Agenda: Rage + Tri State Corner + Dark Embrace en Gijón

Con la friolera de 25 discos de estudio a sus espaldas el viernes 21 de septiembre la veterana formación germana Rage recalará de nuevo en Asturias. La cita que tendrá lugar en la Sala Acapulco de Gijón está integrada en su nueva gira por los escenarios estatales y contará con el combo internacional Tri State Corner y los gallegos Dark Embrace como bandas invitadas.

La formación capitaneada por Peter “Peavy” Wagner recupera así su paso por la región tras la cancelación de su participación en el año 2020 en el Festival Rock Nalón debido a la maldita pandemia. Por su parte Tri State Corner, que curiosamente también formaban parte de ese cartel, ofrecerán su original propuesta denominada «Bouzouki Rock» en la cual mezclan sonidos hard rock con el bouzouki griego. Comparten batería con Rage en la figura de Vassilios «Lucky» Maniatopoulos. Cierran el cartel unos Dark Embrace, en un momento dulce de su trayectoria, inmersos en la presentación en vivo de su último trabajo de estudio «Dark Heavy Metal» con el que no han dejado de recibir buenas críticas desde su publicación en el mes de febrero a través del sello alemán Massacre Records. Entrada anticipada 22€ disponible a través del siguiente enlace a Wegow:
https://www.wegow.com/es/compra/rage-en-gijon

Reseña: Burning Witches «The Dark Tower» (Napalm Records 2023)

Quinto trabajo ya para la banda de Brugg, en Suiza, Burning Witches, que forman a día de hoy Jeanine Grob al bajo, Lala Frischknecht en baterías, Courtney Cox y Larissa Ernst en guitarras y Laura Guldemond en voces. Este “The Dark Tower” que hoy nos presentan contó con producción del Destruction Schmier y V.O. Pulver, colaborador habitual del combo centroeuropeo. Adornado por el arte de Gyula Havancsák (Accept, Wintersun, Annihilator, Grave Digger, Stratovarius…) vio la luz el pasado mayo vía Napalm Records.

Rise Of Darkness” es apenas un minuto de introducción al vasto ideario que las suizas han dispuesto a lo largo y ancho de su última obra de estudio. Es un corte casi eclesial por momentos y que vendrá a derivar en una de las varias cartas de presentación, esta “Unleash The Beast” con todos los cilindros en funcionamiento y un pulso, particularmente en estrofas, que bien podría recordar a los Judas Priest más vibrantes. Que sufre de un estribillo un tanto atropellado, si bien acaba por arreglárselas para trazar un más que digno comienzo de tracklist.

Renegade” no se desliga de esa querencia por la banda de Glenn Tipton, si bien las de Brugg aprovechan ahora para descender aquél pulso más vibrante de la apertura y deslizar un hard/heavy ochentero, deslenguado y chulesco. Guldemond está especialmente certera a la hora de trazar las distintas líneas de voz. Todas ellas situadas sobre unos riffs a ratos un tanto planos, que convergerán, ahora sí, en un estribillo sobrado de gancho. Lo particular del solo, con esa sonoridad más oscura a comienzo, desata una pequeña disonancia con el tono general del corte en sí, que desaparecerá más tarde, quedando apenas como curioso guiño a los momentos más oscuros del álbum. Que los habrá.

Evil Witch” recrudece la propuesta de las Witches. Riffs ágiles, Frischknecht firme con el doble bombo y un pulso casi marcial en una de las estrofas más inteligentes y mejor trazadas de todo “The Dark Tower”. Corte que no niego desprecié en las primeras escuchas al disco y que me ha ido ganando desde entonces. En gran medida gracias a las mencionadas estrofas, también a un estribillo puede que simple y lacónico, pero que se las arregla para amarrar en el subconsciente, y terminando por ese solo en crescendo y las guitarras dobladas en que culmina. Mientras escribo esto una de mis favoritas de las trece y más que merecida su traslación al mundo del videoclip.

World On Fire” parece por momentos la hermana suiza de “Judas Rising”, tema apertura de aquél “Angel Of Retribution” de Judas Priest. Su riff, sus estrofas de versos breves y lacónicos. Burning Witches insertan no obstante un estribillo lo suficientemente disociado del mencionado corte del Sacerdote para marcar las debidas distancias. Pero sea como fuere lo cierto es que el parecido resulta más que obvio. Y de todos modos es apreciable el mayor dramatismo que Guldemond implementa a su registro aquí. También su sección solista por cómo funde épica, técnica y elegancia. En resumen me parece un buen corte al que su excesivo parecido le resta algún punto que otro.

Dará un respiro la distinguida “Tomorrow”. Balada en toda regla, elegante y diáfana, apoyada en guitarras cristalinas y con el poderoso registro de Guldemond aportando las debidas notas de color y también de dramatismo a un trazo no por convencional menos disfrutable.

En clave más cinemática, “House Of Blood” resulta en una pequeña introducción que habrá de llevarnos hasta el corte que da nombre al álbum, ésta “The Dark Tower” en cuyos riffs creo divisar una fuerte influencia de la banda del ahora denostado, no sin razón, Jon Schaffer. Es un corte algo a la contra de los grandes pulsos del álbum. Construido a mayor gloria de su faceta más pesada y arrastrada, si funciona es más por el uso de contrapuntos que por su trazo a ratos algo redundante. En cualquier caso ni mucho menos la más redonda de este quinto trabajo.

Heart Of Ice” recupera a las Burning Witches más vibrantes, si bien lo hará a fuerza de traer al frente una serie de riffs un tanto distraída. Tampoco la voluntariosa línea de voz de Guldemond pasa por extraordinaria. Y es una pena porque toda la sección solista es estupenda, fácilmente entre las más redondas de todo el trabajo. Corte tan desigual como el propio álbum que lo aloja.

Arrow Of Time” irrumpe con un tono más comedido. Es un medio tiempo que deja fluir la buena técnica que alberga el dúo Ernst & Frischknecht, si bien y en líneas generales, noto una composición poco cohesiva. Que no acierta con un tono claro e incorpora, con acierto desigual, todo un abanico de influencias que casan solo a ratos. Desde Riot a Queensrÿche pasando por el hard más apaciguado y a término tintes más metálicos y pesados. Buenos destellos aquí y allá pero echo en falta una mayor cohesión entre todas sus partes.

Qué duda cabe que la banda parece más cómoda en cortes como este “Doomed To Die”. Que recupera aquellos pulsos más oscuros apenas intuidos en la anterior “Renegade” y entrega a las Burning Witches más intensas y vigorosas de todo “The Dark Tower”. Armadas con un estribillo que parece tener el directo como fin único, por ahí se dejan oír voces más graves, buenos riffs, mejores melodías y una tan incendiaria como juguetona sección solista.

Into The Unknown” que vuelve a posiciones más tranquilas, albergará el que es fácilmente mi riff favorito de todo el álbum. De nuevo con algo de Iced Earth insertado en su ADN pero lo suficientemente inteligente como para terminar sonando en gran medida a Burning Witches. Seis minutos largos de metal a ratos machacón, que conforme transita hacia su tronco central me evocará a bandas como Sanctuary, Nevermore, Savatage… a la escuela americana en definitiva. Hay cierta épica, drama incluso, en su tronco central, que culmina enfrascado en una oscuridad casi teatral que, a ratos, evoca al bueno de King Diamond. Corren las escuchas y siento que en su amalgama de influencias acierta allí donde falló “Arrow Of Time”.

The Lost Souls” funde a las Burning Witches más vivarachas de comienzos del álbum con las más oscuras de finales del mismo y el resultado es un corte bifocal y nunca sobresaliente. Con buenos contrapuntos en sus distintas líneas de voz pero un estribillo nada brillante. Buenos riffs en estrofas y más acomodados en estribillos. Una más que decente ración de solos en su tronco central pero un trazo, a estas alturas, ya poco sorprendente.

Para el final en ciertas ediciones del álbum quedan un par de versiones. Del “Shot In The Dark” de Ozzy la primera. Del “I Wanna Be Somebody” de W.A.S.P. la segunda. Todo lo leales que cabría esperar de ellas, si bien pienso que la del príncipe de las tinieblas pedía una línea de voz algo más limpia.

Altos y bajos en el nuevo álbum de las suizas. Que me agrada por el buen nivel técnico que despliega y un ramillete de temas verdaderamente logrados, con “Evil Witch” o “Into The Unknown” a la cabeza. Entre medias hay cosas que me descolocan (“World On Fire”), otras con las que directamente no he llegado a congeniar (“Arrow Of Time”) e incluso alguna que me parece muy por debajo del resto en todos los aspectos (“The Lost Souls”). Mis sensaciones, por tanto, no podrían ser más desiguales. Queda ahora asistir al próximo Rock Nalón y ver de qué son capaces sobre las tablas. Os emplazamos a todos allí.

Texto: David Naves