Javier Vargas regresa a los escenarios asturianos para presentar los temas que formarán su próxima obra de estudio «Barrio Blues» que verá la luz en el mes de junio y que contará con la colaboración de Andy Vargas, voz de la formación liderada por el guitarrista mexicano Santana. La cita tendrá lugar el próximo viernes 8 de mayo en el ovetense Gong Galaxy Club.
El concierto contará además con la presentación de «Historias De La Carretera«, autobiografía oficial del virtuoso guitarrista. Un recorrido íntimo y revelador por cuatro décadas de música, giras y experiencias que han marcado la historia del blues y el rock en español. El libro desvela anécdotas inéditas, colaboraciones inolvidables y reflexiones personales sobre la vida en la carretera y la evolución del sonido del artista. Un testimonio esencial para comprender la trayectoria de uno de los músicos más influyentes de la escena hispana.
Novedades en el retorno a nuestros escenarios para la formación folk metal Salduie. Originalmente programada para el 13 de junio la cita con la gira de presentación de su última obra de estudio, el EP «Dvatir» (reseña) publicado en el mes de abril víaTheocide Records, tendrá lugar el sábado 3 de octubre en el ovetense Gong Galaxy Club.
Inmersos en el «Dvatour» que les ha llevado a plazas como Barcelona, Sevilla y festivales como el Z! Live y el Algorrock ofrecerán su personal apuesta musical que une historia, instrumentos tradicionales, la contundencia del metal moderno, ramalazos melodeath incluso djent.
Dos de dos. El pasado viernes acudíamos a la presentación del nuevo álbum de Beast Inside y, antes casi de darnos cuenta, nos volvíamos ver las caras con nuestra querida Gong para ver cómo Unexpectance hacían lo propio con el estupendo “Solus Ipse” (reseña). Por suerte para ellos, no estaban solos ante el envite. La buena gente de After Salem, banda que continúa donde lo dejaran Absalem, acudían prestos en apoyo de los ovetenses.
No solo el nombre ha cambiado en el seno de After Salem. La banda estrena nombre, sí, pero también logo (obra de Belén Lobeto) y batería, siendo ahora Marco Valera (Dumange, The Black Panthys Party, Nicotine Bubblegum…) el encargado de marcar el ritmo del cuarteto. El resto sigue inalterado en las figuras de Mike Gómez (guitarra), Carolina García (bajo) y Gina Barberia (voz). Pero tras el casi lleno de la jornada anterior, el sábado tocó enfrentarse a la cruda realidad. Muchos los bolos coincidentes en diferentes puntos de la geografía y poca gente con que llenarlos. Ello no es óbice para que estos renovados After Salem salgan a cuchillo, como por otro lado viene siendo costumbre en la banda. El mencionado nuevo logo ocupa el fondo del escenario. Y “Charcoal Heart” supone un arranque donde Mike Gómez pone de su parte en el fuerte pulso melódico de la composición. Buen sonido, además, del que disfrutan ya desde el comienzo. No terminaba de tenerlas todas conmigo, dado lo vivido en la jornada anterior, pero al final salió cara.
Gina, como siempre, hizo gala de su habitual dualidad vocal. Delicada en el limpio, desgarrada en el roto, su baile entre registros es santo y seña de la banda. Y “Lord of the Flies” deja tanto un buen puente, con ese breakdown tan bien cortado, como un buen solo por parte de Mike. Todo funciona porque la remozada base rítmica aportó toda la contundencia que se esperaba. “Sad Since 1995” es fácilmente uno de los cortes más idiosincráticos de esta banda. Gin se la dedicó a quienes hubieron de lidiar con “una madre tóxica, un padre ausente…” y todo entregó un poso más atmosférico, también más melancólico, que no hizo sino aumentar la paleta sonora del cuarteto.
Para o más bien sobre la familia que sí elegimos, “Loyal to the Bone” le sirve a Gina para brillar desde su registro más limpio, en fuerte contraste con ese epílogo descarnado y contundente. Siempre con un ya muy seguro Marco Valera en baterías. Y al final, si bien la entrada ni se acercó a lo visto la jornada anterior, si que, menos mal, dejó de ser el solar que nos encontramos al llegar. Fue la propia vocalista la que no quiso olvidarse de Belén Lobeto, a quien agradeció la creación del nuevo logo. Del rabioso presente saltaron curiosamente a los lejanos inicios, esa “The Forest” que siempre recuerdan, el primer corte que compusieron y que, en contraste con la dirección actual de la banda, permite contemplar de un plumazo cómo de grande ha sido su evolución. Una de las que más y mejor acertó a conectar con la gente.
Y vuelta de nuevo al presente para el debut en vivo de su última creación, una “Cherry Blossom” que debutara en vídeo hace escasa fechas y portadora de un riff que, pienso, gana una barbaridad en su traslación al directo. Y casi como resorte a ese poso algo más delicado, colocan “Heads Will Roll”, de seguro uno de sus cortes más juguetones. Imprescindibles esos coros de Carolina aquí y una banda que acertó a sonar más grave y rotunda. Para el cierre quedó “Haunted”, que Gina introdujo asegurando que versa sobre “una tía que se enamora de un fantasma”, algo que “le pasa a muchas”, apostilló Carolina, con ironía y también con razón. Para qué engañarnos. Lo mejor es que quedó claro el buen nivel que poseen. También que si había nervios derivados del cambio de formación, estos no traslucieron al resultado final. A afianzar esta nueva etapa. Esperamos ser testigos.
El fenomenal “Solus Ipse” bien merecía una entrada de relumbrón. No fue el caso y es un fastidio siempre que coincide tanta oferta en una única fecha. Sea como fuere, Unexpectance no iban a perder la oportunidad de darle a su tercer largo el tratamiento que se merece. Con un sonido tan contundente y redondo como nos tienen acostumbrados, todo se dispuso en pos de un bolo de los buenos.
Sobre todo porque Vaan resultó mucho más asentado que en mi anterior encuentro con la banda, aquél show en compañía de Hiranya en 2024 (crónica). Es algo que salta a la vista y sobre todo al oído nada más arrancan con “Noesis”, una de las propuestas más firmes de ese tercer largo, con el frontman alternando entre graves y rasgados sin dejar de moverse por todo el escenario. Buenos detalles de Aitor G. Stamper en el puente y en líneas generales una banda sonando tan comprometida como compacta. Muy segura de sí misma.
Y es que dio toda la impresión de que alcanzaban la Gong con los deberes más que bien hechos. Que quería movimiento, exclamaba la voz de Unexpectance. Y para ello dispusieron el vigor y la fuerza de “Sophrosyne”, donde vivieron a fuerza de colisionar furibundos blast beats de Luis Barrientos con su cara más atmosférica. Miki Méndez, puede que algo discreto en lo gestual, dibujó no obstante un estupendo solo aquí. Para “Momiji” son abundantes los detalles melódicos que dibuja ahora Nacho Peña. La diversidad con que se desempeñan, el modo en que Barrientos hilvana todos y cada uno de ellos. Y, al frente, un Vaan dejándose la piel por implicar a la gente. Un público, cabe decir, que si bien menos numeroso que la cita previa, sí que mucho más animoso.
Fue el propio vocalista quien introdujo el que fuera segundo single del nuevo álbum apostillando que “nos iba a dar con él en toda la cara”. Y es que “Ataraxia” destapó, aún si cabe, la cara más violenta del quinteto. También los tonos más desgarrados del frontman. Una celebración del metal más contemporáneo que Miki López cierra con otro gran solo de guitarra. De verdad, y sin querer leer cartillas de ningún tipo, que empecé a sentir lástima por quienes no pudieron (o no quisieron) acercarse a verles. Luis Barrientos marcó la brutal entrada de “Ethos”, propulsando al quinteto hacia su cara más furibunda y devastadora. El movimiento entre el público se magnificó. Unexpectance no aflojaban y el público, al que se sumó Vaan en el tramo final, tampoco. Gustos individuales al margen, a estas alturas del set empezaba a pensar que, hoy por hoy, son la formación más solida y contundente de nuestra (tan denostada) escena. Lo escribo como lo siento.
Pero como no solo de “Solus Ipse” vive uno, llegó el turno de volver la mirada hacia el anterior “Vortex” y rescatar aquél tema apertura “Guerra Interior”, donde brillaron los buenos detalles de Nacho Peña justo en las partes más violentas del corte. Y tras otro buen solo de Miki Méndez, la llamada de Vaan al wall of death. Que si bien no fue el más numeroso que hayamos visto allí dentro, dejó claro que el público del sábado sí que estaba por la labor. La voz del quinteto agradeció de hecho ese movimiento por parte de la gente. Y arremetió con una “Nematomorpha” que nos devolvía la cara más salvaje del quinteto, con un doble bombo verdaderamente lacerante por parte de de Luis Barrientos.
Antes de “Empíreo” Vaan anuncia que se van tomar un descanso, momento que aprovecha Barrientos para un pequeño e improvisado solo de batería. Fue, en efecto, una de las pocas pausas que se permitió una banda muy segura y convencida en todo momento de sus posibilidades. Y ya fuera por el pequeño break que se tomaron o por otra serie de motivos, lo cierto es que sentí que su gama riffera se recrudecía de manera notable en su paso al directo. Al cierre quedó un breakdown de los que invitan a romper suelo y cercenar cervicales. Lástima que uno no esté ya para según qué trotes. No faltó el debido agradecimiento a la buena gente de After Salem. También a nosotros por ser “un público de puta madre”. “Hybris” se alimentó entonces de una mayor brutalidad (si cabe) pero también de una cierta carga atmosférica. Nacho Peña ayudó haciendo tapping aquí y, entre todos, acertaron a enfrentar su cara más elegante con la más violenta.
Para “Gnosis” ya me fue quedando la impresión de que Vaan había aguantado mejor el tipo que en mi anterior cita con ellos. El rodaje, los ensayos etcétera desde luego han ido dando sus frutos. El vocalista hace muy suya “Hipersomnia”, una de las ofertas más redondas del anterior álbum. Para el cierre quedó “Samsara”, con la banda vaciándose hasta su último aliento y Vaan perdido entre la gente. Benditos inalámbricos.
Soy más partidario de contar lo que sucede y no tanto de hacer quinielas, pero desde luego Unexpectance tienen ante sí un futuro que debería brindarles no pocas alegrías. Ellos han hecho sus deberes, está por ver si la gente hará los suyos. También lucen los renovados After Salem, quienes se mostraron tan elegantes y a la vez metálicos como acostumbraban bajo su anterior apelativo. Un placer siempre ver a unos y otros y contarlo por aquí. Vaya pues un abrazo así como un agradecimiento por todas las facilidades y mis sinceras disculpas por lo raudo de mi huida. Tened por seguro que nos volveremos a encontrar. De momento ya saben: nos vemos en el siguiente.
La vida consiste en quemar etapas y la de Beast Inside, tras publicar su segundo álbum “Throne of Blood” (reseña), consistía en brindarle la debida presentación. Volvíamos pues a nuestra querida Gong, ya casi no recuerdo cuando había sido la última vez, no solo para ver al renovado quinteto thrash sino también para tomar la temperatura a otra formación astur: la buena gente de Aneuma. Buen combo para una noche de viernes.
Y buena acogida la que tienen los melodeath de Puerto de Vega Aneuma al arranque del set. Sin más apoyo que un telón de fondo con el logo de la banda, retumba la intro para después acometer “Your Doom”, inicio ya habitual (clásico incluso me atrevería a decir) para ellos. “Fall Apart” sigue mientras mantienen su habitual pulso entre la rabia de una (siempre indómita) Laura Alfonso y esos característicos solos de Borja Suárez. Sin solución de continuidad, tan bien engrasados como de costumbre, y con una Jane al bajo ya perfectamente integrada en la disciplina del combo. Sempiterna la luz roja que les bañó durante (prácticamente) toda la descarga y muy funcional ese groove tan marcado al final de “Flesh & Bone”.
Un groove y una pesadez que “Never Again” recoge primero para pervertir después en ritmos más vivos y vibrantes, siempre con un Jorge Rodríguez marcando el paso acompañado de su inacabable gama gestual. Otro buen solo de Borja Suárez aquí y, a tientas, fue quedando la sensación de que estábamos ante una buena versión de los asturianos. “Tear Down The Walls” se apoya en otro buen estribillo, imparable Laura aquí, y es que siempre parece inasequible al desaliento. La banda se mueve siempre en esa fina línea entre metal extremo, esas voces lacerantes, y el heavy más clásico, los riffs que traman entre los hermanos Suárez, Borja y Abel.
“Break Out From Hell” viene con sorpresa incluida en forma de regreso a las raíces. Pau, el que fuera bajista de Aneuma, tomaba el relevo de Jane sobre las tablas. “Volvemos a donde empezamos”, había apostillado Laura. Enlazando un corte tras otro, con total naturalidad, “Ashes Of Your Fears” volvió a ser uno de esos cortes que siempre caen de pie. La banda conjugó su cara más ¿accesible? en este tramo del set. Porque “Chain Reaction”, ya con Jane de vuelta, es otro corte donde gana enteros la conexión con la gente. Gran estribillo y mejor solo, no me canso, amén de un Borja Suárez que sumó esfuerzos junto a su hermano en coros. Nos estábamos divirtiendo. Este tramo más ¿liviano? se cerró con un riff con un gancho que ríete tú de Julio César Chávez: “Circles Of Fire”. Me importa un cuerno qué digan los demás: esto es heavy metal, papá.
Sirvió la siempre combativa “Violet” para abandonar esa fase más “amable” y conducir hacia la cara más rabiosa y contundente de la banda. Abel se desgañitó en esos coros (“Fight the enemy!”) pero eché en falta algo más de calor por parte de la gente. ¿Qué pasó el viernes?. Sea como fuere, la poderosa “Light The Torch Of Strength”, tema apertura de su tercer largo, sirvió como acicate a los más adormecidos. Un trallazo bien llevado por Jorge tras parches y unos Aneuma que se vaciaron del todo aquí. A pesar de que el sonido no fuera del todo claro en momentos puntuales, la guitarra de Borja iba y venía durante ciertos solos, pienso que una versión más que notable de la pujante formación astur.
Beast Inside y su flamante nuevo disco bien merecían la buena entrada que registraron el pasado viernes. Era el momento, además, de comprobar de primera mano qué tal funciona esa nueva base rítmica que forman Adrián Granda en baterías y Alex Kai al bajo. Al igual que sus compañeros de cartel, sin más más apoyo que un telón de fondo con su logo y toda vez termina la intro, acometen una “Saint Pederast” en la que aciertan a hilvanar melodía y fuerza, con Alejandro muy activo tras el micro y Chema dejando su primer buen solo de la noche.
“Ravenous Appetite” da de lo suyo a quienes les pedían una mayor contundencia. Son los Beast Inside más vibrantes, con unos Kai & Granda bien empastados, dando el obligado soporte a las guitarras de Chema y Pedro. “Cómo está Oviedo… aparte de muy parao” exclamó a término Jandro. Razón no le faltaba. A modo de antídoto, disponen la siempre vibrante “No Escape”, de aquél debut de 2022, pero ni por esas. Y mira que se desvivía Granda en baterías… Hubo agradecimiento a la buena gente de Aneuma. Y tiempo para descubrir la cara más lúdica de su habitual thrash metal. “Deadpool Into The Pit”, con cameo del susodicho inclusive, proporciona renovados bríos al discurso del quinteto. Sin abandonar su habitual thrash metal pero revistiéndose ahora de un tono algo más despreocupado. Ahí, pienso, aciertan al enlazar con la ciertamente irónica “Once Again”, con Chema pasando al bajo y Kai a la guitarra, dibujando un buen solo, además. Quienes recuerden aquella noche con Mortal Coil (crónica), sabrán bien de las habilidades del muchacho.
De vuelta a posiciones iniciales pero con Lorena Sküld arriba del escenario, llegaba el turno de “una lenta”. “Hydrangea II” es, desde luego, lo más diferente que hayan grabado nunca. Y la voz de Sküld desde luego otorga una nueva dimensión a la propuesta. Fue Pedro quien soleó aquí y tengo la impresión de que la banda al completo salió más que airosa del envite. “Momento Scorpions pasado” ironizó a término un siempre animoso Jandro, “una de las viejas, habla de la manipulación de los medios de comunicación”. Era el turno, claro, de volver al “Under Control” y rescatar “Brainwash”. Un corte muy muy rodado ya para ellos y, pienso, de los que mejor les funcionan.
“Yoke and Arrows”, el yugo y las flechas, extrae luego su cara más técnica, Kai sumó en coros junto a Pedro y entre todos dejaron uno el puente más llamativo del set. Quedaban tres, anunciaba el frontman. Y que iban a ir una tras otra. A degüello, “God of Flesh” y su lacónico pero efectivo estribillo parecen sacar (por fin) a la gente de su letargo. Acompañamos con nuestras voces a Jandro durante los coros, y fuera animado por ese aliento o por la quietud imperante dentro de la sala, bajó a mezclarse con el público, buscando caldear el ambiente en este tramo final. Así las cosas, hubo (tímidos) pogos en “Watching Bleed” y un wall of death, roto por el grito “Netanyahu hijo de puta” en la final “War”. Que tendría que haber sido así desde el comienzo, exclamó Jandro. Razón no le faltaba.
Pero nos lo pasamos bien en cualquier caso. Dos formaciones muy queridas en esta casa, no vamos a mentir, y con las que siempre es un gusto encontrarse. Si además nos reparten buena cera, como fue el caso, pues ni tan mal. Unos encaminan rumbos, presupongo, hacia su cuarto disco mientras que otros presentaron su segundo disco con una sala repleta de buena gente. ¿Qué más pedir? Un poco más de movimiento por parte de la gente, supongo.
En cualquier caso, agradecer tanto a ambas bandas como a la buena gente de la Gong el trato y las facilidades dispuestas en favor de esta crónica, mandar un saludo a la compañía del antes, el durante y el después y ya saben: nos vemos en el siguiente.
Previo paso esta mismo fin de semana por A Coruña y Vigo los ovetenses Unexpectance regresan a casa para presentar su nueva obra de estudio «Solus Ipse» (reseña). La cita tendrá lugar el sábado 18 de abril en el Gong Galaxy Club acompañados por los renacidos After Salem.
Retorno a nuestros escenarios para la pacense Susan Santos tras su paso por la Factoría Cultural avilesina en febrero del pasado año (crónica). Nombre de referencia dentro el blues rock patrio, presentará el próximo sábado 11 de abril su sexto disco de estudio «Sonora» en el ovetense Gong Galaxy Club.
Virtuosa, zurda con púa en mano izquierda y fijación de posiciones con la derecha aunque mantiene las cuerdas graves en la parte superior, ha recibido reconocimientos internacionales tan importantes como mejor interpretación musical en los European Blues Awards del 2018 y el mejor álbum de una artista femenina en los L.A. Critics Awards en el 2019.
El cuarteto progresivo/ sinfónico Psychic Equalizer recalará en el ovetense Gong Galaxy Club el próximo jueves 2 de abril. La formación con base en Torrelavega compuesta por Saray Riaño a la voz, Carlos Barragán (guitarra), Hugo Selles (bajo y teclas) y Sergio Azcona en baterías presentará su nueva obra de estudio «Prologue To Insurrection» publicada en mayo del pasado año.
Grabada en Domination Studios (Turilli Lione Rhapsody, Michael Romeo, Ray Alder, Vision Divine…) conSimone Mularoni a los controles, este nuevo trabajo pasa por ser su obra más ambiciosa.
El tiempo pasa volando… Prácticamente dos años desde que los madrileños Synchronical llegasen a mis oídos con ocasión de la batalla de bandas de la primera edición del Luarca Metal Days. Fue en la Sala Estilo de Oviedo, y a pesar de no hacerse con uno de los dos puestos que estaban en juego para completar el cartel del festival, los tres temas que descargaron me dejaron con buen sabor de boca y con ganas de más. Me pareció un grupo de puro heavy metal con influencias tanto clásicas como actuales y que lo mismo tenían tintes progresivos como ramalazos speed, thrash o metalcore. Estaban entonces «en capilla» del lanzamiento de “Rebuilt”, disco que venían a presentarnos en esta ocasión. Si además lo hacían acompañados de Sküld, era motivo más que suficiente para tener la entrada anticipada comprada desde hacía semanas.
Lo de la sala elegida era otro cantar… Dado el historial de cancelaciones que tiene la Sala Buddha, era para tener la mosca detrás de la oreja. Y así fue; apenas cuatro días antes del bolo la sospecha se hace certeza. Lo de este establecimiento hostelero (me niego a seguirlo llamando sala) es impresentable… y punto (no voy a gastar más energías). Menos mal queJosé Carlos tiene contactos hasta en el infierno y se pudo reubicar en elLucy Club. El cambio de planes supuso adelantar a las 19:30 horas la apertura de puertas, pero a estas alturas eso era lo de menos: bien está lo que bien acaba.
A la media hora de la apertura de puertas comienza puntualmente la descarga de Sküld. Abren con «My Mother Told Me» y prácticamente del tirón, «Huye«. Momento para las presentaciones, por si hay alguien despistado en la concurrencia que aún no conozca a los de Puerto de Vega. Algún molesto acople, pero nada que impida que suene «Odín«, uno de los clásicos de la banda. A continuación, Lorena presenta «Long Distance Reader» como ese tema para los que, como ella, necesitan ya una ayuda para ver según que cosas (de lo que da fe la lupa que tiene a sus pies). Un tema que estará incluido en ese nuevo disco que no acaba de llegar.
Sin terminar de solucionar los dichosos acoples, suena «Dear Son» y a continuación una remozada «Hear Me» en «versión reprise». En este momento José Carlos comenta las vicisitudes del cambio de ubicación y da gracias a la gente del local por permitir la celebración tan a última hora. También se hace eco del nuevo «merchan» con cuya venta esperan poder financiar un segundo CD. Con las «Lágrimas De Freya» los estribillos y coros pegadizos se vuelven a hacer con el personal, algo que a la voz de «esta la conocéis» se va a multiplicar con «The Last In Line» del añorado Dio.
A estas alturas el ambiente está literalmente caldeado y los cinco claman por unas cervezas. Está llegando la recta final, pero como dicen «queda mucha cera». Aún tienen tiempo de acordarse del ejército de cotillas con «The Rumor» y de adelantarnos otro tema de la nueva hornada: «Blood Eagle«. En este momento Lorena se hace hueco entre el público por segunda vez en la noche, algo habitual en ella pero que esta vez era casi necesario. El escenario es pequeño para una banda de 5 miembros y eso que había dos cajones ejerciendo de provocadores. A Roberto casi ni le vimos detrás de su batería… Pero al margen de esos pequeños detalles, fueron 55 minutos de setlist equilibrado entre sus clásicos y lo que está por venir, consiguiendo en sus propias palabras «que conozcamos la mayoría del nuevo material antes de que se grabe». Lorena, José Carlos, Roberto, Chinky y Robert son una garantía de heavy metal y buen hacer sobre las tablas que al que suscribe le dejaron satisfecho y calentito para lo que estaba por llegar.
Eran las 21:20 horas cuando Synchronical aparecieron por el escenario. Preludio con orquestación pregrabada de «Just Before Wake Up» y sin pausa, «Don’t Wake Me Up«, primer capítulo del álbum “Rebuilt”. Tema con inequívocos toques metalcore en el que Álvaro hace de forma solvente las veces de Mero Mero (voz de Vita Imana que la canta junto a Jesús en el disco). A continuación, toca visitar su anterior obra discográfica de la mano de «Torn Soul«, un tema a caballo entre el speed y el power metal de pegadizo estribillo y extraordinario solo de Dani. Al finalizar, momento de presentación de los madrileños por parte de Jesús y agradecimientos a Sküld y a Óscar del Lucy Club sin cuyo tesón e interés el concierto no habría sido posible.
Vuelven a sonar arreglos orquestales como introducción a «The Wall Of Silence«, otro de esos temas que caracterizan la evolución sónica de la banda. Nuevo «speech» de Jesús, esta vez para agradecer a su hermana y su cuñado la acogida y manutención (además de vender entradas anticipadas, de lo que doy fe). Finalizado este, reclama la presencia de Lorena. En lo primero que pensé es: «Ya está: se van a cascar el «See You Later«, tema que para “Forevermore” hicieron con la colaboración de Tete Novoa (Saratoga) y que han revisitado en “Rebuilt” como «See You Later (Reimagined)» con la voz femenina de Mer (Manhatan Rock Band) y arreglos orquestales». Pero la sorpresa fue aún mayor cuando Lorena se pone en el lugar que Isra Ramos ocupa en «Rebuild«. Fue un momento mágico en el que quedó patente la buena química entre las dos formaciones y la versatilidad de la asturiana.
«Es una noche para sentirse grande, para sentirse como los grandes. Esta la vamos a cantar entre todos»: es el preámbulo para «Hallowed Be Thy Name«, versión de Iron Maiden con la que, si no tenían ya al público en el bolsillo, sirvió al menos para despertar a los más perezosos. Ni un minuto de respiro y ya están con el frenético comienzo de «The weirdo«. Desde mi punto de vista es el tema que mejor conjuga la transición desde los anteriores Synchronical y los actuales. Y hablando de esa transición llega el momento de «Forevermore» (precisamente, el que da título a su obra de 2019). Si con ese estribillo y esos coros no participas del concierto, estás muerto. Esto va llegando a la recta final, pero aún quedan balas en el cargador: «Under My Skin» es otro de esos temas que incitan a participar.
Nueva tanda de agradecimientos: de nuevo a Sküld, a la sala, a la gente de sonido, a Noe en el merchand… Y llega el momento más emotivo de la tarde-noche: toca despedir a Dani Sánchez después de 15 años y por motivos laborales. Emoción, obsequios, abrazos, unas palabras y la ovación del público (suerte en la nueva aventura vital, seguro que la música sigue presente). Nos acercamos al epitafio, pero queda la traca final. Y demostrando que no hay ganas de dormir cae «Insomnia«, un tema ya con 10 años (“Losing Memories”, 2016) pero que sigue sonando fresco. Último grito de Jesús: «¡Esto es una fiesta!!!» y nos descerrajan el «Ace Of Spades» de Motörhead. Gran colofón.
Lo que a principios de semana se presentaba como un desastre, se convirtió en una gran tarde-noche de heavy metal muy a pesar de algunos. Para el que escribe supuso además el descubrimiento de una nueva sala, la Lucy Club, que para eventos de pequeño aforo (calculo fatal, ¿pero para unas 100 personas…?) puede ser interesante. Esperemos que sea el primero de muchos, porque no estamos sobrados de lugares donde se pueda tocar en directo. Gracias a la gente de Sküld por poner tanto empeño en que todo fuese para adelante, a Óscar por permitírselo y a la gente de Synchronical (Jesús, Dani, Álvaro, Feli, Gonzo y Noe) por la conversación post-concierto. ¡Suerte para todos y nos vemos en el próximo!