Nueva confirmación de la Asociación Monorock para la próxima entrega del Rockvera Fest que tendrá lugar el sábado 30 de agosto en el Teatro El Llar de Corvera. El punk / folk asturiano estará representado por Ochobre, formación que cuenta en sus filas con miembros de La Mørgue y Sound Of Silence. Salvo sorpresa cierran un cartel que comparten con Düneadain, Leize, Sonotones, November y Maverick.
El sexteto presentará en el escenario del Llar su próximo disco de estudio «La Rabia Nos Dientes» que verá la luz el 23 de junio y cuyo primer adelanto «Sélo» estrenaban hace escasas fechas. El que será su segundo disco constará de nueve canciones que navegarán del punk más clásico a los sonidos celtas y el metal, abrazando en el aspecto lírico el compromiso social y la conciencia de clase.
Tras la forzosa cancelación del año pasado, el 10 de mayo sería la fecha elegida por las huestes de Txus Di Fellatio y sus Mägo De Oz para el reencuentro con el público asturiano, y lo harían en el recinto previsto en 2024, no otro que el renovado Gijón Arena en la que sería mi primera visita a este nuevo chigre de la ciudad. Vendrían acompañados de la banda de folk metal Celtian, que visitaba de nuevo el Principado tras el exitoso concierto, acompañados por Xeria, en la ovetense sala Gong el pasado 25 de enero.
La larga cola que se formó en los momentos previos a la apertura de puertas daba buena muestra de las ganas que los gijoneses teníamos de disfrutar de esta enésima encarnación de la banda madrileña. La espera en el exterior estuvo amenizada por unos voluntarios de la Cruz Roja que invitaban a los pacientes espectadores a participar en un concurso inspirado en el rosco de pasa-palabra con el que podías ganar una chapa conmemorativa.
Tras atravesar los oportunos controles de seguridad y acceder a la plaza de toros de Gijón lo primero que me encontré fueron dos amplios puestos de merch, uno de Celtian con camisetas, discos y recuerdos de todo tipo y otro de Mägo De Oz en el que, pese a estar bien surtido, eché en falta discos o CD’s que los asistentes pudieran llevarse a casa.
El coso gijonés, dotado de una cúpula transparente que nos cobijó de la intensa lluvia que tampoco quiso perderse el espectáculo, tenía todo lo necesario para permitirnos disfrutar del concierto: puestos de comida y bebida, una amplia zona con asientos para personas con movilidad reducida y una visibilidad estupenda desde cualquier parte del recinto. He de decir que todo ello me causó muy buena impresión y espero que ese potencial se aproveche al máximo para eventos culturales del siglo XXI y no para otras trasnochadas tradiciones.
Con algo de retraso sobre la hora prevista, a las 20:10 horas, mientras suena la intro de su último trabajo de estudio, salen a escena la vocalista Xana Lavey, Diego Palacio (flautas, gaita), Txus Borao (violín), Sergio Culebras (guitarra), Raúl Plaza (bajo) y David Landeroin (batería), y comienza a sonar “La Profecía”. Si la primera impresión del recinto fue muy buena, al apreciar la calidad del sonido se tornó superlativa, una nitidez que permitía apreciar las habilidades de los músicos de forma sobresaliente.
Tras esa primera melodía y sin dejar el disco que vienen presentando, el fantástico «Secretos De Amor y Muerte» de 2024, continúan sin perder un segundo con “Sueños De Cristal”, acompañados por un público entregado que coreaba cada estrofa. Es digna de admiración la simpatía que provoca esta banda y también cómo, pese a su juventud, ya cuentan con una importante cantidad de fieles seguidores.
Xana introduce el siguiente tema con su voz más oscura, (“buenas noches Gijón esto es “Maleficio De Sangre”), quizás mi favorita de todo su repertorio, por la combinación de la cristalina voz de su cantante con la más gutural que parece surgida del mismo averno. A destacar también el solo de guitarra de Sergio, que parece hacer chillar a su instrumento. Los músicos, en especial Diego y Raúl, no dejan de moverse por el escenario, lo que da un especial dinamismo a la ejecución de sus temas.
Tras agradecer nuestra presencia pasan al tema “Niamh” de su segundo disco (primero con Xana a la voz) “En Tierra De Hadas”. La proyección de imágenes evocadoras, (sirenas, ríos, llamas…) en el video wall que sirve de telón de fondo acompaña, creando una atmosfera casi mágica con el transcurrir del tema. Imágenes que, intercaladas con el logo de la banda, adornarían toda su actuación.
Antes de seguir con su siguiente composición, Diego se apodera del micro para agradecer nuestra presencia, (“Qué bonito está esto, solo podía ser aquí, Puxa Xixón y Puxa Asturies”), para dar paso al momento más emotivo del show que le dedicó visiblemente ilusionado a su abuelo Avelino de 83 años, presente en el recinto. Txus sale a escena vestido con una camiseta del Sporting De Gijón que, casualmente había ganado un importante partido ese día. Resultó bonito (fue muy prestoso, decimos por aquí) que ambos músicos reivindicaran sus raíces gijonesas en un recinto tan emblemático de la ciudad.
Continúan con “El Hijo Del Ayer”, tema de su tercer disco “Sendas De Leyenda”, con Xana deleitándonos con su voz más dulce. Al terminar, la vocalista agradece a Mägo de Oz por incluirles en la gira, regresando a continuación a su último trabajo con la alegre y festiva “Serena”, en la que Diego cambia su arsenal de flautas por la gaita y en la que Xana, al igual que durante todo el concierto, anima al respetable a mover sus brazos y bailar al ritmo de la música.
Se despiden con “En Tierra De Hadas” pidiéndonos que saltemos, dándolo todo con Diego haciendo alarde de su buen hacer tanto con la flauta como con la gaita, intercambiando ambos instrumentos a lo largo de la interpretación. Finaliza el show con el multi instrumentista grabando con su móvil las reacciones del público, que coreó cada estrofa en todos los temas y que, sin duda, se quedó con ganas de más.
Celtian consiguió con su actuación que nos sumergiéramos en un bosque de hadas y magia a través de leyendas y mitología contadas en forma de canciones de manera delicada y contundente. No es de extrañar el gran favor del público con el que cuenta y que, sin duda, irá en aumento.
Se sigue acumulando retraso sobre la hora programada y no sería hasta las 21:23 horas cuando comenzara a sonar la intro y a reproducirse un video (en el que se realiza la búsqueda de la página deseos.com) que sirve de entrada al metaverso conducidos por Alicia. Al compás de la introducción, la enésima encarnación de Mägo de Oz comienza a ocupar sus posiciones sobre el escenario y el tenebroso riff inicial de “Alicia En El Metaverso” empieza a sonar. Víctor De Andrés, ataviado como el Sombrerero Loco, se deja notar y destaca en estos primeros compases regalando riffs y posturas desde cada zona del escenario.
Primera interacción de Rafa Blas con el respetable con un «¿Cómo estáis, Gijón?». Para continuar con el primer gran clásico de la noche, no otro que “Molinos De Viento”, mientras imágenes de Don Quijote y Sancho Panza ilustran el video wall, muy presente en todo el concierto engalanando cada canción con imágenes acordes con su temática. Muy bien recibida “Satania”, con el público acompañando en los coros a todo pulmón mientras las secuencias reproducidas en el video wall adornan el tema.
Nuevamente, Rafa al micro nos pregunta qué tal estamos y nos agradece nuestra asistencia a la segunda parte de la gira “Feliz No Cumpleaños”, para retomar las composiciones del su último plástico con “Luna De Sangre” (a mi parecer uno de los mejores temas de este “Alicia En El Metaverso”), donde la aportación de Xana en las voces complementa a la perfección la energía y excelente labor de Rafa. Desde estos primeros temas la comunión con el público fue permanente, que lo demostraba coreando cada uno de los temas, desde los más clásicos hasta los más actuales.
Tras una pequeña pausa en la que los numerosos músicos se reubican en el escenario, continúan con la también muy bien recibida “Diabulus In Música” de su lejano «Gaia II«, con ese potente riff de guitarra que compartían entre Jorge, Ix y Víctor con continuos movimientos por el escenario.
Llega a continuación otro momento de lucimiento de Xana, que se hace cargo de la voz principal para presentarnos la colaboración de David, su compañero en Celtian a la batería, e interpretar una versión de “Jolene” de la americana Dolly Parton. Sinceramente me dejó un poco extrañado que decidieran interpretar una versión con la ingente cantidad de clásicos con los que cuenta la banda, sensación que no apaciguó la brillante actuación de Xana. Moha aprovecha el final del tema para regalarles unas chocolatinas a los más jóvenes de la audiencia, los cuales, pese a su corta edad, estaban disfrutando de lo lindo.
Xana continúa llevando el peso de la voz en “Te Traeré El Horizonte” de su disco “Ira Dei”, muy bien arropada tanto por la presencia del violín de Moha como por el pesado riff a tres guitarras. De vuelta Rafa al escenario presenta el sentido homenaje que Txus le dedica a su hija “Por Si Un Día Te Pierdes”, que interpretan sentados sobre el escenario mientras una sucesión de imágenes del aguerrido batería junto a su hija adorna el video wall añadiendo aún más emotividad al tema, que provocó alguna que otra lágrima entre el respetable.
Retoman los temas más enérgicos y festivos con la “La Posada De Los Muertos”, especialmente coreada por el público que se desgañitaba y levantaba su bebida en su icónica estrofa “alza tu cerveza…”. Pequeña pausa en la que Víctor nos da las buenas noches y nos regala un Puxa Asturies diciendo que es un paraíso en el mundo, y agradeciendo a Diego por haberles invitado una fabada casera que, según sus palabras, estaba espectacular. También nos dirigió unas palabras de agradecimiento por apoyar la música en directo y mostrando su hartazgo hacia los músicos enlatados como Maluma o Karol G, a los que dedica un “¡¡¡jódete!!!” para pasar a presentar “Hasta Que El Cuerpo Aguante” de su lejano “Finisterra”, con un Rafa pletórico presentando un nuevolook que mantendría hasta el final del concierto.
De nuevo se retiran los músicos del escenario dejando a Jorge Salan la encomiable labor de regalarnos un brillante solo con su guitarra que acompañó con una continua búsqueda de complicidad del respetable al que provocaba a una batalla separando el coso en tres áreas izquierda, centro y derecha para comprobar cuál tenía más fuelle y gritaba más fuerte. Jorge termina su solo apoyando la guitarra sobre la tarima y tocando agachado, casi arrodillado.
Encaran la parte final del show con Rafa presentando «La Venganza De Gaia» en la que cada uno de los músicos tienen su cuota de protagonismo tras la que se despiden para volver a los pocos minutos con Blas emulando a Freddie Mercury, pidiéndonos acompañarle en sus “eeeooo”.
Comienzan los bises con Moha al micro proclamando “Puxa Gijón y Puxa Asturies” e invitando al público más joven a acompañarlos sobre el escenario, consiguiendo que algunos de los niños de las primeras filas se subieran a las tablas siendo recibidos por Txus, que aprovechó para regalarles un juego de baquetas a cada uno. Sigue Moha con sus agradecimientos mencionando a la promotora, a Gijón y a la familia de Diego que tan bien los había recibido, para pasar a interpretar la clásica “La Costa Del Silencio” con un público que coreó cada estrofa como si le fuese en ello la vida.
Amago de finalizar el show haciéndose una foto de grupo para presentar a continuación “Fiesta Pagana” que desato aún más la euforia entre el respetable que saltaba y cantaba como si el concierto acabara de comenzar.
Poco más de hora y media, que supo a poco, fue lo que Mägo De Oz nos ofreció en el coso gijonés. La entrega y la pasión mostradas por cada uno de los miembros de esta nueva encarnación del grupo, junto con una complicidad y unas habilidades musicales envidiables, hicieron del concierto una gran experiencia que en breve podremos repetir, pues está prevista su actuación en la fiesta de losexconxuraos de Llanera el próximo mes de julio. Aunque seguro que antes nos encontramos por algún sarao. Hasta entonces, salud y rock and roll.
Mägo De Oz estrena la canción «El Vals De Las Almas Rotas» como primer anticipo de su próximo álbum de estudio. El videoclip ya supera las 450 mil reproducciones en apenas unos días desde su presentación.
Realizado por IMAGINARIA FILMS la canción cuenta con letra de Txus Di Fellatio y música de Diego Palacio (Celtian) y el mismo Txus. La producción ha corrido a cargo de por Alberto Seara «Flor» en los estudios Cube. Acompaña al lanzamiento el anuncio de las nuevas fechas en vivo para la segunda parte de la gira «Feliz No Cumpleaños Tour» que contará con el retorno a Gijón (info) de la formación madrileña en el mes de mayo.
Mägo de Oz recupera su paso por el Gijón Arena. Tras la suspensión el pasado año de la presentación en Asturias de su nueva obra de estudio «Alicia en el Metaverso» por problemas en la estructura de la cúpula que debía cubrir la plaza de toros de El Bibio, regresan a la capital de la costa verde acompañados por Celtian.
Con la cúpula ya instalada, bajo la construcción en forma de iglú comenzó la programación de eventos el 1 de febrero con una fiesta de música indie. Entre febrero y abril albergará las actuaciones de Ilegales, Ojete Calor, Petit Pop, musicales como Family Rock, tributos al Rey León, a Dire Straits y el musical Coco.
La gira «Feliz No Cumpleaños» traerá de nuevo a los madrileños a nuestros escenarios 2 años después de su paso por el Metropoli. Una parada en la que compartirán escenario con una banda amiga como son Celtian. La formación afincada en Alcalá de Henares cuenta con miembros nacidos en Asturias como son los gijoneses Diego Palacio y Txus Borao.
Expectación máxima ante la nueva venida de los folkies Celtian a tierras asturianas. La cita, planteada originalmente para el pasado noviembre y que hubo de ser cancelada por un percance de ultimísima hora, encontró acomodo finalmente el pasado viernes. En compañía de los vallisoletanos Xeria, había ganas de tomar el pulso a una de las bandas más pujantes de nuestro territorio.
Pero antes Xeria iban a hacer suyo el escenario del Gong para poner a prueba su reconocible metal sinfónico. Venían presentando “Fuego”, un segundo trabajo que pasó con buena nota por la web (reseña) y con la firme intención de meterse al público asturiano en el bolsillo. Sonaba una intro en la que se podía oír el tristemente célebre speech de J. Robert Oppenheimer, aquello de “Now I Am Become Death, The Destroyer Of Worlds” que hemos escuchado en una infinidad de álbumes de todo signo y condición. El caso es que conduce hasta “Una Lágrima Más” donde, entre grandes humaredas, se deja sentir una versión no tan sinfónica del cuarteto, que deja traslucir así unos engranajes mucho más mucho más orgánicos.
Enlazando temas y sin un segundo que perder, Xeria regresan a su debut de 2019 para una “Mi Reina” donde Marina Sweet demuestra encontrarse en un gran estado de forma. Dirigió a la banda con mano firme y supo conectar con una Gong muy por la labor. Todo el set de la banda se movió bajo una marcada premura. Incluso los agradecimientos de la propia vocalista. Sonando sin embargo potentes durante “La Luna Siempre Brilla”, con la frontwoman sentada en uno de los podios durante el puente y Carlos Z dejando un gran solo de guitarra. Marina Sweet introdujo “Fuego” buscando ese engarce con el público, uno de los cortes más amables del set.
Un set que tendría su sorpresa en forma de Lady Ani, vocalista de Last Days Of Eden, que acompañó a los de Valladolid durante “Morir En Tu Boca”. Para no estar previsto, según dijeron, la conjunción no se les dio nada mal a ambas intérpretes. Carlos Z dejaría otro gran solo en “Contra Las Estrellas”, ya con la carga sinfónica más presente y, por ahí, encontrando una versión más cercana a su encarnación de estudio. Y finalmente “Tienes Miedo”, llevada por la misma presteza que el propio set en sí, termina poniendo una buena nota a su desempeño, quedando eso sí la espina de ver una descarga completa por su parte.
A nadie se le escapa que Celtian están ahora mismo en proyección de convertirse en uno de los grandes nombres del metal en castellano. Es algo que salta a la vista cuando uno ve una sala tan repleta en una fecha, coincidente en el tiempo con unos tales Tierra Santa, nada fácil. Pero la Gong se llenó de un público más heterogéneo de lo habitual que supo responder casi a cada imput que llegaba desde el escenario. La amplia formación radicada en Alcalá de Henares desarrolla un gran sonido ya desde los primeros momentos. Era esta la mayor de mis preocupaciones. Anteriores venidas del sexteto a tierras asturianas ya habían dejado claro que se encuentran en un gran estado de forma.
Así pues y para cuando superamos la intro y encaran “La Profecía”, las sensaciones no podrían ser mejores. Si además la voz de Xana Lavey se encuentra en buen estado de revista, como era el caso, no queda otra que dejarse llevar por su alegre folk metal. Brilló aquí ya Sergio Culebras en guitarras, con uno de mis solos favoritos de la noche. Celtian acertando a fundir buena técnica con aires folk portadores de un gancho terrible. “Sueños De Cristal” destapa, de hecho, a una Xana Lavey aún más torrencial. Y aunque la banda no escape a la dictadura de las pregrabaciones, desde luego sabe cómo poner a una sala a dar saltos durante una cuidada interpretación de “ElSolsticio De Driade”. Fundamental en particular aquí y en general durante toda la noche los coros del propio Culebras y del flautista (y ocasional gaitero) Diego Palacio, alma mater del proyecto.
Lavey examinó las gargantas del frío público astur en “Hasta El Final”, que luego destapó esa cara más cercana al power de la efervescente banda madrileña. “Renacer” dibuja uno de los grandes riffs de la noche y acierta a ofrecer ahora esa cara más amable y optimista en la que tan bien se manejan. Pasó lista la frontwoman granadina de cara a recuperar “Nueva Era”, que fuera opener en la gira anterior, y que ofreció ahora una versión más nervuda y musculosa de estos Celtian. Brilló ahí David Lande en baterías, auténtico motor de la formación, y que supo destacar tanto en pegada como en agilidad. “Sendas De Leyenda”, de aquél álbum homónimo de 2021, sirve como ninguna otra como testimonio del buen rollo que se respira en el seno de la banda. Llama además la atención la versatilidad de los propios Txus Borao y Diego Palacio. Alternando entre violín y bouzouki el primero, las flautas y la gaita el segundo, en mitad de los propios temas incluso. Tienen su lección bien aprendida y se nota.
Y si bien es verdad que algún molesto acople vino a enturbiar “Tu Hechizo”, la Gong respondió llevando en volandas al sexteto, que termina formando un corro en torno a Lande y su (breve) solo de batería final. Lavey tendría aquí un merecido descanso mientras sus compañeros acometen la instrumental “Molly Bawn”. Descanso bien aprovechado pues la vocalista regresa para encarar una no poco exigente “Maleficio De Sangre” en la que conjugará su habitual registro limpio con voces más rotas y desgarradas. Al final una banda con una amplia gama de registros pero que nunca pierde un nexo común firme e identificable. Algo que se hace patente conforme vuelven a los entornos más amables de “Lágrimas De Cera”. Palacio tomaría entonces el micro de Lavey para comentar sobre el percance ocurrido el pasado noviembre y la consiguiente espera. “Mereció la pena” apuntó alguien desde el público. Y tanto que sí. Tiempo también para presentaciones o para que la banda volviera a contornos más próximos al power. O para la más pura calma de la delicada “Oh, Catarina”.
Aunque si hay un corte que de verdad engancha con el público en este tramo final, ese es sin duda “El Hijo Del Ayer”, que sería a la postre uno de los estribillos más celebrados del set mientras que “Serena”, del aún reciente “Secretos De Amor y Muerte” (reseña), ya apunta a que se va a quedar en sus bises durante largo tiempo. Una gran, gran versión de Celtian, con Xana Lavey aguantando las no pocas exigencias del setlist y la banda acertando a sonar como una única unidad sólida e indivisible.
Un gusto que diría aquél. La sensación que queda, y sin que ello vaya en menoscabo de nuestra muy querido Gong Galaxy Club, es la de que futuras venidas del combo alcalaíno requerirán muy probablemente de recintos mayores. Ya digo mueven a un público muy heterogéneo y su encarnación en vivo poco o nada tiene que envidiar a la que muestran sus álbumes de estudio. Si mantienen esa chispa y esa solidez, quién sabe dónde está el límite para una formación como esta.
Vaya por tanto el agradecimiento a North Coast Management quienes han hecho posible esta nueva parada de Celtian en nuestro territorio, un saludo afectuoso a ambas formaciones y un abrazo grande a la agradable compañía. Ya saben: nos vemos en el siguiente.
“Secretos De Amor y Muerte” supone el cuarto trabajo para los folkies de Alcalá de Henares Celtian. La banda, que hubo de cancelar su último paso por tierras asturianas la misma mañana del show, ha entregado un álbum con Txus di Fellatio y Alberto Seara como productores, encargándose este último además de las obligadas tareas de grabación y mezcla. David Landeroin en baterías y Raúl Plaza al bajo forman la base rítmica de los madrileños, con Diego Palacio en flautas, Txus Borao al violín, Sergio Culebras en guitarras y Xana Lavey al micro. Colaboraciones de Jorge Salán, Rafa Blas, Rafael Carpena, F. Antonelli y Javier Díez, masterización de Dave Donnelly (Dokken, Debler Eternia, Mägo de Oz, Hammerfall…) y arte de Ela Benítez, el trabajo ha sido puesto en circulación por la gente de Maldito Records.
“La Lira Encantada” abre los cincuenta y dos minutos de esta nueva obra con un marcado gusto por la épica. Pero una épica tranquila, que a ratos me recuerda al mejor Howard Shore, y que conduce con elegancia hasta una “La Profecía” donde la banda desliza ya todo su arsenal. Una cuidada producción acompaña a las buenas melodías vocales de Lavey. Me agrada el tono en que se desarrollan las distintas líneas de guitarra. La mezcla, un prodigio de equilibrio, permite a la banda respirar en los momentos más amables y atacar en los más rotundos. Su redondo estribillo me parece uno de los muchos hallazgos de esta nueva obra. Un arranque que parece entregar a una banda en plenitud.
“Adalina” vendrá a entregar la cara más amable de la banda. Esa que permite a Lavey extraer sus registros más dulces, para desde ahí construir un corte rico en matices y cambios de ritmo, atravesado por otro estribillo pleno de gancho y finalmente abrazar alguno de los riffs más graves y rotundos que les recuerdo. Sin olvidar ni el piano que acompaña a la vocalista durante estrofas ni tampoco la extensa sección solista que irrumpe camino del epílogo, el corte resulta finalmente una de las composiciones más ágiles y atrevidas de este “Secretos De Amor y Muerte”.
Más directa, divertida incluso, “Serena” entrega a unos Celtian mucho más evidentes. Que no obstante ofrece un cuidadísimo trabajo en cuanto a arreglos, una estupenda línea de bajo por parte de Plaza y a la Lavey más heavy. Habrá quien eche en falta algo más de picante, en especial a lo largo de sus estrofas. Por contra, el estribillo resulta del todo ganador. Marca de la casa, rara vez fallan en esto los alcalaínos.
«Maleficio de sangre» sí agradará a quienes busquen algo más de mordiente. Partiendo del riff tan marcado y grave del prólogo, la banda entrega una composición que, a ratos, me recuerda a unos Mägo de Oz del “Finisterra”. Acompaña una Lavey pletórica, alcanzando los tonos altos del estribillo con total fiabilidad. Y aunque el peso de la parte puramente sinfónica es notable, me agrada la forma en que su cara más metálica predomina en la mezcla aquí. De manera evidente durante estrofas y pasando casi de puntillas durante los solos de guitarra, flauta y violín. El equilibrio casi perfecto.
“Hasta El Final” linda ahora con el power metal, firmemente apoyada en el doble bombo del DelalmaDavid Landeroin. Contrasta ese mayor brío con una línea de voz más cercana a las lindes del folk metal. Del contraste entre ambas influencias surge otro corte con gancho y bien construido donde, si acaso, echo en falta un aporte solista más ambicioso.
“Camino En La Tempestad” parte con todo lo oído hasta ahora dentro del álbum para mecerse por sonidos más cálidos, por los que se cuelan al mismo tiempo sonoridades medio orientales y un cierto parecido a aquella “Astaroth” de la banda de Txus di Fellatio. Sea como fuere, medio tiempo con empaque, que contrasta con el mayor brío de ese estribillo a puro doble bombo. Composición bifocal, de nuevo repleta de matices y también de contrastes, que viene finalmente a dar testimonio de su buen nivel como compositores. Rematada por la cuidada y equilibrada mezcla de Seara y con uno de los solos más redondos de todo el largo, ha terminado por convertirse en una de mis favoritas de entre las trece.
Más sencilla, también más juguetona, “No Vuelvas a Llorar” nos devuelve a los Celtian más festivos y amables. Brilla de nuevo Plaza al bajo mientras la producción opta por revestir a esta octava entrega de toques más contemporáneos, en contraste con el pulso más folk que comanda a buena parte de las composiciones. Finalmente la banda en su clave más vital y optimista.
“Caricia Mordaz” es otro de los grandes aciertos (y van) de este nuevo trabajo. Primero por la forma en que está construida. Mucho menos lineal de lo que aparenta. Después por una Xana Lavey que traza aquí una de las líneas de voz más exigentes que le recuerdo. También por una de las bases rítmicas más sólidas de todo el tracklist. Y finalmente por un aporte solista de lo más atractivo, ambicioso sin rozar lo masturbatorio. Francamente estupenda.
“Renacer”, con el bueno de Jorge Salán a bordo, sorprende por cómo plantea un heavy metal de sabor añejo y lo insufla de los habituales matices folk del sexteto. Con unas estrofas construidas con sumo cuidado, irrumpen luego unos estribillos no fallidos, pero a los que encuentro algo por debajo de la media del disco. Salán, por si alguien dudaba está fantástico en el solo.
Conecto en mayor medida con “Sueños de Cristal”. Y fíjate que tampoco es que se salga de los vértices sobre los que acostumbra a pivotar la propuesta de los madrileños. Pero entrega guitarras más rotundas y, en general, ofrece a unos Celtian más heavies. Ofrece además el solo con más feeling de todo el largo. Tanto en guitarra como en flauta, estupendos Culebras y Palacio aquí. Ha ido ganando con cada una de las escuchas y tiene pinta de que seguirá haciéndolo en el futuro.
“Oh, Catarina”, apenas un escorzo sinfónico con la voz de Lavey muy en primer plano, deja la pequeña nota de color antes de que “Tras El Letargo” recupere el nervio más power y ponga fin al disco. Con Rafa Blas ofreciendo ágil réplica a la vocalista granadina, la banda parce haber echado el resto aquí. Hay química entre ambas voces. También riffs que sacrifican un mayor brillo en pos de alimentar ese pulso más trotón. Sorprende sin embargo el derroche sinfónico del que echan mano en el puente. Contrapunto a ese mayor nervio y un detalle que, pienso, suma y redondea la composición. Gran cierre.
Celtian cada vez más Celtian. La influencia de Mägo de Oz sigue siendo muy palpable a lo largo del disco pero esta es una banda cada día más identificable. El álbum, doy fe, gana una barbaridad con cada escucha. Lo atraviesa una producción de lujo, estupenda labor de Alberto Seara, que lustra cada uno de los temas con precisión de orfebre. En ellos caben influencias de todo tipo. Desde andanadas puramente sinfónicas, flirteos con el power metal o incluso pequeños detalles de corte retrofuturista. Y por supuesto grandes melodías y mejores estribillos. Su pujante y creciente legión de fans tiene, desde luego, motivos más que de sobra para sonreír.
Tras la caída de su concierto en la capital asturiana el pasado 16 de noviembre, Celtianconfirma la recuperación de la fecha en la Sala Gongel viernes 31 de enero.
La formación folk contará con la banda sinfónica pucelanaXeriacomo banda invitada en la segunda presentación en Asturias de su último trabajo de estudio «Secretos De Amor y Muerte«. Casualmente los de Valladolid también sufrían hace escasas fechas la cancelación de la presentación en Asturias de su última obra de estudio «Fuego» y que ahora recuperan.
Seis años han transcurrido desde que los valencianos de Lándevir editaran aquél “Desde El Silencio” de 2018. Los de Elda vuelven ahora con un nuevo álbum compuesto por nada menos que trece cortes producidos, grabados y editados en su propio estudio y donde encontramos a José F. Amat en baterías, Iván Martínez en bajo y coros, Pablo Guerra Martínez con la flauta, José Mancheño en voces, y la dupla José María Jerez & Francisco Gonzálvez Esteve en guitarra y coros. Les acompañan además Guillermo Mondéjar al piano, Paco Serra en la viola y Miguel Ángel Navarro al violín. Mezclado y masterizado por el Saurom Javier Rondán (Guadaña, Lemuria, Kevlar Skin) en el Audiorama Estudio de Puerto Real (Cádiz), coproducido por el Therion Thomas Vikström y adornado por el artwork del propio Jerez, ha sido puesto en circulación por el sello también valenciano Maldito Records.
“Un Viaje En El Tiempo” nos introduce en la nueva obra del sexteto en forma de agradable nana que pronto acoge un pulso sinfónico marcada y gozosamente cinemático. Como de película de piratas con un Johnny Depp pintoresco y amanerado. El caso es que nos conduce hacia “Creencias Del Ayer” no sin que exista una cierta desconexión entre este corte introductorio y los ritmos tranquilos del prólogo que lo suceden. En cualquier caso aquí están producción y mezcla mostrando un agradable equilibrio entre los no pocos arreglos y la faceta más puramente rockera. Es un rock ligero, con ciertos dejes a los tunecinos Myrath, a los israelitas Orphaned Land, con Mancheño en un desempeño igualmente tranquilo y reposado, sin excesos. Jerez dibuja un cuidado solo en su tronco central y la composición fluye sin mayores sorpresas hasta el epílogo. Un arranque algo discreto.
“Tu Voz”, primero de los cortes con Anna Murphy entre sus filas, transita ahora sobre unos pulsos más folkies. En especial a la hora de enlazar las distintas estrofas. Composición que irá ganando en peso y presencia conforme transita hacia su tronco central vislumbrando parte de la cara más metálica de la amplia agrupación con base en Elda. Vuelve a destacar la buena producción de la que goza el álbum, en particular cuando las líneas se multiplican sobre el firme doble bombo de Amat. El clásico pero eficaz crescendo que traman aquí terminará convertido en uno de mis momentos favoritos de todo el tracklist.
“El Canto De Morrigan” es un pequeño, tranquilo y algo lánguido interludio al piano y flauta que habrá de conducirnos hasta la más hard rockera “Nunca Dejes De Soñar”, donde las capas más folkies del sexteto se funden con un hard rock muy nórdico y elegante, el de bandas como puedan ser Europe, Treat, Eclipse o incluso los mismos H.E.A.T. Composición como digo elegante y con gancho, apoyada en un estupendo Mancheño y donde Jerez dibuja desde su seis cuerdas un epílogo por todo lo alto. Estupenda, sorprende que no haya sido uno de los anticipos de este “Un viaje en el tiempo”…
… en favor de otras como la más festiva “El Mañana Ya Vendrá”. Por letra, construcción de estrofas y diría que hasta por afinación de guitarras, no es otro que el de Mägo de Oz el nombre que más acude a mi subconsciente con el correr de las escuchas. Alegre, risueña e incluso algo naif, goza al menos de un puente central equilibrado y bien planteado. Con eso y con todo no logro evitar pensar que le sobra una cierta autoconsciencia en determinados momentos. Un poco por las propias peculiaridades del género y otro tanto por mis propias rarezas y manías como oyente.
“El Conjuro De Belenos”, con el Therion Thomas Vikström ejerciendo como narrador en su sueco natal, consigue conformar uno de los cortes más diferentes, también llamativos, de todo el trabajo. Una andanada de marcado aire celta (Belenos no deja de ser el dios del sol dentro de dicha mitología) y donde vuelve a brillar la estupenda producción de la que gozan estas canciones. Lejos quedan ya aquellos tiempos en que grabar un álbum de un género como este implicaba poco menos que jugar a la ruleta rusa. La libertad que da el grabar en tu propio estudio, supongo.
Muy interesante resulta “Reina Alhama”. Por los aires más orientales que ofrece la banda aquí pero también por la hábil construcción de sus estrofas y finalmente por sus cuidados estribillos, con el Mancheño más agudo y esforzado de todo el álbum. Entremedias cohabitan riffs de mérito enlazando las distintas estrofas, inteligentes cambios de ritmo y un hábil solo en su tronco central. Aquí y allá puedo echar en falta algo más de nervio, de músculo, pero con eso y con todo otro de mis favoritos del tracklist.
“La Historia Se Repite”, composición más extensa de “Un Viaje En El Tiempo”, emerge desde su muy calmado prólogo y, por escritura, viene a resultar de lo más llamativa. Y es que porta buenos cambios de ritmo, cuidados crescendos en estrofas y una contención en estribillos digna de mención. Mancheño brilla aquí y, ahora sí, los Lándevir más poderosos se reafirman conforme el corte transita hacia su tronco central. Puede que algunos riffs pequen por su extremada sencillez, pero el gran trabajo que la banda ha hecho tanto en coros como muy especialmente en arreglos termina por decantar la balanza. Otro de sus grandes triunfos.
“El Hechizo De Freya”, donde pone voces nada menos que Rosalía Sairem (Therion), es otro interludio que viene a devolver a la banda en su encarnación más cinemática. De hecho creo adivinar cierta rima con determinados momentos de la banda sonora de Howard Shore para la trilogía “El Señor De Los Anillos” de Peter Jackson. En cualquier caso conduce hasta “Ahora”, de igualmente calmo inicio al piano, con Mancheño en sus tesituras más amables. Balada con todas las de la ley, donde sin embargo, observo alguna estrofa de construcción algo torpe por atropellada.
“Leyendas Del Medievo”, con Rosalía Sairem, Rocío Arenas, la ex Eluveitie Anna Murphy y el Celtian Diego Palacio a bordo, qué duda cabe nace con la intención de convertirse en el estandarte de este nuevo álbum. Los de Elda han tirado la casa por la ventana en lo que a colaboraciones se refiere para después tramar un corte en la más pura tradición del género. A saber: los contrapuntos entre voz y arreglos, lo pegadizo del riff de Jerez y Gonzálvez, el marcado aire melancólico que desprende y el gancho de sus estribillos. Y si bien hay ofertas dentro del álbum con las que conecto en mayor medida, esas propias rarezas a las que aludía antes, tampoco puedo afirmar que hayan errado con su propósito aquí.
“El Fin Del Viaje” es un cierre instrumental, tranquilo y remansado que viene un poco a resumir muchas de las influencias que confluyen a lo largo de este quinto trabajo. Un broche de cierta distinción que cabreará a quienes gusten de finales poderosos y grandilocuentes.
Saurom, Celtiberian, Lépoka, Salduie, los propios Celtian, son nombres que acuden raudos al subconsciente a lo largo de los doce más un cortes que componen este “Un Viaje En El Tiempo”. Trabajo conceptual donde puedo echar en falta algo más de nervio pero nunca de clase. Y es que la banda parece haber pensado y repensado durante largo tiempo esta nueva obra. Hay de todo en cuanto a influencias, abriendo el espectro desde el folk nórdico, el árabe e incluso el celta, como bien apuntaba la nota de prensa. La banda, pues, tiene motivos de sobra para estar satisfecha. Habrá por otro lado quien eche en falta algo más de nervio y punch, no obstante sus fans de siempre tienen sobradas razones para estar más que satisfechos.
No todos los días tenemos en Asturias la suerte de poder disfrutar de una de las bandas de referencia del rock. Jethro Tull, con su peculiar forma de entender el rock progresivo, fusionado con elementos del folk británico, blues rock y pinceladas jazzísticas, son uno de los titanes del género, y el hecho de que las entradas se agotaran meses antes de la fecha del concierto evidenciaba las ganas de volver a disfrutar de Ian Anderson y sus chicos en Gijón, tal vez por saber que, con casi total seguridad, sería la última oportunidad de disfrutar de la banda en el Principado, así como por el buen sabor de boca que su concierto en el Jovellanos en el ya lejano año 2000 dejó entre el respetable. Con la fecha anotada en el calendario por muchos, solo quedaba esperar a que llegara el día y ver cómo se defendía en directo el quinteto británico y cómo les había sentado el paso de los años.
Ante un teatro de la universidad laboral a rebosar y cinco minutos después de las 20:30, los de Ian Anderson comenzaban su actuación previo aviso a la audiencia de que no estarían permitidas ni fotos ni videos durante la misma, a excepción de durante el “bis” que cerraría el concierto (petición que, sorprendentemente, fue mayormente respetada por el público). El comienzo con “My Sunday Feeling”, que suponía el primer corte del primer redondo del grupo “This Was”, seguida de “We Used To Know” del segundo disco “Stand Up” (con una “pullita” en forma de dedicación a The Eagles al entender que el mítico “Hotel California” estaba algo más que inspirado en esta canción), nos hacía esperar un ejercicio exclusivamente de nostalgia en cuanto a elección del repertorio, sin embargo quedaron representadas mas o menos todas las épocas del grupo en los 120 minutos de concierto (con un descanso de 15 minutos por medias) que la banda desgranó durante la velada.
Desde los primeros compases del show, se hizo evidente que el sonido durante toda la noche iba a ser excelente. La acústica del teatro de la Laboral, ideal para este tipo de conciertos, demostró haber sido una elección perfecta para recibir a estas leyendas del género, permitiéndonos disfrutar de todos los matices y colores que la música del quinteto ofrece. La formación, aunque buenamente se podría calificar desde hace tiempo de “Ian Anderson & Friends”, suena sólida y acompasada, con mucha clase y fiel a las interpretaciones originales, sin duda a la altura de la marca que defienden sobre las tablas. El bajista David Goodier y el teclista John O’Hara, que acompañan a Anderson desde 2007, mostraron que la química entre ellos sigue intacta. Aunque los seguidores clásicos del grupo no pueden evitar echar de menos el trabajo de Martin Barre a las seis cuerdas, el joven Jack Clark cumple a la perfección y cuenta con varios momentos de lucimiento durante el show que le hacen encajar perfectamente. El batería Scott Hammond, sólido y sin demasiados alardes, aporta el peso y el “groove” que la banda necesita en todo momento.
Sin embargo, es bien cierto que Ian Anderson pone el contrapunto en la parte vocal. Los años no pasan en balde y es innegable que al bueno de Ian le cuesta sobremanera mantener el tipo en ciertos temas. Va muy justo de voz, pero al fin y al cabo tiene 78 años y es “el padre de la criatura”, así que tampoco se puede ser excesivamente crítico con él en este aspecto. Sus limitaciones vocales quedan ampliamente compensadas con su maestría a la flauta (santo y seña del grupo), con su chanza inglesa y con su capacidad de comunicación con un público que, si bien por momentos no entendía todo lo que Anderson comentaba por la barrera lingüística, agradeció en todo momento su buen humor y actitud sobre las tablas.
Como decía anteriormente, el repertorio no dejó indiferente. Pese al comienzo visitando los dos primeros lanzamientos del grupo, la banda no se centra en sus años de “laureles”, si no que no duda en tocar temas de los 80 y 90, así como de los dos últimos lanzamientos del grupo, “The Zealot Gene” (2022) y “RökFlöte” (2024). Así, fueron cayendo clásicos como “Songs From The Wood”, “Too Old To Rock n Roll” o “Weathercock” así como “no tan clásicos” como la oscura “Roots To Branches” que nos retrotrae al disco de mismo nombre de 1995, o “Farm On The Freeway” del ochentero “Crest Of A Knave” que, si bien no eran tan celebradas como el material clásico, no bajaron el pulso del concierto. “Wolf Unchained”, “Mine Is The Mountain” y “The Navigators” representaron a los Jethro Tull más contemporáneos y con los que Ian se siente también más cómodo a nivel vocal.
De hecho, algunos echamos de menos referencias a discos que son clásicos de la banda y referencias absolutas del género como son “Thick As A Brick”, “Minstrel In The Gallery” o “A Passion Play”, pero como digo, la elección de temas dejaba claro que Ian Anderson quiere dar visibilidad a todas las épocas del grupo y por nuestra parte sólo nos queda respetarlo. Las referencias a la música clásica de Bach y Gabriel Fauré, reconvertidas en formato de folk rock tampoco faltaron en la velada. La recta final con una “Aqualung” un tanto rearreglada y adaptada a la formación actual y el bis de la inevitable “Locomotive Breath”, fue jugar a caballo ganador para despedirse por todo lo alto.
Y así concluía la noche que Jethro Tull se despedía de Gijón. La sensación generalizada entre un público que, por desgracia, no suele disfrutar de este tipo de grandes giras en la región, era de satisfacción por haber podido disfrutar una última vez de una de las bandas por excelencia del rock progresivo y que encima demostró que, pese al irremediable paso del tiempo y combinando nostalgia y vigencia, sigue ofreciendo conciertos muy solventes. Ojalá más giras como está hagan parada en Asturias en el futuro.
Repertorio:
Set 1: My Sunday Feeling We Used To Know Songs From The Wood Weathercock Roots To Branches The Donkey And The Drum Wolf Unchained Mine Is The Mountain Bourrée In E Minor (Johann Sebastian Bach cover)
Set 2: Too Old To Rock ‘n’ Roll, Too Young To Die Farm On The Freeway The Navigators Pavane In F-Sharp Minor (Gabriel Fauré cover) The Zealot Gene Dark Ages Aquadiddley Aqualung