Reseña: Vidres A La Sang «Virtut Del Desencís» (2024)

Virtut Del Desencís” constituye el sexto disco para los catalanes de Vidres A La Sang. La banda radicada en Tarrasa, que ya pasara por estas líneas con aquél “Fragments De L’Esdevenir” de 2022 y que forman Cristian V.B. (bajo), Jordi Farré (batería) más los integrantes originales Albert (guitarra) y Eloi Boucherie (guitarra y voz), vuelve ahora con un álbum grabado, mezclado y masterizado por el propio Boucherie en su Farm Of Sounds al que adorna el arte del Suspiral Álex Tedín (Balmog, Teitanblood, The Spirit, Imperium Dekadenz…) y que ha visto la luz a través de los sellos Abstract Emotions, Nafra Records, Negra Nit, Discos Macarras y Eternal Juggernaut Records.

Tímido y muy atmosférico el arranque que proponen a través de “Màrtirs”, un prólogo que fácilmente podrían haber firmado An Autumn For Crippled Children (actuales An Autumn). Vidres quiebran con brusquedad hacia su versión más intensa y feroz, con un Farré muy firme en ese blast beat inicial. Las primeras estrofas descubren, sin embargo, la versión más atemperada del proyecto. O, si acaso, la más lindante con el progresivo más casual. Siempre con su inequívoco registro roto, Boucherie declama estas primeras líneas de voz con su hosquedad habitual. El trazado de estas mismas estrofas es laberíntico, plagado de cambios de ritmo. De ciertas disonancias incluso. La producción enfrenta (más que equilibra) las distintas líneas y para cuando llega el estribillo a pura voz limpia, no me puedo sacar de la cabeza el nombre de Borknagar. Y mientras que el largo solo del puente central descubre la cara más técnica de los egarenses, el retorcido tramo final encapsula por sí solo cuan de grande ha sido la evolución desde aquél trabajo homónimo de 2004. Tremendo arranque.

Podría esperarse un mayor nervio de “Sempre És Incert” tras el avanzar tan retorcido de “Màrtirs”. Pero tanto el prólogo como las primeras y enigmáticas estrofas sirven para que Boucherie muestre su registro más susurrante, confrontado por la voz prístina de un fantástico Arnau Tordera i Prat. Vidres A La Sang en su registro más tranquilo durante un primer tercio que exasperará a quienes busquen aquí el puro nervio del magnífico “Endins” de 2006. Me agrada la forma en que Farré impulsa ese crescendo de la segunda mitad, también el modo en que la mezcla del propio Boucherie acomoda este mayor impulso con el mejor de los equilibrios. Es cierto que el cuerpo me pedía un solo algo más ambicioso aquí, pero con eso y con todo uno de los cortes con mayor personalidad de este sexto trabajo.

Subyace un cierto atrevimiento en el hecho de que “L’Elegia Dels Innocents” fuera elegida como una de las cartas de presentación del disco. Nada resulta obvio aquí. Ni el curioso y tranquilo prólogo ni tampoco la cierta tosquedad de las primeras estrofas. La estupenda línea de batería de Farré amalgama las distintas capas con precisión quirúrgica. En las líneas de guitarra surgen (inesperados) ecos de los Gojira más atmosféricos, mientras que en lo tocante a riffs este puede ser el corte más atrayente de los seis. El trazo, siempre intrincado y nunca previsible, alcanza a un tronco central que bordea, sin tocar, el black depresivo de bandas como Forgotten Tomb, Nyktalgia, Austere para una de las pocas salidas del tiesto del tracklist. Un tema ágil en lo gramático y a ratos brillante en lo técnico que amplía en buena medida el ya de por sí amplio rango de influencias que la banda maneja en esta sexta obra. Estupenda.

Capricis De L’Atzar” redirige ahora hacia una calma por momentos casi espacial, que la banda rompe de manera brusca para, desde ahí, construir otro de esos cortes laberínticos y nada previsibles en los que ahora tanto se prodigan y tan bien se manejan. Hay una cierta tensión en esas primeras estrofas, con Eloi en un registro realmente agrio y rotundo. Hábil el contraste que esas voces tan oscas procuran con lo tendido de la instrumentación. Un primer tercio cosido a base de contrapuntos, con Cristian dibujando ágiles líneas desde el bajo. Camino del cierre llega un brusco cambio de ritmo pero el corte nunca llega a lindar con la gravedad que sí tienen otros temas del álbum, circulando siempre cerca de esa vena ya digo casi espacial y disruptiva. Es el corte menos extenso del álbum y sí creo que ese epílogo bien merecía algo más de desarrollo.

De las seis puede ser “Records A L’Oblit” la que más recuerde a los Vidres A La Sang más iniciáticos. Con matices, cabe decir. Furibundos y extremos en el prólogo, con Farré volando como en pocos momentos del álbum, las guitarras no obstante juegan en una liga completamente distinta a la que inundara sus primeros trabajos, optando ahora por una serie de pequeñas disonancias de mejor rima con el disco que las contiene. Me agradan esos estribillos a voz limpia, que a su manera me recuerdan a aquella estupenda “Els Vents Bufen A Favor” que abría su “Set De Sang” de 2018. Brilla el solo de guitarra aquí y la forma en que abre paso a los Vidres más descosidos del epílogo, que salvando las inmensas distancias, me recuerda a los Enslaved más recientes. Menos laberíntica y más directa, equilibrada amalgama de la banda que en su día fueron y la que son dos décadas después.

Sin abandonar su propia personalidad como banda, hay tímidos ecos floydianos en la final “Llàgrimes De Sang”. Principalmente en ese arranque tenue, casi tímido que proponen. Aquí vuelve ese entonar más desesperado y angustioso de Boucherie y nuevamente nombres como Nyktalgia o Forgotten Tomb retornan a mi subconsciente con cada escucha. Para cuando han transcurrido más de cuatro minutos e irrumpen las guitarras más graves, la banda deriva hacia su vena más progresiva en detrimento de la más violenta. Surgen riffs interesantes ahí. También buenos dibujos de Cristian a las cuatro cuerdas. El estribillo, una vez más intercalado de voces limpias, destila una épica cargada de melancolía que supone, en opinión del abajo firmante, otro de los momentos álgidos de este sexto trabajo. El amplio solo de guitarra que surge a continuación me resulta el broche perfecto a esta última entrega de los catalanes, si acaso empañado por ese fade out final.

Una banda siempre en el filo, que no se conforma con seguir el camino marcado y que parece disfrutar con el reto que supone cada nuevo álbum. Del nervio descosido de sus primeros trabajos poco queda. Vidres A La Sang transcurren por estos años veinte con la seguridad que da el saberse dueños de su negro destino. “Virtut Del Desencís” supone una marcada deriva hacia su vena más progresiva, revestida aquí y allá de influencias que lo mismo guiñan al black que al death, componiendo un álbum de innegable personalidad. Al alimón con otras bandas estatales dadas a procurarse su propia senda, pienso en gente como Balmog, Moonloop o Foscor (la otra banda de Albert Martí), consolidan la que, pienso, es una de las propuestas más llamativas e interesantes del pasado 2024. Que no es poco.

Texto: David Naves

Sound Of Silence: Primer Anticipo De Su Próximo Disco

El combo black/death Sound Of Silence nos presenta «A New Level Of Suffering» como primer adelanto de su próxima obra de estudio.

Grabada, mezclada y masterizada por Nefta Vázquez en Breakdown Studios la canción anticipa su próximo disco «A New Level Of Suffering» Chapter II» que verá la luz a finales de 2025 como continuación directa de su anterior EP «Primvs Capite«. Con esta composición la formación asturiana da un giro a su propuesta musical al abrazar por primera vez el inglés para el apartado letrístico.

Entrevista: Andrés Álvarez (Blast Open)

Nuevo episodio de la serie de entrevistas por el infatigable Edu Meier a rostros reconocibles de nuestra escena. En esta ocasión el protagonista es Andrés Álvarez, fundador y guitarra de Blast Open.

Hoy volvemos a la carga con una persona que no sabes si es más grande físicamente o como persona. Andrés Álvarez, guitarra y alma de Blast Open. Comenzamos…

Edu: Hola Andrés, no sabes lo que echo menos coincidir contigo en un concierto. ¿Cómo ves la “escena” asturiana desde el COVID para aquí (que a lo bobo ya son 5 años…)?

Andrés: Hola Eduardo, la escena asturiana, como siempre, inquieta y con un montón de grupos, músicos y todo lo que la rodea en constante avance. Salen nuevas bandas con miembros muy jóvenes, continúan los eventos que dan oportunidades a los grupos emergentes a publicitarse, los estudios tienen un nivel muy alto en sus técnicos y eso se nota en las grabaciones que son publicadas. Y las bandas “establecidas” continúan publicando álbumes, videos y haciendo conciertos; peleando sin parar, y se refleja en las giras y los festivales donde es habitual ver una banda asturiana.

Por otro lado, la cantidad de bandas que nos visitan y enseñan su propuesta es alto, antes no ocurría, había meses sin conciertos y en estos últimos años, como mínimo, hay eventos viernes y sábados en diferentes localidades, lo que indica que hay público y las salas asturianas programan y funcionan. También hay que destacar el circuito de salas, que dan cobertura a una infinidad de eventos, desde el metal más extremo al rock o pop.

Edu: ¿Cómo ha sido el trabajo de Blast Open en estos años?

Andrés: Pues un paso a paso, desde la composición, grabación y arreglos, a la presentación en directo. Todo va al ritmo que los componentes nos marcamos y según qué objetivos queremos alcanzar en la temporada. Normalmente es a varios meses vista.

Edu: He visto que la formación se ha rehecho completamente… ¿Qué ocurrió (contesta solo si no se puede hacer un episodio de salsa rosa con ello 🤣🤣🤣🤣?

Andrés: Una banda exige dedicarle tiempo y trabajo, y como no se daban estos factores, los componentes anteriores se fueron sustituyendo progresivamente.

Edu: ¿Cómo llegaste a incorporar a la formación tantas caras nuevas de una manera tan exitosa?

Andrés: De manera natural, al ocurrir lo comentado anteriormente, la opción era dejar la música en una carpeta del ordenador o trabajar en ella, así se hizo “Spitting Blood”. Habíamos contactado con Nefta (Sound Of Silence, Escuela de Odio…) para hacer la grabación en sus Breakdown Studios, y le comentamos si quería poner su voz a las canciones y aceptó; para las baterías hablamos con Jorge Rodríguez (Escuela de Odio, Aneuma, Sound Of Silence…) y lo del bajo ya es otra historia con Mr. Kiri Lenanson. El caso fue que las nueve canciones quedaron muy bien producidas y trabajadas, le dimos título al álbum y la portada del diseñador Blasi. El trabajo fue editado por Suspiria Records.

Este álbum nos trajo nuestra primera gira peninsular en colaboración con ITP Promotions, acompañando a los daneses Baest (crónica) y, junto con Nefta, consolidamos la actual formación, Ton Jerez al bajo (Gun Machine) y Marco Álvarez a la batería (MalaTesta, La Destilería, Avalanch…) y nos lanzamos a la carretera.

Edu: Por las redes veo que os habéis embarcado en una pequeña gira nacional junto a una leyenda del thrash como Vio-Lence. ¿Cómo han sido los conciertos fuera de la tierrina?

Andrés: Se han desarrollado muy bien, han sido siete conciertos* en ocho días y ha sido muy intenso, con buena entrada en salas y público entregado desde el principio. Nos ha permitido visitar nuevas ciudades y volver a salas donde ya habíamos tocado en la anterior gira.
*Crónica Valladolid

Edu: Teniendo en cuenta que (desde músico lo digo) todas las fechas son importantes porque el objetivo es siempre dar el 100% ¿Alguna fecha que veas con especial cariño o ganas de tocar?

Andrés: Si, todas son importantes, pues en cuanto ves los fans en los alrededores y pisas la sala, ya estás motivado y con ganas de presentarles el show. Fecha con ganas de tocar quizás, en esta ocasión, haya sido Barcelona porque era la primera vez que podíamos presentar “Spitting Blood” y los nuevos temas y con cariño… volver a casa y tocar para la gente que tanto nos arropa y apoya en Asturias el próximo 20 de junio en Mieres (info).

Edu: En esta sí que estoy un poco perdido así que explícame lo que quieras, ¿Cómo ves el desarrollo de vuestro último álbum?

Andrés: En la actualidad el mercado y la difusión de la música ha cambiado 100×100 y las bandas pequeñas tenemos que adaptarnos al ritmo impuesto para poder mantener un flujo de información y las canciones son lo más importante que una banda tiene que ofrecer.

Edu: El estilo de música. ¿Se mantiene dentro del thrash / heavy de otros discos?

Andrés: Sí, en la composición se mantienen las raíces de Blast Open en su totalidad, pero se añaden nuevas ideas que da nuevas sonoridades musicales, de ahí que el resultado sea un avance en cómo se perciben las canciones, más agresivas, y también nos gusta jugar con el tempo para darle más groove dependiendo de la intención de cada canción.

Edu: ¿Qué tema o temas los que crearon más “circle pits”?

Andrés: Ha funcionado muy bien nuestro último single “Invisible Lines” y otra que monta revuelo es “A Light Behind The Darkness”.

Edu: Muchísimas gracias por tu tiempo Andrés, así por lo general encantado de mandarte estas líneas y espero nos veamos pronto.

Andrés: Un abrazón.

Crónica: Ravenblood + Brutalfly + Tatami (Oviedo 24/5/2025)

Nueva parada en nuestros escenarios para la buena gente de Ravenblood. La banda de Cornellà de Llobregat acudía a la capital del Principado inmersa en la gira presentación de “Absence”, cuarto trabajo de su trayectoria, y del que ya diéramos cumplida cuenta por aquí. Y quiso la casualidad que, por segunda vez, lo hicieran acompañados por los locales Tatami, a quienes se sumó esta vez el trío Brutalfly. Una oferta pues de lo más variopinta para una apacible tarde noche de contrastes en la ovetense Sala Estilo.

Tatami serían pues los encargados de romper el hielo con su tranquilo y acostumbrado rock and roll. Y ya fuera por lo diferente de la propuesta con respecto al resto del cartel, lo tempranero del horario (19:00 cuando arrancan) o incluso por el buen día que hacía fuera (vete tú a saber) lo cierto es que no fue mucha la gente que traspasó las puertas de Estilo para atender a sus evoluciones.

Nosotros podemos decir que nos gustaron más que en nuestro anterior encuentro con ellos. De primeras vuelve a llamar la atención esa formación a dos guitarras y batería. Gus Bocanegra a los mandos de la nave, extrajo la mejor versión de la banda. Hay estrofas, diría que incluso algún estribillo que otro, en los que el nombre de Ilegales ronda mi subconsciente. Y aunque ya digo que en esta ocasión nos resultaron más enteros, lo cierto es que a ratos eché en falta una pizca más de distorsión. Al final la cabra siempre tira al monte. Es inevitable. Rock tranquilo, que a ratos adquiere una pizca más de nervio, y donde incluso cabe un pequeño guiño a las leyendas australianas AC/DC. No nos disgustó su particular resistencia.

Brutalfly traerían entonces su enrevesado thrash metal y ya desde el primer momento queda claro que tratar de encorsetar su propuesta bajo una etiqueta concreta es como tratar de tapar el sol con el meñique. Siempre imprevisibles, aparecieron por Estilo con un set plagado de temas que aún no han visto la luz, y que integrarán, si todo va como se espera, su esperado segundo álbum de estudio.

Escenario adornado con los dos murales laterales más el telón de fondo. Su arranque hace honor al apellido de los hermanos Veloz. Descosidos y nerviosos desde un primer momento, pronto disienten hacia su habitual maraña de cambios de ritmo. También de afinaciones, con Didi haciendo uso y abuso de los muchos pedales que tenía a sus pies. Convenientemente bañados en luz roja, puede que “Train To Hell” ofreciera algún resquicio más asequible. El público, que llegaba con cuentagotas a la sala, se animó aquí. Ellos sin embargo no olvidan tampoco aquí esa naturaleza tan híbrida de sus composiciones.

Y ante un sonido tan redondo como el que estaban teniendo, quedó claro la pura organicidad de su propuesta. Más allá de los mil y un efectos que Didi emplea a lo largo del set, tanto él como la base rítmica de Lagarto y Mochy, su metal resulta tan laberíntico como real. “Moretty”, precedida de una pequeña dedicatoria de Didi, puede ser el perfecto ejemplo de esto que comento. Como siempre, vimos muy compenetrada a la banda. Su propuesta así lo exige. Pero esta es una de esas formaciones que realmente da la impresión de disfrutar con lo que hace. Brilló Didi aquí en su faceta como vocalista, sacando provecho de sus distintos registros. El propio vocalista pidió un aplauso para “el Rey Lagarto” antes de “Shaman”, recuperada de aquél Ep debut que en septiembre de este mismo año cumple ya diez años. Ahí el trío bordea su cara más oscura, amplificando aún más si cabe su amplia paleta sonora.

Me sorprendió “Pigmalion” por cómo introdujo alguno de los estribillos con más gancho que les recuerdo. En consecuencia, el calor en la sala fue en aumento. También mis ansias de escuchar su segundo largo de una vez. En esas estaba cuando el trío vuelve a aquél iniciático Ep y resucita una “Mechanic Soul” donde Mochy introduce ritmos cercanos al d beat. Era un tema para bailar, había asegurado Didi. Y era verdad. Encarando ya la recta final “High Bird” puede ser un tema que sorprenda aún sin salirse de su retorcimiento habitual, tremendo Mochy a los parches aquí, al tiempo que “Zerdatillium”, ya casi ineludible en sus directos, deja uno de los solos más locos de Didi. Que ya es decir. Quedaba una. No venía ni en el setlist pero no podía faltar. Didi le preguntó a la audiencia, y quien más quien menos respondió, emulando al mismísimo Roy Batty, que era el tiempo de morir. “What Time is It? It’s Time to Die” daría por finiquitado el set. Muy inesperado en cuanto a selección de temas pero donde vino a quedar claro que esta es una banda que planta cara al futuro con total seguridad. Ya muy atentos a lo que esté por venir.

Acudían Ravenblood prestos a presentar “Absence”. También al que es su nuevo batería desde el pasado mes de diciembre: Darío García. Así pues, y clavando el arranque de ese último trabajo, la banda vino a sonar tan redonda como acostumbra. Cambio en baterías mediante, son muchos los años que llevan ya a sus espaldas y se notó. Sus anteriores visitas nos habían dejado ya muy buen sabor de boca. La del sábado vino a confirmar que se encuentran entre lo mejor que el género tiene para ofrecer dentro de nuestras fronteras.

Es un death melódico al modo clásico. Lleno de buenas melodías y donde la labor de Arnau y Jose en guitarras resulta encomiable. El primero ya deja un gran solo en la propia “Absence”, avisando en cierto modo de la que se nos venía encima. A Ravenblood se les puede achacar una cierta quietud arriba de las tablas. Una parsimonia que contrasta con la hiperactividad de Dani, al micro, quien camiseta de Aneuma mediante, no dejaría de moverse a lo largo y ancho del escenario, al tiempo que buscaba la siempre necesaria conexión con el público. A término comentaría que Asturias era su “segunda casa”. Y no mentía. Estaba el frontman con los habituales agradecimientos cuando la banda, Darío mediante, arranca pedal a tabla con “Purge”. Parecía que no había tiempo que perder. La base rítmica que completa Raúl al bajo trotaba de lo lindo aquí. Y la banda ofreció su primera alternancia solista de la noche. Arnau y Jose jugaron con sus respectivas guitarras, si bien es cierto que al segundo costaba oírle con total claridad.

Percance que se fue subsanando conforme fueron deslizando un corte tras otro. Dani, ahora sí, tuvo tiempo de sobra para ofrecer unos agradecimientos como dictan los cánones. Me gustó “In Our Veins” por cómo conjugaron la elegancia inicial con un trote más enérgico después. Siempre dentro de las fronteras del estilo y con un Dani de lo más risueño tras el micro. El propio vocalista se iría al de rodillas al suelo. Ovación final y el público de Estilo que parecía estar pasándolo en grande. “Out In The Universe” llega no sin que antes Darío tuviese un pequeño percance con uno de los pedales. Alguna que otra pista pregrabada puede que ofrezca a unos Ravenblood menos orgánicos. Y da igual porque la violencia que desatan aquí destierra cualquier duda. Y al tiempo que “Resurgent” puede ser una de sus composiciones más redondas, compendio de todo cuanto una banda como esta tiene para ofrecer, “Reborn In Darkness” se haría de rogar por culpa del portátil que disparaba las pregrabaciones. Había que reiniciar. Las culpas, a Windows, Apple o quien corresponda. Toda vez aquello se recondujo, lo cierto es que fue un corte que procuró cierto resuello al quinteto.

Que es justo lo que ellos necesitaban para después atacar con “Fracture”. Brilló Arnau aquí. En lo que a composición se refiere puede que sean estos los Ravenblood que más disfruto. Diversos a la par que sólidos. La banda acertó a conjugar esa mezcla de pegada y melodía, marca de la casa, para el que me resultó otro de los puntos álgidos del set. No desfallecía Darío tras baterías aún a pesar de los percances. Dice mucho del buen momento de forma en que llegaron a Oviedo lo firmes que sonaban aún en esta parte final. Aquí volverían la vista al pasado, rescatarían aquella “Pathfinder” de su primer álbum y, junto con la propia “Ravenblood” de su último disco, abrocharían pasado, presente y futuro en un gran final. Antes Dani había agradecido el apoyo que la gente les dispensó. Aguantó el tipo durante todo el set, se deshizo en recurrentes bromas capilares (¡Mari Carmen!) durante el tiempo que estuvo sobre las tablas y, al alimón con los suyos, ya digo confirmó el buen momento que atraviesan. Su segunda casa, desde luego.

Diversión y contrastes. Una jornada bien agradable, buena compañía y tres propuestas bien diferentes. Lo pasamos bien antes, durante y después. Por eso no quisiera terminar esta crónica sin agradecer a FnR Promotora y a los músicos por todas las facilidades, mandar un saludo a los habituales de siempre, también a la buena gente de Aneuma y ya saben: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Reseña: Aposento «No Safe Haven» (Xtreem Music 2024)

Es el cuarto disco para las huestes death metaleras riojanas Aposento. La banda, que ya pasara por Heavy Metal Brigade con aquél “Conjuring The New Apocalypse” de 2020, vuelve ahora con un “No Safe Haven” bajo el brazo en el que encontramos a Manolo Sáez y Manu Reyes en guitarras, Pablo Vázquez al bajo, Raúl Ceballos en baterías y Carlos García en voces. Diez temas grabados en los Rock Lab Studios con el Tierra Santa Dan Díez a los controles y posteriormente mezclados y masterizados por el Vomit The Soul Davide Billia (Aphotic, Putridity, Holycide…) en los MK2 Studios de Ivrea (Italia). Con fotos de Unai Endemaño y arte de Naroa Etxebarria (Centinela, Sönambula, Nakkiga…) el disco vio la luz vía Xtreem Music.

El arranque de “No Safe Haven” no podría ser más abrupto. Tampoco más leal al propio legado de la banda logroñesa. Death metal descosido y vibrante, con unas primeras estrofas realmente encolerizadas y violentas. Para cuando la composición toma un rumbo algo más próximo a la pesadez de unos Incantation, sale a relucir la mejor cara de estos Aposento, que insuflan de puro death de corte clásico una entrega de apertura en la que todos sus cilindros parecen en funcionamiento. Percute el doble bombo un incansable Ceballos. Si acaso, echo en falta una presencia más continuada del bajo de Pablo Vázquez, discernible en la mezcla sólo a ratos. Sea como fuere un más que buen arranque:

Para cuando llega “Tortured And Abused” ahí sigue Ceballos con el doble bombo a pleno rendimiento. Me agrada ese riff de las primeras estrofas. También la forma en que Carlos García despliega sobre él unas estrofas oscuras y rabiosas. En especial durante las partes más violentas y rápidas, hay riffs que me llevan a pensar en la primera época de Cannibal Corpse. También en Hate Eternal (lo que si uno ha seguido la trayectoria profesional de Erik Rutan no deja de tener su gracia). La producción otorga quizá un peso excesivo al doble bombo pero sin duda la banda ha sabido cómo conjugar aquí las distintas caras que alimentan su modo de entender el death metal.

Pero agradezco la forma en que “Uncertain Death” le cambia el paso al disco. No es que su trazo abandone los rasgos que configuran buena parte de los temas, pero sí que la pesadez desde la que parte y los mil y un cambios de ritmo que alberga en su desarrollo la convierten en una de las entregas más técnicas de este cuarto álbum. Se deja sentir por ahí el influjo de los mejores Suffocation, solidario a un puente central más trotón y que bien podría recordar a bandas como Possessed, primeros Sepultura, Malevolent Creation… Composición híbrida en todo caso y una de las que más peso ha ido ganando con el correr de las escuchas.

Por contra, la más breve “A Texas Funeral” arremete de primeras con un death metal furibundo y descarnado para el que no deja de ser uno de los trazos más nerviosos de todo el largo. El de Autopsy es un nombre que revolotea por mi subconsciente con cada nueva escucha. Ceballos apenas tiene descanso a lo largo de unas primeras estrofas que Carlos García, inasequible al desaliento, descerraja a placer. El puente central opta por una bajada en la intensidad donde surgen una serie de riffs algo más recurrentes. Sí me agrada el trazo que conforma el epílogo y la forma en que construyen ese viraje hacia ritmos más ágiles primero y decididamente violentos después. Sin que me desagrade, a ratos siento algo descompensada la suma de sus partes.

The Bad Seed” conjuga su death metal más feroz con aquellas pequeñas andanadas casi lindantes con el thrash que dibujaba “Uncertain Death”. Lo que surge finalmente es un corte bien construido, equilibrado, con Ceballos dando una clase de velocidad pero sobre todo de técnica y la pareja Reyes & Sáez entregando riffs eficaces, memorables incluso. Ese que surge en las partes más pesadas tiene un gancho de mil demonios. Al final un corte que viene a dar la razón a quien fuera que optó por él como una de las cartas de presentación de este “No Safe Haven”.

Where Darkness Reigns”, entrega más rácana de este nuevo trabajo, ofrece de primeras un riff algo exógeno para un disco como este. Tras él, Aposento construye otra buena andanada de ese old school death metal sobre el que tan bien se manejan pero que sucede en apenas un suspiro. El buen nivel técnico que manejan se deja apenas intuir durante un tramo central que recupera aquél paso casi marcial del inicio. No descarto genere más división de opiniones que ningún otra canción de la decena.

Quien sabe si a modo de antídoto, los riojanos colocan aquí “Let It Bleed”, composición más extensa de “No Safe Haven”, y que da inicio con un riff que siempre me recuerda a “Seasons In The Abyss” de unos tales Slayer. Lo que sucede después, sin embargo, tiene poco o nada que ver con los estadounidenses. Es un death metal cerril y directo, dominado ahora sí por una estupenda serie de riffs y donde Ceballos vuelve a lucir tras los parches. Por velocidad, sí, pero también por la forma en que su línea de batería acierta a amalgamar sus muchos ritmos sin mayores problemas. Su tronco central me recuerda sobremanera a unos Avulsed de sus primeros álbumes. Quizá eche en falta un solo que termine de redondear la oferta pero aún así otra de mis favoritas.

The Devil’s Bargain” opta por otro prólogo machacón, casi marcial, mientras Reyes & Sáez dibujan en comandita otro estupendo riff de guitarra. Echo en falta un bajo más alto en la mezcla que termine de apuntalar la base rítmica. Especialmente en las partes más pesadas. En aquellas veloces, mientras la batería de Ceballos vuela, Carlos García entrega una interpretación todo lo agria y oscura que requiere un tema como este. Sin ser la entrega que más me enganche de las diez, sí que reconozco como aciertos su trazo ágil o varios de los riffs que la forman.

As Your Life Ends” entrega ahora a unos Aposento en una clave mucho más pesada. También técnica. Por ahí la mezcla recupera para la acción el bajo de Pablo Vázquez y el ex Valdûr aprovecha para revestir con detalle otra de esas composiciones un poco a la contra del resto. Buenos riffs los que dejan Reyes y Sáez, hábiles a la hora de conjugarse para una entrega, ya digo, alejada de los ritmos tan violentos que dominan otras ofertas de este nuevo decálogo. Con ese epílogo en fade out, a buen seguro habría optado por ella como último corte del álbum…

… y no una “Parásitos” que vuelve a recuperar a los Aposento más nerviosos. Un corte con García en tonos verdaderamente oscuros y que me recuerda a los Incantation más ennegrecidos. Pura oscuridad riojana para un cierre sin apenas concesiones. A ratos pienso en bandas como Father Befouled, Undergang, Dead Congregation… Me agrada, sí, pero me queda la sensación de que “As Your Life Ends” habría funcionado mejor como cierre.

La maquinaria sigue bien engrasada y a poco que gustes de death metal a la vieja usanza raro será salgas decepcionado de este “No Safe Haven”. Es además un disco más ágil y diverso de lo que puede parecer a simple vista (o escucha), con un ramillete de influencias que abarcar desde nombres clásicos y elementales como Incantantion o Possessed a rasgos más contemporáneos pero no por ello desleales a la tradición. Buena caza.

Texto: David Naves

Agenda: Repugnance + Niebla Funeraria en Oviedo

Repugnance, pioneros del death/grind en la región y embrión de Gruesome Stuff Relish, regresan a los escenarios tras 25 años de parón. La cita tendrá lugar este sábado 10 de mayo en el ovetense Gong Galaxy Club con el combo blacker Niebla Funeraria como banda invitada.

El pasado año veía la luz el EP “Retrieving Dead Bodies” y ahora es el momento de repasar su trayectoria en directo.

Entrada anticipada 10€ en los siguientes puntos físicos:
Mieres:
Riffs & Guitars
Sidrería Alonso
Oviedo:
Shamrock
La Raposa
Avilés:
La Factoría del Ruiu

Venta Online a través de https://salagong.com/evento/repugnance/

Agenda: Barbarian Prophecies + The Ancient Arrival en Avilés

Nuevo episodio de los conciertos autogestionados en la avilesina Sala Malecón. Los protagonista sen esta ocasión son el combo gallego Barbarian Prophecies y la formación deathcore The Ancient Arrival.

Retorno a los escenarios asturianos para las dos formaciones, Barbarian Prophecies tras su paso por la última entrega del Karma Fest y los madrileños por el Tizón Sound gijonés acompañando a Burnt To Death y Nasty Surgeons en la primera edición del Total Death (crónica). Con apertura de puertas a las 21 horas, la entrada de adquisición única en taquilla es de 8€.

Crónica: Aneuma + Death & Legacy (Gijón 19/4/2025)

Uno supone que éste es un premio a la constancia. Aneuma debutaron en 2022 con un “Climax” que presentarían en la pequeña Ángeles y Demonios. Y en cuestión de tres años, con apenas tres discos, han sido capaces de convocar a más de cien almas en la mucho más generosa sala Acapulco de Gijón. Y es que el quinteto no ha parado desde aquél nuestro primer encuentro con ellos, con Abel haciendo las veces de bajista, en el Perversiones de 2022. La presentación era doble en este caso, de tanto en cuanto suponía la puesta de largo de Jane Bass con la formación asturiana.

Siempre es una gran responsabilidad ofrecer al público una nueva obra. Máxime cuando esta es la primera bajo el abrigo de un sello discográfico, en este caso Art Gates Records. La buena noticia para ellos es que no estaban solos ante tal envite. Desde Zamora arribaron Death&Legacy prestos a caldear el ambiente con su conocido melodeath. La banda, que ya pasara por Asturias en la primera edición del Luarca Metal Days (crónica), arrancaba el pasado sábado con verdadera puntualidad británica. Con una puesta en escena con un telón de fondo como mayor reclamo, pronto Hynphernia tomó el mando de las operaciones. Tan inquieta en lo gestual como firme a la hora de desarrollar sus habituales tonos rasgados.

La banda enlaza temas y pronto da señales de estar bien ensamblada. “Dying Life / Dying Lie” de hecho da muestras de su cara más melódica aka melancólica primero para después reunir buenos solos de Manu y un infeccioso doble bombo. Tras los agradecimientos y el saludo a Aneuma por parte de Jesús Cámara, llega la hora de destapar a los Death&Legacy más machacones y groovies. Por ahí fue quedando patente la versatilidad que atesoran. También que Carla Fabregas, al cargo de su sonido en la Acapulco, había hecho sus deberes ya que, aún en las siempre comprometidas primeras filas, era estupendo. Los coros a voz limpia del bajista Hugo Rodríguez aquí. Sus guturales después, a trío con Hynphernia y Cámara. Todos on point que diría aquél.

Una buena versión de la banda, que se magnifica a través de “The Unnamed Shadow”. Que no echáramos en falta la aportación de Tom S. Englund (Evergrey) para el original a buen seguro fue buena señal. Tendrían tiempo aún de presentar un corte que ocupará su próximo álbum de estudio. Un “The Devourer Of Light” que conjugó una mayor oscuridad en estrofas con el poso más melódico de sus estribillos. Incluso se permitieron el detalle de buscar la interacción con la gente en, ya digo, una descarga más que digna de los zamoranos. Para el cierre quedó una “Hellfire” que, amén de tener un gancho de mil demonios, dejó el breakdown más marcado del set. Eficaces, me agradaron.

No diremos que se “trascaba la magedia” con el set de Aneuma pero sí que al bajo de Jane Bass le dio por ponerse pijotero, retrasando el comienzo del show y, supongo, añadiendo una pizca más de nervios al debut de la nueva bajista. Dani G. y Sergio Saavedra mediante, la cosa tampoco fue a mayores. Porque termina la intro, irrumpe “Your Doom” con su fuerza habitual y estos nuevos Aneuma parecen tener la firmeza de siempre. Sin más detalle en puesta en escena que el telón de fondo, el quinteto con base en Puerto de Vega vino a sonar tan orgánico como de costumbre. Y si bien aquello era la presentación de un nuevo álbum, ellos pisan sobre seguro al continuar con “Fall Apart”, de siempre uno de sus cortes con más gancho. A estas alturas dupla inicial de eficacia más que probada. Nos fuimos al suelo a pedido de Abel. El quinteto arremetió con otra de las que apuntan a clásico: “Break Out From Hell”, conjugando una vez más groove, técnica y pesadez.

Laura nos pidió aplausos para su nueva compañera en Aneuma. Una Jane Bass a la que ni siquiera el pequeño incidente previo arredró lo más mínimo. Aquí llegó por fin la primera de las novedades, no otra que la que da título al nuevo disco, esa “Flesh & Bone” que en su traslación al vivo parece sonar más heavy, menos marcial, y que ya demuestra ser puro gancho. “Guide Them To The Light” les procuró entonces un cierto descanso. No a Laura, inquieta como siempre aunque visiblemente incómoda con su corsé. Borja remató con otro buen solo aquí. El pequeño descanso que se tomaron sirve para después encarar con todo el nervio posible “Never Again”, con el infatigable Jorge Rodríguez volando con el doble bombo. Preciosa batería blanca a franjas rojas, por cierto.

Hubo mucho movimiento tanto arriba como abajo del escenario en “Creatures”, máxime cuando el cambio de ritmo del puente detona un circle pit en el mismo corazón de la sala. Los buenos coros de Abel, la pesadez que la banda desarrolla al final. A la larga otra de mis favoritas del set. Hasta aquí había sido una muy buena versión de la banda. Pero cuando Laura se va a camerinos, obvia el dichoso corsé y emerge en esa camiseta con mensaje (“Hating Me Won’t Make You Pretty”), es cuando de verdad dan la medida del pedazo de banda que son. Porque la luarquina, mucho más cómoda y suelta ahora, lo iba a dejar todo en un espectacular tramo final. Así en “Yell To The Sky” y cualquiera de los cortes que descerrajaron en este último tramo.

Abel no quiso olvidarse de los habituales agradecimientos. Y los duendes del directo, siempre tan puñeteros, dejaron a oscuras a la banda durante “Tear Down The Walls”. Otros quizá hubieran parado. Axl Rose habría sido capaz de cancelar todo un tour mundial. Ellos no. Siguieron adelante mientras pedían que ilumináramos con nuestros móviles. Y lo que en principio pareció un problema, en sus manos se convirtió en uno de los momentos más especiales del set. En “FrozenLaura bajó a la valla buscando la interacción con las primeras filas. El cambio de ritmo aquí fue uno de los más acentuados y a la vez efectivos de toda la noche. Finalmente para “Chain Reaction” se hizo de nuevo la luz, con ambos Suárez dejando buenos coros, mejores riffs y Borja dibujando un solo hábil y a rebosar de clase.

Fue precisamente la guitarra de Borja la que se quedó sin distorsión al comienzo de “Circles Of Fire”. Percance solucionado a la mayor brevedad y uno de esos cortes que rara vez fallan a los de Puerto de Vega. Al menos en nuestra presencia, y mira que desde el estreno de “Venom” en marzo del año pasado no han sido pocas las veces que les hemos visto. Sería entonces Jorge Rodríguez quien llamara nuestra atención, amenazando con no seguir hasta que no hubiese absoluto silencio en la Acapulco. La sala tornó en poco menos que biblioteca y el también batería de Sound Of Silence arremetió así con la final “Light The Torch Of Strength”, fácilmente el corte más veloz jamás grabado por los asturianos. Dice mucho de ellos que dejaran semejante pildorazo para el final. O para lo que ellos y ellas creían que sería el final.

Porque lo cierto es que la gente se puso tan pesada, en el buen sentido entiéndase, que no les quedó más remedio que volver del backstage. Como quiera que no tenían más repertorio del ya dispuesto, optaron por repetir alguno de los temas. Que uno de ellos fuera el siempre intenso “Your Doom” creo que habla bien del buen momento de forma en que llegaron a Gijón. Laura, aún en esta bola extra, estuvo tan generosa en lo gestual como eficaz en su registro roto y abrupto. En la reinterpretación de “Fall ApartPelayo, heredero de Kabbrath, subió a escena a hacerle los coros. El propio Borja invitaría a todo el mundo a subirse a las tablas y, así, entregar la definitiva “Break Out From Hell”. Gran final de fiesta, desde luego.

Se puede argüir en contra de la banda la escasa presencia de temas nuevos en lo que no dejaba de ser la presentación de un nuevo álbum. Algo que, intuye uno, obedece a la aún breve estadía de Jane en el seno del quinteto. Conforme se sucedan los ensayos amén de los respectivos directos, el próximo en el Vidiago Rock intentaremos no perdérnoslo, imaginamos que más novedades irán poblando los setlists. En lo personal agradecería “Overcome”, por motivos que ya expliqué en la respectiva reseña del álbum. En cualquier caso una banda que ha dado un pasito más en una trayectoria poco menos que meteórica. Su límite, como suele decirse, solo ellos saben dónde está.

Por nuestra parte nada más. Agradecer una vez más al personal de Acapulco por su trato exquisito, a Aneuma la invitación y a los muchos y buenos amigos la compañía. Es un gusto y lo sabéis. Nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz