Con 12 años de trayectoria y más de 1000 conciertos repartidos en 20 países la formación alavesa Moonshine Wagon cerrará el año del ciclo de conciertos Factoría Sound. La cita con el combo heavy-bluegrass tendrá lugar el próximo viernes 19 de diciembre en Factoría Cultural de Avilés.
Formados actualmente por Goiatz Dutto (violín, mandolina y voz), Lander Lourido (guitarra y voz), Víctor Martín (contrabajo) y David “Dagda” Sánchez (bouzouki, banjo y violín) presentarán sus nuevas composiciones. Una propuesta sin instrumentos eléctricos, sin teclados ni batería, en la que prima la fiesta y el country más enérgico.
El llamado universo de las Riot Grrrl se ha visto recientemente sacudido por el segundo largo de las vienesas Vulvarine. Ellas son Bea Heartbeat en baterías, Robin Redbreast al bajo, Sandy Dee en guitarras y Suzy Q en voces. Engel Mayr en el Studio Mäusepalast, Thomas Zwanzger en Stressstudio y Dietmar Baumgartner en Sonar Music Productions fueron los encargados de traer al mundo los once cortes de este “Fast Lane”. Las pistas resultantes serían mezcladas posteriormente por el propio Engel Mayr en el Studio Mäusepalast y finalmente masterizadas por Lukas Wiltschko de LW Sonics. Con la misma Sandy Dee aportando su arte para la portada del álbum, esta segunda entrega de las austríacas vio la luz vía Napalm Records a finales del pasado mes de marzo. Un trabajo que llevará a la Factoría avilesina el próximo 31 de octubre al ahora renovado cuarteto tras la incorporación de Lauree Blaze como nueva voz.
Un pildorazo de puro rock and roll inaugura el álbum. “The Drugs, The Love And The Pain” pronto da muestras del fino registro de Suzy Q. Hay una apañada colección de riffs, más eficaces que vistosos. También una producción en el punto justo entre pegada y discernimiento. Equilibrada y muy cuidada. Si bien siento que al estribillo no le habría venido mal una pizca más de mal café, pocas pegas caben al respecto del solo que sucede después, así como a la hábil construcción de ese tramo final. En resumidas cuentas un arranque agradable y funcional.
“Ancient Soul” añade algo más de empaque por parte de las vienesas. No solo por una construcción algo más estirada sino por unas buenas estrofas y unos aún mejores estribillos. Tienen estos un deje algo más melancólico, que por alguna razón me llevan a pensar en Thin Lizzy. Sobresalen igualmente los buenos engarces entre estrofas. Las baterías que deja ahí Bea Heartbeat merecen toda la atención. También las que dan apoyo al buen solo del tramo final. Uno de esos cortes con toda la pinta de funcionar como un tiro sobre las tablas.
“Heads Held High” magnifica aún más ese rock más melancólico y casi apesadumbrado. Sin que salten las alarmas, sin que esto deje de ser un disco de rock and roll con todas las letras, pero donde Sandy Dee está dando una auténtica lección de clase y feeling. Orgullosamente auto reivindicativa en lo lírico, pluscuamperfecta y clásica en cuanto a trazo y estructuras, quizá eche en falta un solo de guitarra más pronunciado durante ese buen tramo final. Con eso y con todo una de las que más ha arraigado en mi subconsciente tras el correr de las escuchas.
Uno de los cortes más extensos de este segundo trabajo es “Demons”, con Bea Heartbeat cabalgando a medio gas y la banda trazando ahora un cuidado medio tiempo. Suzy Q aúpa su registro en estrofas y se acompaña de cuidados coros en estribillos. Y aunque los distintos enganches entre estrofas no brillen como lo hacen en otros cortes dentro del disco, qué finas están las austríacas a lo largo de este rock menos brillante, más sucio, algo decadente incluso. Sandy Dee se reserva otro buen solo como anticipo del epílogo y, al cierre, todo me termina por funcionar. Un corte con una vibración muy especial dentro de este “Fast Lane” y quizá uno de los más redondos.
La base rítmica inaugura esta “Alright Tonight”, un corte que anuncia un rock más oscuro, deudor aunque sea de modo lejano, de unos The Cult de comienzos de los 80, con Suzy Q dibujando otro estribillo lleno de carisma y feeling. A ratos uno puede echar en falta el nervio que entregan otros cortes dentro del álbum. Pero la buena producción así como la muy cuidada construcción de las estrofas, precioso el tono que entrega la guitarra de Sandy Dee, sacan la cara por otra de esas composiciones distintas, marca de la casa. Diferente, que no peor.
“Equal, Not The Same” recupera en parte el nervio, mostrando ahora a unas Vulverine más próximas al punk. El nombre de las infatigables The Lizards ha estado yendo y viniendo tras las sucesivas escuchas. El caso es que Dee vuelve a brillar en lo que a melodías se refiere. También en cuanto a riffs. Fue elegida como anticipo en modo de videoclip y toda vez estalla el solo de la propia Dee, cuesta nada y menos entender los motivos. De los once puede no ser el corte que mejor las represente. Pero es una entrega redonda, con gancho y buenos detalles desde el plano técnico. Win win.
Fool” sorprende con ese avanzar algo más marcial de sus estrofas, que contrasta con el más casual y rockero de los estribillos para conformar un corte sencillo, directo y sin mayores florituras. Con las baterías desnudas de Bea Heartbeat uno bien podría pensar de un modo más o menos casual en White Stripes. Con eso y con todo nadie puede negar que esto sigue siendo rock and roll sin concesiones. Con una línea de voz, perfectamente armada, que cabalga amarrada a unos riffs llenos de gancho y brillo. Estupenda.
Vulvarine insertan entonces “Polly The Trucker”, entrega más extensa de “Fast Lane” y la que viene a entregar uno de los riffs más frontales y áridos del disco. Ello sin descabalgar de su habitual rock directo y formal, pero desde luego ofreciendo ahora una mayor enjundia. Ese nervio, quizá esa mala leche, que se puede echar en falta en otras entregas. El típico que te vuela la cabeza en su traslación al directo. Hay buenos coros en estribillos aquí. Sigue brillando la buena producción que tiene el álbum. Pero si algo me agrada es tanto el solo como ese rock más pesado y contundente en que se apoya de inicio. El cambio de ritmo, tan clásico como efectivo, que acometen después. Y su cuidada resolución. Hasta el fugaz guiño a nuestro idioma. Si esto no es rock de altura, no sé qué lo será.
Explota entonces “Dark Red” y el disco, lejos de perder impulso, ofrece aquí unas de sus entregas más redondas. También más potentes. Con una selección riffera que las aproxima (a destellos) hacia los terrenos del heavy metal más casual. Sandy Dee brilla sobremanera aquí. También una base rítmica empastada como en pocos momentos a lo largo del álbum. El corte entrega nervio en estrofas, equilibra con estribillos contundentes y desemboca en un solo disfrutón por desmelenado y atrevido. La cabra tira al monte, claro, pero siento muy cómodas a las austríacas en esta encarnación más nerviosa y potente. Prueba al fin y al cabo de la cintura con la que han enfrentado la escritura de este segundo largo.
“Cheri Cheri Lady”, con la colaboración de Filippa Nässil (Thundermother) en guitarras, fusila a placer el original de Modern Talking arrimándose a la cara más punk de Vulvarine. Ruge el bajo de Robin Redbreast en estrofas y vuela el doble bombo de Bea Heartbeat en estribillos para una versión libérrima y disfrutona. El cierre es para la pequeña “She’ll Come Around”, pequeño escorzo acústico, bailando entre las fronteras del grunge y el alternativo para un curiosísimo broche final.
Entre la versión de Modern Talking y el pequeño detalle acústico de “She’ll Come Around” puede que “Fast Lane” desfallezca en su tramo final. Da igual. Antes el disco ha dado razones más que suficientes para confiar. Sea con las buenas hechuras de “Polly The Trucker”, el nervio bien entendido de “Equal, Not The Same” o esa pulsión más metálica de “Dark Red”, amén de los muchos y buenos riffs que Sandy Dee dibuja a lo largo del álbum, Vulvarine han entregado un segundo disco destinado a hacer mucho, mucho ruido en años venideros. Si nada lo impide esperamos ser testigos.
Nueva parada en Asturias para el guitarrista estadounidense Adam Bomb. Apenas un año después volvía al avilesino Route 66 para poner punto final a una gira europea compuesta por 42 conciertos repartidos en 10 países, con fecha destacada su paso por el Nokia Arenaen Tampere (Finlandia) abriendo la velada para Scorpions en el mes de junio.
Bomb ponía fin a la gira «Fire Blood & Glitter Cabaret Tour, Part II» acompañado por el bajista italiano Paul Del Bello (Dobermann) y el joven baterista francés Léonard Cakolli (The Lady Boys). La cita para Heavy Metal Brigade era especial ya que el excéntrico músico había tenido a bien concedernos unos minutos para realizar una entrevista. Allí nos presentamos para dejar constancia de su peculiar personalidad en una interviú que muy pronto podréis disfrutar en nuestro canal de Youtube gracias a la siempre inestimable ayuda de nuestra colaboradora Tumay Irgas. Ya metidos en harina, también conseguimos intercambiar impresiones con el bueno de Paul Del Bello, así que tendremos ración doble de material audiovisual.
El coqueto escenario del Route 66 cumplió con su misión, si bien no daba pie a grandes desplazamientos de los protagonistas por el mismo, el formato trío ayudó a que Adam y Paul evitaran la rigidez marcada por la situación de sus pies de micro. Si la coreografía apenas hizo aparición en el show salvo contadas ocasiones, no podemos dejar de mentar la pirotecnia «casera» con la que el bueno de Bomb adornó varias veces la batería de Léonard Cakolli. Y es que el alcohol, con sus innatas propiedades inflamables, siempre alegra por dentro y en un show de Adam Bomb también por fuera.
Despachó un concierto crudo y visceral, pleno de actitud a pesar de que su voz por momentos perdía presencia en la mezcla final. Dejó buenos solos, una sorprendente versión en español de «Siete Vidas«, el clásico del malogrado Antonio Flores en un show de lo más orgánico. Sin necesidad de pedaleras ni efectos para su desgastada guitarra, llenaba el pequeño escenario de innumerables sonidos placenteros para gozo de los muchos amantes del rock ochentero que se dieron cita en un abarrotado Route66. Hubo tiempo para recordar a otro músico desaparecido trágicamente, el tejano Stevie Ray Vaughan a través de una «Crash Boom Bam» que vino a resumir el mantra que define la trayectoria de Adam Bomb, «sexo, droga y rock n’ roll».
Apoyado en coros por Del Bello y la impresionante pegada de Cakolli, dejó para la despedida final el recuerdo a Ace Frehley, fuente confesa de inspiración e influencia, con un trio de temas de Kiss que colocaron al Route a punto de ebullición. «Deuce» , «Detroit Rock City» y «Rock n’ Roll All Nite» con su guitarra escupiendo chispas y fuego pondrían el colofón a una gran noche de sudoroso rock n’ roll. Se despedía Bomb de Europa al día siguiente y aún quedaba partir hacia Alemania, su punto de retorno a los Estados Unidos. Aún así no dudó en posar para fotos, firmar y ejercer de rockstar. A sus 62 años este jornalero de la música sigue apostando por la vida en la carretera acompañado por su fiel perro «Doggy Dogg» y ofreciendo una experiencia musical de las que hay que vivir al menos una vez en la vida.
Como acostumbra a cerrar sus crónicas David Naves, ausente en esta ocasión por motivos de salud, despedimos esta también con los agradecimientos. Primero al Route 66 por todas las facilidades prestadas, al propio Adam Bomb y su crew por la cercanía y el show despachado y como no, a los muchos habituales con los que compartimos mesa, charla y concierto. Nos vemos en el siguiente.
Velada caracterizada por los estrenos y la apuesta del punk rock como banda sonora. A partir de las 20 horas Involución presentarán los temas que formarán su nueva maqueta mientras que Sartenazo Cerebral realizarán la presentación oficial en casa de su sexto disco de estudio “… Y Una Mierda” editado el pasado mes de septiembre. Por su parte Linestick, nacidos de las cenizas de Atomic Zeros, harán su estreno en vivo en el festival.
El incendiario guitarrista norteamericano Adam Bomb regresa un año después a los escenarios asturianos para repetir parada en el avilesino Route 66.
Dueño de una extensa trayectoria además de sus trabajos en solitario en su currículum cuenta con 4 álbumes para Michael Monroe, un par con John Paul Jones y Black N’ Blue, además de haber sido candidato a formar parte de los mismísimos Kiss y Poison. Llegará a Avilés inmerso en su gira europea «Fire Blood & Glitter Cabaret Tour 2025» tras abrir en el mes de junio para Scorpions el concierto celebrado en Tampere (Finlandia). La cita tendrá lugar el sábado 18 de octubre a partir de las 20 horas con acceso libre hasta completar aforo.
Cuatro bandas que unen fuerzas en una velada de camaradería, rock y metal que abrirá puertas a las 19 horas con acceso libre que no gratuito. Se habilitará una taquilla inversa para que en un ejercicio de responsabilidad el espectador decida cuanto aportar.
Leather Boysllega en este 2025 a su segunda década de andadura musical y para celebrarlo convoca a propios y extraños a celebrarlo el sábado 23 de agosto en las instalaciones del Pabellón de Exposiciones de Avilés, una fecha incluida en plenas Fiestas de San Agustín.
De 13 a 15 horas ofrecerán una sesión vermú de acceso gratuito que contará con la participación de varios invitados especiales y la presentación de alguno de los temas que formarán su próxima obra de estudio, la séptima de su carrera. Veinte años en los que además de la producción musical han estado a punto de participar en Eurovisión en el año 2009, editado un libroautobiográfico en el 2023 o actuado en lugares tan variopintos como una prisión o el estadio de fútbol más longevo del país.