La formación se encuentra actualmente grabando su próximo disco de estudio que presentará en el festival corverano. La cita tendrá lugar en su ubicación habitual, el Teatro El Llar de Corvera, el sábado 30 de agosto.
La formación melodeath ovetense Unexpectance nos presenta el primer sencillo de presentación de su próxima obra de estudio. «Momiji» nos llega en forma de videoclip, obra de Noelia Amieva. «Momiji» es un concepto japonés inexistente en nuestro idioma que se refiere a la contemplación en calma del cambio de color de las hojas de los árboles en otoño.
El nuevo trabajo discográfico de la banda es el cierre de una trilogía basada en la obra de Dante Alighieri, que arrancaba en el año 2016 con «La Metástasis De La Desesperanza«, y tenía continuación en «Vortex» allá por el 2022. Grabado por Daniel Sevillano y la propia banda, cuenta con mezcla por Daniel Sevillano y masterizado a cargo del guitarra de la formación Nacho Peña.
La que será su obra más ambiciosa tanto a nivel compositivo como lírico, ofrece estructuras más complejas, múltiples arreglos y un variado repertorio de registros vocales. En constante evolución el combo navega por el deathcore más ecléctico y el metalcore más progresivo, reescribiendo el concepto de metal moderno con letras en español. Con «Paraíso«, el tercer canto del poema medieval «La Divina Comedia» como fuente de inspiración, dan una vuelta de tuerca a un escenario donde la humanidad ha llegado al fin de sus días por su incapacidad para cambiar. Un viaje a través del espacio hacia un nuevo mundo durante el que toma consciencia de sus errores y llega a la conclusión de que sólo el conocimiento la liberará de sí misma.
“Skeletá” es el sexto trabajo del combo sueco Ghost, continuación del fantástico “Impera” de 2022. Tobias Forge se parapeta esta vez tras la figura de Papa V Perpetua para un verdadero festín de hard rock de regusto ochentero. Amén de una tonelada de voces coristas, le acompañan gente como Fredrik Åkesson (Krux, Opeth) en guitarras, Salem Al Fakir (que ya colaborara en el “Prequelle”) en teclados o Max Grahn (Dissectum, The Shattering) en baterías y coescritura de varios temas. Con el propio Forge como productor y con la ayuda de Andy Wallace (Dream Theater, White Zombie, Gojira, Soulfly…) y Dan Malsch (Doro, Suicide Puppets, Wicked Maraya…) en las mezclas junto al artwork de Zbigniew Bielak (Carcass, Vader, Gorguts, Paradise Lost…), el disco vio la luz vía Loma Vista Recordings el pasado 25 de abril.
A muchos se les llevarán los demonios tan solo con oír la tendida y poco menos que angelical introducción al álbum que propone “Peacefield”. Un coro in crescendo que desembocará en un tímido riff, taimado por una producción un tanto indolente, y en donde Forge, perdón, Papa V Perpetua introduce una de las líneas de voz más ochenteras que han entrado por mis oídos desde el último álbum de The Night Flight Orchestra. Muy lejos de aquél arranque fulgurante de “Impera” pero un corte, y esta es una máxima que se repite a lo largo de todo “Skeletá”, con un gancho de mil demonios. Rock de estadio, si lo queréis llamar así, auténtica seña de identidad de la banda a estas alturas de su (aún corta) trayectoria y un estupendo solo de Åkesson.
“Lachryma”, y ese videoclip a lo “Vampira” de la Devin Townsend Band, llevan dando vueltas por mi cabeza durante semanas. El modo en que los sintes me recuerdan a los siempre amables The Midnight. La mayor enjundia que portan las guitarras ahora y el mismo hecho de que el riff podría habitar en sus dos primeros discos sin desentonar. Unos Ghost más conscientes ahora de su faceta más autoparódica. Puede que las nuevas generaciones hayan encontrado a sus Kiss particulares, pero Forge no se olvida de otra serie de estribillos pegajosos, eficaces, redondos. Tampoco de colar uno de los solos más redondos de todo “Skeletá”. Ni siquiera de ese cambio de registro del epílogo. Tan ochentas. Tan virguero. Temazo.
Hablaba antes de esa cierta autoconsciencia tan inherente a una banda como esta y puede ser “Satanized” la que más incide en ese sentido. Unos Ghost que de nuevo juegan a hibridar los tonos más oscurantistas de “Opus Eponymous” con su actual deriva hacia el hard rock de masas. Otro estribillo para el recuerdo, pero también algún deje más oscuro en los engarces entre estrofas. Y una producción de auténtico lujo. Todo está donde debe y brilla en consecuencia. La línea de bajo, no podría ser más sencilla, ni tener más clase ni incitar más a menear la cabecina. En esto no fallan los de Forge y menos desde que, nueve millones de oyentes mensuales en Spotify mediante, lo económico ha dejado de ser un inconveniente para ellos. Juguetona como pocas dentro del álbum.
Algo tienen las teclas iniciales de “Guiding Lights” que siempre me llevan a pensar en, fíjate, U2. Que para mí fortuna nada más lejos toda vez Papa V Perpetua arranca a cantar aquí. Nunca tan agudo como en sus representaciones en vivo, pero con un carisma lo inunda todo. Balada, medio tiempo si así lo preferís, de un melancólico y también un elegante como pocas veces esta banda ha sido capaz de trazar. Por eso me da una cierta rabia lo escueto de su duración, ni tres minutos y medio, que termina por desembocar en una culminación algo abrupta. Repentina incluso, impropia de una banda tan acostumbrada a cuidar tanto los detalles como esta.
Bonito el juego entre teclas que propone de entrada “De Profundis Borealis”. Ese prólogo se rompe con alguna de las guitarras más crujientes de “Skeletá”. Y Ghost combinan así una cierta oscuridad, tan propia de su país de origen, con otra línea de voz de esas que sólo unos herederos directos de ABBA pueden alumbrar. El resultado es otro corte grandilocuente, por momentos excesivo, sustentado por una firme línea de batería, y que tirando de tópico crece una barbaridad con cada escucha. La multitudinaria banda en su encarnación más heavy, quitando razones a algunos, y sacando adelante un nervio que parecía ya perdido. Todo el tramo final, ese que alberga el cuidado solo de guitarra, me funciona. Es cierto, el riff que lo soporta es de una sencillez casi alarmante, pero engancha de lo lindo. Me enfada que no entre en las elegidas de cara al directo en la actual gira de presentación del disco, francamente.
Hablando de riffs sencillos, el de “Cenotaph” no podría ser más elemental. Aquí de repente cobra especial protagonismo el bajo del propio Forge, altísimo en la mezcla, para otro de esos cortes con un marcado aroma al mejor hard de los 80. Tamizado por otra línea de voz marca de la casa, podría contarlo entre los cortes medianos de “Skeletá”. Fredrik Åkesson, eso sí, está fantástico en el solo de guitarra. Casi más cercano a los Opeth de Mikael Åkerfeldt en los que también se desempeña. Me atrevería a decir que incluso al Petrucci más meloso en la recta final del mismo. Pero en suma una de las entregas que me ha pasado más desapercibida de las diez.
“Missilia Amori”, y tal vez esté solísimo en esto, pero tiene algo que me recuerda a Rush. Lo alto que está cantando Forge ahora. Ese bajo de nuevo tan presente en la mezcla. Medio tiempo contagioso, que sin caer en los ambientes más oscuros de “Satanized” ni rimar tampoco con sus primeros discos, es lo suficientemente hábil como para conjugar ambas corrientes en un curioso ejercicio de puro equilibrismo. Al final un corte que me retrotrae al hard de finales de los 80 con ese epílogo de nuevo grandilocuente (si bien algo engolado) tan habitual en el género.
Desde los ágiles dibujos de guitarra del prólogo en “Marks Of The Evil One” al bajo sintetizado de las estrofas, pasando por esas voces filtradas de Forge. Todo aquí casa con esa idea de llevar a esta banda hasta los confines del hard rock. El de sus paisanos H.E.A.T. ha sido un nombre que ha estado yendo y viniendo cada vez que alcanzaba este corte en cierto modo optimista y vibrante en la más pura tradición del género. Forge se reserva eso sí un epílogo de trazo sencillo pero rematado con otro hábil solo de guitarra. Puede que mereciera algo más que ese triste fade out final. Con eso y con todo otro estribillo de los que han acabado por echar raíces en mi subconsciente.
Pero “Umbra” es, para mí, la canción de este nuevo disco. Por gancho pero sobre todo por lo ambicioso de su sección solista. Incluso por algo tan simple como haber recuperado el cencerro. El Forge de las primeras estrofas no podría recordar más al de los primeros álbumes. En ellas me gustan los acentos de teclado casi tanto como lo hacen los contrapuntos que acompañan al vocalista en los estribillos. El juego entre canales que la producción otorga a la batería. La cuidada selección de riffs. Los crescendos. Y como digo ese juego entre guitarra y teclados del puente. Magnífica y, para servidor, desde ya una de las mejores obras que haya parido esta banda.
“Excelsis” me deja siempre la sensación de que habría funcionado en mejor medida en mitad del tracklist que no dispuesta como cierre y después de algo como “Umbra”. A la sazón canción más extensa de este sexto trabajo, balada elegante, con Tobias en tonos obligadamente amables, arropado por una cuidada línea de bajo pero también por un tímido Hammond y, claro, una de esas producciones que no reparan en gastos. El solo, o al menos la parte inicial del mismo, debería hacer las delicias de todo buen fan de Gary Moore. Lástima que en un corte de seis minutos, Forge le haya otorgado un desarrollo algo reducido… pero un final que me agrada en cualquier caso.
Resumiendo y aunque es verdad que en el tronco del mismo se suceden cortes que alejan a “Skeletá” del sobresaliente, bastante es que en plena cresta de la ola Forge y los suyos sigan apostando por las guitarras, las buenas composiciones, la gran producción y el buen hacer en lo técnico. En términos absolutos es cierto que “Impera” me gustó más. Pero “Umbra” puede ser fácilmente una de las entregas más redondas de toda su discografía. Los juegos tonales que se suceden a lo largo del mismo, hibridando su luz actual con la oscuridad del pasado, siento le dan al disco un aura muy especial. Y mientras que “De Profundis Borealis” pueda pasar desapercibida para muchos, por aquello de no haber entrado siquiera en los setlists de la gira, la sensación general que tengo a día de hoy es la de que queda Ghost para rato.
El próximo 13 de junio Metallica lanzará al mercado «Load (Remastered)«, una nueva edición de «Load«, álbum editado originalmente en 1996 como continuación directa del aclamado «Black Album«.
Nueva parada en casa paraMystereo tras la celebración de su 20º aniversario en el mes de enero (crónica). En esta ocasión la cita tendrá lugar en la Sala Buddha acompañados por unos hiperactivos Automatic Kafka, inmersos de lleno en la presentación en vivo de su nuevo disco “Immortal” (reseña).
Concierto organizado por la plataforma Tono Joven, comunidad nacida el pasado 2024 para dar visibilidad a artistas emergentes de habla hispana y que actualmente engloba más de 130 artistas en España y países como México y Colombia.
Entrada anticipada 10€ a través de Woutick, en taquilla 12’50€ incluida consumición mínima (agua, cerveza o refresco).
Nuevo disco para los hard rockeros clásicos de Vigo Zålomon Grass, viejos conocidos de esta casa y que, salvo catástrofe, estarán el próximo nueve de mayo en el Tizón gijonés. Ellos son Gabriel Mckenzie (guitarras eléctricas y acústicas, voz solista, coros), David Rodd (bajo eléctrico, guitarra acústica, coros) y Mauro Comesaña (batería, percusión, coros). “Trouble In Time”, para el que han contado con las colaboraciones de Iñigo Bregel, Ramón Figueira “Figui” y Alfonso García “Eski” se grabó a caballo entre los estudios Guitartown Recording Studios (Muriedas, Cantabria) y Rodd Studios (Vigo). Con Hendrik Röver y el propio Rodd como ingenieros, encargado este último de la mezcla y Röver de la masterización. María Llauger creó la portada sobre un concepto de trío gallego y todo el conjunto vio la luz el pasado diez de marzo.
“A Thing Of The Youth”, con Iñigo Bregel metiendo un Hammond por ahí, pone de relieve a los Zålomon Grass más vibrantes e incendiarios. Un hard trotón que llega a lindar con el heavy metal más iniciático y donde Comesaña entrega una imparable línea de batería. Cabe destacar la estupenda producción y mezcla de la que goza el álbum. El hábil juego entre canales es buena muestra. Este acelerado hard no quita para que Rodd brille desde las cuatro cuerdas. Tanto a lo largo de las estrofas más fulgurantes como en ese puente en el que las teclas de Bregel consiguen que la rima con Deep Purple sea casi inmediata. Un eficaz arranque con el fade out previo al epílogo como única pega.
El prólogo y las primeras estrofas de “Ruins Of The Modern Past” moderan ese hard tan vibrante del tema apertura y se conducen por otro de esos medios tiempos en los que tan bien se maneja el trío. Un avanzar más comedido que procura no olvidarse de mostrar el buen nivel técnico que atesoran. Los engarces entre las distintas estrofas son estupendos. Tienen clase y feeling. Mckenzie traza un solo que la mezcla llevará de un canal a otro, provocando una sensación curiosa si estás con auriculares. El puente que construyen a continuación y por el que habrán de colarse los Zålomon Grass más tranquilos y alucinados, viene acompañado de uno de los solos más interesantes por curiosos de todo el álbum. El trío se acerca tímidamente al blues para después recuperar aquella intensidad inicial y terminar con Mckenzie soleando a placer. Una de mis favoritas con el correr de las distintas escuchas.
“Bad Combination” sorprende con ese inicio tranquilo y reposado. También con la forma en que coloca la voz en un canal y el resto de líneas en el contrario. Esa calma inicial se quiebra para que el trío introduzca uno de los riffs con más gancho de todo “Trouble In Time”. Ruge además el bajo de un siempre inspirado Rodd y por ahí la banda compone un rock pegadizo (que no pegajoso) por otro lado no exento de esos dejes espaciales y alucinados en ellos tan característicos. La nota de color, no obstante, la pondrá Ramón Figueira con su armónica, decorando un vistoso y atractivo tramo final.
Tras la narración del prólogo, “Twelve Labors” desata ahora a unos Zålomon Grass algo más sureños. Mckenzie ha llevado a cabo aquí uno de los trabajos más interesantes en cuanto a riffs y melodías se refiere. Los primeros tienen gancho, a las segundas no les falta clase y, por si fuera poco, los solos con que engarza las distintas estrofas son fantásticos. Un corte que baila entre aromas zeppelinianos y en el que siento en todo momento que la banda vuela altísimo. Y el oyente con ella. En especial por cómo saben hacer gala de su buen nivel técnico sin llegar nunca a una mayor autocomplacencia. En otras palabras: es un temazo.
Escrita originalmente por Bobby Womack & JJ Johnson y re arreglada por la propia banda, “Across 110th Street” puede no resultar tan ambiciosa. Al menos en lo tocante al reloj. Pero es jueguetona, vivaracha y las congas de Alfonso García “Eski” no dejan de aportarle un aire muy particular, recordándome en cierto modo a aquella “Hechicera” de los ahora (tristemente) desaparecidos psicodélicos asturianos Acid Mess. Uno de esos cortes que he terminado disfrutando más con el corazón que con la cabeza.
Conecto en gran medida con ese transcurrir apaciguado de “Trouble In Time (suite)”. Estos son los Zålomon Grass más tendidos y elegantes. En esa calma que proponen sus primeras estrofas Gabriel Mckenzie traza una muy cuidada línea de voz. Todo el primer tercio de la composición le sirve al trío gallego para traer al frente su cara más experimental. Sin alardes y en su punto justo con la introducción de esos aires más blueseros que nos conducen hasta el puente. La calma de éste, rota por un vibrante Mauro Comesaña tras los parches, sirve en bandeja su cara más abiertamente gozosa y hard rockera. Hay líneas de voz en este tramo final que llevan días anidando en mi subconsciente. Mckenzie las saca adelante en su registro más alto y la banda termina por trazar un corte que apunta desde ya a fijo a perpetuidad en sus directos.
El de “I’m Feelin’ Lonely” es uno de esos riffs capaces de llevar en volandas a cualquiera. Tanto o más que esa infecciosa línea de bajo de David Rodd. Con la guitarra de Mckenzie aportando un mayor grosor ahora, si algo me gusta aquí es cómo la banda ha trazado toda una suerte de altos y bajos, idas y venidas, sin que el tema en su conjunto pierda un ápice de eficacia. Más bien al contrario. Pensar en los Queen más clásicos toda vez irrumpen los coros del tranquilo puente supongo que resulta casi inevitable. Los arreglos, la pegadiza y casi bailable base rítmica, los guitarrazos de Mckenzie. Todo el tramo final es magnífico.
A estas alturas del álbum puede que el riff que acompaña a las estrofas de “Contradictions” no capte tanto mi atención. Y da igual porque Gabriel Mckenzie vuelve a estar finísimo a la hora de componer y ejecutar sus líneas de voz. Un rock ahora más tendido ofrece a los Zålomon Grass más amables y apaciguados. Ahí me gusta la forma en que introducen el solo de guitarra. Un solo que puede pasar por el más ambicioso de todo el álbum. Y aunque quizá todo el tramo final y en lo que a mí respecta pase algo más inadvertido, lo cierto es que en resumidas cuentas me parece una más que honesta, cuidada y eficaz adición al catálogo Zålomon Grass.
Apenas dos años han transcurrido desde aquél estupendo “Space Opera” y pareciera que los chicos no tienen un solo segundo que perder. Un álbum que no llega a los cuarenta minutos pero en el que la banda vuelve a brillar como acostumbra. Sabiendo como sabemos además lo mucho que gana en directo una banda como esta, no podemos por mas que congratularnos del buen nivel que el trío muestra a lo largo y ancho de este “Trouble In Time”. Su rock “vintage” supone todo un soplo de aire fresco y orgánico como contrapunto a una realidad cada vez más líquida y artificial. Que nunca nos falte.
Vuelven Ofensivos y con ellos su ácida visión de la línea temporal que nos ha tocado en gracia sufrir. La remozada formación asturiana se compone ahora de Sebi al bajo, Viña en batería y coros, Viti en guitarra y coros, Fran a la voz, López en guitarra y voces, Kike en voces y Java en sonido y vídeo. De traerlo a la vida se encargó el propio Pablo Viña, quedando las labores de masterización en manos de Adrián Huelga y los Flying Faders Studios. Finalmente, Yolanda Martínez se encargó del diseño gráfico.
El caso es que sorprende el pequeño prólogo de “Republica Capilar Del Turkistan” con esos aires medio orientales. Aires que no llegan a leve brisa. Pronto Ofensivos acometen con habitual mezcla de punk y metal, alternando voces y acometiendo su conocida acidez lírica. Vibra Viña en baterías, ofreciendo a estos Ofensivos un nervio muy marcado. Ya lo dice la letra: “donde hay pelo, hay alegría. La vida no es triste aquí en Turquía”. Un primer corte que forma junto con los dos siguientes la primera de las tres trilogías que alberga este nuevo álbum. Los arreglos del prólogo vendrán a rimar con los que ocupaban el pequeño puente, allanando el camino a ese epílogo más acentuado. Un buen arranque.
“Pecados Capilares”, con esa intro a lo “El Club De La Lucha”, ofrece ahora una mayor pesadez. Aquí me agrada la faceta riffera que ofrecen. Intuyo para mis adentros que por la mayor tendencia al metal que deriva de ella. El caso es que me agrada la construcción de esta segunda entrega. Las líricas, que por espíritu me recuerdan a aquella “Ciudadano Terrorista” de Def Con Dos, ahorran en metáforas y, por ahí, resultan de lo más leales a la trayectoria de la banda. El caso es que aquí hay un puente que incluso podría pecar de elegante. Sorprendente (para bien) en un álbum de estas características. Testimonio, quiero pensar, de cuanto han cuidado estas nuevas composiciones.
Quizá ante la sola idea de que el oyente podría estar tomándose demasiado en serio este nuevo álbum, Ofensivos fusilan “Las Chicas Son Guerreras” (Coz) hasta las últimas consecuencias. “Los calvos son guerreros” tal vez contenga alguna de las estrofas mas deliciosamente hirientes que hayan trasladado a un disco jamás. Bienvenidas sean.
Ofensivos suenan mucho más reconocibles durante “El Llados Oculto De La Luna”, con los seguidores del infame influencer de origen insoportablemente pijo. El tipo es de Tres Cantos, que son con los que me quiero dar en los mismos dientes cada vez que veo el impacto que vendehumos como éste tienen en los más jóvenes. Por ahí toda la mala baba que Ofensivos (o quien sea) vierta contra él la recibiré siempre de muy buen grado. Además los asturianos lo han hecho insuflando ahora un pulso más rockero contra el que no queda otra que rendirse.
En los engarces entre estrofas de “Sexo, Autotune y Regueton” habita el que puede ser uno de mis riffs favoritos de todo el largo. Algo más acomodada en las mencionadas estrofas, aquí lo importante es desde luego el mensaje. Y sin ser yo el máximo enemigo del autotune (cuando se usa bien, como Daniel Gildenlöw y sus Pain Of Salvation en la fantástica “Wait” por poner un ejemplo), uno no puede más que asentir ante muchas de las afirmaciones que la banda lanza aquí. En el puente, que fusila el “Dale Don Dale” de Don Omar, quienes me vienen a la cabeza son Söax, por aquello de que ellos hacen lo propio con el “Gasolina” de Daddy Yankee. A centenares de millas en lo musical los unos de los otros pero muy solidarias en cuanto a líricas.
“El Viejo” me pasa algo más desapercibida con respecto a otras integrantes del tracklist. En lo musical aprecio su ágil línea de batería y alguno de los buenos riffs que Viti y López trazan aquí. Más tendida y desprovista de ese mayor nervio que sí tienen otras entregas, su letra echa mano de una cierta escatología tamizada por la habitual acidez de los asturianos.
“Tiktok Necesita Un Amiguito” resulta en una cómica cuña “comercial” de apenas veinte segundos con la red social de origen chino en su punto de mira. Así las cosas, “Roñones” recupera el nervio perdido. En lo musical puede ser uno de los cortes más trabajados no del álbum. El riff del prólogo, de hecho, no anda muy lejos del grunge más casual. Viña ha trazado otra ágil línea de batería. Y, sobre ella, Ofensivos muestran una mayor gravedad ahora, repleta de pequeños pero efectivos toques melódicos en lo que a guitarras se refiere. Porta además de una de sus letras más maduras, un puente generoso en lo técnico y un epílogo de no poco gancho. Fácilmente el corte más sorprendente de los diez.
En cierto modo más funky y juguetona, “Alexa” pone sobre la mesa la indolencia con la que hemos aceptado poner nuestra vida (o un gran porcentaje de la misma) en manos de grandes conglomerados multinacionales como Amazon, Google, Facebook… y la pérdida de libertades que tal acción trae aparejada. Ofensivos de nuevo obvian metáforas aquí, vuelven a arrimarse al ideario Def en lo musical y entregan una de sus líricas menos humorísticas y más dolorosamente certeras. Darse con la tapa del ataúd no sería lo peor que le podría pasar a George Orwell si le diera por levantar la cabeza.
Si estuviste en aquél Perversiones de 2024 (crónica), recordarás esta “Payasos En La Tele” que a la sazón les convertiría en ganadores de aquella edición. Una tan improbable como imposible colisión entre alguna de las coletillas más populares de Def Con Dos, Emilio Aragón y los propios Payasos De La Tele. Anda que estarán contentos unos y otros. Desprovista del factor sorpresa del resto de cortes pero, para un fan de Strawberry y cía como el abajo firmante, un gozo de principio a fin. Placer culpable, si lo queréis llamar así.
No sé muy bien si la palabra correcta es madurez pero sí que con respecto al anterior “Perdón Por El Retraso” Ofensivos me resultan ahora más certeros en lo lírico y compactos en lo musical. Y es que la banda, o esa impresión tengo, ha dado un paso adelante desde aquél tercer trabajo. Siguen siendo divertidos. La primera de las trilogías lo es a conciencia. Pero conforme se suceden los temas advierto una mayor gravedad, si se le puede llamar así, que me sorprendió en primeras escuchas y me enganchó en las sucesivas. Un álbum, y en su caso no es el primero, que resulta una cierta anomalía en estos tiempos en que algunos se empecinan en asegurar que, hoy día, muchas de las cosas que se dicen a lo largo y ancho del tracklist “no pueden decirse”. Ellos las han dicho. Entonces ¿cuál es tu excusa?
Mesenktet, que siempre había sido esa banda cuyo nombre me cuesta horrores pronunciar, presenta al fin su primer álbum. José Manuel Ortiz (guitarra), Víctor González (guitarra y coros), Iván de Jesús (bajo), Salvador “El Poyo” García (baterías) y Alberto Guerra (voz) forman la alineación de un debut al que adorna el arte de Godless Design (Sound Of Silence, Absalem, Secta…).
Me gusta cómo el piano de “Mandjet” se ve inundado a continuación de esa amalgama de sonidos próximos a la electrónica. Su trazo en ascenso pronto conduce a “Sueños Rotos”, primer corte con verdadera enjundia del largo. Aquí Mesenktet ofrecen de primeras una buena serie de riffs. Estos se colocan sobre un rápido caminar de Poyo tras baterías. Ritmo que se verá atemperado toda vez irrumpan las primeras estrofas. Aquí me agrada la dualidad entre los rugidos de Guerra al micro y la melodía que ofrecen las guitarras. Y aunque conecto en mayor medida con las voces más broncas que con las más agudas, el corte no deja de ofrecer una constante diversidad en este sentido.
Si bien el disco puede no tener la más brillante de cuantas producciones he escuchado últimamente, lo cierto es que Mesenktet se las arreglan para entregar una “Estigma” desgarrada y por momentos agónica. A veces desesperada, a ratos violenta, la banda no se conduce nunca por el camino fácil y es de agradecer el riesgo. Ciertos aspectos de la letra, no obstante, suenan a pura auto-reivindicación (“no entiendo por qué no estoy donde merecía”). Muy violentos aquí, especialmente mientras la composición alcanza un epílogo en el que Poyo dejará alguna de las baterías más veloces de todo el largo. Su estilo puede resultar divisor, gustar más o menos, pero creo firmemente que en lo variado de composiciones como esta reside lo mejor de Mesenktet.
“Vida Inerte” sorprende con ese arranque abrupto y descosido. Casi marcial. Plantea después un riff lleno de gancho unido a una gran variedad en voces. Hay estrofas bien respaldadas por el aspecto más melódico de la banda. También coros a voz limpia abriéndose camino entre el rugir tanto de voces como de guitarras. Me agrada ese puente que plantean. Rocoso y pesado. También lo funcional que resulta el epílogo, con las voces limpias en contraste con las más violentas. Los gruesos riffs contraponiéndose al poso más melódico. Y el solo cabalgando hacia el desatado y violento tramo final. Aún cuando noto alguna estrofa algo a contrapié, al fin y al cabo esto no deja de ser un debut, puede pasar por una de sus entregas más redondas.
Y no es que “Kairós” desentone. Tiene de hecho un arranque hábil desde el plano técnico. Prólogo que conduce hacia unas estrofas apoyadas en otro riff no falto de gancho. La banda suena algo más marcial aquí al tiempo que insiste en la dualidad vocal y un marcado acento melódico. El poso más atmosférico que ofrecen después los coros tiene cierta clase incluso. Para el puente quedan los Mesenktet más violentos. O, al menos, un par de destellos de la rabia e intensidad que pueblan otros rincones del álbum. De ahí al final todo se conduce dentro de estructuras más o menos predecibles.
El Alberto Guerra que irrumpe en las estrofas de “Humana Dispendium” puede pasar por el más certero de todo “Kairós”. Pero es que además la banda ha sabido conjugar esos tonos más violentos con pequeños oasis más calmos y atmosféricos, que amplían las miras del quinteto. La letra, ahora directa y sin asomo alguno de metáforas, contrasta con los destellos más melódicos y, por ahí, la banda construye otro corte (pienso) capital dentro del tracklist. El buen solo del tramo final, los coros o la firmeza de Poyo tras baterías. Un corte visceral y sincero como pocos.
“Whitechapel” sacrifica su elegante prólogo en pos de ofrecer a unos Mesenktet deliberadamente oscuros. Muy alto en la mezcla ahora el bajo de Iván de Jesús, algo de lo que se beneficiará el sonido global de este penúltimo corte. Aquella calma del arranque irá yendo y viniendo a lo largo de la composición, pero albergando ahora unas voces en constante juego entre registros. Para el tramo final queda un alucinado solo de guitarra, de nuevo su habitual juego entre registros y una cierta sensación de congoja y agonía. Fácilmente el corte menos amable con el oyente de los ocho. El cierre es para “Mesenktet”, outro que sigue donde lo dejara “Mandjet” y cierra este debut de los asturianos abrazando una mixtura entre lo electrónico y lo cinemático. Como si Trent Reznor cambiase de repente a Atticus Ross por Hans Zimmer.
Es un debut autoproducido y por ahí uno perdona ciertos pecados de juventud. El primero es el sonido del mismo, que puede no ser todo lo redondo que uno esperaba. Sin tampoco llegar a lo catastrófico, sí que es verdad que se resiente en comparación a bandas contemporáneas del género. Sea como fuere y a grandes rasgos me gusta cómo juegan a hibridar agresividad y melodía o cuan variado resulta el disco en cuanto a tonos. Yendo del grito más agónico al más oscuro sin ningún tipo de cortapisa. “Vida Inerte” pienso que sobresale por encima del resto de cortes. “Humana Dispendium” tiene una de las líricas más directas y sin ambages que he escuchado últimamente y “Whitechapel” acierta a la hora de ofrecer la cara más alucinada del quinteto. Es un primer paso. Confiamos en que vendrán más.
Los irreverentes Ofensivos nos presentan los primeros detalles de su próximo disco «Calvos, Egos y Likes«.
01 Republica Capilar Del Turkistán 02 Pecados Capilares 03 Los Calvos Son Guerreros 04 El Llados Oculto De La Luna 05 Sexo, Autotune y Reguetón 06 El Viejo 07 Tik-Tok Necesita Un Amiguito 08 Roñones 09 Alexa 10 Payasos En La Tele
Nacidos allá por el 2010 a través de la sátira desenmascaran musicalmente la idiotez y la indiferencia cabalgando entre el punk y el metal. Animales de directo a través de performances gamberras y políticamente incorrectas ofrecen un espectáculo divertido, teatral y festivo. La renovada formación tras las incorporaciones de Fran (Infección) en la voz, Pablo Viña a la batería, Kike Collado a la voz, y Viti Redondo (Ochobre, Sound Of Silence) a la guitarra ha cocinado a fuego lento 10 nuevos temas con producción de Pablo Viña y master a cargo de Adrián Huelga en Fying Faders Studios. El primer adelanto «República Capilar Del Turkistan» está disponible a continuación:
La primera parada en vivo para el combo afincado entre Avilés y Corvera será el próximo sábado 26 de abril como parte del concurso de versiones Perversiones organizado por la asociación Unirock en calidad de vencedores en la edición del pasado año.