Nueva parada en Asturias para la formación rockera navarra Cobardes. El próximo sábado 9 de mayo llegarán a la gijonesa Sala Acapulco inmersos en la presentación en vivo de su nueva obra de estudio «Balance De Daños» publicada a través de El Dromedario Recordsel pasado mes de abril.
La formación liderada por la voz y la guitarra de Javier Janices «Cordobés» presentará sus nuevas canciones a través de un rock and roll directo, de letras poéticas y fuerte presencia escénica.
La vida consiste en quemar etapas y la de Beast Inside, tras publicar su segundo álbum “Throne of Blood” (reseña), consistía en brindarle la debida presentación. Volvíamos pues a nuestra querida Gong, ya casi no recuerdo cuando había sido la última vez, no solo para ver al renovado quinteto thrash sino también para tomar la temperatura a otra formación astur: la buena gente de Aneuma. Buen combo para una noche de viernes.
Y buena acogida la que tienen los melodeath de Puerto de Vega Aneuma al arranque del set. Sin más apoyo que un telón de fondo con el logo de la banda, retumba la intro para después acometer “Your Doom”, inicio ya habitual (clásico incluso me atrevería a decir) para ellos. “Fall Apart” sigue mientras mantienen su habitual pulso entre la rabia de una (siempre indómita) Laura Alfonso y esos característicos solos de Borja Suárez. Sin solución de continuidad, tan bien engrasados como de costumbre, y con una Jane al bajo ya perfectamente integrada en la disciplina del combo. Sempiterna la luz roja que les bañó durante (prácticamente) toda la descarga y muy funcional ese groove tan marcado al final de “Flesh & Bone”.
Un groove y una pesadez que “Never Again” recoge primero para pervertir después en ritmos más vivos y vibrantes, siempre con un Jorge Rodríguez marcando el paso acompañado de su inacabable gama gestual. Otro buen solo de Borja Suárez aquí y, a tientas, fue quedando la sensación de que estábamos ante una buena versión de los asturianos. “Tear Down The Walls” se apoya en otro buen estribillo, imparable Laura aquí, y es que siempre parece inasequible al desaliento. La banda se mueve siempre en esa fina línea entre metal extremo, esas voces lacerantes, y el heavy más clásico, los riffs que traman entre los hermanos Suárez, Borja y Abel.
“Break Out From Hell” viene con sorpresa incluida en forma de regreso a las raíces. Pau, el que fuera bajista de Aneuma, tomaba el relevo de Jane sobre las tablas. “Volvemos a donde empezamos”, había apostillado Laura. Enlazando un corte tras otro, con total naturalidad, “Ashes Of Your Fears” volvió a ser uno de esos cortes que siempre caen de pie. La banda conjugó su cara más ¿accesible? en este tramo del set. Porque “Chain Reaction”, ya con Jane de vuelta, es otro corte donde gana enteros la conexión con la gente. Gran estribillo y mejor solo, no me canso, amén de un Borja Suárez que sumó esfuerzos junto a su hermano en coros. Nos estábamos divirtiendo. Este tramo más ¿liviano? se cerró con un riff con un gancho que ríete tú de Julio César Chávez: “Circles Of Fire”. Me importa un cuerno qué digan los demás: esto es heavy metal, papá.
Sirvió la siempre combativa “Violet” para abandonar esa fase más “amable” y conducir hacia la cara más rabiosa y contundente de la banda. Abel se desgañitó en esos coros (“Fight the enemy!”) pero eché en falta algo más de calor por parte de la gente. ¿Qué pasó el viernes?. Sea como fuere, la poderosa “Light The Torch Of Strength”, tema apertura de su tercer largo, sirvió como acicate a los más adormecidos. Un trallazo bien llevado por Jorge tras parches y unos Aneuma que se vaciaron del todo aquí. A pesar de que el sonido no fuera del todo claro en momentos puntuales, la guitarra de Borja iba y venía durante ciertos solos, pienso que una versión más que notable de la pujante formación astur.
Beast Inside y su flamante nuevo disco bien merecían la buena entrada que registraron el pasado viernes. Era el momento, además, de comprobar de primera mano qué tal funciona esa nueva base rítmica que forman Adrián Granda en baterías y Alex Kai al bajo. Al igual que sus compañeros de cartel, sin más más apoyo que un telón de fondo con su logo y toda vez termina la intro, acometen una “Saint Pederast” en la que aciertan a hilvanar melodía y fuerza, con Alejandro muy activo tras el micro y Chema dejando su primer buen solo de la noche.
“Ravenous Appetite” da de lo suyo a quienes les pedían una mayor contundencia. Son los Beast Inside más vibrantes, con unos Kai & Granda bien empastados, dando el obligado soporte a las guitarras de Chema y Pedro. “Cómo está Oviedo… aparte de muy parao” exclamó a término Jandro. Razón no le faltaba. A modo de antídoto, disponen la siempre vibrante “No Escape”, de aquél debut de 2022, pero ni por esas. Y mira que se desvivía Granda en baterías… Hubo agradecimiento a la buena gente de Aneuma. Y tiempo para descubrir la cara más lúdica de su habitual thrash metal. “Deadpool Into The Pit”, con cameo del susodicho inclusive, proporciona renovados bríos al discurso del quinteto. Sin abandonar su habitual thrash metal pero revistiéndose ahora de un tono algo más despreocupado. Ahí, pienso, aciertan al enlazar con la ciertamente irónica “Once Again”, con Chema pasando al bajo y Kai a la guitarra, dibujando un buen solo, además. Quienes recuerden aquella noche con Mortal Coil (crónica), sabrán bien de las habilidades del muchacho.
De vuelta a posiciones iniciales pero con Lorena Sküld arriba del escenario, llegaba el turno de “una lenta”. “Hydrangea II” es, desde luego, lo más diferente que hayan grabado nunca. Y la voz de Sküld desde luego otorga una nueva dimensión a la propuesta. Fue Pedro quien soleó aquí y tengo la impresión de que la banda al completo salió más que airosa del envite. “Momento Scorpions pasado” ironizó a término un siempre animoso Jandro, “una de las viejas, habla de la manipulación de los medios de comunicación”. Era el turno, claro, de volver al “Under Control” y rescatar “Brainwash”. Un corte muy muy rodado ya para ellos y, pienso, de los que mejor les funcionan.
“Yoke and Arrows”, el yugo y las flechas, extrae luego su cara más técnica, Kai sumó en coros junto a Pedro y entre todos dejaron uno el puente más llamativo del set. Quedaban tres, anunciaba el frontman. Y que iban a ir una tras otra. A degüello, “God of Flesh” y su lacónico pero efectivo estribillo parecen sacar (por fin) a la gente de su letargo. Acompañamos con nuestras voces a Jandro durante los coros, y fuera animado por ese aliento o por la quietud imperante dentro de la sala, bajó a mezclarse con el público, buscando caldear el ambiente en este tramo final. Así las cosas, hubo (tímidos) pogos en “Watching Bleed” y un wall of death, roto por el grito “Netanyahu hijo de puta” en la final “War”. Que tendría que haber sido así desde el comienzo, exclamó Jandro. Razón no le faltaba.
Pero nos lo pasamos bien en cualquier caso. Dos formaciones muy queridas en esta casa, no vamos a mentir, y con las que siempre es un gusto encontrarse. Si además nos reparten buena cera, como fue el caso, pues ni tan mal. Unos encaminan rumbos, presupongo, hacia su cuarto disco mientras que otros presentaron su segundo disco con una sala repleta de buena gente. ¿Qué más pedir? Un poco más de movimiento por parte de la gente, supongo.
En cualquier caso, agradecer tanto a ambas bandas como a la buena gente de la Gong el trato y las facilidades dispuestas en favor de esta crónica, mandar un saludo a la compañía del antes, el durante y el después y ya saben: nos vemos en el siguiente.
La mítica banda asturiana de hardcore/punk Escuela de Odio ha publicado un nuevo trabajo titulado “Cuerpos Muertos” y lo han presentado en un acto, casi íntimo, en las instalaciones de FNAC en Parque Principado. Allí han estado presentes Jorge, Pirri y Javi para contarnos de primera mano todas las vicisitudes que dieron lugar a este disco.
Nos recuerdan que han estado parados casi dos años y medio, desde aquel fatídico 29 de diciembre de 2023, cuando Pirri, vocalista y miembro fundador de la banda, sufre un ictus, que les obliga a cancelar todas las actuaciones que tenían programadas por aquel entonces. Tras 33 años de carrera musical, esta circunstancia supuso una gran incertidumbre acerca del futuro de la banda. La recuperación de Pirri conllevaba un tiempo y decidieron aprovecharlo para dedicarse a componer este nuevo trabajo, a la par que, a través de los ensayos, el cantante iba testando su capacidad de aguante.
La banda describe este disco como terapéutico. Las primeras canciones escritas fueron las que aparecen en primer y segundo lugar, dos temas totalmente autorreferenciales, que Pirri relaciona con todo el proceso vivido desde su ingreso en el hospital, “Viéndome Morir” y “Cuerpos Muertos”, este segundo relacionado también con el fallecimiento de una prima y con las guerras, en general. Son dos temas que se salen del habitual discurso social combativo, característico de la banda. Señalan en tono jocoso, que Nefta decía que ahora iba a ser todo sobre morir pero el resto del contenido del disco gira de nuevo hacia la temática común, marca de la formación. Indican que los mensajes de los temas de Escuela siguen siendo los mismos y, por desgracia, siguen vigentes en la actualidad que nos está tocando vivir.
Nos dice Pirri que las letras no son descarnadas sino como consecuencia de la enfermedad, su cerebro ya no está como antes y el disco, en general, le supuso un punto de esperanza en el proceso de recuperación. Respecto al estilo musical del disco, nos comentan que han querido volver al sonido ochentero crust/D-Beat propio de legendarias bandas como Discharge o GBH. El disco se podría decir que fue autoproducido, Escuela dirigió la maniobra de todo el trabajo, partieron de una maqueta y fueron haciendo los arreglos en los Breakdown Studios de Nefta Vázquez.
En cuanto a la portada, fue diseñada por Gerardo Gil, quien fuera road manager de Ilegales y editada por Gus Bocanegra, el técnico de sonido que suelen llevar Escuela de Odio y al que consideran el sexto miembro de la banda. Para el concepto de la portada se basaron en las “portadas collage” de algunos discos de bandas como Napalm Death o Terrorizer. A continuación, nos presentan en primicia, un nuevo video del tema “Dictador de Mierda”, tema que dura 50 segundos, seguido del video de “Cuerpos Muertos”, grabado en Lugones bajo la dirección de Titi Muñoz.
Para terminar la presentación y, antes de la firma de discos, nos comentan que presentarán en vivo este nuevo trabajo en el Kalikenyo Rock, festival que tendrá lugar en Lleida, los días 11 y 12 de septiembre de 2026, a partir de ahí, esperan contar con otras cuatro o cinco fechas pero que van a ir muy poco a poco. Eso sí, esperan que la segunda fecha de presentación de este disco se haga en Asturias, así que, estaremos atentos y deseosos de que llegue esa fecha.
Previo paso esta mismo fin de semana por A Coruña y Vigo los ovetenses Unexpectance regresan a casa para presentar su nueva obra de estudio «Solus Ipse» (reseña). La cita tendrá lugar el sábado 18 de abril en el Gong Galaxy Club acompañados por los renacidos After Salem.
En Asturias podemos presumir de muchas cosas, entre ellas, de la cantidad de bandas de la escena metalera que tenemos, en todos sus géneros y subgéneros. Algunas con proyección nacional e, incluso, internacional, y muchas con trabajos de enorme calidad artística. Entre estas últimas, se encuentra Teksuo, banda de metalcore con gran trayectoria (casi veinte años desde su primera demo), reconocida, pero no lo suficientemente valorada (desde mi punto de vista). El pasado 13 de marzo estrenaron su nuevo trabajo “The Glow Before I Go” (reseña), comenzando la gira de presentación del mismo en Oviedo, el 21 de este mes, junto a unos habituales en sus conciertos asturianos, As Life Burns y Maverick.
El lugar elegido para dicho estreno fue el escenario grande de Kuivi Almacenes, en Oviedo, un espacio que, de momento, se presta a este tipo de eventos y esperemos que se pueda mantener a pesar de los obstáculos que, de vez en cuando, han de salvar.
Cumpliendo los horarios, a las 21:30 horas aparece sobre las tablas, el quinteto de Mieres, Maverick. Habría unas 50 personas justo cuando suena la intro, pero el aspecto de la sala mejoró en escasos minutos, el tiempo que tardó la gente en darse cuenta de que aquello había empezado.
La propuesta de la banda difiere del estilo metalcore que iba a inundar el resto de la noche, siendo el de los mierenses un punk rock ágil y divertido, muy al gusto de sus acólitos, que no cesaron en corear tema a tema, desde los primeros: “Mil Golpes” y “Cometas”. Tras esta apertura, aprovecha un entusiasta Misa para saludar y agradecer a Teksuo por su invitación, pidiendo ruido para ellos.
Maverick parecían sentirse en familia. Salieron a pasarlo bien y eso se transmitió al personal que ya iba entrando en calor, aunque Misa señala que parecemos un poco dormidos. Justo antes de “La Espiral”, el cantante consigue que la gente se acerque al escenario, siendo este uno de los temas más reconocidos de la banda, a tenor del movimiento y el fervor del público en sus cánticos. “Demostradme que la sabéis de verdad”. Quedó claro. Luego vienen otras dos apuestas seguras: “Luces De Ciudad”, donde señalan a la protagonista del vídeo, elaborado para este tema (Marina Fortes se encuentra presente en la sala). Y una corta y más punky “Travis”, en la que colaboran Torri y Oriol en la labor coral.
Siguen con “Los Días Más Oscuros”. Casi al final de este tema, irrumpen unos segundos del “Never Gonna Give You Up” de Rick Astley, como si se tratara de una interferencia, retomando después el final de la canción. Un pequeño descanso para presentar el inédito “Su Legado”. “Este seguro que no os lo sabéis”, indica Misa, ya que estará incluido en el que será su próximo disco. Una canción que habla del legado de los abuelos. Lo novedoso no restó un ápice en la entrega de los presentes.
Con “No Hay Final” y “El Miedo En Vuestros Ojos” se despide el combo mierense, dejando un muy buen sabor de boca entre sus seguidores y rematando ya con un pequeño “wall of death” sus, aproximadamente, cuarenta minutos de actuación. Diremos que el sonido fue mejorando en el transcurso del concierto, como les ocurrió también a Teksuo y As Life Burns, pero bastante aceptable en el caso de Maverick.
Eran las 22:30 horas cuando comienza a sonar la intro que acompaña a “Thirst For Tears”, en un escenario adornado con los roll up y el telón de la banda anfitriona, Teksuo. El quinteto de espaldas al público y con poca luz, comienza esta gira de presentación con los dos primeros temas que abren su recién estrenado “The Glow Before I Go”: “Thirst For Tears” y “All You Wanted”. Por desgracia, el sonido no les acompaña en esta primera entrega. Podemos escuchar la poderosa voz de Diego y el retumbar de la batería de Luis, opacando la labor de bajo y guitarras.
Esta situación se fue subsanando a partir del tercer tema “Raise The Flag”, donde destaca la labor de Constan al bajo y una batería con mucha presencia, marcando las líneas de un metalcore más clásico. Teksuo logra crear una atmósfera que engancha entre la portentosa y versátil voz de Diego y el acompañamiento instrumental del resto de los componentes. Algunos cierres son memorables.
Pequeño respiro para saludar al respetable, pedir aplausos para el resto de las bandas e instar a “celebrar la vida”, al tiempo que presenta otro de los cortes del nuevo álbum, “Sailing To The Unknown”. Aquí ya se nota la comunión total entre público y banda. El tema nos lleva a navegar entre una melodía hipnótica, rota por las estrofas afiladas que imprime Diego. Tal parecía que la canción ya tuviese una gran andadura, a tenor de cómo fue recibida y coreada.
Digamos que el repertorio presentado por Teksuo alternó de una manera muy equilibrada, temas del último EP “Lost In A Dream”, editado en 2024, junto con los del último trabajo, y algún otro aporte de aquel “Nure-Onna”. Es en “Lost In A Dream” donde Diego pide un acercamiento del público y una mayor energía, que obtiene al instante, a la par que va provocando que la gente coree, a modo de acompañamiento, mientras David desgrana unos excelentes riffs.
Para “One Of A Kind”, Diego pide la presencia de su colega Misa, con el que va a compartir turno en su ejecución, mientras Rafa y Constan se mueven por el escenario, provocando un poco más de movimiento entre la gente. En “Sanctify My Ache” comienza Diego, casi a capella, el resto de la banda quietos, hasta que explotan y se redondea con el solo de David. Leve descanso y un Diego solitario inicia uno de los temas del nuevo disco cantados en castellano: “Dogma”, con solo un leve acompañamiento de los acordes de David.
Otro giro de tuerca. Diego interpreta sentado, en un inicio, “Let It Rain” del “Endless”(2020) y nos invita a abrazarnos. Dos estrenos más: “Erase By Mistake” y “Shadows Die Twice” donde el movimiento se vuelve a hacer patente y la gente bota. En “Natural Born Liars” Diego nos invita a acompañarle con las palmas y Rafa la vive y la canta para rematar con una movida “Holes”, como broche final a una hora que se nos hizo corta y emocionalmente intensa. Como sorpresa, suena “Un verano en Nueva York”, la popular versión de Bad Bunny, mientras los músicos recogen el escenario.
Difícil misión les quedaba a As Life Burns. A la banda de Laviana les tocó continuar con la fiesta con un público más mermado. Sin telón de fondo ni más artificio que los habituales acompañamientos pregrabados y, esta vez, más que con sus predecesores, el juego de luces de la sala acompañó muy acertadamente en el desarrollo de su actuación. En esta ocasión, a Mikel (voz), le acompañaba Diego a la guitarra (ataviado con una camiseta de los raperos Ummo), Guille al bajo y Roro a la batería.
Abren con “Whispers”, tras la que Mikel se afana en poner a la gente de nuevo en movimiento, pidiendo circle pits incesantemente, pero poco se consigue a estas alturas de la noche. Una “Again This Brightness” cantada entre Mikel y el guitarra consigue un poco más de acción en las primeras filas. Con su intro electrónica y netamente más metalcore, suena “The World Of Evil”. Mikel aprovecha un leve descanso para agradecer a Teksuo, Maverick y al Kuivi para arremeter después con “Until The Clean Mind Breaks”, que me gustó mucho. Llega una sentida “Debris Hills”, más cadenciosa.
Siguiente intro, se oyen las olas del mar y una voz que acompaña a la voz rasgada de Mikel, “I Failed”. Más acción con “Fire And Ice”, donde Roro se despacha a gusto. Mikel agradece que se apoye el underground, solo por los directos ya vale la pena, apostilla. A partir de aquí, el ambiente vuelve a tornarse una fiesta. Suena “Bring The Torch” y en la parte final del tema, el incansable frontman nos pide acompañarle encendiendo las luces del móvil. “¿A quién le gusta el techno?”, nos pregunta, justo antes de la electrónica intro a “Awaken The Madness”, un tema que me recuerda a Bring Me The Horizon.
Obediencia total del público cuando Mikel nos pide agacharnos en “We Are Animals”, culminando con un tímido wall of death. Y esto llega al definitivo final con “Where The End Is Never Seen”, tras 45 minutos de una actuación que consiguió cerrar una buena velada del metal más moderno, con hechura asturiana.
Agradecer, como siempre, a Heavy Metal Brigade, a las bandas y, en especial, a Noelia Amieva por su inestimable apoyo para elaborar esta crónica.
Sesión doble en el Palacio de Santa Cecilia a cargo de los locales Leather Boysy los valencianos Pölvora. Los primeros venían para presentar el flamante “Lysergic Motel” y los de la capital del Turia harían lo propio con un “Volumen 11” que viera la luz en septiembre del pasado año. Todo en un horario algo inusual y enmarcado en un sábado sobrecargado de conciertos por toda la región. No obstante, el que hoy nos ocupa, rozó el sold out. La gente tenía ganas de rock and roll…
… y Pölvora de demostrar que atraviesan un momento más que dulce. Desde que sale el sol al comienzo del set ya queda claro que están en su salsa. Aún se colaba algo de claridad en el Santa Cecilia cuando suenan sus primeros acordes, pero las ganas de divertir estaban intactas. Sobre el escenario tres ex Uzzhuaïa (Alex, Israel y Jose), Lazy Lane (Jolly Joker) y Rubén Lozano (13 Millas) y la certeza de que, pese a la paliza por carretera que se metieron entre pecho y espalda, no se iban a dejar nada en el tintero.
El suyo es un hard elegante y de gancho innegable. Tienen feeling pero también saben sonar potentes y rotundos. “Decídete”, que colocan muy pronto en el set, puede ser una de mis composiciones favoritas del quinteto. Al frente, Lazy Lane comanda con los ojos ocultos tras las gafas de sol. Lo mejor es que su voz parecía en perfecto estado ya desde el comienzo. Sus juegos con el cable del micrófono recordaban (y no poco) a otro grande como es Michael Arthur Long (Drunken Buddha). “Una Vida Sin Más”, sensacional labor de Israel y Alex a las guitarras, dejó un regusto que me hizo pensar en los mejores The Cult.
Lo que me agradó fue el modo en que, sin salirse de las lindes del hard más académico, construyeron un set diverso y atractivo. Estuvimos “En La Guerra” y nos gustó el modo en que Lazy Lane jugó con la gente al final. “Qué jodidas son las tardes ¿Eh Avilés?” exclamaría a término. “Sicarios” destapó la cara más rotunda a la que antes aludí. También un gran solo por parte de Alex Simón. La banda estaba dando un nivel más que óptimo y la gente fue despertando de su aparente apatía vespertina. Lazy Lane bromearía al presentar a Israel como “el nombre peor visto del rock and roll”. Pobre chaval. “Carretera” y manta, que no había un solo segundo que perder. Con “Polvo” vuelven a derrochar feeling, rematando además con una de las mejores secciones solista de toda la jornada.
A pachas entre “La Rueda” y “Mirar Atrás” vimos a unos Pölvora muy animados, entregando altas dosis de hard rock potente y disfrutón, con un Lazy Lane que aparentaba estar pasándoselo en grande. Risueño y sabiendo llevarse a la gente a su terreno. Es lo que llaman un animal de directo y el pasado sábado lo demostró una vez más. Luego Israel tomaría el micro para decir que sí, que Valencia quedaba muy lejos, pero que cantáramos y bailáramos con él, porque “No Hay Tiempo”. Tiempo puede que no, pero otro gran solo de Alex Simón ya lo creo que sí. No hay “Nada Que Hacer” a tenor de lo visto con ese paso en falso al comienzo. Israel cargó con el solo esta vez y Lazy Lane se encaramó a la barra del Santa Cecilia y le puso el micro a una sagrada virgen, quien no pareció muy por la labor. La apuesta por “Todo Al Rojo” y el broche en “La Ciudad De Lobos” darían por cerrado el que, creemos, fue un gran set para ellos.
Diversión a raudales y clase para aburrir. Muy sólidos y compactos, dejaron un gran detalle con la pequeña que disfrutó de su descarga a pie de escenario. Una púa de Isra acabó en su zurrón, nada mejor para crear escuela y relevo. Así da gusto.
Y aunque el buen tiempo invitó (erróneamente) a dejar la cazadora de cuero en casa, qué ganas había de catar los nuevos temas de Leather Boys en vivo. “Lysergic Motel” (reseña) tendría su bien merecida presentación en casa y rodeados de músicos amigos abajo del escenario. Así da gusto.
De entrada me llama la atención no tanto el pequeño telón de fondo con el logo del grupo sino las letras que adornan los distintos pies de micro. “B.D.S.M.”, claro. Sería precisamente ese pequeño pildorazo que abre su nuevo álbum el encargado de iniciar una descarga más de los chicos de cuero. Ya de primeras la banda está sonando más sucia que de costumbre. Un arranque a pijo sacao que decía aquél. “Midlife Crisis”, que había estrenado videoclip apenas horas antes, arrancó buenos coros de los Leather Sex (guitarra), Latin Lover (bajo) y Dirty Duke (guitarra), amén todo el feeling posible. A término Leather Rose mandaría un agradecimiento al personal de la Residencia de Ancianos Verdeja (Trasona, Asturias) primero, nos instruiría sobre el sencillo coro de “Crush On You” después. Huelga decir que la gente se lo aprendió enseguida.
Con “Leather Gunner” dimos un salto hasta aquél “Back In The Streets” de 2014 para uno de los pocos arranques de nostalgia que se permitieron. Lo cierto es que sí dio la sensación de que los temas viejos sonaban más enteros. Algo que parece lógico y que el tiempo se encargará de subsanar. Es el ciclo natural. Leather Rose abandonaría su (ya icónica) cazadora de cuero blanca para “Electrify”, canción de Leather Dirty Duke para su hija. Una de mis favoritas del nuevo álbum y creo que de las que en mejor forma llegó al show del sábado. No faltaron, no podían hacerlo, las ya clásicas introducciones de Leather Sex, siempre con ese gracejo tan particular. Esta vez fue para presentar “Red Flag”, dedicada a Jorge Martínez. Su sonido, que si bien nunca fue malo, sí es verdad que mejoró en cuanto a equilibrio a estas alturas del set. El público sumó palmas y entre uno y otro creo que estábamos viendo una buena versión del quinteto.
Leather (once a Leather, always a Leather) Pig Rocket acompañaría a los chicos en “St. Mary’s Dance”, con la banda mutando en sexteto, Leather Sex enviando su ya habitual agradecimiento a su compañera de vida y Leather Rose mandando a la gente al suelo, gimmick de categoría ya ineludible. En contraste con citas anteriores, diría que nunca este corte había sonado así de sucio. Más de veinte años en esto pero la vitalidad intacta. Algo que confirma la furibunda “Backdoor Lady” con el Leather Skelter más esforzado y enérgico de toda la tarde / noche. Desparramaba la fiesta en el Santa Cecilia pero “Sonic Love” puso la nota discordante. Unos Leather Boys en un registro algo diferente. Ese tono más apaciguado vino a contrastar con el rock incendiario, descosido y plenamente auto referencial de “Hedonismo Ilustrado”. Su única concesión a nuestro idioma de la jornada.
Tras los obligados agradecimientos a la buena gente del Santa Cecilia, turno para que desbordase la nostalgia. Con arranque en falso, sí, pero “Fading Star” puede que dejara la mejor versión de Leather Rose tras el micrófono. Leather Sex recordó aquellos años en que iban a hacer surf a “la playa de Salinas” y cómo aquellos tiempos habían inspirado “Aussie Girl”. De este tramo final me gustó otro de los cortes nuevos en que se atreven a caminar por entornos algo diferentes. “Acid Riders” puede que pierda ciertos detalles en su traslación al vivo. Sea como fuere me gustó la dimensión que le otorgó al setlist. Leather Latin Lover huiría al excusado, si es que ya tenemos una edad, y la banda afrontó el renacimiento final. “Rebirth” es una de esas que siempre parece caer de pie en sus directos, al igual que el canto “Leather Boys, qué hijo puta sois” que se ha convertido ya en clásico en sus directos, a la altura de aquél “Amon Ra, grandes cojones” que, a buen seguro, más de un lector recordará. Invasión de escenario en “Born In The 70’s” y el cierre “Rock And Roll Blowjob” con media banda entre el público. Un gran final.
Avilés Rock City un fin de semana más. Qué pocas veces decepciona aquella a la que llaman “Villa del Adelantado”. Un par de buenos bolos, grandes momentos ya para siempre en nuestras retinas y un “Lysergic Motel” presentado por todo lo alto. Una entrada que rozó el no hay billetes y una más que notable venta de todo tipo de merch en el puesto comandado por nuestra compañera Carmen González que no dudó en multiplicar esfuerzos para captar sus habituales instantáneas en los pocos momentos que la ávida respuesta consumista de la armada leather le permitió. En un día muy complicado insisto, y agradables pre y post concierto. No creo que podamos pedir más. Mandar sincero agradecimiento a ambas bandas, saludos a los habituales de siempre y ya saben: nos vemos en el siguiente.
Bajo el nombre de «The Glow Before I Go» verá la luz el viernes 13 de marzo el nuevo disco de la formación metalcore asturiana Teksuo. El que será su quinto larga duración constará de 12 nuevas canciones y portada obra de Patricia López Amorós.
01 Thirst For Tears (VIDEO) 02 All You Wanted 03 Sailing To The Unknown 04 Sanctify My Ache 05 Monochrome 06 Where The Noise Can’t Reach 07 De Piedra 08 Shadows Die Twice 09 Erased By Mistake (VIDEO) 10 Dogma 11 Let (Me) Go 12 Nothing Stays
La presentación del nuevo álbum en casa tendrá lugar el sábado 21 de marzo en las instalaciones del ovetense Kuivi Almacenes a partir de las 21 horas. Compartirán escenario con una banda amiga como son As Life Burns y el combo punk rock mierense Maverick.
La presentación en vivo de «mEtAnOIA» el nuevo disco de los combativos Crudo llega a León. El próximo sábado 31 de enero la Black Bourbon será el epicentro de una nueva descarga del cuarteto nacido en Avilés.
Tras su paso por el festival salmantino AbejaRock, el Festival El Último Bus en Madrid y la presentación en casa (crónica) el renovado cuarteto tras la incorporación de Abraham Díaz a la guitarra presentará este nuevo trabajo, grabado, mezclado y producido por Rubén Álvarez en tándem con la propia banda en La Fábrica de Músicos de Avilés y masterizado por Dani Sevillano en los OVNI Estudio.