Crónica: Pravia Rock Fest (Agones 13/10/2023)

Primera edición del Pravia Rock Fest en un recinto que en esta casa conocemos de sobra como son las instalaciones deportivas de Agones. Cuestiones de agenda nos imposibilitaron estar presentes las dos jornadas pero no quisimos irnos el sábado a Pozal de Gallinas sin dar buena cuenta de las descargas de Crudo, Fe de Ratas, Dixebra y Def Con Dos el pasado viernes trece. Con la espada de Damocles sobre nosotros en forma de nubes amenazando con el diluvio, la muy otoñal tarde noche vino a darse más o menos como sigue.

Poco más de un mes hacía de nuestro último encuentro con Crudo, aquél en el que acompañaron en su veinticinco aniversario a Mala Reputación allá en su natal Cangas de Onís, y aquí estaba de nuevo en la pelea la banda que forman Víctor Vivar, Luis Melero, Adrián «Petu» Simón y Javier Colero.

Pasaban cinco de las siete cuando el aún escaso público presente recibía de buena gana “La Espiral”, corte que arrancó así la primera edición de un festival que, en aras de la salud y la diversidad de nuestra escena, esperamos tenga continuación en años venideros. La banda celebra estos días su decimoquinto aniversario, el tiempo vuela y no te das cuenta, por lo que tuvieron a bien reunir un set que repasara con cuidado mimo toda su trayectoria.

Buen sonido el que desplegaron a través de cortes como “Sin Pedir Perdón” o “Jugando Sucio” de aquél “Somos Crudo” de 2009, con el más reciente fichaje Javier Colero dando la impresión de llevar toda una vida integrado en el seno de la formación. Será el tiempo que dicte si la suya es una estancia temporal o si, por contra, la banda ha encontrado en él y por fin la tan ansiada y necesaria cuadratura del círculo.

Recordó Vivar los mencionados quince años como banda que cumplían para después presentarnos una “Tras Tus Pasos” dedicada al tristemente desaparecido Boni en particular y a sus muchas influencias en general. Crudo cumplían así el doble propósito de anticiparnos un próximo trabajo y rendir merecido tributo a todas aquellas figuras que les han llevado a dónde están a día de hoy.

Mención aparte merece Luis Melero, quien pese a tener que hacer doblete, le tocaría volver a salir después con Fe de Ratas, no dudó en entregarse en cuerpo y alma al set, vaciándose en la también nueva “Zapatillas De Cuadros” o la rotunda “Otro Ladrillo En La Pared”, el visceral ataque de la banda contra la lacra de la violencia de género. No sería el único de la noche.

Seguía el goteo de gente para cuando suenan “Quiso Escapar”, que como dato que no viene al caso siempre apunto en mis notas como “Corazón Desorientado”, deformación profesional lo llaman, la férrea dupla final con “Recuerdos” y el ya habitual cierre con “El Avestruz”. Vinieron, se subieron a las tablas y se dejaron todo como en ellos viene siendo habitual. Aunque las circunstancias, la plomiza meteorología, la aún escasa presencia de público, les fueran adversas. Siempre en nuestro equipo.

Diríase que el punk de Fe de Ratas está lejos de nuestro acostumbrado área de influencia, pero el caso es que la banda de Maxi Compán, sonó más potente que nunca el pasado viernes trece. Desde luego sensiblemente más que con respecto a nuestro anterior encuentro con ellos, aquél que vino a darse en el Unirock de 2022.

Y es que un poco el entusiasmo y un mucho el empuje de Andrés “Drest” González en baterías suma y de qué manera al ya bien conocido punk rock de los asturianos. Ya dijimos el año pasado que, sin desmerecer a nadie, ésta nos parecía la mejor formación que hayan tenido y un tanto por ahí y otro por cómo les acompañó el sonido, lo cierto y verdad es que se las arreglaron para satisfacer a una audiencia, la asturiana, tan diésel como de costumbre. La habitual frialdad del público astur parece no entender de géneros.

Porque lo cierto es que Fe de Ratas, como digo, exhibieron un gran momento de forma. Rafa Kas, cincuenta y siete palos le contemplan, derrochó carisma y solos a partes iguales. El gijonés parece sentirse muy a gusto en el cuarteto avilesino, al que ha aportado un grano de arena más, convirtiendo al combo punk en una banda que no abandona su compromiso. Suena “El Rebaño” y tras ella Drest tiene un detalle para con la organización en particular y los bares y locales que apoyaban el evento en general. Todo mientras Rafa Kas derrochaba toda su bien conocida clase con las seis cuerdas.

Yo Soy La Ley”, sobre la problemática de Guantánamo, “Solo Era Un Salvaje” con la degradación de nuestros ecosistemas como telón de fondo, la banda sigue con las miras tan afiladas como siempre. “Ammuar” o “Hasta La Victoria” dejan en el ambiente un cierto aroma a aquellas tardes, noches y madrugadas del itinerante Derrame Rock. “Miseria Frente A Miseria” y poco más de una hora de una banda que sigue igual de combativa que siempre y más potente que nunca.

Si Fe de Ratas entran de forma un tanto perpendicular en nuestro radar, otro tanto se podría decir de los igualmente combativos y comprometidos Dixebra. Verdadero emblema del rock n’asturianu pero una banda que ha sabido reciclarse con el paso de los años, acogiendo entre medias un amplio abanico de influencias que abarcan desde el punk más primario hasta al folk e incluso el ska.

Pero como digo están algo lejos de mi área de influencia y por ahí pido sinceras disculpas ante los más que probables gambazos. Incluso ante lo escueto de la misma. El caso es que los del infatigable Xune Elipe arriban al escenario del Pravia Rock Fest cuando faltan dos para las diez y ya desde los primeros cortes pudimos ver en la audiencia, al fin, algo de xaréu, lo que viene siendo algo de movimiento si eres de más allá de Pajares.

En una formación en la que caben guitarra, bajo, gaita, batería, trompetas… cabe destacar el gran sonido del que disfrutaron y no queríamos dejar pasar la oportunidad de mandar un más que merecido “buen trabajo” al grupo de técnicos de sonido de la Sala Óxido encargados de dicha faceta en el festival.

Pero volviendo a Dixebra, huelga decir que aquí destaca sobremanera la figura del incombustible Xune Elipe, sesenta y un años le contemplan, y por el que parece que no corre el tiempo. “Aprendiendo A Respirar” del reciente “Ente La Niebla” o la más clásica “Dime Cómo Ye” fueron configurando un set multiinfluencial, diverso, auténtico abanico de géneros que la banda aborda derrochando clase y profesionalidad a partes iguales pero sin perder tanto por un lado su conexión con la gente como su innegociable espíritu combativo y protestón. También inherentemente asturiano, claro, donde no faltan cánticos a favor de la oficialidá del asturianu.

Mucho baile ya en primeras filas, banda querida y seguida como pocas por estos lares. En especial cuando ya en las postrimerías del set suenan clásicos como “Mañana Fría” junto a “Yo Quiero Ser Gaiteru”, versión de Os Diplomáticos de Monte-Alto si nuestros datos no son inexactos. Despedida con “Esto Ye Asturies” y en general la sensación de haber vivido un buen show del nutrido combo astur.

Acudía a Pravia el combo radicado en la capital Def Con Dos enfrascado en una gira “Mutantes Pal Pueblo” que viene a conmemorar los treinta años, y parece que fue ayer, del film de Álex de la IglesiaAcción Mutante”. Como siempre con César Strawberry al frente, la base rítmica ya clásica de la formación (J. Al Ándalus al bajo, Kiki Tornado en baterías) y la savia nueva que han venido a aportar Alberto Marín en guitarras y la dupla Samuel Barranco & Sagan Ummo como complemento y a la vez contrapunto vocal al propio Strawberry.

Había cierto runrun durante el acostumbrado parón entre bandas. Quien más, quien menos, parecía añorar a miembros ya pasados de la formación de, lo que el propio Strawberry llama “punk metal rap”. Pero fue disparar la intro, atacar con “Condición De Defensa” y toda duda quedó enterrada y olvidada. Esto sigue siendo el Def y aún parece que nada ni nadie les va a detener.

Porque cabe poco espacio a la duda mientras suenan “Acción Mutante” y la banda parece tan bien cohesionada como siempre. Aún cuando J. Al Ándalus tiene un traspiés y da con sus huesos en las tablas. Nada detiene al Def. “Sigo Siendo Heterosexual” pero sobre todo “Ciudadano Terrorista” caldearon los ánimos de una audiencia entregada por y para la causa. Unión frente a la estupidez, que buena falta nos hace.

Decía antes que siempre habrá quien eche en falta a quienes ya no están. De hecho el propio líder de la formación madrileña quiso guardó un momento para recordar a todos los músicos que han pasado por la banda. Que no son pocos. Pero en cualquier caso, lo cierto es que tanto Samuel Barranco como Sagan Ummo saben hacer suyos verdaderos clásicos generacionales como “Duro Y A La Encía” o “Tuno Bueno, El Tuno Muerto”, con un Alberto Marín al que se le veía disfrutar como nadie mientras descerrajaba riff tras riff sin perder ocasión para el headbang ni tampoco para buscar la conexión con la gente. Un músico que parece haber caído de pie en el seno Def, con todo lo que ello supone.

Y es que pocas veces hemos oído “Mineros Locos (Armas Pal Pueblo)” en una clave tan frenética como la del pasado viernes. Sea como digo la savia nueva que ha entrado en la banda, sea el más puro ansia de pasárselo bien del sexteto, lo cierto es que aquí Def Con Dos alcanzan unas cotas de intensidad pocas veces oídas en ellos.

De ahí que llegase no el merecido descanso pero sí cortes más apaciguados como esa curiosa fusión entre “La Culpa De Todo La Tiene Yoko Ono” y “Odio A Los Mártires Del Rock”. Strawberry, como ya viene siendo habitual en él, apenas cejó un instante en el empeño. Saltando, corriendo, rapeando y arengando como de costumbre. Otro que roza ya la sesentena y parece tener pocas ganas de abandonar un barco que, juventud obliga, luce en perfecto estado de revista.

Por supuesto que no faltó “Pánico A Una Muerte Ridícula”, favoritísima de quien escribe, junto a cortes más recientes donde destacan sobremanera “Zombi Franco” y “Mamarrachismo Power”, que vendría a apuntalar la vertiente más hardcore del combo. Su situación en el set tiene, además, cierto aire de auto reivindicación. Máxime si atendemos a que ésta es una gira que opta en gran medida por tirar de nostalgia a base de rescatar grandes clásicos. Para ejemplo un par de botones: “A.M.V. (Agrupación Mujeres Violentas)” y “Ultramemia”. También la fulgurante, y por desgracia todavía vigente “Ellas Denunciaron”, del muy reivindicable álbum de 1998 “De Poca Madre”.

Pero como salvo la estulticia de ciertos personajes todo ha de tener un final, el de Def Con Dos vendría dado por “La Cacería” y el aquelarre que siempre supone “El Día De La Bestia”. Están de moda las giras revival, pienso a bote pronto en Hamlet con su “Revolu-Insomnio” y al Def parece funcionarle la suya propia. En especial porque parecen mucho más cohesionados que en anteriores vistas con la presente formación. Pienso sin ir más lejos en aquella cita junto a Desakato en la plaza de la catedral de Oviedo allá por 2018. El tiempo juntos desde entonces parece haber surtido su efecto. Su amplia legión de seguidores tiene motivos para estar más que satisfecha.

Cuatro propuestas tan parecidas en fondo como distintas en superficie. Un buen sonido durante toda la jornada y una organización a la que no se le pueden hacer grandes reproches. Pero lo cierto es que, al menos en lo que al día trece se refiere, la asistencia estuvo por debajo de la esperada. Sea por una mera diferencia entre oferta y demanda, por tratarse de un evento al aire libre en pleno otoño asturiano o por cualquier otra razón que se nos ocurra, lo cierto es que el aspecto del recinto fue bastante desangelado por momentos. Sea como fuere y viendo que el sábado pareció tener mejor respuesta en cuanto a venta de tickets, esperamos encontrarnos dentro de doce meses con una segunda edición del Pravia Rock Fest.

Como viene siendo habitual, no queríamos cerrar esta crónica sin dar las gracias tanto a Franelrock Producciones como a la asociación Rock Nalón por todas las facilidades así como mandar un saludo a Iván Desván, nuestros queridos llobus Sara y Juanjo, Eneko Ramos, Santiago Alentorn Manuel Hernando, Angie García y aquellos que mi torpe cabeza no acierta a recordar. Nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Crónica: Bestia Negra + No One Alive (Oviedo 7/10/2023)

Va avanzando el otoño y con él no la bajada de temperaturas pero sí una vuelta a las salas ya sin retorno. Y es que tocaba volver al Gong Galaxy Club, en este caso para dar cumplida cuenta de la descarga de los vigueses No One Alive y los locales Bestia Negra, presentando al fin en casa un “Animal Domination” del que ya os hablamos allá por el mes de junio. Con una entrada más que aceptable, aunque no era el único bolo interesante del día y echamos en falta a más de un habitual, la cosa se dio más o menos como sigue.

Aquellos primeros tiempos en que esta sala era una ruleta de la fortuna en lo que a horarios respecta parecen hoy cosa del pasado. Y es que faltan dos minutos para las nueve cuando No One Alive arriban a escena prestos a presentar su álbum debut “Don’t Leave Your Child Alone”. Otro tanto se podría decir del sonido. Isaac Prieto una noche más llevando a los músicos en volandas.

Los vigueses por lo pronto nos parecieron una más que acertada compañía para Bestia Negra. Su heavy metal, si bien no igual en superficie, sí que guarda muchos paralelismos en fondo con el de los asturianos. Mucha clase en unos riffs de escuela clásica que hicieron todo por calentar al aún menguado público presente. Ayudó como digo el buen sonido del que disfrutaron. También que el chico nuevo en la oficina, Álex Otero (Lethal Vice, Blast Off) en guitarra rítmica, se mostrase tanto y tan bien integrado en la disciplina del quinteto.

Quien acapara focos, como no podía ser de otra forma, es Valentín Fernández. No One Alive tiene en él a un frontman de hechuras clásicas y con carisma suficiente como para sacar adelante un show ante un público tan “diesel” como el asturiano. Entre temas propios como “The Boogeyman” se sacarían de la manga una inesperada versión del “House Of The Rising Sun” de The Animals para sorpresa de todos o casi todos los presentes.

En la figura de Gonzalo Campanella No One Alive parecen haber encontrado un solista de garantías. Pudimos verlo a través de una “Till Death Do Us Part” que Fernández dedicaría “a todas las que ya no están” y que supuso uno de los puntos fuertes de su paso por tierras asturianas. Y mientras que tras “A Trip To Your Life” dibujan un pequeño guiño al inmortal “Stairway To Heaven” de Led Zeppelin, la voz de Bestia Negra acompaña a la banda arriba del escenario para una efectiva “Come To My Rise”.

A Reason Why?” o el recuerdo a su primer Ep que supuso “Devil’s Right Hand” interpretados con fe y ganas, que era lo mínimo que se les pedía, al final todo fue cuadrando para dejarnos con un gran sabor de boca. Sesenta minutos exactos para dejar claro que con ellos el heavy metal sigue a buen recaudo.

Otro tanto se podría decir de Bestia Negra. Son las diez y veintidós minutos cuando Gil y los suyos irrumpen en el escenario. Y al igual que sus compañeros de velada, lo harían con una novedad en la figura de Carlos Reboredo (Selfaware), batería que viene así a reemplazar en el puesto a Rafa. Introducción mediante, nos dispusimos a disfrutar de un ramillete de temas que, aun leales con la tradición más clásica, no dejan de tener el toque personal e inconfundible del combo ovetense.

En un repertorio que tanto la banda como quienes nos encontrábamos frente al escenario tenemos más que aprendido, bien está ese arranque con “Winds Of War”. Bestia Negra practican un heavy metal terrenal, muy apegado a las raíces, que busca las esencias elementales con sinceridad y orgullo. Intro al margen, no ha lugar a pregrabaciones, coreografías o improbables juegos de luces. Sí en cambio al humo. Cantidades industriales. Por momentos la Gong parecía la Londres de Charles Dickens.

Humo que, evidentemente, magnificó el impacto de “Fear”, quizá el corte más oscuro del que dispone la banda hasta el día de hoy. Gil como siempre erigido en punta de lanza de un quinteto cada vez más seguro y afianzado. La propuesta que plantean podrá tener dobleces, particularmente en lo que a originalidad se refiere. Pero nadie puede negar tanto que disfrutan con lo que hacen como que hacen disfrutar a quien está abajo. Que desde luego es algo que no pueden decir otros.

Así las cosas, le llegó el turno a “Faster Than A Bullet”, primer corte que alumbraron como banda y en el que Gil exuda carisma y gravedad a partes iguales. “The Harbinger”, que con el correr de los meses se ha ido convirtiendo en favorita de quien escribe, mostró por igual lo llamativo de su trazo así como lo lacónico pero efectivo de su estribillo. Servidor la disfrutó de muy buena gana, si bien fue “Angel Of Death” la que por fin logró hacer clic en el siempre difícil público astur.

Gift From Gods” sirvió a su vez como recuerdo al gran Randy Rhoads y también cuña para que Gil presentase a la banda, con especial atención a la figura del nuevo rompeparches. Tras ella llegaría la primera de las colaboraciones de la noche, en este caso en la figura de Michael Arthur Long, a la sazón voz de Secta y Drunken Buddha, para la siempre disfrutona “Hell Over Me”. Ni siquiera importó que el clavo que sujetaba la correa de la Les Paul de José Antonio dijera basta. Rápido recambio por una preciosa Flying V y a seguir.

Como siguió el baile de invitados, siendo esta vez Valentín Fernández de No One Alive quien aparece en las tablas para uno de los cortes más rotundos de Bestia Negra, que no es otro que “Hate”, con la banda en general y Román en particular dando el do de pecho que diría un clásico. El solista de Bestia Negra encaja como un guante aquí. Huye de florituras ególatras y/o masturbatorias, opera a favor de obra y siempre cumple. Y es que como siempre digo: no siempre “más” va a ser sinónimo de “mejor”.

Y digo que no siempre porque la banda tuvo entonces a bien rodearse de un trío de voces digno de verse y oírse. A saber: Txeffy (Kraken A Feira, Actvs Mortis), Jorge (Caballo Moldavo) y Didi Stone (Brutalfly), incluso cierta figura mitológica ocuparía su porción de escenario. Todo para interpretar el inmortal “Killed By Death” de Motörhead, cerrar la noche por todo lo alto y dejar la satisfacción del trabajo bien hecho. Si Lemmy no resucita de esta, yo ya no sé.

Mucha cara conocida entre el público y una banda que se tiene bien ganado el cariño de la gente. Como ya digo ni inventan nada ni lo pretenden tampoco. Pero tienen corazón y derrochan carisma, que es algo que se tiene o no se tiene. Y Bestia Negra lo tienen. Si además se rodean de grandes amigos, como fue el caso, la fiesta está más que asegurada. Les deseamos lo mejor.

Vayan desde aquí saludos a ambas bandas al completo, también al grupo de invitados, al equipo de Diario De Un Metalhead, los hermanos Veloz, Santiago Alentorn, Dolfo, Joel Petersen, Susana Crespo, Isaac Prieto (sonidazo una noche más), Diañu y todos aquellos que mi cabeza ahora no recuerda. Sepan disculparme. Nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Crónica: Chabacanos (Gijón 27/9/2023)

Y meses después de nuestra última visita, regresamos a la Ángeles y Demonios, esta vez con motivo de la presentación de “Gruñidos”, primer álbum de la banda de rock Chabacanos. Con una más que buena entrada, pocas veces habremos visto tan concurrida la sala gijonesa y en solitario, echándole morro al asunto, que de eso va también el rock and roll, la joven agrupación asturiana salió a escena dispuesta a buscarse su hueco en la concurrida escena regional.

Faltaban cinco para las diez cuando Ghe (batería, coros), Berti (bajo), Jorge Tello y Edu (guitarras, coros) y Álex Mallada (voces) irrumpen en la coqueta sala gijonesa de cara a brindarnos casi hora y media de auténtico rock urbano.

Porque los efluvios de bandas como Marea, Extremoduro, Sínkope incluso Platero y Tú (estos un tanto menos) son sensibles desde que el quinteto arranca con “Piel de Humo” y se dejan sentir las primeras estrofas. Chabacanos parece ser la típica banda que no engaña en cuanto a pretensiones y por ahí la solidez de sus composiciones termina por salir a la luz.

Además su propuesta parece haber caído de pie. Al menos en la ciudad de Melchor de Jovellanos. Como decimos no era poca la gente que se agolpaba el viernes en la Ángeles, una buena muestra del interés suscitado ya por el joven quinteto de rock and roll. Más allá de las obligadas pausas para afinar, se suceden temas como “A Pleno Pulmón” o “La Ruinera” mientras dejan en todo momento la sensación de estar cómodos en escena. Si había nervios en el seno de la banda, que con toda probabilidad sí, desde luego no se dejaron notar. Los chicos parecieron disfrutar en todo momento del show y así nos lo harían saber.

Suena “Boni” en recuerdo del tristemente desaparecido guitarra de Barricada, referente que parece más que claro en el imaginario de los asturianos. Comprometidos sin llegar a lo panfletario, el papel de Mallada como frontman es sincero. Seguro también. Su registro no engaña y el chico tiene carisma para lidiar con el público. Fácil, claro, cuando tienes a tanto buen amigo delante del escenario. O incluso dentro de él, con la ocasional colaboración de David a la guitarra y coros.

Pero también cuando el mentado vocalista se lía la manta a la cabeza (o en este caso, el pañuelo) y se queda solo para una pequeña intermisión en el set. Nos pareció feo el detalle de que muchos aprovecharan para salir a echar un cigarro. O lo que fuere. Dentro de la sala siguieron el rock y las buenas vibraciones toda vez la banda regresó en completo a escena para encarar ya una segunda mitad del show que arranca “Les Rexes”, donde musican un poema, cuentan, lanzado por un recluso a través de las rejas de la antigua cárcel de Oviedo.

Retornó pues la distorsión y con él la gente que se había ido fuera. Con una buena amiga del quinteto como Sandra (Dr. Nekro) echando un cable en tareas vocales y una audiencia cada vez más enchufada, no las prometíamos muy felices en este tramo final. La banda supo responder al calor recibido. El sonido, si bien a veces costaba seguir la voz de Mallada, no podemos decir que fuera malo. Contaban con un siempre seguro Nefta a los controles. Fue el encargado de grabar “Gruñidos” y desde luego les conoce bien.

Del Cielo al Suelo” fue una de las más celebradas de este tramo final. Y “Que la Tierra…”, original de Mala Reputación, fue sabiamente llevada al terreno algo más callejero del quinteto. No era poco el calor reinante en la Ángeles y Demonios en este tramo final donde la banda aborda los acostumbrados bises y se deja oír el ineludible “otres tres” por parte de una audiencia entregada y muy por la labor. La banda desliza para el cierre “Falsos Profetas” y “Animal Peligroso”, finiquitado casi hora y media de buen rock and roll.

Hay un cierto tipo de sensaciones que solo bandas como esta saben generar y se nota. Un tanto perpendiculares al tipo de música que solemos traeros a estas líneas, intentamos ser flexibles y a pesar de ello los días siguen teniendo solo veinticuatro horas, lo cierto es que como dije más arriba la banda parece haber caído de pie en nuestra escena. No hemos cubierto muchas presentaciones de un primer álbum en donde la audiencia resultase tan amplia en número y tan entregada en causa. La más cercana que se nos ocurre fue la de Aneuma, precisamente en la misma sala hace ahora casi un año.

Chabacanos, en definitiva, no engañan ni tampoco defraudan. Algo muy importante en proyectos de nuevo cuño como es el caso. Ya habrá tiempo de buscar un sonido más personal e identificable. O no, mientras nos sigan dando buenas raciones de rock urbano y sincero como hicieron la noche del viernes.

Como viene siendo habitual, no queríamos despedir esta crónica sin mandar nuestro agradecimiento a Rheme Peláez por todas las facilidades así como un saludo a Nefta, Gin, Turo y Lili. Nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Crónica: IX Karma Fest (Laviana 23/9/2023) 2ª Parte

Toda una faena salir entre los dos hipotéticos cabezas de cartel, Sôber y Angelus Apatrida, máxime cuando es la hora de la cena y mucha gente ha aprovechado para arrimarse a los distintos food trucks y reponer fuerzas de cara a la recta final de la noche. Así las cosas, cuando los ciudarealenses Celtibeerian se suben a escena, se topan de bruces con la ya consabiida frialdad del público asturiano en su máximo esplendor.

¿Hizo la banda algún esfuerzo por sacar al mencionado público del letargo? Pensamos que sí. Lo que no tenemos tan claro es que lo lograran. Que si bien por momentos hubo bailes y puños en alto, no fueron pocas las veces que el frontman Gus llamó al orden a la audiencia vista la pasividad de ésta.

Mientas deslizaban temas como la inicial “Spread The Fire” o la más apropiada, a tenor del entorno, “The Harvest Song”, lo cierto es que entre zanfoña, gaitas, flautas y elementos puramente metálicos, los manchegos rara vez alcanzaron a sonar todo lo nítidos que su propuesta requiere. Una pena porque ya digo que el empeño de la banda sobre las tablas a buen seguro merecía algo más de calor por parte del respetable. Pero por más que sonasen “Praise To The Vineyard” o “Fear My Beard” no hubo manera de levantar el vuelo. O la birra.

No fue hasta la dupla final, “The Booze Song” y, sobre todo “Looking For Beer” que la gente pareció salir del letargo, arrimada a un sonido que terminó por ser redondo al final del set y acompañó en volandas, por fin, a los folkies manchegos. Desde luego que no fue la noche más fácil para ellos y que los cambios en su alineación necesiten un mayor rodaje, pero desde luego les honra las ganas que le pusieron al asunto.

Con el público de vuelta y con el buche lleno, los albaceteños Angelus Apatrida salieron a insuflarle nueva vida a un festival que, durante el show de Celtibeerian, parecía abandonado al letargo. José J. Izquierdo al bajo, Víctor Valera en baterías, David G. Álvarez en guitarras y Guillermo Izquierdo en guitarra y voces vinieron a añadir una victoria más en su ya larga lista de visitas a la región para sorpresa de nadie.

Y es que mientras que el tiempo no demuestre lo contrario, Angelus Apatrida llevan tiempo instalados en una balsa de aceite desde la que ofrecen shows incomensurables como si la cosa resultase sencilla. Como si no costasen trabajo toda ese energía. La precisión con que ejecutan ese thrash vigoroso e incendiario. En un mundillo donde nadie regala nada, los manchegos se han labrado con honores un nombre en la escena thrash estatal y a cada verano que pasa, también en la internacional.

No ha lugar al parpadeo. Desde “Bleed The Crown” y con el que seguramente fuera el sonido más redondo de toda la jornada, casi increíble cómo se distinguían todos los elementos presentes en la mezcla en lo que pareció poco menos que un ejercicio de funambulismo sonoro. Todo apoyado por un Víctor Valera que vendría a dar poco menos que una lección magistral sobre como aporrear una batería con clase pero también con contundencia.

Así fueron cayendo temas. Entre ellos un “Indoctrinate”, favorito absoluto de los manchegos, entre otros como “Vomitive” o “Childhood’s End”. El setlist, en realidad, da un poco igual. La gente se lo pasó en grande y montó circle pits y pogos casi a cada tema que sonó por los altavoces. Entregados en cuerpo y alma a la que, hoy por hoy, es de largo una de nuestras bandas de metal más relevantes tanto aquí como fuera. Algo que se han ganado a base de trabajo y que desde luego nadie salvo ellos mismos les podrá arrebatar.

Mediado el show, “We Stand Alone” tiene mucho de declaración de intenciones:

“We Stand/ All Alone/ We Stand/ Forevermore”

… porque ese parece ser el leitmotiv que impulsa al cuarteto desde siempre, por más que el corte pertenezca a su último trabajo de estudio. Penúltimo cuando vea la luz “Aftermath” dentro de poco menos de un mes. Algo que el propio Guillermo se encargó de recordarnos varias veces durante la noche, así como la próxima cita en suelo asturiano, la que habrá de tener lugar en la Sala Acapulco el dos de diciembre. La máquina no se detiene más que para coger impulso.

Give ‘Em War”, “Sharpen The Guillotine” van finiquitando un show que, prácticamente, no ha tenido dobleces. Apenas un guiño de David al próximo álbum de la banda y las inevitables pausas para afinar guitarras. Más allá de eso, la imparable apisonadora a la que nos tienen acostumbrados. “You Are Next” supondría el inevitable final de otra gran noche para ellos. A día de hoy una apuesta segura, un rodillo que te pasa por encima con una fuerza apabullante. Se nos agotan los calificativos. Desde aquí desearles lo mejor cara al gigantesco tour por suelo europeo que tienen por delante.

Si ya de por sí no era empresa fácil salir a escena tras el bolazo de la apisonadora albaceteña, menos cuando la tecnología te da la espalda y no permite llevar a cabo tu descarga con normalidad. Vino a ser el caso, precisamente, con la banda que lidera el propio organizador del evento. El destino, a veces cabrón y desagradecido, quiso de esta manera recompensar las incontables horas de trabajo de Mikel al frente de una nueva edición del Karma Fest.

Casi la una cuando la banda de metalcore irrumpe al fin sobre las tablas. Tales eran los problemas que lo harían inicialmente sin bajista, más tarde haría irrupción en el escenario un infatigable Willy Rodríguez (Where The Waves Are Born, Ariadne) para sorpresa de gran parte de la audiencia. Y es que cuando las cosas se tuercen no hay nada que hacer. Podría deducirse de mis palabras que el bolo resultó decepcionante. Si acaso en duración, apenas veinte minutos, pero desde luego no en fuerza y ganas.

Porque As Life Burns supieron impregnar del debido mal café una “We Are Animals” que, tras la larga espera, nos supo a gloria. Además la banda jugaba en casa y se notó en cuanto a reacción de un público, no vamos a mentir, mermado en número tras la descarga de Angelus Apatrida.

Mikel y los suyos terminarían por reducir el set que tenían previsto como deferencia al par de bandas que restaban por salir. Algo que tratándose de, como decimos, la banda del organizador del sarao, no deja de parecernos un detallazo. En amistosa charla con el bueno de Fran Rubio, ambos vinimos a coincidir en que pocos organizadores habrían tenido el detalle. Vaya por tanto desde aquí nuestro aprecio por el gesto y la mejor de las suerte en futuras citas. Desde luego la merecen.

Así las cosas, había cierto runrún previo a la salida de Bonecarver a escena. Los madrileños, anteriormente conocidos como Cannibal Grandpa, vendrían a poner la nota más extrema de la jornada con su deathcore de guiños sinfónicos. Con dos discos en el mercado, aquél “Evil” de 2021 y el más reciente “Carnage Funeral”, ambos editados por el macrosello estadounidense Unique Leader Records, algo tendrá el agua cuando la bendicen, nadie esperaba ningún tipo de sutilezas por su parte.

Fernando Del Villar, a la sazón voz de un cuarteto que a día de hoy opera sin bajista, y que si nuestros datos son correctos completan Rubén Contreras en baterías junto a Alex Tena y Alberto Bravo en guitarras, vino a mostrar en Pola de Laviana una gama interminable de guturales, chirridos y pig squeals que a buen seguro hicieron las delicias de más de un vecino de la localidad asturiana a las altas horas en que se desarrolló su descarga.

Pero gustos del público al margen, no todo el mundo tiene por qué gustar de las andanadas extremas de los madrileños, lo cierto es que fueron una incesante trituradora de cuellos desde que la inicial “Revolver” se hizo carne y habitó en nuestros ya fatigados cuerpos. Eran más de doce horas las que algunos llevábamos al pie del cañón y desde luego se notó. Si la edición de 2024 sigue por estos derroteros habrá que considerar seriamente la ingesta de bebida energética por vía intravenosa.

Pero hablamos por nosotros, claro. Lo cierto y verdad es que mientras descargaban blast beats incesante y riffs capaces de derribar edificios enteros cual aeroplano en septiembre, no fue poca la gente que se quedó a altas horas decidida a hacer frente al cansancio y disfrutar de los habituales pogos y circle pits. “Overtorture” reza uno de sus cortes. Y tanto que sí.

Como reza el dicho: “no habrán inventado el pan, pero desde luego saben como hacer buenas tostadas”. En lo personal fueron otro de los grandes aciertos de esta edición, si bien entiendo que su propuesta le resultase intragable a más de uno.

Si nada agradable fue doce horas atrás (se dice pronto) la tarea de abrir, menos lo es la de echar el cierre. Papeleta que, por pura agenda, vino a recaer en la banda de Puerto de Vega Aneuma, a quienes habíamos visto apenas cinco días antes dentro del marco del Oviedo Rock.

Como ya sabréis, al quinteto que lidera Laura Alfonso le tenemos declarado aprecio. Su primer álbum pasó por estas líneas e incluso estuvimos presentes en aquella primera descarga en la gijonesa Ángeles y Demonios. Desde entonces que hemos venido siguiendo y relatando cada paso dado por la agrupación melodeath asturiana, su paulatino ascenso y esa sensación de promesa con visos de realidad dentro de la escena regional.

Borja, Abel, Jorge y Pau acompañaron a Laura desde un arranque, ya clásico en ellos como es “Fall Apart”, en el que las guitarras no llegarían a sonar con la claridad que muchos esperábamos. Con la claridad con la que, sin ir más lejos, habían sonado el pasado lunes en la capital. Y dio lo mismo porque a pesar de un día de lo más ajetreado para ellos, de las altas horas que eran (pasadas las 2:30) supieron suplir con ganas cualquier deficiencia en cuanto a mezcla o ecualización.

Con el sonido ganando ciertos enteros y aunque nunca llegase a ser todo lo óptimo que nos hubiera gustado, “Creatures” pondría la nota más oscura mientras Laura se desvivía por animar a una audiencia que bien parecía inasequible al desaliento y al cansancio. Bien es sabido, porque lo conté en la mencionada reseña del álbum, que la segunda mitad del mismo se me hace un tanto cuesta arriba. Y sin embargo, no niego que disfruté de la encarnación en vivo de una “Stand Tall” con Abel acompañando a Laura en tareas vocales.

Creatures” sí que pienso funciona tanto en su versión del álbum como en una traslación al directo que sabe sacar no poco jugo de su ágil cambio de ritmo, con Jorge haciéndose grande tras su batería y Angelus Apatrida sin perder detalle de la descarga de la banda. “Ashes Of Your Fears” y ese pulso más melódico es otra que nunca falla.

Pero el Karma había que despedirlo a lo grande y qué mejor que dos rendiciones de un par de bandas seminales para el metal extremo: Carcass y Death, un “Evil Dead” con el que pondrían fin a la, hasta ahora, edición más ambiciosa del evento. En manos de los organizadores está el mejorar lo de este año. Tarea harto difícil si nos preguntan.

Sarna con gusto no pica, dicen. Lo cierto es que fueron muchas las horas que demandó la más reciente edición del festival lavianés. Más de trece desde que entramos por la puerta hasta que salimos por ella rumbo al merecido descanso. Con un montón de nuevas experiencias bajo el brazo, amén del habitual repaso fotográfico y esta crónica por capítulos que, esperamos hayáis leído, compartido y disfrutado.

Igualmente, no nos gustaría cerrar sin agradecer a la organización del evento todas las facilidades, ni tampoco mandar un saludo a los muchos músicos, amigos y fotógrafos con los que departimos en algún momento a lo largo de la jornada. Sois muchos para mencionaros a todos y ya sabéis lo que opinamos de las listas interminables. Nuestros mejores deseos para la edición del año próximo y el deseo, como siempre, de que nos volvamos a ver pronto.

Texto: David Naves

fotos: José Ángel Muñiz

Crónica: Electric Mary (Avilés 21/9/2023)

Arrancó un ciclo otoñal más del Factoría Sound con la llegada a tierras avilesinas del quinteto de las antípodas Electric Mary, la banda formada por Spyda en baterías, Alex Raunjak en bajo y harmónica, Pete Robinson y Brett Wood en guitarras y Rusty Brown al micro. Con el cartel de «sold out» colgado en la puerta, nos consta de hecho que hubo gente que se quedó fuera, y conformando la que sería segunda parada de su tourné 20º aniversario por la península con paradas en Madrid, Vitoria-Gasteiz y Barcelona.

El lleno que presentaba la Factoría recibió de muy buena gana a los australianos, desterrando por una noche la bien conocida y sufrida frialdad del público astur por un recibimiento pleno de calor y cariño por el quinteto. Con una puesta en escena reducida a lo más elemental, los del país de Andrew Bogut vinieron a demostrar que veinte años en la carretera no son nada.

Abrazados al buen sonido del que acostumbra a disponer la Factoría Cultural avilesina y desde que arrancan con la algo distraída, pero de acertado título “Let Me Out”, con la fuerza de un león enjaulado, público y músicos somos uno. La siempre procelosa búsqueda de los grandes significados del rock and roll más primario vino a dar sus frutos el pasado jueves. Embutidos de lleno en una era de pregrabaciones, pistas disparadas y shows cada vez más mecánicos, los de la isla continente vinieron a reivindicar el hard en su estado más primario y elemental. Todo fe y corazón.

Y grandes canciones, claro. Porque “Gasoline And Guns” haría honor a su título, una verdadera muestra de rock de alto octanaje en la que Brett Wood, que más tarde sería de nuevo protagonista, dibujaría uno de los grandes solos de la noche.

Pero quien acapara en gran medida los focos es Rusty Brown. Su voz puede no tener el rango ni las posibilidades de muchos de sus homólogos en el cargo. Lo que sí tiene el líder de la banda australiana es una mochila cargada de tablas y un carisma arrollador. Desde el escenario de la Factoría no dudó en hacernos partícipes del show. Tanto echando el micro al público para acompañarle en tareas vocales como incluso fundiéndose en sendos abrazos con aguerridos y entregados fans de las primeras filas.

Electric Mary vinieron a sonar todo lo sólidos que se les pedía. Firmes y bien conjuntados, aupados por el ímpetu y la fuerza de un Spyda que se desvivió tras su batería. Sin grandes alardes pero con la seguridad que da la experiencia, comandó a los suyos en solidaridad a un Raunjak cuya llamativa y curiosa chaqueta propició algún que otro comentario en el foso.

Sorry Baby” le cambiaría un tanto el pie al show, demostrando que Electric Mary saben cómo manejarse en las densas aguas del blues rock. Con Raunjak echando mano de la armónica se dibujaría otro de los puntos álgidos del set. Y mientras que Rusty aprovecha para recordar su anterior parada en la ciudad, arrancando una gran ovación de la gente, con “It’s All Right” vuelven a poner los pies en su sitio. Era grande el pulso que mantenía Wood con su guitarra, al punto de que una de las seis cuerdas se quebró y falto de un instrumento de reemplazo, hubo el de las antípodas de cambiarla sobre la marcha. Algo que no amilanó a Rusty y los suyos, que aún en formato cuarteto, demostraron que saben apañárselas de sobra.

Ya con las seis cuerdas de Wood restituidas y afinadas, grandes aplausos toda vez su preciosa guitarra regresó a la vida, la banda encaró un tramo final del set en el que terminarían por echar el resto. En especial un Rusty Brown al micro que, a pesar de las adversidades, pareció dar su mejor versión en este tramo final. Ayudó, claro, el pequeño respiro dado por el solo de batería de Spyda, que si bien cortó en cierta medida el buen desarrollo del set, fue bien empleado por sus compañeros para atacar un final en el que se sucederían las debidas presentaciones primero y una pequeña serie de jams después que habría de culminar en la final “O.I.C.” para una de las noches de hard rock más épicas de todas cuantas hemos cubierto desde este medio.

Y es que cualquier fan del género que se precie debería tener a la Factoría en sus pensamientos a la hora de ordenar su agenda. Rara vez falla el recinto avilesino y es de agradecer. El hecho de que hubiera quien se quedó fuera creemos habla muy bien de la salud del proyecto. Esperemos que dure muchos años más.

Por último no queríamos cerrar esta crónica sin agradecer a Omar Fernández por las facilidades, así como también a Sergio Blanco por el apoyo logístico. De igual forma, mandar saludos a Carlos Suárez y Javier de Coupaud (Mad Rovers), Luismi Rose (Leather Boys) y José Antonio FD. Nos vemos en el siguiente.

Texto / Fotos Móvil: David Naves

Crónica: Primera jornada del 26º Concurso Rock Ciudad de Oviedo (18/9/2023)

Nueva edición del Concurso de Rock Ciudad de Oviedo Alejandro Blanco “Espina”, que en su recorrido itinerante por las calles de Oviedo ha vuelto a decantarse por la Plaza de Feijoo como centro neurálgico. Reunía el certamen en su primera jornada a al colectivo de hip hop A1 Invazion, el cuarteto de hardcore Oklahoma y los death metaleros melódicos Aneuma, amén de Gigatron como banda invitada.

No era grande el ambiente que se vivía en la plaza cuando A1 Invazion irrumpieron en el gran escenario del que goza esta edición del concurso. Y aunque por género no sean nuestro negociado, cabe decir que los chicos contaron con buenos amigos frente a las tablas, que siempre es de agradecer. Tampoco es que los veinte minutos de los que dispone cada banda den para mucho más.

Más cercanos a nuestros intereses resulta la joven agrupación de hardcore Oklahoma. Con un sonido que, cuentan, se inspira en grandes nombres como Madball, Agnostic Front o Comeback Kid, el cuarteto supo ponerle la dosis de fuerza y entrega que se le presupone al género. Temas sin grandes complicaciones, de buen enganche con la audiencia y desarrollados con fuerza y convicción. No se les podía pedir mucho más.

Aneuma, recordemos, subcampeones de la última edición de la Wacken Metal Battle, venían de pasar el día antes por una nueva edición del Festiamas para apenas veinticuatro horas después preparar otra buena, aunque corta, descarga de death melódico y multinfluencial. Y para nosotros, que prácticamente vimos nacer a la banda aquella noche en la sala Ángeles y Demonios de Gijón, fue toda una experiencia comprobar el salto tan enorme que ha dado la banda desde entonces.

La formación la conocéis de sobra: Jorge Rodríguez en baterías, Pau al bajo, Borja y Abel Suárez en guitarras y una cada vez más rotunda Laura Alfonso al micro. “Fall Apart”, claro, sería su punto de partida. Gozando del mejor sonido de cuantas veces les hemos visto, todo pareció ir sobre ruedas para ellos. Como ya digo, veinte minutos siempre van a saber a poco. En cualquier caso, la pegada de Jorge en “Castaway Of Chance”, el estupendo solo de Borja en “Break Out From Hell” y el gran carisma de Laura no harían por más que ponérselo difícil al jurado.

Pero si hay un corte que parece haber caído de pie dentro de su repertorio es “Ashes Of Your Fears” y ese pulso tan pegadizo que arrastra. Momento cumbre de su reducido set y un corte que apunta a fijo en sus descargas por muchos años. Son una de nuestras apuestas dentro de la edición de este año y les deseamos lo mejor.

Con una plaza ya más concurrida, aunque nos parece que menos de lo esperado, salían a escena Charlie Glamour y sus huestes de Gigatron, enfrascados en la gira conmemorativa de sus 25 años en la carretera, que se dice pronto. En Heavy Metal Brigade últimamente vamos de bodas de plata en bodas de plata, parece ser.

Huelga decir que la gente lo pasó en grande con ellos. Al menos el rato en que estuvimos presentes. Porque es una banda que quizá no ha terminado de entrar por nuestros ojos en este cuarto de siglo pero también porque la semana que se nos viene encima es de aúpa, culminada el sábado con una maratoniana nueva edición del Karma Fest. Nos vemos frente a los escenarios.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Crónica: Mala Reputación + Crudo (Cangas de Onís 9/9/2023)

Que “el aceite de oliva está por las nubes” y “veinticinco años no se cumplen todos los días” puede que fueran las dos frases más repetidas el pasado nueve de septiembre en Cangas de Onís. Mala Reputación cumplían sus bodas de plata en casa y lo hacían acompañados por Crudo, por lo que esta era una cita para no perdérsela.

Amenazaba con arreciar la lluvia minutos antes de la salida de Crudo al escenario y quien más, quien menos, no las tenía todas consigo. De hecho era poca la presencia de público en la plaza del ayuntamiento cangués cuando la banda irrumpió sobre las tablas. Una banda que, recordemos, forman ahora Víctor Vivar en guitarra y voces, Petu en baterías, Luis Melero al bajo y voz y Javier Colero en guitarra y coros.

Crudo son un cuarteto desde luego no igual a Mala Reputación pero que a fin de cuentas comparte unas cuantas coordenadas con ellos. Por eso su elección como teloneros para una cita tan especial se nos antoja irreprochable. Máxime cuando salen a escena, apenas unos minutos pasadas las nueve, y el sonido del que disfrutamos no puede ser más claro, nítido y potente.

Si además tienes la suerte de contar con trallazos de rock mal encarado como “Bocazas”, tanto mejor. Como siempre alternando tareas vocales entre Melero y Vivar, con Petu azotando el kit como si le debiese dinero y el fino trabajo de Colero en solos, Crudo parecieron en perfecto estado de revista. Quiso el mencionado bajista pararse a recordar el motivo de su presencia allí, que no era otro que celebrar los veinticinco años de una banda muy querida por ellos.

De la lluvia, por cierto, ni rastro. Hasta en eso hubo suerte. Tras una pequeña pausa, hay que afinar, “Otro Ladrillo En La Pared” y el buen solo de Vivar nos recordaron su último y estupendo álbum de estudio. El cuarteto insertaría aquí su ya conocido guiño a Metallica y Víctor recordaría más adelante los primeros pasos en la trayectoria de los anfitriones de la velada. Y es que el tiempo pasa que no te lo crees.

En definitiva fue una descarga de esas en las que parece no haber un segundo que perder. Desarrollando un set que obvió en gran medida el lado más apaciguado de su música, que bien sabréis que lo tienen y les funciona, para moverse por alguno de los cortes más agrios de su repertorio. Sirva la visceral “A La Cara” como ejemplo. Tanta intensidad terminaría por pasarle factura a la preciosa Explorer de Vivar. Fue apenas el único inconveniente de una noche más que redonda para ellos, finiquitada como viene siendo habitual con aquella “El Avestruz” de su debut de 2010. Son Crudo y hacen rock and roll.

Veinticinco años, parece mentira, y uno recuerda los primeros pasos de la ahora ya legendaria banda asturiana en aquellos primerizos Derrame Rock sitos en la cuenca del Nalón. Mucho ha llovido desde entonces y aquí siguen dando guerra Daviz Rodríguez y Juan Santamaría en guitarra y voces, Kiko Martínez en batería y coros y Michi Candás en bajo y coros. Mala Reputación salen a escena cuando pasan pocos minutos de las once y Cangas de Onís vela armas para una descarga que se prevé histórica.

Se abre el telón y aparece el cuarteto. Y en un primer momento sorprende la quietud del público. Por unos instantes, en la plaza del Ayuntamiento poco menos que se hizo el silencio. La tensión, en aumento, casi se podía palpar. Es ahí donde el cuarteto arremete con “Ansiedad” y se dispone para una noche en la que no quedará estrofa, estribillo y coro que no sea gritado por una audiencia entregada como pocas que hayamos visto desde este medio. Y a día de hoy podemos asegurar que son unas cuantas. Ventajas de jugar en casa, de sabiduría a la hora de facturar himnos y también de elegir, con sumo cuidado, un setlist a la altura de tamaña efeméride.

Dispusieron de buen sonido, si bien es cierto que durante los primeros temas, el más reciente “La Hoguera”, el más clásico “Polvo En El Viento”, el bombo de Kiko distorsionaba más de la cuenta en ciertos momentos. Para suerte de todos, tampoco pasaría a mayores. Por lo general y más allá del apunte, lo cierto es que la banda disfrutó de gran sonido a lo largo de toda la noche. Vaya el merecido reconocimiento al equipo técnico que lo hizo posible.

En cualquier caso siguieron repasando su ya larga trayectoria. Mandando a la gente al suelo, incluso. Huelga decir que para cuando suena un clásico como “Caliza”, público y banda son un único ente indivisible. Si el sonido era mejor o peor, a quién le importa. Mala situarían por aquí una de las favoritas de quien escribe, “Océano y Lluvia” del fantástico Ep “La Belleza” de hace ahora tres años. Se les veía disfrutando de la noche, risueños incluso, sabiéndose profetas en su tierra, que no es algo que puedan decir muchos.

Pero es que “Efecto Causa” pareció poner a todo Cangas a corear su bien conocido estribillo. Ya digo que en las primeras filas la sensación no podría ser de mayor calor y cariño hacia el cuarteto de casa. Llevados en volandas que diría un clásico. De ahí que quisieran agradecer al Ayuntamiento de la que es su casa el haber hecho posible una cita tan especial como esta y a la asociación cultural El Buxu como artífices de la exposición de 9 paneles situados por toda Cangas con fotos que resumen los 25 años de trayectoria de la banda.

El calor iba en aumento en el epicentro de la localidad canguesa. A estas alturas de la velada veríamos incluso los primeros pogos. Fue por entonces cuando Juan y Daviz cambiaron sus eléctricas por un par de acústicas para regalarnos algo que, según contaron, llevaban mucho tiempo sin hacer. Ahí quedaron “Que La Tierra” y “Mi Fusil” como contrapunto calmo y reposado. Sintiendo el calor de la gente, no puede uno por menos que imaginar la riada de sentimientos que atravesó al dúo durante este pequeño impás del set. Una pequeña pausa en el corazón mismo de la velada y la mejor forma de coger aire para lo que estaba por venir.

Recondujeron con “Ceremonia” y la noche iría aún más sobre raíles para ellos, sabiéndose ganadores aunque el concierto no fuese una guerra. Ni siquiera una batalla. De hecho más bien pareció una comunión entre público y el legado de una de las bandas de rock más importantes de nuestra pequeña Asturias. Por aquí se dejarían sentir unos Mala más reivindicativos a través de una “Raigaños” tras la cual Cangas de Onís fue un clamor pola oficialidad de la Llingua. Y es que la banda puede haberse vuelto menos “panfletaria” con el paso de los años pero ni mucho menos piensa olvidar sus orígenes. Porque como bien se encargó Daviz de recordarnos:

“Al fascismo no se le combate, se le gana”.

A la altura del show en la que nos encontrábamos el sentimiento de unión y la fiesta bullían de tal forma que pudimos vimos varios «circle pit» y «wall of death«. Y es que ya digo que son pocos los bolos que nos hayan dejado tal sensación de vínculo entre público y banda.

Claro que para sensaciones, las muchas que genera “Fuego”, aquél corte que abría su “Eternas Promesas” de 2015 y que se alza hoy como una imperdible en su setlist. Si servidor estaba con la piel de gallina de arriba a abajo sin reconocerse el mayor fan de la agrupación canguesa, ni mucho menos, cómo estaríais quienes lleváis a los Mala grabados a fuego en vuestro interior. Sensacional en toda la extensión de la palabra.

Otro «wall of death» daría cumplida cuenta de “Las 2:00” y mientras que Mala Reputación se preparaban para el cierre, allí que se fueron miembros de Desakato a lo alto del escenario para cerrar la fiesta por todo lo alto con “Abriendo Camino”.

Porque ahí siguen. Abriendo camino. Abriendo brecha. Un cuarto de siglo que se dice pronto. Sin querer erigirnos en protagonistas de esta humilde crónica, sí creemos que cabe contar que ésta es una banda que nos ganó para la causa tras el Rockvera de 2022. Porque esa es la cosa con Mala Reputación y el tipo de rock que facturan: siguen a pico y pala, ganando adeptos a cada concierto, en un punto de su trayectoria en que muchos músicos parecen batirse ya en retirada, conformándose con lo que tienen, sin aspirar a nada más. No parece ser el caso de Daviz, Juan, Kiko y Michi. A por las bodas de oro.

La primera vez de Heavy Metal Brigade en Cangas de Onís no pudo entregar mejores resultados. Pero tampoco queríamos despedir esta crónica sin mandar nuestras felicitaciones a los Mala, así como sinceros abrazos a Crudo, Rheme Peláez, Javi (Monasthyr), Dani y Ruth (¡os seguiremos insistiendo!) y Quilino. Ya sabéis, nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Crónica: San Metalhead 2023 (Oviedo 7/9/2023)

Kuivi PopUp, esta vez en comandita con la buena gente de Diario de un Metalhead, sigue dando alegrías. Y aunque del cartel inicialmente previsto se cayesen los thrashers madrileños Madsher, subcampeones de la última edición de la Metal Battle Spain, la venida al ecléctico recinto ovetense de Argion y Secta bien merecía nuestro interés.

Toda vez hechas las debidas presentaciones por parte de Larry de Diario de un Metalhead, llegaba el turno de reencontrarse con Secta, el pujante quinteto de rock and roll en lengua de Cervantes y que forman Michael Arthur Long (Drunken Buddha), Ger Gilsanz y Pablo Pravia (Winchester), Juan Pablo Cotera y Pelayo Vázquez.

El “Nada Nos Va A Parar” con el que denominaron a su debut discográfico se nos revela ahora de lo más acertado. Y eso que la banda elige no obstante «C’ mon«, un corte de nueva creación para abrir el show. Con un sonido en primeras filas que difícilmente podría ser mejor, un público tan numeroso como animado y la compañía de no pocos músicos entre el público, la banda se las prometía muy felices.

Porque el caso es que su rock elemental parece haber caído de pie en la escena asturiana. Y temas como “Electroshock” les funcionan como un tiro. Aún con la entrada en falso de Pablo. Gajes del oficio, tampoco la cosa pasó a mayores. “Dame Tu Miel” es puro gancho. Secta son, sobre todo, animales escénicos. Su debut, como ya comentamos en su día, fue grabado en directo, y los chicos disfrutan y hacen disfrutar sobre un escenario. Cerca del escenario no era poca la algarabía.

Ni siquiera faltó el debate Coverdale / Bon Jovi, chascarrillo que lleva camino de convertirse en tan importante para ellos como alguno de los buenos temas que atesoran. Pero si tuviera que quedarme con un corte de esta primera parte del show sería probablemente “Oveja Negra”, en especial por el estupendo solo que Ger extrajo de su Gibson SG.

Guiño a AC/DC mediante, casi obligado en una banda que debe tantísimo a los australianos, “La Sueca” da con Arthur Long sobre el bombo de Pravia. No hubo vuelo sin motor esta vez. Tampoco el coqueto escenario del Kuivi da para muchas acrobacias. Sea como fuere Secta encaran una recta final, a la vista está, sobrada de gancho. Y es que cualquiera que tenga el veneno del rock and roll inyectado dentro del cuerpo disfrutará de buena gana con cortes como “Pura Dinamita” o “No Se Acaba El Show”, con ese estupendo cambio de ritmo y el Ger más desatado de la jornada.

Como ya hiciera en su anterior visita con Drunken Buddha, Michael haría buen uso de los bidones del Kuivi en una despedida a lo grande de la banda asturiana. Se puede argüir en su contra lo poco original de su propuesta. Por contra, son y con mucho una de las más divertidas y seguras del actual panorama astur. Muchas caras sonrientes al final del show. Si era lo que pretendían, misión cumplida. Deseando escuchar ya ese nuevo álbum.

Como ya sabréis, y si no os refrescamos la memoria, una serie de infortunios nos impidió dar cuenta de la anterior descarga de Argion en tierras asturianas, aquella en la que acompañaban a Battle Beast en la parada gijonesa de su último tour por la península. De ahí que la cita con ellos en este San Metalhead 2023 fuese una de las más ineludibles para nosotros de todo el verano.

La de Argion, claro, es una propuesta bien distinta a la de sus compañeros de cartel. Tanto en lo genérico como en lo que a puesta en escena se refiere. Los podios, los carteles a ambos lados del escenario e incluso los leds que iluminan el bombo. Nada es dejado al azar en la remozada formación astur. Con Sergio Bernardo (The Last Titans) como sucesor de Nathan Cifuentes en guitarras, el resto de la formación es bien conocido: Pany Álvarez en voces, Pablo Sacht a la otra guitarra, Iván Canedo al bajo y Miguel Pérez en baterías.

A día de hoy una de las formaciones más currantes del actual ecosistema metalero asturiano, el verano ha sido toda una prueba de fuego para ellos. Con presencia en festivales como Z!Live, Leyendas del Rock, Algarroba, Gineta… como bien se encargó de comentar Larry antes de su descarga de power metal histórico.

Un comienzo que viene dado por la dupla que abre a su vez su segundo disco de estudio, del que mi compañero y amigo José Miguel “Lago” diera buena cuenta allá por el mes de mayo. Enlazando temas y con un buen sonido, uno siempre tiene sus reservas en este aspecto con bandas del género, lo cierto es que Argion vinieron a confirmar en los terrenos del Kuivi toda la experiencia adquirida desde el confinamiento hasta nuestros días. Que no ha sido poca.

… porque la banda no ha dejado de trabajar y se nota. Mucha carretera, muchas tablas y un quinteto que parece más sólido que nunca. Más suelto, mucho más en su elemento que las primeras veces que desde este medio tuvimos la suerte de verles. Una banda que además ha sabido conectar con un público de lo más ecléctico y variopinto. Algo tendrá el agua cuando la bendicen.

Tierra Prometida” guiña a su primer disco, aquél “Tiempo De Héroes” de 2020. Y mientras que “Hijo Del Diablo” desata al mejor Pany de la jornada, alguno que otro tuerce el gesto por aquello de las pistas pregrabadas. “Prisionero Del Tiempo” haría su debut en tierras asturianas, amén de cambiarle el pie a su setlist. Y si bien se echó en falta el doble juego vocal de su versión de estudio, damos fe de que la balada caló entre los asistentes.

Fuera por la bandera que desplegó Pany, fuera por su pegajoso estribillo, lo cierto es que “Anne Bonny” sería otro de los temas mejor recibidos de la noche. El final del show, a estas alturas, es bien conocido por cualquier fan del combo asturiano: “Águila De Sangre” y en especial “Sobre El Mar”, muy coreada, parece van a ser fijas en sus bises durante largo tiempo. Al igual que esa “Fuerza y Honor” con la que cerraron la velada. Puede que cierto público diera la espantá tras la descarga de Secta. Lo cierto es que, quienes nos quedamos, lo disfrutamos de lo lindo. Siguen en clara línea ascendente.

Fue otra buena noche para dos bandas jóvenes de nuestra región. Cabe desde aquí dar las gracias al Kuivi PopUp por pensar en Diario de un Metalhead para la noche del pasado siete de septiembre así como a Larry, Maitane y todo el equipo por hacer realidad una noche como ésta. Del mismo modo, mandar un saludo muy afectuoso a los presentes. Amigos, músicos, compañeros de otros medios etcétera. Sois cada vez más y se convierte en tarea titánica acordarse de todos.

Como bien se encargó Pablo Sacht de recordarnos desde las tablas, Asturias atraviesa ahora mismo un momento dulce en lo que a bandas de metal se refiere, ahí salieron los nombres de Arenia, Last Days Of Eden, Monasthyr, Aneuma (y su reciente segundo puesto en la Metal Battle del Wacken). Lástima que a muchos les cueste verlo aunque lo tengan delante de sus narices. Casi literalmente. Y es que apenas kilómetro y medio separa la redacción del diario de mayor tirada de Asturias del recinto del festival. Pero en prensa generalista hoy ni rastro. Ni están ni se les espera. Es por eso que seguimos y seguiremos aquí. Siempre al pie del cañón para dar fe de una escena en plena ebullición. Es lo que hay.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Crónica: Wacken Open Air 2023 (Parte IV)

La última jornada traería consigo el retorno de la lluvia durante la madrugada desechando la idea de abandonar completamente las botas altas con el inevitable retorno del barro. A primera hora Marty Friedman inauguraba nuestro último periplo por el festival. Tras su sorpresiva colaboración con Megadeth, hizo demostración de virtuosismo y feeling a las 6 cuerdas en un show instrumental que hizo las delicias de los más madrugadores.

Más tarde Jinjer tomaba el protagonismo en el espacio destinado a las bandas de referencia del día y Biohazard ofrecía un concierto especial en la nueva ubicación del escenario “Louder”, ahora situado en un extremo del recinto. Así que con las escasas fuerzas que aún quedaban en el zurrón nos dirigimos hacia allá. Que inyección de contagiosa energía nos dieron los de Brooklyn personificada en un Billy Graziadei infatigable e hiperactivo. Muchas caras de satisfacción entre sus acólitos y es que si basas tu set en gran parte de una obra de culto del hardcore como es su segundo disco “Urban Discipline” la victoria está asegurada.

De la actitud agresiva tomamos rumbo a la fiesta que ofrecían los piratas escoceses de Alestorm. Ya sabes lo que te espera cuando ves sobre su escenario un par de patitos de goma gigantes. No los tomes en serio y solo disfruta, solo ellos son capaces de mutar un tema como “Hangover” de Taio Cruz y hacerlo pasar por suyo. Ni siquiera el fango que te atrapaba en el Infield fue capaz de frenar a un público entregado como pocos. Se respiraba una gran complicidad en el ambiente, cualquier demanda era atendida provocando saltos, pogos incluso algún tímido wall of death.

Cita imprescindible para un servidor era el paso por el escenario “Headbangers Stage” de los norirlandeses The Answer. Los de Cormac Neeson sentaron cátedra con un concierto espectacular, al que acompañó un gran sonido, tónica general del festival, y unas ganas propias de banda novel. Para muestra el paseo por el foso del propio Cormac en un baño de masas que a punto estuvo de llevarlo a probar el estado del fango alojado frente al escenario. Dejaron la impresión que merecían más tiempo y mejor horario, afirmación que podríamos extender a la muchas de las bandas alojadas en los escenarios satélite.

La propuesta ochentera de Nestor congregó a un buen número de nostálgicos del hard rock y el aor a los que hizo viajar en el tiempo a través de su buen hacer sobre las tablas. En las antípodas de bandas como Steel Panther o Gigatrón, defendieron con solvencia su primer disco “Kids In A Ghost Town” con un show enérgico y creíble.

Heaven Shall Burn estaban destinados a ser la banda top del día y lo corroboraron totalmente. Una espectacular puesta en escena con pirotecnia y fuego por doquier, unido a una propuesta musical que encandila a las jóvenes generaciones aunando lo mejor del death metal y el metalcore, se mostraron imbatibles no solo en la jornada del sábado si no como uno de los grandes conciertos de esta edición. Nadie logro tal nivel de conexión con la audiencia, circles pit, wall of death, incontable el número de metalheads que llegaban en volandas a pie de foso. Como premonición al anuncio de las primeras bandas confirmadas para el próximo año se despedían con una enérgica revisión del clásico de Blind GuardianValhalla” para poner Wacken patas arriba.

El colofón al festival y nuestras últimas fuerzas se las llevarían los punk celtas Dropkick Murphys. Los de Boston se marcaban un gran detalle con la malograda Sinead O’Connor a través de “Foggy Dew” como sintonía de apertura de su tiempo. Al igual que Wardruna en la jornada anterior serían los encargados de aportar distintos sonidos a los escenarios principales, demostrando que el festival sigue evolucionando para aportar nuevos estímulos a su audiencia. En lo musical se vio un Ken Casey cómodo en su nueva faceta a la voz al dejar de lado el bajo tras el paso a un lado del vocalista Al Barr. A tenor de los resultados estas aportaciones cada vez tendrán más relevancia aunque los grandes reclamos serán de nuevo figuras como Amon Amarth, Scorpions o In Extremo confirmados antes del termino del festival como primeros espadas para el 2024.

Sobrevivimos al Wacken más loco y complicado de la historia. El veneno ha sido inoculado y no podemos más que afirmar que el peregrinaje a la tierra prometida acaba de empezar. Volveremos, rain or shine.

Texto / Foto: José Ángel Muñiz