Dentro del nuevo ciclo de conciertos para el 2024 orquestado por Factoría Sound recordamos el paso por el escenario de la Factoría Cultural de Avilés de los vigueses Zålomon Grass. El trio compuesto por Mauro Comesaña (Soul Jacket, Los Naipes) a la batería, David Rodd (Jaguars, Karma Animal, You Dog!) al bajo y Gabriel McKenzie (Spoonful, You Dog!) como guitarra y voz abraza como estandarte un hard rock aderezado de buenas dosis de blues y psicodelia para ofrecer una de las propuestas más interesantes actualmente en el panorama rockero estatal.
El sábado 3 de febrero tendrá lugar la presentación en Asturias de su primer larga duración «Space Opera«, un álbum conceptual rico en matices analógicos con guiños velados y sutiles a obras clásicas del género, tanto lírica como musicalmente y del que tenéis cumplida reseña aquí.
El cuarteto stoner sueco Greenleaf recalará en nuestros escenarios en el mes de abril. De la mano de Factoría Sound tendremos parada en Asturias, con epicentro en la avilesina Factoría Cultural como parte de su segundo ciclo de conciertos del año.
Martes 2 de abril – Sala Upload (Barcelona) Miércoles 3 de abril – Groove (Portugalete) Jueves 4 de abril – Factoría Cultural (Avilés) Sábado 6 de abril –Wurlitzer Ballroom (Madrid)
Presentarán los temas que formarán su próximo disco de estudio «The Head & The Habit» que verá la luz el 21 de junio a través del sello norteamericano Magnetic Eye Records y del que acaban de estrenar su primer sencillo promocional «Breathe, Breathe Out«.
Entradas anticipadas online disponibles a través del siguiente enlace:
Arrancó un ciclo otoñal más del Factoría Sound con la llegada a tierras avilesinas del quinteto de las antípodas Electric Mary, la banda formada por Spyda en baterías, Alex Raunjak en bajo y harmónica, Pete Robinson y Brett Wood en guitarras y Rusty Brown al micro. Con el cartel de «sold out» colgado en la puerta, nos consta de hecho que hubo gente que se quedó fuera, y conformando la que sería segunda parada de su tourné 20º aniversario por la península con paradas en Madrid, Vitoria-Gasteiz y Barcelona.
El lleno que presentaba la Factoría recibió de muy buena gana a los australianos, desterrando por una noche la bien conocida y sufrida frialdad del público astur por un recibimiento pleno de calor y cariño por el quinteto. Con una puesta en escena reducida a lo más elemental, los del país de Andrew Bogut vinieron a demostrar que veinte años en la carretera no son nada.
Abrazados al buen sonido del que acostumbra a disponer la Factoría Cultural avilesina y desde que arrancan con la algo distraída, pero de acertado título “Let Me Out”, con la fuerza de un león enjaulado, público y músicos somos uno. La siempre procelosa búsqueda de los grandes significados del rock and roll más primario vino a dar sus frutos el pasado jueves. Embutidos de lleno en una era de pregrabaciones, pistas disparadas y shows cada vez más mecánicos, los de la isla continente vinieron a reivindicar el hard en su estado más primario y elemental. Todo fe y corazón.
Y grandes canciones, claro. Porque “Gasoline And Guns” haría honor a su título, una verdadera muestra de rock de alto octanaje en la que Brett Wood, que más tarde sería de nuevo protagonista, dibujaría uno de los grandes solos de la noche.
Pero quien acapara en gran medida los focos es Rusty Brown. Su voz puede no tener el rango ni las posibilidades de muchos de sus homólogos en el cargo. Lo que sí tiene el líder de la banda australiana es una mochila cargada de tablas y un carisma arrollador. Desde el escenario de la Factoría no dudó en hacernos partícipes del show. Tanto echando el micro al público para acompañarle en tareas vocales como incluso fundiéndose en sendos abrazos con aguerridos y entregados fans de las primeras filas.
Electric Mary vinieron a sonar todo lo sólidos que se les pedía. Firmes y bien conjuntados, aupados por el ímpetu y la fuerza de un Spyda que se desvivió tras su batería. Sin grandes alardes pero con la seguridad que da la experiencia, comandó a los suyos en solidaridad a un Raunjak cuya llamativa y curiosa chaqueta propició algún que otro comentario en el foso.
“Sorry Baby” le cambiaría un tanto el pie al show, demostrando que Electric Mary saben cómo manejarse en las densas aguas del blues rock. Con Raunjak echando mano de la armónica se dibujaría otro de los puntos álgidos del set. Y mientras que Rusty aprovecha para recordar su anterior parada en la ciudad, arrancando una gran ovación de la gente, con “It’s All Right” vuelven a poner los pies en su sitio. Era grande el pulso que mantenía Wood con su guitarra, al punto de que una de las seis cuerdas se quebró y falto de un instrumento de reemplazo, hubo el de las antípodas de cambiarla sobre la marcha. Algo que no amilanó a Rusty y los suyos, que aún en formato cuarteto, demostraron que saben apañárselas de sobra.
Ya con las seis cuerdas de Wood restituidas y afinadas, grandes aplausos toda vez su preciosa guitarra regresó a la vida, la banda encaró un tramo final del set en el que terminarían por echar el resto. En especial un Rusty Brown al micro que, a pesar de las adversidades, pareció dar su mejor versión en este tramo final. Ayudó, claro, el pequeño respiro dado por el solo de batería de Spyda, que si bien cortó en cierta medida el buen desarrollo del set, fue bien empleado por sus compañeros para atacar un final en el que se sucederían las debidas presentaciones primero y una pequeña serie de jams después que habría de culminar en la final “O.I.C.” para una de las noches de hard rock más épicas de todas cuantas hemos cubierto desde este medio.
Y es que cualquier fan del género que se precie debería tener a la Factoría en sus pensamientos a la hora de ordenar su agenda. Rara vez falla el recinto avilesino y es de agradecer. El hecho de que hubiera quien se quedó fuera creemos habla muy bien de la salud del proyecto. Esperemos que dure muchos años más.
Por último no queríamos cerrar esta crónica sin agradecer a Omar Fernández por las facilidades, así como también a Sergio Blanco por el apoyo logístico. De igual forma, mandar saludos a Carlos Suárez y Javier de Coupaud (Mad Rovers), Luismi Rose (Leather Boys) y José Antonio FD. Nos vemos en el siguiente.
Pocas son las balas que le van quedando al Kuivi PopUp en su edición de 2023, por lo que la cita con el trío, ahora cuarteto Azure, era bien obligada. Venían los avilesinos presentando “Oxímoron”, Ep del que ya dimos buena cuenta por estos lares (reseña aquí), amén de a su nuevo integrante, el guitarra y voz Daniel Fernández Barata. El resto, los de siempre: Nacho en baterías, Soto a la guitarra y Rojo al bajo. En una tarde de jueves y bajo un tiempo que se presumía desapacible, la cosa vino a darse más o menos como sigue.
Eran cerca de las 21:30 cuando la banda irrumpe sobre el escenario del Kuivi. Con una reducida puesta en escena y sus ineludibles leds, la poca luz vino a dificultar la parte fotográfica de esta crónica. Pero no es menos cierto que cuando dispones de algo como “Enkrateia” para romper el hielo, es fácil que todo vaya sobre ruedas. Como cuchillo en mantequilla. Ayudó el buen sonido del que gozaron. Y es que con alguien que les conoce tan bien como Dani Sevillano a los controles, no cabía esperar otra cosa.
La banda, huelga decirlo, ha ganado en presencia con dos guitarras sobre el escenario. Ahí donde siguen dando lecciones de como armar primero e interpretar después composiciones de ese rock instrumental que, a ratos y por la insistencia en cierto tipo de motivos, tanto me recuerda a los japoneses Mono. En cualquier caso, los de Avilés son (o parecen) lo suficientemente inteligentes como para buscar su propia personalidad. Da buena fe de ello el segundo de los cortes, “Un Nuevo Amor”, apertura de aquél fantástico “Amor Fati” de hace ahora un par de años.
Poca luz y mucho humo, cambio de guitarras mediante, el cuarteto afronta “Diatermancia” y con Daniel echando mano del micrófono, una “Hielo Sumergido” que viene a abrir nuevos horizontes para ellos. Y hay que decir que la voz de Azure defendió sus líneas vocales con solvencia y clase. Todavía se nos hace raro el verles fuera del terreno de la pura instrumentación pero el corte pareció tener una buena acogida entre el público presente. Un público, como ya viene siendo habitual, tan ecléctico como el propio evento en sí. Orgullosamente diverso y transversal.
Quedó así para el final el corte que a su vez cerraba aquél álbum de 2021, “Constelación VI”, con Azure en su encarnación más poderosa pero sin perder un ápice de elegancia. La sensación que queda ahora es la de que la banda ha subido un peldaño con respecto a su anterior encarnación, convirtiéndose en una de las grandes realidades del post-rock astur. Si es que no lo eran ya.
Se podría decir que se les dio bien una plaza a veces tan impredecible como es el Kuivi PopUp. Más allá de lo referente a las luces, es su propuesta y hay que respetarla, lo cierto es que dieron la impresión de ser una banda perfectamente ensamblada y donde su nuevo integrante parece haber caído de pie que diría un clásico. Queda nada más que mandarle un saludo a la banda, a Dani Sevillano y Ruth Suárez, Fernando Casas, el 60% de los Leather Boys presentes y a buenos amigos que se hicieron durante el camino. Nos vemos en el siguiente.
El trio psicodélico / progresivo barcelonés Maragda regresará a los escenarios asturianos el próximo martes 15 de agosto como parte de la programación musical del ovetense Kuivi PopUp.
Lejos queda ya su anterior paso por la Lata de Zincen abril del pasado año así que será buen momento para refrescar la presentación de su álbum debut homónimo editado por el sello discográfico gaditano Spinda Records y del que tenéis cumplida reseña a continuación (enlace) además de catar sus nuevas composiciones.