Resurrection Fest 2026: Iron Maiden Retorna Una Década Después A Viveiro

Primera batería de confirmaciones con el denominador común de la exclusividad la que ofrece la próxima entrega del Resurrection Fest Estrella Galicia. Luce sobremanera el destacado regreso a Viveiro una década después de la leyenda británica Iron Maiden, inmersa en su espectacular gira «Run For Your Lives« con la que harán repaso los grandes himnos de su exitosa trayectoria.

Al anuncio se suman dos cabezas de cartel más como Limp Bizkit, en su único concierto en España en 2026 tras 14 años sin pisar nuestros escenarios y el icono de la provocación Marilyn Manson. Completan esta primera tanda de confirmaciones Trivium, Cavalera Conspiracy, que interpretarán de forma exclusiva el legendario disco «Chaos A.D.« de Sepultura. Desde EE.UU. llegarán P.O.D. y Blood Incantation que ofrecerán su único concierto en España en 2026. Converge, banda de culto del hardcore y el metal experimental también serán exclusivos en España en el 2026 así como los fineses The Rasmus y su rock alternativo melódico. La nueva generación del metalcore estará representada por Imminence en su único concierto en España en 2026 y Thrown. Los pioneros del metalcore alemán Caliban ofrecerán su único concierto en España en 2026 al igual que sus compatriotas folk metaleros Feuerschwanz, dueños de un vibrante directo cargado de energía. Desde Japón nueva exclusiva a cargo de Man With A Mission, una banda que combina el rock alternativo con una imagen distintiva y una legión de fans que no cesa de crecer. Siguiendo la línea de la exclusividad el hardcore más contundente estará representado por Get The Shot y House Of Protection, cerrando este primer avance, los islandeses The Vintage Caravan y su personal propuesta sonora enfocada en el rock psicodélico.

Los abonos se pondrán a la venta el próximo martes 30 de septiembre a partir de las 13 horas.

Crónica: Wacken Open Air 2025

Orientado en esta ocasión a la fusión entre el metal y el cosmos la experiencia en la tierra prometida germana no está al alcance de cualquier bolsillo. Para un español entre 600 y 800 euros es el precio a pagar por disfrutarla. Eso si “rain or shane” como es habitual en Wacken, la moneda está en el aire cada año. Entrada, viaje en avión u organizado, manutención, alojamiento y transporte diario son varias de las costosas tasas por las que metalheads de todo el mundo hacen cábalas cada año para acudir a la esperada cita con el llamado festival más grande del mundo. Aún así, el cartel de todo vendido volvió a lucir una edición más.

Abrieron el festival Dogma, banda femenina de impactante imagen, uniformadas como monjas, poses provocativas y “corpse paint” al más puro estilo King Diamond. Si bien no disfrutaron del mejor sonido posible al inicio del show, con el transcurso de los temas la experiencia fue mejorando considerable sobre todo tras la interpretación de un medley de temas clásicos de Pantera, Iron Maiden y Slayer destacando en la selección “Crazy Train” y “Paranoid” en homenaje al añorado Ozzy Osbourne.

Mas de quince años después de su paso por el festival Metalway celebrado en Zaragoza regresaba Lita Ford a los escenarios europeos. Inmersa en la celebración de sus 50 años en la música recogió el aplauso de una audiencia que esperaba ansiosa su retorno. Parca en palabras, sonrisa en boca todo el concierto, apostó a caballo ganador. Himnos de su trayectoria en solitario, de su paso por The Runaways y como no podía ser de otra manera rendir pleitesía a Ozzy Osbourne a través de “Close My Eyer Forever”, el carismático dueto que grabaron juntos allá por 1988 y que fue recibido por el público en un mar de aplausos.

Entrada la noche llegaba el turno para Nestor. La actual referencia mundial dentro del hard rock melódico tuvo que lidiar con la peor climatología del día, que no fue obstáculo para que ofrecieran uno de las mejores actuaciones de la jornada. Plenos de elegancia sobre las tablas, actitud y energía, la parada alemana de su gira “In The Name Of Rock ‘n’ Roll” no hizo más que acrecentar dicho status a través de un gran sonido y un inesperado pero gran detalle del vocalista Tobias Gustavsson. Agradecer en alemán al público su apoyo y entrega al final del show. Se llevaron una gran ovación, no era para menos.

La jornada de jueves contaba con varias celebraciones imperdibles. Grave Digger ofrecían un show especial 45º aniversario y Michael Schenker nos recordaría su imborrable paso por los británicos U.F.O. Los metaleros ofrecieron en su onomástica un concierto cargado de historia, energía y colaboraciones memorables, personificadas en Uwe Lulis, ex-guitarrista de la banda y Jamiro Boltendahl, hijo del vocalista Chris Boltendahl. Conmutaron una puesta en escena más austera de lo que se podría esperar de una fiesta de estas características por una atmósfera de celebración y nostalgia para demostrar que el heavy metal clásico sigue vivo.

Apenas un par de horas antes de tomar posesión del Faster Stage Michael Schenker nos recibía en sala de prensa para presentar en sociedad su próximo disco de estudio. Bajo el título de “Don’t Sell Your Soul” y vinilo en mano, el genial guitarrista teutón se mostró cercano y sonriente mientras desvelaba que el inminente show contaría con varias sorpresas que no debíamos perder. “My Years With UFO” no defraudó a nadie. Colección de clásicos a través de la garganta de un superlativo Erik Grönwall, aparición de Slash en el escenario en “Mother Mary” para gozo y algarabía de la parroquia, dejando para la parte final del show la colaboración en “Let It Roll” de un Michael Voss (Casanova, MSG, Wolfpakk) productor del nuevo álbum y el estreno en primicia del primer adelanto del mismo. Un concierto histórico para reafirmar su legado y afrontar el futuro con fuerzas renovadas.

Llegados al ecuador del festival y tras comprobar que Axl Rose ha dejado muy atrás sus mejores tiempos, de nuevo tocaba degustar una fiesta de aniversario. Arrancaba el día grande de esta edición del festival con la celebración de los 50 años de trayectoria de los suizos Krokus. Confirmación de última hora tras la caída del cartel de Saxon, su desempeño sobre las tablas echó por tierra cualquier tipo de anhelo por los británicos. Con una formación casi original en el escenario, Marc Storace en voces, Fernando Von Arb, Mark Kohler y Mandy Meyer a las guitarras además de Chris Von Rohr al bajo, ofrecieron uno de los espectáculos más orgánicos de toda la programación del Wacken. Directos y sin artificios se llevaron la aprobación y respeto de un público que reconoció el legado de los helvéticos gracias a su autenticidad y potencia.

Victory abrazan los tiempos actuales gracias a la energía intacta de Herman Frank, su guitarrista fundador y la sólida interpretación de su actual vocalista Gianni Pontillo. Lejos de ser uno de los shows más multitudinarios del festival, un buen número de apasionados por el hard rock clásico se congregaron con entusiasmo para disfrutar de las evoluciones de la banda nacida en Hannover. La selección de temas nuevos y clásicos ofreció una atmósfera de nostalgia que afortunadamente evitó caer en lo predecible. Algo difícil de conseguir y que significaría a la postre uno de los puntos fuertes de su show.

La segunda celebración del día sería para los 40º años de la publicación de “Balls To The Walls” de Accept, a cargo de su vocalista original Udo Dirkschneider. Con una actuación que dejo huella en el “holy ground” alemán, Udo respondió así a devoción total de un público que disfrutaba de un momento histórico, la interpretación íntegra del icónico álbum. En un magnífico estado vocal, el carismático voceras volvió a contar con su gran amiga Doro Pech sobre el escenario para interpretar la balada “Winterdreams”. Un show que se convirtió en un viaje auténtico a la era dorada del heavy metal.

Llegaba el turno para el que sorpresivamente sería la verdadera estrella del cartel de esta edición. Con un “infield” a rebosar Papa Roach se presentaron en Wacken para dejar patente y sin discusión alguna que poseían el mayor poder de convocatoria del evento. El que era su primer show como cabezas de cartel en un festival europeo congregó a más de 80.000 asistentes, desterrando cualquier duda sobre su posición en el line up. Su vocalista Jacoby Shaddix reflejaba la emoción del momento en su cara mientras agradecía la energía que llegaba desde el público. Una conexión intensa que se amplificaría con el recuerdo dedicado a Chester Bennington y Ozzy Osbourne a través de la sentida interpretación de las canciones “In The End” de Linkin Park y “Changes” del malogrado príncipe de la tinieblas. Con una producción de alto nivel, pirotecnia, fuegos, luces y sonido impecables, ofrecieron una experiencia catártica para reafirmar su posición de privilegio en la élite del metal moderno.

Dimmu Borgir no pisaba un escenarios en Wacken desde el año 2012 y no escatimaron esfuerzos por dejar su impronta en esta edición a través de un experiencia envolvente, oscura y majestuosa. Shagrath y los suyos ofrecieron un ritual sonoro de atmósfera hipnótica y solemne. Humo, luces ténebres y proyecciones simbólicas dieron lustre a un show que combinó teatralidad, brutalidad y elegancia sinfónica. No necesitaron interacción con el público, gracias a la intensidad desplegada sobre el escenario lograron mantener a la audiencia en trance durante todo el repertorio. La interpretación de “Cataclysm Children” tras más de una década fuera del setlist sería uno de los punto álgidos de una sinfonía infernal que reafirma a la banda como uno de los titanes del black metal sinfónico.

Afrontamos la última jornada con la formación austriaca Vulvarine, que a finales de octubre se pasarán por la Factoría Cultural avilesina y la incertidumbre de comprobar que Blackie Lawless se enfrentaría al exigente público alemán. Para sorpresa de casi todos ganó la mejor versión. La de un renovado frontman, activo, dueño del escenario y muy comunicativo. Con bastantes kilos menos y una voz cercana a su mejor época, su primera bala iría directa al corazón de la audiencia. Y es que arrancar su tiempo con “I Wanna Be Somedody” dejó patente que su tercera actuación en Wacken sería para recordar. Un repertorio repleto de clásicos que nos ofreció un viaje emocional a los años dorados de la banda.

Otra de las bandas que demostró su actual posición de privilegio dentro de la escena musical serían Gojira. El gigantesco impulso recibido tras su paso por la ceremonia de apertura de los pasados Juegos Olímpicos celebrados en París los ha llevado a encabezar carteles tan representativos con el del festival alemán. Su actuación refrendó una imparable evolución musical, nacida del groove metal técnico hasta los pasajes atmosféricos y melódicos que ofrecen actualmente. Ofrecieron uno de los shows más electrizantes del festival, apoyados por una puesta en escena que aportó pasajes visuales psicodélicos y proyecciones ambientales que envolvieron en una dimensión casi cinematográfica su concierto. Su impecable técnica sumado a sus habituales mensajes de conciencia ecológica, introspección y resistencia conectaron muy pronto con un público entregado al buen hacer de los franceses.

Desgraciadamente King Diamond sería el mayor damnificado por las condiciones climatológicas de esta edición. Y es que el bueno de Kim Bendix Petersen convocaría una audiencia que bien cabría en cualquier sala de conciertos de tipo medio. Eso no fue óbice para que ofreciera una puesta en escena a la altura de su legado, música, narrativa y teatralidad por momentos escalofriante. Armado con una voz que resiste impoluta el paso del tiempo convirtió su paso por un escenario inspirado en las mansiones victorianas tan presentes en su discografía, en una obra de teatro macabra. Hasta la lluvia ayudó a amplificar la experiencia, dando un aura casi ritual a su paso por Wacken.

Esta edición ya es historia, retorno al hogar a casa y vuelta a disfrutar de las comodidades que ofrece el día a día pero en el fondo ya sentimos emoción por lo que ofrece el próximo año. ¡Allí nos vemos, llueva o truene!

Texto y Fotos: José Ángel Muñiz

Crónica: StoneFest (Oviedo 6/8/2025)

Segunda jornada del StoneFest, que bajo los mismos rigores climáticos, iba a juntar a las bandas Repugnance, Ikarass, Asagraum, Totengott y Firtan. Vuelta pues a la sala de Kuivi Almacenes prestos a dar cumplida cuenta de tan suculento menú, más focalizado en el metal extremo, diverso y arriesgado, pero que congregó a un buen número de fans en las entrañas del remozado recinto ovetense.

Los legendarios death grinders mierenses Repugnance serían los encargados de calentar el ambiente. Clásicos donde los haya, su primer referencia de la que tengo conocimiento (la demo “Perpetual Penitence”) data nada menos que de 1991. Se dice bien y pronto. Ellos pusieron al frente su pasado más recóndito con una presencia y un buen hacer a la altura de su leyenda.

Pablo Deodato comanda desde baterías y Miguel Distorsión enfrenta los temas con la pasión de un colegial. En un minucioso repaso a su trayectoria, cupieron riffs de un corte más rockero. Puro rot n’ roll mierense para empezar el sábado con el mejor pie, con los propios Wizard Master, que habían tocado el día antes, sin perder ripio desde su puesto de merch. Se conjugaron voces, se tramaron algunos bailes. Y no faltó la de “vamos a tocar una lenta” para después proceder con su cara más distorsionada y violenta. Así sí.

Los durangueses Ikarass serían a la larga los grandes tapados del día. Con solo un disco en su haber, aquél “Relapse Into Desolation” de 2020, trajeron su post-metal a la Amenra para deleite de propios y extraños. Sucede a veces que uno acude al directo dispuesto a dejarse sorprender y la banda cumple con creces esas expectativas. Ya ese arranque atmosférico en crescendo ofrece visos de su clase. Enfrascados siempre en la búsqueda de atmósferas cargadas de post-metal tenso y desgarrado.

De su música emanó una tristeza que, golpe a golpe, les acercaba al doom más atmosférico. No fue poca la gente que se arrimó a verles. Ellos siguieron vagando por territorios inhóspitos, enfrentando pasajes limpios, casi cristalinos, a una aspereza que rayaba en la desesperanza. Ahí tiene gran parte de culpa el particular registro de Imanol M. Aginako al micro. Siempre a puro desgarro, frontman que se dejó la piel y la garganta sobre el escenario del StoneFest. Su música se apoyó en buena medida sobre lo emocional. Por ahí entiendo que a algún profano se les hicieran cuesta arriba. Yo no puedo más que reconocer que disfruté de su descenso hacia los abismos del alma.

Ayudó en buena medida el buen sonido del que gozaron. Una constante durante todo el fin de semana y debe ser puesta en valor. Las luces, o a ratos la ausencia de estas, amplificaba todo cuanto su descarga tuvo de sensorial. Me consta que más de uno y de dos se quedaron con su nombre y bien ganado se lo tienen.

El cartel iba a dar entonces un giro dramático con la venida de las neerlandesas Asagraum. Su black metal al modo clásico incendió la sala de Almacenes Kuivi. Al cuarteto se le puede acusar de cierto hieratismo, roto por la propia Obscura, alma mater de la formación, cuando presentaba los temas con sus cuernos apuntando al cielo.

Corpse paint mediante, su puesta en escena no pudo ser más clásica y elemental. El comienzo de set, feroz y descarnado, me llevó a pensar en bandas como Endstille, primeros 1349, Gorgoroth… Ellas enfrentaron su black metal con total convicción, con A. Morthaemer dejándose la piel tras el kit de batería, ya fuera con blast beats incesantes o un firme uso del doble pedal. Enorme labor la suya.

A ratos resultaba llamativo su black metal a plena luz de los focos. O cómo el calor imperante en la sala peleaba contra el frío que emanaba del escenario. Riff tras riff fueron componiendo un set que, a ratos, pudo pecar de cierta linealidad. Fue ahí donde Obscura conjugó un medio tiempo mientras ofrecía su voz más limpia. Oxigenó la descarga y les dio algo de resuello antes de un epílogo de nuevo violentísimo. Para el cierre quedó un cierto regusto a los Darkthrone del “Hate Them”, uno de mis álbumes favoritos del célebre dúo nórdico, y que disfruté de lo lindo.

Totengott contrapondrían entonces su habitual doom / thrash al avezado black metal de las neerlandesas. El trío, enfrascado aún en la gira presentación de su tercer largo “Beyond The Veil”, ofreció igualmente buenas dosis de intensidad y mal café. Ese que siempre deriva de “Marrow Of The Soul”, aguerrido arranque de set con un José Mora a tumba abierta tras baterías.

The Architect” amplificaba entonces su rango de acción. Son unos Totengott más atmosféricos, pero cuando llega el turno de ofrecer una pizca más de mordiente, estamos viendo una más que óptima versión del trío. Nacho arengó desde el escenario y el público supo responder en consecuencia. Es lo que tiene jugar en casa. Son muchas las veces que les hemos visto, pero no deja de sorprender cómo nunca dudan en enfrentar alguno de sus temas más extensos, en este caso “The Abyss”, que daba título a su segundo largo, y que para quien escribe siempre tendrá un significado muy especial.

Con “Beyond The Veil” dejaban fluir su vena más thrash, con un Chou Saavedra que había cambiado su guitarra, y que enfrentó esta línea vocal con especial vehemencia. Nacho había sacado de backstage sus habituales “trofeos”. Calaveras animales que alguno que otro entre el público hizo suyas. Antes del cierre hubo bromas de Chou con la calefacción. Mucho era el calor que nos atenazaba en la sala. Por supuesto, no se quiso olvidar de los agradecimientos. Pero para cuando arremeten con “The Golden Crest”, estamos viendo al Saavedra más activo que recordamos. Siempre cumplen y el sábado no fue la excepción.

Ni mucho menos contaba con poder ver a una banda como Firtan al lado de casa. Los alemanes, una de las formaciones más prometedoras del nuevo black metal alemán, llegaban al StoneFest con el impulso del fenomenal “Ethos” de 2024. Es algo que, pienso, conviene poner en valor. Citas como esta no abundan dentro de nuestro territorio. Contad con que haremos todo lo que podamos (y un poco más de lo que podamos, si es que eso es posible, que diría el inefable Mariano Rajoy) porque eventos alternativos como este proliferen en la Asturias de los macrofestivales horteras.

De Firtan lo primero que llama la atención es su puesta en escena. Esos ropajes roídos, el make up ennegrecido que portan. Y claro, la presencia de Klara Bachmair al violín. Figura de no poca relevancia en la banda, como se puede ver ya desde la inicial “Hrenga”. Su desempeño amplificaba el carácter un tanto espacial de ese inicio. En “Wermut Hoch Am Firmament”, no obstante, iban a concitar su cara más desenfrenada, caótica incluso, con C.S. dejando alguno de los solos más desquiciados de todo el fin de semana. Phillip Thienger comentó entonces que era su primera vez en España, y al alimón con su banda procedió a enfrentar un black metal de cariz más melódico. Aquí lució de nuevo Klara Bachmair durante un puente tranquilo, que nos condujo hacia terrenos casi oníricos.

Firtan fueron tramando un set atractivo por diverso. Como muestra un botón: de la gravedad inicial de “Arkanum” a la inusitada violencia de “Faðir”, con el Thienger más visceral de la noche. Bañados en luz verde, sonaban intensos, compactos y realmente redondos. Y aunque quizá por el cansancio acumulado de ambas jornadas, disfrutase en mayor medida de sus cara más atmosférica, lo cierto es que cuando pusieron toda la carne en el asador sorprendieron con black metal hiriente y visceral. Por ahí tal vez que se fueran a bambalinas y dejaran a Bachmair y su violín a solas sobre el escenario. Uno de los momentos más especiales de todo el festival. Sin olvidarse de los debidos agradecimientos, se despidieron haciendo gala de su cara más grandilocuente y también desesperada en un final memorable. Bolazo, si me preguntan.

A grandes rasgos, todo esto dio de sí la jornada del sábado. Una propuesta valiente, un ramillete de bandas nada habituales por la región y una organización de diez. Poco más podemos pedir. Si acaso que el calor no os atenace del mismo modo en futuras ediciones. Por ello queríamos mandar un sentido agradecimiento a la organización del StoneFest, a los técnicos de sonido, a las diferentes bandas y a la mucha gente con la que departimos en algún momento a lo largo del fin de semana. Ya saben: nos vemos en el siguiente.

Raposu Rock 2025: Novedades

La 9ª entrega del festival Raposu Rock presenta novedades en su cartel. La gala solidaria tendrá finalmente como protagonistas a Drunken Buddha, Pripyat que toman el relevo de Brutalfly, Sacavera y Jeremías El Babuino. La cita tendrá lugar el sábado 6 de diciembre en la gijonesa Sala Acapulco.

Manteniendo su santo y seña, la recogida de alimentos con destino a la cocina económica de Oviedo, aportando un kilo de alimentos no perecederos se entrará en el sorteo de CD’s de los grupos participantes. El objetivo este año es superar los 2500 kilos de alimentos. El precio de la entrada anticipada es de 10€ (13€ en taquilla). Venta física disponible en los siguientes puntos:

Crónica: StoneFest (Oviedo 5/8/2025)

Nueva edición, por partida doble, del histórico StoneFest. Regresó uno de nuestros festivales alternativos por antonomasia. Y lo hizo estrenando nueva sede, Kuivi Almacenes, para llenar un viernes de stoner y sludge, más un sábado más centrado en el metal extremo. Un plato bien diverso para gusto de casi todos, y que viene un poco a quitar razones a quienes llevan tiempo quejándose de que a esta región ya solo vengan las cuatro, cinco, seis bandas de siempre. Phoenix Cvlt, Bifäz, Voul, Mars Red Sky y Wizard Master eran los elegidos para la primera jornada y allá que nos fuimos, prestos a dar cumplida cuenta de todo cuanto aconteciera.

Llegamos a tiempo para recoger nuestras acreditaciones, acceder a la sala y ser recibidos por las sonoridades oscuras y la temática religiosa de los asturianos Phoenix Cvlt. El trío, con Aitor Lucena (Narwhale, ALMS) en guitarra y voces, procuró una apertura al festival entre lo vibrante y lo alucinado. Se leyeron versículos, se descerrajó una buena suerte de riffs y se optó por una versatilidad, un atrevimiento en las estructuras, que fue, en definitiva, el mejor anticipo a lo que estaba por venir.

No fue mucho el rato del que dispusieron. Quizá de ahí el modo en que enlazaron un corte tras otro. Y qué llamativo resulta cuando Lucena abandona su guitarra y arremete con la travesera, adoptando así el trío un aire aún si cabe más alucinado, con un bajo distorsionado hasta sus últimas consecuencias. El de los sevillanos Orthodox fue un nombre que acudió a mi subconsciente en varios momentos de la descarga. “Sacrificio”, del pequeño Ep “La Profecía” cerró el breve set dejando, pienso yo, un buen sabor de boca. Muy atentos al material que está por venir de los de La Felguera.

Los cántabros Omar (batería, voces) y Carlos (guitarra, voces), es decir, Bifäz, vendrían entonces a darle una vuelta de tuerca más al cartel. Se presentaban en el StoneFest con apenas un Ep en su haber, aquél “Extinción” de 2024, prestos a inundar la sala de su conocida amalgama de sludge y stoner. Aquí me agradó el arranque tan espacial que propusieron. Hábil escondite de la intensidad que desplegarían más adelante. Y es que si por algo destacó el dúo fue por el modo en que supieron alternar ritmos arrastrados con otros más trotones, siempre sin perder esa cualidad tan riff oriented de su música. Carlos, a veces sentado, otras de pie, hizo buen uso de un buen número de pedales y efectos, amplificando sobremanera el rango sonoro del dúo.

Recayeron las labores de sonido en el Blues&Decker Diego Reyes y Kuivi Almacenes respondió a la altura de lo que se esperaba. Bifäz prosiguieron entregando voces agrias y mucha diversidad en cuanto a texturas, algo que sorprende tratándose de solo dos músicos sobre las tablas. Y ya que estamos con los parecidos, no logro deshacerme de lo mucho que me recordaban a los primeros High On Fire en las partes más veloces. Mucho ruido y mucha mala baba, cerrando un set tampoco demasiado extenso en una vertiente mucho más atmosférica, que en cualquier caso no obvia un cierto nervio. Nos agradaron.

Le iba llegar el turno entonces a Voul: Alberto en guitarras, El Adrift Dani al bajo y Edu, ex de los míticos sludge madrileños Moho, en baterías. Trío sin mayor intención que la de derrumbar Kuivi Almacenes hasta los cimientos. Mucha, muchísima la intensidad que emana del escenario ya desde los primeros compases de “Fear”. Y sí, a ratos me recordaban a los propios Moho. También a Eyehategod, si bien diría que no alcanzaron a sonar tan desesperanzados. Y sí que tendieron ritmos y riffs hacia el hardcore.

Decir que Edu se dejó el alma en cada golpe sería hacer escasa justicia a la vehemencia que empleó a lo largo de todo el set. Sin desfallecer un ápice, arremetió contra su kit de batería como si en el empeño le fuera la vida misma. Según nos dijo, alrededor de dieciocho años llevaba sin tocar en Oviedo. Se dice pronto. En el set hubo momentos de cierta alternancia. Ahí me gustó el equilibrio entre calma y nervio que propusieron, con una muy fina labor de Alberto, inequívoca pose con su Telecaster, en ambos registros.

A lomos de esa batería descosida, acometen un sludge feroz y violento ahora. Puede que el wall of death propuesto por Edu resultase infructuoso (“ha salido regular esto”), pero cuando ellos se concentran en su faceta instrumental, realmente estamos ante una banda de un nivel altísimo. Como altísimas fueron las pulsaciones en la final “Fucked Up System”, minuto y pico de pura agresión sonora. Tremendos.

Así las cosas, el festival iba a virar de la intensidad y la rabia de Voul hacia el tendido stoner de aires psicodélicos de los franceses Mars Red Sky. Los de Burdeos, enfrascados aún en la gira de presentación de aquél “Dawn Of The Dusk” de 2023, vendrían a poner la calma allí donde antes habitó el nervio.

De entrada llama la atención su puesta en escena. Esa batería naranja, situada tan al frente del escenario. El gong tras ella. Su sonido se avino a un stoner clásico, comandado en voces por el casi etéreo registro de Julien Pras. Su aparente fragilidad contrastó con su buen hacer a las seis cuerdas, con especial acento en la creación de riffs a menudo elegantes y siempre eficaces. MatGaz tras la llamativa batería no vino a dejarse la piel del modo en que Edu lo había hecho con anterioridad, pero de justos es decir que trazó, seguramente, muchos de los licks más llamativos de toda la jornada.

A ratos, y particularmente cuando el trío suma sus voces, alcanzaron a sonar más contundentes. Siempre sin perder de vista esa manera tan cuidada y personal de entender el género. A ratos más psicodélicos, sorprende no obstante el uso de algún que otro apoyo externo. Pequeños detalles que quizá resten en lo orgánico pero que vinieron a sumar en lo alucinatorio. Las últimas líneas de voz de Julien Pras, muchas veces impasible, aparentemente algo tímido, vinieron a sumar a ese cariz casi etéreo de finales del set. Curiosos, me agradaron.

Para el cierre quedaba una propuesta más homogénea. Los romanos Wizard Master y su stoner elemental, casi canónico, ofreció quizá sorpresas a su paso por el StoneFest. Lo que no quita para que el agitar de cuellos y melenas en primeras filas fuese prácticamente una constante a lo largo de la descarga. De entrada llaman la atención los chalecos que lucen. “We don’t believe in anything” (“no creemos en nada”) proclama Mano Sinistra, voz y guitarra de los italianos. A tenor de lo oído en la sala de Kuivi Almacenes, sí hay algo en lo que creen.

Y es que el cuarteto ofreció una lección de como facturar stoner rock, con trazas doom, sin abandonar ese regusto a los primerísimos Black Sabbath tantas veces inherente al género. Telúricos, orgánicos, armados con buenas dosis de fuzz, derrochando grosor y siempre bajo ese peculiar registro de Mano Sinistra. Quizá lo extenso de sus temas, también el empacho de riffs que nuestros cuerpos habían acumulado durante la jornada, contribuyeran a que nos resultaran algo lineales. Otros, en relativa proporción, supongo que disfrutarían con tan férrea adhesión a los preceptos del stoner rock.

Hubo algún que otro percance con el bombo de la batería, solucionado al vuelo y sin que la descarga se detuviera en ningún momento. Ni un segundo que perder, no obstante tampoco quisieron olvidarse de los habituales agradecimientos. Para el cierre y mi sorpresa, dejan algún riff de un cariz más sureño, también una cierta calma, justo cuando coincidíamos en que el set corría el riesgo de retorcerse sobre sí mismo más de la cuenta. Fue por tanto un buen final, con una más que aceptable afluencia de público para un viernes de vuelta a la rutina, con los muchos gastos que esta acarrea de modo inevitable. A nosotros ya solo nos quedaba redactar esta crónica y velar armas ante la segunda jornada. Esa, como suele decirse, es otra historia.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Pucela Heavy-Rock Fest 2025: Horarios Oficiales

La Asociación Pucela Heavy Rock de Valladolid desvela los horarios oficiales de su quinta edición que tendrá lugar el próximo 6 de septiembre en su ubicación habitual la Playa de las Moreras de la capital pucelana.  

Apertura de Puertas 20:30 horas
Alterade 21:00 horas
Aneuma 22:30 horas
Flotsam & Jetsam 00:00 horas
IronWhat? 01:45 horas

Con acceso libre y un cartel más que atractivo la Asociación Pucela Heavy Rock continúa creciendo manteniendo el objetivo de ofrecer en cada edición un festival gratuito con los mejores grupos nacionales e internacionales de hard rock y heavy metal.

Crónica: Rockvera Fest (Corvera 30/8/2025)

Regresó el  Rockvera Fest y lo hizo por todo lo alto. La alta afluencia de publico, ya desde la sesión vermú de la mañana, vino a confirmar por un lado la buena salud del festival, de la cual nos alegramos, pero también el acierto del cartel elegido. A saber: Ochobre y Tribute Against The Machine por la mañana, Maverick,  November, La Tarrancha, Leize y Dünedain. Una oferta, como viene siendo santo y seña de la casa, de lo más diversa, que se desarrolló en una jornada de altas temperaturas. El calor llegó a ser sofocante a lo largo del día, pero nada en comparación con el cariño que la fiel audiencia brindó a las distintas formaciones del cartel.

Nosotros cumplimos con lo nuestro y llegamos pronto. Recogimos nuestras acreditaciones, atento y raudo el equipo del Rockvera ya desde primeras horas, y bajo un sol de justicia nos acercamos a ver a la buena gente de Ochobre. “Entamaremos esto, peña”, nos pregunta Reichel Machinee. La también voz de La Mørgue derrochó fuerza y carisma ya desde el arranque. La gente se fue sumando gradualmente y su particular manera de entender el punk rock cayó de pie el pasado sábado en Corvera. La descarga, que se produce en la calle, en la puerta misma del teatro el Llar, iba sobre ruedas, aunque muchos buscaron la sombra de los árboles o del propio recinto y no seré yo quien les culpe.

Sea como fuere, Ochobre no perdieron la oportunidad de traer de vuelta a Java, anterior batería de la formación, para tocarse un tema con la banda. Punk rock contestatario y mucha energía para empezar el día de la mejor manera: disfrutando de buena música en vivo y de una banda que realmente parece disfrutar sobre las tablas. O, en este caso, el asfalto. Ochobre se despedirían con su ya habitual “¡Autodefensa, muyer!”. Al igual que sucedería más adelante con La Tarrancha, su sonido se encuentra en las antípodas del tipo de bandas que os solemos traer por aquí. Aun con eso, siempre es un gusto encontrárselos.

Tribute Against The Machine son ya unos clásicos del certamen. El cuarteto, en riguroso homenaje a Tom Morello y cia, ofreció en la matinal corverana muchas de las razones que convirtieron a R.A.T.M. en una de las bandas más excitantes del planeta música. Apuesta segura para la organización, ya era mucha la gente que se agolpaba a aquellas horas. “Bombtrack” dio una vez más el pistoletazo de salida y T.A.T.M., que gozaron de un gran sonido ya desde las primeras notas, pusieron a bailar a Corvera. A los propios que ya estábamos, a algún que otro extraño que pasaba por allí.

Al set le faltan pocas joyas del repertorio original. “Bulls On Parade”, “Guerrilla Radio”… Los Azure Nacho (batería), Rojo (bajo) ponen la base rítmica, J.M. Navarro “Nava” se mete en la piel de Zack De La Rocha y el Onza Markos hace las veces de Tom Morello. Puede ser que “Snakecharmer” pase algo inadvertida, que es justo lo contrario que ocurre con “Take The Power Back”. En “Township Rebellion”, Nava puso a prueba nuestras articulaciones mandándonos al suelo. En el corazón mismo del set iba a tener lugar un pequeño homenaje a Daniel “Danielín” Jiménez de Anarquía Positiva, recientemente fallecido. Don Nadie se sumó al cuarteto y juntos interpretaron “Toma El Poder” de la histórica formación asturiana.

Puede que echara en falta un corte como “Sleep Now In The Fire”, por lo mucho que el riff invita a mover nuestros desgastados cuerpos. Pero cuando ves al público volverse totalmente loco (y mira que era temprano) con “Killing In The Name” (“¡la lechuga está pocha!” cantaron algunos), caben pocas quejas más allá de aquellas achacables a las bandas tributo.

Maverick nos parecen una banda en constante crecimiento y su paso por el Rockvera vino en gran medida a refrendar esta idea. No es ya el ímpetu con el que hacen suyo el escenario del Llar, algo que se presupone en una formación joven como ellos. Es la forma en que han sabido dar forma a un setlist que bebe del punk pero se alimenta de influencias muy diversas. Es algo que explica la mucha gente que, cuando faltan cinco para las siete, está sin perder ripio en el teatro.

Pero como los duendes del directo son así de puñeteros, ellos se quedaron sin sonido por PA en uno de sus cortes iniciales. Toda vez resueltos los inconvenientes, recordaron sus primeros pasos como banda a través de la iniciática “La Espiral”. En “Cometas” su habitual punk multi influencial se alimentó de riffs más contundentes, mientras que “Luces De Ciudad” ofrece ahora a unos Maverick más diversos, alternando calma y melancolía con rabia y sentimiento. No faltó su ya habitual revisión del “All I Want” de A Day To Remember, ni tampoco sus buenos pogos y bailes durante “Travis Bickle” o los agradecimientos al gran Felipe Suárez, fotógrafo oficial del festival y mierense como ellos. Lo dicho, andan con la flechita para arriba y nos alegramos infinitamente.

A November, superbanda de hard rock de reciente creación, les iba a tocar lidiar con los nervios del estreno. Venían además con sorpresa, la presencia de Kay Fernández (compañero del guitarra Diego Riesgo en Drunken Buddha) tras la batería y un disco, “The Long Way Home”, que pasó con buena nota por esta página. Dice algo bueno de la nueva banda de Dani G. (Darksun, Last Days Of Eden) la mucha gente que se acercó a verles, aun cuando al disco le faltan unos días para su presentación en sociedad.

Pero es que “Tear Down The Kings” ya demuestra que Dani G. está de lo más cómodo en esta nueva piel de puro hard rock. Con la chaqueta y las gafas, dirigió a los suyos con gesto risueño, entregando buenas líneas de voz ya desde el comienzo y sabiendo delegar en sus compañeros según la ocasión lo precisara. Como cuando Diego Riesgo toma la tarima (y el podio) para su primer solo de la tarde. Ellos se traían muy estudiado el set. “One Of A Kind” suena chulesca incluso. November enlazan con “Egomaniac” y, por entrega tanto de ellos como del atento público del Rockvera, todo parece estar donde debe.

Alex Tilles, Gibson SG en ristre, echaría mano del slide para el riff de “Vegas Queen”, quizá uno de los cortes que más creció en esta traslación al directo. Estábamos en Las Vegas, después de todo, como bien se encargó Dani G. de recordarnos. Del mismo modo, comentó la suerte que tuvieron de tener nada menos que a Bumblefoot colaborando con ellos en el corte “Never Lose Your Hopes”. Aquí Diego haría de nuevo suyo el podio y deleitaría a Llar con uno de los mejores solos del set. Me atrevería a decir que de la jornada incluso. Dani G. haría suyo entonces el teclado que se encontraba junto al kit de batería, asegurándonos que, “aunque nunca llueve eternamente, a veces el cielo se nos cae encima”. Era el momento, claro, de “Skyfall”. Inciso en clave de balada, que amplió los márgenes del show dejando su nota más emotiva. Nos agradó lo profundamente orgánicos que sonaron. No hubo más coros aquí que los que Fer Espina, Alex Tilles y, ocasionalmente Diego Riesgo, nos brindaron.

Tuvo que ser precisamente durante una estupenda interpretación del tema que da nombre al debut, “The Long Way Home”, que una cuerda de la preciosa Les Paul de Riesgo dijera basta. Él no se achicó ante el percance, quienes le conocéis sabéis de sus muchas tablas, y toda vez concluido el corte echó mano de otra seis cuerdas y encaró la recta final como si nada hubiera pasado. Dani G. aprovecharía entonces para llevar a cabo los obligados agradecimientos. También las presentaciones. Y comentar lo curioso que resultaba montar “un proyecto de rock americano y presentar el disco en Las Vegas”. Para el final quedó producción propia, “When The Door Is Closed” y ajena, con el clásico de GotthardAnytime, Anywhere”. No se nos ocurre mejor puesta de largo. Un acierto y grande de la organización y una banda con mimbres suficientes como para conseguir grandes cosas. Esperamos ser testigos.

La Tarrancha supondría entonces un giro radical al cartel. Su ska punk pondría a saltar y bailar al Rockvera, empastando reivindicación y fiesta con soltura y decisión. Un poco como sucediera con Ochobre a la hora del vermú, su sonido tiene difícil encaje en un medio como este. A decir verdad, sus conciertos siempre resultan agradables y, por ahí, nos ganan.

El trombón de Fabien Díez echa humo. Ellos llevaban veinte años sin tocar en el Llar, como bien se encargó de recordarnos Delfo Valdés, voz de la numerosa formación asturiana. En lo personal y de las veces que he coincidido con la banda, podría decir que la del sábado pasado fue la que más me enganchó de todas. La conexión con la gente, el sonido tan redondo que ofrecieron. Todo fraguó para ver una gran versión de ellos. Hubo recuerdo a Las Seis de la Suiza, cantos antimilitares, pogos, bailes, fusión y mucha energía. Incluso una pequeña re interpretación de “Cherry Coke”, sintonía de cierto refresco de los años noventa. Se despidieron con “Aprendiendo A Correr”, mostrándose infalibles una noche más.

A Leize le tocaba llenar el Rockvera con su clásica encrucijada entre rock urbano y heavy metal. Banda con cierto estatus de culto, que no se prodiga en exceso por nuestra región, pero que recibió un calor y un cariño por parte del público como hemos visto muy pocas veces. De entrada llama la atención la intro que utilizan, no otra que la sintonía de “El Hombre y La Tierra”, la celebre docuserie del malogrado Félix Rodríguez De La Fuente.

Tras ella, “Acosándome” supone un pistoletazo de salida de puro rock and roll enérgico y vibrante. Félix Lasa, puro carisma, dirigió al cuarteto sin perder la sonrisa. Muy risueño, mostrando su característico registro y dejando claro, ya desde el arranque, que esta iba a ser una noche para el recuerdo. Y es que Leize, visto lo visto el sábado, parecen atravesar un momento más que dulce. Porque cuando atruena el doble bombo de Ibi Sagarna en “La Rueda”, el Llar corea aquello de “por tu libertad nadie luchará” y ellos enlazan con el pulso más hard de “Caminando”, no queda otra que rendirse.

Fue un gran inicio de show. Y Mikel Lazkano, preciosa Epiphone blanquinegra en ristre, disfrutó de lo lindo sobre el escenario. O sobre la oportuna tarima. “Futuro Para Mí” mostró entonces un cariz más urbano. Leize fueron construyendo canción a canción, riff tras riff, un set atractivo por diverso. Es algo que se hace notar cuando enfrentan “Mi Lugar”, de aquél “Deriva” de 2019, y de pronto emerge un rock and roll clásico y elemental, con quizá el Lasa más chulesco de todo el set. El siempre inquieto bajista Toño Rodríguez y Lazkano se harían uno en la tarima durante el solo. Alberto P. Velasco, bajista de Dünedain, no perdía ripio desde un lateral del escenario.

Hundiéndome En La Noche” pondría altas dosis de feeling al set. Del solo aquí se encargó el propio Félix Lasa. Al público se le contagió el buen rollo que se respira entre ellos. También su energía. Toño no paró un solo instante, sudando de lo lindo, dejándose la piel con un único propósito: defender el legado de Leize tal y como se merece. Pero es que además, el de “No Me Da La Gana”, con esa catarsis grupal en la tarima, pudo ser otro de los mejores solos de todo el festival. Ellos pondrían entonces una pizca de calma. Lasa se quiso acordar de quienes han sufrido la devastadora ola de incendios de las semanas anteriores, dedicándoles “A Tu Lado” del ineludible “Buscando… Mirando” de 1989. La gente se desgañitó de lo lindo aquí.

La más reciente “Imparable”, es pura idiosincrasia Leize en forma y letra, pero es “No Podrán” la que entrega una versión más poderosa del cuarteto, inasequible aún al desaliento. El final, no por esperado resulta menos contundente. Y es que quien más quien menos se volvió absolutamente loco cuando enfrentaron cortes como “Sospechoso”, o los emblemáticos “Buscando… Mirando”, “Devorando Las Calles” y “Muros”, con todo el recinto coreando aquello de “Si sobrevives, cuéntame la verdad”. Unos Leize por los que no parece pasar el tiempo. Rejuvenecidos con la entrada de Mikel Lazkano en 2019 y que pasearon su legado sin mácula por el Rockvera. Toda una lección de rock and roll.

El heavy / power metal de Dünedain iba a suponer el broche a esta nueva (y creemos que triunfal) edición del festival. Sin embargo, no iba a ser una cita fácil para ellos. O, por ser más precisos, para su vocalista Nano, quien aparecía el sábado por Corvera con su pierna derecha completamente inmovilizada. Cualquier otro habría cancelado el show. Pero, como quedó demostrado el sábado, Nano no es cualquiera.

Y es que termina la intro y Dünedain irrumpen a revientacalderas en escena con “A Un Paso Del Cielo”. Miguel Arias iba a dar una lección de doble pedal durante toda la noche. Desde luego que no traicionarían su esencia, conduciéndose por caminos tranquilos y reposados. En absoluto. Su power metal brilló en Corvera como nos tiene acostumbrados. Y si bien Nano vio inevitablemente mermados sus movimientos sobre las tablas, ahí estaba el bajista Alberto P. Velasco para recorrerse el escenario de lado a lado sin dejar de buscar la conexión con la gente. “Legado” deja voces agudísimas, marca de la casa, mientras que “Vuela” entregó alguno de los riffs más llamativos de todo el set. La reciente “Fénix”, estrenada el pasado mes de junio, ya apunta a que podría quedarse largo tiempo en su setlist.

La que lleva tiempo instalada en ellos es “1000 Golpes”, a día de hoy su canción con mas reproducciones en su canal de Spotify, y que desde luego no me esperaba a estas alturas del set. Antes de “Unidos” hay un agradecimiento a “la gente que sigue creyendo en el heavy metal”. Es uno de sus cortes más definitorios e idiosincráticos, pero también un pequeño soplo de aire fresco en un set sustentado, en gran parte, por sus cortes más trotones y rotundos. Buenos solos doblados de Tony Delgado y Mariano Sánchez aquí. Detalle de buen jugador el no querer olvidarse del resto de bandas del cartel. Para ellos fue “La Misma Canción”. Y es que, al final y diferencias estilísticas al margen, estamos todos en el mismo barco.

Pero yo sufría cada vez que el lesionado Nano se subía a la tarima. El frontman fue todo esfuerzo y pundonor en la noche del sábado y de justos es insistir. Ellos encararon la recta final, ya con un calor cercano al agobio en el Llar, pero sin dejarse un ápice de energía por el camino. “Mi Alma Sigue En Pie”, como es natural, recordó a los Dünedain más pretéritos, pero es “Tu Sueño” la que pone a saltar al público del Rockvera. Eran muchas las horas que el equipo de Heavy Metal Brigade llevaba al pie del cañón. Pero cómo abandonar cuando uno ve los esfuerzos de Nano por sacar adelante el set. El empuje de la gente. Los puños al viento…

En “Por Los Siglos” hubo un pequeño agradecimiento al bueno de Jorge Sanz (Monasthyr), y la banda encaró la recta final con “Corazón De Invierno”, poniendo el broche a un nuevo Rockvera cuando faltaban cinco para las dos de la madrugada. Bastante bien considerando las circunstancias en las que habían acudido a la cita.

Y qué cita. Da gusto ver que se montan iniciativas como esta y ver cómo el público responde. Es un festival ya con solera y se nota. Los fallos, que los hubo y son inevitables, apenas alcanzaron el rango de meras anécdotas. Una propuesta gratuita, de baldre, siempre preocupada de ofrecer un cartel diverso y atractivo. Una jornada en la que te cruzas con mucha buena gente y en la que resulta físicamente imposible tener un rato para saludarles a todos. Vaya desde aquí el abrazo para todos.

También, como es obligado, para una organización que de nuevo nos trató seguramente mejor de lo que nos merecemos. Siempre es un placer sumar a causas como esta, aunque sea con una humilde crónica como la que tenéis ante vuestros ojos. Si el festival mantiene intacto el espíritu que le ha hecho grande, por nosotros no va a quedar. Ya saben: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

StoneFest: Horarios Oficiales

El StoneFest regresa con fuerza, variedad y ambición. La que será su 5º edición trae consigo un nuevo enfoque que combina el doom psicodélico, el black metal, el death, el sludge y el grind, con el claro objetivo claro de posicionarse entre los grandes festivales europeos del género como Roadburn en los Países Bajos el o Amplifest portugués.

Estrena ubicación, el recinto cultural Kuivi Almacenes, antiguo espacio industrial recuperado como contenedor de cultura independiente situado en el corazón de Oviedo. A pocos minutos de la estación de tren, ofreciendo más de 700 m² de nave cerrada y 2.000 m² de espacio exterior, combinando historia, arquitectura y energía creativa, ideal para un festival que se sale de lo convencional.

El cartel aúna bandas internacionales y nombres locales de contrastada repercusión. Con insignia los franceses MARS RED SKY, icónica formación de stoner doom, y los italianos WIZARD MASTER, paladines del doom más tradicional, estarán acompañados por las neerlandesas ASAGRAUM y los
alemanes FIRTAN, referentes del black metal europeo actual. Dentro de la representación estatal estarán en Oviedo bandas del calibre de VOUL, BIFÄZ, TOTENGOTT, REPUGNANCE, IKARASS y PHOENIX CVLT, para demostrar que en el norte también se genera oscuridad de mucha calidad. A continuación tenemos los horarios oficiales confirmados por la organización:

Entradas por día 35€ y abonos 60€ disponibles a través de la web del Kuivi.