Reseña: Black Bomber «Heading To Hell» (Coedición 2025)

Heading To Hell” es el nuevo álbum de Black Bomber. Fue grabado, mezclado y masterizado a caballo entre mayo y septiembre del ya extinto 2025 en los estudios Infosound (Toral de Merayo, El Bierzo). Con un diseño gráfico de Gabriel Gallego y fotos de Marta Viña, el trabajo fue editado por Demons Records, Discos Macarras, Quebranta Records, Vinilako y Violence In The Veins. Forman la alineación berciana Javi LesPaul y Pedro Megatherion en guitarras, Isi Gallego en baterías, Julio Blackening al bajo y Migui Albatross tras el micro.

El tema título “Heading To Hell” ya deja clara la premisa. Un ritmo casi marcial, un riff sencillo pero con gancho, esa voz aguardentosa de Migui Albatross y mucho mal café. Un primer corte directo, pegadizo, con el bajo de Julio Blackening crepitando en todo momento y un solo hábil y efectivo. Al igual que con muchos cortes aquí presentes, no puedo decir que me sorprenda en lo que a composición se refiere. Tampoco que me desagrade o aburra el resultado. Al contrario.

Además porque la producción que entrega este nuevo trabajo está a la altura de las circunstancias, con la dosis justa de suciedad. Es algo que salta ala vista en esta más pesada “Lords Of War”, con la banda adoptando un avanzar más a medio gas y donde Migui Albatross parece más que cómodo. Sí que llama ahora mi atención la sarta de riffs que entregan Javi LesPaul y Pedro Megatherion. Es un corte, no obstante, algo constreñido por lo rácano de su duración. Sea como fuere, actitud no les falta y, por ahí, a uno no le queda otra que rendirse.

En “Whisky Priest” retornan esos ritmos más vivarachos. El riff, ahora sí, tiene un gancho de mil demonios. Y me gusta el modo en que Migui Albatross ha trazado estos estribillos. También lo altísimo que se encuentra ahora el bajo de Julio Blackening. Hay giros interesantes, también buenos coros o un punch más melódico camino del solo. Atractiva y bien construida, no obstante el corte más extenso de los once, son los Black Bomber más interesantes. Llevando su clásico sonido motörheadiano un par de pasos más allá y, pienso, saliendo airosos del envite.

De la más festiva “Rock´n´roll Today, Hangover Tomorrow” emanan no obstante unas guitarras más gruesas, que vienen a crear un curioso contraste con ese tono más desenfadado que deriva de la composición, en particular de su inequívoco estribillo. Es un corte de esos que entran a la primera y parecen creados con el directo como fin último. Aún pareciendo ese su propósito, aprecio los buenos riffs que dibuja. También el interesante solo que antecede al epílogo. Y aunque no sea esta una banda que destaque por liarse la manta a la hora de jugar con las estructuras, al menos aprecio cuando son capaces de construir cortes de tanto gancho como este. Fue uno de los adelantos y no cuesta entender los motivos.

Pero sin abandonar ese sonido clásico, sí que sorprende el prólogo de “The Hollow Soul” por la cierta épica que emana de él. Más cuando entra el riff de las estrofas, no muy lejano de unos Status Quo pasados por la coctelera Kilmister. Es por ahí que surge otro de los cortes más llamativos del álbum. Siempre entre dos aguas, entretenido y cargado de buenos solos. Donde parece que nada sobra ni tampoco falta. Otra de mis favoritas.

Y “You´re Wrong” no va a la zaga. De nuevo en la versión más trotona de la banda, me agrada la construcción de sus estrofas. También lo sencillo, directo, incluso lacónico de sus estribillos. Apenas tres minutos y medio de un rock bien construido, con el grado justo de mal café y donde anida un solo vistoso, quizá el más cuidado de todo “Heading To Hell”, amén de un epílogo descosido y de lo más juguetón. Puede que tú estés equivocado. Black Bomber desde luego no.

Rot In Jail” puede ser la más orgullosamente Lemmy de las once. Migui Albatross está especialmente grave tras el micro ahora, mientras que las guitarras trazan otro riff de no poco gancho, que parece posar sus miras en los Motörhead más primigenios, pero que se eleva en un tramo central con otro solo a la vez vistoso y lúcido. Un corte atractivo, si bien algo constreñido por los apenas tres minutos que marca en el reloj.

En “Politicians” primero juego a reconocer a los políticos, valga la redundancia, que suenan durante el prólogo. Los Aznar, Rajoy (es el vecino…), Zapatero, Trump… En lo estrictamente musical es otro riff ágil, solidario a una base rítmica bien empastada (atención al mayor brío en estribillos) y que en su crítica acerada y directa no oculta buenos detalles melódicos, amén de una (doble) ración solista de lo más vistosa. Otra de esas entregas directas y a la yugular tan habituales en los bercianos.

From The Ashes” casi parece más cerca del thrash más primigenio con ese avanzar casi marcial que despliega. Corte de revoluciones altas (¿Alguien dijo Rat-zinger?) y que, sin abandonar ese impulso tan Motörhead, ofrece un color algo distinto dentro del álbum. Y aunque no puedo decir que alcance a impresionarme, sí que aprecio de muy buena gana el solo de su tronco central. Mal café marca de la casa en cualquier caso.

Mad Dog” no le anda lejos a su inmediata predecesora. Me gusta la línea de batería que Isi Gallego propone aquí. También el duelo solista, tan Judas Priest, que ocupa su tronco central. Un corte breve, apenas dos minutos y medio, con la banda en un registro en el que parece de lo más cómoda.

Para el cierre queda esta “Debajo Del Bar”, con Migui Albatross virando ahora a la lengua de Cervantes para un último corte apoyado en el que puede ser el riff más diferente de todos cuantos caben en este nuevo trabajo. Un cierre cuya escritura se adhiere casi punto por punto a su canon habitual, con el añadido de su indisimulado guiño bien a Saxon (“Princess Of The Night”), bien a Metallica (“Seek And Destroy”) en la sección solista. Buen broche…

… para un álbum que no hace por esconder sus influencias más directas. Al contrario. Por ahí trabajos como éste no siempre resultarán del gusto de la mayoría. Orgulloso disco de género, me agradan esos (contados) virajes más thrash que asoman en varios cortes. La selección de riffs me resulta interesante, también la solista. Javi LesPaul y Pedro Megatherion brillan con luz propia en muchos momentos a lo largo del tracklist. Hay rock and roll, mala leche y poco lugar al sosiego. Derrochan actitud mientras construyen un discurso con tan pocas concesiones como preciso y directo. Que sea así por muchos años.

Texto: David Naves

Reseña: Ancient Settlers «Autumnus (Revisited)» (Scarlet Records 2025)

Poner pie en el pasado para afrontar el futuro. Ancient Settlers, cambios de formación mediante, fijan la vista en su primer Ep, aquél “Autumnus” con el que los conocimos allá por 2021 (reseña), aprovechando para presentar en sociedad una formación en la que la dupla Noelia Fernández Jiménez y Nia Creak lleva la voz cantante. Junto a ellas encontramos a Enric Juan al bajo, Rex Chiesa y Agustín Martínez en guitarras y finalmente Hermán Riera a los parches. Adornado por el arte de Khalipse, el Ep vio la luz a finales del pasado año vía Scarlet Records.

Al igual que aquél primer trabajo, la banda se ha tomado la molestia de colocar una pequeña “Intro” a modo de preludio. Aumenta ésta, en cierto modo, el impacto de “A Monument Restored”, que luce con nuevos bríos gracias a una producción más lustrosa y el buen apoyo vocal que ahora ofrecen Nia y Noelia. Colecciona riffs interesantes en estrofas, unos arreglos que buscan una cierta grandilocuencia y unos estribillos bien construidos y con gancho. Me sigue llamando la atención la buena sección solista, ese metal vivaracho y directo en que se apoya, y pienso aún hoy que puede pasar por uno de sus temas más redondos.

Die Around Me” resulta en cierto modo más agria y potente. Sin perder nunca el fuerte poso melódico de A.S., pero conduciendo su propuesta por caminos no del todo semejantes. La batería de Riera gana peso, los riffs se recrudecen y, contra ello, surge el buen juego vocal entre Nia y Noelia. Puede que en cuanto a riffs no llame tanto mi atención. Incluso que, a ratos, toda la faceta orquestal le gane la batalla a los componentes puramente metálicos de la mezcla. Pero cuando entran esos llamativos solos del epílogo, solo echo en falta un final que no fuera ese desangelado fade out.

Diamond Eyes” le cambia el paso al Ep. Sigue siendo aquél medio tiempo repleto de buenos detalles en el plano técnico que llamara mi atención hace ahora cinco años. El tiempo vuela, pero este corte se mantiene en ritmos pausados, con buenos riffs engarzando estrofas y unas voces en (casi) constante diálogo la una con la otra. Buenas alternancias surgen precisamente en esas estrofas. Y la banda da la sensación de estar más que cómoda a poco que las revoluciones suben. Si bien, como digo, esto no deja de ser en gran medida un medio tiempo. Bien construido, arreglado con gusto y ejecutado con el brillo técnico habitual de la banda. Despiden con una outro relajada, cadenciosa y no poco elegante.

Siguen en sus trece. Buenos recuerdos traen estas canciones de aquél primigenio Ep de una banda por la que, no voy a mentir, sentimos cierta predilección en esta casa. Siempre hemos seguido de muy cerca sus pasos (crónica) y pasar por este “Autumnus (Revisited)” era poco menos que obligado. Un Ep que reconduce aquellas canciones en lo que casi parece un reinicio para una formación a la que, parece, le cuesta dar con un line up estable. Sea como fuere, bien están pequeños trabajos como este para poner en alerta a los más despistados.

Texto: David Naves

Reseña: Incordian «De-Mente» (Autoproducción 2025)

Vuelta al redil para los thrash death metaleros de Pedro Muñoz (Castilla-La Mancha), Incordian: Sergio en baterías, Loren y Jota en guitarras, Paco a la voz y Adri al bajo. El álbum fue grabado entre banda y JFT, con posterior mezcla y master de JFT Producciones. Del arte se encargó Chapu y finalmente el diseño corrió a cargo de Rubén. «De-Mente» vio la luz a comienzos de octubre.

Es apenas inmediato el modo en que “Su ley y Su Dios” me recuerda a unos Soziedad Alkoholika, en especial por el modo en que Paco ataca sus primeras estrofas. Un riff con más miga de la que aprecié en las primeras escuchas. Me gusta la construcción de esas estrofas, también la firmeza de esa base rítmica. El aspecto lírico, como es previsible, borra todo aspecto metafórico y transmite, sin un solo pelo en la lengua, el combativo mensaje. El tronco central deriva hacia un trazo más intrincado. Técnico incluso, donde la letra se vuelve algo más desesperanzada y oscura e irrumpe el primer (y muy llamativo) primer solo del álbum. Un gran arranque.

Es precisamente la base rítmica quien marca da la salida a “Gasolina y Llamas”. Aquí Incordian adoptan un metal más cargado de groove. Sin perder un ápice de acidez ni gravedad en cuanto a líricas, la escritura acierta a la hora de amalgamar riffs de metal pesado con otros donde vuelan a bordo de la batería de Sergio. El Frakture Iván pone la segunda voz y no otro que Jimmy de Soziedad Alkoholika el solo en otro arranque de metal incendiario que no deja títere con cabeza. De hecho me atrevería a decir que el verso “y aunque hoy fracasemos, cada día manteniendo la lucha es una victoria” no les podría definir mejor.

De Una Jodida Vez” propone a unos Incordian más hirientes aún si cabe. Pero lo hace, de nuevo, buscándole las cosquillas al género en lo que a construcción de riffs se refiere. Por ahí, el trabajo de Loren y Jota no podría ser más redondo. Sin florituras, directo, frontal, me funciona. El aspecto lírico es inevitablemente visceral, sin complejos ni metáforas. Directo al grano y con un marcado espíritu punk supurando casi en cada verso. Por ahí habrá quien eche en falta un mensaje algo menos panfletario. Sea como fuere, estupendo duelo solista el que dibujan ambas guitarras aquí. Los Incordian en su versión más cruda y desacomplejada.

“La Bestia Ya Despierta”, con Diva Satanica colaborando en voces, parte de un prólogo que, en cierto modo, me recuerda a los dos, tres primeros álbumes de Machine Head. Luego en las estrofas, y toda vez ambas voces juegan a alternar versos, se produce un contraste de lo más resultón. Me gusta la producción aquí. Tanto en esas partes más violentas como en las más pesadas y groovies. Preludio de ese puente descosido y vibrante, acomodo a su vez de uno de los solos, pienso yo, más inteligentes de todo el largo. Un corte que, finalmente, hará honor a su título.

Entre “Pestes” y “Cerdo”, pareciera que este “De-Mente” se tomase un pequeño respiro. Ni tan siquiera un minuto entre las dos, resultando en un curioso híbrido entre baile y grind la primera, un fugaz trámite a lo Serrabulho la segunda.

Con el tema título “De-Mente”, parece que todo vuelve a su lugar. Un corte que me retrotrae a la inicial “Su ley y Su Dios” gracias a esas estrofas violentas, rapidísimas, con Sergio dando lo mejor de sí tras baterías. Puede que en cuanto a riffs no capte tanto mi atención como otros cortes del álbum. Por contra, esta ofrece un trazo atractivo, diverso, amén del habitual despliegue de mal café tras el micro. Un Paco tan hiriente como acostumbra. Y una sección solista algo más que resultona.

Siniestro Lugar” sí que llama mi atención en lo que a riffs se refiere. Quizá por ese pulso tan death que desarrollan en estrofas, ofreciendo un color casi inédito a lo largo de todo “De-Mente”. Me llama la atención la forma en que Paco ataca sus versos aquí. Una letra que, por algún motivo, me recuerda a los alcalaínos A Palo Seko y donde la banda muestra un trazo retorcido, atrevido incluso, resultando así otro de los cortes más atractivos de este segundo largo de los pedroteños.

Muerte x Churro” son los Incordian más violentos. También los más divertidos. Otra andanada grind con una letra a lo Def Con Dos, desarrollada eso sí, sin perder un ápice de nervio o gravedad. Apenas minuto y medio para que Sergio se desfogue a gusto tras los parches.

Casi como antídoto a esa brevedad, “Abono Infecto” pone en liza a los Incordian más avezados desde el plano puramente técnico. Pesadez y groove en prólogo bien trabajado, ritmos directos (por momentos casi pegadizos) durante estrofas y otra fina sección solista. Sin inventar nada pero acertando a sonar frescos y, a la vez, crudos y potentes. Un corte que parece invitar al agite de cuellos, que me deja la sensación de que funcionará como un tiro en directo.

El cierre es para esta “Destino” y su llamativo prólogo. Una calma que me cogió por sorpresa en la primera pasada al disco, y que viene a contrastar con la pura rabia que desarrollarán más adelante. Instrumental donde vienen a darse cita tanto pasajes retorcidos como violentos arranques de death metal furibundo y vibrante. Llamativo final…

… para un álbum que pasa en un suspiro. Por su corta duración pero también por cómo Incordian han sabido buscarle los resquicios al género a la hora de construir los temas. La sombra de Soziedad Alkoholika es alargada (máxime cuando tienes a Jimmy himself colaborando por ahí) pero no son pocos los momentos en que la banda busca encontrar su propio sonido. Por ahí le encuentro más asideros a este “De-Mente” de los que intuí antes de darle al play por primera vez. Un buen trabajo. Quizá no del todo redondo, esas pequeñas bromas que introducen mediado el álbum, pero que pienso satisfará a cualquier fan del thrash / death escuela S.A..

Texto: David Naves

Reseña: Syberia “Quan Tot S’Apagui” (Silent Pendulum Records / Moment Of Collapse Records 2026)

Oscar (guitarra), JordiOnly (guitarra y sintes), Quim (bajo) y Manel Woodcvtter (batería) integran Syberia. Agrupación instrumental con origen en Barcelona y que nos presenta un “Quan Tot S’Apagui” pensado íntegramente en su catalán natal, y donde se acompañan de la colaboración del actor Lluís Soler , recitando unos versos en el epílogo del álbum. Trabajo que verá la luz el próximo 16 de enero vía Silent Pendulum Records (Estados Unidos) y Moment Of Collapse Records (Alemania).

En La Foscor Una Llum Que Brilla” guarda un cierto misterio en su prólogo. Un arranque roto por unas teclas igualmente tensas, casi minimalistas, que a ratos me recuerdan al bueno de Hans Zimmer. Pero cuando las guitarras toman el mando, estos parecen los Syberia que todos conocemos. Si acaso algo más densos, algo más oscuros, pero con el mismo buen nivel técnico de anteriores entregas. Esa construcción por capas, casi inherente al género, esas estructuras en crescendo, están soportadas por riffs hábiles. Con gancho incluso. Vibra aquí, toda vez la batería de Manel adquiere un mayor brío, un cierto acercamiento a territorios más extremos. Perfectamente integrado en el andamiaje de la composición. A principio y a término. Me agrada el grosor que emana de las partes más pesadas. Ahí la producción, tengo la impresión que algo más “sucia” que en trabajos anteriores, casa a la perfección con los nuevos horizontes que buscan. Estupendo primer corte.

Es precisamente la batería de Manel la que marca el inicio de “Llampecs D’Oblit D’Uns Records En Vida”. A él se suma el crepitante bajo de Quim y, solidarias las guitarras, Syberia traman un prólogo directo y ágil. Quizá el impacto global que me produce esta segunda entrega sea menor que aquella que inauguraba el álbum. Aún así, encuentro una buena creación de atmósferas. Campo este que la banda ha ido macerando con el paso del tiempo, llevando a Syberia a contornos mucho más metálicos, arrastrando consigo una cierta melancolía en las melodías y transmitiendo una mayor desesperación cuando irrumpen, casi cual elefante en cacharrería, las partes más angostas y pesadas. Camino del cierre, la composición adquiere un paso más vivo primero, un mayor nervio después, y los chicos le andan cerca al black metal más leve. Detalle este, de hecho, explicitado en la propia nota de prensa, y que uno intuye del todo premeditado.

Puede ser el de “Naixença D’Una Mort Tranquil·La” el prólogo que más me recuerda a los Syberia de álbumes como (el estupendo) “Resiliency”. De primeras es un corte del que, en comparación con predecesores, emana una mayor cantidad de luz. Hay buenos riffs y melodías de Oscar y JordiOnly. También ciertos arreglos que no vienen sino a acentuar esa mayor luminosidad de la composición. Incluso pequeños remansos de paz donde, de nuevo perfectamente integrados y que fluyen con total naturalidad. Toda vez el corte supera su ecuador y las guitarras se vuelven inevitablemente más graves y crudas, un disco como “Requiem From Hell” de los japoneses Mono acude inmediatamente a mi subconsciente. Lo que me agrada de este caminar hacia el tramo final es la cierta épica que brota de repente, ayudada por las guitarras pero también por los sintes, y que otorgan un marcado poso grandilocuente a su conocido post-metal.

Desde luego que si el prólogo de “Naixença D’Una Mort Tranquil·La” era luz, el de “Dins La Meva Ánima La Sang Em Bull…” destila un carácter mucho más tenue y oscuro. Y sin embargo, de entre esa oscuridad va surgiendo un post-rock entre tenue y sombrío, elevado crescendo mediante, con melodías atravesadas por una cierta tristeza. Una encrucijada rota de pronto por guitarras de una melancolía, también de una fuerza, que por pura colisión construyen alguno de mis momentos favoritos de todo el álbum. Ese momento puede que salte en mil pedazos antes de lo que me gustaría. Sea como fuere, todo va redirigiendo hacia un post-metal que, de nuevo, parece jugar a hibridar a los Syberia pasados con los actuales (quien sabe si futuros) con una buena amalgama de riffs hábiles y base rítmica de precisión casi milimétrica. La composición se arquea y contorsiona sin por ello perder un ápice de gancho. Más bien al contrario. Puede que sean los Syberia más orgánicos, más telúricos, pero el recuerdo a bandas como Isis o Amenra se resuelve como (casi) inevitable. En otras palabras: puede que mi favorita de las cinco.

El arranque de “Quan Me’n Vagi No Em Tanqueu Els Ulls” porta un cierto clasicismo. Un post-rock postrado en las raíces mismas del género. Elegante, tendido, bien dibujado y del que se desprenden una delicadeza y (casi diría) un refinamiento roto, de manera abrupta, por una estupenda línea de batería de Manel y una gama riffera de nuevo igualmente clásica. El trazo dibuja un cierto vértigo. Partes más acomodadas que colisionan con otras más violentas, no lejanas de un post-black que a ratos podría llegar a rimar con el shoegaze de gente como An Autumn. En lo que a mí respecta, ha sido el corte que más escuchas ha requerido de cara a la redacción de esta reseña. No quisiera decir que su escritura resulte laberíntica, pero sí que esta resulta estar llena de virajes y recodos ante los que no cabe pérdida de atención. Con todos los sentidos puestos en este último corte, la recompensa son unos Syberia, aparentemente, en un momento más que dulce. Acompañados de esa mayor oscuridad sin perder conexión con sus propios orígenes. Un ejercicio de funambulismo sonoro a la altura de los compositores más avezados. A tres minutos del final se aviene la calma. El cuarteto rebaja los biorritmos para introducir la comentada narración del actor Lluís Soler y tramar su poético final. Estupendo broche.

La nota de prensa que adjuntan avisa y “Quan Tot S’Apagui” lo confirma: estos son los Syberia de siempre pero el poso más oscuro que se deja sentir a lo largo y ancho de muchos cortes otorga una marcada personalidad a este nuevo trabajo. La jugada, pienso, funciona, aunque como siempre, en esto habrá opiniones para todos los gustos. En cuanto a composición le encuentro pocas pegas. Menos aún en lo relativo a ejecución. La producción, como digo algo más “sucia” ahora, casa con ese espíritu más sombrío y Syberia huyen de su pasado sin olvidarse de él. Habiendo comprobado en el pasado lo mucho que esta banda gana cuando traslada sus obras al directo, solo queda, pues, disfrutar de estas nuevas composiciones en vivo lo antes posible. Guiño, guiño.

Texto: David Naves

Reseña: Azrael «Aquelarre» (Demons Records 2025)

Décimo “Aquelarre” para los chicos de Azrael, o lo que es lo mismo: Tino Torres en baterías, Marc Riera a la voz, Oscar Espín y Enrique Rosales en guitarras y Juan Manuel Salas al bajo. Con colaboraciones de Mario G.M. (que fuera miembro de la propia banda, llegando a grabar tres álbumes con ellos) y Zoraida Vidal (Saedín) ofrecen un total de diez temas producidos y grabados en los granaínos Z Studios el propio Rosales junto a Pedro Sillero. El mismo Mario G.M. se hizo cargo posteriormente de las habituales tareas de mezcla y master, Unai Endemaño disparó las fotos y, finalmente, Fernando Nanderas (Ankhara, Centinela, Opera Magna, Ñu…) se encargó del artwork. En la calle vía Demons Records desde finales de octubre.

Mientras Mi Cuerpo Aguante”, que no podría sonar más a pura declaración de intenciones, coloca el estribillo en el mismo prólogo y construye un interesante juego entre ese riff cabalgado de ese inicio y los más rocosos de las primeras estrofas. Éstas vienen bien adornadas, desarrolladas con pericia incluso por Marc Riera al micro. Regresa el trote inicial para estribillos y acomoda buenos detalles desde las seis cuerdas. El corte, uno de los más extensos del trabajo, va conformando esa naturaleza híbrida y a la vez pegadiza. Alza la nota final el gran solo que anticipa el epílogo. Certero primer corte.

Humanidad” lleva una onda que, en ciertos momentos, me recuerda a mis paisanos de WarCry. Azrael vuelven a apoyar su heavy metal sobre un marcado colchón de teclados. Pero la propuesta, en comparación con el tema inicial, se ennegrece aquí. Hay un gran trabajo en lo que a voces se refiere. Clásico y muy funcional. Bien medido con respecto a las estrofas que ocupa. Buenos enganches entre las mencionadas estrofas. Y si bien hecho en falta un bajo con algo más de peso en la mezcla final, uno de esos cortes que va ganando no poco peso con el paso de las escuchas. Ayuda ahí el buen duelo solista de su tramo central. También un epílogo bien trabajado y de lo más resultón. Otra buena oferta.

Pobre Diablo”, con Mario G. M. aportando en guitarras, es un heavy metal trotón y optimista. Deudor de los Helloween más alegres, también de los primeros Edguy, apoyado con firmeza sobre el doble bombo de Tino Torres. Dünedain, líneas de voz mediante, podría ser otra de las rimas de este tercer corte, el segundo más rácano de todo “Aquelarre” en lo que a duración se refiere, acierta a la hora de recuperar a los Azrael más directos y vibrantes. Un buen contraste al par de cortes iniciales, con otro buen solo en su parte central y coronado sin apenas perder esos ritmos alegres y vivarachos. Me agrada.

Noche De Brujas”, si bien en cuanto a la viveza de su heavy metal, parece seguir allí donde lo dejara su predecesora, cierto es que entrega a unos Azrael sensiblemente más oscuros. Algo que se transfiere incluso a las voces que dibujan a través de las primeras estrofas. Aquí y allá encuentro pequeños desequilibrios en cuanto a mezcla. No obstante esa desigualdad no esconde su metal vibrante, potente, de nuevo apoyado por unas teclas casi omnipresentes. Aquí se produce uno de los solos más interesantes de todo el largo, al que darán inicio las hábiles manos de Zoraida Vidal sobre el teclado. Un corte, que anticipó al disco, quizá algo deslucido en lo que a producción se refiere pero que, en cualquier caso, me atrae tanto desde el punto de vista gramático como el técnico.

Tierra Prisionera” se construye sobre uno de mis riffs favoritos de todo el disco. Me agrada la mayor presencia de Juan Manuel Salas en la mezcla de esta quinta apuesta. Un heavy metal clásico, con ciertas trazas de power metal y muy funcional, que de manera acertada (pienso) reserva un mayor nervio para sus estribillos. Hay cuidados engarces entre estrofas, un solo muy de la escuela Weikath / Hansen y un epílogo que, me da la sensación, les funcionará sobre manera en directo. Es cierto que, en lo que a construcción y escritura no llama tanto la atención como otros cortes de este nuevo trabajo. Pero recupera la producción tan equilibrada de comienzos del álbum para un heavy metal pegadizo, enérgico y funcional.

Dolor y Agonía”, entrega más rácana en cuanto a duración de este “Aquelarre”, es un heavy metal de trazo y gusto muy clásicos. Hay un cierto olor a Judas Priest en las estrofas, que contrasta con el poso más tendido de sus estribillos. En estos hay voces realmente agudas. Bien construida sobre otro riff hábil y con gancho, a ratos siento que las ideas aquí dispuestas daban como para un corte algo más ambicioso. En todo caso, bien están ese solo tan virguero de su tronco central o las poderosas voces del epílogo. Me deja con ganas de más.

Duele” resulta en una balada de corte entre épico y elegante, con un gran despliegue vocal y unas teclas, de Zoraida Vidal, realmente hábiles. Se eleva, guitarras y base rítmica mediante, en un crescendo igualmente clásico y muy funcional, hacia territorios más ampulosos y grandilocuentes. Clásica power ballad en la más pura tradición del género. A favor el gran despliegue vocal y la gran producción de la que hace gala. En contra, que pueda resultar algo previsible.

Un Paso Más” recupera a esos Azrael más vibrantes, próximos (cuando no lindantes) con un power metal directo y sin contemplaciones, que de nuevo me recuerda a los chicos de Dünedain, y en donde Riera se maneja en tonos realmente altos. Con un Torres incansable tras baterías, uno no puede hacer otra cosa que disculpar esa construcción algo plana. Porque la producción y mezcla aciertan a la hora de magnificar la pegada, convirtiendo a este penúltimo corte en uno de los más poderosos de este nuevo trabajo. Nervio y garra intactos, que para más de treinta años transcurridos desde aquella iniciática demo de 1993 no está pero que nada mal.

El interesante prólogo de “Ángel Desterrado” tiene algo que me recuerda a unos Avalanch de álbumes como “Muerte y Vida” de 2007. Elegante, bien construida, con Riera volviendo a esos tonos altísimos, pero donde echo en falta un estribillo con algo más de gancho. Sea como fuere, hay en ciertas estrofas un deje que, a ratos, me recuerda a los mejores momentos de Queensrÿche. Una guerra de contrastes para un corte que me atrae solo a ratos, aún cuando le reconozco los buenos detalles de Zoraida Vidal tras las teclas o el hábil solo del epílogo. Desigual, me agrada sin engancharme…

… que podría ser un poco la sensación que me dejan los propios Azrael en sí. Una banda que jamás fue capaz de romper el particular techo de cristal y alcanzar al nivel de reconocimiento que sí lograron según qué contemporáneos suyos. Algunos, de hecho, citados en la propia reseña. Por ahí que encuentre de especial mérito que, a pesar de todo, sigan contra viento y marea, ofreciendo buenos pildorazos de heavy metal a su fiel legión de seguidores. Con cortes que brillan con luz propia, véase la dupla inicial, la cierta oscuridad de “Noche De Brujas”, la grandilocuencia de “Duele” o la pegada de “Un Paso Más”. Siguen en la pelea.

Texto: David Naves

Reseña: Itinerum «Resurgence» (Demons Records 2025)

Las huestes sinfónicas guipuzcoanas Itinerum están de vuelta. Tras debutar en 2022 con “Dream And Fly” y tras la edición de varios singles a modo de anticipos, “Resurgence” devuelve la actualidad al combo formado por Jorge Banobre al bajo, Anne en voces, Fede en guitarras y Ruben Conejo en baterías. A ellos hay que sumar las colaboraciones de Leire Tejada y Unai (ex 13 Left to Die, ex Minerva) en voces. Los nueve temas que hoy nos presentan vinieron al mundo en los Chromaticity Studios de las hábiles manos del Vhäldemar Pedro J. Monge (Incursed, Valkyria, Rise to Fall…) y fueron posteriormente adornados por las fotos de José Luis García y el arte de MG Media Productions. Autoeditado en formato digital y en CD bajo el paraguas de Demons Records allá por el mes de junio.

La mano maestra de Monge se asegura de que todo esté donde debe. “The Nobodies” le procura un elegante inicio al disco. De entre las profundidades surge la voz de Anne y todo transcurre dentro de las leyes del metal sinfónico contemporáneo. Itinerum, no obstante, muestran aquí una cierta alternancia en cuanto a ritmos. Viene esta a enriquecer una escritura hábil aún en su clasicismo. Buenos riffs engarzando estrofas y una mezcla bien medida otorgando equilibrio a esa segunda estrofa. Puedo echar en falta un estribillo con algo más de gancho, lo que no quita para que Anne parezca manejarse con soltura en esos tonos más exigentes. Entre el puente y el epílogo surge un buen contrapunto en modo de voces graves y la banda amplía ahí su conocido espectro sonoro. Un buen arranque rematado con una pizca más de músculo y contundencia.

My Serenity” sí que parece disponer de ese gancho que eché en falta en “The Nobodies”. Corte de esos que requerirá de ciertas ayudas en vivo, pero que se mantiene gracias al buen ojo del cuarteto a la hora de jugar con los distintos ritmos e intensidades. De ahí, tal vez, que fuera una de las elegidas para presentar al disco en sociedad. Anne está realmente hábil en estribillos. Varios nombres acuden a mi subconsciente en cortes como este. Desde mis paisanos de Last Days Of Eden a nombres internacionales como Epica, Edenbridge o, en ciertos momentos, Within Temptation. Posee riffs más útiles que vistosos y a buen seguro echo en falta algún despliegue solista un tanto más ambicioso. Con eso y con todo, acertada elección como single, pienso yo.

Mother Of Chaos”, a la larga composición más extensa de las nueve, ofrece a unos Itinerum más épicos y rotundos. No es que Anne se vaya ahora a tonos más graves, pero sí que las guitarras de Fede destilan ahora una mayor oscuridad. Siempre, como digo, dentro de las fronteras del género y sabiendo salir airosos cuando llega la hora de trazar otro buen estribillo. La banda aprovecha esa mayor duración para ofrecer más detalles en lo melódico, estrofas bien trabajadas y un sensible esmero en cuanto al tratamiento de los respectivos arreglos. Algo que se dejará notar en gran medida durante sus estrofas. De nuevo hay un pequeño contrapunto vocal antecediendo al epílogo. Algo escueto, pero que en cualquier caso desemboca en un buen juego entre el registro limpio de Anne y la guitarra de Fede. Una de mis favoritas del largo.

Con Leire Tejada a bordo, que ya colaborara en el debut de 2022, “Till Dawn Do Us Apart” nos devuelve a esos Itinerum más agrios y rotundos, lo que redunda en una Anne cantando en tonos realmente altos. Siempre segura y sin sobresaltos, todo sea dicho. Por contra, es uno de esos cortes que siento bien merecían algo más de espacio. Ellos engranan su cara más alternativa con la más épica y rotunda y el resultado son algo más de tres minutos de metal sinfónico potente y bien ejecutado, pero que, como digo, quizá merecía un desarrollo algo más ambicioso.

En “Inner War” sorprenden esos aires medio orientales que portan las primeras voces de Anne. Bajo ellas hay alguno de los riffs más llamativos de todo “Resurgence”. Fede parece haber echado el resto aquí en ese aspecto. Aupados por la firme base rítmica, Itinerum pisan el acelerador aquí. Y aún sin que la aguja llegue a zona roja, sí que se deja sentir ese mayor mordiente. Lo que me agrada es cómo todo va de los tonos más alternativos de las estrofas a los más clásicos en estribillos. Todo bajo la atenta mirada de un Pedro J. Monge que no parece haber dejado ningún detalle al azar. Notable.

No diré que “Under Rain” resulta algo más pop, pero sí que parece buscar el adherirse a esa nueva corriente de metal facilón que bien puede ir desde (ciertos momentos de) Nightwish hasta los infecciosos Battle Beast. Anne, claro, parece de lo más cómoda aquí. Plantea buenas estrofas y mejores estribillos. Estos últimos pasan por ser, fácilmente, los más pegadizos (y en cierto modo memorables) de todo “Resurgence”. Buena labor solista de Fede en su tramo final y un corte con visos darles buenos réditos en directo.

Me gusta cómo juegan con el piano y esas guitarras más rotundas en “Symphony Of Rage”. También la (cierta) desnudez que acompaña ciertos versos de la primera estrofa. El crescendo que trazan luego no podría ser más clásico ni tampoco estar mejor resuelto. El bajo de Banobre adquiere un mayor peso en esa desnudez de las estrofas. Y si bien echo en falta una batería con algo más de presencia, poca queja más cabe al respecto de la producción y mezcla de este séptimo corte. Y es que Fede deja un correcto solo como anticipo al epílogo y, al final, todo parece estar donde debería.

Askja” entronca con aquél aire más medio oriental de “Inner War”, mostrando de paso a la Anne más ambiciosa y atrevida de todo el álbum. La facilidad con que se maneja entre los diferentes tonos, las buenas estrofas que ha trazado y cómo su línea de voz aquí parece diferir en cierto modo de otras tantas presentes dentro de este segundo álbum. Como contrapunto surgen voces graves, así como un groove más acentuado. Así todo, la banda no descarrila del sendero. Esto sigue siendo metal sinfónico con todas las de la ley. Pero con eso y con todo, uno agradece la mayor liberad que el cuarteto parece haberse tomado aquí. Sienta bien a estas alturas del álbum, proporcionando cierta frescura incluso.

Unai vendrá a sumar esfuerzos a una “Inequality” que presenta orgullosa al riff más marcial de todo “Resurgence”. Un corte alterno en voces pero de trazo clásico y casi diría habitual, con Anne moviéndose (muy segura) en esos tonos más altos de estribillos y Fede mostrando buena mano a la hora de ejecutar el solo. Itinerum cierran así su segundo trabajo con las que pueden ser las dos composiciones más diferentes (aquella en lo gramático, ésta en lo tonal) de entre esta nueva colección de temas. ¿Simple casualidad o un aviso de por donde pueden ir los tiros en un futuro? Habrá que esperar a un hipotético tercer trabajo para salir de dudas.

Mientras tanto, “Resurgence” es algo más de media hora de buen metal sinfónico en la onda de las bandas mencionadas durante el texto. De producción lustrosa y con ciertos destellos de una mayor extrañeza durante el tramo final. Anne ha realizado un gran trabajo con sus líneas de voz y si bien echo en falta despliegues solistas un tanto más ambiciosos, no es ésta una queja que concierna a Itinerum en particular sino más bien al género casi en su totalidad. En “Mother Of Chaos” creo que rayan a buen nivel y, como digo, tanto “Inner War” como “Inequality” se atreven, aunque sea de forma tímida, a jugar con las expectativas (y no fallan). Desgraciadamente se canceló su paso por Avilés para una nueva edición del Rock In Ria y no quedará otra que buscar otra ocasión para pasar revista a estas nuevas composiciones.

Texto: David Naves

Reseña: Blues & Decker «II: Return» (Autoproducción 2025)

Blues & Decker nos presentan su faceta más rockera en formato Ep digital. “II: Return” consta de cinco temas que, a su vez, formarán parte de un vinilo con edición a finales de año vista. Recordemos que ellos son Diego Reyes (batería), Kike Cuetos (bajo), Gustavo Pérez (voz y guitarra) y Guzmán Lanza (guitarra). Las canciones vinieron al mundo bajo la atenta mirada de Daniel Sevillano en “el templo del sonido asturiano Ovni estudio”.

The Omen” ya deja claras las posiciones sobre las que se manejará la banda en este pequeño Ep. Es un blues rock crudo y pesado. A la vez elegante y distinguido. Pergeñado sobre buenos riffs y donde lo orgánico del conjunto supone la base sobre la que se edifica el sonido Blues & Decker. Gustavo está trazando hábiles líneas de voz. Me agradan esos pequeños solos con los que engarzan estrofas. Ovni, desde luego, responde a su bien adquirida fama. El sonido que emana de estas canciones no podría ser más limpio y cristalino. No desentona ni siquiera cuando la voz estalla con esos tonos más agrios del tercio final. Blues desgarrado primero y un cambio de ritmo cosido al fulgurante epílogo. Un gran arranque el de este retorno.

Never Happened To Me” es vivaracha. La que fuera carta de presentación del Ep da la impresión de haber sido pensada y repensada con el directo como fin último. Los riffs que la construyen tienen gancho. Junto a ellos, Gustavo traza una línea de voz a la vez hábil y pegadiza. Los buenos detalles de Reyes tras baterías, especialmente en estrofas, el solo que antecede al puente o ese final de nuevo más vivaracho. Todo me funciona aquí. Y si bien ahora apenas rozen aquella gravedad tan acusada del primer corte, bien está lo que bien acaba.

Entones “Odyssey” juega a combinar a esos Blues & Decker más vivos con los más sucios. De resultas de ese doble juego emerge un corte entre dos aguas, que me agrada por ese juego entre guitarra y voces. También por la de nuevo hábil labor de Reyes a los parches. Y aunque siento que quizá pueda pesarle esos poco más de tres minutos y medio que marca en el reloj, no deja de ser un corte atravesado por buenos solos de guitarra y que parece dejar su mejor cara en cuanto a unas ejecuciones cuidadas con sumo detalle. El solo final, que me atrae por la mayor suciedad que arrastra, puede ser fácilmente mi favorito de todo el Ep.

Su prólogo deja poco lugar dudas. “Back To The Roots” suena inevitablemente clásica. Carga con la responsabilidad de ser el corte más extenso de los cinco. Y Blues & Decker, valga el tópico, realmente parecen haber echado el resto aquí. Quizá de los cinco, el que mejor lustre saca del magno estudio donde estas canciones vinieron al mundo. Emanan toneladas de clase de este blues desnudo y sureño, inundado de sonidos con olor a carretera y desierto. En su corazón mismo anida un solo, que aún cuando me agrada, no me hubiera importado si tuviera una duración aún mayor. Con eso y con todo, otro corte lleno de personalidad, con un cierre por todo lo alto y que puede ser fácilmente aquél con el que más conecto de este “II: Return”.

Where We Belong” sorprende entonces con ese tono algo más alucinado. Algo que ejemplifica esa voz con efectos de Gustavo Pérez en las primeras estrofas. Otro corte bisagra, que mantiene un constante doble juego entre los Blues & Decker más (no sé si decir) psicodélicos con los más graves y rotundos. Un cierre que maneja una más que interesante paleta de tonos y colores, y que viene a dar cumplida cuenta del cuidado con el que la banda ha construido este pequeño trabajo. Ojo si no al despliegue solista final.

Derrochan clase a raudales. Evidentemente, sería de necios negar que a servidor le faltan referentes a la hora de juzgar un trabajo de estas características. Ello no quita para que disfrute, ya lo creo que lo hago, con unas canciones bien construidas, unas ejecuciones sin mácula y un discurso sonoro que, sin abandonar las fronteras del blues rock, sabe ser lo suficientemente diverso como para otorgar a cada composición una personalidad y entidad propias. Me agradaron como cierre del último Unirock (crónica) y lo han vuelto a hacer con este más que interesante regreso.

Texto: David Naves

Reseña: Burnt To Death «Black Dragon» (Autoproducción 2025)

Nuevo Ep para el trío extremo asturiano Burnt To Death: Javi Pity (Legacy Of Brutality) en baterías, Kai al bajo y Solarfall en guitarra y voces. Cinco temas en total grabados, mezclados y finalmente masterizados en Kollapse Studio por Iván Ferro y adornados por el arte de Ikosidio. La banda cuenta además con las colaboraciones de Richard Shaw (ex Cradle Of Filth) y David G. Álvarez “Davish” (Angelus Apatrida).

Confined” pronto busca establecer el tono imperante dentro del Ep. Un inicio arrastrado y crudo, que rápido dará paso al black / death orgánico y nervioso del trío. Pienso en los Morbid Angel más musculosos durante ese prólogo. Luego la banda transfiere toda su rabia y fiereza a través de una llamativa labor de Pity tras los parches. Me agradan esos riffs que adornan las estrofas, ese mayor brillo que portan. Para el epílogo, y sobre un avanzar de nuevo rocoso, casi monolítico, irrumpe un buen solo de guitarra. Marca de la casa Solarfall, donde creo oír ecos de los mejores Slayer, sin olvidar el deje más melódico que muestra al cierre.

The Devil’s Blood” es de inicio la cara más abiertamente black de los asturianos. Belphegor podría ser uno de los nombres que acuden a mi subconsciente. Javi Pity trota como si en el empeño le fuera la vida, tanto con los blast beats primero, como con el doble bombo después y esas partes más acompasadas que siguen. Vibraciones altas para un corte directo, muy funcional, roto por esas islas de metal arrastrado y rocoso. Un trazo bien construido y mejor ejecutado. Es cierto que algunos riffs en las partes más a medio gas me pueden resultar algo recurrentes. En cualquier caso Solarfall dispone un solo falto de cualquier tipo de complejos y Burnt To Death construyen otro corte cuanto menos llamativo.

Inhuman”, con el Plague Of Angels y ex Cradle of Filth Richard Shaw a bordo, es otra buena andanada de metal hiriente y descosido. La banda en pulsos muy altos, con una base rítmica de Pity y Kai propulsando un trazo directo y sin muchas florituras. Me engancha ese riff de las estrofas, también el cariz más abiertamente black que la composición adquiere después, así como ese solo del mencionado Shaw que atraviesa el corazón mismo de esta tercera entrega. Toda vez sucede éste, “Inhuman” muta para transitar por un metal más tendido, siempre bajo esa característica voz de Solarfall. Quizá eche en falta una mayor presencia del bajo en este cierre más apaciguado (es un decir) pero en cualquier caso, un corte ágil a la hora de navegar entre dos aguas.

En “Against YouBurnt To Death ofrecen un corte más juguetón, atreviéndose a colisionar tanto voces como ritmos para la que me resulta la composición más llamativa de las cinco. La más en cierto modo caótica, donde el Angelus Apatrida Davish deja un solo auténtica marca registrada del albaceteño. Tras el solo de mi tocayo irrumpe un metal de nuevo frontal y monolítico, y el eventual cuarteto abrocha ese trazo menos obvio y más atrevido de esta cuarta entrega.

Para el cierre queda “Black Dragon”, tema más extenso del Ep, y donde los asturianos parecen haber echado el resto. Hay un gran trabajo riffero ya en el mismo prólogo. Después sucede un violento cambio de ritmo e irrumpen los BTD más feroces y despiadados. Un black que tiende a recordarme a la escuela nórdica, con Solarfall ejecutando unas voces que no me podrían recordar más a ciertos álbumes de los noruegos Mayhem, firmemente apoyado por el conciso avanzar de Pity tras baterías. La composición juega entonces a hibridar ese black tan reconocible con momentos más cercanos al death metal más clásico. Es justo ahí donde cabe un más que correcto solo de guitarra, antes de que encaremos un largo cierre que sorprenderá por el toque más pesado y a la vez grandilocuente que propone. Y que me agrada de tanto en cuanto está conseguido de una manera puramente orgánica, sin trucos de salón, directo a las mismas tripas. Estupendo epílogo.

Porque si una cosa tienen estos Burnt To Death es la cualidad tan pura y real que emerge de su metal extremo. En unos tiempos en que nadie parece escapar de adornos y triquiñuelas diversas, el trío propone un viaje a las mismas esencias del género para extraer de él cinco cortes brutales por sinceros. Sus influencias, que las hay y se filtran a lo largo de todo el Ep, pienso que están dispuestas con inteligencia sobre las canciones. Algo a lo que ayuda, como digo, esa cualidad a veces tan híbrida de sus composiciones. Metal extremo sin ningún tipo de excusas ni complejos.

Texto: David Naves

Reseña: Reveal «The Age Of Knowledge» (FC Metal 2025)

Nuevo esfuerzo discográfico para la buena gente de Reveal, en esta ocasión en formato Ep y bajo el título “The Age Of Knowledge”. Ellos son el fundador, principal compositor, productor y guitarrista Tino Hevia, el vocalista de origen sueco Rob Lundgren, David Figueiras también en guitarras, Helena Pinto a las teclas, Jorge Ruiz al bajo y finalmente Dani Cabal en baterías.

Directa al grano y sin complicaciones, la pequeña “Am I The Evil” confiere un heavy / power metal sencillo y de fácil digestión. Con un notable trabajo de Lundgren en voces y unas buenas guitarras dobladas engarzando las distintas estrofas. La mezcla acierta a equilibrar cada elemento, si bien no es menos cierto que la voz del estocolmés gana un protagonismo algo excesivo en ciertos momentos. Que el corte apenas alcance los tres minutos de duración revierte, finalmente, en unos solos un tanto contenidos. Por ahí quedan no obstante buenos acentos de Cabal antes del citado solo o buenos detalles de Pinto a los teclados. También una serie de riffs más serviciales que brillantes.

Heaven And Hell” vuelve a descargar todo su brillo en las melodías, tanto de guitarra como de teclas, amén de en la siempre equilibrada y elegante voz de Lundgren. Siendo como es el corte más extenso de este Ep, uno realmente siente que la composición respira en todo momento. Que nada está puesto ni al azar ni restringido a los dictados del reloj. Me gusta el tratamiento de las estrofas, primero desnudas, luego recargadas, y el trabajo en cuanto a voces que encaminan hacia estribillos. Puede ser, y de hecho lo es, power metal del de siempre, pero no deja éste de ser uno de esos temas que van ganando peso con el paso de las escuchas y donde la banda se atreve, incluso, con un pequeño breakdown. El solo, ahora sí, respira como no lo hizo el de “Am I The Evil” y esta segunda entrega, en general, dibuja la sensación de que esta es la mejor cara del combo.

Amén de por las llamativas ambientaciones que la atraviesan, “It’s My Time” agrada por cómo la banda se atreve a un mayor juego con los ritmos y las texturas aquí. Una composición que funde la cara más power de Reveal con la más sinfónica, construyendo así un corte que funciona en buena medida gracias a esos contrapuntos, adquiriendo una personalidad muy marcada en el proceso. En una emtrega de esta duración, sorprende el alargado solo que entregan. Es vistoso por sí mismo, pero también por los distintos ritmos sobre los que se apoya. Y sí, puede que su final resulte un poco abrupto. Un corte que capta mi atención en cualquier caso.

Living With The Pain” son unos Reveal más potentes ahora. Cabal marca el ritmo, Lundgren oscurece su registro y la banda suena, de pronto, más voluminosa y contundente. Un testimonio claro de las diversas encarnaciones que manejan, aún cuando lo suyo no deja de ser power metal del de toda la vida. Es una composición de mayor pegada, pero que dispone cierto gancho, con el vocalista nórdico dejando alguna de las voces más agudas que se le recuerdan, seguidas de una vibrante y atractiva sección solista. Tan poderosa como fugaz.

En esa misma onda de power vigoroso y directo, el tema título “The Age Of Knowledge” ofrece ahora los apoyos de teclado más llamativos de todo el Ep. Un corte que especialmente en estrofas y sin olvidarse del género al que pertenece, posee la personalidad suficiente como para disociarse del resto de composiciones. Es algo que resulta aún más evidente que si cabe toda vez uno oye los solos que porta esta última entrega. De nuevo muy firme Cabal tras baterías y un Lundgren más juguetón que nunca con sus líneas de voz. Siento que tiene gancho, que llega a buen término, y que finalmente remata con unos solos más que correctos. También que porta ideas que bien daban para una composición algo más ambiciosa.

Me agrada esta nueva oferta de Reveal, pero a ratos siento que unos desarrollos algo mayores bien podrían haber revertido en unas composiciones más redondas. ¿Me he malacostumbrado al trazo largo y el tema extenso? Puede ser. Pero más allá de consideraciones meramente subjetivas, existen buenos detalles a lo largo de los cinco cortes. Esforzadas líneas de voz, una batería que pasa por una buena serie de ritmos, dejando buenos detalles en el proceso, y unas guitarras que, aquí y allá, aciertan a solear con brío. Hay buenas ambientaciones, capaces por sí mismas de otorgarle una mayor personalidad a varios de los cortes. Y entre unas cosas y otras el resultado final, si bien no me entusiasma, capta mi atención lo suficiente como para seguir atento a futuras evoluciones por su parte.

Texto: David Naves