Agenda: Factoria Sound Summer 2026

El ciclo de conciertos Factoría Sound nos presenta su programación especial de verano compuesta por 4 conciertos gratuitos de nuevo con el quiosco del Parque del Muelle de Avilés como centro de operaciones.

Los eventos de carácter gratuito arrancarán el viernes 21 de agosto con Mississippi Queen & The Wet Dogs como protagonistas. La formación afincada en Bilbao que abraza el blues y el soul como propuesta sonora presentará en Avilés su última obra de estudio «Phoenix» publicada a finales del 2024.

La jornada de sábado estará protagonizada por el retorno a nuestros escenarios de Capsula, trio de rock psicodélico, garage rock y post-punk con origen en Buenos Aires (Argentina) y afincado en Bilbao. Su último lanzamiento discográfico data también del 2024, un aclamado «Primitivo Astral«.

El domingo 23 de agosto será turno de los extremeños The Buzzos, que llegarán con nuevo disco en el zurrón. A través de Maldito Records verá la luz «Survival» tras celebrar veinte años de trayectoria. Destacan por un sonido potente, eléctrico y cargado de alto voltaje, estilo directo que bebe de bandas clásicas como AC/DC, The Stooges, MC5, Kiss, Guns N’ Roses o Mötley Crüe.

El cierre de ciclo será el lunes 24 con Anna Dukke como figura central. Una de las grandes voces emergentes de la música de raíces norteamericanas hecha en España, Anna presentará su primer larga duración «Reborn Wild» publicado el pasado año. Define su estilo como «rockin’ roots» o «rhythm ‘n’ soul», un cruce de caminos donde convergen rockabilly, rock ‘n’ roll clásico, góspel y soul.

Crónica: The Hangmen (Avilés 8/5/2026)

¿Por qué The Hangmen llevan 40 años en activo? Que mejor forma que ir en persona y comprobarlo. Si ya al poco de poner las entradas en venta, arrasaron, con un fulminante «sold out» en nuestra querida segunda casa, la Factoria Cultural. Sólo quedaba disfrutarlo.

Pistoletazo de salida de la banda angelina con retraso pero con recámara cargada. A las 21:13 horas hacen sus honores Jimmy James (guitarra), Angelique Congleton (bajo) y Jorge Disguster (batería) sin olvidarnos del único superviviente y miembro fundador, Bryan Small al frente. Primer disparo con su octavo y más reciente álbum, “Stories To Tell” con el tema “Broken Heartland” donde el sonido de garage comienza y hace presencia en toda la sala. Para dar paso a un tema del albúm «Metallic I.O.U.«, “Loner, Junkies & Liquor Stores”, historia evocando temáticas de desolación y vida marginal. Nos deleitan y regalan un nuevo tema “Real Blues”, que esperemos que se convierta en su próximo álbum. El calor comienza ser palpable tanto del público como sobre el escenario.

Defienden un repertorio de su extensa carrera, que realmente es lo que nos vienen a demostrar y celebrar, un cuarenta aniversario, que a pesar de cambios de discográficas y sobrevivir a sus adicciones, les queda mucho rock underground que dar. Magistral combinación de clásicos del álbum «Cactusville» (2019), “Looking For Blood” y “Man In Black´s Hand”, y del «East Of Western» (2012) como “Homesick Blues” y el mítico “Railroad Man” donde el propio, Bryan comenzaba a despojarse de sus atuendos, chaqueta vaquera y más tarde de su camisa. Para quedarse con su camiseta de tiras para sacar al mismísimo verdugo interior, con una apuesta en escena impecable tanto su voz como con el juego de su guitarra. Un Bryan carismático y seductor.

Hacen participe en el escenario a Lucas Miralpeix, compañero en su gira española por su paso de las 11 ciudades afortunadas. Tocando un instrumento inusual, llamado cowbell (cencerro) en un tema de su último álbum “Bayou Moon”. Un magistral Jimmy James, que si ya me impactó su forma de tocar la guitarra con riffs limpios con el uso del “slide”, acabó enamorándome con su armónica. Cierre de tema con brindis de cerveza incluido y super merecido.

Dan paso a temas del albúm «The Hagmen» (1989) como “Coal Mine”, con cortes más recientes y la versión que han hecho suya del “Russian Roulette” de The Lords Of The New Church y broche final con “Blood Red” de «Loteria» (2004) Si Bryan demostró ser seductor y carismático sobre tablas, Jimmy la explosión de un buen cocktail “on the rocks”, con un show magistral de baile de dedos. Sin olvidarnos de una discreta Angelique, que le robé dos sonrisas 🙂 con una base rítmica de diez al bajo. Todo ello acompañado por la intensidad y energía arrolladora de Jorge, el batería.

Está clara la respuesta de que porque siguen en activo. Bolo demoledor con una energía arrolladora que no dejó indiferente a nadie. ¡¡Un bolazo!! Esperemos volver pronto a disfrutarlos al más puro rock and roll. Porque The Hangmen tienen muchas más “stories to tell”.

Gracias a The Hangmen por conversar conmigo un ratito, os espera otro cachopo!! Gracias a la Factoría Cultural de Avilés dentro de su apuesta de ciclos musicales y a Factoria Sound por hacerlo posible.

Texto y Fotos: Carmen González

Agenda: Willie Nile En Avilés

Previa parada con todo el papel vendido en las instalaciones de la piloñesa Asociación Cultural Bocanegra el músico norteamericano, referente del rock independiente, repite fecha en Asturias el próximo lunes 16 de marzo de la mano de NorteSur Producciones. La cita con el vocalista y guitarra nacido en Buffalo (New York) hace 77 años tendrá lugar en el Palacio de Santa Cecilia avilesino para conmemorar el 20º aniversario de su emblemático álbum «Streets Of New York«.

Acompañado por músicos de la formación asturiana Stormy Mondays presentará además su nuevo disco, el 21º de su dilatada trayectoria, bajo el título «The Great Yellow Light«.

Entrada anticipada online 20€ + gastos a través del siguiente enlace:
https://entradium.com/events/willie-nile-en-aviles-tour-2026

Venta Física:
Palacio de Santa Cecilia
Café Lord Byron
Discos Elepe

Factoría Sound: Programación 2º Trimestre 2026

Factoría Sound nos presenta la composición de su ciclo de conciertos para el segundo trimestre de 2026. El pistoletazo de salida lo pondrá el sábado 25 abril el cantautor británico Laurie Wright. Tras superar una grave adicción al alcohol y las drogas en 2019, ha relanzado su carrera a través de actuaciones callejeras (busking) y una intensa ética de trabajo DIY (hazlo tú mismo). Su música fusiona rock ‘n’ roll, punk, britpop y soul, con influencias de los primeros The Kinks y The Small Faces.

El viernes 8 de mayo llegará el turno para The Hangmen. La veterana banda de punk rock angelina liderada por Bryan Small que mantiene presente su particular sonido, el extraído de una batidora que contiene a los mejores Black Crowes, Tom Petty y pinceladas de country y que editaba en septiembre de 2023 su sexto álbum de estudio «Stories To Tell« a través de Acetate Records

En el mes de mayo los protagonistas serán Cordovas. Desde Nashville y con el southern rock, el folk y el country como estandarte presentarán su reciente lanzamiento discográfico «Back To Life»  editado en enero de este mismo año.

Saturna como representación de la escena estatal cerrara este segundo ciclo el viernes 5 de junio. Los de Barcelona desplegarán su hard rock setentero, crudo y visceral en la Factoría Cultural mientras confeccionan su sexto trabajo de estudio con vistas a su publicación a finales de año.

Entradas y abonos muy pronto disponibles en la Casa de Cultura de Avilés, en la red de cajeros Unicaja y el siguiente enlace:
https://uniticket.janto.es/palaciovaldes/public/janto/main.php

Crónica: Travo (Factoría Cultural de Avilés 6/2/2026)

Travo vienen desde Braga (Portugal) y lo suyo es la psicodélia y la energía. El cuarteto luso traía sus muchos bártulos a la Factoría y había que levantar el culo de la silla y tomar el pulso a una de las formaciones más prometedoras del país vecino.

En solitario pero a la vez en buena compañía. Y es que, aunque con cuentagotas esta vez, nuestro querido recinto avilesino se fue llenando para recibirles. Y ellos respondieron pisando el acelerador a fondo desde el minuto uno. Desatados, fundiendo un nervio muy rockero, muy visceral, con altas dosis de psicodelia descosida y vibrante. Gonçalo Ferreira comanda a la vez en guitarra y voces. Éstas últimas poseen a veces un cierto halo alucinado, revelándose finalmente como una de las grandes señas de identidad de la banda.

Aunque no sería él quien tomaría la palabra sino el batería Nuno Gonçalves. Otro petardazo de rock enérgico y después un corte algo más apaciguado, por cuyas estrofas mi mente traía consigo el nombre de Sex Museum. Alternaron con un mayor nervio y Gonçalo Ferreira remató con el pie sobre su Cry Baby. Uno de los muchos pedales y artilugios que el de Braga tenía a sus pies. Y aunque venían presentando cortes de su último álbum, aquel “Astromorph God” de 2023, quisieron anticiparnos una composición de nueva hornada. Una donde sus grandes señas de identidad parecían intactas: voces filtradas y ritmos vibrantes. Una cierta vehemencia incluso.

Lo cierto es que no fueron muchos los descansos que se permitieron. Pero cuando los hubo, por ellos se colaba un acento más espacial en su forma de entender el rock and roll. Nuno hacía vibrar la batería, y la Factoría con él, pero es cuando los dos Gonçalo, Ferreira y Carneiro, doblan sus guitarras que todo parece trascender hacia una conciencia más elevada: la que nos confirma que estamos ante uno de los secretos mejor guardados del país vecino. Que habían cenado cachopo, reconocieron. Si es que así cualquiera.

Es casi incontable el número de pedales, teclados, sintes y demás artilugios que ocupa las tablas. De todo ello echan mano para gozo nuestro. Es de admirar, pienso ahora, cómo incluso en las partes más entregadas al mero derroche técnico, no escatiman en nervio o intensidad. La sala vibra, casi se retuerce, mientras la gente baila y disfruta con ellos. Y es que la energía que derrocharon desde luego se contagió a quienes tenían en frente. En las partes algo más apaciguadas surgía un gran David Ferreira al bajo. Sus cuerdas crepitaron el viernes, arrasando con todo a su paso.

La psicodelia desbocó en el tramo final. Ellos se fueron y por los altavoces arrancó a sonar el “It’s A Long Way To The Top (If You Wanna Rock ’n’ Roll)” de AC/DC. Y estábamos ya recogiendo cuando ellos decidieron que había tiempo para una bola extra. Bola extra que degustamos extasiados. No era para menos.

Un gozo. Un disfrute. Su techo no sabemos donde está pero su presente, si obedezco a la descarga del viernes, no podría pintar mejor. A tenor de todo lo visto, oído y gozado una banda a tener muy en cuenta. No me queda más que mandar sendos agradecimientos a Sergio Blanco y Omar Wylde. Ya saben: nos vemos en el siguiente.

Texto y Fotos: David Naves

Agenda: Moonshine Wagon en Avilés

Con 12 años de trayectoria y más de 1000 conciertos repartidos en 20 países la formación alavesa Moonshine Wagon cerrará el año del ciclo de conciertos Factoría Sound. La cita con el combo heavy-bluegrass tendrá lugar el próximo viernes 19 de diciembre en Factoría Cultural de Avilés.

Formados actualmente por Goiatz Dutto (violín, mandolina y voz), Lander Lourido (guitarra y voz), Víctor Martín (contrabajo) y David “Dagda” Sánchez (bouzouki, banjo y violín) presentarán sus nuevas composiciones. Una propuesta sin instrumentos eléctricos, sin teclados ni batería, en la que prima la fiesta y el country más enérgico.

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Reseña: Vulvarine «Fast Line» (Napalm Records 2025)

El llamado universo de las Riot Grrrl se ha visto recientemente sacudido por el segundo largo de las vienesas Vulvarine. Ellas son Bea Heartbeat en baterías, Robin Redbreast al bajo, Sandy Dee en guitarras y Suzy Q en voces. Engel Mayr en el Studio Mäusepalast, Thomas Zwanzger en Stressstudio y Dietmar Baumgartner en Sonar Music Productions fueron los encargados de traer al mundo los once cortes de este “Fast Lane”. Las pistas resultantes serían mezcladas posteriormente por el propio Engel Mayr en el Studio Mäusepalast y finalmente masterizadas por Lukas Wiltschko de LW Sonics. Con la misma Sandy Dee aportando su arte para la portada del álbum, esta segunda entrega de las austríacas vio la luz vía Napalm Records a finales del pasado mes de marzo. Un trabajo que llevará a la Factoría avilesina el próximo 31 de octubre al ahora renovado cuarteto tras la incorporación de Lauree Blaze como nueva voz.

Un pildorazo de puro rock and roll inaugura el álbum. “The Drugs, The Love And The Pain” pronto da muestras del fino registro de Suzy Q. Hay una apañada colección de riffs, más eficaces que vistosos. También una producción en el punto justo entre pegada y discernimiento. Equilibrada y muy cuidada. Si bien siento que al estribillo no le habría venido mal una pizca más de mal café, pocas pegas caben al respecto del solo que sucede después, así como a la hábil construcción de ese tramo final. En resumidas cuentas un arranque agradable y funcional.

Ancient Soul” añade algo más de empaque por parte de las vienesas. No solo por una construcción algo más estirada sino por unas buenas estrofas y unos aún mejores estribillos. Tienen estos un deje algo más melancólico, que por alguna razón me llevan a pensar en Thin Lizzy. Sobresalen igualmente los buenos engarces entre estrofas. Las baterías que deja ahí Bea Heartbeat merecen toda la atención. También las que dan apoyo al buen solo del tramo final. Uno de esos cortes con toda la pinta de funcionar como un tiro sobre las tablas.

Heads Held High” magnifica aún más ese rock más melancólico y casi apesadumbrado. Sin que salten las alarmas, sin que esto deje de ser un disco de rock and roll con todas las letras, pero donde Sandy Dee está dando una auténtica lección de clase y feeling. Orgullosamente auto reivindicativa en lo lírico, pluscuamperfecta y clásica en cuanto a trazo y estructuras, quizá eche en falta un solo de guitarra más pronunciado durante ese buen tramo final. Con eso y con todo una de las que más ha arraigado en mi subconsciente tras el correr de las escuchas.

Uno de los cortes más extensos de este segundo trabajo es “Demons”, con Bea Heartbeat cabalgando a medio gas y la banda trazando ahora un cuidado medio tiempo. Suzy Q aúpa su registro en estrofas y se acompaña de cuidados coros en estribillos. Y aunque los distintos enganches entre estrofas no brillen como lo hacen en otros cortes dentro del disco, qué finas están las austríacas a lo largo de este rock menos brillante, más sucio, algo decadente incluso. Sandy Dee se reserva otro buen solo como anticipo del epílogo y, al cierre, todo me termina por funcionar. Un corte con una vibración muy especial dentro de este “Fast Lane” y quizá uno de los más redondos.

La base rítmica inaugura esta “Alright Tonight”, un corte que anuncia un rock más oscuro, deudor aunque sea de modo lejano, de unos The Cult de comienzos de los 80, con Suzy Q dibujando otro estribillo lleno de carisma y feeling. A ratos uno puede echar en falta el nervio que entregan otros cortes dentro del álbum. Pero la buena producción así como la muy cuidada construcción de las estrofas, precioso el tono que entrega la guitarra de Sandy Dee, sacan la cara por otra de esas composiciones distintas, marca de la casa. Diferente, que no peor.

Equal, Not The Same” recupera en parte el nervio, mostrando ahora a unas Vulverine más próximas al punk. El nombre de las infatigables The Lizards ha estado yendo y viniendo tras las sucesivas escuchas. El caso es que Dee vuelve a brillar en lo que a melodías se refiere. También en cuanto a riffs. Fue elegida como anticipo en modo de videoclip y toda vez estalla el solo de la propia Dee, cuesta nada y menos entender los motivos. De los once puede no ser el corte que mejor las represente. Pero es una entrega redonda, con gancho y buenos detalles desde el plano técnico. Win win.

Fool” sorprende con ese avanzar algo más marcial de sus estrofas, que contrasta con el más casual y rockero de los estribillos para conformar un corte sencillo, directo y sin mayores florituras. Con las baterías desnudas de Bea Heartbeat uno bien podría pensar de un modo más o menos casual en White Stripes. Con eso y con todo nadie puede negar que esto sigue siendo rock and roll sin concesiones. Con una línea de voz, perfectamente armada, que cabalga amarrada a unos riffs llenos de gancho y brillo. Estupenda.

Vulvarine insertan entonces “Polly The Trucker”, entrega más extensa de “Fast Lane” y la que viene a entregar uno de los riffs más frontales y áridos del disco. Ello sin descabalgar de su habitual rock directo y formal, pero desde luego ofreciendo ahora una mayor enjundia. Ese nervio, quizá esa mala leche, que se puede echar en falta en otras entregas. El típico que te vuela la cabeza en su traslación al directo. Hay buenos coros en estribillos aquí. Sigue brillando la buena producción que tiene el álbum. Pero si algo me agrada es tanto el solo como ese rock más pesado y contundente en que se apoya de inicio. El cambio de ritmo, tan clásico como efectivo, que acometen después. Y su cuidada resolución. Hasta el fugaz guiño a nuestro idioma. Si esto no es rock de altura, no sé qué lo será.

Explota entonces “Dark Red” y el disco, lejos de perder impulso, ofrece aquí unas de sus entregas más redondas. También más potentes. Con una selección riffera que las aproxima (a destellos) hacia los terrenos del heavy metal más casual. Sandy Dee brilla sobremanera aquí. También una base rítmica empastada como en pocos momentos a lo largo del álbum. El corte entrega nervio en estrofas, equilibra con estribillos contundentes y desemboca en un solo disfrutón por desmelenado y atrevido. La cabra tira al monte, claro, pero siento muy cómodas a las austríacas en esta encarnación más nerviosa y potente. Prueba al fin y al cabo de la cintura con la que han enfrentado la escritura de este segundo largo.

Cheri Cheri Lady”, con la colaboración de Filippa Nässil (Thundermother) en guitarras, fusila a placer el original de Modern Talking arrimándose a la cara más punk de Vulvarine. Ruge el bajo de Robin Redbreast en estrofas y vuela el doble bombo de Bea Heartbeat en estribillos para una versión libérrima y disfrutona. El cierre es para la pequeña “She’ll Come Around”, pequeño escorzo acústico, bailando entre las fronteras del grunge y el alternativo para un curiosísimo broche final.

Entre la versión de Modern Talking y el pequeño detalle acústico de “She’ll Come Around” puede que “Fast Lane” desfallezca en su tramo final. Da igual. Antes el disco ha dado razones más que suficientes para confiar. Sea con las buenas hechuras de “Polly The Trucker”, el nervio bien entendido de “Equal, Not The Same” o esa pulsión más metálica de “Dark Red”, amén de los muchos y buenos riffs que Sandy Dee dibuja a lo largo del álbum, Vulvarine han entregado un segundo disco destinado a hacer mucho, mucho ruido en años venideros. Si nada lo impide esperamos ser testigos.

Texto: David Naves