Crónica: Z! Live Rock Fest (Jueves 11/6/2026)

Y el templo del metal reabrió sus puertas. Un año más Zamora acogió una de las citas más interesantes de toda la temporada de festivales, reuniendo a un puñado de primeras espadas en un cartel de lo más heterogéneo y atractivo. Buen tiempo y mejor compañía para cruzar el Negrón y entregarnos a tres días de buen tiempo y mejor música. Cita ineludible ya para esta casa, todo arrancó, bajo un sol de justicia allá por el jueves 11 de junio, con la ya clásica división entre stages (Silver a un lado, Copper al otro) y nombres como Bury Tomorrow, Opeth o Emperor ejerciendo de principales reclamos.

Pero antes de que llegara el turno de los Mikael Åkerfeldt, Ihsahn y compañía, a Headon les cayó en gracia la siempre poco agradecida tarea de abrir el evento. Los de Andy Martínez, a lomos de un sonido cada vez más contemporáneo, lidiaron como mejor pudieron con ese papel siempre complicado. Un heavy metal imbricado de rasgos metalcore y mucho groove en cortes de nuevo cuño como la inicial “Memento” o la postrera “Un Nuevo Sol”, para después cerrar, eso sí, con una sorprendente versión / deconstrucción del “Fiesta Pagana” de Mägo de Oz. Un cierre que torció el gesto a más de uno.

Luego los valencianos de Noah Histeria vendrían a poner la nota técnica de la jornada. Era el día de Opeth, después de todo. Ellos engranaron su peculiar modo de entender el rock progresivo sin dejar indiferente a nadie. Un rock orgullosamente heterogéneo, que amalgama desde riffs cercanos al djent a dejes más atmosféricos sin olvidarse de algún pequeño ramalazo a la Tool o incluso un pequeño poso flamenco. Todo bajo la peculiar voz de Doc y su llamativa presencia escénica para uno de los sets más atrevidos de la primera jornada.

El contraste para con los chicos de Serious Black no iba a ser pequeño. Super banda nacida precisamente en España y fundada por Mario Lochert (ex Visions of Atlantis) y Roland Grapow (ex Helloween), arribaban a Zamora presentando aún su “Rise Of Akhenaton” de 2024. Con dos guitarras y sin bajista, el suyo resultó un heavy metal de lo más agradable para la media tarde. Bajo un sol que apretaba lo suyo, Nikola Mijić se desvivió por meterse a la gente en el bolsillo. La gente conectó enseguida con su power melódico. Sería el propio Mijić quien nos comunicara que el bueno de Lochert se había quedado en tierras alemanas debido a un ataque al corazón. Cortes como “Rock With Us Tonight” entraron cual cuchillo en mantequilla y disculpamos el aroma tan Edguy de otros como “Mr. Nightmist”. “Senso Della Vita” puso el guiño transalpino y, al final, todos coreamos el nombre de Mario, a quien desde aquí mandamos nuestros mejores deseos.

Los belgas Evil Invaders le añadirían entonces algo más de picante al cartel. Speed metal hiriente, a mil por hora, descerrajado sobre una audiencia ávida de sensaciones fuertes, que supo vibrar con los de Leopoldsburg como si les fuera todo en el empeño. Como si no quedasen dos días y medio aún por delante. Sin nuevo material desde aquél “Shattering Reflection” de 2022 pero con el ánimo intacto, Joe comandó a los suyos con pulso firme y sin dejarse absolutamente nada. Concisos, precisos, ellos defendían desde las tablas que lo suyo era puro thrash metal. Quién soy yo para llevarles la contraria. Baile de etiquetas al margen, me atrevería a decir que fueron la gran sorpresa de la primera jornada. Verdaderos underdogs, se atrevieron incluso con una versión del “Witching Hour” de Venom. A buen seguro se llevaron unos cuantos nuevos fans debajo del brazo.

Bury Tomorrow vendrían entonces desde Southampton para darle un bocado de metalcore al Z! Live. Lo bueno es que Daniel Winter-Bates apareció por Zamora con su voz, de mil registros, aparentemente intacta. Arrimados a ese metalcore a medio camino entre Parkway Drive o While She Sleeps, pondrían Zamora patas arriba. Muy intensos arriba de las tablas pero risueños, buscando en todo momento el calor del público mientras engrasaban su metalcore intenso y vibrante. Reconozco que no practican el tipo de metal que más acostumbro a escuchar. También que la gente, en especial la más joven, los disfrutó de lo lindo. Máxime cuando tuvo la oportunidad de llevar en volandas, literalmente, al bueno de Winter-Bates. Gran directo.

Llegaba el turno de los padres del black sinfónico. Aún apretaba el sol cuando Emperor tomaban el Copper Stage. Un enorme telón de fondo y dos kits de batería frente a él. “Into The Infinity Of Thoughts” atruena nuestros tímpanos ante la siempre curiosa presencia escénica de un confiado Ihsahn. Siempre al frente tras sus ya inconfundibles gafas de pasta y apoyado por un Trym Torson en plena forma tras los parches. Historia viva del género, prescinden del corpse paint de muchos de sus coetáneos apoyados en teclas por todo un Jørgen Munkeby de los Shining noruegos.

Ihsahn alterna voz rasgada y limpia en “In The Wordless Chamber” y el sonido gana en pegada para magnificar la pegada de “With Strength I Burn”. Hubo vítores aquí para la formación noruega, síntoma éste de lo bien que se estaba dando el set. Acompañaba un ocaso que iba, poco a poco, tiñendo de oscuridad el zurdo de los escenarios. El de “The Loss And Curse Of Reverence” resultó un black metal casi centrífugo, veloz y salvaje, aupado por las teclas de Munkeby y el poso más sinfónico. Y aunque desde luego no la banda más activa arriba de las tablas, Tony “Secthdamon” Ingebrigtsen al margen, sorprende la vitalidad de estos veteranos.

Luego llegó el turno de cambiar el telón, dejar sonar el “Ave Satani” que el grandísimo Jerry Goldsmith compusiera para el clásico de Richard DonnerLa Profecía” y recibir a Mortiis al bajo y un Faust que ocuparía el set colocado a la derecha del escenario. Así, con la formación clásica sobre las tablas, encaran la parte final del set. Esa ocupada en recordar el seminal Ep homónimo de 1993. Este tramo final, “I Am The Black Wizards” mediante, fue fácilmente uno de mis momentos favoritos de todo el festival. Y fíjate que no fueron pocos durante los tres días. En el negocio de la música a veces todo parece posible, pero jamás me imaginé, a estas alturas, viviendo algo así. Y puede que Ihsahn sufriera con su registro limpio en este tramo final. Pero a fe mía que supieron hacer honor a su leyenda. Se fueron, de nuevo con la formación actual, tras “Ye Entrancemperium”, dejando la difícil papeleta a la organización de encontrar una rima similar de cara a la edición de 2027.

La de Opeth era una espinita que llevaba toda una vida queriendo sacarme. La banda del ínclito Mikael Åkerfeldt, auténtico baluarte del metal extremo progresivo, concitó sumo interés a su paso por el Silver Stage. Y la formación pergeñó un setlist a la altura de su leyenda. Presentando una de las escenografías más cuidadas del primer día, con su nombre proyectado en el fondo electrónico, era su primer concierto en tres meses. Åkerfeldt irrumpe en escena sombrero mediante. Y todo lo demás, como suele decirse, es historia.

Una historia que comienza por el principio del final. O lo que es lo mismo, el primero de cuantos parágrafos contiene su último álbum de estudio “The Last Will And Testament”. Decir que Opeth clavan este primer corte es quedarse muy corto. Todo engrana tal y como deseábamos. Hasta el guitarra Fredrik Åkesson brilla en coros. Pero cuando la banda vuelve la vista veinte años atrás y rescata “The Grand Conjuration”, Zamora es un clamor con ellos. Puede que los tonos más graves de Åkerfeldt no tengan la contundencia de antaño. Pero la interpretación es todo lo cuidada y fina que uno espera. A un nivel que, en este mismo recinto, solo recuerdo a unos tales Dream Theater en la pasada edición.

Por supuesto, no sería un concierto de Opeth sin ellas, no faltaron las celebérrimas chanzas de Åkerfeldt. Ni tampoco el saludo a sus casi vecinos de Emperor, quienes contó el vocalista, ayudaron a la banda sueca en sus primeros pasos en la música. Vaya pues desde aquí mi agradecimiento también a Ihsahn y los suyos. Todo encauza hasta el nuevo disco con “§7”. Con su sorna habitual y por aquello del tiempo parados “en casa, jugando al Wolfenstein”, reconoció el vocalista que andaban nerviosos. Desde luego que, si era el caso, tampoco se apreció demasiado.

Con “The Devil’s Orchard”, del denostado “Heritage” de 2011, emergería su cara más setentera. Y yendo aún más atrás, la traslación al vivo de “To Rid The Disease” explora a los Opeth más etéreos y espaciales. El bajista Martín Méndez, de origen uruguayo él, tomó entonces el micro y lanzó unas palabras en nuestro idioma. Todo para introducir el parágrafo número 3 del último álbum, con un gran solo de Åkesson y, aumento de tensión mediante, allanar el camino de cara a una tremenda reinterpretación de “Godhead’s Lament”, con el público coreando el solo incluso.

El sonido que envolvía al set, huelga decirlo, era el de las grandes citas. Me atrevería a decir que de los más redondos del fin de semana. Aquella cara más atmosférica vuelve mientras encaran el prólogo de “The Drapery Falls”, con Åkerfeldt esta vez a cargo del solo. Que en esto no falla el sueco, así cambie veinte veces de guitarra a lo largo de la noche. Presentaciones, apodos mediante, y cierre con “Deliverance”, convertida ya en verdadero himno de la banda y cuyo epílogo, amén de magnificarse en su traslación al vivo, pienso forma parte ya del hipotético panteón del metal progresivo en particular y la buena música en general. Puede que aún no tengan el poso de unos Dream Theater o el arrastre de bandas más clásicas como Accept o Saxon. Pero vinieron a gran nivel, a pesar del tiempo en el dique seco, y dejaron a este humilde fan con una sonrisa para lo que restaba de festival.

Claro que a la jornada del jueves aún le quedaba guerra que dar. Rascaba algo de frío cuando los renovados Delalma hacían suyo el Copper Stage. La banda comandada por Manuel Seoane, y que ahora lideran en voces Ronnie Romero y José Andrëa, mostró otra de las escenografías más cuidadas del primer día. El arco de la parte central, sus habituales luceros, y esas canciones a caballo entre el hard y el heavy metal que les hacen tan peculiares.

Pero como no todo sale siempre tal y como uno espera, a la banda y en especial al propio Seoane le tocó lidiar con algún que otro problema de sonido en el inicio del set. Algo que deslució en gran parte a un buen opener como es “Compaña”. Ronnie Romero, aún no se acostumbra uno a oírle cantar en nuestro idioma, estuvo tan fino al micro como siempre. Él se iría del escenario y su lugar lo ocuparía entonces José Andrëa para que “Néboa” se hiciese carne en Zamora. El vocalista de origen boliviano pronto mostró ese deje tan particular al cantar y que le hace realmente único. Lo que contrasta es la voz del chileno Romero cuando encara la estupenda “Mañana Vuelve A Oscurecer” de aquél debut homónimo de 2023 con Ramón Lage al frente.

Con Andrëa de vuelta en las tablas, la banda y una bailarina en llamas encaran “La Ira Del Mirlo”, con el ex Mägo de Oz ofreciendo su mejor versión de la noche. El Headon Andy Martínez quiso unirse a la fiesta de los mirlos y sumó esfuerzos junto con Romero para “Delalma A Través”, donde Seaone está dibujando uno de sus mejores solos de la jornada. “Con mucho respeto para Ramón (Lage)” afrontaría José AndrëaEl Mirlo”. Para el cierre quedaron dos que dieron no poco rédito: “Cosas Por Decir” y, sobre todo, “Cárcel De Cristal”, verdadero himno de la banda a estas alturas. Un set de menos a más para una banda que, si encuentra un cierto grado de estabilidad, puede dar muchas alegrías a los fans del hard / heavy en nuestra lengua. Marquen mis palabras.

Para el cierre quedaba una de las ofertas más dicharacheras del día: los austríacos Dragony, ya con Maria Nesh como miembro de pleno derecho. Los vieneses venían presentando su “Hic Svnt Dracones” de 2024 y pusieron todo de su parte para cerrar la primera jornada con una buena ración de power metal alegre y juguetón. Casualidades de la vida, era la segunda de las bandas del día con algún ex miembro de Visions Of Atlantis a bordo. El mundo del power es un pañuelo.

Un broche donde sorprende el baile entre registros de la propia Maria Nesh. Había momentos en que, por su forma tan lúdica de entender el género, me recordaban a bandas como Battle Beast o, por extensión, Beast In Black. Con pareja en voces y un sonido que funciona muy bien a la hora de procurar sano y ligero divertimento en jornadas maratonianas como estas. A nosotros nos llegó el turno de recoger bártulos y buscar el obligado descanso. Quedaban aún dos días por delante.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Crónica: Balmog + Jade + Nazgash (Oviedo 29/5/2026)

Buena triada extrema la que Northern Blaze Prods propuso para la noche del viernes con los gallegos Balmog, los catalanes Jade y los asturianos Nazgash. Con epicentro en la siempre acogedora Lata De Zinc, público y elementos parecieron ponerse de acuerdo por una vez. Buena entrada la que registró la sala ovetense, a lo que quizá ayudara una jornada algo desapacible. O simplemente el metal extremo sigue gozando de buena salud la capital de la vieja Asturias. Quién sabe.

El caso es que los renovados Nazgash no perdieron oportunidad de mostrar su black metal de corte clásico. Una formación que parece haber crecido una barbaridad desde nuestro primer encuentro con ellos, y que en esta actual alineación como cuarteto, supo poner a prueba los cimientos de la sala. Aún no he tenido oportunidad de escuchar su nuevo disco «Eternal Cycle Of Death«, la actualidad nos atropella y os aseguro que cuesta seguir el ritmo, pero de entrada me sorprende el arranque a medio gas que proponen. Más que irrumpir de forma violenta ante nosotros, se puede decir que fueron poco a poco haciéndonos partícipes de su intenso black metal.

Ataque a dos voces, mucho corpse paint y dos guitarras plenamente engrasadas. Es cuando engranan una mayor velocidad que aciertan a sonar más clásicos, sin por ello dejar de sonar cohesivos. La banda, o tal parecía, se arrimó a la Lata con los deberes bien hechos. Tras la intro de corte pagano “Funeral March Of Empires”, “Twilight Of Tyrants” acierta a hilvanar dejes más melódicos. La banda tiene discurso suficiente con el que construir buenos temas. Y sabe llevarlos al directo con solvencia. “Where Black Flames Rise”, tras su curiosa intro, deja riffs verdaderamente rompecuellos.

Por momentos acertaron incluso a buscar una cierta épica, nada pagada de sí misma, y que por algún motivo me recordaba a aquellos Windir de discos como “Arntor” o “1184”. Para el cierre quedan una cierta búsqueda de un black más atmosférico y, ya con una sola guitarra, esa outro cerril y furibunda. Me agradaron.

Jade venían presentando su largo de 2025 “Mysteries Of A Flowery Dream” y se dejaron la piel en el empeño. Lo que me agradó fue ese inicio acompasado, algo alucinado incluso, calma antes de la tempestad que desatarían después. Dos paneles flanquean la batería de Lord Bud. También son dos los micrófonos que tiene ante sí el bajista Joan Fr y dos son los guitarras a cada lado del escenario. Todo sea por la simetría.

“Buenas noches, Oviedo”, exclama Joan. “Somos Jade” y procede a descerrajar una “Light’s Blood” en la que nervio y atmósfera juegan a encontrarse, al tiempo que los solos de guitarra se reconocen alucinados, algo a contrapié de esos ritmos tan vivos, generando unos contrapuntos de lo más llamativos. Contraste este que se repetiría no pocas veces a lo largo del set. Al cierre hubo agradecimientos para la buena gente de Northern Blaze Prods. Era su primera vez en la región y no iban a perder la oportunidad de agradar. “Shores Of Otherness” añade una pizca más de melodía. Y lo hace sin sacrificar nada de nervio e intensidad. Bailaba Joan Fr entre registros mientras la banda acometía cada riff, cada pasaje, cada cambio de ritmo con total solvencia. A ratos más disonantes, al otro más melódicos pero siempre sin perder el foco. Fantásticos.

Con un nombre como el de Albert Martí involucrado en el proyecto, raro era que, más tarde o más temprano, no sobrevolase el nombre de Vidres a la Sang. Y tuvo que ser “Cascade” la que de pronto me recordase a la banda egarense. Percutía sin cesar Lord Bud tras baterías a tiempo que impulsaba otra de esas creaciones intrincadas, musculosas, oscuras… El sonido era impecable. Algo que denota cómo la batería era capaz de taladrar el pecho sin llevarse por delante al resto de elementos. Fue a lomos de ese gran sonido que Joan Fr anunció que volvían al debut para rescatar “una de las más rápidas”, que resultó ser no otra que “Ghastly Eyes”.

Hubo “compatriotas” que se acercaron hasta la Lata para verles. Puede que no fueran la banda más activa sobre las tablas. Tampoco el (remozado) escenario de la sala da para grandes alegrías. Pero era tal la precisión y el nervio con el que hilvanaban sus intrincadas composiciones que poco importó. Un death metal de fortísimo poso atmosférico que se amplificó aún más (si cabe) en el tramo final. Ese que acoge “Darkness In Movement”, donde a veces merodea una calma de lo más tensa, y la final “A Flowery Dream” con ese poso tan marcial y sus solos casi omnipresentes. Su primera visita a esta tierra, con la buena gente de Totengott sin perder ripio en primera fila (ambas bandas han girado juntas en el pasado) no pudo resultar más propicia. Esperemos que no sea la última.

Entonces Balmog desatarían la mayor de las oscuridades en la Lata. La formación gallega, que llegaba como trío a tierras ovetenses, vino a mostrarse todo lo sólida e hiriente que cabía esperar. Casi harapientos, rostros oscurecidos y una forma de entender el black metal que los sitúa como una de las banda de referencia dentro de nuestras fronteras.

Como no queriendo ser menos que sus compañeros de cartel (¿se pusieron todos de acuerdo?), el arranque del set no puede ser más acompasado ni alucinado. Todo oscuridad, humo y ruido después, resulta llamativa la escandalera que montan para tratarse de solo tres piezas sobre el escenario. Batería, bajo, guitarra y los distintos pedales de distorsión a los pies de Balc. Precisamente haciendo uso de ellos fue que se iría permeando en su sonido esa cara más psicodélica, imbricada en su metal negro y a ratos asfixiante. La banda venía presentando “Laio”, disco particularísimo donde los haya, y la gente se entregó, con cierta moderación eso sí, a su lacerante ritual.

Balc estuvo ágil a la hora de bailar entre registros. Su voz reverberó por toda la Lata con fuerza, penetrando cada poro, hiriendo cada tímpano, acertando a sonar agónico, por momentos casi desesperado, al tiempo que trazaba riffs y solos desde su desgastada SG. El sonido fue sucio pero acorde a la propia idiosincrasia de la banda. La sala, si bien nos lo puso difícil en el apartado fotográfico, ha crecido una barbaridad en este sentido. El trabajo duro y (sobre todo) continuado acaba por dar sus frutos.

Atrás, Virus acometía cada cambio de ritmo con solvencia. Batería de toda la vida de los gallegos, propulsó a los suyos al tiempo que se peleó con un kit no muy por la labor. Disonancias frente a puros blast beats. Voces agónicas y una banda que parece entender a la perfección su papel dentro de nuestra escena extrema. No sé si “la mejor banda de black de España”, como me dijo cierto amiguete durante los últimos compases, pero una de las más relevantes sin ningún género de dudas. Que nos dure.

Creo estar repitiéndome cuando afirmo que el underground sigue gozando de aparente buena salud en la capital ovetense. El viernes, con una entrada más que digna, quedó claro una vez más. Y ya son unas cuantas desde que cubro eventos para esta casa. Nos alegramos por la buena gente de Northern Blaze Prods, a quienes tenemos que agradecer las facilidades que pusieron cara a la realización de esta crónica. Del mismo modo, tampoco quiero cerrar sin mandar un saludo a los habituales de siempre. Ya saben: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Agenda: Balmog + Jade + Nazgash en Oviedo

La tinieblas vuelven a tomar Oviedo el viernes 29 de mayo. De la mano de Northern Blaze Prods los gallegos Balmog, una de las bandas más importantes del black metal patrio, el combo death metal catalán Jade y los blackers locales Nazgash descargarán su artillería sónica en la ovetense Lata De Zinc.

Noche de presentaciones, Balmog regresan a nuestros escenarios para presentar su última obra de estudio «Laio» que veía la luz hace apenas un año a través del sello alemán War Anthem Records.

Para Jade, formación afincada en Barcelona, será su debut en Asturias. Compuesta por miembros de  Proyecto formado por miembros de bandas ya míticas como bandas tan reconocibles como Foscor, Vidres a la Sang y TodoMal presentarán su nuevo disco «Mysteries Of A Flowery Dream» editado el pasado 2025 vía Pulverised Records.

Los gijoneses Nazgash también llegan a la cita con nuevo material que defender, «Eternal Cycle Of Death» del que estrenaron un primer adelanto allá por el mes de marzo.

Apertura de puertas: 19:30 horas
Inicio de los conciertos: 20 horas
Entrada anticipada 12€ + gastos a través del siguiente enlace:
https://entradium.com/events/balmog-jade-nazgash
Precio en taquilla: 15 €
Menores de edad acompañados por tutor legal tendrán acceso gratuito

Agenda: El Castru Gargantá Vol. 30

Pues ya 30 los eventos orgamizados por el Castru Gargantá desde su nacimiento en enero del 2024. Y para celebrarlo el próximo sábado 23 de mayo pasarán por sus instalaciones el combo doom /sludge portugués Soul Of Anubis que estarán acompañados por la banda blackened crust avilesina Niebla Funeraria.

La formación lusa presentará su nuevo disco «Ritual» editado en el mes de febrero a través del sello Time To Kill Records.

Por su parte Niebla Funeraria formados en el 2009 abrazan en su propuesta sonora atmósferas oscuras y densas inspiradas en la naturaleza y los frondosos bosques asturianos, combinando la agresividad del crust punk con la frialdad del black metal clásico.

A partir de las 18:30 horas con acceso libre que no gratuito, para que en un ejercicio de responsabilidad el espectador decida cuanto pagar.

Reseña: Unreal Overflows «Slaves Of The Human Future World» (Great Dane Records)

Casi veinte años han pasado desde aquél “Architecture Of Incomprehension” con el que debutaran los gallegos de Cangas Unreal Overflows. Tiempo en el que la banda ha tres álbumes: “False Welfare” en 2012, “Latent” ya en 2018 y finalmente este “Slaves Of The Inhuman Future World” que hoy nos ocupa en 2025. Ya con Zoilo Santiago Loira (guitarras, voz, bajo, baterías) y Diego Bea Besada (guitarras) como únicos integrantes. El propio dúo se ha encargado de producir, grabar, mezclar y masterizar estos nueve temas a caballo entre Zoilo Unreal Studio y Beabesada Estudios. Great Dane Records puso el disco en circulación en formatos CD (digipack) y digital.

Ni epopeyas sinfónicas ni más artificio que el que emana de las guitarras de Zoilo. “Echoes From The Past” entrega un prólogo elegante para después descoser su propuesta y alternar la cara más flamígera del actual dúo con la más melódico. En el contraste entre ambas intensidades radica gran parte del encanto de este primer corte. Buenos cambios de ritmo, a veces quizá algo bruscos, pero siempre apoyados por las buenas melodías de ambos guitarras. Un puente que desliza hacia su cara más progresiva y un epílogo cuyas voces filtradas me llevan inevitablemente a pensar en los primeros Cynic. Un buen primer corte.

Baterías vibrantes comandan el arranque de “Digital Slavery”. Hay buenos riffs aquí y en general una versión algo más desenfadada de U.F.. Sea como fuere, ellos no olvidan ni los buenos detalles en lo técnico ni tampoco unas estrofas, tan retorcidas como arrastradas, en la más pura tradición de la banda. Más concisa conforme atraviesa su tronco central, emerge ahí su cara más atmosférica. También buenos detalles de Zoilo con el bajo. Se nota esa pulsión por tratar de llevar su música hasta los confines del género. Asirse con fuerza a ellos y exprimir todo cuanto llevan dentro como músicos. Siempre sin imposturas ni artificios y del modo más orgánico posible.

Las melodías que dan inicio a “Tearing The Layers Of Reality” pueden pasar por las que más gancho disponen de todas cuantas encuentro a lo largo del álbum. Aquí vuelve la cara más descosida del dúo para un death metal melódico iniciático y quintaesencial. Un corte de esos que parece aludir más al corazón que a la cabeza, que entra a la primera y que, pese a su naturaleza más rotunda, no se olvida de los buenos detalles, técnicos y melódicos, sin los que esta banda no sería la que es. Muy disfrutona.

Así las cosas, “Beyond The Code” retorna a contornos más técnicos y retorcidos. En un disco que alude al sonido más primigenio de la banda, esta cuarta entrega se echa en brazos de una escritura retorcida y diría que ambiciosa. Por ahí, Zoilo y Diego darán su mejor versión como compositores. Pero es que además, las estrofas vienen soportadas por una serie de melodías tan precisas como gancheras. Y aunque eche en falta un bajo algo más grave durante las partes más pesadas, o una batería con algo más de peso, sigo pensando que pasa por ser uno de los mejores aportes de este nuevo trabajo.

Visage Of Betrayal”, entrega más extensa de las nueve, se construye desde un prólogo arrastrado y rotundo. Zoilo está dejando voces realmente agrias aquí. Y el dúo compone en esta primera parte una estructura menos retorcida y más lineal que en el resto del álbum. Los cambios de ritmo se suceden con naturalidad. Las estrofas de nuevo se apoyan en interesantes melodías de guitarra y el juego entre canales, de manera muy marcada cuando oyes el disco con auriculares, no podría tener mejor equilibrio. Los atemperados cambios de ritmo que ocurren en esta primera parte contrastan con los más rotundos de su parte final. Por ahí un corte que viene a mostrar dos caras muy marcadas del dúo: la más acomodada primero. La más furibunda después. Por ponerle un pero, ese desangelado fade out final. En cualquier caso otra de mis favoritas.

Averse To Creation” es otro prólogo estimulante por retorcido. Hay tensión en ese tech death preciso y a la vez rocoso. Después se suceden estrofas con algo más de brío y una estupenda línea de batería. El puente central, siempre con Zoilo declamando con su gravedad habitual, contrasta con los habituales requiebros santo y seña de Unreal Overflows. Camino del epílogo surgen interesantes juegos vocales, seguidos de las siempre acendradas melodías de ambos guitarras. Se puede acusar al dúo de construir un metal muy de nicho, pero no de no saber llevar su metal técnico hasta las últimas consecuencias.

De prólogo trotón, desenfadado incluso, “Against Our Will” pronto diverge hacia posiciones más cercanas al resto del álbum. Y lo hacen adoptando ahora ritmos más apaciguados y serpenteantes. Si algo me gusta aquí es ese pequeño solo de guitarra, la desnudez que le rodea, así como la violencia con que la composición reacciona a continuación. Puede ser el corte que más escuchas exigió de todo el trabajo. También uno de los que más me engancha a día de hoy. Una clásica estructura en constante diálogo consigo misma, tan sólida como autorreferencial.

El bajo de Zoilo comanda el prólogo de “Consumed By Himself”, corte que puede acusar cierta repetición de patrones a estas alturas del álbum. No sin que quepan buenas melodías y riffs bastante apañados, pero sí que tal vez dejando cierta sensación de déjà vu. Unreal Overflows lucha contra ello alternando la mayor quietud del comienzo con su cara más directa y efervescente. Clásicos cambios de ritmo y unas baterías brillando a la hora de ensamblar los distintos ritmos que se suceden. Con eso y con todo ya digo que un corte que, a día de hoy, me pasa un tanto inadvertido.

El cierre es para “Longing For Silence”, que enfrenta el clasicismo de algunos de sus riffs con un metal trotón y eficaz. En sus partes más técnicas, todo parece entregarse a la buena labor de ambos guitarristas. Procurando mantener el interés a base de alternar buenos riffs con mejores melodías. Nada que no hayamos escuchado a lo largo y ancho del álbum, pero con una concisión y una seguridad, pienso, por encima de la media del disco. La banda culmina así este “Slaves Of The Inhuman Future World” inmersa en su metal retorcido pero orgánico de siempre. Sin más artificios que los que emanan de sus guitarras.

… y que en estos tiempos de inteligencias artificiales, discos sobreproducidos (dentro incluso de las fronteras del género) tiene algo de declaración de intenciones. Fijar la mirada en el pasado para asegurar el futuro. Muchos y muy buenos riffs, aún mejores melodías y su clásico juego con las estructuras. Pienso que el álbum se hace fuerte en su tronco central. “Visage Of Betrayal” o “Averse To Creation” pueden contarse entre las mejores composiciones que hayan hecho nunca. Y aunque aquí y allá haya ideas con las que no conecto en igual medida, difícilmente mi nota descendería de un notable. Mientras que el futuro que tenemos a las puertas nos aterra, el presente ha entregado un más que conciso y eficaz álbum de buen technical melodic death metal. Bienvenido sea.

Texto: David Naves

Reseña: Death By Dissonance «Exile Within» (Autoproducción 2026)

Death by Dissonance provienen de Alemania, concretamente de la ciudad de Luisburgo, y este “Exile Within” que hoy nos traen es el segundo largo de su aún corta trayectoria. Una banda que alcanza 2026 tras diversos cambios en sus filas, arrojando una formación integrada ahora por Jona Davis en voces, J.S. al bajo, Robin Wagner y Dean Zundel en guitarras y Johannes Rupp en baterías. Once temas producidos y mezclados por los propios Davis & Rupp y que vieron la luz, de manera independiente, el pasado mes de febrero.

La intro de corte industrial “Odyssee” nos da la bienvenida. En ella se vislumbra un cierto caos en la distancia, planteando la tensión correcta hasta la irrupción de “Pandemonium”, una de las cartas de presentación de este segundo largo y donde la banda alemana plantea un deathcore fuertemente arreglado, inicialmente acompasado, lejano a la clásica propuesta descosida y vibrante, con ambas voces jugando a alternarse durante las primeras estrofas. Buscando y encontrado buenos grooves, en gran parte sin abusar del breakdown cortado en seco, y planteando como digo un arranque de disco (hasta cierto punto) contrario a la norma.

Para quienes busquen un mayor vértigo, bien está el controlado frenesí de “Fremdkörper”. Rupp vuela en baterías al tiempo que compone unas líneas más que hábiles en un corte tan violento en sus partes más fulgurantes como pesado en las más arrastradas. De nuevo fuertemente arreglado, esos casi omnipresentes colchones sonoros otorgando el ya habitual poso atmosférico a la composición y una buena muestra, en definitiva, de la cara más violenta de estos Death By Dissonance. Aún en su mayor crudeza, aprecio los buenos detalles melódicos de Wagner y Zundel, si bien a ratos resulten un tanto sepultados en la mezcla final. Con eso y con todo, un corte con hechuras de encontrar en el directo su verdadera razón de ser.

Sacrificed”, situada en una encrucijada entre el deathcore rocoso de “Pandemonium” y el mayor vértigo de “Fremdkörper”, trae consigo alguna de las líneas de voz con más gancho de este segundo álbum. Rupp está de nuevo muy fino tras los parches. En especial durante esas partes más groovies, más rompe suelos, y que vienen a contrastar con las más enérgicas, en un clásico y habitual juego de intensidades. Puedo, eso sí, echar en falta un breakdown más marcado que ese que irrumpe previo al epílogo. Por el camino hay estrofas de voces siempre rotas, cuando no oscuras, aunque nunca del todo abisales. En cualquier caso, poco respiro el otorgado al oyente en este sentido.

Imposter”, que salvo la intro inicial “Odyssee” supone el corte más rácano de todo el largo, opta por un core más marcial, cortado al milímetro, de voces realmente agónicas en sus primeras estrofas, y que más adelante transita hacia la cara más violenta y frenética de los alemanes. En ese clásico juego rítmico está la mayor baza de una quinta entrega que quizá ofrezca pocas sorpresas en cuanto a escritura se refiere, esa estructura a modo de montaña rusa (de campana de Gauss si se me permiten el tecnicismo y la pedantería) pero deja por el camino otro buen juego vocal, riffs más que serviciales y un breakdown nada impostado. Me agrada.

Witchcraft” parece arrimarse a las fronteras del death metal más iracundo acompañando, eso sí, de esos cambios de ritmo tan habituales del género. Aquí gana peso la faceta puramente sinfónica del combo, en una onda que bien podría recordar a bandas como Worm Shepherd, Lorna Shore, Shadow of Intent… el caso es que, a la larga, me resulta una de sus entregas más redondas. O, dicho de otro modo, pasa por ser una con la que conecto en gran medida. Los buenos detalles melódicos que acompañan a esas estrofas, una producción que no hierra el tiro en las partes más crudas ni en tampoco las más recargadas. Pero, sobre todo, una escritura que le permite a cada parte individual brillar con luz propia, afianzando así el peso del conjunto. Como digo, una de mis favoritas.

Orpheus’ Gaze” ofrece ahora una pulsión más djent. Sin llegar a la particular muralla sónica de unos Meshuggah pero, desde luego, dando un paso o dos en ese sentido. Es un corte que, a pesar de ese pequeño viraje, no traiciona sus esencias. Alterna un arranque casi monolítico con un metal casi anfetamínico donde vuelve a brillar la dupla Wagner y Zundel. Si algo echo en falta aquí es un mayor desarrollo del curioso puente que plantean. Una buena idea que se queda en tierra de nadie por rácana y fugaz. No es un corte que desprecie, ni mucho menos, pero sí me deja la impresión de que se le podría haber sacado algo más de jugo.

Illusion Of Light” obedece a unas normas muy básicas con ese prólogo arrastrado, algo caótico en cuanto a guitarras y donde la banda, curiosamente, parece más cómoda que nunca. Tras ese arranque poco benévolo surgen de nuevo los Death By Dissonance más incendiarios, componiendo finalmente otro de esos cortes subibaja en los que también se manejan. Para el puente quedan las pocas voces limpias de todo el largo, así como un breakdown (ahora sí) un tanto más ambicioso y un final acomodado aunque servicial.

Las primeras guitarras que irrumpen en “Drowned” y aunque en realidad no tengan nada que ver, siempre me llevan a pensar en “Los” de sus paisanos Rammstein. Superado ese arranque, aquí aparece su vertiente más atmosférica, ofreciendo al oyente un cierto asidero, aún cuando la dupla vocal sigue con su habitual procesión de voces crudas, casi agónicas. Hay riffs pétreos aquí, confrontados a un mayor rigor melódico, lo que por pura colisión termina convergiendo en una de las entregas con más personalidad del largo. También, a buen seguro, una de las más divisoras.

Arrival” es, de inicio, puro deathcore sinfónico. Desatado y violento primero, más orgánico y desnudo después, procurando riffs más serviciales que inteligentes, funcionando (opinión muy subjetiva esta) mejor en estribillos que en estrofas. Cuando desborda la violencia, pienso en unos Bonecarver. Pero aunque ellos no lleguen a la velocidad (absurda) de unos Infant Annihilator, ni falta que hace, lo cierto es que este es uno de esos cortes que ha ido creciendo con el paso de las escuchas. Firme en el nervio y atractivo cuando encuentra una mayor pesadez. Equilibrado, ágil, me agrada.

Elysion” tiene un nosequé que a menudo me recuerda a mis paisanos de Unexpectance. Supone uno, claro, porque las fuentes de unos y otros no dejan de ser las mismas. En cualquier caso un corte final que confronta un metalcore más clásico con su habitual desgarro. Melódico en su punto justo, construyendo buenas líneas de voz y apoyado en una sólida base rítmica, pienso que despide el disco con buena nota.

Cincuenta minutos de música y mucho que recordar. En general encuentro buenos riffs, estructuras en constante cambio, mucho juego entre intensidades y unos apoyos sinfónicos de los que, por lo general, no se abusa. Disco autoproducido como es, uno puede perdonar una producción correcta pero nunca ambiciosa. También es cierto que se podría haber buscado una mayor diversidad en cuanto a voces. Una mayor presencia de registros limpios. Pero cuando todo centrifuga como debe, pienso que cortes como “Witchcraft”, “Drowned”, “Sacrificed” o “Fremdkörper” son más que ganadores. Ni indispensable ni desde luego aburrido, una obra para todo buen fan del deathcore que se precie.

Texto: David Naves

Reseña: Sound Of Silence «A New Level Of Suffering» (Breakdown Productions 2026)

Regreso al largo de los asturianos Sound Of Silence. Y un disco que trae como novedad el salto lírico del español al inglés, con todo lo que ello supone. Es el primer trabajo, además, para Nague (guitarras) y Viti (bajo). Junto a ellos siguen el también Aneuma Jorge Rodríguez (batería), Rubo (guitarras) y Nefta (voz), quien además graba, mezcla y masteriza estas ocho nuevas composiciones en sus Breakdown Studios de Gijón. “A New Level Of Suffering” vio la luz el pasado 21 de abril.

Empty Abyss” emerge lenta y elegante. Un piano que se eleva, uso arreglos que afinan un pulso casi cinemático. Introducción breve, sinfónica, que habrá de dar pie a una inmisericorde y contundente “Life After Magma”. Un pildorazo de apenas dos minutos con Jorge Rodríguez marcando el paso a un death rabioso aunque no exento de una cierto poso melódico. Metal extremo, que reconduce después de que la banda entregara su cara más lindante con el black metal en el anterior Ep “Primvs Capite”.

A New Level Of Suffering” afianza esa vuelta al melodeath, y lo hace con recetas que son bien conocidas entre los fans del quinteto: baterías fulgurantes, riffs con un fuerte poso melódico y un Nefta que, aún en su casi perpetuo desgarro, sabe moverse hábil entre registros. Todo suena potente pero discernible. Los Breakdown Studios siguen creciendo y esta banda con ellos. Es un corte que me agrada por construcción, por la cantidad de requiebros que dibuja, así como por una base rítmica poderosa y bien empastada. Luego llega el puente, con el buen solo primero y ese avanzar más pesado después. Marca de la casa. De ahí al cierre adoptan ese metal incendiario del comienzo, si acaso con una pizca más de melodía pero también de desgarro. Estupenda.

Esa alternancia entre registros de Nefta se amplifica en una “Sorrowful Above The Earth” que, de nuevo, vuelve a poner de relieve a los S.O.S. más feroces. Jorge Rodríguez comanda con pulso firme desde baterías. Alterna ritmos vivos con blast beats incesantes, mientras Nague y Rubo acometen verdaderas diabluras desde las guitarras. Es la receta clásica del combo, lo que no quita para que sorprenda la fuerza con que aún afrontan sus composiciones. De igual manera me agrada la construcción de estribillos, lo diversos que resultan en cuanto a ritmos. Luego hay secciones solistas interesantes a modo de engarces y un trazo que solo se despegará de esos ritmos siempre tan vibrantes camino del epílogo. Siento a la banda en plena forma aquí.

Agonizing Souls” viene para ofrecer la cara más pesada, casi machacona, de estos Sound Of Silence. Un corte un poco a la contra del álbum, que apuesta por un paso, a cierto punto, casi marcial. Nague y Rubo están no poco finos a la hora de construir las distintas melodías, mientras que un Nefta más rotundo que de costumbre, acierta a jugar entre registros camino de estribillos. Me agrada por el modo en que oxigena a este quinto disco, y que se reserva un metal más directo para el puente. Casi el negativo de otros cortes dentro de este nuevo nivel de sufrimiento.

Ritual Massacre”, claro, responde ahora regresando a la cara más salvaje y violenta de los asturianos. Ni tres minutos donde el quinteto se desfoga con una composición directa, sin ambages ni complejos, con Nefta poniendo todo el picante posible. A ratos en voces tan agudas que no resultarían raras comparaciones con gente como Dani Filth (Cradle Of Filth) o Joe Stamps (Ba’al, Hecate Enthroned). Sacrificada en gran medida a esa visión más fulgurante, con un Jorge Rodríguez desbocado tras baterías y muy pocos miramientos en general, apenas se permite un ligero impás previo al epílogo. No deja títere con cabeza que diría un clásico.

Qué elegante el prólogo de “The Cosmos Devourer”. Pueden ser estos los Sound Of Silence que más arraigados parecen en aquél viraje hacia posiciones más black que marcó su anterior Ep “Primvs Capite”. Un corte que, asimismo, me agrada por lo diverso de su composición. Por las libertades que acierta a tomarse con respecto a otros cortes del tracklist. Todo ello sin tampoco hacer concesiones de ningún tipo, pero acertando a diversificar una propuesta, si bien ahora algo moderada, igualmente extrema y nada vacilante. Estupendo el solo que adorna el puente y eficaz esa conducción apesadumbrada que conduce hasta el cierre. Puede ser fácilmente la que más ha ido creciendo con las distintas escuchas.

A medio camino entre los Sound Of Silence más académicos y los más cercanos al black metal se sitúa el cierre “Uncertainty / Path To Hope”, que puede ser fácilmente el corte más elegante de los ocho. Hay un gran trabajo de Nague y Rubo en cuanto a melodías. Especialmente en todo su primer tercio, ahí donde la banda se conduce sin prisas, sin abandonar tampoco su habitual metal conciso y febril, pero conduciéndose ahora con una mayor pausa. Para el puente queda incluso ese poso más melancólico que inunda no pocos cortes a lo largo de su ya dilatada trayectoria, mientras que el cierre acierta a fundir un deje más intimista (si se quiere) con una mayor rabia. Todo engrana finalmente para dejar un ante epílogo redondo, que me agrada en gran medida, y un cierre de aires casi oníricos. Magnífica.

Va a hacer veinte años de su primera referencia como banda, el largo “La Casa De Los Lamentos”, pero el pie sigue en la tabla. Al tiempo que las líricas adoptan ahora el inglés como eje transmisor de las canciones, éstas vuelven hacia unas influencias más cercanas al melodeath del que venían haciendo gala hasta el mencionado Ep de 2022. Cada vez menos metalcore, no esta ya una banda que sienta la necesidad de injertar breakdwons cada dos minutos, Sound Of Silence abrazan más que nunca el metal extremo, con todo cuanto ello supone. Hay buenos riffs, diversidad en lo compositivo, que alterna cortes directos y furibundos con otros más retorcidos, más recargados incluso, dejando siempre un sonido potente pero nítido. Todo está puesto al servicio de apenas media hora de metal rabioso y contundente, pero también elegante y casi hasta distinguido. Véanse los minutos finales. Ni aflojan ni pinta a que vayan a hacerlo de aquí a un tiempo. Y yo que me alegro.

Texto: David Naves

Route Resurrection: 1914 + Katla en Madrid y Barcelona

Apenas 15 días para que el combo black/death/doom ucraniano 1914 recale en nuestros escenarios. Con paradas el 20 de abril en la Wurlitzer Ballroom madrileña y el 21 en la Sala Upload de Barcelona presentarán su nuevo lanzamiento discográfico «Viribus Unitis» publicado el pasado 2025 a través de Napalm Records.

Llegarán acompañados por la formación sludge danesa Katla, dueña de una puesta en escena enérgica y oscura que presentarán su álbum debut «Scandinavian Pain«, editado en marzo de 2025 también vía Napalm Records. Entrada anticipada online disponible a través del siguiente enlace:


MADRID
BARCELONA

Resurrection Fest 2026: Nueva Batería De Confirmaciones

Tras el anuncio del retorno de IRON MAIDEN a Viveiro y las conformaciones de LIMP BIZKIT y MARILYN MANSON como cabezas de cartel, el Resurrection Fest 2026 anuncia 64 nuevas bandas para una entrega que promete pasar con letras de oro a la historia del festival gallego.  

Entre las nuevas incorporaciones al plantel destacan nombres como SABATON, A DAY TO REMEMBER que pisarán Viveiro por primera vez para ofrecer su único concierto en España en el 2026, ANTHRAXMASTODON y TESTAMENT, nombres de referencia del metal internacional.

La escena estatal estará representada por ANGELUS APATRIDAHAMLET. El metalcore por los británicos  BLEED FROM WITHIN, PRESIDENT, una de las bandas más enigmáticas del post-hardcore moderno sin olvidar estilos más sosegados como el hard rock de BLUES PILLS

El black y el death metal también tendrán su cuota de protagonismo en Viveiro. Los noruegos BORKNAGAR aportarán atmósferas épicas y potencia, CASKETS deathcore técnico, la joven formación de metalcore DYING WISH riffs explosivos, los portugueses GAEREA, su aclamado black metal atmosférico, FAETOOTH hooks y grandes dosis de energía en su traslación al directo, DOGMA su personal fusión de death y thrash metal, SELF DECEPTION metalcore moderno cargado de melodía y fuerza y ANNISOKAY como hibridar post-hardcore y metalcore. 

Fieles a su apuesta por las nuevas tendencias el festival apuesta por la electrónica experimental de THE BROWNING, el hardcore melódico de THE CALLOUS DAOBYS, con ritmos agresivos y sintetizadores de  PSYCHONAUT, el harcore innovador de ISCREAM NEVER GROUND, punk y ska de gran carga social con AUTHORITY ZERO, deathcore melódico con THE FUNERAL PORTRAIT y la gran puesta en escena de los estadounidenses LIONHEART

La escena alternativa estará presente para garantizar una oferta musical diversa y fresca. Destacan WITCH CLUB SATAN, metal oscuro y teatral, THE PRETTY WILD, rock visceral y actitud punk, A.A. WILLIAMS, fusión de post-rock y soul oscuro, HARM’S WAY, hardcore extremo de riffs pesados; BURNING WITCHES, banda femenina de power metal, END IT, hardcore británico intenso; DISTANT, metal atmosférico y experimental; LAST TRAIN, rock alternativo con energía melódica; THE SCRATCH, hardcore melódico con guitarras afiladas; IMMORTAL DISFIGUREMENT, death metal técnico; RETURN TO DUST, sludge y hardcore pesado; HULDER, folk metal con raíces nórdicas; TSS, hardcore melódico contemporáneo; BELVEDERE, punk hardcore clásico canadiense; GRIDIRON, metalcore potente; ROSALIE CUNNINGHAM, rock alternativo melódico; BLOOD COMMAND ofreceran un show que virará del punk desgarrado al post-hardcore; FRONTIERER, metalcore agresivo; INITIATE, deathcore progresivo; CICLONAUTAS, rock español; THE GEMS, banda femenina de hard rock; HAND OF JUNO, metalcore británico intenso; VULVARINE, banda austriaca de hard rock ; GOD COMPLEX, hardcore abrasivo; BLOOD VULTURE, metal extremo; THE FAMILY MEN, punk y hardcore de gran energía; CWFEN, metalcore emergente; FUET!, rock alternativo español; LAMPR3A, metal experimental; ANEUMA, death metal meódico desde Asturias; NOT YET, punk alternativo; TODOMAL, hardcore progresivo; CARDIAC, metalcore rápido y técnico; STELLVRIS, death metal melódico; MOURIR, black metal atmosférico; HER ANXIETY, metal moderno emocional de pasajes electrónicos; CROWDED, punk melódico; y OKKULTIST, black/thrash metal alemán. 

Un espectacular plantel de bandas que se suman al puñado de confirmaciones que protagonizaron la rampa de salida de la edición 2026. Nombres del calibre de Trivium, Cavalera Conspiracy, P.O.D., Blood Incantation, Converge, The Rasmus, Imminence, Thrown, Caliban, House Of Protection, Feuerschwanz, Man With A Mission, Get The Shot o The Vintage Caravan.

Entradas y abonos disponibles a través del siguiente enlace:
https://www.resurrectionfest.es/entradas/