Crónica: Beast Inside + Aneuma (Oviedo 17/4/2026)

La vida consiste en quemar etapas y la de Beast Inside, tras publicar su segundo álbum “Throne of Blood” (reseña), consistía en brindarle la debida presentación. Volvíamos pues a nuestra querida Gong, ya casi no recuerdo cuando había sido la última vez, no solo para ver al renovado quinteto thrash sino también para tomar la temperatura a otra formación astur: la buena gente de Aneuma. Buen combo para una noche de viernes.

Y buena acogida la que tienen los melodeath de Puerto de Vega Aneuma al arranque del set. Sin más apoyo que un telón de fondo con el logo de la banda, retumba la intro para después acometer “Your Doom”, inicio ya habitual (clásico incluso me atrevería a decir) para ellos. “Fall Apart” sigue mientras mantienen su habitual pulso entre la rabia de una (siempre indómita) Laura Alfonso y esos característicos solos de Borja Suárez. Sin solución de continuidad, tan bien engrasados como de costumbre, y con una Jane al bajo ya perfectamente integrada en la disciplina del combo. Sempiterna la luz roja que les bañó durante (prácticamente) toda la descarga y muy funcional ese groove tan marcado al final de “Flesh & Bone”.

Un groove y una pesadez que “Never Again” recoge primero para pervertir después en ritmos más vivos y vibrantes, siempre con un Jorge Rodríguez marcando el paso acompañado de su inacabable gama gestual. Otro buen solo de Borja Suárez aquí y, a tientas, fue quedando la sensación de que estábamos ante una buena versión de los asturianos. “Tear Down The Walls” se apoya en otro buen estribillo, imparable Laura aquí, y es que siempre parece inasequible al desaliento. La banda se mueve siempre en esa fina línea entre metal extremo, esas voces lacerantes, y el heavy más clásico, los riffs que traman entre los hermanos Suárez, Borja y Abel.

Break Out From Hell” viene con sorpresa incluida en forma de regreso a las raíces. Pau, el que fuera bajista de Aneuma, tomaba el relevo de Jane sobre las tablas. “Volvemos a donde empezamos”, había apostillado Laura. Enlazando un corte tras otro, con total naturalidad, “Ashes Of Your Fears” volvió a ser uno de esos cortes que siempre caen de pie. La banda conjugó su cara más ¿accesible? en este tramo del set. Porque “Chain Reaction”, ya con Jane de vuelta, es otro corte donde gana enteros la conexión con la gente. Gran estribillo y mejor solo, no me canso, amén de un Borja Suárez que sumó esfuerzos junto a su hermano en coros. Nos estábamos divirtiendo. Este tramo más ¿liviano? se cerró con un riff con un gancho que ríete tú de Julio César Chávez: “Circles Of Fire”. Me importa un cuerno qué digan los demás: esto es heavy metal, papá.

Sirvió la siempre combativa “Violet” para abandonar esa fase más “amable” y conducir hacia la cara más rabiosa y contundente de la banda. Abel se desgañitó en esos coros (“Fight the enemy!”) pero eché en falta algo más de calor por parte de la gente. ¿Qué pasó el viernes?. Sea como fuere, la poderosa “Light The Torch Of Strength”, tema apertura de su tercer largo, sirvió como acicate a los más adormecidos. Un trallazo bien llevado por Jorge tras parches y unos Aneuma que se vaciaron del todo aquí. A pesar de que el sonido no fuera del todo claro en momentos puntuales, la guitarra de Borja iba y venía durante ciertos solos, pienso que una versión más que notable de la pujante formación astur.

Beast Inside y su flamante nuevo disco bien merecían la buena entrada que registraron el pasado viernes. Era el momento, además, de comprobar de primera mano qué tal funciona esa nueva base rítmica que forman Adrián Granda en baterías y Alex Kai al bajo. Al igual que sus compañeros de cartel, sin más más apoyo que un telón de fondo con su logo y toda vez termina la intro, acometen una “Saint Pederast” en la que aciertan a hilvanar melodía y fuerza, con Alejandro muy activo tras el micro y Chema dejando su primer buen solo de la noche.

Ravenous Appetite” da de lo suyo a quienes les pedían una mayor contundencia. Son los Beast Inside más vibrantes, con unos Kai & Granda bien empastados, dando el obligado soporte a las guitarras de Chema y Pedro. “Cómo está Oviedo… aparte de muy parao” exclamó a término Jandro. Razón no le faltaba. A modo de antídoto, disponen la siempre vibrante “No Escape”, de aquél debut de 2022, pero ni por esas. Y mira que se desvivía Granda en baterías… Hubo agradecimiento a la buena gente de Aneuma. Y tiempo para descubrir la cara más lúdica de su habitual thrash metal. “Deadpool Into The Pit”, con cameo del susodicho inclusive, proporciona renovados bríos al discurso del quinteto. Sin abandonar su habitual thrash metal pero revistiéndose ahora de un tono algo más despreocupado. Ahí, pienso, aciertan al enlazar con la ciertamente irónica “Once Again”, con Chema pasando al bajo y Kai a la guitarra, dibujando un buen solo, además. Quienes recuerden aquella noche con Mortal Coil (crónica), sabrán bien de las habilidades del muchacho.

De vuelta a posiciones iniciales pero con Lorena Sküld arriba del escenario, llegaba el turno de “una lenta”. “Hydrangea II” es, desde luego, lo más diferente que hayan grabado nunca. Y la voz de Sküld desde luego otorga una nueva dimensión a la propuesta. Fue Pedro quien soleó aquí y tengo la impresión de que la banda al completo salió más que airosa del envite. “Momento Scorpions pasado” ironizó a término un siempre animoso Jandro, “una de las viejas, habla de la manipulación de los medios de comunicación”. Era el turno, claro, de volver al “Under Control” y rescatar “Brainwash”. Un corte muy muy rodado ya para ellos y, pienso, de los que mejor les funcionan.

Yoke and Arrows”, el yugo y las flechas, extrae luego su cara más técnica, Kai sumó en coros junto a Pedro y entre todos dejaron uno el puente más llamativo del set. Quedaban tres, anunciaba el frontman. Y que iban a ir una tras otra. A degüello, “God of Flesh” y su lacónico pero efectivo estribillo parecen sacar (por fin) a la gente de su letargo. Acompañamos con nuestras voces a Jandro durante los coros, y fuera animado por ese aliento o por la quietud imperante dentro de la sala, bajó a mezclarse con el público, buscando caldear el ambiente en este tramo final. Así las cosas, hubo (tímidos) pogos en “Watching Bleed” y un wall of death, roto por el grito “Netanyahu hijo de puta” en la final “War”. Que tendría que haber sido así desde el comienzo, exclamó Jandro. Razón no le faltaba.

Pero nos lo pasamos bien en cualquier caso. Dos formaciones muy queridas en esta casa, no vamos a mentir, y con las que siempre es un gusto encontrarse. Si además nos reparten buena cera, como fue el caso, pues ni tan mal. Unos encaminan rumbos, presupongo, hacia su cuarto disco mientras que otros presentaron su segundo disco con una sala repleta de buena gente. ¿Qué más pedir? Un poco más de movimiento por parte de la gente, supongo.

En cualquier caso, agradecer tanto a ambas bandas como a la buena gente de la Gong el trato y las facilidades dispuestas en favor de esta crónica, mandar un saludo a la compañía del antes, el durante y el después y ya saben: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

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