Route Resurrection: Megadeth Regresa El 2027

La próxima gira europea de Megadeth también recalará en España vía Route Resurrection. La formación liderada por Dave Mustaine llegará acompañada por Black Label Society y Testament dentro del tour «Breakout: Hibernation Of The Nations» que recalará en el Olimpic Arena de Badalona (Barcelona) y el Movistar Arena de Madrid en abril del 2027.

Inicio de la PREVENTA para compradores del RESURRECTION FEST 2026 y compradores de la gira de Megadeth 2026 el jueves 6 de agosto a las 10 horas en route.resurrectionfest.es. VENTA GENERAL el viernes 7 de agosto a partir de las 10 horas.

La gira arrancará el 9 de marzo de 2027 en Belfast (Irlanda), constará de 24 conciertos por Europa y concluirá el 13 de abril en Lisboa (Portugal).

Crónica: Arcanxo Festival (Viernes, 17/07/2026)

Pisamos por primera vez las tierras gallegas del Valle del Tea, un espacio natural en el que se desarrolla el Arcanxo Festival. En esta, su tercera edición, nos encontramos un cambio cuantitativo y cualitativo respecto al cartel presentado, dos días, en lugar de tres y un elenco de bandas internacionales y nacionales, emergentes y de renombre, combinando distintos estilos dentro del metal.

Un reclamo importante para acudir pero que, como pudimos comprobar, no sería el único. Y es que contar con un entorno como el de A Freixa, a kilómetro y medio de la localidad de Ponteareas, con zona gratuita de acampada y playa fluvial, justo al lado del recinto del festival es todo un privilegio añadido. Respecto al recinto, la palabra que lo define es comodidad. Zonas de descanso con sombra y todo lo necesario a mano. Se nota el trabajo de la organización y la sensación de estar como en familia, algo que se echa mucho de menos en los grandes festivales.

Así que, solo quedaba disfrutar de la oferta musical del día, comenzando la fiesta a las seis en punto con los locales Titano. Sin más aditivos que su presencia, la banda arrancó con la fuerza descomunal que le confiere su frontman Triple M, una de las voces más potentes de la jornada. Presentaban los vigueses su E.P “Apex”, una propuesta cargada de técnica y de una mezcla interesante de sonidos dentro del estilo deathcore, que, como ya habíamos degustado en el reciente Breakdown Fest asturiano (crónica), nos muestran que puede llegar a ser una banda de gran proyección.

No faltó en su descarga la versión del “Disengage” de Suicide Silence y la parada en la que Dyable y Elvis Hernández se lucen en lo instrumental con un solo y un fondo de sintetizadores. Era también el cumpleaños de Aarón, su bajista, quien se unió al público y terminó en volandas. Una coreada “The Apex Is Here” y “Deo Vashara” completan media hora de actuación en la que animaron sin parar a los más madrugadores, bajo un sol de justicia. Turno para los djs que amenizaban la espera del cambio entre banda y banda desde un lateral de la barra del bar. Se lo curraron muy bien a lo largo de las dos jornadas.

Y salen unos jovencísimos Sarcator, como se tiene que salir, a romper con todo. El de los suecos era uno de los directos que más ilusión nos hacía ver y es que su álbum debut fue considerado como uno de los mejores discos del año 2020 en el circuito thrash, así que, tocaba comprobar cómo defendían su propuesta. Pues fácilmente pusieron al Arcanxo patas arriba desde los primeros acordes. Velocidad, actitud, unos riffs endiablados, movimiento, complicidad entre guitarras y bajista, vamos, los ingredientes necesarios que definen a una banda thrasher. El sonido no fue tan nítido como en Titano pero su blackened thrash caló en los presentes que se animaron con los primeros circle pits. Una energía tan contagiosa que la valla sufrió lo indecible con las embestidas de la gente.

Nos comenta Mateo Tervonen que es la primera vez que tocan en España, así que aprovecharon bien la ocasión para dar un repaso a su discografía. Caen temas como “Perdition’s Hand”, la versión de los Anti CimexDogfight” y “Devil Sun” de su álbum del 2022 “Alkahest”, que dicen no haber tocado antes en directo. Le meten aún más velocidad, si cabe para ir terminando con la que da título a su álbum del pasado año “Swarming Angels & Flies” dejando patente el nivel que estaba teniendo ya esta edición del Arcanxo.

Con un nombre tan sugerente como De l’Abîme Naît l’Aube (D.A.N.A. – Del Abismo nace el Alba) sabíamos que nos esperaba una propuesta muy distante a lo vivido hasta el momento. La danza entre pasajes atmosféricos y desgarradores toques de post-metal, junto a una puesta en escena mágica y cargada de simbología, nos iban a enganchar al instante. Salen al escenario, adornado con un gran telón de fondo, además de elementos vegetales, plumas y cuencos, los seis componentes de D.A.N.A. como en una especie de rito iniciático, vestidos de blanco, descalzos y donde no faltó el incienso aromatizando el recinto. Esta emergente banda de origen suizo venía a presentarnos su maravillosa ópera prima “Rituel: Initiation” de la cual desgranaron cuatro temas. Brillaron no solamente en lo musical sino también por su cuidada interpretación escénica, donde destacan los dúos entre Sébastien y Fantine, los diálogos bajo-gong y el modo en que daban por concluido cada tema.

Contaron, para la ocasión, con la presencia de la guitarrista del dark folk trio Ataraxia, que sustituía al guitarrista original y, desde mi punto de vista, creo que aportó un toque más de misticismo. Lograron mantener absorto al ya numeroso público congregado en el recinto, hasta tal punto, que, si bien en los primeros temas se podía oír el murmullo de la gente hablando, a partir de «Le Vertige D’une Descendance” consiguieron acallar, al menos, a las primeras filas, logrando una especie de trance, algo más que meritorio tratándose de un festival. No le hizo justicia la hora de actuación a los suizos, ni tampoco el sol lacerante de la tarde. Deseamos poder disfrutarlos en sala o en un ambiente más propicio y, desde luego, recomendamos seguirlos de cerca.

Nuevo giro estilístico con la presencia en el fondo del escenario de un gran telón negro con el logo de Induction. La banda de power metal sinfónico da comienzo a su actuación, poco después de las nueve de la noche, aún con mucha luz, pero ya sin las molestias del sol, abriendo con “Beyond Horizons” y “Dark Temptation”, con un sonido todavía un poco deficitario, que va a ir mejorando a partir del tercer tema, logrando una actuación, en su conjunto, bastante notable. Conscientes de que su música no es metal extremo, pero metal, al fin y al cabo, como señala su vocalista Gabriele Gozzi, Induction dieron buena cuenta de lo que saben hacer: destacados solos como el de Justus Sahlman en “I Am Alive”, guitarras dobladas en temas como “Love Kills” y la voz cuidada y nítida de Gozzi.

Como anécdota, una chica del público pone el punto simpático regalándoles una pegatina de la banda punk gallega A Ras Da Kona. Ya el personal se encuentra totalmente despierto y se une a los coros de “Steel And Thunder”. Tim Hansen (hijo del mítico guitarrista de Helloween) se luce en sus duelos con Sahlman y nos recuerda su paso por el burgalés Zurbarán Rock y que siguen de gira. Y ya, para terminar, rematan con “Gods Of Steel”, un tema que solo se puede degustar en directo y “Queen Of Light” que dedican a las mujeres allí presentes. Actuación agradable, dinámica y de mucha interacción con el público, que no dejó de corear el nombre de la banda en todo momento.

En el presente 2026, el señor James McBain se marcó un tremendo discazo y, mira que no es escasa su discografía precisamente, en los doce años que lleva al frente de su proyecto Hellripper, en el que él lo es todo. Acompañado de músicos para el directo, dieron un recital de black speed sin tregua ni pausa. Sobrios en lo escénico, el escocés es el centro de las miradas. Abre con la fabulosa “All Hail The Goat”, tema inicial de su EP del 2019 y sigue con “Kinchyle” de su obra reciente. “Ready for some rock and roll?” demanda McBain antes de espetarnos una “Hell´s Rock And Roll” que enloquece a los presentes.

Circle pits, pogos, se desata la locura y el polvo levantado nos bautiza como si fuese parte del ceremonial endiablado que preside el de Aberdeen. Las vallas son testigos de un nuevo subidón de energía durante “Black Arts & Alchemy” y “Hunderprest”, la que abre su flamante “Coronach”. Provocador en todo momento, nos pregunta si estamos cansados justo en el clímax de su actuación. La respuesta sigue siendo contundente, mientras una entrada salvaje del bajo nos anuncia “The Affair Of The Poisons”. Gran labor la de los músicos que acompañan a McBain, quien baila, toca, hace headbanging sin perder un ápice de velocidad. Cerrando con una “Bastard Of Hades” cantada al alimón con el guitarrista y donde suena un fragmento del “Angel Of Death” de Slayer, la de Hellripper fue una muy notoria actuación, muy disfrutada y rozando el sobresaliente.

Ya metidos de pleno en la noche, esto no podía más que mejorar. La multitud estaba expectante ante el plato fuerte de la jornada: la presencia de una de las formaciones fundadoras del death metal melódico, Dark Tranquillity. Un enorme telón, simulando un cielo estrellado, que iba variando de tonalidades a lo largo de la actuación con un juego de luces entre azules y rosadas, acompañaron a los suecos en su magistral puesta en escena. El carismático Mikael Stanne, pletórico en todo momento, completa la formación ya situada y a punto de iniciar con “The Wonders At Your Feet”. Estos pioneros de lo que fue el “Gothenburg Sound” sentaron cátedra tras “Hours Passed In Exile” y “Unforgivable” y esto no había hecho más que empezar. Martin Brändström se luce a los teclados en un muy aclamado y coreado “Atoma”. La pesadez atmosférica de “Nothing To No One”, interpretada con más garra por Stanne, acompañado por el juego de guitarras entre Johan Reinholdz y Peter Lyse Karmark, dio paso a “The New Build”, otra muestra arrolladora del buen hacer de los suecos, que invitaba a reventarse el cuello.

Pequeña pausa para presentar “Cathode Ray Sunshine”, destacando el elegante diálogo guitarras – teclado, que confiere ese tono melódico tan característico del género. En la misma línea, le sigue “Terminus (Where Death is Most Alive)”, comunión total con el público, que acompaña puños en alto. Nuevo cambio de registro y el infatigable frontman presenta “Not Nothing”, un tema más relajado que daría paso a la última parte del recital con temas tan emblemáticos como “Punish My Heaven” de un álbum clave en su discografía como el “The Gallery”, que cumple ya 31 años, “Phantom Days” y “Last Imagination”, donde la banda se toma un respiro y el teclista destaca, una vez más, con un solo. La traca final quedó reservada para el trío de ases: “Lost To Apathy” (fabuloso Peter Lyse Karmark aquí), “Therein”, tema de 1999, como bien nos recuerda Stanne y la mítica “Misery’s Crown”. Lujazo de actuación a la que solo achacamos que el sonido estaba extremadamente alto, llegando, en ocasiones a resultar molesto, aún en la parte de atrás del recinto.

Finalmente le tocó a la banda madrileña Endernity cerrar la jornada, con una selección de versiones de Metallica y Pantera. Insistieron en comentar que ellos tienen también temas propios pero que se les había solicitado desde la organización del festival, hacer este repaso a los temas míticos que todos conocemos y convertir en un gran karaoke a un recinto en el que aún resistía un buen número de personas. Y así fueron cayendo “Creeping Death”,“For Whom The Bell Tolls”, “One”, “Seek And Destroy”, etc. para luego cambiar de instrumentos y de registro, interpretando “Cowboy From Hell”, “Walk”, “This Love” o “Domination”, con un Manu que manejó a la perfección ambos registros y que realizó a mano alzada una encuesta para saber qué banda, de las dos versionadas, era la preferida. Gana Pantera para su asombro, ya que dice que incluyeron más temas de Metallica en su setlist. Creo que nadie se lo tuvo en cuenta.

La jornada había sido espléndida, superando con creces nuestras expectativas. Excelente organización, sonido, comodidad, solo nos quedaba descansar y repetir al día siguiente.

Texto y Fotos: Erundina Artidiello

Reseña: Sojourner «Gateways» (Avantgarde Music 2026)

Gateways” representa el cuarto episodio en el viaje épico y atmosférico de la formación multinacional Sojourner. Al dúo habitual de Mike Lamb (guitarras, composición) y Emilio Crespo (voces) lo acompañan ahora Mike Wilson (bajo), Riccardo Floridia (batería) y la ex Draconian Heike Langhans (voces). Con los propios Langhans a cargo de todo el apartado artístico del álbum y Lamb coordinando las labores de producción, grabación, mezcla y masterización, el álbum ha visto la luz a través de Avantgarde Music en digital, vinilo de 12», CD y casete.

Delicada, casi como un murmullo, “Dawnrays” da la bienvenida desde tonos amables, tendida sobre un piano que pronto cederá su protagonismo a las guitarras de Lamb por un lado, a los arreglos por otro, procurando un metal profundamente nostálgico, revestido de una épica algo desgastada, como añorando un pasado glorioso, yacente ahora entre ruinas. Me gusta toda esa construcción que conduce hacia el punzante black metal de las primeras estrofas, con la banda adoptando un trazo ambivalente entre esa rabia y su cara más atmosférica, casi onírica. Magnífico ese contraste entre las voces rotas de Crespo y las limpias de Langhans. Después abrochan con un delicado puente de corte clásico, calmado y elegante, con la mencionada Langhans poniendo de relieve su registro más amable. Todo hasta desembocar en ese precioso epílogo, broche redondo de un, pienso yo, gran arranque de álbum.

El prólogo de “And The Paintings Fall” tiene algo que siempre me recuerda a la banda sonora de la trilogía “El Señor De Los Anillos”, la triple epopeya musical del gran Howard Shore y, hay quien dice, la mejor banda sonora de la historia del cine. El caso es que toda vez supera ese olor a hobbit y comarca, Sojourner están jugando a enfrentar a los primerísimos Within Temptation (escucha esa primera estrofa de Langhans y dime que no) con su habitual black atmosférico. Crespo impone su registro rasgado sobre las partes más violentas y su contraparte hace lo propio con las más acompasadas. Un doble juego muy clásico, algo evidente, pero que le funciona con precisión al combo internacional. Por eso lo que más aprecio aquí es la forma en que la composición va alternando papeles camino del tronco central, con partes más livianas por un lado, más pesadas por el otro, y que en cierto modo, aumentan lo que este segundo corte tiene de ambicioso. Camino del cierre me gusta el mayor poso melódico que imprimen las guitarras de Lamb. También los arreglos de cuerda de ese puente y no tanto algún que otro desequilibrio en la mezcla durante el tramo último. Con eso y con todo, un corte que disfruto en gran medida.

Luego “Lunar Tear”, sobre el papel, puede no resultar tan ambiciosa. Aunque tiene un prólogo de lo más elegante y buenas hechuras como ancla emocional del álbum. Me gusta cómo conjugan los registros de Crespo y una Langhans, su primer disco a bordo del proyecto, muy desenvuelta en sus versos. Hay blast beats junto a voces que rugen y un cuidadísimo trabajo en lo que a arreglos se refiere, particularmente presentes cuando bajan las revoluciones. La vocalista de Ciudad del Cabo está dando un aire casi gótico a ese puente previo al epílogo. Y la banda en su conjunto agigantando la cara más atmosférica en ese buen tramo final. Me agrada aunque no me entusiasme.

Occultation” parece querer apostar por un poso más sinfónico. De todos modos, toda vez supera la delicadeza de su arranque, estos son quizá los Sojourner más fervientemente metálicos. Melódicos incluso, con ese fino aporte de Lamb desde guitarras. Conseguido, bien conjugado el doble juego vocal aquí, con una Langhans más melancólica aún si cabe. En lo que a riffs se refiere, puede ser éste mi corte favorito de esta nueva hornada. Aquél en que Lamb va más allá de sus habituales riffs solo serviciales y aporta una pizca más de brillo desde las seis cuerdas. Por contra, a ratos siento que este es un corte al que le pesa un poco el culo en cuanto a duración. Que bien podría haberse resuelto de la misma forma sobre la barrera de los cinco minutos. Y no los más de siete que marca en el reloj. Aún así, me gusta la mayor gravedad que adopta antes del cierre, esa cara más oscura y no tan nítida, ejerciendo de contrapunto a su habitual grandilocuencia. Un corte que, ya digo, plantea buenas ideas pero que quizá emplee tiempo de más en llevarlas a cabo.

Todo lo contrario que esta “Epitaphs”, que sin ser tampoco una composición rácana (6:51), parece operar siempre desde un debido equilibrio. El prólogo no sorprende. Otra de esas tímidas entradas al piano. Pero sí ese poso más aletargado y pomposo que surge a continuación. El juego vocal que acometen Crespo y Langhans en estas primeras estrofas bien podría adornar un buen álbum de metal gótico. Funciona porque ambos están fantásticos en sus antagónicos registros. También por la rica gama de arreglos en que se apoyan o por las buenas melodías de Lamb desde las seis cuerdas (o siete o las que sean). No quisiera decir que la banda aquí vira hacia el doom, pero sí que hay partes en que su metal atmosférico se calma y aletarga. Luego llega un puente de aguas aún más tranquilas. De nuevo reposado y casi onírico, comandado por la voz de una Langhans que es puro arrullo. Por su parte, la base rítmica queda siempre un tanto escondida entre tanto arreglo, tanta voz, tanta guitarra. La sensación que queda es que tanto Wilson al bajo como Floridia en baterías ofrecen un desempeño puramente utilitario. No brillan, tampoco estorban. Le imprimen el empaque más riguroso sin alardes, lo cual, tratándose del tipo de metal que la banda tiene entre manos, no tiene por qué ser algo malo. Más bien al contrario.

Con “Vvardenfell” siempre me vienen a la cabeza los vieneses Summoning. Un corte que viene a aumentar el registro tonal del disco a base de insuflar una mayor épica al conjunto. Crespo toma el mando con su voz más agria, Lamb apuntala con buenas melodías y la producción deja un poso más encorajinado, con algo más de punch, en los momentos más paganos de todo el largo. Vvardenfell, gran isla volcánica situada en el centro de la provincia de Morrowind dentro del universo The Elder Scrolls, sirve así de trasfondo así a los Sojourner más guerreros, también más folkies, con una serie de arreglos muy útiles en su tercio final. Lástima, eso sí, el desganado fade out del cierre.

Ya desde el propio aspecto letrístico que la acompaña, “The Road Ahead” resuena mucho más terrenal. Y no será porque Langhans no esté poniendo su registro más delicado en ese tranquilo prólogo. Pero toda esta primera parte de la composición se apoya sobre los Sojourner más frágiles. Después irrumpe Lamb con riffs solo utilitarios pero con buenas melodías de guitarra. Entre él y la vocalista capense van pergeñando un final repleto por igual de melancolía y buen gusto. Un crescendo trazado con sumo cuidado, desde la escritura hasta la producción, desembocando en ese cierre grandilocuente, melancólico y profundamente funcional. Chicos, era ésta la que merecía un desarrollo algo más ambicioso.

Pero que me aspen si no estamos delante de un disco de black atmosférico elegante, cuidado, contundente y delicado a la vez, que sabe guardar un equilibrio casi perfecto entre la rabia y la tristeza, la melancolía y la épica, amalgamando su amplia gama tonal con acierto. Con esa producción algo desgastada jugando a favor, con el doble registro vocal regalando cuidados contrapuntos y una gama de arreglos pensada (o tal parece) hasta el más mínimo detalle: unas veces hacia la melancolía, otras hacia la épica, pero siempre funcionales, sin erigirse en protagonistas pero aportando a la amplia personalidad de este cuarto largo. Fácilmente el trabajo más ambicioso del combo hasta la fecha.

Texto: David Naves

Crónica: Black Bomber (Gijón 20/6/2026)

Las actuaciones en sala escasean en estas fechas dominadas por festivales al aire libre, pero quienes disfrutamos del formato íntimo —ese en el que la cercanía con los músicos multiplica la experiencia— tuvimos la suerte de vivir, el pasado 20 de junio, una noche memorable en la gijonesa sala Bola 8. Allí recibimos la segunda visita a Asturias de los leoneses Black Bomber, que presentaban su tercer álbum de estudio, «Heading To Hell» (reseña), del que ya dimos buena cuenta en esta página. Una velada cargada de sorpresas que comenzaron ya en los aledaños de la sala al ver la cantidad de gente congregada, venida de distintas partes de Asturias (Pravia, Puerto de Vega, Oviedo…) e incluso de León. Un preludio perfecto para una noche de reencuentros y camaradería.

La segunda sorpresa, esta vez menos amable, llegó cuando Pedro, guitarrista de la banda, me confesó que su bajista había abandonado el grupo esa misma mañana, justo antes de cargar la furgoneta. Un golpe duro para una formación que bebe directamente de la escuela de Motörhead, y que me hizo temer que el concierto pudiera resentirse. Con esa inquietud crucé las puertas de la sala.

A las 21:45 horas, Pedro Megatherion (guitarra y voces), Isi Gallego (batería), Javi LesPaul (guitarra) y Migui Albatross (voz) tomaron el pequeño escenario. Lo primero que hicieron fue explicar la ausencia del bajista y prometer que la suplirían con una dosis extra de actitud. Y vaya si cumplieron.

Abrieron con “Without Control”, tema que inauguró su discografía en el EP Baptized In Beer (2015), enlazándolo con “Unlucky Man” y “Raise Your Finger Up”, ambos de su primer LP Vol. 1. Desde el primer minuto quedó claro que el sonido era sorprendentemente sólido pese a la falta de bajo, un desafío que resolvieron con solvencia.

Migui anunció que era momento de visitar su último trabajo, comenzando por la homónima “Heading to Hell”, durante la cual Javi se lanzó por primera vez al foso para ejecutar un solo entre el público, que lo recibió con fervor. La sala, a estas alturas, era un auténtico horno, y solo estábamos empezando.

Sin descanso, atacaron “Rot In Jail”, un tema donde la sombra de Lemmy es especialmente evidente, para después regresar a su anterior álbum con “Blacklisted”. La voz rasgada de Migui encajaba a la perfección con el sonido crudo de las guitarras y la batería demoledora de Isi. Con “Rock ’N’ Today, Hangover Tomorrow” volvieron a su último disco, provocando los coros más multitudinarios de la noche. Un tema diseñado para el directo, con un estribillo pegajoso que invita a cantar.

Siguen recorriendo su discografía con “The Arsonist” y “My Fuckin’ Motorbike”, dos piezas de su primer LP que permitieron a quienes no conocíamos en profundidad su trayectoria apreciar su evolución musical: del rock más directo de sus inicios a un sonido más pulido y contundente. “You’re Wrong” dejó uno de los solos más potentes de la noche, con Javi nuevamente entre el público y Pedro y Migui recorriendo el escenario sin descanso. La complicidad entre ellos era evidente, y su disfrute contagioso.

El fantasma de la falta de bajista volvió a aparecer varias veces a lo largo de la actuación, más como desahogo emocional —sin duda les supuso un palo doloroso— que como queja técnica pues el sonido era demoledor. En un momento dado, incluso hicieron un “casting improvisado” preguntando si había algún bajista entre el público. Juanjo (Edén) subió al escenario para brindar con ellos, aunque sin llegar a tocar.

Tras este pequeño respiro tocaba incendiar de nuevo la sala con la muy apropiada “Burn Your Church”, que enlazaron sin respiro con “Outlaw”. El público intuía que el final se acercaba y comenzaron los tímidos gritos de “¡Otres tres!”, a lo que Migui respondió afirmando que todavía les quedaban algunas balas más en el cargador.

Sonaron “Beware Of Me” y “Whisky Priest”, uno de los temas más adictivos de su último trabajo gracias a su riff pegajoso, quizá el único momento donde la ausencia del bajo fue más notable. Siguen con la rápida “Lords Of War”, con la dupla de guitarras echando el resto y supliendo con nota la carencia mencionada.

La traca final comenzó con “Rock’n’Roll Overdose”, coreada y bailada pese al calor sofocante, y culminó con su himno “Black Bomber”, con Migui entre el público compartiendo el micrófono con los asistentes.

Pero no podía ser el final. Todos, músicos y público, estábamos con ganas de más y, tras la insistencia del famoso cántico ¡Otres tres! y pese a afirmar que no sabían ningún tema más, se arrancaron con una improvisada versión de “Ace Of Spades” un homenaje inevitable a su mayor influencia que puso el broche de oro a una magnífica actuación.

En definitiva, una gran noche de rock’n’roll sin concesiones de esas que cualquier amante del género —y especialmente de Motörhead— sabría apreciar. En mi caso, superó con creces mis expectativas. Si tienes ocasión de ver a Black Bomber, no lo dudes: su directo es pura energía.

Agradecer a la sala Bola 8 las facilidades brindadas, a la banda su cercanía tanto antes como después del concierto, y enviar un saludo especial a los muchos amigos y conocidos que allí nos congregamos. Que nunca nos falten noches como esta. Nos vemos en la siguiente; hasta entonces, salud y rock and roll.

Texto y Fotos: Miguel Rubio

Crónica: Z! Live Rock Fest (Jueves 11/6/2026)

Y el templo del metal reabrió sus puertas. Un año más Zamora acogió una de las citas más interesantes de toda la temporada de festivales, reuniendo a un puñado de primeras espadas en un cartel de lo más heterogéneo y atractivo. Buen tiempo y mejor compañía para cruzar el Negrón y entregarnos a tres días de buen tiempo y mejor música. Cita ineludible ya para esta casa, todo arrancó, bajo un sol de justicia allá por el jueves 11 de junio, con la ya clásica división entre stages (Silver a un lado, Copper al otro) y nombres como Bury Tomorrow, Opeth o Emperor ejerciendo de principales reclamos.

Pero antes de que llegara el turno de los Mikael Åkerfeldt, Ihsahn y compañía, a Headon les cayó en gracia la siempre poco agradecida tarea de abrir el evento. Los de Andy Martínez, a lomos de un sonido cada vez más contemporáneo, lidiaron como mejor pudieron con ese papel siempre complicado. Un heavy metal imbricado de rasgos metalcore y mucho groove en cortes de nuevo cuño como la inicial “Memento” o la postrera “Un Nuevo Sol”, para después cerrar, eso sí, con una sorprendente versión / deconstrucción del “Fiesta Pagana” de Mägo de Oz. Un cierre que torció el gesto a más de uno.

Luego los valencianos de Noah Histeria vendrían a poner la nota técnica de la jornada. Era el día de Opeth, después de todo. Ellos engranaron su peculiar modo de entender el rock progresivo sin dejar indiferente a nadie. Un rock orgullosamente heterogéneo, que amalgama desde riffs cercanos al djent a dejes más atmosféricos sin olvidarse de algún pequeño ramalazo a la Tool o incluso un pequeño poso flamenco. Todo bajo la peculiar voz de Doc y su llamativa presencia escénica para uno de los sets más atrevidos de la primera jornada.

El contraste para con los chicos de Serious Black no iba a ser pequeño. Super banda nacida precisamente en España y fundada por Mario Lochert (ex Visions of Atlantis) y Roland Grapow (ex Helloween), arribaban a Zamora presentando aún su “Rise Of Akhenaton” de 2024. Con dos guitarras y sin bajista, el suyo resultó un heavy metal de lo más agradable para la media tarde. Bajo un sol que apretaba lo suyo, Nikola Mijić se desvivió por meterse a la gente en el bolsillo. La gente conectó enseguida con su power melódico. Sería el propio Mijić quien nos comunicara que el bueno de Lochert se había quedado en tierras alemanas debido a un ataque al corazón. Cortes como “Rock With Us Tonight” entraron cual cuchillo en mantequilla y disculpamos el aroma tan Edguy de otros como “Mr. Nightmist”. “Senso Della Vita” puso el guiño transalpino y, al final, todos coreamos el nombre de Mario, a quien desde aquí mandamos nuestros mejores deseos.

Los belgas Evil Invaders le añadirían entonces algo más de picante al cartel. Speed metal hiriente, a mil por hora, descerrajado sobre una audiencia ávida de sensaciones fuertes, que supo vibrar con los de Leopoldsburg como si les fuera todo en el empeño. Como si no quedasen dos días y medio aún por delante. Sin nuevo material desde aquél “Shattering Reflection” de 2022 pero con el ánimo intacto, Joe comandó a los suyos con pulso firme y sin dejarse absolutamente nada. Concisos, precisos, ellos defendían desde las tablas que lo suyo era puro thrash metal. Quién soy yo para llevarles la contraria. Baile de etiquetas al margen, me atrevería a decir que fueron la gran sorpresa de la primera jornada. Verdaderos underdogs, se atrevieron incluso con una versión del “Witching Hour” de Venom. A buen seguro se llevaron unos cuantos nuevos fans debajo del brazo.

Bury Tomorrow vendrían entonces desde Southampton para darle un bocado de metalcore al Z! Live. Lo bueno es que Daniel Winter-Bates apareció por Zamora con su voz, de mil registros, aparentemente intacta. Arrimados a ese metalcore a medio camino entre Parkway Drive o While She Sleeps, pondrían Zamora patas arriba. Muy intensos arriba de las tablas pero risueños, buscando en todo momento el calor del público mientras engrasaban su metalcore intenso y vibrante. Reconozco que no practican el tipo de metal que más acostumbro a escuchar. También que la gente, en especial la más joven, los disfrutó de lo lindo. Máxime cuando tuvo la oportunidad de llevar en volandas, literalmente, al bueno de Winter-Bates. Gran directo.

Llegaba el turno de los padres del black sinfónico. Aún apretaba el sol cuando Emperor tomaban el Copper Stage. Un enorme telón de fondo y dos kits de batería frente a él. “Into The Infinity Of Thoughts” atruena nuestros tímpanos ante la siempre curiosa presencia escénica de un confiado Ihsahn. Siempre al frente tras sus ya inconfundibles gafas de pasta y apoyado por un Trym Torson en plena forma tras los parches. Historia viva del género, prescinden del corpse paint de muchos de sus coetáneos apoyados en teclas por todo un Jørgen Munkeby de los Shining noruegos.

Ihsahn alterna voz rasgada y limpia en “In The Wordless Chamber” y el sonido gana en pegada para magnificar la pegada de “With Strength I Burn”. Hubo vítores aquí para la formación noruega, síntoma éste de lo bien que se estaba dando el set. Acompañaba un ocaso que iba, poco a poco, tiñendo de oscuridad el zurdo de los escenarios. El de “The Loss And Curse Of Reverence” resultó un black metal casi centrífugo, veloz y salvaje, aupado por las teclas de Munkeby y el poso más sinfónico. Y aunque desde luego no la banda más activa arriba de las tablas, Tony “Secthdamon” Ingebrigtsen al margen, sorprende la vitalidad de estos veteranos.

Luego llegó el turno de cambiar el telón, dejar sonar el “Ave Satani” que el grandísimo Jerry Goldsmith compusiera para el clásico de Richard DonnerLa Profecía” y recibir a Mortiis al bajo y un Faust que ocuparía el set colocado a la derecha del escenario. Así, con la formación clásica sobre las tablas, encaran la parte final del set. Esa ocupada en recordar el seminal Ep homónimo de 1993. Este tramo final, “I Am The Black Wizards” mediante, fue fácilmente uno de mis momentos favoritos de todo el festival. Y fíjate que no fueron pocos durante los tres días. En el negocio de la música a veces todo parece posible, pero jamás me imaginé, a estas alturas, viviendo algo así. Y puede que Ihsahn sufriera con su registro limpio en este tramo final. Pero a fe mía que supieron hacer honor a su leyenda. Se fueron, de nuevo con la formación actual, tras “Ye Entrancemperium”, dejando la difícil papeleta a la organización de encontrar una rima similar de cara a la edición de 2027.

La de Opeth era una espinita que llevaba toda una vida queriendo sacarme. La banda del ínclito Mikael Åkerfeldt, auténtico baluarte del metal extremo progresivo, concitó sumo interés a su paso por el Silver Stage. Y la formación pergeñó un setlist a la altura de su leyenda. Presentando una de las escenografías más cuidadas del primer día, con su nombre proyectado en el fondo electrónico, era su primer concierto en tres meses. Åkerfeldt irrumpe en escena sombrero mediante. Y todo lo demás, como suele decirse, es historia.

Una historia que comienza por el principio del final. O lo que es lo mismo, el primero de cuantos parágrafos contiene su último álbum de estudio “The Last Will And Testament”. Decir que Opeth clavan este primer corte es quedarse muy corto. Todo engrana tal y como deseábamos. Hasta el guitarra Fredrik Åkesson brilla en coros. Pero cuando la banda vuelve la vista veinte años atrás y rescata “The Grand Conjuration”, Zamora es un clamor con ellos. Puede que los tonos más graves de Åkerfeldt no tengan la contundencia de antaño. Pero la interpretación es todo lo cuidada y fina que uno espera. A un nivel que, en este mismo recinto, solo recuerdo a unos tales Dream Theater en la pasada edición.

Por supuesto, no sería un concierto de Opeth sin ellas, no faltaron las celebérrimas chanzas de Åkerfeldt. Ni tampoco el saludo a sus casi vecinos de Emperor, quienes contó el vocalista, ayudaron a la banda sueca en sus primeros pasos en la música. Vaya pues desde aquí mi agradecimiento también a Ihsahn y los suyos. Todo encauza hasta el nuevo disco con “§7”. Con su sorna habitual y por aquello del tiempo parados “en casa, jugando al Wolfenstein”, reconoció el vocalista que andaban nerviosos. Desde luego que, si era el caso, tampoco se apreció demasiado.

Con “The Devil’s Orchard”, del denostado “Heritage” de 2011, emergería su cara más setentera. Y yendo aún más atrás, la traslación al vivo de “To Rid The Disease” explora a los Opeth más etéreos y espaciales. El bajista Martín Méndez, de origen uruguayo él, tomó entonces el micro y lanzó unas palabras en nuestro idioma. Todo para introducir el parágrafo número 3 del último álbum, con un gran solo de Åkesson y, aumento de tensión mediante, allanar el camino de cara a una tremenda reinterpretación de “Godhead’s Lament”, con el público coreando el solo incluso.

El sonido que envolvía al set, huelga decirlo, era el de las grandes citas. Me atrevería a decir que de los más redondos del fin de semana. Aquella cara más atmosférica vuelve mientras encaran el prólogo de “The Drapery Falls”, con Åkerfeldt esta vez a cargo del solo. Que en esto no falla el sueco, así cambie veinte veces de guitarra a lo largo de la noche. Presentaciones, apodos mediante, y cierre con “Deliverance”, convertida ya en verdadero himno de la banda y cuyo epílogo, amén de magnificarse en su traslación al vivo, pienso forma parte ya del hipotético panteón del metal progresivo en particular y la buena música en general. Puede que aún no tengan el poso de unos Dream Theater o el arrastre de bandas más clásicas como Accept o Saxon. Pero vinieron a gran nivel, a pesar del tiempo en el dique seco, y dejaron a este humilde fan con una sonrisa para lo que restaba de festival.

Claro que a la jornada del jueves aún le quedaba guerra que dar. Rascaba algo de frío cuando los renovados Delalma hacían suyo el Copper Stage. La banda comandada por Manuel Seoane, y que ahora lideran en voces Ronnie Romero y José Andrëa, mostró otra de las escenografías más cuidadas del primer día. El arco de la parte central, sus habituales luceros, y esas canciones a caballo entre el hard y el heavy metal que les hacen tan peculiares.

Pero como no todo sale siempre tal y como uno espera, a la banda y en especial al propio Seoane le tocó lidiar con algún que otro problema de sonido en el inicio del set. Algo que deslució en gran parte a un buen opener como es “Compaña”. Ronnie Romero, aún no se acostumbra uno a oírle cantar en nuestro idioma, estuvo tan fino al micro como siempre. Él se iría del escenario y su lugar lo ocuparía entonces José Andrëa para que “Néboa” se hiciese carne en Zamora. El vocalista de origen boliviano pronto mostró ese deje tan particular al cantar y que le hace realmente único. Lo que contrasta es la voz del chileno Romero cuando encara la estupenda “Mañana Vuelve A Oscurecer” de aquél debut homónimo de 2023 con Ramón Lage al frente.

Con Andrëa de vuelta en las tablas, la banda y una bailarina en llamas encaran “La Ira Del Mirlo”, con el ex Mägo de Oz ofreciendo su mejor versión de la noche. El Headon Andy Martínez quiso unirse a la fiesta de los mirlos y sumó esfuerzos junto con Romero para “Delalma A Través”, donde Seaone está dibujando uno de sus mejores solos de la jornada. “Con mucho respeto para Ramón (Lage)” afrontaría José AndrëaEl Mirlo”. Para el cierre quedaron dos que dieron no poco rédito: “Cosas Por Decir” y, sobre todo, “Cárcel De Cristal”, verdadero himno de la banda a estas alturas. Un set de menos a más para una banda que, si encuentra un cierto grado de estabilidad, puede dar muchas alegrías a los fans del hard / heavy en nuestra lengua. Marquen mis palabras.

Para el cierre quedaba una de las ofertas más dicharacheras del día: los austríacos Dragony, ya con Maria Nesh como miembro de pleno derecho. Los vieneses venían presentando su “Hic Svnt Dracones” de 2024 y pusieron todo de su parte para cerrar la primera jornada con una buena ración de power metal alegre y juguetón. Casualidades de la vida, era la segunda de las bandas del día con algún ex miembro de Visions Of Atlantis a bordo. El mundo del power es un pañuelo.

Un broche donde sorprende el baile entre registros de la propia Maria Nesh. Había momentos en que, por su forma tan lúdica de entender el género, me recordaban a bandas como Battle Beast o, por extensión, Beast In Black. Con pareja en voces y un sonido que funciona muy bien a la hora de procurar sano y ligero divertimento en jornadas maratonianas como estas. A nosotros nos llegó el turno de recoger bártulos y buscar el obligado descanso. Quedaban aún dos días por delante.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Crónica: Balmog + Jade + Nazgash (Oviedo 29/5/2026)

Buena triada extrema la que Northern Blaze Prods propuso para la noche del viernes con los gallegos Balmog, los catalanes Jade y los asturianos Nazgash. Con epicentro en la siempre acogedora Lata De Zinc, público y elementos parecieron ponerse de acuerdo por una vez. Buena entrada la que registró la sala ovetense, a lo que quizá ayudara una jornada algo desapacible. O simplemente el metal extremo sigue gozando de buena salud la capital de la vieja Asturias. Quién sabe.

El caso es que los renovados Nazgash no perdieron oportunidad de mostrar su black metal de corte clásico. Una formación que parece haber crecido una barbaridad desde nuestro primer encuentro con ellos, y que en esta actual alineación como cuarteto, supo poner a prueba los cimientos de la sala. Aún no he tenido oportunidad de escuchar su nuevo disco «Eternal Cycle Of Death«, la actualidad nos atropella y os aseguro que cuesta seguir el ritmo, pero de entrada me sorprende el arranque a medio gas que proponen. Más que irrumpir de forma violenta ante nosotros, se puede decir que fueron poco a poco haciéndonos partícipes de su intenso black metal.

Ataque a dos voces, mucho corpse paint y dos guitarras plenamente engrasadas. Es cuando engranan una mayor velocidad que aciertan a sonar más clásicos, sin por ello dejar de sonar cohesivos. La banda, o tal parecía, se arrimó a la Lata con los deberes bien hechos. Tras la intro de corte pagano “Funeral March Of Empires”, “Twilight Of Tyrants” acierta a hilvanar dejes más melódicos. La banda tiene discurso suficiente con el que construir buenos temas. Y sabe llevarlos al directo con solvencia. “Where Black Flames Rise”, tras su curiosa intro, deja riffs verdaderamente rompecuellos.

Por momentos acertaron incluso a buscar una cierta épica, nada pagada de sí misma, y que por algún motivo me recordaba a aquellos Windir de discos como “Arntor” o “1184”. Para el cierre quedan una cierta búsqueda de un black más atmosférico y, ya con una sola guitarra, esa outro cerril y furibunda. Me agradaron.

Jade venían presentando su largo de 2025 “Mysteries Of A Flowery Dream” y se dejaron la piel en el empeño. Lo que me agradó fue ese inicio acompasado, algo alucinado incluso, calma antes de la tempestad que desatarían después. Dos paneles flanquean la batería de Lord Bud. También son dos los micrófonos que tiene ante sí el bajista Joan Fr y dos son los guitarras a cada lado del escenario. Todo sea por la simetría.

“Buenas noches, Oviedo”, exclama Joan. “Somos Jade” y procede a descerrajar una “Light’s Blood” en la que nervio y atmósfera juegan a encontrarse, al tiempo que los solos de guitarra se reconocen alucinados, algo a contrapié de esos ritmos tan vivos, generando unos contrapuntos de lo más llamativos. Contraste este que se repetiría no pocas veces a lo largo del set. Al cierre hubo agradecimientos para la buena gente de Northern Blaze Prods. Era su primera vez en la región y no iban a perder la oportunidad de agradar. “Shores Of Otherness” añade una pizca más de melodía. Y lo hace sin sacrificar nada de nervio e intensidad. Bailaba Joan Fr entre registros mientras la banda acometía cada riff, cada pasaje, cada cambio de ritmo con total solvencia. A ratos más disonantes, al otro más melódicos pero siempre sin perder el foco. Fantásticos.

Con un nombre como el de Albert Martí involucrado en el proyecto, raro era que, más tarde o más temprano, no sobrevolase el nombre de Vidres a la Sang. Y tuvo que ser “Cascade” la que de pronto me recordase a la banda egarense. Percutía sin cesar Lord Bud tras baterías a tiempo que impulsaba otra de esas creaciones intrincadas, musculosas, oscuras… El sonido era impecable. Algo que denota cómo la batería era capaz de taladrar el pecho sin llevarse por delante al resto de elementos. Fue a lomos de ese gran sonido que Joan Fr anunció que volvían al debut para rescatar “una de las más rápidas”, que resultó ser no otra que “Ghastly Eyes”.

Hubo “compatriotas” que se acercaron hasta la Lata para verles. Puede que no fueran la banda más activa sobre las tablas. Tampoco el (remozado) escenario de la sala da para grandes alegrías. Pero era tal la precisión y el nervio con el que hilvanaban sus intrincadas composiciones que poco importó. Un death metal de fortísimo poso atmosférico que se amplificó aún más (si cabe) en el tramo final. Ese que acoge “Darkness In Movement”, donde a veces merodea una calma de lo más tensa, y la final “A Flowery Dream” con ese poso tan marcial y sus solos casi omnipresentes. Su primera visita a esta tierra, con la buena gente de Totengott sin perder ripio en primera fila (ambas bandas han girado juntas en el pasado) no pudo resultar más propicia. Esperemos que no sea la última.

Entonces Balmog desatarían la mayor de las oscuridades en la Lata. La formación gallega, que llegaba como trío a tierras ovetenses, vino a mostrarse todo lo sólida e hiriente que cabía esperar. Casi harapientos, rostros oscurecidos y una forma de entender el black metal que los sitúa como una de las banda de referencia dentro de nuestras fronteras.

Como no queriendo ser menos que sus compañeros de cartel (¿se pusieron todos de acuerdo?), el arranque del set no puede ser más acompasado ni alucinado. Todo oscuridad, humo y ruido después, resulta llamativa la escandalera que montan para tratarse de solo tres piezas sobre el escenario. Batería, bajo, guitarra y los distintos pedales de distorsión a los pies de Balc. Precisamente haciendo uso de ellos fue que se iría permeando en su sonido esa cara más psicodélica, imbricada en su metal negro y a ratos asfixiante. La banda venía presentando “Laio”, disco particularísimo donde los haya, y la gente se entregó, con cierta moderación eso sí, a su lacerante ritual.

Balc estuvo ágil a la hora de bailar entre registros. Su voz reverberó por toda la Lata con fuerza, penetrando cada poro, hiriendo cada tímpano, acertando a sonar agónico, por momentos casi desesperado, al tiempo que trazaba riffs y solos desde su desgastada SG. El sonido fue sucio pero acorde a la propia idiosincrasia de la banda. La sala, si bien nos lo puso difícil en el apartado fotográfico, ha crecido una barbaridad en este sentido. El trabajo duro y (sobre todo) continuado acaba por dar sus frutos.

Atrás, Virus acometía cada cambio de ritmo con solvencia. Batería de toda la vida de los gallegos, propulsó a los suyos al tiempo que se peleó con un kit no muy por la labor. Disonancias frente a puros blast beats. Voces agónicas y una banda que parece entender a la perfección su papel dentro de nuestra escena extrema. No sé si “la mejor banda de black de España”, como me dijo cierto amiguete durante los últimos compases, pero una de las más relevantes sin ningún género de dudas. Que nos dure.

Creo estar repitiéndome cuando afirmo que el underground sigue gozando de aparente buena salud en la capital ovetense. El viernes, con una entrada más que digna, quedó claro una vez más. Y ya son unas cuantas desde que cubro eventos para esta casa. Nos alegramos por la buena gente de Northern Blaze Prods, a quienes tenemos que agradecer las facilidades que pusieron cara a la realización de esta crónica. Del mismo modo, tampoco quiero cerrar sin mandar un saludo a los habituales de siempre. Ya saben: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Agenda: Balmog + Jade + Nazgash en Oviedo

La tinieblas vuelven a tomar Oviedo el viernes 29 de mayo. De la mano de Northern Blaze Prods los gallegos Balmog, una de las bandas más importantes del black metal patrio, el combo death metal catalán Jade y los blackers locales Nazgash descargarán su artillería sónica en la ovetense Lata De Zinc.

Noche de presentaciones, Balmog regresan a nuestros escenarios para presentar su última obra de estudio «Laio» que veía la luz hace apenas un año a través del sello alemán War Anthem Records.

Para Jade, formación afincada en Barcelona, será su debut en Asturias. Compuesta por miembros de  Proyecto formado por miembros de bandas ya míticas como bandas tan reconocibles como Foscor, Vidres a la Sang y TodoMal presentarán su nuevo disco «Mysteries Of A Flowery Dream» editado el pasado 2025 vía Pulverised Records.

Los gijoneses Nazgash también llegan a la cita con nuevo material que defender, «Eternal Cycle Of Death» del que estrenaron un primer adelanto allá por el mes de marzo.

Apertura de puertas: 19:30 horas
Inicio de los conciertos: 20 horas
Entrada anticipada 12€ + gastos a través del siguiente enlace:
https://entradium.com/events/balmog-jade-nazgash
Precio en taquilla: 15 €
Menores de edad acompañados por tutor legal tendrán acceso gratuito

Agenda: El Castru Gargantá Vol. 30

Pues ya 30 los eventos orgamizados por el Castru Gargantá desde su nacimiento en enero del 2024. Y para celebrarlo el próximo sábado 23 de mayo pasarán por sus instalaciones el combo doom /sludge portugués Soul Of Anubis que estarán acompañados por la banda blackened crust avilesina Niebla Funeraria.

La formación lusa presentará su nuevo disco «Ritual» editado en el mes de febrero a través del sello Time To Kill Records.

Por su parte Niebla Funeraria formados en el 2009 abrazan en su propuesta sonora atmósferas oscuras y densas inspiradas en la naturaleza y los frondosos bosques asturianos, combinando la agresividad del crust punk con la frialdad del black metal clásico.

A partir de las 18:30 horas con acceso libre que no gratuito, para que en un ejercicio de responsabilidad el espectador decida cuanto pagar.

Reseña: Unreal Overflows «Slaves Of The Human Future World» (Great Dane Records)

Casi veinte años han pasado desde aquél “Architecture Of Incomprehension” con el que debutaran los gallegos de Cangas Unreal Overflows. Tiempo en el que la banda ha tres álbumes: “False Welfare” en 2012, “Latent” ya en 2018 y finalmente este “Slaves Of The Inhuman Future World” que hoy nos ocupa en 2025. Ya con Zoilo Santiago Loira (guitarras, voz, bajo, baterías) y Diego Bea Besada (guitarras) como únicos integrantes. El propio dúo se ha encargado de producir, grabar, mezclar y masterizar estos nueve temas a caballo entre Zoilo Unreal Studio y Beabesada Estudios. Great Dane Records puso el disco en circulación en formatos CD (digipack) y digital.

Ni epopeyas sinfónicas ni más artificio que el que emana de las guitarras de Zoilo. “Echoes From The Past” entrega un prólogo elegante para después descoser su propuesta y alternar la cara más flamígera del actual dúo con la más melódico. En el contraste entre ambas intensidades radica gran parte del encanto de este primer corte. Buenos cambios de ritmo, a veces quizá algo bruscos, pero siempre apoyados por las buenas melodías de ambos guitarras. Un puente que desliza hacia su cara más progresiva y un epílogo cuyas voces filtradas me llevan inevitablemente a pensar en los primeros Cynic. Un buen primer corte.

Baterías vibrantes comandan el arranque de “Digital Slavery”. Hay buenos riffs aquí y en general una versión algo más desenfadada de U.F.. Sea como fuere, ellos no olvidan ni los buenos detalles en lo técnico ni tampoco unas estrofas, tan retorcidas como arrastradas, en la más pura tradición de la banda. Más concisa conforme atraviesa su tronco central, emerge ahí su cara más atmosférica. También buenos detalles de Zoilo con el bajo. Se nota esa pulsión por tratar de llevar su música hasta los confines del género. Asirse con fuerza a ellos y exprimir todo cuanto llevan dentro como músicos. Siempre sin imposturas ni artificios y del modo más orgánico posible.

Las melodías que dan inicio a “Tearing The Layers Of Reality” pueden pasar por las que más gancho disponen de todas cuantas encuentro a lo largo del álbum. Aquí vuelve la cara más descosida del dúo para un death metal melódico iniciático y quintaesencial. Un corte de esos que parece aludir más al corazón que a la cabeza, que entra a la primera y que, pese a su naturaleza más rotunda, no se olvida de los buenos detalles, técnicos y melódicos, sin los que esta banda no sería la que es. Muy disfrutona.

Así las cosas, “Beyond The Code” retorna a contornos más técnicos y retorcidos. En un disco que alude al sonido más primigenio de la banda, esta cuarta entrega se echa en brazos de una escritura retorcida y diría que ambiciosa. Por ahí, Zoilo y Diego darán su mejor versión como compositores. Pero es que además, las estrofas vienen soportadas por una serie de melodías tan precisas como gancheras. Y aunque eche en falta un bajo algo más grave durante las partes más pesadas, o una batería con algo más de peso, sigo pensando que pasa por ser uno de los mejores aportes de este nuevo trabajo.

Visage Of Betrayal”, entrega más extensa de las nueve, se construye desde un prólogo arrastrado y rotundo. Zoilo está dejando voces realmente agrias aquí. Y el dúo compone en esta primera parte una estructura menos retorcida y más lineal que en el resto del álbum. Los cambios de ritmo se suceden con naturalidad. Las estrofas de nuevo se apoyan en interesantes melodías de guitarra y el juego entre canales, de manera muy marcada cuando oyes el disco con auriculares, no podría tener mejor equilibrio. Los atemperados cambios de ritmo que ocurren en esta primera parte contrastan con los más rotundos de su parte final. Por ahí un corte que viene a mostrar dos caras muy marcadas del dúo: la más acomodada primero. La más furibunda después. Por ponerle un pero, ese desangelado fade out final. En cualquier caso otra de mis favoritas.

Averse To Creation” es otro prólogo estimulante por retorcido. Hay tensión en ese tech death preciso y a la vez rocoso. Después se suceden estrofas con algo más de brío y una estupenda línea de batería. El puente central, siempre con Zoilo declamando con su gravedad habitual, contrasta con los habituales requiebros santo y seña de Unreal Overflows. Camino del epílogo surgen interesantes juegos vocales, seguidos de las siempre acendradas melodías de ambos guitarras. Se puede acusar al dúo de construir un metal muy de nicho, pero no de no saber llevar su metal técnico hasta las últimas consecuencias.

De prólogo trotón, desenfadado incluso, “Against Our Will” pronto diverge hacia posiciones más cercanas al resto del álbum. Y lo hacen adoptando ahora ritmos más apaciguados y serpenteantes. Si algo me gusta aquí es ese pequeño solo de guitarra, la desnudez que le rodea, así como la violencia con que la composición reacciona a continuación. Puede ser el corte que más escuchas exigió de todo el trabajo. También uno de los que más me engancha a día de hoy. Una clásica estructura en constante diálogo consigo misma, tan sólida como autorreferencial.

El bajo de Zoilo comanda el prólogo de “Consumed By Himself”, corte que puede acusar cierta repetición de patrones a estas alturas del álbum. No sin que quepan buenas melodías y riffs bastante apañados, pero sí que tal vez dejando cierta sensación de déjà vu. Unreal Overflows lucha contra ello alternando la mayor quietud del comienzo con su cara más directa y efervescente. Clásicos cambios de ritmo y unas baterías brillando a la hora de ensamblar los distintos ritmos que se suceden. Con eso y con todo ya digo que un corte que, a día de hoy, me pasa un tanto inadvertido.

El cierre es para “Longing For Silence”, que enfrenta el clasicismo de algunos de sus riffs con un metal trotón y eficaz. En sus partes más técnicas, todo parece entregarse a la buena labor de ambos guitarristas. Procurando mantener el interés a base de alternar buenos riffs con mejores melodías. Nada que no hayamos escuchado a lo largo y ancho del álbum, pero con una concisión y una seguridad, pienso, por encima de la media del disco. La banda culmina así este “Slaves Of The Inhuman Future World” inmersa en su metal retorcido pero orgánico de siempre. Sin más artificios que los que emanan de sus guitarras.

… y que en estos tiempos de inteligencias artificiales, discos sobreproducidos (dentro incluso de las fronteras del género) tiene algo de declaración de intenciones. Fijar la mirada en el pasado para asegurar el futuro. Muchos y muy buenos riffs, aún mejores melodías y su clásico juego con las estructuras. Pienso que el álbum se hace fuerte en su tronco central. “Visage Of Betrayal” o “Averse To Creation” pueden contarse entre las mejores composiciones que hayan hecho nunca. Y aunque aquí y allá haya ideas con las que no conecto en igual medida, difícilmente mi nota descendería de un notable. Mientras que el futuro que tenemos a las puertas nos aterra, el presente ha entregado un más que conciso y eficaz álbum de buen technical melodic death metal. Bienvenido sea.

Texto: David Naves