Crónica: Breakdown Fest (Oviedo 8/5/2026)

Y el metal extremo, en sus distintas formas, de nuevo se hizo carne en la capital del Principado. Regresó el Breakdown Fest y lo hizo con Estilo como epicentro, reuniendo en la remozada sala a los canarios The Zeronaut, los ciudarealeños Incordian, los vigueses Titano y los asturianos Sound of Silence. En un fin de semana sobre saturado de oferta, aún cuando se cayó alguna de las citas, el sarao que nos ocupa no lo tenía nada fácil…

Ni tampoco The Zeronaut cuando toman el escenario de la sala. Poca gente aún, algo que, de todas formas, lejos de arredrar a los de las islas, nos conminó a seguir bien de cerca su death melódico de corte clásico. Una forma de entender el melodeath que, de entrada, me recordaba a los catalanes Ravenblood (mi última visita a esta sala había sido precisamente para verles, lo que son las cosas) y un sonido donde, al comienzo, se echaba en falta una batería con más presencia. Inconvenientes que se irían arreglando con el trascurso del set y que, de todos modos, tampoco empañaron su descarga.

Pero ellos tienen buenos temas. “Dead Machines” cae como una losa sobre la sala. Víctor Nassar, bajista y voz, había ironizado con que querían “traer algo de sol pero no cabía en la maleta”. Aquí se mostraron sólidos, casi rocosos, añadiendo unas pizcas de pesadez a su metal extremo. El propio Nassar agradeció a la gente su presencia allí, “somos pocos pero dispuestos”, para después arremeter con la cara más vigorosa del cuarteto. “Under The Righteous’ Flag” entrega una visión algo más épica. Lástima que no pudiéramos oír esa segunda voz de Ruymán Santana. En cualquier caso, bien están esos solos que trama junto con Francisco González. “Ahora vamos a bajar un poco el tono”, adelantó Nassar. Y procedieron a descargar “Through The Night”, con un tiento más heavy en melodías con pasajes más tranquilos y, ahora sí, esa segunda voz de Santana.

Nos veía “muy peinaos” aún Nassar, de ahí que procedieran con “In The Throes Of Bliss”, que encerraba su cara más vibrante y nerviosa. No fue mucho el rato del que dispusieron, apenas media hora, pero a fe mía que lo aprovecharon. Sin olvidarse de los debidos agradecimientos, cuesta (como es lógico, por otro lado) ver a bandas de las islas por estos lares, procedieron con un tramo final donde destacaron los solos doblados de “Slowly We Rust” o esa pesadez final de “What Lies Below”. A buen seguro que más de una cabecita se quedó con su copla.

Le llegaba el turno entonces a los thrashers Incordian. La banda, que hubo de cancelar su paso por el Mosh Fest (crónica) hace ahora un año, tenía el viernes una ocasión que ni pintada para sacarse esa espinita. Y desde luego le pusieron ganas y empeño. Arribaron a Oviedo en formato cuarteto, lo que de todas formas no amilanó a los chicos. Y es que ya desde la inicial “Su Ley y Su Dios” ponen todo de su parte para que la gente se lo pase en grande. Tal es así que ya desde ese arranque se pudo ver algo de movimiento frente al escenario. “Gasolina y Llamas” propone después a unos Incordian rebosantes de pesadez y groove. Paco Sánchez al micro, no cesaba de moverse por todo el escenario, buscando siempre la conexión con la gente a cada momento.

Sería el propio frontman quien aparecería con una señal de tráfico por el escenario, pidiendo a los presentes que se movieran en círculos. Todo para una “De-Mente” que, sí, desató algún que otro circle pit en Estilo. Con sentidos deseos de fallecimiento para algún que otro genocida, que cada cual se haga su composición de lugar, “¿Dónde Está La Muerte?” destapa su cara más venenosa. Blast beats en baterías y mucho baile frente al escenario, Incordian no hacían prisioneros. Todo ese thrash incendiario y venenoso no oculta, no obstante, la cara más lúdica del eventual cuarteto. Y es que “vamos a hacer una romántica”, exclamó Paco Sánchez, y lo que resultó de ello fue “Peste”, esa pequeña broma perteneciente a su último largo “De-Mente” (reseña).

Y no, Diva Satanica no estaba allí para sumar sus voces en “La bestia Ya Despierta”. Lo que despertó, sin embargo, fueron las ganas de fiesta tanto de los presentes como del propio vocalista, quien no dudó en bajar a mezclarse con el público. Para la recta final quedan la tan fugaz como cómica “Muerte x Churro”, “Mugre Humana” (con Txeffy sumando voces en estribillos) o la muy bailonga “Thrashtornaos”. Si usted tiene un problema y se los encuentra, “¡cuidado con el cerdo!”. Tan contestatarios y protestones como divertidos y contundentes.

Titano, recentísima formación deathcore viguesa, asaltaba la capital asturiana con apenas una referencia bajo el brazo, el Ep “Apex”, y muchas ganas de derribar la sala hasta sus mismos cimientos. Se les puede echar en falta (o no) el escaso material con el que irrumpieron en el Breakdown Fest, pero de ningún modo el buen sonido del que gozaron y lo compactos que acertaron a sonar.

Porque ya desde que atruena esa Harley Benton de ocho cuerdas y nos inundan las diversas bombas de sonido, uno palidece ante la pegada de los gallegos. Triple M en voces mostró una gran habilidad a la hora de bailar entre registros agrios y oscuros. Haciendo buen uso del podio que colocó al frente del escenario y retando en todo momento al público. Fue la cara más visible de una banda por otro lado sobria en lo escénico. En cualquier caso, “Last Of The Brood” añadió algo más de nervio a su deathcore. Y, en consecuencia, la batería sufrió los rigores del directo. Un kit que a un tris estuvo de echar por tierra su descarga.

En cualquier caso los disfruté cuando exhibieron algo más de músculo técnico. También un pulso más melódico. Y aunque me costó reconocer la versión que introdujeron (“Disengage” de Suicide Silence según nos chivaron, nos hacemos mayores sin remisión), la gente a mi alrededor la recibió de muy buena gana, coreando incluso las melodías provenientes de la ocho cuerdas de Dyable. Precisamente él junto al batería Elvis Hernández se quedarían a solas sobre las tablas para darle un descanso a Triple M. Él y la banda al completo volvieron para intentar demostrar su mejor cara. Que fue el hecho… solo a medias. Al punto de que Titano acabaría por repetir el corte porque las cosas se hacen bien o no se hacen. Para el cierre quedaría, qué cosas, otra repetición, la del primer corte que habían tocado, “Deo Vashara”, dejando claro que son una banda joven, algo escasa aún de repertorio, pero con mimbres suficientes para armar mucho ruido en la escena deathcore estatal. Queda dicho.

El pasado viernes, Sound of Silence se tiraron desde un octavo y sin red. “A New Level Of Suffering” (reseña) veía la luz hace escasas fechas y la presentación del mismo resultaba, quizá, algo temprana. Dio igual. Tienen la lección tan aprendida, suenan tan sólidos y engrasados, que uno piensa cómo es que esta banda no ha alcanzado cotas mayores en su ya larga travesía por la escena estatal.

Y es que ya en “Life After Magma” queda patente que van a hacer lo que quieran con nuestras cabezas. Con nuestros cuellos. No hay concesión de ningún tipo. A degüello, Jorge Rodríguez marca el paso y la dupla Nague & Rubo empasta riffs y melodías sin perder agresividad ni tampoco clase. El tema que da título a ese último trabajo los devuelve a sus raíces más melodeath y, al final, a Nefta, voz del quinteto, le sobraban la sudadera y hasta los pantalones. En “Ritual Massacre” están sonando intensos como demonios. De un lado al otro de las tablas, Viti paseaba su bajo y también su gesto risueño mientras engranaba con las violentas andanadas de Jorge en baterías. “Uncertainty / Path To Hope”, Rubo con sus poses de toda la vida, y unos Sound of Silence que acertaron a sonar más melancólicos de cara al epílogo.

Hasta aquí llegaba la presentación del nuevo álbum. De ahí en adelante el set consistiría en un cumplido repaso a obras anteriores, con alguna que otra sorpresa. Hubo “Tensa Calma”, si bien Nefta hacía poco honor al título, correteando de un lado al otro del escenario, subiéndose al podio y no dejando una sola gota en el tintero como, por otra parte, viene siendo habitual en él. Hablaba antes de las poses habituales de Rubo. Otro de los gestos que acostumbran a repetirse es el de Nefta pasando por entre las piernas de Viti. Un clásico ya de la banda asturiana y que sucede en “Nunca Seré Feliz”. Sí que eran felices, no obstante, quienes se encontraban frente al escenario. Pienso que no era para menos.

Dmitry Stalingrado dio un pequeño descanso a Nague para “Felices Bajo Tierra”. “Abajo, arriba, abajo…” bromeaba Nefta antes del breakdown. Incluso hubo ronda de espontáneos aquí. Pelayo López primero, Gin (After Salem) después. Más que nunca: una fiesta. Esto se llama “Sacrificio…” (de una vida atormentada) exclamó Nefta. Y, con él y su banda, nos retrotraímos hasta el álbum de 2009 “El Funeral De Las 10 Almas”. Hubo wall of death aquí, con presencia del propio frontman (“espera que voy p’allá”) y en general mucho movimiento entre sus fieles. Para el tramo final fueron quedando viejas perlas del quinteto. A saber: “Un Nuevo Anochecer” o “Viendo Al Cielo Llorar”, pero mi favorita de este tramo final, qué le vamos a hacer si la cabra siempre tira al monte, es “Densa Niebla”, con un Nefta llevado en volandas, una vez más (y van…) y la banda confirmando que sigue tan enérgica, efectiva e incluso disfrutona como siempre. Todo clase y pegada.

Puede que el público no respondiera en el número que barruntamos algunos antes de llegar a la sala. Puede que la oferta del pasado fin de semana, como dije más arriba, fuese de todo punto desproporcionada, hipertrofiada… Pero ello no quita para que las cuatro bandas aquí presentes dieran lo mejor de sí para otro buen Breakdown Fest. Que no muera la idea, siga viva en el futuro y nosotros que lo veamos (y lo contemos). Por mi parte nada más. Agradecer a Nefta el trato y las facilidades dispuestos en favor de esta crónica, mandar un saludo tanto a bandas como a los habituales de siempre, de toda la vida, y ya saben: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: Erundina Artidiello

Agenda: Breakdown Fest (Oviedo / Torrelavega)

Apenas siete días para el arranque del Breakdown Fest, que tendrá lugar en Oviedo y Torrelavega los días 8 y 9 de mayo respectivamente. La parada asturiana tendrá lugar en la Sala Estilo y contará con la participación de Sound Of Silence en su primer concierto tras la publicación de su nueva obra de estudio «A New Level Of Suffering», Incordian, The Zeronaut y Titano.

Entrada anticipada online 15€ a través del siguiente enlace:
https://ticketandroll.com/evento/breakdown-fest-oviedo

Al día siguiente el festival se traslada a Cantabria, concretamente a la Sala New Moon para compartir cartel con Incordian, The Zeronaut y la formación local Murdeity.

Entrada anticipada online 10€ a través del siguiente enlace:
https://ticketandroll.com/evento/breakdown-fest-cantabria

Reseña: Sound Of Silence «A New Level Of Suffering» (Breakdown Productions 2026)

Regreso al largo de los asturianos Sound Of Silence. Y un disco que trae como novedad el salto lírico del español al inglés, con todo lo que ello supone. Es el primer trabajo, además, para Nague (guitarras) y Viti (bajo). Junto a ellos siguen el también Aneuma Jorge Rodríguez (batería), Rubo (guitarras) y Nefta (voz), quien además graba, mezcla y masteriza estas ocho nuevas composiciones en sus Breakdown Studios de Gijón. “A New Level Of Suffering” vio la luz el pasado 21 de abril.

Empty Abyss” emerge lenta y elegante. Un piano que se eleva, uso arreglos que afinan un pulso casi cinemático. Introducción breve, sinfónica, que habrá de dar pie a una inmisericorde y contundente “Life After Magma”. Un pildorazo de apenas dos minutos con Jorge Rodríguez marcando el paso a un death rabioso aunque no exento de una cierto poso melódico. Metal extremo, que reconduce después de que la banda entregara su cara más lindante con el black metal en el anterior Ep “Primvs Capite”.

A New Level Of Suffering” afianza esa vuelta al melodeath, y lo hace con recetas que son bien conocidas entre los fans del quinteto: baterías fulgurantes, riffs con un fuerte poso melódico y un Nefta que, aún en su casi perpetuo desgarro, sabe moverse hábil entre registros. Todo suena potente pero discernible. Los Breakdown Studios siguen creciendo y esta banda con ellos. Es un corte que me agrada por construcción, por la cantidad de requiebros que dibuja, así como por una base rítmica poderosa y bien empastada. Luego llega el puente, con el buen solo primero y ese avanzar más pesado después. Marca de la casa. De ahí al cierre adoptan ese metal incendiario del comienzo, si acaso con una pizca más de melodía pero también de desgarro. Estupenda.

Esa alternancia entre registros de Nefta se amplifica en una “Sorrowful Above The Earth” que, de nuevo, vuelve a poner de relieve a los S.O.S. más feroces. Jorge Rodríguez comanda con pulso firme desde baterías. Alterna ritmos vivos con blast beats incesantes, mientras Nague y Rubo acometen verdaderas diabluras desde las guitarras. Es la receta clásica del combo, lo que no quita para que sorprenda la fuerza con que aún afrontan sus composiciones. De igual manera me agrada la construcción de estribillos, lo diversos que resultan en cuanto a ritmos. Luego hay secciones solistas interesantes a modo de engarces y un trazo que solo se despegará de esos ritmos siempre tan vibrantes camino del epílogo. Siento a la banda en plena forma aquí.

Agonizing Souls” viene para ofrecer la cara más pesada, casi machacona, de estos Sound Of Silence. Un corte un poco a la contra del álbum, que apuesta por un paso, a cierto punto, casi marcial. Nague y Rubo están no poco finos a la hora de construir las distintas melodías, mientras que un Nefta más rotundo que de costumbre, acierta a jugar entre registros camino de estribillos. Me agrada por el modo en que oxigena a este quinto disco, y que se reserva un metal más directo para el puente. Casi el negativo de otros cortes dentro de este nuevo nivel de sufrimiento.

Ritual Massacre”, claro, responde ahora regresando a la cara más salvaje y violenta de los asturianos. Ni tres minutos donde el quinteto se desfoga con una composición directa, sin ambages ni complejos, con Nefta poniendo todo el picante posible. A ratos en voces tan agudas que no resultarían raras comparaciones con gente como Dani Filth (Cradle Of Filth) o Joe Stamps (Ba’al, Hecate Enthroned). Sacrificada en gran medida a esa visión más fulgurante, con un Jorge Rodríguez desbocado tras baterías y muy pocos miramientos en general, apenas se permite un ligero impás previo al epílogo. No deja títere con cabeza que diría un clásico.

Qué elegante el prólogo de “The Cosmos Devourer”. Pueden ser estos los Sound Of Silence que más arraigados parecen en aquél viraje hacia posiciones más black que marcó su anterior Ep “Primvs Capite”. Un corte que, asimismo, me agrada por lo diverso de su composición. Por las libertades que acierta a tomarse con respecto a otros cortes del tracklist. Todo ello sin tampoco hacer concesiones de ningún tipo, pero acertando a diversificar una propuesta, si bien ahora algo moderada, igualmente extrema y nada vacilante. Estupendo el solo que adorna el puente y eficaz esa conducción apesadumbrada que conduce hasta el cierre. Puede ser fácilmente la que más ha ido creciendo con las distintas escuchas.

A medio camino entre los Sound Of Silence más académicos y los más cercanos al black metal se sitúa el cierre “Uncertainty / Path To Hope”, que puede ser fácilmente el corte más elegante de los ocho. Hay un gran trabajo de Nague y Rubo en cuanto a melodías. Especialmente en todo su primer tercio, ahí donde la banda se conduce sin prisas, sin abandonar tampoco su habitual metal conciso y febril, pero conduciéndose ahora con una mayor pausa. Para el puente queda incluso ese poso más melancólico que inunda no pocos cortes a lo largo de su ya dilatada trayectoria, mientras que el cierre acierta a fundir un deje más intimista (si se quiere) con una mayor rabia. Todo engrana finalmente para dejar un ante epílogo redondo, que me agrada en gran medida, y un cierre de aires casi oníricos. Magnífica.

Va a hacer veinte años de su primera referencia como banda, el largo “La Casa De Los Lamentos”, pero el pie sigue en la tabla. Al tiempo que las líricas adoptan ahora el inglés como eje transmisor de las canciones, éstas vuelven hacia unas influencias más cercanas al melodeath del que venían haciendo gala hasta el mencionado Ep de 2022. Cada vez menos metalcore, no esta ya una banda que sienta la necesidad de injertar breakdwons cada dos minutos, Sound Of Silence abrazan más que nunca el metal extremo, con todo cuanto ello supone. Hay buenos riffs, diversidad en lo compositivo, que alterna cortes directos y furibundos con otros más retorcidos, más recargados incluso, dejando siempre un sonido potente pero nítido. Todo está puesto al servicio de apenas media hora de metal rabioso y contundente, pero también elegante y casi hasta distinguido. Véanse los minutos finales. Ni aflojan ni pinta a que vayan a hacerlo de aquí a un tiempo. Y yo que me alegro.

Texto: David Naves

Sound Of Silence: Nueva Canción y Fechas En Vivo

Sound Of Silence nos presentan «Life After Magma»  nuevo adelanto de su nueva obra de estudio «A New Level Of Suffering» que verá la luz el próximo mes de marzo.

Grabado, mezclado y masterizado por Nefta Vázquez en Breakdown Studios «A New Level Of Suffering» será el segundo capítulo de una obra dividida en 4 actos continuación directa de «Primvs Capite«.

Mientras llega el estreno del nuevo trabajo discográfico la formación asturiana continúa con la actividad en directo. Su primera parada será el próximo 28 de febrero en el festival albaceteño Rugido Metal Fest en el que compartirán el escenario del Theatre Club de Villarobledo con Death&Legacy, Jalapeña, John Doe, Incordian y D.E.P. Entrada anticipada online 15€ a través del siguiente enlace:
https://mutick.com/e/rugido-metal-fest-vi

En el mes de mayo encabezarán la segunda entrega del Breakdown Fest que tendrá lugar en Oviedo y Torrelavega los días 8 y 9 respectivamente. La parada asturiana tendrá lugar en la Sala Estilo y contará con la participación de Incordian, The Zeronaut y Titano. Entrada anticipada online 15€ a través del siguiente enlace:
https://ticketandroll.com/evento/breakdown-fest-oviedo

Al día siguiente el festival se traslada a Cantabria, concretamente a la Sala New Moon para compartir cartel con Incordian, The Zeronaut y la formación local Murdeity. Entrada anticipada online 10€ a través del siguiente enlace:
https://ticketandroll.com/evento/breakdown-fest-cantabria

Agenda: Mortsubite + Beast Inside + Dr Nekro en Gijón

De la mano de Breakdown Productions el combo deathcore burgalés Mortsubite regresa a los escenarios asturianos el próximo sábado 3 de mayo.

Con el Tizón Sound gijonés como base de operaciones presentarán sus nuevas composiciones acompañados por Beast Inside, en el retorno a los escenarios año y medio después con una renovada alineación tras la llegada de Adrián Granda a la batería y Kai San Martín al bajo. Completan el cartel los langreanos Dr. Nekro, actualmente inmersos en la confección de su segunda obra de estudio.

Entrada online anticipada 10€ a través del siguiente enlace:
https://ticketandroll.com/evento/mortsubite-northslave-y-beast-inside-en-gijon

ACTUALIZACIÓN:
Cancelado por fallecimiento del propietario de la sala.

Crónica: Breakdown Metal Fest (Oviedo 17/4/2025)

Primera edición del Breakdown Metal Fest y allí que procesionó el equipo de Heavy Metal Brigade presto a dar cumplida cuenta de las descargas de Chamako Wey!, Nuestroctubre, Absalem y Serrabulho. Cuatro propuestas bien diferenciadas para un menú más que óptimo, amén de un perfecto antídoto a la beatería reinante.

Siempre es un gusto encontrarse con la buena gente de Chamako Wey!. La formación sigue inalterada desde anteriores descargas, lo mismo que ese metal, en efecto fronterizo, y que tanto gusta de confrontar intensidad y groove. Muy firme al doble bombo Mike Jiménez, y fíjate que una vez más enfrentaba los pedales en calcetines. En líneas generales, el sonido en la Lata de Zinc parece mejorar a cada semana que pasamos por allí. Gran labor de Ovana una noche más.

Daniel Larriet no se quiso olvidar de los debidos agradecimientos. Encaró después “Fariseos” con su hosco registro habitual. Inquieto en la medida que lo permitía el coqueto escenario de la Lata de Zinc, haciendo buen uso de esa tarima y animándonos a que fuéramos entrando en calor. Fue un set algo más corto que otras veces pero en el que aún tuvieron tiempo de presentar un corte de nuevo cuño, “La Tempestad”, que desató a los Chamako Wey! más violentos de la jornada. Larriet, de hecho, lo encaró desde alguno de los registros más agrios que le recordamos.

Adri “Mostro” dejaría un buen solo en “Zombie Caníbal”. Fue precisamente su guitarra la que después vino a dar problemas, amenazando con echar por tierra el set de los asturianos. Solventados los problemas, el público respondió con calor a las embestidas del quinteto y, por ahí, supo dar inicio con buen pie al Breakdown Metal Fest. Y es que “Pendejos Fronterizos” rara vez falla en su propósito. Seguimos atentos a sus evoluciones.

Desde Zaragoza nos llegaba el cuarteto de metalcore Nuestroctubre. Su arranque de set posee una violencia tal que casi suena a llamada de atención sobre las posibilidades de la banda. “Muerte Por Defunción” puede dar pinceladas de su sonido pero en ningún caso resumir toda su propuesta. Porque sin salirse de las lindes del género saben construir temas que resultan atractivos por diversos. Su frontman Víctor Iglesias no dudaría en mezclarse entre la gente ya desde los primeros compases de “Irrompible”. Que si había que bailar, preguntó. Aún con eso, lo mejor por su parte fue el amplio abanico de registros que manejó. Yendo desde agudas voces limpias a gritos desgarrados o directamente guturales con toda naturalidad.

La fiesta montada abajo del escenario no distrae de las tremendas líneas de batería que está dejando Axell Valladares. Velocidad y grooves endemoniados casando a la perfección. Hubo un wall of death en la medida en que lo permite una sala como la Lata de Zinc y, por lo general, su propuesta pareció caer de pie en la tarde noche ovetense. Tras los agradecimientos de Víctor Iglesias, la banda desató su cara más melódica a través de “Monedas Sin Cruz”. A pinceladas, fueron dando muestras de ese amplio rango de influencias y sonidos que manejan. Xexu Jerez dejó buenas melodías con su Gibson aquí. Tras el pequeño escarceo con esa cierta calma, llegó el turno de apretar el acelerador y entregar una violentísima “El Camino Del Oriente”. Intensos y descosidos ahora, Iglesias contaría aquí con un buen apoyo en coros del bajista Zankare para un epílogo que de nuevo regresa a contornos más amables.

Al grito de “fuera fascistas de nuestra escena” arremeten con “Entre Los Escombros De Mi Mente”, de nuevo con el frontman perdiéndose entre la gente, lo que vino a multiplicar la algarabía general. Xexu Jerez amagó en un momento dado con redirigir hacia “Killing In The Name Of”, que al final quedó apenas en un fugaz guiño a los angelinos. Sea como fuere, alguno de los breakdowns que trazaron aquí desde luego hicieron honor al nombre del festival. Para el cierre quedó “El Cálculo Exacto”, donde Xexu dibujó alguno de los riffs con más gancho de todo el set. Puede que ciertos speechs de Víctor Iglesias se alargaran un tanto más de la cuenta. Sea como fuere damos fe de que más de uno se quedó con su nombre. Banda a tener muy en cuenta.

De lo bueno por conocer a una banda para la que Asturias es ya una segunda casa. Volvían Absalem a la Lata de Zinc en defensa de “Mortem”, su último Ep, y la gente en la Lata pareció muy por la labor. Porque se prodigan bastante por estas tierras y en este tiempo se han ido ganando su pequeña legión de seguidores. Pero, claro, porque (intro mediante) arrancan con “Charcoal Heart” y pocas veces habrán sonado más compactos. Es esta su cara más desgarrada, ejemplificada en el ambivalente registro de Gin. También la más hábil toda vez uno ve la seguridad con que Mike Gómez encara el solo. Es un tópico decir que toda banda es una familia pero en Absalem uno realmente respira la sensación de verdadera hermandad entre sus miembros. Algo que termina por transmitirse a quienes tienen en frente.

Ellos vuelven a “The Forest”, primera composición de su trayectoria y, como grupo en plena evolución que son, pronto queda clara la distancia entre aquellos iniciáticos Absalem y los actuales. Víctor Villar la remata con un firme blast beat, sonando muy enteros en sus muchos registros. Gin nos dio las gracias por asistir. Y aprovechó para dedicar “Sad Since 1995” a quienes hubieran tenido “una infancia complicada” teniendo que lidiar con “una madre tóxica, un padre ausente, ahora sois más fuertes”. Absalem se adentraron así en una encarnación más sentida y melancólica, con la bajista Carolina García en coros saliendo en apoyo de su compañera. Gin, por su parte, se arrodilló sobre la tarima, miró al frente y terminó alzada en pie uno de los cortes, pienso, capitales para el cuarteto.

La propia Gin tiene razón cuando dice que, al final, la familia de verdad es la que uno elige. Ella está fantástica en los tonos más cristalinos de “Loyal To The Bone”, aún cuando nos había comentado a la tarde que no se veía al cien por cien. A decir verdad todos brillan aquí. Víctor tras baterías y Carolina desde el bajo, Mike con otro buen solo de guitarra y la propia Gin manejándose entre registros sin mayores problemas. Durante el breakdown de “Lord Of The Flies” sucede un animoso circle pit que en cualquier caso no (me) distrajo de la buena labor de Mike con su impecable Solar blanca. “Obscura” siempre me ha dado la sensación de ser una de sus composiciones más redondas. Víctor la enfrenta primero de pie sobre su kit de batería y más adelante firme desde el doble bombo. Cómo conjugaron melodía e intensidad aquí da un poco la medida de la banda que pueden llegar a ser.

Tras los agradecimientos por parte de Gin, llega el turno de “Heads Will Roll”, donde su mayor dependencia de las pregrabaciones se puede excusar en el mayor gancho que despliegan. Al final todo es una cuestión de equilibrio. La gente se arrancó por palmas. Y, a pedido de la también vocalista de Gemtonics, recibió con las linternas de sus móviles la final “Haunted”. Un buen cierre que viene a confirmar que siguen por el camino correcto.

Al primer Breakdown Metal Fest le quedaba una última bala. Los grinders portugueses Serrabulho resultaron algo así como la decantación de los aspectos más escatológicos de Gutalax y su posterior reemplazo por una cierta fascinación por el eurobeat de finales de los los noventa, principios de los dos mil. En lo personal y desde que vi allí mismo a los japoneses Acid Mothers Temple & The Melting Paraiso U.F.O. que no recordaba fiesta semejante. Y de todas maneras lo de aquella noche ni se le acerca a lo acontecido el pasado jueves santo.

De primeras ya llama la atención cómo van vestidos cuando vuelven al escenario tras la prueba de sonido. El bajo con pelusilla de Guilhermino Martins. El recogedor encintado al micrófono de Carlos Guerra. Todo casa con esa visión abierta y desvergonzadamente lúdica del grind en particular y del metal extremo en general. Algo que llega hasta sus líricas, esa inicial “Rest In Piss”, pero que no logra esconder que, en el fondo, son una banda tan sólida como cualquier otra. Comprometida incluso. Porque Guerra no tarda ni cinco segundos en bajar al público e inaugurar el primero de los muchos circle pits que desataron. Apenas destellos de la que se nos venía encima.

Durante las partes más bailongas, esas en las que el clásico “tupa tupa” irrumpe para desatar esa faceta más lúdica, dudaba sobre si estábamos en la Lata de Zinc o en mitad del algún Obscene Extreme. La banda parecía disfrutar de lo lindo y el público del B.M.F. respondió hasta las últimas consecuencias. Pero sería de necios negar que, cuando apretaron el acelerador y buscaron una cierta (mínima) gravedad, sonaron realmente contundentes y sólidos. Lo dije más arriba pero quiero insistir: gran labor de Ovana a los mandos de la Lata. Diría que fue en “B.O.O.B.S.” cuando Guerra pidió a las féminas del público que se animaran a subir al escenario. Ante tal congestión de seres humanos arriba de las tablas, los chicos se las arreglaron como pudieron. Si sus interpretaciones no fueron aquí todo lo precisas que cabía esperar, a quién le importa.

Guilhermino Martins anunció entonces que el próximo tema estaba cantado (que en el caso de Serrabulho viene a ser un decir) en mirandés, un “Grind e Grossa” que a la sazón representaría otro de los momentos de cierto impasse en el set. Por entre el público circularon balones de playa, globos y hasta Krusty el Payaso. A Axl Rose se le saltarían todos los empastes si escuchase la que Serrabulho tenían preparada para “Sweet Grind O’Mine”, revisión claro del “Sweet Child O’ Mine” de Slash y compañía. Guerra acomete la primera estrofa con cierta gravedad, después la segunda a puro gorrineo. Las caras de algunos. Las sonrisas de otros. No creo que nadie quedara indiferente. Ni con esa particular revisión ni tampoco cuando Guerra anuncia que van a hacer el “circle pit romántico”. Dispuso al público por parejas y este respondió en gran número al pedido del cantante. Per se uno de los puntos álgidos del set.

Pero es que no contento con ello, el propio Guerra nos invitó a seguir sus pasos fuera de la sala mientras sus tres compañeros se quedaban sobre el escenario. Quien más quien menos dudó en un primer instante. Justo lo que tardó el frontman en cruzar la puerta y salir por las escaleras hasta el primer piso de la Lata de Zinc, atravesar el parque y llegar hasta el Café Bar Saona para pasmo e incredulidad pura de sus parroquianos. Pensábamos que nos iríamos de vuelta a la sala. Pero no. Vio Guerra a los chicos de Chamako Wey! sentados en una terraza adyacente y allí que nos fuimos a hacerles compañía. Parte de esta excursión fue grabada por el propio Nefta (vídeo) y quedará ya para la posterioridad como uno de los momentos más locos vividos desde que arranqué a escribir para este medio.

A la vuelta a la sala, porque lo mejor es que el show aún no había terminado, a Serrabulho aún les quedaban algunos trucos en el zurrón. El primero ese “quiero cagar y no puedo” (“Quero Cagar e Não Posso”) que repetían insistentemente, con Pelayo, hijo de Kabbrath, emitiendo diversos gruñidos desde el escenario. Aquí Guerra propuso un wall of death pero de culos contra culos. El wall of death a la inversa, podríamos decir. La cosa terminó con una nueva invasión de escenario. Y con la dedicatoria a Krusty, claro, del “Don’t Fuck With Krusty”. Pasaban quince de las doce cuando cesó la fiesta pero, mientras recogían bártulos y demás, nos dejaron con una impagable selección de clásicos: Ace Of Base, Vengaboys y demás gemas del eurobeat más memorable. Un show que, nunca mejor dicho, quedará para los anales (sic) de nuestra vasta mitología conciertil.

Gran primera edición del Breakdown Metal Fest. La fiesta que montaron los portugueses de Serrabulho acapara gran parte de esta crónica, pero sería de necios negar los buenos shows que tanto Chamako Wey! como Nuestroctubre y Absalem habían dejado antes que ellos. Un jueves santo en comandita con unos cuantos correligionarios, metal en cuatro formas bien distintas y el firme deseo de que el festival tire para adelante en el futuro. En jueves santo o cuando sea. Si los idus nos son propicios, allí estaremos.

Por nuestra parte nada más. Agradecer a Breakdown Productions las facilidades dispuestas en favor de esta crónica, mandar saludos a la mucha buena gente con la que departimos en algún momento dado de la noche y ya saben: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Reseña: Aneuma «Flesh & Bone» (Art Gates Records 2025)

Siempre digo que en este negocio solo se trata de seguir el curso natural de las cosas. Tras un segundo disco que marcó un paso adelante con respecto al debut, después de proclamarse subcampeones de toda una W.O.A. Metal Battle y ver cómo llamaban atención de un sello como Art Gates Records, era por fin el turno de confirmar la progresión ascendente con un tercer trabajo. Y lo han hecho Laura (voz) Borja y Abel (guitarras), Jorge Fernández (batería) y (para esta ocasión) Fernando Pérez (bajo) confiando una vez más en los Breakdown Studios de Nefta Vázquez donde ya trajeran al mundo sus dos primeros álbumes. La presión, intuye uno, no habrá sido pequeña. Veamos qué tal han resuelto la difícil papeleta.

Light The Torch Of Strength” presentó “Flesh & Bone” en sociedad mientras dejaba claras muchas de las líneas maestras de este tercer trabajo. La primera que salta al oído es ese bajo ahora tan predominante en la mezcla. De manera muy marcada en estrofas, de hecho. Otra es la labor de un Jorge Fernández tras parches infligiendo más nervio y pegada, algún blast beat incluso, al que es (a día de hoy) uno de los cortes más vibrantes, por veloces, en la historia del quinteto. El resto de la receta es bien conocida por su creciente fanbase: la voz rota de Laura Alfonso, la profunda carga melódica que proporcionan las guitarras de Abel & Borja, el clasicismo que abrazan casi a cada acorde… Rematan con un estupendo solo en su parte final y aunque siento que, en términos de composición y estructuras no es el corte más avanzado del disco, se las arregla para resultar, más que un arranque, casi que una llamada de atención sobre sus intenciones.

El prólogo de “Tear Down The Walls” parece querer seguir donde lo dejara aquella “Circles Of Fire” del anterior “Venom”. Un riff pleno de gancho que cederá protagonismo a unos Aneuma ahora menos nerviosos pero algo más retorcidos. De nuevo, y en esto no iban a fallar, todo el entramado melódico de la composición brilla a la altura. Me gusta esa línea de batería y la forma en que empasta todas las intensidades de esta segunda entrega. Sin florituras de cara a la galería, precisa, elegante incluso. En el debe no dejo de echar en falta un bajo que crepite del modo en que lo hacía en “Light The Torch Of Strength”. Pero en el haber están el buen solo que adorna el tramo final. Bien construido desde esas melodías iniciales y más hábil de lo que intuí en primeras pasadas al disco. Laura traza una buena línea de voz aquí. Sin salirse de su hosco registro habitual pero logrando sonar realmente amenazante en alguno de lo versos. Aquél riff del prólogo regresará para el epílogo y la sensación que me queda como oyente es la de que estamos ante unos Aneuma cada vez más maduros y seguros de sí mismos.

Return From The Land Of The Dead” enfanga un punto más el sonido de los asturianos. Un tercer corte en el que la banda abraza una pesadez que me recuerda a ciertos momentos de aquél “Climax” con el que debutaran en 2022. Relativamente breve, quizá de modo inconsciente asimile ese avanzar tan a medio gas a cortes de mayor duración, lo que no quita para que todo el entramado guitarrero que ofrecen los dos Suárez aquí me resulte más que notable. Aprecio que el bajo de Fernando Pérez vuelva a crujir como hiciera en el corte inicial. También el modo en que Laura se desgañita a lo largo de los estribillos. Pero cuando llega ese cambio de ritmo de la parte final y Abel contrapone su registro al de Laura, siento que la composición bien merecía un epílogo algo más extenso.

Sea como fuere, el tracklist ofrece ahora “Overcome”, corte más extenso del álbum y, desde ya, uno de las composiciones más libres, retorcidas y me atrevería a decir que ambiciosas en la aún corta trayectoria de Aneuma. Todo parte desde un inicio poco menos que vibrante, con la base rítmica y ambas guitarras jugando a encontrarse sobre un trazo de lo más ambivalente. Luego llegan las estrofas y Jorge Fernández vuelve a brillar mientras empasta este trazo casi laberíntico. Será el corte que más escuchas exija al oyente, como puede deducirse de su mayor duración. Pero entre guiños a la escuela nórdica y ciertos detalles que me recuerdan a los Machine Head de la era Phil Demmel, la banda ha trazado un corte que, no obstante, alcanza su particular clímax abrazando el mayor clasicismo de la muy elegante sección solista. Dentro de “Flesh & Bone” caben entregas con más gancho pero ninguno marca la medida de las ambiciones de la banda del modo en que lo hace “Overcome”.

Con “Hear Me Now” regresa una mayor pesadez. También la que puede ser la interpretación más desgarrada de Laura Alfonso hasta ahora. Abel contrapone su registro y entre ambos construyen unas líneas de voz en la más pura tradición del quinteto. Un funcional ejercicio de equilibrismo entre los Aneuma más pesados y los más melódicos. Sin ni mucho menos alcanzar las fronteras del doom pero, qué duda cabe, dando algún que otro paso en esa dirección. Lo que me sorprende aquí es la construcción de su sección solista. Clásica pero juguetona, contrapuesta a todas cuantas uno encuentra a lo largo de este tercer trabajo.

Así las cosas, los Aneuma de “Under The Spell” resultan mucho más reconocibles, aún cuando puede ser esta la composición más marcadamente melódica de las ocho. El corte pierde la mayor vibración del prólogo para acometer un ligero cambio de ritmo por el que se colará una encarnación más melancólica, me atrevería a decir que inédita en toda su discografía, y que siempre me recuerda a bandas como Sentenced, Lake Of Tears, To/Die/For, etcétera. Los solos se avienen sobre un ritmo más vivo para después desembocar en los Aneuma más clásicos del comienzo. En muchos aspectos otro los cortes con más personalidad del disco y una muestra más del cada vez más amplio imaginario que manejan.

De hecho es que “Flesh & Bone” ofrece un avanzar casi marcial en no pocos momentos. Que sin llegar a contornos que tengan nada que ver con el industrial, sí que en esos engarces entre estrofas se siente un poso casi maquinal. Lo que me agrada en cualquier caso es que la banda los aborda sin por ello dejar de sonar profundamente orgánicos. Aquí no hay aditivos de ningún tipo que disfracen lo que no deja de ser un corte tan leal a su sonido en forma como transgresor en su fondo.

El cierre corresponde al corte más fugaz del álbum, un “Violet” de poso mucho más clásico en el que reside uno de los mejores binomios guitarra y voz de todo “Flesh & Bone”. Lastrada en parte por lo escueto de su duración, esos poco más de tres minutos, no me parece en ningún caso un corte desdeñable. En especial cuando la composición acoge el mayor nervio de su tramo final apoyada con firmeza por el doble bombo de Jorge Fernández. Correcta. Ni me engancha ni me disgusta.

Si bien aún pienso que el mejor disco de la banda está por llegar, este “Flesh & Bone” desde luego confirma la progresión ascendente que en su día marcara “Venom”. A grandes rasgos porque supone una ampliación de su rango de influencias. Es lo primero que llamó mi atención tras las primeras escuchas del disco. “F&B” va desde el puro nervio del tema apertura a vibrar cerca del goth en ”Under The Spell” o atreverse a probar el avanzar casi marcial del tema título. Y lo hace sin abandonar nunca esa organicidad que les ha caracterizado desde el primer disco. La música de Aneuma, hasta que ellos mismos no demuestren lo contrario, se maneja dentro de unos márgenes absolutamente sinceros. Nada resulta artificial en sus álbumes y este primero para Art Gates Records desde luego no es la excepción. Si además entregan algo como “Overcome”, quizá su composición más completa y ambiciosa hasta la fecha, el camino a seguir parece más que despejado para ellos. Seremos testigos.

Texto: David Naves

Agenda: Breakdown Metal Fest 2025

De la mano de Breakdown Productions nace un nuevo festival en Asturias con el metal extremo por bandera. Una primera entrega que arrancará el jueves 17 de abril en formato sala, la ovetense Lata De Zinc, con una banda internacional, el divertido combo death/grind portugués Serrabulho dos estatales Absalem y Nuestroctubre y una asturiana, Chamako Wey.

Serralbulho es una banda procedente de Vila Real (Portugal) compuesta por miembros de bandas como ThanatoSchizO y Holocausto Canibal, nombres de referencia dentro del grindcore internacional. Su particular propuesta musical incorpora grandes dosis de humor, definiéndose como happy grind. Viejos conocidos de este medio Absalem editará en este 2025 «Vanitas«, su segundo álbum de estudio, conformado por los EP’s «Anima» (2023) y «Mortem» (2024) más un bonus track. Desde Zaragoza llegará el combo metalcore Nuestroctubre y desde Langreo los nuevos Chamako Wey inmersos actualmente en la grabación de su próxima obra de estudio en los Kannibal Breakfast Studios con David Fanjul a los mandos.

Entrada anticipada online 12€ a través del siguiente enlace:
https://ticketandroll.com/evento/breakdown-fest