuando ves a a Álvaro Bárcena echar mano del slide y eres consciente de que la aquello sólo puede ir a mejor. Gran solo el que nos deja en “Walking On Thin Ice” para un set que, en este paso por su tronco central se apoyó en un gran DeCalle para derivar hacia un nervio más rockero. Primero con un potente recuerdo al primer álbum, luego con la más reciente “New Rules” y volviendo finalmente a su “Keepin’ It Warm” de 2016 con “Road To The Cliff”. Vimos bien de voz al que fuera integrante de una de nuestras bandas de culto favoritas como fueron (¿son?) Amon Ra, dibujando un registro que se amolda como un guante a la clásica y elemental propuesta del cuarteto.

The Outsider” nos retrotraería de nuevo al “Hidin’ From The Butcher” de 2009, inundando de humo la Factoría y derivando a término hacia una extensa y muy gozosa jam, digna de otros tiempos, y en la que el cuarteto se desenvolvió como pez en el agua que diría un clásico. Uno de los puntos álgidos de la noche. Por lo inusual que resulta en los tiempos que corren pero muy especialmente por la forma en que dejó entrever la mejor cara de The Electric Buffalo en lo que a interpretación se refiere. Muchos quilates sobre el escenario y un público que se lo estaba pasando en grande. “Era un poco larga” exclamó Bárcena a término de la misma. Sinceramente, si hubiera durado otros diez minutos, servidor tampoco habría puesto mayores pegas.

Bárcena coloca una cejilla en el mástil de su SG y de pronto el show vira hacia terrenos mucho más racionales, empezando por la más terrenal “You Know How” y siguiendo con una “Old Love”, de su último álbum, ante la que emerge un mar de teléfonos móviles que no quisieron perder ripio de todo cuanto acontecía sobre las tablas. Ciertamente su estribillo engancha, también la elegancia con que la banda dispone y aborda esos contornos más melancólicos. Otro punto álgido del show.

Por cosas como el prólogo de “Souls With No Name”, y su tan marcado deje más árido y desértico, es por las que merece la pena seguir adelante con el rock and roll. La banda alcanzaría aquí nuevas cotas, ampliando el rango que abraza su setlist y dibujando la que puede que fuera mi interpretación favorita de toda la noche. Bárcena de nuevo con el slide, “Stone” Rodríguez y Tutu apoyando en coros y la sensación de estar ante una banda enorme.

Una banda que se iría para retornar al rato con la igualmente tranquila “Hotel Bar”, puro sentimiento, toneladas de clase y demás tópicos habituales. “Habrá que hacer una de esas largas”, anuncia Bárcena, preguntando a Tutu “¿recuerdas esta?”, que resultó ser nada menos que “Blindman In The Dark” de los gigantes estadounidenses Gov’t Mule, que vino a albergar el solo más grueso y rotundo de la velada. Tras las obligadas presentaciones por parte de Bárcena, “aunque ya les conocéis”, le llegó el turno a una “The Hardest Man” que demostró que esta es una banda de pleno derecho para un medio como este. Y quien piense lo contrario desde luego no vio lo que vimos nosotros la noche del pasado sábado. Sus razones tendrán. Bien es verdad que echamos en falta “Patrolman”, el tema en que honran la figura del tristemente fallecido Alejandro Espina, pero por lo demás un bolazo de los buenos.

Y es que vivimos tiempos felices en lo que a la música en directo se refiere. Encadenando buenos shows uno detrás de otro y no podemos más que dar una vez las gracias a quienes lo hacen posible. Tanto arriba como abajo del escenario. Qué os vamos a contar. Nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Agenda: Secta pone fecha a la presentación de «Panzer»

Secta regresará el viernes 5 de abril al escenario del avilesino Santa Cecilia para presentar su segundo disco de estudio «Panzer» que verá la luz a través de CD Music y distribución a cargo de Maldito Records. El álbum ha sido grabado en Tutu Estudios y cuenta con la masterización de Dani Sevillano.

La cita tendrá lugar a partir de las 19:30 horas con un precio único de 5€ en taquilla. Como anticipo la banda ha estrenado el videoclip «Dulce Dinamita» obra de GoStudio en colaboración con la productora audiovisual Baltico.

Reseña: The Electric Buffalo «Patrolman» (Boomerang Discos 2023)

Flamante ganador en la última edición de los AMAS en la categoría de mejor disco rock, iba siendo hora de que posáramos nuestras zarpas sobre “Patrolman”, el más reciente trabajo de The Electric Buffalo. La banda, que forman Álvaro Bárcena en voz y guitarras, Sergio Tutu al bajo, Wilón DeCalle en baterías y Sam “Stone” Rodríguez en teclados, se ha hecho acompañar esta vez de gente como Juan Yagüe con la acústica y el bouzouki, Cristina Gestido con la viola y la dupla Sil Fernández y Sil González en coros. Producido por el propio Tutu y adornado por el precioso diseño de Ossobüko fue puesto en circulación a través de Boomerang Discos.

Editado en formato vinilo, The Electric Buffalo dan la bienvenida a través de la elegante y bien trazada “You Know How”, con esos inequívocos acentos del teclado de Sam Rodríguez revistiendo toda la composición de un aire sureño tan real como arrebatado. La acomodada y a pesar de ello vibrante línea de batería de Wilón o el cuidado solo de guitarra de Bárcena que atraviesa el tronco central. Arranque de clase y buen gusto.

Aún sin abandonar del todo su vena más rockera, el tema título “Patrolman” vendrá a moverse por territorios más apaciguados y melancólicos. Medio tiempo en la más pura tradición del género, acompañado de un cuidadísimo videoclip obra de La Parrocha Estudio:

… y en el que la banda rinde sentido y merecido tributo a la figura del tristemente desaparecido Alejandro Espina, miembro fundador del combo asturiano. La línea “He never liked the farewell’s sound, maybe that’s why his heart got tired and drowned” (“Nunca le gustó el sonido de las despedidas, tal vez por eso su corazón se cansó y se ahogó”) es de una belleza y también una crudeza incontestables. Pelos de punta, lágrima en la mejilla. Llega uno a sentir la pérdida como propia. Haré mío un comentario que he leído en Youtube: “Precioso homenaje a Jandro. Seguro que estaría orgulloso”. No me cabe la menor duda.

Pero la vida sigue y qué mejor compañía que esta “Old Love”, con la banda arrastrando esa vena sureña sin estridencias, apoyando la racional línea de voz de Bárcena, tiñendo la composición de leves cambios de ritmo en lo que no deja de ser una pieza sencilla en fondo pero profundísima en alcance y feeling. De nuevo mucho sentimiento en cada acorde, suena muy a tópico, ya lo sé, pero me engancha la forma en que todo el corte fluye sin manierismos impostados ni artificios de ningún tipo. Todo para alcanzar ese gran solo de guitarra que anticipa el epílogo. Estupenda.

Tendido y muy cuidado el prólogo de esta “Souls With No Name” que vuelve a destapar a The Electric Buffalo en su versión más ligera. Que no acomodada. La composición va trazando un crescendo clásico en la más pura tradición de los mejores hermanos Allman acompañada de cuidados arreglos y apoyada en una cuidadísima línea de bajo, soporte fundamental a las partes más desnudas de distorsión. Los coros de ambas Sil que irrumpen mediado el corte, el omnipresente slide y la puerta a la improvisación que abre su largo cierre la convierten en otra de mis imprescindibles de “Patrolman”.

Así las cosas, “Craven” resulta mucho más terrenal en su acercamiento al blues rock más elemental. O al menos eso parece mientras circula por su prólogo. Lo cierto es que la composición deriva más adelante hacia terrenos más sureños, acompañados de uno de los riffs de más gancho de este nuevo álbum. Prolija en solos, me agrada sobremanera ese que anticipa el tronco central. Aún cuando goza de un estribillo de los que se pegan a la primera, en términos globales no me termina de resultar tan redonda como otros cortes dentro del tracklist.

New Rules” abre la cara B del vinilo a puro rock sureño. Hay grandes coros magnificando estos estribillos, un distinguido trabajo de producción por parte de Tutu y la sensación de que la banda se ha tomado todo el tiempo necesario para la construcción de este sexto corte. Sea ese el caso o no. Brilla aquí Sam tras las teclas, tanto en el solo como a la hora de acompañar las distintas estrofas. Hechuras clásicas para lo que no deja de ser otro derroche de equilibrio y buen gusto.

Love Overdose”, aun sin derivar del todo hacia un nervio más marcado, sí que entrega uno de los riffs más graves del redondo. En primeras escuchas sentía algo artificial ese avanzar a tirones. Lo cierto es que con el paso del tiempo mis sensaciones al respecto han ido cambiando y ahora me encuentro moviendo la cabeza al ritmo de estas estrofas tan cuidadas como eficaces. El tono más melancólico del puente anticipará un solo vibrante, sin alardes pero poderoso, en lo que no deja de ser otro ejercicio de puros equilibrio y balance. Si he de ponerle un pero, refiere este al soso fade out final, pero con eso y con todo uno de los grandes descubrimientos del álbum y otro de esos temas que han sabido ganarme con el correr de las escuchas.

The Raven” ahonda en esas pulsiones rockeras, aun cuando no deja de ser un medio tiempo armonioso y bien trazado. Cowbell mediante, la composición avanza a pequeños zancos, dejando entremedias el solo más alucinado de Sam Rodríguez, en contraste con el más acomodaticio solo que Bárcena sitúa tras él. Arrastra de pura clase el riff que comanda este penúltimo corte, donde de todos modos quizá eche en falta algo más de gancho. Disfrutable en cualquier caso.

La final “Walking Behind”, con Bárcena en su encarnación más amable, resulta todo un regalo. Un cierre adherido sin remilgo alguno al country, que nos devuelve al búfalo eléctrico más melancólico, obedeciendo por ahí a la más pura tradición del género. Tan sencilla como cuidada y agradable, deja en el oyente un poso a ratos amargo, a ratos optimista, y supone, en opinión de este modesto escribiente, otro de los grandes hallazgos dentro de “Patrolman”.

Se aleja, sí, del groso de discos que os salemos traer por aquí. Viene bien de vez en cuando hacer excepciones, oxigenar un poco el cerebro y abrir la mente a otros sonidos. Ya sea la sirvengonzonería de Ofensivos, el punk de Polemika, el rock urbano de Mala Reputación o esta amalgama de rock sureño, country y blues que The Electric Buffalo proponen para su nuevo álbum. “Más clase que una universidad” escribí como cierre de la crónica de su concierto con Mad Rovers hace ahora justo un año y diría que la frase sigue vigente en lo que a esta banda refiere. Destacan el muy sentido homenaje al compañero caído con la que titulan el álbum, la mecha larga de “Love Overdose” o la llamativa mezcla de pasión y orden que supone “Old Love”. Un muy buen disco si me preguntan.

Texto: David Naves

Crónica: Cherokee + Colmena en Avilés (9/3/2024)

La primera venida a tierras asturianas de los hard rockeros vigueses Cherokee no era mal motivo para coger los bártulos y dejarnos caer por esa que llaman Villa del Adelantado. El quinteto se hacía acompañar de los locales Colmena, con quienes ya habían compartido cita por tierras portugalujas en la jornada anterior. Doblete astur galaico pues que vino a darse más o menos como sigue.

Pasan pocos minutos de las diez cuando Colmena hacen suyo el escenario del Paseo Malecón, sito en la Avenida Conde de Guadalhorce, para atacar con una “No Bajes La Guardia” que viene un poco a resumir la propia idiosincrasia de la banda de reciente creación. Ha querido la casualidad que nuestro segundo encuentro con ellos se produzca en el mismo lugar que el primero, aquella noche en que acompañaran a los rockeros de Nashville Stone Senate, por lo que la cita tuvo un ligero sabor a déjà vu. No acompaña el sonido durante este primer corte, pero en honor a la verdad hay que decir que la cosa iría mejorando con el correr de los temas hasta situarse dentro de los cauces normales que una cita como esta requiere.

No falta “Qué Asco Das”, con ella llegó la polémica, en la que el frontman Luismi Rose destapa su encarnación más enérgica y nervuda. Su interpretación, mucho más pasional en la revisión del clásico “Born To Be Wild”, se hizo acompañar de un gran Toni Bustamante a las seis cuerdas. Nadie va a descubrir al ex Brecha a estas alturas y mucho menos quien escribe. Por otro lado, de justos es reconocer que la entrada no fue como para tirar cohetes. Amplísima oferta no ya este pasado fin de semana, que también, sino casi podría decir que casi todos en general y por ahí que a veces dé la impresión de que ésta supera con creces a la demanda.

En cualquier caso y volviendo a lo que nos ocupa, lo cierto es que vimos a unos Colmena muy seguros en otro corte de propia cosecha como es “Wild Browser”, con Serto agigantándose, y ya es decir, desde las cuatro cuerdas. Desde luego tablas no les faltan y aunque la labor de Josín Martínez a la batería pueda resultar más discreta y callada, lo cierto es que el cuarteto parece tener las cosas bien claras. Funciona ahí “Situaciones Críticas”, poco a poco afianzada en el set, seguida de una “primicia”, la versión del “Speed” de Billy Idol. Bustamante brilla con luz propia en “Slave To The Grind”, original de Skid Row, si bien da la impresión de que los chicos están más cómodos en creaciones propias como “No Quiero Verte Caer”.

Rose aprovecha para dedicar a Lemmy y por extensión a todos nosotros el “Born To Raise Hell” de Motörhead. Toni tuvo un ligero percance con su guitarra aquí, un cable que se desconecta, gajes del oficio que diría aquél, y quizá por ahí que el Leather Boys le dedicara uno de los temas. Fran Vázquez, voz de Cherokee y cumpleañero en la jornada del sábado, no quiso perderse “Immigrant Song” de Led Zeppelin, sumándose así a la fiesta y anticipando lo que vendría después. Y aunque echáramos de menos un teclado en su particular revisión del “Highway Star” de Deep Purple, bien está ese final con “El Macarra Del Quinto”, con Luismi mezclándose con el público, y la forma en que, al igual que el corte apertura, viene un poco a resumir la idiosincrasia del cuarteto astur. Estamos atentos a sus próximas evoluciones.

El de Cherokee, que suben a escena pasadas las once y media, fue uno de esos bolos en los que una banda ha de pelear contra todo tipo de adversidades. Y fue ahí donde salió a relucir lo mejor y puede que también lo peor del combo vigués. El propio comienzo del set no podría ser más accidentado. El sonido es una bola indescifrable sin presencia de guitarras y Fran Vázquez opta por parar y volver a empezar. “No pasa nada, esto es rock and roll” exclama la también voz de Bella Bestia, y rentrée mediante todo vuelve a cauces normales.

Sentimos así finalmente una “El Flautista” donde el sevillano ya da muestras de atravesar un buen momento en lo que a voz se refiere. Desechó agudos a lo largo de la noche y aunque sus charlas entre tema y tema se alargasen alguna que otra vez más de la cuenta, no seré yo quien niegue su entrega ni su carisma. Es el propio vocalista quien dedica a ColmenaNo Hay Perdón”, uno de los singles de ese “III” que ya pasara por estas páginas (reseña).

Declaración de intenciones mediante, “Quien venga para ver si somos unos virtuosos que se vaya a su puta casa” exclama el curtido vocalista, pero lo cierto es que Gerardo Fernández mostró buenas hechuras desde su preciosa Strato, además de servir de firme apoyo al propio Vázquez en coros. Y puede que “Al Límite Del Juego” destapara la bien sabida frialdad del público asturiano, algo contra lo que batalló el vocalista, que de aquí en adelante aprovecharía para presentar a los suyos en cada pausa. Cherokee parecen muy cómodos en la muy hard “No Mires Atrás”, pero es “Fuiste Mía”, traslación al idioma de Cervantes del “Angelia” de Richard Marx, la que pone la nota de distinción y candidez en el setlist.

Sí o No”, que me recordó sobremanera a Beethoven R., extrajo al Fran Vázquez más carismático de la noche. Y mientras la banda aprovecha para reivindicarse durante el tema homónimo “Cherokee”, uno no puede por más que atestiguar cierta frialdad entre los asistentes. Bien porque éramos pocos, bien porque el público asturiano es como es. En cualquier caso, hacer nuestro el alegato de Vázquez por la música en directo en particular y las bandas españolas en general. Esas que se hacen a la carretera “fin de semana sí, fin de semana no”, para disfrute de unas audiencias cada vez más difíciles.

Así las cosas, mientras que “El Traidor” pone de relieve a los Cherokee más heavies de la noche, muy sólido Fernández aquí, “Déjame”, inspirada por el legado de Sangre Azul según contó el propio Vázquez, da con los huesos de éste entre el público. No quisieron despedirse, eso sí, sin volver a una encarnación más poderosa, la que entregan en “Sin Miedo”, “vamos a marcharnos con caña”, que vino a poner el broche final de una noche de firme batallar contra los elementos.

En perspectiva puede que nos sobrasen algunas de las extensas pláticas entre canciones del líder de la formación. Era su cincuenta cumpleaños así que no se lo tendremos del todo en cuenta por esta vez. No fue la cita más numerosa en cuanto a asistencia ni éste supo a veces responder como debiera. Plaza siempre difícil Asturias, qué os vamos a contar que no sepáis. Por nuestra parte nada más. Agradecer a la promotora del evento por todas las facilidades, mandar un abrazo grande a Colmena y Cherokee y un afectuoso saludo a los habituales de siempre. Nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Crónica: The Picturebooks (Avilés 15/2/2024)

No pisábamos la Sala Club del Centro Cultural Internacional Óscar Niemeyer de Avilés desde hace casi un año por lo que la venida del dúo The Picturebooks (Fynn Claus Grabke en voz y guitarras, Philipp Mirtschink en batería y coros) a tierras asturianas bien merecía nuestra atención. Con una buena entrada pese a tratarse de un día entre semana, con caras conocidas de entre esos que no fallan nunca pero en general con un mayor eclecticismo que en eventos similares, nos dispusimos a disfrutar del show de los alemanes.

Adalides del autodidactismo, pasan cinco de las nueve cuando aparecen en escena. Con una puesta en escena muy elemental, donde destaca la amplia batería de Mirtschink, todo parte desde la inicial y proto-hímnica “PCH Diamond” con Flynn Claus empecinado en buscar la obligada conexión con la audiencia. Cabe destacar, claro, el gran sonido del que disfrutaron. La ahora remozada Sala Club aún ha sido capaz de ganar algunos enteros con respecto a su anterior disposición. Ahí se hicieron grandes los alemanes como digo ya desde los primeros compases. En especial cuando arremeten con una “I Feel You”, original de Depeche Mode, de la que se apropian en ritmo y forma. Ese riff tan pegajoso como inconfundible y Flynn cantando desde las cuerdas mismas de su guitarra.

Aprovechó aquí el risueño frontman para comentar que se trataba del primer show en 2024 para ellos. También para anticipar la salida de un próximo álbum de estudio. Y es que el dúo da la impresión de atravesar un gran momento de forma, algo de lo que dan cuenta los distintos singles que nos adelantaron. Uno de ellos, “Back To L.A.” quise entenderle a Flynn, retumbó por el Niemeyer con un verdaderamente iracundo Mirtschink, que golpeó su instrumento como si éste le debiese dinero. Y no una suma precisamente pequeña.

Aquí recordaría Flynn su anterior paso por tierras asturianas, en concreto Gijón, acompañados de unos tales Kadavar que os sonarán a más de uno. Aquello fue hace ahora casi diez años y la experiencia adquirida parece dar sus frutos. Es verdad que alguno de los monólogos del rubio guitarrista se pueden hacer pesados, al tipo le gusta hablar más que a Mikael Åkerfeldt (Opeth) pero no negaré que la historia de “I Need That Ooh” y la forma en que su propio padre casi pierde la vida en el rodaje nos tocó la patata. Pero la música siguió, serpenteando entre el rock de los setenta, el alternativo e incluso el rock de estadio, el dúo parece tener pocas cortapisas a la hora de crear. Y es que lo mismo recuerdan a Cream que a Muse o The White Stripes. Desde luego tendrán, porque la gente se lo pasó en grande.

Especialmente cuando Mirtschink se deja la piel en la marcada línea de batería de “State Trooper”, original de un tal Bruce Springsteen. No faltó el canto a la vida en la carretera, sus pros y contras, que supone “Howling Wolf”, tras la cual vendrían los agradecimientos de Flynn a Toni Ramone, promotor del evento. Presentarían aquí otro nuevo single, “Masquerade”, no sin que la guitarra de Flynn buscase su propia cuota de protagonismo, negándose a afinar en condiciones. “Well, Shit Happens”. Gajes del directo. El pequeño inconveniente pareció alimentar las ganas del vocalista, que proclamó aquello de “You Guys Are Fucking Amazing” a término de una incendiaria “The Rabbit And The Wolf” de aquél “Imaginary Horse” que allá por octubre del presente año cumplirá la década.

Pero todo tiene un final. Y aunque a Mirtschink no parecían fallarle aún las fuerzas, tremenda demostración de pegada durante toda la noche, qué duda cabe que la gente quiso una vez más “otres tres”, a lo que alguien de entre la audiencia tuvo a bien explicarle a Flynn qué significaban tan sencillas palabras. El caso es que “Your Kisses Burn Like Fire” hace honor a su nombre, mientras que “Zero Fucks Given” no pudo resultar más idiosincrática de un dúo como este. Íbamos quizá con las expectativas justas y ni que decir tiene que el dúo las sobrepasó con creces. Se fueron prometiendo volver y no podemos por más que esperar a que cumplan con su palabra.

Por nuestra parte nada más. Agradecer tanto a Toni Ramone como al propio personal del Centro Niemeyer por todas las facilidades y mandar un caluroso saludo a Sergio Blanco, José Antonio FD, Hector Lynott, Toni Bustamante y el resto de habituales que mi cabeza ahora no acierta a recordar. Nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Crónica: Rock In Ría (Avilés 10/2/2024)

Punto y aparte tras la reciente última entrega del avilesino Rock In Ría, da un paso al costado FNR, personificado en la figura de Fon Fernández y el tiempo dirá como se presentarán venideras ediciones. Metidos en harina, la celebrada el pasado sábado congregaba a más de medio centenar de almas en la Sala Malecón, habitual sede del festival, que acudían a la llamada de Polémika, Strikeback, Budasam y Evil Impulse, quienes ofrecían una variada paleta de colores en la oferta musical del evento.

A eso de las 21 horas arrancaban las hostilidades con la propuesta más periférica al metal del Rock In Ría y es que Polémika defienden un punk rock con varias pinceladas de carácter diferencial. Pueden navegar con soltura por un rock más clásico, compartir varios componentes con Chabacanos sin duda lo hace más fácil, el punk ácido y reivindicativo, incluso el reggae. Animaron sin desfallecer la siempre ingrata labor de abrir un evento de estas características, demostrando que en los 12 años de trayectoria que les contemplan se han labrado un buen puñado de acólitos que no dudaron el tomarse una buena ración de pacharán cortesía de la propia banda durante «Silencio (A Esta Ronda Invito Yo)«.

Ghe al micro sacó el concierto adelante tirando de tablas y amor propio para superar una reciente perdida familiar. Una lloradita y a seguir, sentenció como mantra para defender una «Fuerzas De Flaqueza» que puso sin duda el punto más emotivo de su actuación. Aprovecharon para mostrar sus credenciales en los apenas 40 minutos de dispusieron llevando acertadamente a su terreno el clásico de Neil Young «Rockin’ In The Free World» y poner un gran cierre a su paso por el Rock In Ría.

Los gallegos Strikeback retornaban a los escenarios asturianos apenas 3 meses después de asaltar Gijón junto a Opposer y Tyrant (crónica aquí). Volvieron a interpretar íntegramente su nuevo EP «World In Decay» del que el compañero David Naves, ausente en esta ocasión por enfermedad, ha dado buena cuenta hace escasas fechas (reseña). Saltaron a escena con su habitual premisa de no hacer concesiones ni tomar prisioneros ante un público muy dispuesto y que no necesitó mucha ayuda para entrar en calor. «B.S.F.» encendió la mecha que hizo entrar en ebullición la Malecón con unas buenas dosis de thrash metal. Nefta Vázquez a los mandos del sonido exprimía cada decibelio que la sala ofrecía para envolvernos en un sonido potente y nítido que no nos abandonaría en toda la velada.

Su voceras Liber recordaba su primer paso por la sala hace ya la friolera de 9 años antes de bajar del escenario y formar parte de los primeros pogos de la noche. No falto la habitual invasión de escenario por su familia «postiza» asturiana con la que incluso Liber compartiría varias estrofas al micro y es que la cercanía de los gallegos, energía y actitud siempre es bien recibida por estos lares. El buen puñado de fotos y visitas a su «merchan» creemos que dan buena prueba de ello.

Tocaba bajar las revoluciones que no la intensidad. Sorprendieron a la parroquia unos Budasam, que con el hard rock en español por bandera demostraron tablas y clase en cantidades más que considerables. Se presentaban con novedades en la formación. Tras la salida del guitarra Carlos Mercury de la formación afincada en Bilbao tomaba el relevo a las 6 cuerdas Yñigo Diaz de la Campa de los también hard rockeros Ready Aim Fire. Parco en palabras Iván González a la voz, dejó que la música hablara, apoyado por una base rítmica impecable. Destacando la gran pegada de Ander Mendoza, 17 añitos le contemplan y Jabi Vilumbrales al bajo y coros.

Mediado su set, tras «Nada Es Para Siempre» nos vimos sorprendidos por un nuevo relevo a la guitarra, en esta ocasión sería Aritz Yarza quien formaría dupla con un superlativo Kike Buda. Lejos de samples y artificios, Budasam sortearon con maestría la posible huida de público tras Strikeback haciendo que los apenas 45 minutos que dispusieron se diluyeran sin darnos cuenta para dejarnos con ganas de más. Sin duda un gran punto a su favor.

Enfilamos la recta final con unos Evil Impulse que llegados de Ciudad Real no mostraron flaquezas a pesar del largo trayecto recorrido. Su thrash / groove encendió de nuevo a los amantes de los sonidos más potentes con Antonio Ramírez como punto focal gracias a su gran despliegue a la voz e interacción con el público. En constante evolución desde sus inicios allá por el 2012 tras resurgir como el ave fénix de las cenizas de Kondena presentaron un nuevo tema «The Culture Of The Ephemeral» que formará parte de su próximo disco cuya edición física corre a cargo de los avilesinos Factoría Del Ruiu y que contará de nuevo con el diseño y artwork de Yayo Alonso.


Se presentaban también con novedades en la formación ya que Dani Márquez de los madrileños Barbara Black ha tomado el relevo de Pedro Torres al bajo. Disfrutamos del cover de Mastodon «Blood And Thunder» mientras enfilamos el tramo final del show más extenso del Rock In Ria. Digno de mención un Rodrigo De Lucas, infatigable todo el set. El también batería de Tete Novoa y We All Fall hizo exhibición de pegada a los parches para dejar a la audiencia con los oídos picuetos. Se fueron como llegaron, arengando al personal y con el deber cumplido. Deseando que la conexión de la banda con Asturias les traiga de nuevo a estas tierras y escenarios.

Se cerraba así una 17ª edición que marcará un antes y después en la historia del festival. FNR se va dejando el listón alto en una última entrega compartida con Izkar Producciones a los que deseamos la mejor de las suertes en la apuesta por la continuidad del Rock In Ría.

Texto y Fotos: José Ángel Muñiz