Agenda: Jack Moore en la A.M.C. Bocanegra

El guitarrista Jack Moore recalará en las instalaciones de la Asociación Músico Cultural Bocanegra el sábado 1 de agosto inmerso en una extensa gira estatal denominada «Moore Plays Moore» en la que el hijo del legendario Gary Moore interpretará temas clásicos de blues y rock del malogrado músico irlandés acompañado por el vocalista Quentin Kovalsky.

La gira que contará con paradas en Zaragoza, Madrid, Burlada, Sarón y Barcelona rememorará el legado de uno de los más grandes guitarristas de la historia a través de temas imprescindibles como «Still Got The Blues«, «Midnight Blues«, «Parisienne Walkways«, «Texas Strut» o «Walking by Myself«.

Entrada anticipada disponible a través del siguiente enlace:
https://entradium.com/es/events/jack-moore-band

Agenda: Reytoro + Brutalfly en Oviedo

Con casi tres décadas de trayectoria a sus espaldas los thrashers uruguayos Reytoro recalarán en la ovetense Lata de Zinc el miércoles 26 de junio inmersos en su primera gira por España. La cita asturiana contará con Brutalfly como banda invitada. Con apertura de puertas a las 20 horas , la entrada en taquilla tiene un coste de 10€.

Considerados por crítica y público como uno de los máximos exponentes del metal en su país, desde el próximo 11 de junio compartirán tour por nuestros escenarios, paradas en Madrid, Zaragoza, Barcelona, Valencia, Murcia, Málaga, Sevilla, Valladolid y Vigo, con los argentinos Lörihen en una gira denominada «Metal del Plata España Tour 2026«.

Al termino del tour la formación se presentará en solitario en Galicia y Asturias a través de conciertos en Oviedo, Lugo, Ferrol, Sargadelos y Ortigueira para continuar con la defensa en vivo de nuevo material que formará parte de su próximo disco de estudio «Guerra Por EL Agua«.

Crónica: Burning + Final Rock Gijón (Gijón 5/6/2026)

El pasado viernes 5 de junio acudí a la final del segundo Concurso Pop-Rock Villa de Gijón «Rock Gijón«, rebautizado como «Premio Alberto Toyos» (en recuerdo del mítico locutor de radio asturiano, fallecido el año pasado), en la antigua plaza de toros, a su vez rebautizada como Gijón Arena. Organizado por Rafa Caballero, Christian Carrio, Divertia y Nómadas en Acción Multiproducciones, para apoyar y dar visibilidad a nuevos proyectos musicales, y tras tres semifinales previas, llegábamos a la gran final, en la que los rockeros Ribanos y los algo más poperos Milana Bonita rivalizarían de forma amistosa para ganar los generosos premios de la noche: aparte de llevarse cada uno un buen premio en metálico, los vencedores (que luego desvelaré) tendrán el privilegio de participar en los populares conciertos de la programación del «Verano de Gijón/Xixón». Al atractivo de presenciar esta final se añadía la actuación final de un grupo histórico del rock nacional, los madrileños Burning, celebrando sus más de 50 años de carrera.

La entrada era gratuita en la plaza de toros reconvertida en sala de conciertos, con una moderna y elegante decoración, y con algunos puestos para poder cenar y refrescar la garganta. Bajo la carpa transparente, un gran escenario profusamente decorado recibía a Begoña Natal, locutora de Cadena SER Asturias, la maestra de ceremonias de esta noche. La informadora asturiana recordó enseguida a Toyos, detalló la lista de organizadores y participantes, y los premios a repartir.

Solo 5 minutos después, aún a pleno sol, salían los luarqueses Ribanos, envueltos en una intro que dio paso a una tremenda descarga de energía y electricidad. Los hermanos José (guitarra) y Roberto Ribano (voz y bajo), y Rubén Mol a la batería, comenzaron dando una lección maestra de rock n’ roll en estado puro, con temas como «Poderosa Canción«, y se inclinaron más hacia el blues con «Trae Contigo Tu Amor«, una curiosa versión traducida del legendario tema «Bring It On Home To Me» de Sam Cooke. Cayeron después algunos temas de su disco homónimo, como su single «Doble O nada«, la áspera «No Lo Soporto«, o el tema de su videoclip «Vamos a Cuba«, por citar algunas.

En mitad del intenso «Dos Estrellas» se presentaron, empezando por Rubén «la ametralladora», que había solventado algunos problemas en su batería. Y, tras 40 minutos de gran entrega, finalizaron con mucha fuerza, con «La Soga«, agradeciendo a todo el equipo organizador y técnico. Fue una actuación muy interesante, con muchas partes instrumentales, demostrando que son músicos de alta calidad, mucha actitud y mucha potencia en la batería y en el bajo, y con extensos solos de guitarra afilados e intensos, además de letras inteligentes y actuales. Parecían posibles ganadores, pero aún faltaba ver a la segunda banda.

Milana Bonita sacó a su amplia formación y todo su arsenal para competir por la victoria. Todos demostraron también una gran actitud, destacando Ana Belén León en la voz principal, Diego Fernández en la guitarra e Isaac Alonso en los teclados. Tras una intro atmosférica, empezó la acción con la rítmica “Ave Tropical”, mostrando ya ganas de pasarlo y hacer pasarlo bien. Y ya con un gran protagonismo del teclado, por encima de otros instrumentos.

Después siguieron cayendo los temas de su disco, también homónimo, como “Abril” (muy popero), “Ruido”, “Arder” (donde la guitarra de Diego cobraba algo más de protagonismo), “Y Tú Aquí” y “La Marea” (dedicada a sus fans y amigos más fieles). En “BailandoAna recordó que solo tres chicas habían participado en el certamen y reivindicó el papel creciente de la mujer en el mundo del rock, y “Desierto” sonó sensual y atmosférico. Tras presentar a la banda y agradecer a la organización y producción del evento, se despidieron con sus dos singles, “Dardu”, cantado en asturiano, muy tradicional e intenso, y “Humo”. Fue una apuesta muy moderna y actual, el rock se renueva, aunque sea sonando más pop.

Begoña Natal volvió al escenario con Oliver Suárez, concejal y presidente de Divertia Gijón, y tras dar unos minutos más de deliberación al jurado, compuesto por profesionales de la escena musical, y a las bandas para reunirse a su lado, se anunció quién ganaba. La espera se amenizó con un emotivo vídeo homenaje a Alberto Toyos, el gran comunicador y promotor de la escena musical asturiana, fallecido hace un año.

Después, “basándose en criterios de calidad, innovación, creatividad, puesta en escena, proyección dentro del sector y gestión”, Milana Bonita fue la triunfadora de la noche, y recibieron su gran cheque ganador, con aplausos de todos los presentes. Desde aquí les felicitamos por su victoria y les auguramos un brillante futuro. Por ahora, tienen un concierto más garantizado, el que darán en las fiestas del “Verano de Gijón”. Y también felicitamos a Ribanos, por su gran actuación, brillante también.

Y llegó el momento que todos esperábamos. Le tocaba el turno a Burning, que salían con tantas ganas que saludaban ya cuando aún no les habían encendido las luces. Arrancaron su repaso de rock urbano, callejero, macarra y hasta algo descarado, con “Jack Gasolina”, y le siguieron éxitos perdurables como “Algo Está Ardiendo”, “La Bestia Azul” y “Eres Para Mi”. Y Johnny Cifuentes presentó a media banda: Josete Blanco al bajo, Nico Roca en la percusión, Miquel Ferrer en la batería… y dejó a los demás para después, que son muchos.

Siguieron regalando un himno tras otro, con “No Pares De Gritar”, la emocionante “Tú Y Yo”, “Weekend”, “Las Chicas Del Drugstore” (en el que hubo un buen diálogo entre voz y guitarra), “Coge La Onda”, y Johnny siguió presentando: David Pérez al saxo, Dani Álvarez a la guitarra ritmica y, por supuesto, su querido Nico Álvarez en la guitarra solista. “Como Un Huracán” fue un precioso recuerdo al añorado Jorge Martínez (Ilegales) y a quienes ya no están, seguido de “Sé Cómo Vivir, No Cómo Morir”, la versión de The Rolling StonesStar, Star” en castellano, “Dejarlo Que Sangre”, “Muévete En La Oscuridad”, “Esto Es Un Atraco”, y “Mueve Tus Caderas”, manteniendo a todo el público loco y contento, bailando sin parar.

Como si fueran Cenicientas modernas, justo a medianoche se fueron corriendo, pero volvieron enseguida con la insuperable traca final: “No Es Extraño Que Tú Estés Loca Por Mi”, la pegadiza y popular “¿Qué Hace Una Chica Como Tú En Un Sitio Como Éste?”, “Una Noche Sin Ti”, y se despidieron tras casi dos horas ininterrumpidas, siempre jaleados por un público enfervorecido, en su mayoría sus fans de toda la vida, pero también nuevos seguidores más jóvenes. Es normal, con un Johnny imparable, un frontman con una actitud admirable e inagotable que vivía el concierto y cada canción con la misma ilusión de hace 50 años, que disfrutaba en su teclado e interactuando con sus fans, con gestos cariñosos y hasta pícaramente obscenos, en buen estado físico y vocal, el diablo sabrá por qué. Es normal, si va acompañado de una banda muy cohesionada en una forma, actitud y entrega (calidad y profesionalidad aparte) excepcional, sin divismos ni protagonismos mal entendidos.

Nico Álvarez, “el Keith Richards español”, brilló tocando y moviéndose a un nivel superior. Y el acompañamiento del resto de instrumentos fue excepcional, incluso con una percusión y un saxo poco habituales en nuestros grupos de rock, pero que hacen que cada canción suene mucho más completa y agradable. Más de cinco décadas de actividad no han frenado al veterano rockero madrileño, que ha sabido renovar su banda para seguir estando en lo más alto, y además dando aún shows magníficos, esperamos que por muchos años más.

Por todo esto, agradecemos a las bandas su gran entrega y participación, felicitando a los ganadores, y a toda la organización del evento, por su maestría y brillantez, no puedo ponerle pegas a nada. Y también agradezco mucho a los técnicos de Tunguska, que me dieron todas las facilidades para poder hacer esta crónica.

Texto y fotos: Mar Fuertes

Rockvera Fest 2026: Nuevas Confirmaciones

La proxima edición del Rockvera Fest sigue tomando forma. La Asociación Monorock desvela la quinta banda que se subirá al escenario del Teatro El Llar de Corvera el sábado 5 de septiembre. Tras las confirmaciones de la banda vasca de heavy metal Valkyria, el combo metalcore astur Teksuo, los manchegos Maldito Matas y los punk rockers leoneses Lion’s Way, el thrash volverá a sonar en Corvera con la incorporación de Beast Inside al cartel.

La renovada formación praviana presentará su nuevo disco «Throne Of Blood» (reseña) para dejar patente la buena salud del thrash metal en la región.

El festival, de carácter gratuito, matiene su ya característica mezcolanza de géneros musicales en su cartel para volver a convertirse en cita imprescindible para los amantes el rock, el punk y el metal.

Crónica: Argion + Xeria (Oviedo 6/6/2026)

Pocas citas van quedando ya en salas pero el fin de gira de Argion llevaba tiempo marcado a fuego en nuestras agendas. A los chicos, que acudieron en compañía de los vallisoletanos Xeria, los recibió una calurosa y abarrotada Sala Gong, recinto que empieza a quedarse pequeño para una banda como esta. Algo estarán haciendo bien.

Algunos minutos antes de la hora prefijada, no había un segundo que perder, un baño de luces led recibe al cuarteto vallisoletano Xeria. Metal sinfónico, cierto que sobre mucha pista pregrabada, pero que supo conectar con la gente en primeras filas. “Una Lágrima Más”, de hecho, deja un buen aporte solista por parte de Carlos Z. Es él quien traza el buen riff en que se apoya “Mi Reina”, al tiempo que Marina Sweet sacó algo más de garra en el epílogo.

Ya digo que implementaron una buena tanda de pistas pregrabadas, pero diría que, en líneas generales su sonido tendió a bueno. No costaba distinguir cada elemento y entendíamos perfectamente a Marina mientras cantaba. Tras asegurar que tenían ganas de volver, ya les vimos aquí mismo acompañando a Celtian en enero del pasado año (crónica), al tiempo que aprovecharon a mandar un agradecimiento a Argion por pensar en ellos para tan especial cita. Lo que me gustó fue el mayor brío que desplegaron en “Edén”, uno de esos temas que se magnificó en su traslación al directo.

Con un último disco de 2024, “Fuego” (reseña), esta es una banda que ya mira al futuro. “Arena Entre Los Dedos”, que confronta su cara más leve con buenos detalles en lo técnico, culmina en otro buen solo de Carlos Z. Era estreno, aseguró Marina Sweet, y lo cierto es que les funcionó. Ella supo recoger esa conexión con el público (de todas las edades, pero con mucha cara joven) y usarlo para aupar una buena interpretación de “Fuego”, llevada por el calor del público, y donde confrontan su cara más heavy con la más melódica. El tipo de metal que hacen puede gustar más o menos, incluso el modo de llevarlo al directo, pero saben muy bien cómo jugar con los contrastes, cómo construir canciones que enganchan al público. Y la del sábado fue una descarga que habló bien en este sentido.

Y es que “por muy oscura que sea la vida”, afirma Marina, “La luna siempre brilla”. Pudo ser este el estribillo que mejor les funcionó de todo el set. Ella, sentada en uno de los podios al final, quiso ser partícipe de ese calor. “Que a la música no se le puede poner ninguna mordaza”, exclamó. Y tenía razón. Es una banda de mensajes siempre positivistas, como lo es la letra de “Contra Las Estrellas”, donde quien brilla es un seguro César Manjarrés tras baterías. “Tienes Miedo” echaría finalmente el cierre, con una Marina Sweet de lo más convincente al micro y Carlos Z soleando a puro tapping. Agradaron a un público muy por la labor…

… y que recibe de muy buena gana a los chicos de Argion. El quinteto, ya con Richard de la Uz plenamente integrado dentro de su disciplina, despedía su actual tour con la seguridad que da todo el camino recorrido por Pablo Suárez y compañía desde aquella tarde de 2024 (crónica). Diversos estandartes adornan los pies de micro. Un gran telón adorna el fondo. Y tres podios dominan la parte frontal del escenario. En cada uno de ellos, una palabra: Sois Nuestro Pilar. El arranque de set no podría resumir mejor al tipo de banda que son: power metal muy trotón, con Miguel Pérez volando tras los parches y Pablo ayudando en coros primero, doblando solos con Sergio Bernardo después. “Un Largo Viaje” muestra de entrada unas melodías llenas de gancho. Estaban sonando redondos, ya en estos primeros envites, y la sala supo responder a esa entrega, algo que ejemplifica el grito final que acomete Richard de la Uz. “En Argion contamos historias”, aseguró el vocalista, “como esta de la ciudad eterna”. Aquí alternan su habitual power histórico con dejes más pesados. Un reino de contrastes en el que se hacen fuertes. Un público entregado, Richard brillando en voces y Miguel dejándose la piel al final. El rodaje de todos estos años se nota. Vaya si se nota.

El Juicio Final”, con esa intro a lo “Torquemada”, propulsa a los asturianos sobre otro buen estribillo y la seguridad de saber que todo estaba saliendo a favor de obra. Estupendo solo de Sergio aquí, por cierto. La vida son etapas, aseguró Richard. Para abrir una, hay que cerrar otra. “Por eso quiero dedicar esta canción a los animales que siempre están junto a mí”. Corte editado allá por noviembre de 2025 pero que, de parte del público, recibe tratamiento de verdadero clásico. Una de esas que parece haber llegado para quedarse.

Fue aquí que llegó el turno para el primer invitado de la noche. Y es que allá que se subió Manu Roz (“grande en todos los sentidos”) de Baja California para ayudar a recuperar “Melina” de Camilo Sesto y, sin abandonar del todo su cara más heavy, insuflarle una mayor melodía al set. El nervio regresaría, clavicordio mediante, con “La Orden”. Un registro este en el que parecen del todo cómodos y que, además, sirve para exhibir algo más de músculo en lo que a técnica se refiere. Como ese pequeño escorzo del bajista Iván Canedo durante el puente. Con “Anne Bonny” le llegaría el turno a Marina Sweet, quien volvió sobre las tablas para uno de esos temas que siempre caen de pie en los shows de Argion. Buen solo de Pablo al tiempo que Richard ondeaba la bandera de su pie de micro sobre nuestras cabezas. Fue antes de mandarnos al suelo, poner a prueba las articulaciones de los más talludos (culpable, señoría) y plantar unas cuantas sonrisas otros tantos rostros.

Luego Pablo tomaría el micro para dedicarle la siguiente a todos cuantos le ayudaron en sus momentos más difíciles. Su banda, los primeros, y una buena ristra de nombres después. A todos, agradecerles que cuidaran de él y así, egoístamente, poder echar un buen rato con su banda como lo echamos el sábado. La sala respondió vitoreando su nombre. Algo tiene el chaval para haber caído de pie en una escena, la asturiana, tantas veces llevada por celos y envidias de todo pelaje. “Prisionero Del Tiempo” sirve, además, para cambiarle el paso al set y darle un pequeño respiro a la banda. El propio Pablo dibujó un buen solo aquí y el público acompañó a palmas en la parte final. Había que estar en la sala el pasado sábado para ver lo mucho que han crecido de la pandemia para acá. Palabra.

Así las cosas, “Soldado Errante” nos devuelve una banda más clásica y funcional, donde Sergio volvería a hacer de las suyas desde su Ibanez roja. Después Iván tomaría el micro para anunciar una sorpresa. Quienes habían apostado a la venida de Víctor García a la Gong resultaron finalmente ganadores. El público vitoreó a la voz de WarCry mientras él, tablas le sobran, pidió que dichos vítores se dirigieran a los propios Argion. Así, a dos voces, enfrentaron “Águila De Sangre”, a estas alturas uno de los cortes definitivos de los asturianos. Para cuando llevamos una hora exacta de set y atacan con “Mi Héroe”, Richard está aguantando más que bien el tipo.

Pero ellos no podían irse sin que fuéramos nosotros quienes cantáramos. Ni sin que oyéramos el violín de otro de los invitados, Txus Borao de Celtian, que acompañó a los chicos en “Sobre El Mar”, quizá una de sus canciones más indiosincráticas. El cierre, no podía ser de otra forma, fue para “Fuerza y Honor”, con Richard de la Uz llevado en volandas, literalmente hablando, por buena parte de la sala Gong, Broche definitorio a la buena noche de metal que nuestras retinas acababan de registrar. Son Argion. Y cuentan historias.

Lo cierto es que se dio bastante bien. Xeria cumplieron perfectamente su papel y Argion dejaron muestras de lo mucho que han crecido en los últimos tiempos. El futuro, a tenor del ambiente que se respiraba el sábado, parece muy dulce para ellos. Que tengan seguros, vallisoletanos y asturianos, que en la medida en que las circunstancias nos lo permitan, estaremos ahí para dar fe de sus andanzas.

Por nuestra parte nada más. Mandar un saludo a sala y bandas por las facilidades dispuestas en favor de esta crónica y otro tanto a los habituales de siempre. Nos vemos en el jueves en Zamora.

Texto: David Naves
Fotos: Miguel Rubio

Reseña: Balsa De Piedra «Vanitas» (The Fish Factory 2026)

Gótico sureño el que hoy nos llega de la mano de The Fish Factory. El quinteto sevillano Balsa de Piedra concita hoy nuestra atención con un segundo largo al que otorgan el nombre de “Vanitas”. La banda se compone de la dupla Moisés Hidalgo & Ángel M. Ramírez en guitarras, la base rítmica del bajista Raúl Schilperoort y el batería Manuel Juscar (al mando también de los sintes) y la voz de Juan Ríos (quien también corre con la maquetación y el arte). Esta segunda obra vino al mundo de la mano de Leo Peña en el Jotun Studio y cuenta con las colaboraciones de Cristina Serrano (voces en “Ad Astra”) y Miguel Palou (violín en “Finis Gloriae Mundis”).

Me gusta todo cuanto tiene de orgánico la introducción “Omnia Vanitas”. Breve, concisa incluso, apoyada en unas guitarras que, de inmediato, nos sumergen en el tono general de la grabación. “Soma” arranca después, y lo hace con una cierta calma. Es el corte más largo de los diez, procurando una escritura que parte desde ese quejumbroso bajo del prólogo hacia una composición de lo más diversa. Aquí me engancha el riff, con ese inequívoco deje a lo Black Sabbath, amén de un aspecto vocal adherido a esas fuertes influencias góticas del quinteto. Una mayor grandilocuencia acoge a los estribillos. Asimismo, me agrada el solo que sigue por cuanto éste tiene de atmosférico dentro de la grabación. Un corte lleno de contrastes, tejido sin prisas, bien armado. El aspecto lírico puede despistar a más de uno. En mi caso, y no descarto vaya a ser el único, me recuerda al segundo largo de mis paisanos Narwhale, salvando cuantas diferencias hay en lo musical entre unos y otros. El buen solo que antecede al epílogo apuntala la que, pienso, es una más que llamativa dupla inicial.

In Vino Veritas” toma entonces un rumbo más vivaracho, recogiendo un sonido algo más Type O Negative y mostrando por el camino una construcción más tradicional. Un corte con corpus de single, donde la banda transita un camino más acomodado, de mayor enganche con el común de los mortales, apoyado en una producción diáfana, bien equilibrada y con un Juan Ríos ahora en tonos más altos. Quizá no alcance a desprender aquella sensualidad arrebatada (a veces humorística, a otras totalmente autoconsciente) del tristemente desaparecido Peter Steele pero un corte que me engancha en cualquier caso.

La caverna” me engancha ya desde el mismo prólogo. Es un arranque pleno de atmósfera, tenso, que destapará luego, como ya hiciera “Soma”, la cara más doom de los sevillanos. De nuevo creo que el riff en que apoyan este metal más pesado tiene enjundia suficiente. Quizá no encuentre el mismo peso en aquél que conforma los estribillos. En cualquier caso, me agrada mucho su aspecto lírico aquí…

Arde la piedra por la tiranía de la gravedad. Carne y cadenas es la geografía de la soledad

… así como unos arreglos que le otorgan una personalidad muy especial a esta cuarta entrega. Hay ideas aquí que bien podrían tener cabida en álbumes de gente como Paradise Lost o My Dying Bride, convenientemente tamizadas por la particular personalidad de la banda. En el tramo final, por contra, todo parece recoger un aire más cercano a unos Héroes del Silencio, con ese ritmo más vivaracho y, muy especialmente, esa interpretación de Juan Ríos, no muy lejana del ínclito Enrique Bunbury. El broche final, por contra, llevará a Balsa de Piedra hacia su vertiente más nerviosa y trotona. Ni que decir tiene que otra de mis favoritas.

El prólogo de “Estatua de Sal” busca ahora un tiento más melódico en guitarras. De nuevo un corte vivaracho, con un pie dentro del gótico y otro en el doom más casual. Me gustan mucho estas primeras estrofas. La desnudez inicial, los buenos riffs que enseñan después. Por ahí vuelve a sobrevolar esa influencia tan Héroes. El estribillo creo puede ser uno de los más efectivos de todos cuantos la banda introduce en “Vanitas”. Después de todo, ha sido otra de las cartas de presentación de este segundo largo. Engancha sin tampoco resultar manido. Con eso y con todo, echo en falta un solo que termine de apuntillar ese paso al epílogo. O tal vez no. Y es que al fin y al cabo: “… no hay nada tan bello como una ruina”.

Alter Ego” es otro de esos cortes que vienen a amplificar el rango sonoro del álbum. Tiene un arranque taimado, casi lindante con el post-punk más al uso, que más adelante dará paso a unos estribillos con Juan Ríos muy seguro en los tonos más altos. Brilla en todo momento el bajo de Raúl Schilperoort. Tanto en la pura demostración técnica como a la hora de acompañar las partes más calmadas. También mientras ofrece apoyo a la estupenda sección solista del tramo final. Entre medias una letra intimista (“vagabundo dentro de las fronteras de la piel”) y uno de los cortes que más llama mi atención en lo que a producción se refiere. Para nada un single al uso y, sin embargo y en un gesto que, creo, dice mucho de ellos, fue una de las cartas de presentación de este segundo largo.

Un segundo esfuerzo al que da nombre esta “Vanitas”, que amenaza con una mayor oscuridad durante el prólogo, procurando que supure la cara más doom del quinteto. Apenas un pequeño guiño antes de que aparezcan los Balsa de Piedra más vivarachos. En esas partes más vivas, el de Candlemass puede ser un nombre recurrente. Pero el corte aún acogerá después un mayor nervio, con un esforzado Manuel Juscar tras baterías. Una de las canciones más diversas en cuanto a escritura se refiere, que rima con el doom más casual sin que ello signifique perder colmillo. Aún cuando me agrada, sí siento que alguna que otra idea que irrumpe aquí bien merecía algo más de desarrollo.

“Ad Astra”, con colaboración de Cristina Serrano en voces, vuelve a fluctuar entre el gothic y un cierto aire post-punk para conformar un corte sobrado de gancho. Armado con buenos estribillos, Juan Ríos está de lo más elegante aquí, la banda no teme irse a una duración mayor, algo que permite a la composición desperezarse y respirar. Por contra, sigo pensando que los coros del puente, algo atenuados en la mezcla final, merecían algo más de punch. Por contra, me agrada en buena medida el solo que surge a continuación. No me desagrada en ningún caso pero bien es cierto que congenio en mayor medida con otros cortes dentro del disco.

Años de Dolor” es un interesante juego entre la balada y el medio tiempo, de construcción clásica, muy funcional, donde lo mismo uno encuentra ecos (lejanos) de Sôber que a Juan Ríos en una de sus interpretaciones más efervescentes. En contraste surgen guitarras leves, con Raúl Schilperoort brillando una vez más desde el bajo. Puede que queden “años de dolor hasta alcanzar el reino que se nos prometió”, pero qué duda cabe que ese vagar por el “desierto de la desolación” se hace más llevadero con cortes como este. Ojo al cambio de tono final.

El cierre es para “Finis Gloriae Mundis”. Un corte de inicio tenso, destacado por el violín de Miguel Palou, y donde la banda juega ahora sobre una batería electrónica (si mis oídos no me engañan) para construir, finalmente una última entrega profundamente llamativa. Oscura a su manera, de voces que a veces son poco más que un susurro, mientras Juan Ríos ofrece su interpretación más flamenca (de nuevo, salvando las distancias) de todo “Vanitas”. El solo de su tramo final, y que a ciertos rasgos me recuerda al inalcanzable Guthrie Govan, no podría funcionar mejor. Estupendo cierre, si me preguntan.

Un buen segundo disco el de los sevillanos. No son muchos los álbumes de gothic rock/metal que nos llegan pero, siempre que lo hacen, parecen albergar no poca calidad. Balsa de Piedra han ofrecido un segundo largo repleto de buenas composiciones, grabado (aparentemente) con no poco mimo y donde el leit motiv principal parece el de construir buenas canciones por encima de cualquier otra consideración. El solo hecho de que algo como “Alter Ego” fuese elegido como uno de los adelantos creo que habla y no precisamente mal acerca de esto. Cabe destacar además el libreto tan elegante que acompaña al CD, en esto no acostumbra a fallar la buena gente de The Fish Factory, remate perfecto al ramillete de buenas canciones que el quinteto ha sacado adelante.

Texto: David Naves