Reseña: Killdozer «Merciless Violence» (The Fish Factory 2026)

Facu y David en guitarras, Leo en baterías, Gonzalo al bajo y Ángel en voces conforman Killdozer, quinteto sevillano de rugiente thrash metal, y que acaba de editar vía The Fish Factory su segundo largo “Merciless Violence”, producido por la propia formación sevillana y con Leo Peña (Jotunstudio) encargado de grabación, mezcla y master.

怒る (Okoru)”, con colaboración a las teclas de Valeria Gassol, ofrece una pequeña dosis de calma antes de que los chicos desaten la tormenta. Sin obviar un (pienso que indisimulado) deje a unos Slayer del “South Of Heaven”, todo desemboca en un tema título, “Merciless Violence”, que desde luego viene a hacer honor a su nombre. Violencia despiadada la que proponen aquí, con un registro, el de Ángel, lindante con el metal extremo. Directos y sin ataduras, bordeando el speed metal más cerril y acelerando camino de estribillos. Me funcionan esos engarces entre las distintas partes. Riffs concisos, sin complicaciones pero con gancho. Es después que la banda equilibra ese nervio con un avanzar más pesado, más thrash, para desembocar en un buen primer solo de guitarra. Receta clásica, qué duda cabe, pero de lo más funcional.

Apostada en ese thrash más pesado, destilando un groove más marcado, “For Your Nation” hace por extraer la cara más técnica del quinteto. Tanto en esa pesadez inicial como en esas andanadas más violentas de las primeras estrofas, con ese aire a los primeros Dark Angel. Brama Ángel al micro, pero si alguien brilla sobremanera aquí es Leo Losada. En la velocidad y también en los cambios de ritmo, me parece que está trazando una línea de batería no poco hábil. La producción de su tocayo es todo lo orgánica y sucia que cabe esperar de un álbum de thrash como este. Incluso caben pequeños dibujos de Gonzalo desde el bajo. Directa e intrincada a la vez, culminada en una sección solista de lo más pintona. Pesadez del prólogo al margen, son casi seis minutos de agresión sin descanso. Bien trazada y, pienso, mejor ejecutada si cabe.

Después llega “Concrete”, corte más extenso de los ocho, y que parte desde un prólogo, reposado y tranquilo, que no le anda muy lejos a los ídem de unos Metallica post “Death Magnetic”. La banda opta ahora por una mayor calma, con el bajo de Gonzalo altísimo en la mezcla. Tras ese metal más apaciguado, surgen por igual el Ángel más grave y los Killdozer más directos y rotundos. Incansable Leo tras baterías y una buena construcción de esas primeras estrofas. Por contra, pueden no ser estos los estribillos con más gancho de todo “Merciless Violence”. Lo que no les falta, en cualquier caso, es la obligada carga de agresividad y, sí, violencia. De ahí en adelante me agrada cómo conjugan una vena más próxima al speed metal con su habitual thrash zapatillero. La sección solista, nada comedida y que parece conducirse sobre un cierto caos, en cierto modo me recuerda al tristemente desaparecido Jeff Hanneman. No da nombre al disco pero, desde luego, pasa por ser la composición más ambiciosa del mismo.

No Salvation”, en cierto modo, resulta más terrenal, algo más ordenada. David y Facu están trazando riffs con gancho en esas tempranas estrofas, que vendrán a contrastar con otros más veloces en estribillos. Un clásico juego entre nervio y pesadez, bien equilibrado y con toda la pinta de funcionar como un tiro en directo. Otro solo, lejano de cualquier viso de cordura, acoge su tronco central. La sorpresa llegará en el epílogo: el cambio de idioma, el contraste entre voces y ese groove nada disimulado. Llamativo, cuanto menos.

Call Of The Void”, que “怒る (Okoru)” al margen pasa por el tema más rácano de los ocho, propone, claro, a los Killdozer más directos. Más intensos que rabiosos en estrofas, llevados siempre por la firme batería de Leo Losada. El trazo, con el (estupendo) solo colocado en el corazón mismo de la composición, de nuevo puede pecar recurrente, máxime tratándose de un álbum de thrash metal. No esconde, de todos modos, la eficacia de sus riffs ni ese registro en voces (a ratos) un tanto más limpio. Puro nervio sevillano.

No cambia mucho el cuento para esta postrera “The Black Cell”, pero ayuda el que venga apoyada en una gama riffera con tanto gancho y pegada. Hay voces muy encabronadas aquí, eficaces cambios de ritmo y partes a puro blast beat. Un corte apenas por encima de los cuatro minutos pero capaz rebelarse como una composición diversa aún en ese discurso tan directo y frontal. El buen solo que ocupa su tronco central, me resulta la guinda perfecta. Me gusta la forma que le dan a esas exhibiciones solistas, máxime en unos tiempos, lo he dicho muchas veces, en que parece premiarse el solo breve y contenido. Killdozer, en esto como en otras tantas cosas, parecen jugar a la contra.

La final “Hell On Wheels” cierra desde un prólogo tranquilo, calmado, que bien podría recordar a los Pantera más bajos de revoluciones. Luego y toda vez la distorsión lo inunda todo, esta octava entrega se descubre como otro de esos cortes atractivos desde el papel. Diverso en cuanto a ritmos, tejido entre riffs que fluctúan entre el groove y la pesadez para desembocar en un mayor nervio. Todo ayuda a construir otro corte llamativo, que lo mismo me recuerda a Anthrax en esas partes con el bajo altísmo en la mezcla que a unos Exodus (eras Rob Dukes). Una despedida en la que queda la impresión de que la banda ha disfrutado como nunca.

En uno de los discos de thrash estatal más cerriles que han alcanzado estas líneas, y a día de hoy ya son unos cuantos, Killdozer han hecho y no poco por plasmar toda su sapiencia técnica. Está presente en muchos de los riffs sobre los que construyen las canciones. También en unos cuantos solos. Por contra, cierto es que hay temas de trazo algo predecible. Pero cuando se atreven a buscarle las cosquillas al género, aciertan con cortes como “Concrete” o “For Your Nation”. Voces rabiosas, el pequeño guiño crossover de “No Salvation” o esa dupla inicial tan resultona. Un álbum tan sutil como calmar un incendio derramando barriles de keroseno.

Texto: David Naves

Agenda: Reytoro + Brutalfly en Oviedo

Con casi tres décadas de trayectoria a sus espaldas los thrashers uruguayos Reytoro recalarán en la ovetense Lata de Zinc el miércoles 26 de junio inmersos en su primera gira por España. La cita asturiana contará con Brutalfly como banda invitada. Con apertura de puertas a las 20 horas , la entrada en taquilla tiene un coste de 10€.

Considerados por crítica y público como uno de los máximos exponentes del metal en su país, desde el próximo 11 de junio compartirán tour por nuestros escenarios, paradas en Madrid, Zaragoza, Barcelona, Valencia, Murcia, Málaga, Sevilla, Valladolid y Vigo, con los argentinos Lörihen en una gira denominada «Metal del Plata España Tour 2026«.

Al termino del tour la formación se presentará en solitario en Galicia y Asturias a través de conciertos en Oviedo, Lugo, Ferrol, Sargadelos y Ortigueira para continuar con la defensa en vivo de nuevo material que formará parte de su próximo disco de estudio «Guerra Por EL Agua«.

Rockvera Fest 2026: Nuevas Confirmaciones

La proxima edición del Rockvera Fest sigue tomando forma. La Asociación Monorock desvela la quinta banda que se subirá al escenario del Teatro El Llar de Corvera el sábado 5 de septiembre. Tras las confirmaciones de la banda vasca de heavy metal Valkyria, el combo metalcore astur Teksuo, los manchegos Maldito Matas y los punk rockers leoneses Lion’s Way, el thrash volverá a sonar en Corvera con la incorporación de Beast Inside al cartel.

La renovada formación praviana presentará su nuevo disco «Throne Of Blood» (reseña) para dejar patente la buena salud del thrash metal en la región.

El festival, de carácter gratuito, matiene su ya característica mezcolanza de géneros musicales en su cartel para volver a convertirse en cita imprescindible para los amantes el rock, el punk y el metal.

Flotsam & Jetsam: Spain Tour 2026

Desde Arizona vía ITP Promotions la mítica formación thrash Flotsam & Jetsam recalará en nuestros escenarios en el mes de noviembre, incluida parada en Asturias.

Jueves 19 de noviembre – RCA Club (Lisboa)
Viernes 20 de noviembre – Sala Rebullón (Mos)
21 de noviembre – Stage Four (Avilés)
22 de noviembre – Urban Rock Concept (Vitoria)
23 de noviembre – Sala La Nau (Barcelona)
24 de noviembre – Sala Rock City (Valencia)
25 de noviembre – Sala Revi Live (Madrid)

Entradas: www.itp-promotions.com 

Con 4 décadas de trayectoria en su haber presentarán su próximo álbum de estudio «Rats In The Temple«, que verá la luz el 28 de agosto a través de Napalm Records. Su parada en Asturias será testigo del retorno a la actividad musical orientada al metal de la sala Space Four, antigua Quattro, epicentro de los conciertos más recordados en la región.

Crónica: Megadeth + Angelus Apatrida + Crisix (Bilbao 29/5/2026)

Teníamos apuntada a fuego esta fecha desde que se anunciara esta mini gira estatal, como despedida de una de las bandas más influyentes del heavy metal. Parte importante del denominado Big Four, Megadeth con Dave Mustaine siempre al frente, personaje esencial a la par de especialín, que ha cuñado obras maestras del género y no menos numerosas polémicas a sus espaldas. Si nos parecían pocos los alicientes para cruzarnos parte del cantábrico en pos de despedir al señor Mustaine, estaban escoltados por dos de las bandas más internacionales de nuestra escena. Crisix, que volvían tras un pequeño parón, y los incombustibles Angelus Apatrida, todo ello en en el ya emblemático B.E.C. de Barakaldo.

Puntuales salieron los de Igualada, dejando claro desde el minuto uno que siguen en la misma linea que lo dejaron hace dos años. Intensidad y energía innegociables, reflejados en cortes como “Full HD” y la brutal “Get Out Of My Head”. Como no, tocaron su tema más reciente, la estupenda “Fast Music” para el estupor de los más duros de oreja, abrieron la pista del B.E.C. como si de la fabula de Moisés se tratase para un épico wall of death. Y nos deleitaron como siempre, con ese medley donde se intercambian los instrumentos regalándonos el «Antisocial» de Anthrax. Con “Ultra Thrash” cerraron su show, deseando que hayan vuelto para quedarse, porque son muy necesarios.

Media hora de reloj y los Angelus Apatrida salen al escenario a hacer lo que saben hacer, romper cuellos. Yo personalmente ya no encuentro palabra élfica, ni en lengua «Ent», ni de Mordor, ni humana para buscar un adjetivo a los cuatro jinetes de Albacete. Sonaron poderosos con “Indoctrinate”, “Cold” o “We Stand Alone”… De verdad, que me quedo sin palabras ante ellos, y verlos en un escenario como el del B.E.C. ante más de 10 mil personas es para alegrarse por Guille, José, Davish y Victor. Foto de rigor, “You Are Next” como colofón y mirando el calendario de su gira para volver a verles. Que no se cansen nunca.

Llegamos al momento estelar, en liza Dave Mustaine y sus huestes, con “Tipping Point” de su último disco homónimo, seguido de “Hangar 18” , ovación y mini parada que se daría en varias ocasiones durante la descarga. Gran recibimiento a pesar de que seguro, hemos visto a Mustaine en mejor forma vocal. Nunca fue un portento de voz y evidentemente los años pasan para todos, de ahí supongo y espero esta despedida, ya que otra cosa no, pero el repunante de Dave ha demostrado ser siempre muy exigente en el nivel de directo de Megadeth y si hace un poco de autocritica, blanco y en botella. Digo espero, porque ya nos han colado varias despedidas y uno ya es siempre escéptico en estas cosas.

Como buena despedida que se precie, fueron cayendo temas magnánimos en la carrera de Mr. Dave, “ Skin O´My Teeth”, “Angry Again” o “Sweating Bullets” para disfrute de todos los presentes. También reivindicó su parte de Metallica con su particular visión, “Mechanix” (The Four Horsemen pa los amigos) y la reciente regrabada “Ride The Lightning”. Sin más, habrá gente que le guste más o menos, personalmente, creo que la discografía de Megadeth ha sido lo suficientemente coherente, amplia y buena como para dejar de lado estos temas, pero se nota que el escozor que arrastra el californiano es bastante grande.

Parte final con las imprescindibles, “Tornado Of Souls” con un magistral Teemu Mäntysaari clavando nota a nota ese solo de guitarra legendario. Y esa es otra, Mustaine siempre se ha sabido rodear de grandísimos músicos,y sobre todo guitarristas, luego volvemos a su exigencia vs repunancias, por lo que el baile de piezas es como mínimo llamativo. Supongo que todos nos acordamos de un tal Marty Friedman, que sin menos preciar a Teemu, para una gira despedida de verdad, no hubiese estado mal. “Peace Sells”, “Aguante Megadeth” y “Holy Wars” fueron el broche de oro de una despedida digna aunque mejorable, de uno de los frotman con más ego de la escena metalera. Genio y figura, amado y odiado a partes iguales, pero imprescindible en la historia del heavy metal. Para lo bueno y para lo malo siempre echaremos de menos a Dave Mustaine y sus Megadeth.

P.D. 1: Alguno se imagina a Mustaine en la época de los «Load» con Metallica??? Yo tampoco.
P.D. 2: Saludos a tod@s con los que compartimos velada, los Titos, Novales, Andrés (Angelus Apatrida Club de Fans), al Beast Pedro Pravia, Roberto Skuld y su vástago, Rockxy Sog y familia, Txema Bustillo y los putos Leather Boys.

Texto: José Miguel (LAGO)
Fotos: Archivo Carmen González

Crónica: Megadeth + Angelus Apatrida + Crisix (A Coruña 27/5/2026)

Megadeth, autopista y amigos, plan imbatible el de la pasada jornada de miércoles. Viaje perfecto desde Asturias para coronar a Dave Mustaine en su despedida de los escenarios patrios. Tres horas de coche y sobrevivir a la sobredosis de «thrash metal» que nos aguardaba en el Coliseum de A Coruña.

Con una puntualidad exquisita, que se extendió durante toda la velada, arrancaron las hostilidades los catalanes Crisix. Un inesperado retorno a la actividad el suyo tanto en vivo como compositiva tras los baches sufridos en los últimos 2 años. El óxido del tiempo fuera de los escenarios quedó mimetizado por la actitud siempre innegociable de los de Igualada. Un show cercano a la hora con todos los clichés propios de la formación como la interpretación quirúrgica, que no se vió correspondida por el mejor de los sonidos, de temas que forman parte por derecho propio del acervo popular de los thrashers nacionales o su clásico intercambio de instrumentos. Hubo tiempo para saludar a la numerosa representación de fieles congregados ya en el recinto y a los amigos de Angelus Apatrida. También para presentar su nueva canción «Fast Music«, recibida no con frialdad pero si con disparidad de sensaciones y es que esa mezcolanza arriesgada de thrash metal, electrónica hardcore y bases rítmicas hakken es de digestión lenta. Aún así, generaron uno de los mosh pits más caóticos de la noche. Buen arranque de velada, sin duda.

La expedición asturiana continuó devorando el mejor producto estatal con la salida al escenario de Angelus Apatrida. Siempre dispuestos a ofrecer una masterclass de thrash metal contemporáneo en una ocasión tan especial como ésta no iban a ser menos. A lomos de un sonido limpio, rítmicamente aplastante y sin fisuras los albaceteños van camino de consagrarse como una formación capaz de competir de tú a tú con cualquiera de las bandas que acechan al Big Four americano. Con la clara misión de dejar marcado su nombre con hierro candente en este tour internacional de despedida, su asalto al Coliseum despachó un colchón calórico a la altura de las circunstancias, textura perfecta, punto exacto de cocción y aceite de primera, que funcionaron como preludio ideal para el inminente maridaje con las huestes lideradas por el «colorado» Mustaine. A diferencia del caos controlado de Crisix, Angelus Apatrida cocinó una ecualización pulcra que adornaron los pogos más masivos de la noche. Casi incontables sus actuaciones en Asturias verlos dominar el pabellón con esa solvencia genera un orgullo casi nostálgico. Hace mucho tiempo que no son una promesa, son una realidad demoledora.

Un haz de luz cenital ilumina la figura el pelirrojo para dar inicio a la despedida de Megadeth de nuestros escenarios. Armado con su inseparable Flying V el californiano ha diseñado una alineación tan solvente como respetuosa con el legado de la formación. La guitarra de Teemu Mäntysaari no buscó la reinterpretación de la partitura sino el respeto absoluto a las canciones originales. Desataron pasiones en A Coruña con una actitud implacable, mutando su despedida en una fiesta de sudor y nostalgia compartida.

Si bien la voz de Mustaine acusa el desgaste lógico del paso del tiempo y sus excesos confesos, inteligentemente adaptó su registro vocal a tonos menos agresivos, digno de mención el magnífico apoyo de un soberbio James LoMenzo en los coros. Si bien podemos hablar de inevitables flaquezas en el apartado oral, su mano derecha sigue siendo un patrimonio de la humanidad del metal con una interpretación nítida, veloz y ajena a cualquier error de tempo. Poco importó que el repertorio incluyera temas de nuevo cuño como «Tipping Point«, «I Don’t Care» o «Let There Be Shred«, su recepción se mostró más que satisfactoria por la audiencia. La histórica noche coruñesa aderezó el sudor compartido entre público y banda, brillando con identidad propia la honestidad de la formación liderada por un referente e influencia declarada para varias generaciones de músicos y una audiencia que se entregó hasta la extenuación para despedir como se merecía a un auténtico icono, haciendo temblar los cimientos del Coliseum.

El sonido se mostró caprichoso en algunas fases del show. En los primeros temas, un exceso de saturación en el bajo de LoMenzo emborronó las intrincadas líneas de guitarra de Mustaine. Afortunadamente este apartado mejoró sustancialmente permitiendo finalmente que el homenaje ofreciera una acústica aplastante, digna de una leyenda. Y es que todo no fueron parabienes en la noche gallega, siendo riguroso en el análisis del repertorio tambien hay que recordar las ausencias. La gran sorpresa, para muchos decepción, en A Coruña fue la de «Mechanix» del setlist. Su exigente interpretación parece haberse convertido para Mustaine en un riesgo innecesario a pesar de no ser una canción cualquiera, si no la piedra angular de su herido orgullo. Menos traumática podemos tomar la omisión de «Ride The Lightning«, cover incluido en su último disco. Detalles que dejaron patente que Megadeth no necesitaba recurrir a fantasmas del pasado para brindar un concierto de despedida colosal.

No podía faltar el paso por el escenario de Vic Rattlehead, punto álgido de una puesta escena orgánica, exenta de ormamentos superfluos. Un telón de fondo con el nombre de la banda es más que suficiente cuando tu entrega y desempeño destila honestidad. Fagocitados en un hervidero de emociones y fundidos en un solo ente, audiencia y banda se abrazaron en los últimos estertores del show con sonrisas en la cara y puños al firmamento de la noche coruñesa. Un solitario Mustaine se despidió del abarrotado recinto con la cabeza alta, la mirada fija en un imaginario punto infinito dejando su guitarra en el centro del escenario como muestra de supremacía y posesión. Una velada histórica y honesta de seguro recordada. En una época en que la mayoría de las despedidas son excusas recaudatorias, Megadeth escribió un capítulo final sincero.

La capital herculina estuvo a la altura de la historia sellando un pacto de honor que arrasó cada rincón de A Coruña. Por nuestra parte viaje de regreso embriagados por la melancolía reconfortante de saber que fuimos testigos de una de las últimas páginas doradas de la historia del thrash metal.

Texto: José Ángel Muñiz
Fotos: Carmen González

Megadeth «The Farewell Tour»: Horarios Oficiales

Apenas una semana para el arranque de la gira de despedida de nuestros escenarios para Megadeth. La icónica formación capitaneada por Dave Mustaine pondrá punto final a una trayectoria intachable tras 43 años como referencia del thrash metal mundial con 3 conciertos en ValenciaA Coruña y Bilbao de los que Route Resurrection nos ofrece los horarios oficiales.

Horarios (Valencia)
17:45 horas – Entrada Early Entry
18:15 horas – Apertura de Puertas
19 horas – The Cost
20:30 horas – Crisix
22 horas – Megadeth
ENTRADAS

Horarios (A Coruña)
17:45 horas – Entrada Early Entry
18:15 horas – Apertura de Puertas
19 horas – Crisix
20:30 horas – Angelus Apatrida
22 horas – Megadeth
ENTRADAS

Horarios (Bilbao)
17:45 horas – Entrada Early Entry
18:15 horas – Apertura de Puertas
19 horas – Crisix
20:30 horas – Angelus Apatrida
22 horas – Megadeth
ENTRADAS

La gira mundial calificada como «The Farewell Tour» servirá además como presentación de su notable última obra de estudio (crítica) que pondrá el broche de oro a una discografía legendaria.

Agenda: Brutalfly + Propicios Días en Gijón

El debut en los escenarios asturianos para el trio leonés Propicios Días tendrá lugar el próximo sábado 23 de mayo en el Bola 8 gijonés y contará con los thrashers experimentales Brutalfly como compañeros de escenario.

Propicios Días que apuestan por combinar la agresividad del deathgrind, la velocidad del thrash y la contundencia del hardcore presentarán su ópera prima «¿Algún Quebranto, ciudadano? Me Caes Mal«, EP que veía la luz allá por el 2024 y los temas que formarán parte de su próximo álbum de estudio.

A partir de las 21 horas el evento contará con la modalidad de taquilla inversa en la que el espectador decide cuanto pagar, un modelo basado en la responsabilidad, la confianza y la valoración real del trabajo de los artistas.

Reseña: Megadeth «Megadeth» (BLKIIBLK Records 2026)

Una leyenda que se extingue. “Megadeth” es, según parece, la última parada en la trayectoria de la legendaria formación norteamericana. Es, al mismo tiempo, la primera para Teemu Mäntysaari (Wintersun), reemplazo del brasileño Kiko Loureiro (ex Angra) en guitarras. En baterías Dirk Verbeuren (The Project Hate MCMXCIX), al bajo James LoMenzo (ex Black Label Society) y, claro, a la voz y guitarra el ínclito Dave Mustaine. Chris Rakestraw junto a los propios Mäntysaari & Mustaine produjeron los once cortes que ocupan esta obra final. Adornado por el arte de Blake Armstrong, el álbum ha visto la luz vía BLKIIBLK Records, sello hermano de Frontiers.

Tipping Point” es un buen inicio. Seco y contundente. Y aunque no porte riffs extraordinarios, dispone buenos detalles en lo técnico, una producción sólida y un ritmo que recuerda a los mejores Megadeth. Aunque no logre deshacerme de la misma sensación que, en su día, me provocó “Spit Out the Bone” de Metallica: recuerda a sus mejores tiempos pero es, a ratos, tan auto consciente que roza la parodia. Tampoco me malinterpretéis: me parece un más que decente inicio de álbum. Al menos es capaz de decirme algo, cosa que otros cortes apertura recientes del viejo Dave ni alcanzaban.

I Don’t Care”, si logro deshacerme de esa letra tan infantil, me agrada por el modo en que, a grandes rasgos, me recuerda a una de las obras magnas del americano: “Peace Sells”. Dirk Verbeuren está más que ágil tras los parches. Es el mejor fichaje que ha hecho Mustaine en años y aquí pone de su parte para sacar adelante un corte vivaracho, de riffs más serviciales que ágiles, donde el nivel técnico en cuanto a solos vuelve a estar a buen a la altura. Y aunque ya digo que me cuesta creer que una letra como esta haya sido compuesta por un tipo que el próximo septiembre cumplirá los 65, también pienso que merecía algo más que esos poco más de tres minutos que marca en el reloj.

Hey, God?” sigue siendo pura idiosincrasia Megadeth. En lo bueno y en lo malo. El riff principal, sin que nadie se haya roto los cuernos en componerlo, tiene ese gancho y esa pegada tan clásica de la banda. Aquí y allá hay buenos adornos entre los versos. Verbeuren está de lo más disfrutón tras los parches. Desde luego uno de los baterías más sólidos que han acompañado a Dave desde la partida del tristemente desaparecido Nick Menza. Todo resulta una plegaria al modo Mustaine. Un diálogo entre este y su Dios, aparentemente ausente, que no obstante sabe sacar lo mejor de la banda en cuanto a despliegue técnico. Me agrada.

Y al menos “Let There Be Shred” hace por insuflar un poco más de nervio al asunto. Orgullosa y absolutamente auto referencial, me funciona de tanto en cuanto parece directamente extraída de las sesiones del indiscutible “Rust In Peace”. Aunque tenga que despegarme de su aspecto lírico, al que encuentro de nuevo un tanto naif, lo cierto es que musicalmente acierta a mantener alto el nivel en cuanto a despliegue técnico se refiere. Al menos mientras Verbeuren transita por las partes más veloces y no tanto en otras que he sentido algo más forzadas. Otro corte que salvo de la quema en cualquier caso.

Entonces llega “Puppet Parade”, Mustaine vira hacia su registro más hosco y empiezan mis problemas con este, aparentemente, último trabajo. No comulgo en gran medida con esas estrofas casi susurradas. Pero es que tampoco con unos estribillos mecánicos, sin atisbo alguno de alma. Y es una pena porque, al menos en lo puramente musical, su puente central sorprende con tonos algo más alternativos, que quizá recuerden al periplo noventero de la banda, aquél que entregara álbumes como el recordado por unos, odiado por otros “Youthanasia”. Pero a grandes rasgos (y aunque la sección solista vuelva a estar a la altura) me resulta un corte muy carente de chispa.

Another Bad Day” resulta llamativa, al menos, por ese fuerte poso melódico del prólogo. Y Dave vuelve a poner algo más de ímpetu en voces. No como para recordar al de sus mejores tiempos, tampoco es cuestión de exigirle tanto a estas alturas del cuento, pero sí que con un poco más de nervio e incluso pasión. Lo que no quita para que el corte en su conjunto, no deje de sentirse (otra vez) algo mecánico y sin alma. Como digo él hace un mayor esfuerzo tras el micro. Pero ni por estructura, ni por los solos que alberga en su tronco central resulta un corte capaz de capturar mi atención. ¿Me habré vuelto yo demasiado exigente con estas viejas glorias? ¿Por qué esto iba a ser mejor que, yo que sé, el nuevo de Exodus?. Aquél puede que tampoco sea el mejor trabajo de Gary Holt y compañía, pero al menos han probado a hacer cosas distintas. A llevar su thrash metal un par de pasos más allá. Todo lo contrario a lo que sucede aquí.

Made To Kill”, y su prólogo a mayor gloria del belga Dirk Verbeuren, puede ser lo más digno de esta segunda mitad del disco. De trazo sencillo que no simple, de ritmos vivos y riffs a un rato inteligentes, al otro de lo más serviciales, funciona del mismo modo como vehículo para enseñar la pericia técnica de la banda y también de testigo de que el viejo Dave, cuando le da la gana, aún es capaz de trazar cortes de metal candente, vigoroso incluso, al nivel de otros tantos músicos de su misma generación. No descarto que, con el paso de los meses, acaba siendo mi favorita de las diez (más una).

Obey The Call” borra pronto esa sonrisa. Mustaine vuelve a esos tonos casi anodinos de “Puppet Parade” y el corte, a grandes rasgos, vuelve a ser incapaz de capturar un mínimo de mi atención. Ni siquiera me parece que las melodías con las que el de La Mesa se acompaña en los distintos versos sean dignas de un álbum de Megadeth. Y suerte que, al menos, alguna de las distintas secciones solistas que trazan aquí poseen un mínimo de alma y nervio. Pero es que estamos hablando del que no deja de ser el álbum homónimo de la banda. El que se supone que es el último trabajo de una leyenda de esto. Con razón hay fans a quienes les resulta dolorosa la sola escucha del álbum. Y no les culpo.

Pero la que me duele especialmente es “Obey The Call”, que desaprovecha su elegante prólogo en pos de otro desarrollo mecánico, tenue, casi indolente, con Dave vocalizando con una desidia, una apatía impropias del hombre que una vez comandó la que fue, fácilmente, la banda más avanzada del género. Supongo que el tiempo a todos nos alcanza. Cuatro minutos largos que parecen diez y recuerdan a los peores momentos de unos Metallica post “Death Magnetic”. Ni siquiera ese epílogo acelerado y vistoso en lo solista logra sacarme del sopor.

I Am War”, que levante la mano quien este prólogo no le recuerda a Accept, al menos tiene ciertos riffs con gancho. Dave vuelve a cantar sin grandes pretensiones. Pero al menos se reviste de buenas melodías bajo estribillos y permite que LoMenzo gane ciertos enteros en la mezcla. Ese mayor empaque de la base rítmica opera en favor del corte en general. La banda suena más sólida ahora, si bien es otro corte que, desde el punto de vista gramático, no viene a ofrecer grandes sorpresas, engarzando con ese espíritu algo dejado de los últimos trabajos de Mustaine. Cumpliendo con el expediente, al menos.

The Last Note” es la despedida final. Un Dave más hosco y oscuro que de costumbre nos recibe en el prólogo. Nada de tristes baladas. Si va a decir adiós, que éste se rubrique con un corte para el recuerdo. Que es el caso… solo a ratos. Porque del mismo modo que me llaman la atención ciertas decisiones (el llamativo uso de guitarras acústicas ), me resulta de nuevo algo mecánica y falta de alma en estrofas. A ratos, también en estribillos. Elegía a mayor gloria del pelirrojo:

“The final curtain falls, a quiet end to it all”

Y tanto que sí.

Para el cierre queda una “Ride The Lightning” que muchos nos preguntamos si era realmente necesaria. Versión (o no, pues él mismo constaba en los créditos como bien sabréis a menos que hayáis aterrizado en este planeta antes de ayer) del clásico que daba nombre al segundo de Metallica, y aquella donde más salen a relucir las (actuales) carencias de Mustaine al micro. Intachable en lo musical, solo cabía esperar eso de una alineación como esta, pero que, pienso ahora, se queda a mil millas del original que Hetfield y compañía grabaran allá por 1984.

Si este es verdaderamente el adiós de la banda, ésta ha venido a firmar el que puede ser su trabajo más flojo (o desequilibrado) en años. Y fíjate que cuando el disco arranca con “Tipping Point” me las prometía felices. Una idea inicial que la apatía de Dave Mustaine, cierto conformismo en la construcción de las canciones, incluso algunas letras algo infantiloides mandaron al cuerno. Una pena. Dirk Verbeuren, que puede ser sin mucho esfuerzo uno de los mejores baterías vivos, deja apenas tres o cuatro detalles memorables a lo largo del álbum. De LoMenzo apenas hay noticias y suerte que entre el pelirrojo y Teemu Mäntysaari han dibujado algunos buenos riffs y mejores solos. Todo, en cualquier caso y ahora mismo lo siento así, muy por debajo de lo que muchos esperaban como elegía a una de las bandas más importantes no ya del thrash sino del heavy metal en general. No diré que me dan ganas de llorar, pero casi. Hasta siempre y gracias por todo.

Texto: David Naves