Reseña: Leather Boys «Lysergic Motel» (The Fish Factory 2026)

Que no hay quinto malo, dicen. “Lysergic Motel” trae de vuelta a Leather Boys tras los fastos de su XX aniversario. Leather Rose (voz y coros), Leather Skelter (batería y coros), Leather Sex (guitarra y coros), Leather Latin Lover (bajo y coros) y Leather Dirty Duke (guitarra y coros) conforman la actual alineación de los asturianos. El álbum se grabó en los Tutu Estudios entre 2025 y 2026 con Olaya Camilo a los mandos y posterior mezcla y masterización de Sergio Tutu. Finalmente, artwork y diseño corrieron a cargo de Javier Gómez Bobes y la foto de la banda fue obra de Titto Velusi.

B.D.S.M.” ocurre en un suspiro. Ni dos minutos de la cara más desenfadada, más punk, incluso me atrevería a decir que más libre de la banda asturiana. Con un Leather Rose de lo más gritón y unos coros del Leather Choir pero que muy bien tirados. Toda una llamada a las armas.

Aunque “Haircut & Attitude” parece tener más enjundia. Porque crece en duración pero también porque carga con uno de los riffs que más y mejor me han funcionado de todo el largo. Fieles a ese hard hedonista que tanto han afilado durante más de veinte años. Un corte directo, creo que bien construido y de los que parecen invitar a desgañitarse en su traslación al directo. Que en eso siempre aciertan y esta vez, con toda la experiencia adquirida, no iba a ser menos. Tanto el puente como el duelo solista que sucede a continuación me parecen estupendos.

Leather Skelter marca el paso tras los parches en esta “Crush On You”. Compone una más que interesante línea de batería en otro corte vivo, agradable, bien construido, donde parece caber de todo. Ese rollo hard angelino de finales de los ochenta en coros, palmas, buenas melodías de guitarra bajo estribillos. Es uno de esos cortes que, reza el tópico, más peso van ganando con el correr de las escuchas, amén de uno de los más equilibrados en cuanto a producción y mezcla. Sergio Tutu, desde luego, conoce bien a la banda y sabe, de sobra, cómo exprimir lo mejor de cada uno. Altamente pegadiza.

Sonic Love”, a la sazón composición más extensa de todo el álbum, se atreve con un tono más a lo The Cult para ofrecer otra de las muchas caras de estos Leather Boys. Otro riff con gancho y un Leather Rose dejando estrofas marca de la casa. El propio Sergio Tutu suma teclas aquí y el corte gana por ahí una cierta distinción. Me agradan esos solos a modo de engarce entre estribillos y estrofas. También la línea de bajo que Leather Latin Lover ha trazado aquí. Tal vez al puente se le podría haber sacado algo más de jugo. Sea como fuere otra de mis favoritas.

Red Flag”, en palabras de la propia banda “la historia de un fan pagafantas que necesitaba espabilar”, rebaja algo el ritmo pero sin perder de vista su querencia por el hard rock de siempre. Quizá el corte más idiosincrático de los doce, lleno de estrofas amables (en lo tonal) y estribillos de fácil digestión y que, de nuevo, incitan al puño en alto y el grito desgañitado en sus futuros conciertos.

Midlife Crisis”, la que tenemos muchos que seguimos defendiendo esta música cuando ya son más las canas que el sentido común, devuelve parte del nervio perdido. Bien adornada por ese piano de Tutu, tiene a la vez un riff directo y pegadizo así como alguna de las mejores voces que le he escuchado a Leather Rose en bastante tiempo. Apenas tres y medio en el reloj, estos Leather Boys post XX aniversario parece que no tengan un segundo que perder, coronados por otro estupendo solo durante previo al epílogo. Un epílogo cuyo rush final, con esos coros tan marcados y el acelerón de Leather Skelter, disfruto de lo lindo. Para qué mentir.

Electrify”, dedicada por Leather Dirty Duke a su hija, cocina al alimón con Leather Sex algunos de los riffs y solos más redondos de este “Lysergic Motel”. Un corte que bien podría ser el hermano gemelo, si acaso el mellizo, de la anterior “Sonic Love”. Desde luego propone unas estrofas la mar de llamativas, casi me atrevería a decir que desconocidas en el ya amplio imaginario Leather. Ellos resultan desde luego mucho más reconocibles (y ruidosos) durante estribillos, con un Leather Rose en su salsa. Otra que considero entre los grandes aciertos de la nueva cosecha.

Es llamativo el modo en que el prólogo de “Aussie Girl” parece romper con la tónica general del álbum. Es apenas un guiño, muy cuidado eso sí, pues pronto ellos vuelven a su hard rock de siempre. Acompañados de nuevo por las teclas de Sergio Tutu y con un Leather Rose más vacilón que nunca. Me agrada el contraste entre lo “desnudo” de las estrofas y lo más rotundo de los estribillos. Un ejercicio de equilibrio tan clásico como bien traído, rematado por unos buenos coros primero y un gran solo de guitarra después. Creo que de lo mejor escrito y ejecutado de todo el álbum.

La fugaz “Backdoor Lady”, donde el solo corre a cargo de Leather Pig Rocket y arranca con el bajo de Leather Latin Lover en solitario, bien podría llevar a pensar en los inevitables Motörhead. Leather Boys en su versión más punk, más desenfrenada, más libérrima. Un perdigonazo de esos que, a poco que te despistes, te lo pierdes.

Fading Star”, de Leather Dirty Duke para su madre, viene para poner la nota melancólica, que no trágica, al álbum. Un Leather Rose más moderado, más amable, va componiendo unas primeras estrofas hasta llegar a esos estribillos directos al centro de toda emoción. Me gusta esa construcción en crescendo, tan clásica, tan funcional, así como los riffs en que se apoyan. También la línea de batería que un fino Leather Skelter ha pergeñado aquí. Sensacional epílogo. Otro corte redondo, de los que entra a la primera y que evidencia que no todo es jarana y jolgorio en los álbumes de estos chicos.

Fairground Queen” nos devuelve a los Leather Boys más vivarachos y apunkarrados. Un corte marca de la casa, con un deje entre macarra y chulesco en el que parecen la mar de cómodos. Breve pero de lo más disfrutona.

El cierre es para esta “Acid Riders”, donde llama poderosamente la atención la voz filtrada de un Leather Rose que, a ratos, parece mutar en Dave Wyndorf. Lo mejor es el modo en que los estribillos reconducen hacia una versión mucho más reconocible de la banda. Un corte de contrastes, por tanto, con un fluir de lo más llamativo, y que cierra este quinto trabajo rimando más que nunca con el propio artwork que lo adorna. El solo, además, puede ser el más alucinado que les recuerdo. Y luego un epílogo que ofrece destellos sinfónicos. Que nunca dejen de sorprender.

Es un álbum que siento algo más conciso que aquél “Born In The Seventies” de 2020 (reseña), lo que redunda en un buen puñado de cortes directos a la par que memorables. Alterno entre canciones casi fugaces y composiciones mucho más trabajadas e incluso elegantes. Todo facturado entre buenos solos, una producción equilibrada y un nervio que para sí quisiera algún que otro jovenzuelo. Cuarenta y dos minutos de pura idiosincrasia Leather, tan hedonista y dicharachera como siempre, que tendrá su presentación oficial junto a Pölvora el próximo 21 de febrero en el Palacio de Santa Cecilia de su Avilés natal. Salvo causa de fuerza mayor allí nos vemos.

Texto: David Naves

Reseña: Dais «Barlovento» (The Fish Factory 2025)

Barlovento” es el quinto largo ya para los hard / heavies barceloneses Dais, la banda que forman David García en guitarra y coros, Agus Milton en baterías, Álvaro Vicente en bajo e Isabel Mañós en voces. Producido, grabado y mezclado por Fernando Redondo en el Koryland Studio, las pistas salidas de aquellas grabaciones serían posteriormente masterizadas por el cinco veces ganador del Grammy Alex Psadourakis y adornadas por la foto de Alfredo Geisse. En la calle vía The Fish Factory.

Barlovento” propone a los Dais más cercanos al metal, profusos en el uso del doble bombo, con riffs formales y efectivos, acompañando a un registro, el de Isabel Mañós que no puedo decir que me conquiste. Pero es una composición extensa, ágil, de solos prolijos y abundantes. Dais parecen querer rendir tributo a las esencias mismas del género y el desempeño de mi tocayo colma en todo momento mis expectativas. Llama la atención ese puente más tranquilo por la forma en que David García lo rompe con otra grata exhibición solista. Extensa y, por lo general, llevada hacia la cara más potente de los barceloneses.

El Mar y Tú” arranca en una clave mucho más hard. Un medio tiempo donde me agradan los riffs que García dispone sobre prólogo y primeras estrofas. También esos pequeños escorzos con los que acompaña a la voz de Mañós. Por alguna razón, el cambio de ritmo que introducen camino del epílogo me termina resultando algo torpe y atropellado. Éste, que concita una cierta calma ahora, es elegante, suponiendo una cierta nota de color en un corte que siento algo desequilibrado. Falto de cierta cohesión.

Mar Interior” bien podría recordar a una banda tan querida entre nuestro acerbo popular como son Muro. Angus Milton, que también pondrá el piano aquí, comanda firme desde el doble bombo. Sin pausa, sin excusas, sobre una cuidada línea de bajo y unos riffs, como ya ocurriera en el corte que da nombre al disco, son más serviciales que brillantes. García se desquita con un buen duelo guitarrero en el puente. La composición apenas abandona ese pulso tan vibrante para un puente un tanto fugaz. Muy funcional a la hora de dejar latir a los Dais más enérgicos.

Arrecife De Cristal”, con las teclas de Joan Valverde aportando un cierto aire Rainbow al conjunto, confronta riffs con gancho con unas estrofas atractivas por diversas. Bien armada desde el plano gramático, juega a enfrentar a los Dais más potentes con los más hard. Fruto de ese doble juego, siento que la banda, ayudada por los pequeños detalles del mencionado Joan Valverde está dando lo mejor de sí en esta cuarta entrega.

Somos Eternos” arranca con Mañós apenas acompañada por la batería de Milton. A sus líneas se irán sumando el resto de elementos para un corte que de la balada muta en un heavy diverso desde el papel, atrevido incluso, hábil desde el plano puramente gramático. Son los Dais más libres en lo que a composición se refiere. Con pocas ataduras y, por ahí, sonando más atractivos. Curiosamente, el corte más rácano del trabajo, con poco más de cuatro minutos, y aquél donde encuentro más cómoda a Mañós.

De “Leviatán” vuelve a ser otro de esos cortes bipolares, que tanto parecen gustar al cuarteto. Juega a confrontar la chulería del prólogo con partes más desnudas, dejando entremedias otra composición ágil y dinámica. David García está ora ruidoso, ora elegante y finalmente casi jovial durante un epílogo que busca el optimismo en cierto modo. Curiosa. El cierre es para “Windward”, versión en el idioma de Shakespeare de “Barlovento”.

Y el disco, a grandes rasgos, tiene cosas que me agradan y otras con las que soy incapaz de conectar. Es un heavy clásico, en el que a ratos transpira su amor por el hard más clásico, coronado por una voz, la de Isabel Mañós, a la que me cuesta un mundo hacerme. Para muy fans de la escuela más clásica.

Texto: David Naves

Agenda: Moundrag Regresa A Oviedo

El dúo francés hard prog heavy psych Moundrag regresa a la capital del Principado casi 3 años después para presentar su nueva obra de estudio «Deux» editada en octubre del pasado 2025 a través del sello español Spinda Records.

De la mano de La Novena Escena los hermanos Camille y Colin Goellaën Duvivier llevarán su arriesgada propuesta sonora a la Lata De Zinc el sábado 14 de febrero y consolidar un universo propio donde confluyen el rock progresivo, la psicodelia ceremonial y el hard rock setentero, ejecutados únicamente con teclados vintage, batería y dos voces demoledoras. 

Entrada anticipada online 15€ a través del siguiente enlace:
https://entradium.com/en/events/moundrag

Crónica: Travo (Factoría Cultural de Avilés 6/2/2026)

Travo vienen desde Braga (Portugal) y lo suyo es la psicodélia y la energía. El cuarteto luso traía sus muchos bártulos a la Factoría y había que levantar el culo de la silla y tomar el pulso a una de las formaciones más prometedoras del país vecino.

En solitario pero a la vez en buena compañía. Y es que, aunque con cuentagotas esta vez, nuestro querido recinto avilesino se fue llenando para recibirles. Y ellos respondieron pisando el acelerador a fondo desde el minuto uno. Desatados, fundiendo un nervio muy rockero, muy visceral, con altas dosis de psicodelia descosida y vibrante. Gonçalo Ferreira comanda a la vez en guitarra y voces. Éstas últimas poseen a veces un cierto halo alucinado, revelándose finalmente como una de las grandes señas de identidad de la banda.

Aunque no sería él quien tomaría la palabra sino el batería Nuno Gonçalves. Otro petardazo de rock enérgico y después un corte algo más apaciguado, por cuyas estrofas mi mente traía consigo el nombre de Sex Museum. Alternaron con un mayor nervio y Gonçalo Ferreira remató con el pie sobre su Cry Baby. Uno de los muchos pedales y artilugios que el de Braga tenía a sus pies. Y aunque venían presentando cortes de su último álbum, aquel “Astromorph God” de 2023, quisieron anticiparnos una composición de nueva hornada. Una donde sus grandes señas de identidad parecían intactas: voces filtradas y ritmos vibrantes. Una cierta vehemencia incluso.

Lo cierto es que no fueron muchos los descansos que se permitieron. Pero cuando los hubo, por ellos se colaba un acento más espacial en su forma de entender el rock and roll. Nuno hacía vibrar la batería, y la Factoría con él, pero es cuando los dos Gonçalo, Ferreira y Carneiro, doblan sus guitarras que todo parece trascender hacia una conciencia más elevada: la que nos confirma que estamos ante uno de los secretos mejor guardados del país vecino. Que habían cenado cachopo, reconocieron. Si es que así cualquiera.

Es casi incontable el número de pedales, teclados, sintes y demás artilugios que ocupa las tablas. De todo ello echan mano para gozo nuestro. Es de admirar, pienso ahora, cómo incluso en las partes más entregadas al mero derroche técnico, no escatiman en nervio o intensidad. La sala vibra, casi se retuerce, mientras la gente baila y disfruta con ellos. Y es que la energía que derrocharon desde luego se contagió a quienes tenían en frente. En las partes algo más apaciguadas surgía un gran David Ferreira al bajo. Sus cuerdas crepitaron el viernes, arrasando con todo a su paso.

La psicodelia desbocó en el tramo final. Ellos se fueron y por los altavoces arrancó a sonar el “It’s A Long Way To The Top (If You Wanna Rock ’n’ Roll)” de AC/DC. Y estábamos ya recogiendo cuando ellos decidieron que había tiempo para una bola extra. Bola extra que degustamos extasiados. No era para menos.

Un gozo. Un disfrute. Su techo no sabemos donde está pero su presente, si obedezco a la descarga del viernes, no podría pintar mejor. A tenor de todo lo visto, oído y gozado una banda a tener muy en cuenta. No me queda más que mandar sendos agradecimientos a Sergio Blanco y Omar Wylde. Ya saben: nos vemos en el siguiente.

Texto y Fotos: David Naves

Reseña: Jean Paul’s Dream Vision «Reminiscences» (Demons Records 2025)

Segundo largo vía Demons Records del músico y compositor alicantino Juan Pablo “Jean Paul”, acompañado por una verdadera constelación de músicos para los quince cortes, nada menos, que alcanza este “Reminiscences”. Y es que son más de cincuenta los nombres que se han dado cita en esta nueva obra. Gente como Johnny Gioeli, Isra Ramos, Steve Overland, Paco Ventura, Ángel Belinchón, Danny Vaughn… El trabajo ha sido producido y mezclado por el Hitten Johnny Lorca en los Mole Mother Studios de Murcia. Es el propio Juan Pablo quien carga con las guitarras rítmicas, así como (evidentemente) con toda la composición a excepción hecha de “Vega”, coescrita ésta al alimón con Michael Flexig. Lorca ocupa el bajo y entre Samu Baeza y Willy Medina alternan con las baterías. Hechas las presentaciones, y procurando dejar por el camino el menor número de nombres posible, entremos de una vez en materia.

Las hábiles manos de Henrik Larson (Jaded Heart, Masterplan) sobre el teclado introducen la inicial “Flying Away”. Y lo hacen procurando un inicio bien acomodado, optimista incluso, que conduce hacia un buen riff de guitarra. A él se agarra todo un Steve Overland (FM), trazando no solo una buena línea de voz sino adornándose también con elegantes armonías. Tras estas guitarras se encuentran David Palau y Christian Vidal (Therion). Un primer corte bien producido, trazado muy por la senda del libro de estilo del género. Disciplinado pero también eficaz.

Quien viene a casa en “Come Back Home” es nada menos que Johnny Gioeli (Hardline, Axel Rudi Pell), en comandita con Samu Baeza (Santiago Campillo) en baterías, las teclas de Carlos Álvarez (Dry River), el bajo de Fernando Mainer (Jeff Scott Soto, Jorge Salán) y el solo del Medina Azahara Paco Ventura. Todo se apoya sobre otro hábil riff de Jean Paul. También, claro, en la buena línea de voz de Gioeli, en particular en estribillos, encajando en un registro que le viene ni que pintado. La mezcla equilibra y da color sin olvidarse de la base rítmica. Ahí destaca la labor de Mainer, añadiendo una capa más de distinción y buen gusto. Luego Paco Ventura dispone un solo más que interesante. Extenso, en los tiempos que corren, y en el que da la sensación de habérselo pasado en grande mientras lo grababa. Puede ser uno de los cortes más redondos de este segundo largo.

Vuelve el veterano Steve Overland para una “Walking In The Rain” que, a modo de curiosidad, clava la duración del corte precedente. Y al igual que aquella, dibuja paisajes tranquilos, agradables y, claro, muy melódicos. Johnny Lorca carga ahora con el bajo, también con el solo de guitarra, en un corte amable, que fluctúa entre la balada y el medio tiempo, bellamente revestido por esos teclados de Elena Alonso (Lethargus) y atravesado por una (nada impostada) melancolía. Estupendo epílogo, por cierto.

En “In the Storm” sigue a bordo la voz de FM. Un inicio reposado, muy amable, al que luego acuden guitarras igualmente ligeras, formando contornos calmos, casi prístinos. El actual Ñu Manolo Arias se encarga de la eléctrica, Lorca de los pasajes acústicos, Nilver Pérez (Revlin Project) pone el teclado y Diego Teruel (Amaro, Gürú) el bajo para otra entrega amable, cuidada con sumo detalle y donde Overland, cómo no, brilla con luz propia. Me agradan ambos solos. El acústico de Lorca, el eléctrico de Arias. Dobla este el suyo, que se alzará finalmente como uno de los más efusivos del álbum, contrastando, sin desentonar, con el tono del corte que lo acoge.

Vuelve Gioeli para “This Must Be Heaven”, que viene a recuperar parte del nervio perdido. Ahí, la voz de Hardline se defiende cual gato panza arriba. Es un corte que parece trazado a mayor gloria del vocalista neoyorquino. El estribillo es de esos que entran cual cuchillo en mantequilla. El Tritón Javier Mira pone el primer solo sobre la batería de Samu Baeza y el bajo de Santi Hernández (Lujuria). Y Lorca pone el último de los solos en un epílogo que me agrada tanto por trazo como por ejecución.

Pero el disco vuelve a poner la calma de por medio “Dream Vision”, con teclas de Nilver Pérez y violín de Gianne Mowatt, es una balada tendida y clásica pero tal vez algo previsible. Cuenta no obstante con un Lee Small (Lionheart) que va componiendo una línea vocal llena de feeling y carisma. Él, junto al buen solo de Johnny Lorca, constituyen los mayores asideros del corte que, a fin de cuentas, da nombre al proyecto. Es quizá por ello que tal vez cabía esperar algo más de este sexto corte.

Es Dani Rodríguez quien reviste violines a “My Last Breath”. Aquí está todo un Göran Edman (Brazen Abbot, Talisman, Crossfade…), en un grandísimo estado de forma, trazando una de las mejores líneas de voz de todo el álbum. Lo cual, dada la constelación de cuerdas vocales que se ha dado cita aquí, es todo un logro en sí mismo. Sobre el papel, además, estamos ante uno de los cortes más hábiles de este “Reminiscences”. Arranca en balada para después sufrir un giro dramático y conducir esta visión hacia terrenos mucho más intensos y vibrantes. Hay un solo no poco vistoso de José de Castro “Jopi” como remate. Y si bien todo me funciona aquí, cierto es que habría agradecido una batería con algo más de punch. Con eso y con todo, otra de mis favoritas.

Fire” es hard melódico de muchos quilates. Pero es también un corte con brío, directo y disfrutón. Le pone voz un Danny Vaughn (Tyketto) por el que parece que no pasan los años. Esta casa, y cualquiera que le viera a su paso por el Lion Rock Fest de 2024 (crónica), puede dar fe. El solo es para el sueco Tommy Denander. Lastrada, si acaso, por tratarse de una de las entregas más rácanas en cuanto a duración de todo el disco, bien está ese extra de picante que le otorga al tracklist.

El vocalista de origen sudafricano Mick Devine (Seven) pone su registro al servicio de esta “Because Of You”. El disco regresa al terreno de las baladas y lo hace en su encarnación más clásica. Un corte finamente arreglado, rematado por el buen solo del Acid Rain o Torquemada Guillermo Guerrero, al que hay que sumar el coro de voces blancas del CEIP Río Segura, el violín de Gizane Meowtal, el bajo de José Luis Gallego y los teclados de Pablo Sancha (After Lapse, Against Myself). Estupenda en su crescendo final, otra de las entregas más firmes y redondas de todo el trabajo.

El veterano vocalista de origen alemán Michael Flexig presta sus habilidades tanto vocales como compositivas en esta “Vega”, donde Jean Paul cuenta con Fran Rodríguez (Nexx) en teclas, Willy Medina (Hitten) en baterías, Antonio Muñoz (91 Suite, Sunsët) al bajo y el solo de Fran Alonso (Hackers). Un hard rock sencillo, sin grandes complicaciones, que sabe llegar a término dejando por el camino buenos riffs y una producción de lo más cuidada. Sin tampoco tratarse de una entrega corta como la anterior “Fire”, sí pienso que merecía otro cierre que no ese desangelado fade out final.

Hay algo en la línea de piano que traza Elena Alonso en “Lonely Warrior” que siempre me lleva a penar en el ya desaparecido Meat Loaf. Regresa Johnny Gioeli tras el micro en otra balada de esas que rebosan buen gusto por cada poro. Contribuye a ello, y en gran medida, el violín de Sara Ember (Last Days Of Eden, Ñu). Samu Baeza (batería) y Peri (bajo) forman la base rítmica de un corte que trazará un cuidado crescendo camino del epílogo. Siento que, de todos los cortes lentos del álbum, puede ser éste el que tiene mejor factura de todos.

Y ya que estamos con parecidos, que me aspen si los teclados de “Lejos” no me recuerdan al “Maniac” de Michael Sembello. El disco vira hacia nuestro idioma para que Isra Ramos (Avalanch, Amadeüs) le ponga voz. Chema García en teclas, David Mascaró en bajo y, sobre todo, Tommy Denander en solo, contribuyen a revestir otro de los cortes más vibrantes del disco.

Me agrada el tono más oscuro que acompaña a “Bajo Un Disfraz”. Ángel Belinchón, de los muy reivindicables Dry River, lleva la voz cantante en un corte que viene a amplificar el rango sonoro del álbum. Fran Alonso pone las rítmicas y Pablo García (WarCry) el solo en la entrega más extensa de las quince que Jean Paul ha ideado para este “Reminiscences”. Acompañan las teclas de Chris McCop (Tokyo Motor Fist) y el bajo de Maca (Zelion, Tálesien, Eco…) para uno de esos cortes que, como reza el tópico, van ganando peso con el paso de las escuchas. El solo de Pablo García no sorprenderá a quienes sigan la trayectoria del asturiano. Quizá sí esas voces que vuelve a poner el coro del CEIP Río Segura. Eficaz por sí misma y, al mismo tiempo, interesante por el contraste que produce con el resto de cortes.

Sueño o Realidad” ya parte desde un prólogo bien elegante. Desde ahí transita hacia un hard más cercano a los grandes dogmas del hard melódico. En ese registro tan clásico, sobresale la labor de Chema Sales (Lost Wingman) al micro. En estrofas y también en estribillos. El bajo corre a cargo de Santi Hernández (Lujuria). Hay guitarras de Christian Vidal (Therion) y teclas de Fran Rodríguez (Nexx). Y el que brilla con el solo es, de nuevo, un inspirado Tommy Denander. Fácil, te la sabes a la primera, pero funciona.

“Tras El Cristal” es un broche final no poco llamativo. Y lo es por el contraste que se produce entre las distintas voces participantes: Fernando Pleite (Siddharta), Narciso Tenorio (Júpiter), Carlos Pina (Panzer) y Elizabeth Amoedo (Against Myself). Buena labor de Elena Alonso con las teclas, también de Maca al bajo y por supuesto de Johnny Lorca con el solo. Mucha clase para cerrar el álbum con clase. Con cierto optimismo incluso. Al final, tal y como reza la letra: “tras la niebla siempre hay claridad”.

Habiendo reunido semejante pléyade de colaboradores, conseguir que el álbum suene cohesivo a lo largo de más de una hora de música resulta todo un logro- Puede que el paso de las escuchas destapen ciertos desequilibrios en lo que a sonido se refiere, si bien estos son del todo puntuales. El álbum transita siempre dentro de los grandes cánones del género melódico. Dispone buenas ideas y mejores canciones a los Edman, Gioeli, Overland y compañía, se acompaña de grandes ejecutores como Pablo García, Tommy Denander, Christian Vidal o el propio Lorca… y se las arregla para buscarle las cosquillas al género, ahí están “Bajo Un Disfraz” o “Because Of You”, sin que ello signifique traicionar sus mismas esencias. Un trabajo de orfebrería técnica que no esconde la gran labor realizada desde el plano puramente compositivo. Un disco que, desde antes de ayer, debería ocupar lugar de privilegio en la vitrina de cualquier fan del género.

Texto: David Naves

Crónica: Concierto Solidario «Magaya Astur 2026»

La asociación cultural motera  Magaya Astur, organizó el pasado sábado 10 de enero en la Sala Acapulco de Gijón el concierto solidario “Todos Con Mael”, para recaudar fondos y ayudar a este pequeño niño gijonés de tres años, amputado de manos y piernas en junio, tras contraer una infección poco común, por meningococo tipo B.

Por este motivo, no quisimos perdernos esta cita, para mí mi primer concierto y crónica del año, para colaborar en lo posible y dar visibilidad a este tipo de eventos benéficos a los que los miembros de Heavy Metal Brigade hemos acudido siempre que nos ha sido posible. Cabe destacar también la solidaridad y talento de los músicos y bandas que acudieron a la cita: El Trío Calavera, A3 Rock, Clovers CB, Rafa Kas y Pablo García, lamentablemente Sam Rodríguez no pudo asistir en esta ocasión, como venía anunciado en el cartel.

En torno a las 21:30 horas se subió al escenario Pablo Aldecoa, padre de Mael para leer un emotivo discurso en el que da las gracias a todos los asistentes por estar ahí, por llenar la sala y por no mirar hacia otro lado. Nos narra con emoción la dura batalla que han tenido que librar él y su familia: “Hace solo seis meses nuestra vida se rompió en mil pedazos y en cuestión de horas pasamos del miedo más cotidiano de unos padres normales al terror más profundo que puede sentir una familia, pensar que tu hijo puede no salir adelante”. En todo este proceso Mael siempre sonrió y siguió siendo él, a pesar de su lucha. Finalmente agradece a todas las personas que les han apoyado y añade: “Hoy cuando miramos atrás nos damos cuenta de algo muy importante: No hemos caminado solos ni un solo paso”.

Tras las palabras del padre de Mael, los primeros en abrir el cartel serían Rafa Kas Trío: integrado por el carismático guitarrista gijonés Rafa Kas (Ilegales, Fe de Ratas, O’Funkillo), acompañado por Wilón De Calle (The Electric Buffalo) a la batería y Antón Ceballos (A3 Rock, Real Straits, Ángel Miguel & The Travellers) al bajo.

Al inicio, y para calentar motores en la sala, harían una magnífica versión, desde mi punto de vista más “cañera” que la original, del tema “Surrender” de Cheap Trick. Rafa Kas demostró una vez más su habilidad a las cuerdas y nos regaló un impresionante solo al inicio del conocido “Whisky In The Jar” que popularizó Thin Lizzy en la década de los 70, y posteriormente también pudimos disfrutar de duelos de guitarra y bajo entre Rafa Kas y Antón Ceballos.

Después de este tema se subiría al escenario el guitarrista Pablo García (Warcry) e interpretaría junto a Rafa Kas Trío uno de los temas más aclamados en la sala, el clásico y conocido “Highway Star” de Deep Purple, que podríamos describir como todo un himno para los moteros y muy apropiado para la ocasión.

El sonido en todo momento fue impecable y cabe reseñar la gran conexión entre los músicos y los espectadores. Si bien esta parte del show a mi juicio fue un poco breve, ya que terminarían apenas superadas las 22 horas, posteriormente pudimos volver a disfrutar de las colaboraciones de Rafa Kas y Pablo García en el escenario con el resto de bandas. Desafortunadamente el teclista Sam Rodríguez no pudo asistir al espectáculo y Rafa Kas lamentó su ausencia y pidió un aplauso para él.

Tras una breve pausa, a las 22:15 horas se subiría al escenario el Trío Calavera con Borja García (Muñeco Vudú, Alto Volto) a la voz y guitarra, Diego Motta (Alto Volto) al bajo y Wilón de Calle (The Electric Buffalo) a la batería. Antes de iniciar su descarga de clásicos del blues y del rock, Borja García dedica el concierto al pequeño Mael, indiscutible protagonista de la velada. Comienzan con un tema instrumental clásico del rock, “Rumble” de Link Wray, pero sería con el popular “Burning Love” de Elvis Presley con el que el público empezaría a cantar y bailar eufóricamente. Seguirían con otro tema que también hizo las delicias del respetable “It’s All Over Now”, tema popularizado por The Rolling Stones a principio de la década de los 60. A continuación, regresaría nuevamente al escenario Rafa Kas para interpretar juntos “Whole Lotta Rosie”, tema de la primera época de AC/DC con Bon Scott. La versión que hacen de este tema es más lenta, menos “cañera” que la original y con más toques de blues.

También junto a Kas nos interpretarían “Over The Hills And Far Away” de Led Zeppelin, versión muy bien ejecutada, en la que se hace patente la compenetración musical entre Borja García y Rafa, y además nos consta que esta banda es una de las favoritas y de las que más influencia han ejercido musicalmente en Borja García junto con MC5 y Jimi Hendrix. Ya sin Rafa Kas en el escenario, el Trío Calavera nos dejaría su particular interpretación de “Whipping Post” del grupo de rock sureño The Allman Brothers Band. Continuarían deleitándonos con una cuidada selección de temas de rock y blues de los 60 y 70, y pondrían nuevamente a toda la sala a bailar desenfrenadamente con el famoso tema “Proud Mary” (conocida también como “Rolling On The River”), compuesta por John Fogerty y con innumerables versiones a lo largo de los años, aunque particularmente, por su forma clásica de tocar e interpretar la música me recordó más a la publicada por The Creedence Clearwater Revival en 1969.

Posteriormente subiría al escenario otro de los músicos colaboradores en el show, que no es otro que Pablo García con su inseparable guitarra roja PRS Custom 24 Piezo, que también lleva a sus giras con Warcry, para interpretar junto al Trío Calavera el “Red House” de Jimi Hendrix y la popular “La Grange” de ZZ Top, dando muestras de una enorme pericia técnica. Finalmente el trío en solitario nos dejaría una versión muy fiel a la original de “The Riverboat Song” de Ocean Color Scene para terminar pasados unos minutos de las 23:30 horas con la divertida “Surfin Bird (Bird Is The Word)” de The Trashmen, con el que la Sala Acapulco se vino arriba, bailando y cantando su pegadizo estribillo.

A continuación, le llegaría el turno a A3 Rock, trío integrado por Ángel Miguel, guitarra y voz (Real Straits, Ángel Miguel & The Travellers), Antón Ceballos al bajo y Alejandro Blanco, batería y voz (Ángel Miguel & The Travellers). Comenzarían en torno a las 23:40 horas con el clásico de The Rolling StonesHonky Tonk Women”, para seguir con un par de temas muy conocidos y disfrutados por el público de los británicos The Police, “So Lonely” y “Message In A Bottle”, con una magnífica interpretación vocal del batería Alejandro Blanco. Pudimos disfrutar nuevamente de la colaboración de Pablo García, y en primer lugar interpretarían juntos “Crossroads”, tema de Cream, banda de Eric Clapton en la década de los 60. A continuación nos dejaron una versión con tintes muy “blueseros” del tema “All Your Love” de Gary Moore y con “duelos” de guitarras entre Ángel Miguel y Pablo García. Para terminar la colaboración de éste último con la emotiva canción “While My Guitar Gently Weeps” de The Beatles, en el que Pablo García nos regala un impresionante solo y sorprende a todos con su posición para tocar la guitarra, colocando ésta a su espalda, a la altura de la nuca. Posteriormente, con el trío ya sin su colaborador en el escenario, nos dejarían una de las versiones más coreadas que fue “Brilliant Disguise” de Bruce Springsteen.

Nuevamente, contaríamos con la presencia de Rafa Kas en el escenario para interpretar en primer lugar “Hammer To Fall” de Queen, cantada por el batería Alejandro Blanco. A continuación también con Alejandro Blanco como voz principal y con impresionantes solos de guitarra de Rafa Kas y Ángel Miguel ejecutarían una fiel versión de la balada de Prince, “Purple Rain”. Para terminar finalmente su actuación sobre las 00:40 horas, dedicando a la asociación Magaya Astur el tema “Sultans Of Swing”, cantada en esta ocasión por Ángel Miguel y con Rafa Kas aún en el escenario.

La banda que pondría el broche final a la velada sería Clovers CB, que saltaban al escenario a las 00:50 horas. La componen los músicos Elías Llano a la voz, Javi Carcedo a la batería, Kike Planelles (Roza, Pájaros En La Cabeza) a la guitarra y Tito Röber (La Destilería, Mbolados) al bajo. Nos dejaron versiones de conocidos temas mayoritariamente de rock, intercalando canciones más actuales con grandes clásicos. Comenzarían con la conocidísima “Kiss” , original de Prince pero la versión que interpretaron particularmente me recuerda más a la que posteriormente publicaría Tom Jones. Seguirían con el clásico “Hush” popularizado por Deep Purple a finales de los sesenta. Para posteriormente interpretarnos dos temas de principios del 2000, “Do You Want To” de la banda escocesa de indie rock Franz Ferdinand y “Vertigo” de los irlandeses U2. Continuaron con el enérgico blues que llenó de ritmo la Acapulco, “Baby, Please Don´t Go” de 1935, original de Joe Williams, aunque con muchísimas versiones posteriores.

De nuevo regresaría el guitarrista Rafa Kas al escenario para acompañar a Clovers CB. En primer lugar interpretaría junto a ellos el blues “Pride And Joy” de Stevie Ray Vaughan. A continuación le llegaría el turno a “You Never Can Tell”, conocida también como “C’est La Vie” de Chuck Berry, con un divertido Elías Llano imitando la coreografía del popular baile que se marcaron John Travolta y Uma Thurman en la icónica “Pulp Fiction” de Tarantino. Seguirían con los clásicos “Light My Fire” de The Doors e “Immigrant Song” de Led Zeppelin, tema este último ejecutado con gran energía por parte de los músicos y en el que Elías Llanos se luce vocalmente con una gran interpretación. En la recta final de dicha colaboración con Kas, nos dejarían una particular versión de la popular canción de la película FlashdanceManiac” de Michael Sembello y justo es decir que a estas alturas ya toda la sala estaba contagiada del buen rollo y la energía que transmitía la banda, que no decayó más bien al contrario, cuando empiezan a sonar las primeras notas de “Under Pressure”, popularizada por QueenDavid Bowie, magníficamente ejecutada y a mi modo de ver por la voz y el ritmo me recordó más a la de Bowie. Finalmente, interpretarían la canción “Whatever You Want” de Status Quo, con su pegadizo estribillo que fue muy bien acogida por el respetable.

En la recta final Rafa Kas abandona el escenario y deja paso al otro colaborador especial, Pablo García, que interpretaría junto a Clovers CBGimme All Your Lovin’” de ZZ Top y “Born To Be Wild” de Steppenwolf, uno de los temas de la legendaria película Easy Rider, que dedicarían a los moteros, a la asociación Magaya Astur y a la gente que se juega la vida en la carretera.

Se despiden sobre las 01:55 horas con los primeros acordes de la canción “The Trooper” de Iron Maiden que terminarían enlazando con el estribillo de “Born To Be Wild”. A continuación Elías Llano nos agradece a todos que hayamos asistido y dice que es un placer haber estado allí con tantísimos amigos y “artistazos del copón”, seguidamente presenta a los músicos de la banda y se despide añadiendo: “Vémonos en los chigres, magaya”.

A pesar de las casi cuatro horas y media que duró el concierto, el público totalmente entregado pide “otres tres” pero solo pueden tocar una más. Sale de nuevo Rafa Kas al escenario para comentarnos que después sonará música de otros estilos y que sólo les está permitido tocar una canción más para poder desalojar la sala cuanto antes y la guinda final la pondría el tema “Shook Me All Night Long” de AC/DC, dejando a un público enfervorecido que no paró de cantar su estribillo, para dar por finalizado el show a las 02:00 horas con todos los músicos y alguno de los miembros de Magaya Astur sobre el escenario y con agradecimientos especiales a los asistentes, músicos y colaboradores.

Al finalizar el concierto, la sensación generalizada fue de satisfacción por el apoyo y solidaridad recibidos. Tuve ocasión de charlar con Batu Duarte, uno de los miembros de Magaya Astur que colaboraron en la organización del evento y me trasladó esta misma impresión. Me comentó también que a pesar de que ellos ya han llevado a cabo diversos eventos solidarios éste fue el que más apoyo y aportaciones recibió con unas 450 entradas vendidas, prácticamente un “sold out”, teniendo en cuenta que el aforo de la sala es de unas 500 personas y que en la fila 0 llevaban recaudados en torno a 7.000 €. También mencionó que el abuelo de Mael, que estuvo presente esa noche, es una persona muy querida en Magaya Astur y que de él surgió la idea de organizar este evento para ayudar a su nieto.

Por mi parte, solo queda agradecer y dedicarles estas líneas a Heavy Metal Brigade por permitirme publicar esta extensa crónica, a los amigos que me acompañaron y están dispuestos a ayudar y apoyar la música y todas las nobles causas, a todas las personas solidarias que se acercaron a la Sala Acapulco dispuestas a aportar su pequeño granito de arena y a disfrutar de la calidad musical que tenemos en la tierrina, a los músicos, organizadores y miembros de Magaya Astur, a la familia del pequeño y por supuesto a Mael, que luchó contra el “dragón” del meningococo y lo venció. Nos vemos muy pronto… hasta entonces que el rock & roll no deje de sonar!!! 

Texto y Fotos: Aurora Menéndez