Crónica: Tierra Santa (Gijón 31/1/2025)

El viernes 31 de enero estaba marcado en rojo en el calendario de los amantes del heavy metal en castellano, pues el “Viaje Épico” (reseña) de los riojanos Tierra Santa recalaba en la gijonesa Sala Acapulco.

Y no fuimos pocos los allí congregados pues, pese a la coincidencia de conciertos interesantes en la misma jornada, un buen puñado de metaleros esperábamos en los aledaños de la sala desde una hora antes a la fijada para que diera comienzo la descarga. Momento para ponerse al día y departir sobre las futuras e interesantes citas que están programadas para los próximos meses compartiendo cervezas y risas para entrar en calor.

Sobre las 21 horas accedí a la renovada sala y la sensación no pudo ser mejor. La noté con mayor amplitud, con una iluminación que prometía dar alegrías a los que, como yo, disfrutamos de inmortalizar momentos con nuestras cámaras y al público en general que disfrutaría de una mejor visión de lo que aconteciera en el escenario que, por su parte, lucía estupendo y más espacioso, sin más escenografía que una negra tela de fondo. Se nota que la gente de FranelRock quieren que esta sala sea por derecho propio referente en la escena asturiana y desde luego que no pueden ir mejor encaminados.

Si en el exterior el ambiente ya prometía una buena entrada, en el interior se confirmaba, pues para las 21:30 la sala rozaba el lleno total. Aún nos tocaría esperar 30 minutos antes de que el épico viaje diera comienzo.

Con el sonido de la preciosa y melódica introducción de teclado con la que empieza “Un Viaje Épico”, tema que bautiza el disco que presentan y da nombre a la gira. A las 22 horas salen a escena Ángel San Juan a la voz y guitarras, Dan Díez a la guitarra, Roberto Gonzalo al bajo, Juan San Martín a los teclados y Alain Diez a la batería sustituyendo a Alex Alonso.

Nos remontamos al 2005 para emprender un viaje “Rumbo A Las Estrellas” dejando patente el viaje épico que nos iba a transportar por toda su discografía, siendo la siguiente parada un caminar “Por El Valle De Las Sombras” de su anterior trabajo “Destino”. Roberto se encargaba de animar al respetable a cantar y doy fe de que lo consiguió, pues ya desde esos primeros temas la respuesta de la audiencia fue atronadora.

Como no serlo con el póker de temas que enlazaron a continuación, ni más ni menos que “Indomable”, “Ícaro”, “La Sombra de la Bestia”, con tremendos solos por parte de Ángel y un Dan que no deja de moverse, y “Pegaso” demostrando lo bien que conjugan las nuevas composiciones con sus himnos atemporales.

En “Apocalipsis” la potencia de la pegada de Alain hizo que se cayera uno de los platos de la batería, que fue rápidamente colocado por su staff y no causó ningún contratiempo. Nos transportarían a continuación a esas “Tierras de Leyenda” por las que tanto gozan de transitar y que, si para ese momento ya nos tenían a su merced, con este tema que tan bien combina su endiablado ritmo con unos solos desbocados nos pusieron a sus pies.

Un pequeño descenso en las revoluciones para entonar “El Canto de las Sirenas” y seguir con otra clásica, “Drácula”, también muy bien recibida. Momento para que Ángel, quien a mi parecer interaccionó más con la audiencia que en anteriores ocasiones, nos dijera que la sangre que corre por nuestras venas era “Sangre de Reyes” antes de empezar con su potente riff y agradecer, una vez más, la respuesta del respetable.

Las interacciones entre los músicos se repetían por todo el escenario, las guitarras dobladas de Ángel y Dan eran un regalo para nuestros ojos y oídos, todo ello aderezado por un sonido impecable que llevaba el fervor de la audiencia a elevadas cotas.

Tras comentar que el siguiente tema habla de esas cosas que jamás deben suceder, encaran “El Bastón del Diablo” con el público gritando a todo pulmón su “donde están”, para pasar a narrar la historia de un marinero que fue condenado a vagar por toda la eternidad, como Ángel se encargó de recordar, dando paso a la leyenda de “El Holandés Errante”, que supuso otro punto álgido de la velada. El respetable acompañaba cada estrofa para desgañitarse gritando por toda la eternidad”. Sin abandonar esos primeros trabajos la banda puso fin a esa primera parte de la actuación con “El Laberinto del Minotauro”.

Poco tardarían en volver al escenario y nuevas palabras de agradecimiento por parte de Ángel recordando que la última vez que habían pisado tierras astures el público había estado bien, pero que en esta ocasión nos habíamos salido y a buen seguro que lo decía desde el corazón porque su rostro reflejaba la felicidad del momento.

La traca final del concierto comenzó con las imprescindibles “Alas de Fuego” y “La Momia” para, a continuación, Juan San Martín regalarnos un precioso solo de teclado que serviría de introducción a “Nerón”.

Con la audiencia totalmente desatada profiriendo gritos de “grandes”, “máquinas” o “sois los mejores” iniciarían su “Legendario”, que fue coreada a todo pulmón para finalizar con la clásica “La Canción del Pirata”, en la que también fueron acompañados por el respetable en cada estrofa, poniendo un broche de oro a una actuación impecable que da muestra del estupendo estado de forma en que se encuentra la banda para acometer su viaje épico.

Muchas gracias al grupo por la cercanía mostrada, a la organización por las facilidades y un saludo a los amigos y conocidos que allí nos encontramos. Nos vemos en la siguiente, hasta entonces, salud y rock and roll.

Texto y Fotos: Miguel Rubio

Reseña: Adrift «Dry Soil» (Monolito Records 2025)

Bajo la denominación “Dry Soil” se esconde el cuarto trabajo de los madrileños Adrift. Un total de seis temas producidos al alimón entre la propia banda y Santi García, quien se encargó de grabar y mezclar estas pistas en el Ultramarinos Costa Brava entre enero y febrero del pasado 2024. La formación actual se compone de Jaime García en baterías, Daniel Chavero al bajo, David López en guitarras y Jorge García en guitarra y voces. Con masterización de Víctor García (Aathma, Toundra, Ikarie, Bloodhunter…) y diseño y fotos de Jorge García (Ból! Estudio), el disco vio la luz vía Monolito Records el pasado 31 de enero.

Irrumpe denso “Overload” para sentar así las bases (o algunas de ellas) sobre las que se desarrollará el álbum. Hay cierta tensión en esos primeros riffs, en el juego que proponen ambas guitarras durante el prólogo. También una cuidada línea de batería de Jaime García. Me agrada la construcción de las estrofas, que vienen a contrastar con el desgarrado, indómito y definitivamente árido registro de Jorge García. Etiquetados a veces como “death metal experimental”, es esta una formación que no se doblega al blast beat incesante, que surca caminos más próximos al sludge más atmosférico. La producción, o cómo la mezcla acierta a equilibrar todos los elementos presentes, pone a estos Adrift, perdonen el tópico, a la altura de cualquier banda foránea. Sirva el poso más espacial que precede al epílogo como muestra.

Todo resulta de lo más orgánico. Sin maniqueos trucos de salón capaces de pervertir su manera de entender el metal extremo. Y “Concrete” es la mejor prueba de ello. Adrift arremeten más vivarachos ahora, con un bajo que percute con insistencia en ambos canales. Jaime García vuelve a dejar otra inquieta línea de batería, que acompaña a unas guitarras que ganan peso y crudeza aquí. Es el corte más rácano, en cuanto a duración, de todo el álbum, lo que no quita para que la banda lo recubra de buenos cambios de ritmo, apostados siempre en ese post metal crudo y arenoso. Lo mejor es el modo en que la banda parece terriblemente cómoda en este registro algo más vivaracho, entregando por igual atmósfera, músculo y desgarro.

Edge” toma el testigo a base de reincidir en esos biorritmos más altos. En un riff que, tras cada escucha, no deja de recordarme a los (tristemente) desaparecidos Moho, Adrift proponen un viaje inclemente en el que cruzan guitarras de un poso casi psicodélico con riffs heredados directamente del black metal. Contorsionando géneros, tejiendo cuidados cambios de ritmo sin olvidar su cara más descosida y visceral. Sorprende, aún en un álbum como este, la tensa calma de su extenso tronco central, con Adrift transitando por un páramo inhóspito y desolado. Desesperado festín riffero, que Jorge García recorre en su habitual registro ominoso y descosido. Toda esa amalgama sónica viene a contrastar con la más acusada calma que irrumpe más adelante, con el bajo de Chavero superpuesto ahora a ambas guitarras. Guitarras algo efectistas aquí, que toman en este tramo final sonoridades más próximas al stoner, sin que ello venga a traicionar el espíritu mismo del tema que las acoge. Que pese al amplio abanico de influencias que manejan sean capaces de mantener un nexo común entre todas ellas creo que habla muy bien tanto de la producción de la que gozan estos seis temas como de su buen hacer como compositores.

Restart” puede ser la que inicia de forma más amable de todo el tracklist. Es metal algo trotón, que despliega un nivel técnico sin florituras ni excesos. Operante siempre en favor de la propia composición que las aloja. Lo que sorprende aquí sin embargo son esas voces limpias, de aire casi ritualista, y la forma en que conjugan con el siempre árido y roto registro de Jorge García. Un corte que viene a romper con muchas de las ideas preconcebidas del álbum a estas alturas, siendo lo suficientemente hábil para mantenerse dentro de las propias fronteras del género. Hay riffs que tranquilamente pueden recordar a King Crimson, engarzados por unas baterías de Jaime García ahora un tanto más lineales. El tramo final se empecina en devolvernos a esos Adrift más atrevidos y atmosféricos sobre unas baterías casi marciales, desembocando finalmente en un curioso epílogo. Estupenda.

Agradecida calma la que propone el prólogo de “Blood Kills The Soil” con esas guitarras ahora algo tímidas, que vendrán de nuevo a contrastar con el iracundo registro de Jorge. Un penúltimo corte que afianza la cara más atmosférica de los madrileños, apoyada en una producción que parece entender a la perfección el material que tiene entre manos. Hay un poso algo más psicodélico aquí, que imbuye unas estrofas por momentos atrevidas e incluso desafiantes. Hay una mayor linealidad aquí y sin embargo puede que se trate del corte más excéntrico y diferente de los seis.

La final “Bonfire” parte desde un prólogo de fuerte poso atmosférico, aupado por una serie de arreglos de un cariz casi cinemático. Adrift se toman su tiempo ahora, de hecho composición más ambiciosa del álbum, y pronto dibuja guitarras que, sin ir más lejos, podrían recordar a los Tool más recientes. La voz de Jorge aparece ahora algo más hundida en la mezcla, generando una cierta extrañeza conforme transcurren las primeras estrofas. Las baterías de Jaime García recuperan aquél brillo de comienzos del álbum, ayudando a que la banda teja pequeños pero hábiles crescendos. Todo confluye en un puente central cercano a la ensoñación onírica. No diré que me recuerda a Alcest pero sí que intuyo un lejano guiño al shoegaze en estas atmósferas ahora apaciguadas. El cuarteto trama un largo epílogo en el que brillan sobremanera los riffs de Jorge y David, que terminarán por confluir en el cierre más abrupto que recuerdo en mucho tiempo. Un final estupendo en cualquier caso.

Uno de esos discos que solo entrará a una primera escucha a los muy duchos en el metal más desesperado y sofocante. Un viaje atmosférico por contornos a veces nada amables, que desafía al oyente casi a cada paso pero que, aún ahí, sabe tejer pequeños remansos de calma y sosiego. Con una gama riffera capaz de tender puentes entre el progresivo más clásico, el death a veces aberrante y el black más avezado, (casi) siempre bajo la angustiosa voz de Jorge García, Adrift han trazado un álbum que les debería confirmar como punta de lanza del post metal dentro de nuestras fronteras. Si tanto “Dry Soil” como estas palabras os llaman la atención, el próximo jueves día 6 de febrero tenéis una cita con ellos en el chigre cultural ovetense La Lata de Zinc.

Texto: David Naves

Crónica: Celtian + Xeria (Oviedo 31/1/2025)

Expectación máxima ante la nueva venida de los folkies Celtian a tierras asturianas. La cita, planteada originalmente para el pasado noviembre y que hubo de ser cancelada por un percance de ultimísima hora, encontró acomodo finalmente el pasado viernes. En compañía de los vallisoletanos Xeria, había ganas de tomar el pulso a una de las bandas más pujantes de nuestro territorio.

Pero antes Xeria iban a hacer suyo el escenario del Gong para poner a prueba su reconocible metal sinfónico. Venían presentando “Fuego”, un segundo trabajo que pasó con buena nota por la web (reseña) y con la firme intención de meterse al público asturiano en el bolsillo. Sonaba una intro en la que se podía oír el tristemente célebre speech de J. Robert Oppenheimer, aquello de “Now I Am Become Death, The Destroyer Of Worlds” que hemos escuchado en una infinidad de álbumes de todo signo y condición. El caso es que conduce hasta “Una Lágrima Más” donde, entre grandes humaredas, se deja sentir una versión no tan sinfónica del cuarteto, que deja traslucir así unos engranajes mucho más mucho más orgánicos.

Enlazando temas y sin un segundo que perder, Xeria regresan a su debut de 2019 para una “Mi Reina” donde Marina Sweet demuestra encontrarse en un gran estado de forma. Dirigió a la banda con mano firme y supo conectar con una Gong muy por la labor. Todo el set de la banda se movió bajo una marcada premura. Incluso los agradecimientos de la propia vocalista. Sonando sin embargo potentes durante “La Luna Siempre Brilla”, con la frontwoman sentada en uno de los podios durante el puente y Carlos Z dejando un gran solo de guitarra. Marina Sweet introdujo “Fuego” buscando ese engarce con el público, uno de los cortes más amables del set.

Un set que tendría su sorpresa en forma de Lady Ani, vocalista de Last Days Of Eden, que acompañó a los de Valladolid durante “Morir En Tu Boca”. Para no estar previsto, según dijeron, la conjunción no se les dio nada mal a ambas intérpretes. Carlos Z dejaría otro gran solo en “Contra Las Estrellas”, ya con la carga sinfónica más presente y, por ahí, encontrando una versión más cercana a su encarnación de estudio. Y finalmente “Tienes Miedo”, llevada por la misma presteza que el propio set en sí, termina poniendo una buena nota a su desempeño, quedando eso sí la espina de ver una descarga completa por su parte.

A nadie se le escapa que Celtian están ahora mismo en proyección de convertirse en uno de los grandes nombres del metal en castellano. Es algo que salta a la vista cuando uno ve una sala tan repleta en una fecha, coincidente en el tiempo con unos tales Tierra Santa, nada fácil. Pero la Gong se llenó de un público más heterogéneo de lo habitual que supo responder casi a cada imput que llegaba desde el escenario. La amplia formación radicada en Alcalá de Henares desarrolla un gran sonido ya desde los primeros momentos. Era esta la mayor de mis preocupaciones. Anteriores venidas del sexteto a tierras asturianas ya habían dejado claro que se encuentran en un gran estado de forma.

Así pues y para cuando superamos la intro y encaran “La Profecía”, las sensaciones no podrían ser mejores. Si además la voz de Xana Lavey se encuentra en buen estado de revista, como era el caso, no queda otra que dejarse llevar por su alegre folk metal. Brilló aquí ya Sergio Culebras en guitarras, con uno de mis solos favoritos de la noche. Celtian acertando a fundir buena técnica con aires folk portadores de un gancho terrible. “Sueños De Cristal” destapa, de hecho, a una Xana Lavey aún más torrencial. Y aunque la banda no escape a la dictadura de las pregrabaciones, desde luego sabe cómo poner a una sala a dar saltos durante una cuidada interpretación de “El Solsticio De Driade”. Fundamental en particular aquí y en general durante toda la noche los coros del propio Culebras y del flautista (y ocasional gaitero) Diego Palacio, alma mater del proyecto.

Lavey examinó las gargantas del frío público astur en “Hasta El Final”, que luego destapó esa cara más cercana al power de la efervescente banda madrileña. “Renacer” dibuja uno de los grandes riffs de la noche y acierta a ofrecer ahora esa cara más amable y optimista en la que tan bien se manejan. Pasó lista la frontwoman granadina de cara a recuperar “Nueva Era”, que fuera opener en la gira anterior, y que ofreció ahora una versión más nervuda y musculosa de estos Celtian. Brilló ahí David Lande en baterías, auténtico motor de la formación, y que supo destacar tanto en pegada como en agilidad. “Sendas De Leyenda”, de aquél álbum homónimo de 2021, sirve como ninguna otra como testimonio del buen rollo que se respira en el seno de la banda. Llama además la atención la versatilidad de los propios Txus Borao y Diego Palacio. Alternando entre violín y bouzouki el primero, las flautas y la gaita el segundo, en mitad de los propios temas incluso. Tienen su lección bien aprendida y se nota.

Y si bien es verdad que algún molesto acople vino a enturbiar “Tu Hechizo”, la Gong respondió llevando en volandas al sexteto, que termina formando un corro en torno a Lande y su (breve) solo de batería final. Lavey tendría aquí un merecido descanso mientras sus compañeros acometen la instrumental “Molly Bawn”. Descanso bien aprovechado pues la vocalista regresa para encarar una no poco exigente “Maleficio De Sangre” en la que conjugará su habitual registro limpio con voces más rotas y desgarradas. Al final una banda con una amplia gama de registros pero que nunca pierde un nexo común firme e identificable. Algo que se hace patente conforme vuelven a los entornos más amables de “Lágrimas De Cera”. Palacio tomaría entonces el micro de Lavey para comentar sobre el percance ocurrido el pasado noviembre y la consiguiente espera. “Mereció la pena” apuntó alguien desde el público. Y tanto que sí. Tiempo también para presentaciones o para que la banda volviera a contornos más próximos al power. O para la más pura calma de la delicada “Oh, Catarina”.

Aunque si hay un corte que de verdad engancha con el público en este tramo final, ese es sin duda “El Hijo Del Ayer”, que sería a la postre uno de los estribillos más celebrados del set mientras que “Serena”, del aún reciente “Secretos De Amor y Muerte” (reseña), ya apunta a que se va a quedar en sus bises durante largo tiempo. Una gran, gran versión de Celtian, con Xana Lavey aguantando las no pocas exigencias del setlist y la banda acertando a sonar como una única unidad sólida e indivisible.

Un gusto que diría aquél. La sensación que queda, y sin que ello vaya en menoscabo de nuestra muy querido Gong Galaxy Club, es la de que futuras venidas del combo alcalaíno requerirán muy probablemente de recintos mayores. Ya digo mueven a un público muy heterogéneo y su encarnación en vivo poco o nada tiene que envidiar a la que muestran sus álbumes de estudio. Si mantienen esa chispa y esa solidez, quién sabe dónde está el límite para una formación como esta.

Vaya por tanto el agradecimiento a North Coast Management quienes han hecho posible esta nueva parada de Celtian en nuestro territorio, un saludo afectuoso a ambas formaciones y un abrazo grande a la agradable compañía. Ya saben: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: David Naves / José Ángel Muñiz

Agenda: Geoff Tate en León

A través de InterTour Music Agency y etinproduccions, Geoff Tate, voz en la formación más emblemática de los pioneros progresivos Queensrÿche, recalará en nuestros escenarios durante el mes de marzo. Inmerso en la gira «The Big Rock Show Tour 2025», interpretará temas clásicos de dicha etapa. El tour consta de paradas en Barcelona, Madrid, León, Pamplona, Segovia y Santiago de Compostela.

La parada en la capital vecina tendrá lugar el jueves 6 de marzo en el Espacio Joven Vías con la formación local Sunset Blvd. como banda invitada y la formación británica Ivory Lake, proyecto personal del batería Josh Watts, con pasado en el grupo de un Geoff Tate que llegará a León acompañado por Bruno Sa (Angra) a los teclados, Dario Parente (Headless) y James Brown (Mark Daly & The Ravens) a las guitarras, Jack Ross (Mark Daly & The Ravens) al bajo y Daniel Laverde (Mark Daly & The Ravens) a la batería.

Entrada anticipada 30€ + gastos disponible a través del siguiente enlace:
https://bipbipticket.com/home/geofftate_leon

Entradas físicas en Discos LizardPub Black BourbonTaberna Misericordia

Scanner: Spain Tour 2025

La legendaria formación germana Scanner será la protagonista de la quinta edición del Festival Diario De Un Metalhead que tendrá lugar el sábado 5 de marzo ien el ovetense Gong Galaxy Club. Vía Kivents la gira europea de presentación de su última obra de estudio “The Cosmic Race” publicada en enero del 2024 a través de Rock Of Angels Records contará además con paradas en Madrid, Valladolid, Zaragoza y Vigo.

Muchos por estos lares recordarán su anterior paso por Asturias allá por el 2012 como parte de la tercera edición del Vaques Fest. La formación está compuesta en la actualidad por Efthimios Ioannidis a la voz, el miembro original Axel Julius a la guitarra, Jörn Bettenrup al bajo y Sascha Kurpanek en baterías. Llegarán acompañados por los leoneses Corvus V que en su retorno a los escenarios asturianos presentarán su nueva obra de estudio «Iter» editada a través de Maldito Records en abril del pasado 2024.

Entrada anticipada 18€ a través del siguiente enlace:
https://entradas.metaltrip.com/es/events/scanner-en-oviedo
Venta física en Maus (Oviedo)

Retrosprectiva: «El Clan De la Lucha» / «Tierra De Lobos»

La nueva gira de Saratoga, montada por el cuarteto en recuerdo de los álbumes “El Clan De La Lucha” (2004) y “Tierra De Lobos” (2005) parecía una excusa tan buena como cualquier otra para volver sobre dos álbumes clave en la trayectoria de los madrileños. La banda, disfrutando aún del aldabonazo que supuso arrancar el siglo con el tremendo “Agotarás”, echaría mano del productor Big Simon con visos a darle una vuelta de tuerca al sonido que el cuarteto venía desarrollando desde la entrada de Leo Jiménez al micro y Dani Pérez a las baterías.

El resultado de aquellas sesiones de grabación fue la edición vía Avispa de un álbum que, escuchado hoy, parecía querer servir de punto de inflexión para la banda. Partiendo de un artwork de Manuel Manrique, la sensación es la de estar ante una banda más oscura. Más sucia incluso. “San Telmo 1940” se atiene ahora a un sonido sin duda no tan diáfano. Este segundo tema del álbum portaba de hecho uno de los estribillos más llamativos y diferentes de toda su trayectoria hasta entonces.

Las guitarras de Jero ganaban en rotundidad en “Lejos Del Tiempo”, con esas inconfundibles voces dobladas de aquél Leo Jiménez al que dieron en llamar “La Bestia”. Una “bestia” que brillaba en “Maldito Corazón”, fácilmente una de mis composiciones favoritas de Jero Ramiro en toda su extensa trayectoria, que llevaba al cuarteto a lindar con las fronteras del power metal. Impecable Dani Pérez durante todo el álbum. Verdadero “núcleo irradiador” que diría el ahora caído en desgracia Íñigo Errejón.

Y mientras que “Decepción” siempre me recordó a otro de los proyectos de Jímenez, los (pienso) algo infravalorados Stravaganzza, con “Ángel De BarroNiko del Hierro iba a parir otro de los clásicos imborrables de la banda. Las baterías de Pérez aquí pueden contarse dentro de las mejores que llegara a registrar al albur de la iguana. Pero es que las de “No” pueden ser las estrofas más cercanas al thrash de Exodus o Megadeth que hayan firmado nunca.

Si Amaneciera”, obra de Jero Ramiro, es por pleno derecho la gran balada de la banda. Ninguna, que mi atribulada cabeza recuerde mientras escribo esto, ha alcanzado a medrar de la misma manera en el imaginario colectivo. Fuera incluso de los círculos afines al heavy metal, lo que explica que, aún hoy, pase por ser el tema con más reproducciones en Spotify.

Así las cosas, cierto es que escuchados hoy, cortes como el agrio “Quizá El Sol No Saldrá” (Niko) o la más clásica “Blanco y Marfil”, de Jero para su inseparable Stratocaster, palidezcan ante la pujanza de la primera mitad del álbum. Pero “Nuevo Mundo” tenía riffs interesantes y “Tu Nombre Mi Destino” proponía un interesante juego entre el tono luminoso de su prólogo y ese desarrollo más oscuro y pesado, rimando en lo lírico con aquella “San Telmo 1940” de comienzos del álbum. Un álbum que se cerraba con el power arrebatado de “Buscando El Perdón”. La pequeña colaboración del Mägo de Oz Mohamed es casi tan emblemática como esos pequeños guiños (pienso) del riff al “Detox” de Strapping Young Lad. Uno de los mejores cierres de su ya larga trayectoria.

Pero “Tierra De Lobos” era otra historia. La banda parecía querer recuperar un sonido más cercano al de “Vientos De Guerra” o “Agotarás”, lo que puede explicar que Niko regresase a la producción, con Big Simon relegado únicamente a tareas de mezcla y master.

En cualquier caso el disco se abre con “Barcos De Cristal”, ataque frontal de Leo Jiménez a los trolls de internet que, ya entonces, la tenían tomada con el madrileño. El sonido que despliega el álbum, desde luego, resulta un tanto más luminoso, lo que viene a contrastar con los tonos más rasgados que el vocalista de Fuenlabrada desarrolló en alguna de estas estrofas. “Necrophagus” ampliaba esa senda tan metálica, lindando con los momentos más thrash del disco anterior sobre una poderosa base rítmica de Niko y Dani.

Contigo, Sin Ti” rimaba sin embargo con los Saratoga más clásicos, afianzada por esa producción más “limpia” que poseía el álbum. ¿Puede ser este uno de los estribillos más curiosos de su carrera?. ”Ave Fénix”, composición del propio Leo, reincidía en esos Saratoga más pesados y agrios, guiñando a Pantera incluso, desembocando finalmente en uno de los estribillos más memorables del tracklist, con Leo entregando tonos verdaderamente rasgados y Jero enfrascado en uno de los mejores solos del álbum.

Del propio Jero era una “Quinto Infierno” que, un poco al alimón con aquella “Blanco y Marfil” del disco anterior, sonaba a pura auto reivindicación. Una de tantas líricas sobre lo que supone la vida en la carretera para una banda como esta. “Fe”, firmada por Niko, suponía el primer momento de calma del álbum, situado hábilmente en el corazón mismo del mismo (y con la dichosa rima “camino, destino” a cuestas, sí). Leo primero y Jero después brillando aquí en sus respectivas facetas.

Fuerza De Choque”, obra de Jero y que entroncaba a su vez con aquél espíritu de la anterior “Quinto Infierno”, suponía un heavy metal vibrante en la más pura tradición de la iguana. Igualmente trotona, “Prisión En Vida” nos introducía en la segunda mitad del álbum dejando en su prólogo unos llamativos detalles técnicos por parte de un siempre vibrante Dani Pérez a los parches, pieza fundamental e indisociable del sonido de Saratoga durante aquellos años.

El Jardín De La Niebla”, que se apoyaba en un más que interesante riff de Jero, puede pasar por ser uno de los cortes más infravalorados de los dos álbumes. Aunque, por la propia construcción de alguna de sus estrofas, de difícil traslación al directo. “Siento Que No Estás” viene un poco a ser la “Si Amaneciera” de este álbum. Obra de Leo Jiménez, siempre he pensado que pasa por ser una de las mejores baladas que jamás salieran de su bolígrafo.

Firmada por Jero, “Tierra De Lobos” daba nombre al disco a fuerza de poner todos los cilindros en funcionamiento. Esa pesadez de las estrofas en directo contraste con el metal más desbocado que acompaña a los estribillos. Dani brillando con el doble bombo y, doy fe, uno de los grandes pepinazos en vivo durante aquellos tiempos ahora lejanos. Una efervescencia que quizá venga a jugar en contra de otra composición del guitarrista, esta “Pura Sangre” en una clave un tanto más clásica que cerraba el CD.

Es de perogrullo pero dos álbumes fundamentales en la trayectoria de los madrileños. En lo personal reconozco que, tras tanto tiempo transcurrido, he vuelto en mayor medida a “El Clan…” y no tanto a su continuación. El añorado productor Big Simon dejó una huella imborrable ya en el seno de Saratoga, acompañando al cuarteto en uno de sus momentos de mayor efervescencia creativa. “Tierra De Lobos”, que no obstante deja (en mi opinión) buenos momentos, sería la última creación de un line up que, gustos al margen, resulta imprescindible a la hora de conocer, explicar y entender el heavy metal de nuestro país. Si nada se tuerce, un buen puñado de estos temas que hoy revisitamos volverán a la vida este próximo sábado en la Sala Tribeca Live. No quepa duda de que allí estará Heavy Metal Brigade.

Texto: David Naves

Agenda: Dätcha Mandala + Mr. Goliath en Oviedo

El power trio psicodélico francés Dätcha Mandala regresa a nuestros escenarios para presentar su tercer álbum de estudio «Koda» en una extensa gira estatal con parada en el espacio multidisciplinar Kuivi Almacenes.

La cita asturiana con el trio afincado en Bordeaux tendrá lugar el sábado 1 de marzo con acceso gratuito.

El tour cuenta con la formación madrileña Mr. Goliath, proyecto personal del talentoso guitarrista Pablo Kayadi, como banda invitada. Presentará su nuevo material, continuación de su último álbum La Era De Piedra editado en abril del 2022.

Crónica: Gamma Ray (Bilbao 5/12/2024)

Con la fecha apuntada a fuego desde que se anunció el evento, «sold out» anunciado con bastante antelación, las expectativas sobre el concierto de las huestes del señor Kai Hansen eran muy altas. Pero como no podía ser de otra manera, las expectativas se cumplieron y con creces.

Por si hay algún despistado, el señor Kai Hansen, es el papá de un estilo, el power metal, que ha sido influencia para numerosas bandas, amén de ser pieza más que fundamental de los líderes del genero, unos tal Helloween. Pero Gamma Ray es su proyecto personal desde su salida de su banda madre, 11 discos de estudio, 7 en directo y decenas de giras mundiales así lo testifican. Todo esto como recordatorio por si algún supremacista de las redes sociales se le ocurre tachar 40 años de trayectoria como banda tributo a la calabaza, que los habrá.

Dicho esto, y para refrendar aún más si cabe, mis palabras, el concierto de Gamma Ray en la Sala Santana fue de cátedra, un exquisito repaso a una longeva trayectoria que empezó de manera puntual a las 21:00 con «Land Of The Free«, quizás de su obra culmen y «Last Before The Storm» rememorando los tiempos con Ralf Scheepers, para regocijo de los allí presentes.

Sonaron muy compactos y perfectos a lo largo de toda la noche, con un espectacular Michael Ehré (Metalium) a la batería, el eterno socio de Kai, Dirk Schlächter al bajo, Kasperi Heikkinen (Beast In Black) como sustituto del accidentado Henjo Richter y como segunda voz ya desde 2015, Frank Beck, que se ganó aún más al publico con sus primeras palabras, “eskerrik asko”.

Fueron tocando temas emblemáticos de su discografía como «Master Of Confussion» o «Man On A Mission» intercalando breves espacios para conectar con el público, que no paró de corear cada canción y ovacionar en cada parada. La épica intro de «Dethrone Tyranny» o la colosal «Rebellion In Dreamland» hicieron deleitar a una sala repleta y entregada a los alemanes, con un Kai Hansen ocupando la parte central del escenario, alegre y protagonista como nos tiene acostumbrados.

No faltaron la festiva «Heaven Can Wait» y «Lust For Live» de su primer disco y una extensísima «Somewhere Out In Space«, algo muy similar a lo que hacen los Helloween con su «Keeper Of The Seven Keys» en directo pero no por ello menos emotivo. Dieron paso a los bises y a uno de los momentos gloriosos del show, con «Heading For Tomorrow«, temazo donde los haya, baluarte de una trayectoria y quizás, la más coreada a lo largo de la noche.

Se despidieron con «Send Me A Sign«, single resultón para cerrar casi dos horas de espectáculo y constatar que sigue existiendo más vida fuera del entorno de la calabaza, para disfrute de una legión que añoramos los grandes momentos de un emblema de la escena metalera mundial y su rayo gamma.

Texto: José Miguel «Lago«
Fotos: Archivo Gamma Ray