A partir de las 18 horas con acceso gratuito arrancará la presentación del libro documentado por Nico Ardau en la que intervendrán skaters pioneros locales. A continuación, arrancarán los conciertos, tres bandas compuestas por colegas de la propia escena musical de principios de los 90; muchos de ellos, protagonistas en el libro. Strangis Guajes, banda comprometida y bandera del hardcore asturiano retoma los escenarios 25 años después. Los locales Molante, son una formación con claras influencias del punk y post punk de los 80, década en la que varios de sus miembros comenzaron a patinar por Oviedo. Sintrom que cuenta con algunos miembros míticos de la “hardcore crew” asturiana interpretará un montón de clásicos de hardcore punk de la época. La velada se cerrará con una sesión DJ protagonizada por Pablo E. Prendes, Mr. Kain y Dirty Monk.
Fin de semana de intensa actividad que tras la actuación deAeternal Queen en la Sala Acapulco de Gijón el viernes 14 de diciembre (crónica) me llevó hasta tierras mierenses el sábado para acudir a la descarga del power trío Sacavera. La cita tuvo lugar en la Cervecería La Fontana, es todo un lujo que cada vez más locales apuesten por la música en directo. La experiencia no pudo ser más gratificante. El local se encontraba a rebosar, con gente fuera que no pudo entrar ya desde minutos antes de que los músicos comenzaran su actuación. Espero que este éxito anime a los responsables de La Fontana a repetir la experiencia en el futuro.
Pasando unos minutos de las ocho y tras las pertinentes pruebas de sonido que, a mis oídos fue impecable durante el resto de su actuación, salieron al improvisado escenario Michell Ardura (guitarra y voz), Arturo «Will» (batería) y Javier González (bajo). Este power trío de reciente formación me había dejado muy buena impresión en su paso por la pasada edición del Valliniello Sound Fest (crónica) y tenía ganas de ver cómo defendían sus temas en un set completo.
Arrancaron con “Todo Va Bien”, como comentaba con muy buen sonido desde estos primeros compases, más valorable aun teniendo en cuenta lo parco de la instalación. Siguieron con la presentación de “Invisible”, tema que dedican a los afectados de Alzhéimer con un sonido envolvente gracias a la eficaz labor de Will a la batería.
A continuación, tocarían “Decepción” con un claro aire a Motörhead, sin duda una de sus influencias que se deja sentir en gran parte de los temas, aunque Sacavera sabe darle su toque personal, causando a la vez esa sensación familiar e innovadora que pocos grupos consiguen transmitir. Siguen con una especial dedicatoria al infame Netanyahu para presentar “El Hombre del Saco” para después, regalarnos una potente línea de bajo, claramente influenciada por el maestro Steve Harris y realizada con maestría por Javi, que serviría de introducción a “Mentiras”.
Presentan a continuación “La Chica de la Curva” como una canción inspirada en Ilegales y es notorio que tiene un cierto regusto a los asturianos, aunque como decía, sin perder la personalidad que los de las cuencas le otorgan. Con la siguiente “Guaje” pasan a la interpretación en asturiano en una letra divertida, comicidad que se vio reforzada por la caída de un vaso mientras la letra decía “Quién Va a Limpiar Esti Estropiciu”. Tras “Ignorantes” tocan la primera versión del set el “Helter Skelter” de The Beatles, al que también dan un toque muy personal pero familiar. Vuelta a sus composiciones con “Te toca a ti” para seguir con una versión de, la que a buen seguro es otra de sus influencias, la banda australiana Wolfmother y su “Woman”.
Con “La Pieza del Puzzle” podrían fin a la primera parte del show pasando a agradecer a los asistentes su presencia, a los responsables de La Fontana las facilidades y presentar a los miembros del grupo. Pero no sería el final pues, las atronadoras peticiones de “otres tres” por parte de la nutrida audiencia, coreadas desde incluso antes de que hicieran la parada, obligaría a los músicos a coger de nuevo sus instrumentos para interpretar las, quizás, más extrañas versiones del set, por lo dispar con la propuesta que ofrecen “Higher Ground” de Stevie Wonder y “Fortunate Son” de Creedence ClearwaterRevival. El reloj mandaba y no quedaba otra que poner fin a la actuación a pesar de las continuas peticiones de más por parte del respetable y de lo bien que parecía estar pasándolo el grupo con continuas interacciones entre ellos, chupitos de whisky incluidos, y con los presentes.
Pese a ser una de sus primeras actuaciones los Sacavera sonaron muy compenetrados, es patente la amplia experiencia que atesoran cada uno de los músicos. Disfrutamos de muy buen sonido y un ambiente impresionante, así que solo queda esperar que podamos repetir la experiencia en el futuro. Muchas gracias al grupo por la cercanía mostrada y un saludo a los no pocos amigos y conocidos que allí nos congregamos. Nos vemos en la siguiente, hasta entonces, salud y rock and roll.
Green Desert Water regresa a la programación del Kuivi. El próximo jueves 26 de diciembre el trio stoner se convertirá en la primera formación en actuar en las 3 ubicaciones que el espacio multidisciplinar ha ocupado en la capital del Principado.
Con la fecha apuntada a fuego desde que se anunció el evento, «sold out» anunciado con bastante antelación, las expectativas sobre el concierto de las huestes del señor Kai Hansen eran muy altas. Pero como no podía ser de otra manera, las expectativas se cumplieron y con creces.
Por si hay algún despistado, el señor Kai Hansen, es el papá de un estilo, el power metal, que ha sido influencia para numerosas bandas, amén de ser pieza más que fundamental de los líderes del genero, unos tal Helloween. Pero Gamma Ray es su proyecto personal desde su salida de su banda madre, 11 discos de estudio, 7 en directo y decenas de giras mundiales así lo testifican. Todo esto como recordatorio por si algún supremacista de las redes sociales se le ocurre tachar 40 años de trayectoria como banda tributo a la calabaza, que los habrá.
Dicho esto, y para refrendar aún más si cabe, mis palabras, el concierto de Gamma Ray en la Sala Santana fue de cátedra, un exquisito repaso a una longeva trayectoria que empezó de manera puntual a las 21:00 con «Land Of The Free«, quizás de su obra culmen y «Last Before The Storm» rememorando los tiempos con Ralf Scheepers, para regocijo de los allí presentes.
Sonaron muy compactos y perfectos a lo largo de toda la noche, con un espectacular Michael Ehré (Metalium) a la batería, el eterno socio de Kai, Dirk Schlächter al bajo, Kasperi Heikkinen (Beast In Black) como sustituto del accidentado Henjo Richter y como segunda voz ya desde 2015, Frank Beck, que se ganó aún más al publico con sus primeras palabras, “eskerrik asko”.
Fueron tocando temas emblemáticos de su discografía como «Master Of Confussion» o «Man On A Mission» intercalando breves espacios para conectar con el público, que no paró de corear cada canción y ovacionar en cada parada. La épica intro de «Dethrone Tyranny» o la colosal «Rebellion In Dreamland» hicieron deleitar a una sala repleta y entregada a los alemanes, con un Kai Hansen ocupando la parte central del escenario, alegre y protagonista como nos tiene acostumbrados.
No faltaron la festiva «Heaven Can Wait» y «Lust For Live» de su primer disco y una extensísima «Somewhere Out In Space«, algo muy similar a lo que hacen los Helloween con su «Keeper Of The Seven Keys» en directo pero no por ello menos emotivo. Dieron paso a los bises y a uno de los momentos gloriosos del show, con «Heading For Tomorrow«, temazo donde los haya, baluarte de una trayectoria y quizás, la más coreada a lo largo de la noche.
Se despidieron con «Send Me A Sign«, single resultón para cerrar casi dos horas de espectáculo y constatar que sigue existiendo más vida fuera del entorno de la calabaza, para disfrute de una legión que añoramos los grandes momentos de un emblema de la escena metalera mundial y su rayo gamma.
El 7 de febrero verá la luz «Inmortal» el nuevo trabajo discográfico de los madrileños Hamlet, del que acaban de estrenar «Acto De Fe» como primer sencillo de presentación. Un mes después arribarán a la capital del Principado inmersos en las primeras fechas de la gira promocional. La cita con Molly & cia será el viernes 7 de marzo en la Sala Tribeca Live.
Cita con el metal más crudo y groovie la que nos ocupó en la noche del sábado con las descargas de los locales Chamako Wey y los madrileños Caedis. Dos bandas de sonidos dispares pero raíces comunes, algo que quedaría patente a lo largo de la velada de manera más o menos explícita. Y, cabe decirlo mal que nos pese, un fiasco en cuanto a público. Fuera el frío, o tal vez la inminencia de las fiestas navideñas, lo cierto es que la sala Paseo Malecón presentaba un aspecto casi desolador.
¿Arredró esto a las bandas? Pues diríamos que nada más lejos. Telón de fondo mediante y cuando pasa un minuto sobre las nueve y media, Chamako Wey hacen suyas las tablas con la firmeza y la solidez que les caracteriza. Una formación a la que tenemos bien cogida la medida y de la que esperamos grandes cosas. Mientras llegan, siempre es agradable encontrarse con su metal fronterizo y cabrón.
Quizá lo haya dicho ya en otras ocasiones pero Dani Larriet parece haber caído de pie en el seno del quinteto. Su registro y la manera de enfrentar los temas, pienso, casa al milímetro con el thrash entre groovie y trotón de los langreanos. Los buenos coros de Jandro en “Sublevación”. Ese final más grave y pesado. Nos metieron en calor y no era fácil. Antes de “Fariseos”, el vocalista recordó las distintas procedencias de cada uno. En eso son si cabe aún más eclécticos que en lo musical.
No faltó ni el saludo a sus compañeros de Caedis ni tampoco la versión más acelerada y nerviosa que la banda entrega en “Terror Sonámbulo”, que terminan conjugando con un trazo más pesado y angosto. Teníamos relativamente reciente a Chamako Wey. Aquél bolo a media tarde en el último Karma Fest, y por ahí puede que echáramos en falta alguna novedad. Tiempo habrá. Porque, de todos modos, “Zombie Caníbal” desplegó uno de sus mejores riffs. También un cuidado solo por parte de Adrián “Mostro” Ojeda. “Indomable” sonó casi marcial, con Miguel Jiménez marcando el paso con su precisión habitual, pero es “Pendejos Fronterizos” en la que parece vislumbrarse una mayor química en el seno del quinteto.
Fue un set más corto que otras veces, que finalizó una vez más con el recuerdo a Brujeria que supone “La Migra”. O tal parecía, porque la banda aún tuvo a bien regalarnos una bola extra en forma de “Take My Scars”, original de Machine Head, cuando Jiménez descalzo una vez más aún a pesar del frío, ya se ponía los calcetines. Tan agradables y efectivos como de costumbre.
Había ganas de encontrarse con la buena gente de Caedis. Su “Opus Calamitas” pasó con nota por nuestras reseñas y el trajín de abalorios con que revistieron el escenario, el telón de fondo, los dos pequeños paneles laterales y muy especialmente el divino Crocotauro, sumaban puntos en lo que a puesta en escena se refiere. Alrededor de veinte minutos para las once cuando suena la intro y la banda trama un arranque pesado y rocoso, desde luego en cierta rima con sus compañeros de cartel.
Y es que a nadie se le escapa que existen lugares comunes entre chamakos y caedistas. Ayudó que el sonido estuviera por encima de lo que esta sala nos tiene acostumbrados, si bien a ratos el bajo de Guillermo González prevalecía por encima de las guitarras. En su forma de conjugar velocidad y pesadez, hubo momentos en que me recordaron a Horn Of The Rhino, estupenda banda vasca a la que perdimos para la causa hace ahora casi diez años.
Pero volviendo a lo que nos ocupa, sensacional el baile entre registros que proponen en “Unleash The Crocotaur”, con un Carlos E. Serrano capaz de pasar de los tonos más oscuros a agudos imposibles con total naturalidad. El propio crocotauro abría la boca, nos bañaba en luz roja y expulsaba humo por su fauce. El nervio de temas como “Critical Hit”, que abre su primer larga duración, no faltó el sábado. Un corte que lució y de qué manera en su traslación al directo, dejando además uno de los solos más llamativos por parte del ex HolycideMiguel Bárez.
No sin cierta sorna, Serrano nos llamó a luchar por los pollaviejas, “esa especie en peligro de extinción”, a modo de introducción de una “Old Fashioned Tough Guy” que se agigantó con respecto a su encarnación de estudio. Y es que puede sonar a tópico pero esta es una de esas bandas que ganan una barbaridad sobre el escenario. Sería aquí cuando el propio vocalista, benditos inalámbricos, se daría un pequeño paseo hasta la barra. Más concretamente hasta una botella de whisky (¿se pueden decir marcas?) para ya de vuelta sobre el escenario darse un buen trago de tan preciado brebaje. Ya fueran los coros de Bárez mientras tanto o el guiño final a Félix Rodríguez de la Fuente, lo cierto es que parecíamos estar ante una más que óptima versión de la banda.
Aquí mandarían un agradecimiento a Chamako Wey por haber montado este Asturian Metal Conquest. Y, Larriet arriba de las tablas mediante, procederían con el “atraco” que supuso revisionar el “Edgecrusher” de Fear Factory, versión habitual chamaka. Vista la mucha concurrencia arriba del escenario, Bárez no dudó en perderse entre la gente. Pero sería en “Demise Of The Lord”, de aquél lejano Ep de 2015 “Rise Of The Crocotaur” donde Serrano dejaría alguna de las voces más gorrinas de la jornada. Y puede ser solo cosa mía pero desde luego que el solo de Bárez en “Retard Society” no pudo haberme recordado más al añorado Dimebag Darrell.
Curioso el speech de ESDLA adaptado a las tierras astures (“¡Hijos de Pelayo!”) y mucha la intensidad que de nuevo despliegan en “Into The Flames”. Puede que el intento de wall of deathse quedase en eso, un intento, pero desde luego que los chicos supieron abonar el terreno de cara a futuras visitas. Rubricando un buen final se fueron con la satisfacción del trabajo bien hecho.
Lo dicho, dos bandas de espíritu similar pero sonidos bien diferentes para una muy fría noche de (aún) otoño. Dos mil veinticuatro agoniza. Cuando pisemos enero quizá llegue el momento de hacer balance. Mientras tanto los escenarios nos demostraron, una vez más, que el rock son los amigos que haces en el camino. Vaya un saludo desde aquí para Txeffy, a los mandos de la nave durante la jornada, así como para ambas bandas y por supuesto a los habituales de siempre. Ya saben: nos vemos en el siguiente.
Los renovados Automatic Kafka nos invitan a la premier de «The Taster» el que será el primer sencillo de su próximo disco.
Si bien ya pudimos escucharlo en vivo en el mes de abril durante el concierto en el gijonés Tizón Sound que finalmente sirvió de despedida a su vocalista Fab Martorano (crónica), a través de esta presentación Automatic Kafka ofrecerá la visualización del videoclip realizado ya con su nuevo vocalista Adolfo Alonso (Electric Alligators, Black Coffee, Half Black) al frente.
Una canción en que la banda rinde homenaje a la figura del legendario Bon Scott y sirve como anticipo a una esperada próxima obra de estudio continuación de aquel excelente «Metamorphosis» (reseña) editado en el 2020. La velada contará con la interpretación en vivo de cuatro temas y una posterior rueda de prensa para conocer los pormenores de la grabación y planes de futuro de la formación. En H.M.B. daremos cuenta del evento a través de un «studio report» que publicaremos en la mayor brevedad.
La apertura de un nuevo local orientado al rock y el heavy metal es siempre motivo de celebración, este es el caso del recientemente inaugurado La Clave Rock Bar, que como dicen en su publicidad es un espacio libre de reguetón. Se encuentra situado en la Calle Cataluña, en el gijonés barrio de Pumarín. Nada más entrar te encuentras con detalles que lo hacen acogedor para cualquier amante del género. Piedras grabadas con las palabras “Heavy Metal”, guitarras eléctricas, portadas de discos (desde Iron Maiden a Los Suaves), incluso el Funko Pop de Lemmy, abanicos de Judas Priest y un sinfín de detalles que requerirán varias visitas para fijarse en todos ellos. Esto, junto a un ambiente acogedor, con buena música sonando de forma continua, la simpatía de Eva y una buena atención donde no faltan variados pinchos de cortesía y buena elaboración, son motivos más que suficientes para que merezca una primera visita. Las siguientes te las pedirá el cuerpo si llevas el rock en las venas.
Por si todo lo anterior no fuera suficiente, el local también programa actuaciones en directo, hecho este cada vez más valorado dada la escasez de lugares donde esto es posible. La ocasión que allí nos congregó el pasado día 7 de diciembre fue la actuación del carismático Rafa Kas (Ilegales, Fe de Ratas), acompañado por Andrés González a la batería y Roberto Castro (Mbolados, La Destilería) al bajo. Antes del comienzo de su descarga la espera fue amenizada por temas de Judas Priest, Iron Maiden, Accept pasando por Europe o Bon Jovi. Tras unos breves ajustes en el sonido del micro, a las 21 horas el trío empezaba a ejecutar su repertorio.
El setlist estuvo basado en clásicos atemporales, empezando por el “Hard To Handle” que popularizaran The Black Crowes, “Starman” de David Bowie, “Gerdundula” de Status Quo, sin olvidar el rock patrio representado por “La Fina” de Rosendo, para volver al rock internacional de la mano del “Highway To Hell” de AC/DC. Intercalando ácidos e irreverentes comentarios entre los temas, Rafa consiguió en poco tiempo hacernos disfrutar y meternos de lleno en la actuación. Ayudaba la cercanía con el público que permitía a Rafa moverse entre nosotros y realizar sus solos arropado por la energía de los asistentes, que no dejamos de corear y animar en todo momento.
Las cuerdas se tomaron un pequeño descanso en el que dejaron a Andrés solo en el escenario para realizar un magistral solo de batería, con el que consiguió que la exaltación del público no decreciera, difícil tarea que logró con mucha solvencia. Al regresar Rafa y Rober hubo un cambio de instrumentos quedando Rafa en la batería y Andrés a la guitarra para interpretar la mítica “Thunderstruck”, con una notable interpretación de Andrés a la voz.
Vuelta otra vez a sus posiciones habituales, encararon la parte final de la actuación con temas de Muse, The Rolling Stones y una sorprendente versión del tema que popularizó la serie Narcos “Rata De Dos Patas” de Paquita la del Barrio que, a pesar de lo dispar de la propuesta, fue muy coreada. Para los amantes de los datos la dupla Rafa/Drest la grabaron en una colaboración de sus otros proyectos, Indocentes y el combo punk avilesino Fe De Ratas (vídeo).
Pese a unos mínimos contratiempos iniciales resueltos con rapidez, en los que la guitarra parecía sonar un poco baja con respecto al bajo, generando bromas entre los músicos sobre si la conveniencia de bajar el bajo o subir la guitarra, el sonido en general fue aceptable teniendo en cuenta que sonorizaban mediante un equipo portátil.
Los músicos transmitían estar divirtiéndose, con continuas bromas entre ellos y muestras de cariño con el público que hacían que todos lo pasáramos genial en lo que fue una buena tarde de rocanrol. Sólo esperar que se mantenga la iniciativa y podamos disfrutar de más tardes como esta, así que no dejéis de pasar a conocer La Clave, seguro que no os defraudará. Nos vemos en la siguiente, hasta entonces, salud y rock n’ roll.
Tras su paso por la semana grande gijonesa en el mes de agosto Ilegales regresa a la capital de la costa verde para presentar su nuevo disco de estudio «Joven y Arrogante«, que veía la luz el pasado 7 marzo.
La cita con las huestes comandadas por Jorge Martínez será el sábado 5 de abril como parte de los eventos organizados por el festival Gijón Arena ubicado en la plaza de toros El Bibio.