Crónica: “The Freedom Or Death Tour 2026” (Sala Totem 28/02/2026)

Freedom Or Death” es el nombre elegido para la gira 2026 de los canadienses Kataklysm, junto con Vader y Blood Red Throne como invitados especiales. Tres bandas internacionales del metal extremo con larga trayectoria, motivo que nos hizo decidirnos a ir a presenciar uno de sus shows, de los tres que tenían reservados para España. En esta ocasión, tocó acercarse a tierras navarras. Era sábado, la elección fue más sencilla.

Por primera vez pisamos la sala Totem Aretoa, situada en un polígono industrial, en la localidad navarra de Villava, muy cerca de Pamplona. Con su aspecto de taberna irlandesa y una más que aceptable acústica, la sala parece un espacio adecuado para este tipo de eventos, no es de extrañar que, últimamente sea una de las paradas elegidas por bandas destacadas y/o importantes del panorama metalero. También destacó la puntualidad británica de la que hicieron gala las tres bandas en el comienzo de sus descargas, ni un segundo más sobre el horario previsto para cada una.

Así, a las 19:15 salen a escena Blood Red Throne. Con un estilo diferenciado al de las bandas que acompañaban, los noruegos dispusieron de media hora justa para deleitarnos con seis temas extraídos de distintos trabajos. La formación ha pasado por numerosos cambios en sus 28 años de trayectoria y cuenta con varios discos en su haber. Blood Red Throne abren de espaldas al público con “Unleashing Hell”, de su álbum de 2003, sentando ya las bases de una descarga de death metal sin concesiones. El actual vocalista, Sindre Wathne Johnsen, presenta el segundo tema “Beneath The Means” perteneciente a su último álbum, “Siltskin” con el que ya meten en cintura a un público que puebla generosamente la sala navarra y parece sediento de ruido. Antes de “Every Silent Plea” aprovecha Ivan “Meathook” Gujić, uno de los guitarras del grupo, para meterse un buen lingotazo de whisky y acometer los endiablados riffs que forman parte de este tema.

Continúan con “Itika”, para regresar al último álbum con “Vermicular Heritage”, tras un nuevo brindis. La formación se muestra compacta, mostrando un death metal con tintes modernos y con la personalidad que le confiere el guitarra, miembro original y compositor, Daniel Død Olaisen. El conjunto lo cierran Freddy Bolsø a la batería y Stian Gundersen al pequeño y siempre vibrante bajo. Y se despiden con “Smite” invitando al público a visitarlos después en el merch, donde pudimos comprobar su cercanía. El sonido, aunque correcto, no llegó a los niveles que alcanzaron las otras dos bandas de la noche. Sin duda, nos dejaron con ganas de mucho más. Al que le guste este tipo de género, no debería dejar pasar la oportunidad de verlos en directo, si tiene ocasión.

Cambio de proyección de logo en el fondo del escenario: Vader. Me equivocaría poco si dijese que un gran porcentaje de la peña que pobló la Totem este sábado, estaba allí para ver el directo de Vader. Y es que los polacos son toda una institución en el metal extremo del este de Europa. Ese death crudo, con tintes de thrash, rápido, afilado y con el carismático frontman Piotr “Peter” Wiwczarek que te atrapa con su sola presencia; 43 años de experiencia, los avalan. La formación la completan Marek “Spider” Pajak, a la guitarra, Tomasz “Hal” Halicki, al bajo y Michal Andrzejczyk en la batería.

Comienza el espectáculo a las 20:10 horas, sonando “Sothis”, seguida de “Fractal Light”, con Spider y Hal intercambiando su espacio en el escenario. Atronadores los riffs de estos primeros temas. “Hola, Nafarroa”, saluda Peter, quien se siente como en casa por aquellas tierras y pregunta si se acuerdan de ellos. Es obvio que sí. Presenta “Wings”, tema que abre su fabuloso “Litany”. Le sigue “The One Made Of Dreams” y presenta “Reign Forever World” del EP homónimo (2000). La intensidad de cada tema requería una ligera parada entre cada uno, momento que aprovechaba Peter para interactuar con un público más que entregado. “Do you want some more?”, pregunta, y antes de recibir una respuesta, atronan con “The Book”. Bestial, con una batería que sonaba endiabladamente rápida. En la misma línea le sigue «Cold Demons”.

El escenario se convierte en un averno cargado de humo y de luces rojas y verdes. La banda desaparece del escenario entre la neblina para reaparecer unos momentos después y acometer una segunda parte cargada de temas clásicos y míticos. “This is fing war” grita enaltecido Peter. Sin parar empatan con “Lead Us!” La gente corea sin cesar “Vader, Vader” justo antes de su conocido “Triumph Of Death”. Ya en la recta final, presentan “Dark Age”, segundo tema de su primer largo de 1992 y piden un wall of death para “Carnal”. Hemos de decir que no hubo mucho movimiento en la sala, algún pogo en la parte central que nunca llegó a la zona delantera, algo que se agradece, teniendo en cuenta que el escenario de la Totem mide más de metro y medio de alto y costaría aún más seguir el bolo. En todo caso, la agresiva ejecución de los polacos nos dejó bastante absortos. Una última pregunta para terminar: “Is God fing dead?” “Helleluyah!!! (God is
Dead)” pone broche de oro a un impecable directo. “We are the f**ing Vader” sentencian mientras se despiden al son de la marcha imperial de Star Wars. Tremendamente generosos, lanzaron no solo púas, sino también las muñequeras e incluso la camiseta.

Son las 21:30 horas cuando la formación canadiense, que encabeza el tour, comienza su esperada actuación. Flanqueados por una proyección diferente, no con su reconocido logo sino con la imagen de un carnero negro con ojos rojos brillantes, Kataklysm abren con “Push The Venom”, seguida de “Thy Serpents Tongue”. En total, 16 temas en algo más de una hora. Tras el agradecimiento al público por su asistencia, el líder y vocalista de la banda, Maurizio Iacono, presenta “Goliath”, tema que también da título a su último álbum del 2023, seguida de “Die As A King”.

A estas alturas ya todos estábamos disfrutando de su impresionante directo, con ese death cargado de melodía y toques más modernos hacia el que ha derivado la banda en sus más de 30 años de carrera musical, de hecho, su setlist se basó en temas extraídos de sus trabajos posteriores al 2002. El sonido, impecable. Iacono pide movimiento, recordando el caos vivido en Madrid la noche anterior, y la gente responde en “Prevail” y “Soul Destroyer”. Brazos levantados y cuernos al aire antes del single publicado en 2025, ”The Rabbit Hole”. Los canadienses se toman un respiro mientras su batería James Payne permanece sobre el escenario luciéndose con un solo. Minutos después vuelven con “The Resurrected”, “In Shadows & Dust” y “As I Slither”.

Al igual que ocurrió con Vader, esta segunda parte caldeó aún más el fabuloso ambiente de la Totem, y un entregado público se deja llevar por los tremendos riffs de temas como “Bringer Of Vengeance” o “Crippled & Broken” tema de su álbum “In The Arms of Devastation”, del que se cumplen 20 años. Maurizio pregunta si estamos cansados, la respuesta es inmediata, ya que los pogos avanzan hacia la parte delantera y, tras temas como “At The Edge Of The World” y “Narcissist” comienzan los primeros crowdsurfing que culminan con una pequeña invasión del escenario.

Llegamos al final con “The Black Sheep” y “Elevate”. La banda agradecida y el público aún más. Buen nivel, buen sonido, buen ambiente, poco más se puede pedir para culminar un fin de semana perfecto. Bueno…que Renfe funcione mejor…, pero ese ya es otro tema. Agradecer, una vez más, a Heavy Metal Brigade por poder inmiscuirme en sus crónicas y hasta la siguiente.

Texto y Fotos: Erundina Artidiello

Crónica: Festival XXL Grunge Is Not Dead (Gijón 28/2/2026)

Noche diferente a lo que estamos acostumbrados en H.M.B. la que disfrutamos el pasado sábado 28 de febrero. El itinerante Festival XXL Grunge Is Not Dead, orientado al recuerdo de las bandas más icónicas del grunge como Nirvana, Pearl Jam, Soundgarden, Alice In Chains y la licencia de incluir a los postreros Foo Fighters, se acercaba a la Acapulco de Gijón. Así que apostamos por palpar de primera mano la respuesta que ofrece el público a los eventos protagonizados por las habitualmente denostadas bandas tributo. No es la primera vez que tocamos el tema en la web, por esta página han pasado Ritual, Kiss Experience o Mártires del Rock & Roll en un contexto completamente diferente. Era el momento de captar hasta donde puede llegar un festival de estas características en una de las salas más activas de la región, y comparar su poder de convocatoria respecto a nombres del calibre de Vandenberg, Tim «Ripper» Owens o bandas de calado en la escena asturiana.

De primeras llama la atención la extensa cola que rodea la entrada a la sala. El plantel formado por The Rooster Projet para la encarnación de Alice In Chains, Black Hole Jam que doblarían esfuerzos en su interpretación de los temas más representativos de Soundgarden y Pearl Jam, unidos a Foo Fakers que darían vida a la banda de Dave Grohl y Radiobleach para rendir pleitesía a Nirvana, demostraron que el tirón entre los nostálgicos de las bandas nacidas en Seattle allá por los noventa era más que notable.

Abrió la velada The Rooster Project para retrotraernos a los Alice In Chains del malogrado Layne Staley. Da igual que las caracterizaciones de los integrantes de la banda no busquen mucha similitud con la formación original, el público solamente quiere volver a escuchar las canciones que marcaron la trayectoria de la banda más cercana al metal del movimiento grunge. Set corto el suyo que contó con la aprobación del respetable.

Black Hole Jam, acusaron varios problemas técnicos que arruinaron el ritmo de su actuación. Pausas que convirtieron su set dual que mutaba de Soudgarden a Pearl Jam según avanzaba su tiempo en una montaña rusa, evitando una conexión completa con el público prácticamente hasta su despedida con «Even Flow«.

La sala presentaba el aspecto que deseamos para los eventos que normalmente cubre un medio como este en la Acapulco y resto de locales del rango en Asturias. Una venta de tickets más que notable y un público que no dudaría a estas alturas del festival en bailar y corear los temas que han llevado a Foo Fighters a ser una de las grandes bandas de rock de este siglo. Se estaba labrando una clara victoria en nuestra comparativa.

El colofón a la noche lo pondrían Radiobleach y su recreación de Nirvana. Aquí pudimos ver la única caracterización de la velada. Un Kurt Cobain al que muchos agradecieron poses y gestos en una interpretación que buscó buen número de tangencias con el finado vocalista. La asistencia lo disfrutó sin filtro, una valla se fue al suelo, otras fueron maltratadas, pogos, incluso un «wall of death» para un público que llevó al climax su espíritu «grunchero».

No reconocí rostros asiduos a conciertos de nuestra escena, algún infante si que había (agradecer a esos papás y mamás que apuestan por dar una cultura musical de calidad a sus niños). Que esta oferta musical está orientada a una determinada audiencia, pues si, que la propuesta es económicamente más satisfactoria para las salas que un concierto al uso, probablemente también, que no entra dentro de tus gustos musicales, siempre muy respetable.

Recuerda que solo eres una de las múltiples variables de la ecuación y sin duda tendrás la última palabra. Quédate en casa, otros para bien o para mal, lo disfrutarán por ti.

Texto: José Ángel Muñiz
Fotos: Aurora Menéndez / José Ángel Muñiz

Crónica: The Hives (Madrid 2/11/2025)

Apenas un año y medio después de su anterior paso por Madrid The Hives retornaban a la capital para defender una nueva obra de estudio y su estatus como icono de la resurrección del garaje rock a través de una nueva incendiaria interpretación en vivo. Decibelios, sudor, imagen y buenas canciones volvieron a formar un póquer imbatible en las manos del combo sueco.

No necesitaron grandes alardes en lo ornamental. Apenas cinco globos suspendidos en el escenario formando el nombre de la banda y varias tarimas por las que Pelle Almqvist y los suyos saltaron y posaron para disfrute de la audiencia y los fotógrafos más avezados. Estéticamente más de lo mismo, sus habituales y luminosos trajes de faena, guitarras que parecen llevar una eternidad en sus manos a la vista de su deterioro para volver a colmar todas las expectativas a las 4.000 almas congregadas en el Movistar Arena.

Saben como ganar el favor de su gente. Tampoco requiere mucho esfuerzo ya que el público está muy por la labor además si te diriges en un más que correcto castellano, tienes mucho ganado y más si la bienvenida por parte de Pelle es “madrileñas, madrileños, gatas, gatos, la cerveza caliente no es buena” no queda si no rendirse, imbatible de por sí.

Camino de las tres décadas de trayectoria lejos de acomodarse siguen apostando por factores que controlan perfectamente. Provocación, contundencia y teatralidad como santo y seña, a la vez que suman al repertorio cinco temas de su nuevo disco “The Hives Forever Forever The Hives”. Si hay que resumirlo a una palabra, esa sería sin duda, fiabilidad. No por esperada es menos disfrutona la petrificación de la formación en “Paint A Picture” o el baño de masas de Pelle entre el público. Son parte de una homilía que sigue funcionando a la que muchos se atreven a denominan la mejor banda de directo del mundo.

Pocas sombras arrojó su show madrileño, quizás los diez minutos que alcanzó “Tick Tick Boom” para presentar a la banda fueron algo excesivo o los soliloquios con los que el pequeño de los Almqvist rompía por momentos el ritmo del show que apenas cruzó la frontera de los 90 minutos. Poco importa, se saben ganadores, los reyes del garaje punk moderno como refleja la portada de su nuevo trabajo discográfico.

Tan enérgicos como previsibles, su honesto intento de reinvención es tan divertido como irregular. The Hives tratan de surcar el inevitable choque generacional a base de una característica experiencia visual, actitud y nuevas canciones que aportan frescura a un setlist plagado de himnos. Musicalmente irreprochables, de nuevo se llevaron la aprobación de sus parroquianos.

La fórmula funciona, vaya que si. Tiene tiempo pero no parece tener fecha de caducidad. Han trasladado a los grandes recintos una receta que maravillaba en sala, con un Pelle Almqvist como punto focal y maestro de ceremonias que no ceja en su empeño por conectar, guiar y engatusar a la audiencia a través de la insolencia y la provocación en su justa medida. Hay que vivir la experiencia The Hives al menos una vez para comprender como consiguen rendir a sus pies a distintas generaciones. Jóvenes ávidos de nuevas experiencias y veteranos acomodados con el menú ofertado. Un nuevo concierto para ellos con los estándares de calidad cumplidos para refrendar la bienvenida dispensada a la audiencia al inicio del show. ¡We are The Hives, your new favorite band!

Texto: José Ángel Muñiz
Fotos: The Hives

Crónica: Leather Boys + Pölvora (Avilés 21/2/2026)

Sesión doble en el Palacio de Santa Cecilia a cargo de los locales Leather Boys y los valencianos Pölvora. Los primeros venían para presentar el flamante “Lysergic Motel” y los de la capital del Turia harían lo propio con un “Volumen 11” que viera la luz en septiembre del pasado año. Todo en un horario algo inusual y enmarcado en un sábado sobrecargado de conciertos por toda la región. No obstante, el que hoy nos ocupa, rozó el sold out. La gente tenía ganas de rock and roll…

… y Pölvora de demostrar que atraviesan un momento más que dulce. Desde que sale el sol al comienzo del set ya queda claro que están en su salsa. Aún se colaba algo de claridad en el Santa Cecilia cuando suenan sus primeros acordes, pero las ganas de divertir estaban intactas. Sobre el escenario tres ex Uzzhuaïa (Alex, Israel y Jose), Lazy Lane (Jolly Joker) y Rubén Lozano (13 Millas) y la certeza de que, pese a la paliza por carretera que se metieron entre pecho y espalda, no se iban a dejar nada en el tintero.

El suyo es un hard elegante y de gancho innegable. Tienen feeling pero también saben sonar potentes y rotundos. “Decídete”, que colocan muy pronto en el set, puede ser una de mis composiciones favoritas del quinteto. Al frente, Lazy Lane comanda con los ojos ocultos tras las gafas de sol. Lo mejor es que su voz parecía en perfecto estado ya desde el comienzo. Sus juegos con el cable del micrófono recordaban (y no poco) a otro grande como es Michael Arthur Long (Drunken Buddha). “Una Vida Sin Más”, sensacional labor de Israel y Alex a las guitarras, dejó un regusto que me hizo pensar en los mejores The Cult.

Lo que me agradó fue el modo en que, sin salirse de las lindes del hard más académico, construyeron un set diverso y atractivo. Estuvimos “En La Guerra” y nos gustó el modo en que Lazy Lane jugó con la gente al final. “Qué jodidas son las tardes ¿Eh Avilés?” exclamaría a término. “Sicarios” destapó la cara más rotunda a la que antes aludí. También un gran solo por parte de Alex Simón. La banda estaba dando un nivel más que óptimo y la gente fue despertando de su aparente apatía vespertina. Lazy Lane bromearía al presentar a Israel como “el nombre peor visto del rock and roll”. Pobre chaval. “Carretera” y manta, que no había un solo segundo que perder. Con “Polvo” vuelven a derrochar feeling, rematando además con una de las mejores secciones solista de toda la jornada.

A pachas entre “La Rueda” y “Mirar Atrás” vimos a unos Pölvora muy animados, entregando altas dosis de hard rock potente y disfrutón, con un Lazy Lane que aparentaba estar pasándoselo en grande. Risueño y sabiendo llevarse a la gente a su terreno. Es lo que llaman un animal de directo y el pasado sábado lo demostró una vez más. Luego Israel tomaría el micro para decir que sí, que Valencia quedaba muy lejos, pero que cantáramos y bailáramos con él, porque “No Hay Tiempo”. Tiempo puede que no, pero otro gran solo de Alex Simón ya lo creo que sí. No hay “Nada Que Hacer” a tenor de lo visto con ese paso en falso al comienzo. Israel cargó con el solo esta vez y Lazy Lane se encaramó a la barra del Santa Cecilia y le puso el micro a una sagrada virgen, quien no pareció muy por la labor. La apuesta por “Todo Al Rojo” y el broche en “La Ciudad De Lobos” darían por cerrado el que, creemos, fue un gran set para ellos.

Diversión a raudales y clase para aburrir. Muy sólidos y compactos, dejaron un gran detalle con la pequeña que disfrutó de su descarga a pie de escenario. Una púa de Isra acabó en su zurrón, nada mejor para crear escuela y relevo. Así da gusto.

Y aunque el buen tiempo invitó (erróneamente) a dejar la cazadora de cuero en casa, qué ganas había de catar los nuevos temas de Leather Boys en vivo. “Lysergic Motel” (reseña) tendría su bien merecida presentación en casa y rodeados de músicos amigos abajo del escenario. Así da gusto.

De entrada me llama la atención no tanto el pequeño telón de fondo con el logo del grupo sino las letras que adornan los distintos pies de micro. “B.D.S.M.”, claro. Sería precisamente ese pequeño pildorazo que abre su nuevo álbum el encargado de iniciar una descarga más de los chicos de cuero. Ya de primeras la banda está sonando más sucia que de costumbre. Un arranque a pijo sacao que decía aquél. “Midlife Crisis”, que había estrenado videoclip apenas horas antes, arrancó buenos coros de los Leather Sex (guitarra), Latin Lover (bajo) y Dirty Duke (guitarra), amén todo el feeling posible. A término Leather Rose mandaría un agradecimiento al personal de la Residencia de Ancianos Verdeja (Trasona, Asturias) primero, nos instruiría sobre el sencillo coro de “Crush On You” después. Huelga decir que la gente se lo aprendió enseguida.

Con “Leather Gunner” dimos un salto hasta aquél “Back In The Streets” de 2014 para uno de los pocos arranques de nostalgia que se permitieron. Lo cierto es que sí dio la sensación de que los temas viejos sonaban más enteros. Algo que parece lógico y que el tiempo se encargará de subsanar. Es el ciclo natural. Leather Rose abandonaría su (ya icónica) cazadora de cuero blanca para “Electrify”, canción de Leather Dirty Duke para su hija. Una de mis favoritas del nuevo álbum y creo que de las que en mejor forma llegó al show del sábado. No faltaron, no podían hacerlo, las ya clásicas introducciones de Leather Sex, siempre con ese gracejo tan particular. Esta vez fue para presentar “Red Flag”, dedicada a Jorge Martínez. Su sonido, que si bien nunca fue malo, sí es verdad que mejoró en cuanto a equilibrio a estas alturas del set. El público sumó palmas y entre uno y otro creo que estábamos viendo una buena versión del quinteto.

Leather (once a Leather, always a Leather) Pig Rocket acompañaría a los chicos en “St. Mary’s Dance”, con la banda mutando en sexteto, Leather Sex enviando su ya habitual agradecimiento a su compañera de vida y Leather Rose mandando a la gente al suelo, gimmick de categoría ya ineludible. En contraste con citas anteriores, diría que nunca este corte había sonado así de sucio. Más de veinte años en esto pero la vitalidad intacta. Algo que confirma la furibunda “Backdoor Lady” con el Leather Skelter más esforzado y enérgico de toda la tarde / noche. Desparramaba la fiesta en el Santa Cecilia pero “Sonic Love” puso la nota discordante. Unos Leather Boys en un registro algo diferente. Ese tono más apaciguado vino a contrastar con el rock incendiario, descosido y plenamente auto referencial de “Hedonismo Ilustrado”. Su única concesión a nuestro idioma de la jornada.

Tras los obligados agradecimientos a la buena gente del Santa Cecilia, turno para que desbordase la nostalgia. Con arranque en falso, sí, pero “Fading Star” puede que dejara la mejor versión de Leather Rose tras el micrófono. Leather Sex recordó aquellos años en que iban a hacer surf a “la playa de Salinas” y cómo aquellos tiempos habían inspirado “Aussie Girl”. De este tramo final me gustó otro de los cortes nuevos en que se atreven a caminar por entornos algo diferentes. “Acid Riders” puede que pierda ciertos detalles en su traslación al vivo. Sea como fuere me gustó la dimensión que le otorgó al setlist. Leather Latin Lover huiría al excusado, si es que ya tenemos una edad, y la banda afrontó el renacimiento final. “Rebirth” es una de esas que siempre parece caer de pie en sus directos, al igual que el canto “Leather Boys, qué hijo puta sois” que se ha convertido ya en clásico en sus directos, a la altura de aquél “Amon Ra, grandes cojones” que, a buen seguro, más de un lector recordará. Invasión de escenario en “Born In The 70’s” y el cierre “Rock And Roll Blowjob” con media banda entre el público. Un gran final.

Avilés Rock City un fin de semana más. Qué pocas veces decepciona aquella a la que llaman “Villa del Adelantado”. Un par de buenos bolos, grandes momentos ya para siempre en nuestras retinas y un “Lysergic Motel” presentado por todo lo alto. Una entrada que rozó el no hay billetes y una más que notable venta de todo tipo de merch en el puesto comandado por nuestra compañera Carmen González que no dudó en multiplicar esfuerzos para captar sus habituales instantáneas en los pocos momentos que la ávida respuesta consumista de la armada leather le permitió. En un día muy complicado insisto, y agradables pre y post concierto. No creo que podamos pedir más. Mandar sincero agradecimiento a ambas bandas, saludos a los habituales de siempre y ya saben: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Crónica: El Drogas (Santander 13/2/2026)

La sala está llena, en el escenario un telón negro lo cubre todo y a las 21:35 horas sale de un lateral con su bajo El Drogas. Inicia el concierto con “Dejándose La Piel (Nos Incendian Esta Tierra)”, la canta en solitario de manera íntima con el público en silencio. Creo que es la primera vez (sin contar los conciertos acústicos) que voy a un concierto e inician de esta manera tan suave y delicada. Simplemente precioso. 

Al terminar esta canción se baja el talón, está toda la banda y empieza la caña y las primeras canciones de Barricada, “Ten Cuidado Con El Perro” y sigue “Lentejuelas”. La banda se siente en casa y se mueve por el escenario con confianza tocando “Mientras Arde Tu País (Europa Callada)” y “Así ”. El Drogas se quita la chaqueta y saca la pandereta con “Nada Sin Ti”. Subimos la potencia con “Víctima“ y “Esta Es Una Noche De Rock & Roll” donde El Drogas baja del escenario para estar con un público que se entrega por completo. “A gusto. Esta primera canción la habéis aguantado bien, a ver las otras 20 que os quedan” bromea Don Enrique Villarreal.

Aquí el concierto hace un cambio radical, de caña a calma. Deciden cantar y dedicar las canciones a la maldita guerra. El Drogas saca una guitarra acústica y empiezan con “Collar Abandonado”, siguen con “Cordones De Mimbre” y “Puede Ser”. Debo confesar que el cambio de revoluciones fue tan drástico que me dejó un poco fría y no fui la única. El Drogas saca una preciosa guitarra eléctrica y termina esta parte del concierto con “Maestros” y “La Estación“.

La sala se vuelve a calentar peligrosamente con “Animal Caliente“ y “No Hay Tregua”, canción con la que contaron con la colaboración de un pequeñín que viene pisando fuerte, Alberto, el rockero de la Joyanca. Alberto tocó la guitarra como todo un profesional y se movía por el escenario con mucho desparpajo, aún hay esperanza en el rock.

Volvemos a bajar el ritmo con “Fue El 24D… ¿Y Qué?” y “Quién Puede Verla” pero regresamos a la caña con “Como Elefantes” y “Peineta y Martillo”. El Drogas vuelve a coger la pandereta y baja con el público para animarles con “Empujó Pa’ Kí” y entrega la pandereta a un par de fans para que toquen con ellos (una de las fans fui yo 🥰). El Drogas saca dos cachabas y se pone a darles vueltas con “Tentando A La Suerte” y siguió “Frío“. La gente se vuelve loca y canta a pleno pulmón “Todos Mirando” y “Azulejo Frío“ para presentar continuación con mucho cariño a la banda.

Se retiran para hacerse desear y regresan con fuerza con “Okupacion“. Para terminar el concierto tocan las imprescindibles “Balas Blancas”, “La Hora Del Carnaval” y “Blanco y Negro“ donde el público no podía parar de cantar, saltar y alzar los cuernos.

Un concierto completo, con un setlist muy variado aunque me faltaron muchas de Barricada pero no se puede tener todo. Tanto la banda, que no paraban de sonreír, como el público, disfrutó de este concierto. Todos salimos… “A gusto”.

Texto y Fotos: Sheila Ortiz

Crónica: Sacavera + Mystereo (Gijón 7/2/2026)

El pasado 7 de febrero tuvo lugar la presentación del primer trabajo de estudio de Sacavera acompañados de MyStereo en la sala Cógigo 23 de Gijón. Ya había podido disfrutar anteriormente de este trío de las cuencas formado por Michell Ardura (guitarra y voz), Arturo “Turo” Fernández (batería) y Javier Garrido (bajo), la última vez en el festival solidario Raposu Rock (crónica) organizado por Rheme Peláez y me llamó la atención su música de letras reivindicativas y su buen directo. No quise dejar pasar la oportunidad para asistir a la primera fecha de presentación de su EP homónimo grabado en los Tutu Estudios, reseñado recientemente por mi compañero David Naves (reseña). Además todo ello unido al aliciente de poder disfrutar de una gran banda con más de 20 años de trayectoria profesional, como son los gijoneses MyStereo, por este motivo me dirigí a la antigua Memphis Live dispuesta a disfrutar de ambas propuestas.

No era la primera vez que acudía a este local, aunque lo cierto es que había asistido con sus anteriores gerentes y la sala está completamente remodelada. Decorada con mucho gusto y actualmente dispone de un espacio habilitado como escenario, para ser justos diría que demasiado pequeño, tuve la impresión de que a veces a los músicos les faltaba espacio para moverse. La acústica desde mi punto de vista ha mejorado notablemente y tiene una luz más cálida que la azul que recuerdo anteriormente en otros conciertos. Me gustó mucho como ha quedado aunque la iluminación es un poco escasa, falta algún foco en el escenario y esto dificulta en gran parte a la hora de tomar fotografías, sobre todo a los que no somos profesionales, ya que sólo había iluminación en la parte derecha del escenario. Esto último lo comento a modo de crítica constructiva porque me parece algo fácilmente subsanable y que beneficia en gran medida a la hora de tomar documentos gráficos o simplemente visualizar el espectáculo.

Pasados veinticinco minutos de las ocho abrieron el show los locales MyStereo. El concierto estaba previsto para las 20 horas pero los espectadores no fueron demasiado puntuales, si bien es cierto que la sala estaba bastante concurrida al momento de iniciar su descarga. Esta banda de gran trayectoria profesional inició su formación en Gijón en el año 2004, ganadores de numerosos certámenes de música en vivo a nivel local y nacional, han compartido escenario con artistas internacionales como los canadienses The Dudes o los finlandeses The Rasmus. En esta ocasión se presentaron con Adrián Muñiz (voz), Bruno Suárez (guitarra), ausente Alex Camargo (guitarra), completaron la alineación Sixto Santamaría (bajo) y Alex Fernández (batería).

Comienzan con una intro musical para dar paso al corte que abría su álbum debut “Above The Clouds” de 2016 “Helicopter Blues”, con un sonido muy enérgico y cañero. Adrián Muñiz, juega con su micro y cable volteándolo sobre su cabeza, imitando así las aspas de un helicóptero, aunque tuvo que mostrarse más contenido en movimientos que en otras ocasiones debido a las reducidas dimensiones del escenario. El repertorio a lo largo de la noche estuvo compuesto por temas de sus cuatro álbumes de estudio, aunque mayoritariamente del último “Panic” editado a finales del 2022, del que interpretarían a continuación “Pupperteers”, tema en el que el frontman se bajaría del escenario para bailar entre el público y “Numbers”.

Posteriormente Adrián Muñiz se dirige a todos los asistentes para presentarnos la canción “Your Head’s Not Upon Your Shoulders” comentando que “ahora toca una de locos, porque cada vez estamos más locos y hay que reivindicarlo”, único corte que interpretaron de su álbum “Space Cake” de 2008, muy enérgico, con sonido rotundo e interpretado con mucha fuerza; así como el siguiente “Panic Attack” perteneciente a su último álbum “Panic”. El tema “Happy Citizen”, del álbum “MyStereo” editado en el 2012, es presentado por su cantante comentando a modo de crítica que “somos ciudadanos felices porque tenemos móviles” e incluye una pandereta a modo de acompañamiento musical. Después le tocaría el turno a “Dressed To Kill”, canción de su último disco “Panic”, en la que Adrián Muñiz se baja una vez más para bailar entre el animado público que estaban disfrutando plenamente de la actuación y del impecable sonido. Como anécdota comentar que se produjo un pequeño incidente con la batería, que era la de Sacavera compartida por ambas bandas, y mandaron llamar a Arturo, que en ese momento estaba fuera de la sala, para arreglarlo. A consecuencia de ello tuvieron que parar el concierto unos minutos mientras Arturo lo solucionaba y en la espera el frontman de MyStereo pide un minuto de silencio para el “charles” de la batería. Después el show pudo continuar con normalidad.

En la recta final interpretarían de su álbum homónimo el tema “Play First” y la emotiva “U” de su primer disco “Above The Clouds«. “Digital Holocaust”, corte de su último álbum de estudio “Panic”, es presentada por Adrián Muñiz como una canción “apocalíptica” y comenta que le gustaría que hiciéramos un pogo, finalmente lo hubo y el propio frontman se bajó del escenario para unirse a él.

Tras estos momentos de diversión tendría lugar la sorpresa de la noche, cuando llaman a Michell Ardura, guitarra y voz de Sacavera, para interpretar junto a ellos un tema que no tenían incluido en el repertorio “The Monday Call”, de su álbum debut y Adrián comenta que hacía veinte años su primer concierto había sido junto a Michell, que estuvo con MyStereo un tiempo muy breve, pero con el que mantiene una gran amistad, y la química se vio reflejada en la interpretación de esta enérgica canción, en la que el propio frontman terminó tumbado sobre la tarima del escenario.

La parte final del concierto la reservaron para repasar su último trabajo de estudio “Panic” interpretando los temas “Fight In Vain” y “The Sentence Is Death”. Finalizarían el show a las 21:28 horas con un público entusiasmado que no paró de bailar y de disfrutar en todo momento del magnífico sonido de esta banda, con tintes de psicodelia y rock alternativo e independiente.

Turno para Sacavera, tras una breve pausa, se suben al escenario a las 21:45 para presentarnos su primer trabajo lanzado hace unos meses. Michell Ardura, a la guitarra y voces, Arturo “Turo” Fernández a los parches y Javier Garrido al bajo, este último luciendo una visera de su grupo y camiseta de Drunken Buddha, probablemente en honor al recientemente desaparecido Mario Herrero, teclista de la banda. El grupo formado en 2024 por músicos veteranos de la escena asturiana, a los que tuve oportunidad de ver en su debut en el Valliniello Sound Fest de 2024 (crónica), comenzó con un sonido contundente y mucha fuerza presentándonos “Invisible” tema dedicado a las personas que padecen de Alzhéimer y segundo corte de su EP homónimo, compuesto por cinco temas, los cuales nos interpretarían íntegramente a lo largo de la noche.

Además de las canciones de su primer trabajo interpretaron otros temas de carácter social y reivindicativo, con su personal sonido que podríamos definir como “sello de la casa” en el que combinan punk, metal y rock urbano, como serían las que interpretarían a continuación “Todo Va Bien” y “Decepción”. Supieron ganarse al público en todo momento y me llamó la atención el hecho de que a pesar de que MyStereo y Sacavera musicalmente son bastante diferentes, el público que nos congregamos en la sala fuimos prácticamente el mismo desde el principio hasta el final y disfrutamos igualmente de las dos propuestas.

Tras estos dos temas nos interpretarían seguidas las cuatro canciones restantes de su primer EP: En primer lugar “El Hombre Del Saco”, último corte de su EP. A continuación Michell Ardura dedica “Mentiras”, la penúltima canción de su primer trabajo, al “infame» Netanyahu; seguirían con la reivindicativa “Extinción”, primer corte de su nuevo trabajo, y a su término Ardura da las gracias a todos los presentes por venir a la presentación de su primer EP para terminar con “La Chica De La Curva”, de original temática que combina diferentes estilos con predominio del rock urbano.

El sonido fue impecable en todo momento y la conexión con el público total. Había además en la sala una chica llamada María, que ese día cumplía años, así se lo hicieron saber a Sacavera y finalmente tanto los músicos como toda la sala terminamos cantándole el “Cumpleaños Feliz”. En cierto modo tuve la impresión de vivir un “déjà vu” ya que no hacía demasiado tiempo también en otra sala de Gijón tuve oportunidad de presenciar una dedicatoria de cumpleaños similar.

Después de terminar de presentarnos al completo su magnífico primer trabajo de estudio Sacavera continuaría interpretando otros temas de su cosecha no incluidos en él como la canción “Güaje”, de letra divertida y cantada en asturiano, “Ignorantes”, “Te Toca A Tí”, “La Pieza Del Puzzle” y “Gigantes De Arena”, en la que Michell Ardura pide la colaboración del público a grito de “ahora necesitamos que nos ayudéis a cantar un poco” y de este modo finalizarían el show a las 22:38 horas dejándonos con muy buen sabor de boca y ganas de volver a verles pronto en los escenarios. Próximamente continuarán con más fechas de presentación y les deseamos mucho éxito con su primer trabajo y con los que seguro seguirán a éste.

Si tenéis oportunidad no dejéis de acercaros a disfrutar de estas dos bandas asturianas bastante distintas musicalmente, pero de gran calidad y que no os van a dejar indiferentes. Por mi parte, sólo queda agradecer a Heavy Metal Brigade por su confianza y apoyo, a todas las personas que apuestan por la música en vivo, desde organizadores, salas…, a quienes asisten como público, a los amigos que nos acompañan, a los músicos y especialmente a los miembros del grupo Sacavera, que me ayudaron mucho en la realización de esta crónica con su pronta respuesta a las preguntas que les formulé. Nos vemos próximamente…hasta entonces que el rock & roll no deje de sonar!!!

Texto y Fotos: Aurora Menéndez

Crónica: Fito & Fitipaldis (Gijón 19/12/2025)

La sexta fecha del “Aullidos Tour 25/26” traía consigo el retorno de Fito Cabrales y sus Fitipaldis a tierras asturianas. La capital de la costa verde acogía de nuevo una doble parada del bilbaíno en Gijón, en esta ocasión para degustar la presentación en vivo de su reciente obra de estudio “El Monte De Los Aullidos”.

Acompañado por un sexteto formado por su inseparable Carlos Raya a la guitarra, el bajista Alejandro «Boli» Climent, Javier Alzola al saxo, Jorge Arribas en teclados, Diego Galaz también a la guitarra y el violín y Coki Giménez a la batería logró que el público que abarrotaba el recinto coreara todo el repertorio desde el primer minuto. Ya fueran clásicos como temas de nuevo cuño, la comunidad Fitipaldi demostró su fidelidad, energía y entrega a la extensa formación.

Un amplia representación generacional la que disfrutaría de una gran noche, como calificaría la velada al inicio del show el propio Fito. Si bien arrancaron con “A Contraluz” incluida en su nuevo disco la respuesta del público podría rivalizar con la que recibió cualquiera de sus grandes éxitos. La parroquia había llegado con los deberes al día, canciones aprendidas y dispuesto a dejarse la voz en el envite.

La traslación al directo de la propuesta musical muta del swing tan marcado de la encarnación de los temas en el estudio de grabación al rock elegante y lleno de matices que magnificó la excelente acústica que ofreció el palacio de deportes gijonés. Si bien Fito y Raya hicieron buen uso de su personal arsenal de guitarras, el resto de componentes de la formación no irían a la zaga. El violín, el acordeón o el xilófono tuvieron su cuota de protagonismo en el sello sonoro ofertado por los Fitipaldis en la noche asturiana.

Veinte años juntos como bien nos recordó Fito al mentar a Carlos Raya dan para muchas cosas. El productor de confianza del bilbaíno volvió a sentar cátedra en su desempeño a las seis cuerdas. Como es de recibo mentar la impresionante labor del también baterista de Tarque, Coki Giménez, a los parches. También el detalle de acompañar la interpretación de “Volverá El Espanto” con imágenes del genocedio gazatí por las pantallas de vídeo situadas en el fondo y laterales del escenario.

Antes de las presentaciones desde las tablas Fito solicitaría al público un saludo para los asistentes al día siguiente a la segunda cita gijonesa. Grabado en vídeo los protagonistas del día recibirían el de la anterior parada de la gira, el de los que acudieron a la parada en Zaragoza. “Soldadito Marinero” pondría banda sonora a la primera despedida del combo. Bajo un mar de luces provocadas por los móviles que sinceramente nunca tendrán la magia de los mecheros de antaño. Abrazados al frente del escenario ponían fin al set. Una pequeña pausa antes de unos bises que iniciaban Fito y Raya solos sobre el escenario, acústicas en ristre para arrancar “La Noche Más Perfecta”.

Los decibelios subirían notablemente con la revisión de “Entre Dos Mares”, tema original de aquellos Platero y Tú con los que Fito se daría a conocer y que tan buenas noches de rock n’ roll nos dieron en los 90. En ese momento muchos echamos en falta un recuerdo al tristemente fallecido Jorge Ilegal o Robe Iniesta, tan importante en los inicios de Fito y Fitipaldis, pero ya se sabe que no se puede tener todo en esta vida.

Como bien dijo el señor Cabrales, agradecido por hacernos tan felices, cerraron su actuación con “Siempre Estoy Soñando” dejando patente tras más de 120 minutos de deleite sónico que posiblemente son la “jam band” más grande que ha dado el rock español.

Texto: José Ángel Muñiz

Crónica: Travo (Factoría Cultural de Avilés 6/2/2026)

Travo vienen desde Braga (Portugal) y lo suyo es la psicodélia y la energía. El cuarteto luso traía sus muchos bártulos a la Factoría y había que levantar el culo de la silla y tomar el pulso a una de las formaciones más prometedoras del país vecino.

En solitario pero a la vez en buena compañía. Y es que, aunque con cuentagotas esta vez, nuestro querido recinto avilesino se fue llenando para recibirles. Y ellos respondieron pisando el acelerador a fondo desde el minuto uno. Desatados, fundiendo un nervio muy rockero, muy visceral, con altas dosis de psicodelia descosida y vibrante. Gonçalo Ferreira comanda a la vez en guitarra y voces. Éstas últimas poseen a veces un cierto halo alucinado, revelándose finalmente como una de las grandes señas de identidad de la banda.

Aunque no sería él quien tomaría la palabra sino el batería Nuno Gonçalves. Otro petardazo de rock enérgico y después un corte algo más apaciguado, por cuyas estrofas mi mente traía consigo el nombre de Sex Museum. Alternaron con un mayor nervio y Gonçalo Ferreira remató con el pie sobre su Cry Baby. Uno de los muchos pedales y artilugios que el de Braga tenía a sus pies. Y aunque venían presentando cortes de su último álbum, aquel “Astromorph God” de 2023, quisieron anticiparnos una composición de nueva hornada. Una donde sus grandes señas de identidad parecían intactas: voces filtradas y ritmos vibrantes. Una cierta vehemencia incluso.

Lo cierto es que no fueron muchos los descansos que se permitieron. Pero cuando los hubo, por ellos se colaba un acento más espacial en su forma de entender el rock and roll. Nuno hacía vibrar la batería, y la Factoría con él, pero es cuando los dos Gonçalo, Ferreira y Carneiro, doblan sus guitarras que todo parece trascender hacia una conciencia más elevada: la que nos confirma que estamos ante uno de los secretos mejor guardados del país vecino. Que habían cenado cachopo, reconocieron. Si es que así cualquiera.

Es casi incontable el número de pedales, teclados, sintes y demás artilugios que ocupa las tablas. De todo ello echan mano para gozo nuestro. Es de admirar, pienso ahora, cómo incluso en las partes más entregadas al mero derroche técnico, no escatiman en nervio o intensidad. La sala vibra, casi se retuerce, mientras la gente baila y disfruta con ellos. Y es que la energía que derrocharon desde luego se contagió a quienes tenían en frente. En las partes algo más apaciguadas surgía un gran David Ferreira al bajo. Sus cuerdas crepitaron el viernes, arrasando con todo a su paso.

La psicodelia desbocó en el tramo final. Ellos se fueron y por los altavoces arrancó a sonar el “It’s A Long Way To The Top (If You Wanna Rock ’n’ Roll)” de AC/DC. Y estábamos ya recogiendo cuando ellos decidieron que había tiempo para una bola extra. Bola extra que degustamos extasiados. No era para menos.

Un gozo. Un disfrute. Su techo no sabemos donde está pero su presente, si obedezco a la descarga del viernes, no podría pintar mejor. A tenor de todo lo visto, oído y gozado una banda a tener muy en cuenta. No me queda más que mandar sendos agradecimientos a Sergio Blanco y Omar Wylde. Ya saben: nos vemos en el siguiente.

Texto y Fotos: David Naves

Crónica: Concierto Solidario «Magaya Astur 2026»

La asociación cultural motera  Magaya Astur, organizó el pasado sábado 10 de enero en la Sala Acapulco de Gijón el concierto solidario “Todos Con Mael”, para recaudar fondos y ayudar a este pequeño niño gijonés de tres años, amputado de manos y piernas en junio, tras contraer una infección poco común, por meningococo tipo B.

Por este motivo, no quisimos perdernos esta cita, para mí mi primer concierto y crónica del año, para colaborar en lo posible y dar visibilidad a este tipo de eventos benéficos a los que los miembros de Heavy Metal Brigade hemos acudido siempre que nos ha sido posible. Cabe destacar también la solidaridad y talento de los músicos y bandas que acudieron a la cita: El Trío Calavera, A3 Rock, Clovers CB, Rafa Kas y Pablo García, lamentablemente Sam Rodríguez no pudo asistir en esta ocasión, como venía anunciado en el cartel.

En torno a las 21:30 horas se subió al escenario Pablo Aldecoa, padre de Mael para leer un emotivo discurso en el que da las gracias a todos los asistentes por estar ahí, por llenar la sala y por no mirar hacia otro lado. Nos narra con emoción la dura batalla que han tenido que librar él y su familia: “Hace solo seis meses nuestra vida se rompió en mil pedazos y en cuestión de horas pasamos del miedo más cotidiano de unos padres normales al terror más profundo que puede sentir una familia, pensar que tu hijo puede no salir adelante”. En todo este proceso Mael siempre sonrió y siguió siendo él, a pesar de su lucha. Finalmente agradece a todas las personas que les han apoyado y añade: “Hoy cuando miramos atrás nos damos cuenta de algo muy importante: No hemos caminado solos ni un solo paso”.

Tras las palabras del padre de Mael, los primeros en abrir el cartel serían Rafa Kas Trío: integrado por el carismático guitarrista gijonés Rafa Kas (Ilegales, Fe de Ratas, O’Funkillo), acompañado por Wilón De Calle (The Electric Buffalo) a la batería y Antón Ceballos (A3 Rock, Real Straits, Ángel Miguel & The Travellers) al bajo.

Al inicio, y para calentar motores en la sala, harían una magnífica versión, desde mi punto de vista más “cañera” que la original, del tema “Surrender” de Cheap Trick. Rafa Kas demostró una vez más su habilidad a las cuerdas y nos regaló un impresionante solo al inicio del conocido “Whisky In The Jar” que popularizó Thin Lizzy en la década de los 70, y posteriormente también pudimos disfrutar de duelos de guitarra y bajo entre Rafa Kas y Antón Ceballos.

Después de este tema se subiría al escenario el guitarrista Pablo García (Warcry) e interpretaría junto a Rafa Kas Trío uno de los temas más aclamados en la sala, el clásico y conocido “Highway Star” de Deep Purple, que podríamos describir como todo un himno para los moteros y muy apropiado para la ocasión.

El sonido en todo momento fue impecable y cabe reseñar la gran conexión entre los músicos y los espectadores. Si bien esta parte del show a mi juicio fue un poco breve, ya que terminarían apenas superadas las 22 horas, posteriormente pudimos volver a disfrutar de las colaboraciones de Rafa Kas y Pablo García en el escenario con el resto de bandas. Desafortunadamente el teclista Sam Rodríguez no pudo asistir al espectáculo y Rafa Kas lamentó su ausencia y pidió un aplauso para él.

Tras una breve pausa, a las 22:15 horas se subiría al escenario el Trío Calavera con Borja García (Muñeco Vudú, Alto Volto) a la voz y guitarra, Diego Motta (Alto Volto) al bajo y Wilón de Calle (The Electric Buffalo) a la batería. Antes de iniciar su descarga de clásicos del blues y del rock, Borja García dedica el concierto al pequeño Mael, indiscutible protagonista de la velada. Comienzan con un tema instrumental clásico del rock, “Rumble” de Link Wray, pero sería con el popular “Burning Love” de Elvis Presley con el que el público empezaría a cantar y bailar eufóricamente. Seguirían con otro tema que también hizo las delicias del respetable “It’s All Over Now”, tema popularizado por The Rolling Stones a principio de la década de los 60. A continuación, regresaría nuevamente al escenario Rafa Kas para interpretar juntos “Whole Lotta Rosie”, tema de la primera época de AC/DC con Bon Scott. La versión que hacen de este tema es más lenta, menos “cañera” que la original y con más toques de blues.

También junto a Kas nos interpretarían “Over The Hills And Far Away” de Led Zeppelin, versión muy bien ejecutada, en la que se hace patente la compenetración musical entre Borja García y Rafa, y además nos consta que esta banda es una de las favoritas y de las que más influencia han ejercido musicalmente en Borja García junto con MC5 y Jimi Hendrix. Ya sin Rafa Kas en el escenario, el Trío Calavera nos dejaría su particular interpretación de “Whipping Post” del grupo de rock sureño The Allman Brothers Band. Continuarían deleitándonos con una cuidada selección de temas de rock y blues de los 60 y 70, y pondrían nuevamente a toda la sala a bailar desenfrenadamente con el famoso tema “Proud Mary” (conocida también como “Rolling On The River”), compuesta por John Fogerty y con innumerables versiones a lo largo de los años, aunque particularmente, por su forma clásica de tocar e interpretar la música me recordó más a la publicada por The Creedence Clearwater Revival en 1969.

Posteriormente subiría al escenario otro de los músicos colaboradores en el show, que no es otro que Pablo García con su inseparable guitarra roja PRS Custom 24 Piezo, que también lleva a sus giras con Warcry, para interpretar junto al Trío Calavera el “Red House” de Jimi Hendrix y la popular “La Grange” de ZZ Top, dando muestras de una enorme pericia técnica. Finalmente el trío en solitario nos dejaría una versión muy fiel a la original de “The Riverboat Song” de Ocean Color Scene para terminar pasados unos minutos de las 23:30 horas con la divertida “Surfin Bird (Bird Is The Word)” de The Trashmen, con el que la Sala Acapulco se vino arriba, bailando y cantando su pegadizo estribillo.

A continuación, le llegaría el turno a A3 Rock, trío integrado por Ángel Miguel, guitarra y voz (Real Straits, Ángel Miguel & The Travellers), Antón Ceballos al bajo y Alejandro Blanco, batería y voz (Ángel Miguel & The Travellers). Comenzarían en torno a las 23:40 horas con el clásico de The Rolling StonesHonky Tonk Women”, para seguir con un par de temas muy conocidos y disfrutados por el público de los británicos The Police, “So Lonely” y “Message In A Bottle”, con una magnífica interpretación vocal del batería Alejandro Blanco. Pudimos disfrutar nuevamente de la colaboración de Pablo García, y en primer lugar interpretarían juntos “Crossroads”, tema de Cream, banda de Eric Clapton en la década de los 60. A continuación nos dejaron una versión con tintes muy “blueseros” del tema “All Your Love” de Gary Moore y con “duelos” de guitarras entre Ángel Miguel y Pablo García. Para terminar la colaboración de éste último con la emotiva canción “While My Guitar Gently Weeps” de The Beatles, en el que Pablo García nos regala un impresionante solo y sorprende a todos con su posición para tocar la guitarra, colocando ésta a su espalda, a la altura de la nuca. Posteriormente, con el trío ya sin su colaborador en el escenario, nos dejarían una de las versiones más coreadas que fue “Brilliant Disguise” de Bruce Springsteen.

Nuevamente, contaríamos con la presencia de Rafa Kas en el escenario para interpretar en primer lugar “Hammer To Fall” de Queen, cantada por el batería Alejandro Blanco. A continuación también con Alejandro Blanco como voz principal y con impresionantes solos de guitarra de Rafa Kas y Ángel Miguel ejecutarían una fiel versión de la balada de Prince, “Purple Rain”. Para terminar finalmente su actuación sobre las 00:40 horas, dedicando a la asociación Magaya Astur el tema “Sultans Of Swing”, cantada en esta ocasión por Ángel Miguel y con Rafa Kas aún en el escenario.

La banda que pondría el broche final a la velada sería Clovers CB, que saltaban al escenario a las 00:50 horas. La componen los músicos Elías Llano a la voz, Javi Carcedo a la batería, Kike Planelles (Roza, Pájaros En La Cabeza) a la guitarra y Tito Röber (La Destilería, Mbolados) al bajo. Nos dejaron versiones de conocidos temas mayoritariamente de rock, intercalando canciones más actuales con grandes clásicos. Comenzarían con la conocidísima “Kiss” , original de Prince pero la versión que interpretaron particularmente me recuerda más a la que posteriormente publicaría Tom Jones. Seguirían con el clásico “Hush” popularizado por Deep Purple a finales de los sesenta. Para posteriormente interpretarnos dos temas de principios del 2000, “Do You Want To” de la banda escocesa de indie rock Franz Ferdinand y “Vertigo” de los irlandeses U2. Continuaron con el enérgico blues que llenó de ritmo la Acapulco, “Baby, Please Don´t Go” de 1935, original de Joe Williams, aunque con muchísimas versiones posteriores.

De nuevo regresaría el guitarrista Rafa Kas al escenario para acompañar a Clovers CB. En primer lugar interpretaría junto a ellos el blues “Pride And Joy” de Stevie Ray Vaughan. A continuación le llegaría el turno a “You Never Can Tell”, conocida también como “C’est La Vie” de Chuck Berry, con un divertido Elías Llano imitando la coreografía del popular baile que se marcaron John Travolta y Uma Thurman en la icónica “Pulp Fiction” de Tarantino. Seguirían con los clásicos “Light My Fire” de The Doors e “Immigrant Song” de Led Zeppelin, tema este último ejecutado con gran energía por parte de los músicos y en el que Elías Llanos se luce vocalmente con una gran interpretación. En la recta final de dicha colaboración con Kas, nos dejarían una particular versión de la popular canción de la película FlashdanceManiac” de Michael Sembello y justo es decir que a estas alturas ya toda la sala estaba contagiada del buen rollo y la energía que transmitía la banda, que no decayó más bien al contrario, cuando empiezan a sonar las primeras notas de “Under Pressure”, popularizada por QueenDavid Bowie, magníficamente ejecutada y a mi modo de ver por la voz y el ritmo me recordó más a la de Bowie. Finalmente, interpretarían la canción “Whatever You Want” de Status Quo, con su pegadizo estribillo que fue muy bien acogida por el respetable.

En la recta final Rafa Kas abandona el escenario y deja paso al otro colaborador especial, Pablo García, que interpretaría junto a Clovers CBGimme All Your Lovin’” de ZZ Top y “Born To Be Wild” de Steppenwolf, uno de los temas de la legendaria película Easy Rider, que dedicarían a los moteros, a la asociación Magaya Astur y a la gente que se juega la vida en la carretera.

Se despiden sobre las 01:55 horas con los primeros acordes de la canción “The Trooper” de Iron Maiden que terminarían enlazando con el estribillo de “Born To Be Wild”. A continuación Elías Llano nos agradece a todos que hayamos asistido y dice que es un placer haber estado allí con tantísimos amigos y “artistazos del copón”, seguidamente presenta a los músicos de la banda y se despide añadiendo: “Vémonos en los chigres, magaya”.

A pesar de las casi cuatro horas y media que duró el concierto, el público totalmente entregado pide “otres tres” pero solo pueden tocar una más. Sale de nuevo Rafa Kas al escenario para comentarnos que después sonará música de otros estilos y que sólo les está permitido tocar una canción más para poder desalojar la sala cuanto antes y la guinda final la pondría el tema “Shook Me All Night Long” de AC/DC, dejando a un público enfervorecido que no paró de cantar su estribillo, para dar por finalizado el show a las 02:00 horas con todos los músicos y alguno de los miembros de Magaya Astur sobre el escenario y con agradecimientos especiales a los asistentes, músicos y colaboradores.

Al finalizar el concierto, la sensación generalizada fue de satisfacción por el apoyo y solidaridad recibidos. Tuve ocasión de charlar con Batu Duarte, uno de los miembros de Magaya Astur que colaboraron en la organización del evento y me trasladó esta misma impresión. Me comentó también que a pesar de que ellos ya han llevado a cabo diversos eventos solidarios éste fue el que más apoyo y aportaciones recibió con unas 450 entradas vendidas, prácticamente un “sold out”, teniendo en cuenta que el aforo de la sala es de unas 500 personas y que en la fila 0 llevaban recaudados en torno a 7.000 €. También mencionó que el abuelo de Mael, que estuvo presente esa noche, es una persona muy querida en Magaya Astur y que de él surgió la idea de organizar este evento para ayudar a su nieto.

Por mi parte, solo queda agradecer y dedicarles estas líneas a Heavy Metal Brigade por permitirme publicar esta extensa crónica, a los amigos que me acompañaron y están dispuestos a ayudar y apoyar la música y todas las nobles causas, a todas las personas solidarias que se acercaron a la Sala Acapulco dispuestas a aportar su pequeño granito de arena y a disfrutar de la calidad musical que tenemos en la tierrina, a los músicos, organizadores y miembros de Magaya Astur, a la familia del pequeño y por supuesto a Mael, que luchó contra el “dragón” del meningococo y lo venció. Nos vemos muy pronto… hasta entonces que el rock & roll no deje de sonar!!! 

Texto y Fotos: Aurora Menéndez