Reseña: The Buzzos «Survival» (Maldito Records 2026)

Vuelta al ruedo para los hard rockeros de Quintana De La Serena (Badajoz) The Buzzos. No sabíamos nada de los extremeños desde aquél “XX” (reseña) con el daban cumplido repaso a su trayectoria anterior, por lo que este “Survival” viene ahora a poner de actualidad a la banda. Sean Swindle en voces, Diego Leone y Diego Iglesias en guitarras, Lander Pulido al bajo y Jesús Putule en baterías se encuentran detrás de estos once temas. Un trabajo grabado y mezclado en Sonak Studios & Live por Luismi García y posteriormente masterizado en Crossfade Mastering por Enrique Soriano, cuyo artwork fue creado por el propio Putule sobre una idea del frontman Sean Swindle y se encuentra ya en la calle vía Maldito Records.

Directa al grano, “Mad City” se mueve hábil tras esa melancolía del prólogo que luego, llegados los primeros versos de la estrofa, viene a adoptar un deje que me recuerda mucho al mejor Billy Idol. Un registro este que le viene como un guante al bueno de Sean Swindle y un primer corte, bien apuntalado en riffs y también en melodías, de los que entran a la primera y canturreas durante todo el día. Porque el estribillo tiene un gancho de mil demonios y la producción es firme, contundente en su punto justo, y la banda parece estar en mejor forma que nunca. El disco no podía empezar con mejor pie.

Storm Inside My Brain” no pierde ni el brío ni la contundencia, pero es cierto que suena un tanto más ligera. Es vivaracha, Iglesias y Leone están muy finos a la hora de arrastrar sus riffs por otra composición sencilla, directa, con mucho feeling, ideada para propulsar ese característico registro de Swindle. Me funcionan estas estrofas, el modo en que la base rítmica opera sin excesos, sin alardes, ocupando su justa porción de protagonismo en la mezcla. Luego llega ese solo del epílogo, que aún en su sencillez, me resulta uno de los más lúcidos del álbum. Puede que no tenga el gancho del tema apertura, que requiera de alguna pasada más atenta que otros cortes dentro de este “Survival”, pero con eso y con todo me agrada.

La sorpresa, si se le puede llamar así, llega con una “Lost In Time” que, casi de inmediato y aún a falta de teclas, me lleva (casi) siempre a pensar en una banda como Sex Museum, especialmente en estribillos. Son estos unos The Buzzos bailables, claro, libidinosos incluso, con el bajo de Lander Pulido ganando peso en la mezcla, ayudando a sujetar ese deje más desenfadado de esta tercera entrega. Estupendo ese puente central por cómo funde melodías de guitarra y ese cuidado registro de Swindle y la llamativa línea de batería, si bien pienso que al solo de Leone se le podría haber sacado algo más de jugo. Te enganchará a la primera, palabra.

En contraste a esa cara más lúdica, “Make Things Right” regresa a la cara más punk de los extremeños. Desde la primera estrofa hasta el gritón estribillo, todo porta mi aire más despreocupado, ganando enteros en pegada y ampliando el rango sonoro del álbum. Es el corte más rácano de los once pero, pienso ahora, llega a buen término de todas formas.

Tonight”, que en cierto modo me recuerda al tema apertura del álbum, sí creo que merecía una duración algo más ambiciosa. Alguna de mis melodías favoritas de todo “Survival” surgen en esta quinta entrega. Me funciona esa construcción alterna de las estrofas y el modo en que Swindle las encara tras el micro. Los coros que suman más adelante, y de nuevo el trabajo de Iglesias y Leone en guitarras es todo lo fino que cabría esperar. Pero siempre llego al epílogo con ganas de más.

Y es curioso porque siento que, después, “Pretty Face” le pesa algo el culo en cuanto a duración. Que no me desagrada, pero que siento que su parte final se alarga en exceso. Sea como fuere, The Buzzos vuelven aquí a esa vena más punk (o proto punk en realidad) sin perder la clase ni tampoco la chulería inherentes al género, con un Jesús Putule estupendo en baterías y, en gustos personales al margen, una banda que sabe interpretar muy bien su papel.

Luego arranca “Hard To Hide” y siempre me atrapa el modo en que propone esas guitarras más graves sin perder un ápice de nervio, al tiempo que irrumpe el Swindle más vacilón de todo el disco. Hay buenas estrofas aquí pero, sobre todo, otro de los estribillos más redondos de todo el largo. Puede ser esta, fácilmente, la entrega más contundente que les recuerdo, con una base rítmica que de nuevo gana peso y una estupenda (de verdad) labor de Iglesias y Leone en guitarras. Rematada, de hecho, por un estupendo solo en su tramo final y, por aquello de que la cabra siempre acaba tirando al monte, fácilmente mi favorita de esta nueva remesa.

Falling Like A Comet” retoma aquella senda más bailable de aquella “Lost In Time” para mostrar al quinteto de nuevo en esa encarnación más juguetona. Es cierto que luego en estribillos todo resulta mucho más canónico, pero anda que no incitan a mover las caderas esas estrofas. Todo enfundado en otra estupenda línea de bajo de Putule, que por momentos (palabras mayores, soy consciente) me recuerda al bueno de John Deacon. Otro de los cortes más característicos y llamativos de todo el álbum, abrochado por un estupendo epílogo.

Summer´s Almost Gone” es un baladón / medio tiempo con todas las de la ley. Cuidadosamente arreglado, preñado de buenas melodías de guitarra y con el Swindle, evidentemente, más sentido y nostálgico de todo el largo. De construcción clásica, ese trazo en crescendo, acompañada de buenos detalles desde el piano, y donde todo resulta tan profundamente clásico como terriblemente funcional. Estupendo el solo y el modo en que se funde con la voz del propio Swindle primero y con los detalles desde las teclas después. Realmente estupenda.

Fool’s Luck” recupera la cara más vibrante de la banda con un hard rock vibrante, directo, pegadizo y descarado solidario al Swindle más agudo de todo el álbum. Uno de esos cortes que parece pensado, creado y ejecutado con el directo como fin último, que a ratos me recuerda al último trabajo de mis paisanos Leather Boys, y donde la banda, pienso, vuelve a dar lo mejor de sí. Llena de buenos guitarrazos, otro estribillo con gancho y un nervio, en definitiva, pocas veces oído a lo largo de todo “Survival”. Y es que como dijo aquél: “es solo rock ‘n’ roll pero me gusta”.

El cierre es para “Dirty Halo”, que regresa a la cara más vacilona de la banda para un cierre sensual, algo arrastrado, apoyado en buenos riffs y en ese Sean Swindle hedonista y lascivo. Puro hard aguardentoso, bien construido sobre otro estupendo riff de Iglesias y Leone. Como estupendo es ese solo que antecede al epílogo, así como el trazo de este, y que corona el que, pienso, es otro más que notable trabajo de los quintanenses.

Deformación profesional, cierto es que me engancho en mayor medida a la cara más hard de la banda y no tanto cuando se atreven a derivar hacia un punk más primario. Con eso y con todo una estupenda colección de nuevas canciones. Por lo general bien armadas, interpretadas con buen gusto (si bien hay momentos en que el cuerpo me pide solos algo más ambiciosos) y con un Sean Swindle que, sin abandonar su característico registro, sabe moverse con toda la diversidad que exigen estas nuevas once canciones. Todo centrifuga en favor de una banda que vuelve a la actualidad por todo lo alto. Francamente, no esperábamos menos.

Texto: David Naves

Crónica: Arcanxo Festival (Viernes, 17/07/2026)

Pisamos por primera vez las tierras gallegas del Valle del Tea, un espacio natural en el que se desarrolla el Arcanxo Festival. En esta, su tercera edición, nos encontramos un cambio cuantitativo y cualitativo respecto al cartel presentado, dos días, en lugar de tres y un elenco de bandas internacionales y nacionales, emergentes y de renombre, combinando distintos estilos dentro del metal.

Un reclamo importante para acudir pero que, como pudimos comprobar, no sería el único. Y es que contar con un entorno como el de A Freixa, a kilómetro y medio de la localidad de Ponteareas, con zona gratuita de acampada y playa fluvial, justo al lado del recinto del festival es todo un privilegio añadido. Respecto al recinto, la palabra que lo define es comodidad. Zonas de descanso con sombra y todo lo necesario a mano. Se nota el trabajo de la organización y la sensación de estar como en familia, algo que se echa mucho de menos en los grandes festivales.

Así que, solo quedaba disfrutar de la oferta musical del día, comenzando la fiesta a las seis en punto con los locales Titano. Sin más aditivos que su presencia, la banda arrancó con la fuerza descomunal que le confiere su frontman Triple M, una de las voces más potentes de la jornada. Presentaban los vigueses su E.P “Apex”, una propuesta cargada de técnica y de una mezcla interesante de sonidos dentro del estilo deathcore, que, como ya habíamos degustado en el reciente Breakdown Fest asturiano (crónica), nos muestran que puede llegar a ser una banda de gran proyección.

No faltó en su descarga la versión del “Disengage” de Suicide Silence y la parada en la que Dyable y Elvis Hernández se lucen en lo instrumental con un solo y un fondo de sintetizadores. Era también el cumpleaños de Aarón, su bajista, quien se unió al público y terminó en volandas. Una coreada “The Apex Is Here” y “Deo Vashara” completan media hora de actuación en la que animaron sin parar a los más madrugadores, bajo un sol de justicia. Turno para los djs que amenizaban la espera del cambio entre banda y banda desde un lateral de la barra del bar. Se lo curraron muy bien a lo largo de las dos jornadas.

Y salen unos jovencísimos Sarcator, como se tiene que salir, a romper con todo. El de los suecos era uno de los directos que más ilusión nos hacía ver y es que su álbum debut fue considerado como uno de los mejores discos del año 2020 en el circuito thrash, así que, tocaba comprobar cómo defendían su propuesta. Pues fácilmente pusieron al Arcanxo patas arriba desde los primeros acordes. Velocidad, actitud, unos riffs endiablados, movimiento, complicidad entre guitarras y bajista, vamos, los ingredientes necesarios que definen a una banda thrasher. El sonido no fue tan nítido como en Titano pero su blackened thrash caló en los presentes que se animaron con los primeros circle pits. Una energía tan contagiosa que la valla sufrió lo indecible con las embestidas de la gente.

Nos comenta Mateo Tervonen que es la primera vez que tocan en España, así que aprovecharon bien la ocasión para dar un repaso a su discografía. Caen temas como “Perdition’s Hand”, la versión de los Anti CimexDogfight” y “Devil Sun” de su álbum del 2022 “Alkahest”, que dicen no haber tocado antes en directo. Le meten aún más velocidad, si cabe para ir terminando con la que da título a su álbum del pasado año “Swarming Angels & Flies” dejando patente el nivel que estaba teniendo ya esta edición del Arcanxo.

Con un nombre tan sugerente como De l’Abîme Naît l’Aube (D.A.N.A. – Del Abismo nace el Alba) sabíamos que nos esperaba una propuesta muy distante a lo vivido hasta el momento. La danza entre pasajes atmosféricos y desgarradores toques de post-metal, junto a una puesta en escena mágica y cargada de simbología, nos iban a enganchar al instante. Salen al escenario, adornado con un gran telón de fondo, además de elementos vegetales, plumas y cuencos, los seis componentes de D.A.N.A. como en una especie de rito iniciático, vestidos de blanco, descalzos y donde no faltó el incienso aromatizando el recinto. Esta emergente banda de origen suizo venía a presentarnos su maravillosa ópera prima “Rituel: Initiation” de la cual desgranaron cuatro temas. Brillaron no solamente en lo musical sino también por su cuidada interpretación escénica, donde destacan los dúos entre Sébastien y Fantine, los diálogos bajo-gong y el modo en que daban por concluido cada tema.

Contaron, para la ocasión, con la presencia de la guitarrista del dark folk trio Ataraxia, que sustituía al guitarrista original y, desde mi punto de vista, creo que aportó un toque más de misticismo. Lograron mantener absorto al ya numeroso público congregado en el recinto, hasta tal punto, que, si bien en los primeros temas se podía oír el murmullo de la gente hablando, a partir de «Le Vertige D’une Descendance” consiguieron acallar, al menos, a las primeras filas, logrando una especie de trance, algo más que meritorio tratándose de un festival. No le hizo justicia la hora de actuación a los suizos, ni tampoco el sol lacerante de la tarde. Deseamos poder disfrutarlos en sala o en un ambiente más propicio y, desde luego, recomendamos seguirlos de cerca.

Nuevo giro estilístico con la presencia en el fondo del escenario de un gran telón negro con el logo de Induction. La banda de power metal sinfónico da comienzo a su actuación, poco después de las nueve de la noche, aún con mucha luz, pero ya sin las molestias del sol, abriendo con “Beyond Horizons” y “Dark Temptation”, con un sonido todavía un poco deficitario, que va a ir mejorando a partir del tercer tema, logrando una actuación, en su conjunto, bastante notable. Conscientes de que su música no es metal extremo, pero metal, al fin y al cabo, como señala su vocalista Gabriele Gozzi, Induction dieron buena cuenta de lo que saben hacer: destacados solos como el de Justus Sahlman en “I Am Alive”, guitarras dobladas en temas como “Love Kills” y la voz cuidada y nítida de Gozzi.

Como anécdota, una chica del público pone el punto simpático regalándoles una pegatina de la banda punk gallega A Ras Da Kona. Ya el personal se encuentra totalmente despierto y se une a los coros de “Steel And Thunder”. Tim Hansen (hijo del mítico guitarrista de Helloween) se luce en sus duelos con Sahlman y nos recuerda su paso por el burgalés Zurbarán Rock y que siguen de gira. Y ya, para terminar, rematan con “Gods Of Steel”, un tema que solo se puede degustar en directo y “Queen Of Light” que dedican a las mujeres allí presentes. Actuación agradable, dinámica y de mucha interacción con el público, que no dejó de corear el nombre de la banda en todo momento.

En el presente 2026, el señor James McBain se marcó un tremendo discazo y, mira que no es escasa su discografía precisamente, en los doce años que lleva al frente de su proyecto Hellripper, en el que él lo es todo. Acompañado de músicos para el directo, dieron un recital de black speed sin tregua ni pausa. Sobrios en lo escénico, el escocés es el centro de las miradas. Abre con la fabulosa “All Hail The Goat”, tema inicial de su EP del 2019 y sigue con “Kinchyle” de su obra reciente. “Ready for some rock and roll?” demanda McBain antes de espetarnos una “Hell´s Rock And Roll” que enloquece a los presentes.

Circle pits, pogos, se desata la locura y el polvo levantado nos bautiza como si fuese parte del ceremonial endiablado que preside el de Aberdeen. Las vallas son testigos de un nuevo subidón de energía durante “Black Arts & Alchemy” y “Hunderprest”, la que abre su flamante “Coronach”. Provocador en todo momento, nos pregunta si estamos cansados justo en el clímax de su actuación. La respuesta sigue siendo contundente, mientras una entrada salvaje del bajo nos anuncia “The Affair Of The Poisons”. Gran labor la de los músicos que acompañan a McBain, quien baila, toca, hace headbanging sin perder un ápice de velocidad. Cerrando con una “Bastard Of Hades” cantada al alimón con el guitarrista y donde suena un fragmento del “Angel Of Death” de Slayer, la de Hellripper fue una muy notoria actuación, muy disfrutada y rozando el sobresaliente.

Ya metidos de pleno en la noche, esto no podía más que mejorar. La multitud estaba expectante ante el plato fuerte de la jornada: la presencia de una de las formaciones fundadoras del death metal melódico, Dark Tranquillity. Un enorme telón, simulando un cielo estrellado, que iba variando de tonalidades a lo largo de la actuación con un juego de luces entre azules y rosadas, acompañaron a los suecos en su magistral puesta en escena. El carismático Mikael Stanne, pletórico en todo momento, completa la formación ya situada y a punto de iniciar con “The Wonders At Your Feet”. Estos pioneros de lo que fue el “Gothenburg Sound” sentaron cátedra tras “Hours Passed In Exile” y “Unforgivable” y esto no había hecho más que empezar. Martin Brändström se luce a los teclados en un muy aclamado y coreado “Atoma”. La pesadez atmosférica de “Nothing To No One”, interpretada con más garra por Stanne, acompañado por el juego de guitarras entre Johan Reinholdz y Peter Lyse Karmark, dio paso a “The New Build”, otra muestra arrolladora del buen hacer de los suecos, que invitaba a reventarse el cuello.

Pequeña pausa para presentar “Cathode Ray Sunshine”, destacando el elegante diálogo guitarras – teclado, que confiere ese tono melódico tan característico del género. En la misma línea, le sigue “Terminus (Where Death is Most Alive)”, comunión total con el público, que acompaña puños en alto. Nuevo cambio de registro y el infatigable frontman presenta “Not Nothing”, un tema más relajado que daría paso a la última parte del recital con temas tan emblemáticos como “Punish My Heaven” de un álbum clave en su discografía como el “The Gallery”, que cumple ya 31 años, “Phantom Days” y “Last Imagination”, donde la banda se toma un respiro y el teclista destaca, una vez más, con un solo. La traca final quedó reservada para el trío de ases: “Lost To Apathy” (fabuloso Peter Lyse Karmark aquí), “Therein”, tema de 1999, como bien nos recuerda Stanne y la mítica “Misery’s Crown”. Lujazo de actuación a la que solo achacamos que el sonido estaba extremadamente alto, llegando, en ocasiones a resultar molesto, aún en la parte de atrás del recinto.

Finalmente le tocó a la banda madrileña Endernity cerrar la jornada, con una selección de versiones de Metallica y Pantera. Insistieron en comentar que ellos tienen también temas propios pero que se les había solicitado desde la organización del festival, hacer este repaso a los temas míticos que todos conocemos y convertir en un gran karaoke a un recinto en el que aún resistía un buen número de personas. Y así fueron cayendo “Creeping Death”,“For Whom The Bell Tolls”, “One”, “Seek And Destroy”, etc. para luego cambiar de instrumentos y de registro, interpretando “Cowboy From Hell”, “Walk”, “This Love” o “Domination”, con un Manu que manejó a la perfección ambos registros y que realizó a mano alzada una encuesta para saber qué banda, de las dos versionadas, era la preferida. Gana Pantera para su asombro, ya que dice que incluyeron más temas de Metallica en su setlist. Creo que nadie se lo tuvo en cuenta.

La jornada había sido espléndida, superando con creces nuestras expectativas. Excelente organización, sonido, comodidad, solo nos quedaba descansar y repetir al día siguiente.

Texto y Fotos: Erundina Artidiello

Crónica: The Poodles + Heaven’s Gate + Doro (Zurbarán Rock 11/7/2026)

Mucho y bueno se lleva hablando estos últimos años del Zurbarán Rock burgalés, así que casi en caliente arrancamos nada más terminar las obligaciones laborales, rumbo a la denominada capital del frio. En estas fechas, evidentemente de frio nada, al revés, pero no es impedimento para que al llegar viéramos una multitud congregada delante de The Poodles. Reconozco mi total desconocimiento sobre la banda, grosero error por mi parte, José Ángel, nuestro alma mater de H.M.B. y compañero de viaje ya me dio buena cuenta de ellos durante el camino.

Pillamos el bolo empezado, pero pudimos disfrutar de una buena dosis de hard rock por parte de unos suecos que tienen algún ilustre en sus filas como Pontus Norgren de los también suecos Hammerfall y Pontus Egberg (King Diamond, Treat, Wolf). Rock enérgico y disfrutón con un gran maestro de ceremonias como es Jakob Samuel y un buen puñado de temas como «Like No Tomorrow» , «Seven Seas» o «Night Of Passion» que hicieron las delicias del respetable.

Aprovechando los sonidos contemporáneos de Khorea fuimos saludando a la multitud de asturianos allí congregados, y pillando sitio de privilegio para ver a lo que queríamos ver. No es una reunión al 100% de los alemanes Heaven’s Gate, falta el carismático Thomas Rettke, que casualmente cumple años esta misma semana, sustituido por el todoterreno Herbie Langhans (Avantasia, Firewind,…) del que personalmente tenía mis dudas, pero estuvo totalmente a la altura de la leyenda alemana. Y es que visto lo visto en la explanada de El Plantío eramos muchos los nostálgicos de Sascha Paeth y compañía, cantando cada una de las canciones como si de hits se tratase. La primera en la frente, «Under Fire» nos ponía en antecedentes de que los alemanes nos iban a dar una buena dosis de power heavy metal.

«Hell For Sale» y «Path Of Glory» fueron ejemplo de ello, mientras veíamos a unos activos Robert Hunecke-Rizzo al bajo y Bonny Bilski a la segunda guitarra y a un publico totalmente entregado. Quizás demasiado pronto nos regalaron el himno «Livin’ In Hysteria«, donde a parte de disfrutar de semejante joya, casi todas las miradas cayeron sobre el bueno de Herbie, del que salió airoso ante esos tonos altos de Thomas que todos tenemos grabados en la retina. En uno de los momentos que Herbie se dirigió a la gente, reconoció adorar a la banda cuando era joven, bueno, no dudaré de sus palabras, pero me recordó a esos futbolistas que besan el escudo nada más fichar por un club y saltan con esa de que eran fans de “shiquititos”. Se lo perdonaremos, porque nos rescataron unos cuantos clásicos de la banda como «Gate Of Heaven» o «In Control» y tanto a mi como a muchos de los allí presentes nos hicieron pasar un grandísimo rato del que seguramente nos quedaron ganas de más.

Esperemos que al paralizar la actividad de Avantasia tengamos más oportunidades de dejarnos la garganta rememorando a una leyenda del heavy metal. Reposición de líquidos, tarea no poco fácil, ante la pila gente congregada, pero necesaria para nuestras fuerzas y para las de un Zurbarán gratuito con unos precios de chigre de barrio. Encomiable la labor de los que organizan este maravilloso festival.

Momento para la reina indiscutible del metal, lo demuestra en cada concierto que da. Carisma, una gran banda detrás y un buen puñado de canciones, que más se puede pedir??? La respuesta no fue menor, recinto abarrotado,desde minutos antes de las 23 horas en que Doro Pesch se subió al escenario. Se manejan cifras de asistencia cercanas a las 20.000, casi nada.

El show, en su línea, entre llamaradas de fuego la alemana irrumpió en el escenario como sólo ella sabe hacer, desbordando simpatía y energía a partes iguales con dos clasicazos, «Earthshaker Rock» y la mítica de Warlock «I Rule The Ruins«, seguido de un “buenas noches Burgos”. Con tan poco o tan mucho ya tiene a los presentes a sus pies, insisto, si es la reina es por algo.

Como viene siendo habitual en sus últimos años hace un repaso a su extensa carrera, canciones como la más reciente «Time For Justice» o repasando otro clásico de Warlock, «Burning The Witches«. Custodiada en todo momento por una excelente banda que nos presentaría al final del concierto, fueron cayendo temas, destacando «Warriors Of The Sea» donde Doro sacó una bandera de España mientras el personal cantaba el estribillo. «Für Immer» fue otro momento emotivo donde la alemana se atrevió a cantar una parte en castellano respondiendo la efusividad abrumadora con un “os quiero”.

«Fire In The Sky» y la acelerada «Metal Racer» fueron la antesala del único pero del show, un solo de batería demasiado largo y aburrido. Que el que escribe estuviera en pie desde las 5 de la mañana, igual tuvo algo que ver en la repunancia. Menos mal que la vuelta de la banda es digno de mencionar, «Hellbound» y «Revenge» sonaron con contundencia para preparar un final acorde para una reina con el himno «All We Are«, estribillo coreado hasta el infinito.

Si fuera poco «True As Steel» y su particular visión del «Breaking The Law» sirvieron de colofón final para la primera actuación de Doro en tierras burgalesas, donde la alemana vuelve a salir triunfadora, sabedora de como ganarse a la gente, sabedora como pocos, de como hacer un buen show de heavy metal y todo eso se transmite en el cariño y respeto por una dama, por una reina, por una institución dentro del metal.

Y con esto, un cansancio enorme y despedidas varias, nos volvimos para la tierrina con la idea firme de hacer lo posible para que el año que viene poder disfrutar entero el llamado festival gratuito más grande del mundo. Larga vida al Zurbarán!!!!

Texto: José Miguel (LAGO)
Fotos: José Ángel Muñiz / Miguel Rubio

Lion Rock Fest 2026: Cartel Cerrado

El guitarrista sueco Kee Marcello y la formación británica Dare cierran cartel de la próxima entrega del Lion Rock Fest que tendrá lugar los días 6 y 7 de noviembre en León y que contará con la participación de Michael Schenker que ofrecerá un show especial con Robin McAuley a la voz, la formación sueca Art Nation, los británicos Midnite City, el combo hard rock suizo Fighter V y en la parte estatal los navarros Xtasy, Starbeast y los madrileños Lost Wingman.

El ex guitarrista de Europe presentará su nuevo proyecto «Kee Marcello Performs Europe» con el que rinde homenaje a los grandes éxitos de su etapa en la mítica banda sueca. En sus últimas actuaciones se hacía acompañar por una formación espectacular con Jakob Samuel (The Poodles) a la voz, Michele Luppi (Whitesnake) a los teclados, Ken Sandin (Alien, Swedish Erotica) al bajo y Darby Todd (músico de sesión para Devin Townsend y The Darkness) a la batería.

Por su parte la formación liderada por el Thin Lizzy Darren Wharton y el guitarrista Vinny Burns (Ten, Asia) repasará su magnífica discografía en León a través de un repertorio que se fundamentará en los grandes clásicos de su álbum debut combinados con temas de su lanzamiento más reciente «Road To Eden» publicado en el 2022.

Entradas disponibles a través del siguiente enlace:
https://www.ticketmaster.es/event/

Lion Rock Fest 2026: Nuevas Confirmaciones

El Lion Rock Fest presenta de una tacada la representación estatal para su próxima edición. Los navarros Xtasy darán la bienvenida a los más madrugadores el viernes 6 de noviembre en Espacio Vías.

Al día siguiente en la Sala Babylon los encargados de calentar motores serán Starbeast. La formación melódica pamplonica formada originalmente a finales de 2019 destaca por ofrecer un sonido enérgico que rinde homenaje a los clásicos de los años 80, combinando guitarras potentes, melodías pegadizas y una fuerte presencia de teclados con tintes synthwave.

Ya en el Palacio de Congresos y Exposiciones tendrá lugar la actuación de los madrileños Lost Wingman. Irrupción con fuerza la suya en la escena nacional, fusionan la esencia del sonido de finales de los años 80 con una producción potente y actual, destacando sus cuidadas composiciones llenas de melodía y estribillos memorables.

Un plantel que va tomando forma con los recientes anuncios de Michael Schenker que ofrecerá un show especial con Robin McAuley a la voz. La formación sueca Art Nation, maestros del rock melódico con toques progresivos, la formación británica Midnite City y el combo hard rock suizo Fighter V.

Entradas disponibles a través del siguiente enlace:
https://www.ticketmaster.es/event/

Zurbarán Rock 2026: Horarios Oficiales

La novena entrega del festival Zurbarán Rock, del que recordamos su carácter gratuito y que se celebrará los días 9, 10 y 11 de julio en el Espacio El Plantío de la capital burgalesa nos presenta sus horarios oficiales:

𝗝𝗨𝗘𝗩𝗘𝗦 𝟵 𝗗𝗘 𝗝𝗨𝗟𝗜𝗢
Escenario Diario de Burgos
19:30 Rockerizos
20:45 Uli Jon Roth
22:30 Secret Sphere

𝗩𝗜𝗘𝗥𝗡𝗘𝗦 𝟭𝟬 𝗗𝗘 𝗝𝗨𝗟𝗜𝗢
Escenario Diario de Burgos
17:00 horas Azrael
19:00 horas Masters Of Ceremony
21:00 horas Hardcore Superstar
23:15 horas Overkill
02:00 horas Induction

Escenario Fundacion Caja Rural Burgos
18:00 horas Fury
20:05 horas Edén
22:20 horas Savaged
00:55 horas Hitten

𝗦𝗔́𝗕𝗔𝗗𝗢 𝟭𝟭 𝗗𝗘 𝗝𝗨𝗟𝗜𝗢
Escenario Diario de Burgos
16:30 horas Ars Amandi
18:40 horas The Poodles
20:55 horas Heaven’s Gate
23:05 horas Doro
01:50 horas Vindicta

Escenario Fundacion Caja Rural Burgos
17:35 horas Bloodstain
20:00 horas Khorea
22:05 horas ODC
00:40 horas Bullet

Escenario Fundación Círculo
13:30 horas Heaven’s Gate (Feat. Herbie Langhans)

Recordamos que la formación asturiana Eden forma parte de la programación del viernes tras ganar su pase en la batalla de bandas organizada por el festival.

Agenda: Rebrote En Oviedo

Rebrote, banda de reciente creación liderada por el guitarrista y productor Iñaki «Uoho» Antón (Platero y Tu, Extremoduro) y que cuenta en su filas con Jaime Moreno (The Electric Alley) a la voz, Miguel Colino (Extremoduro) al bajo, José Ignacio Cantera (Extremoduro) a la batería, Jaime Tejedor (Indomables) a la guitarra e Íñigo López (Quaoar) a los teclados recalará en las instalaciones del Kuivi Almacenes el sábado 30 de octubre dentro de la gira de presentación de su ópera prima homónima.

Editado el 30 de enero de este año el álbum está compuesto por 7 temas y está acompañado de una propuesta audiovisual completa disponible en su canal de YouTube. En directo el combo interpreta tanto su propio repertorio como clásicos de Extremoduro y Platero y Tú.

Muy pronto toda la información sobre precio y horario.

Reseña: Green Desert Water «Eerie Meadows» (Small Stone Records 2026)

Tercera entrega para una de las bandas más en forma del hard rock estatal. Green Desert Water, tras entregar el fenomenal “Black Harvest” en 2021, regresan ahora con un “Eerie Meadows” destinado a llevar un paso más allá a Dani Bárcena (batería, percusión) Juan Arias (bajo) y Kike Sanchís (guitarra, voz). De nuevo bajo el abrigo de Small Stone Records, los ocho cortes que ocupan este nuevo trabajo se grabaron y mezclaron en los Tutu Estudios de Corvera (Asturias) con producción de Sergio Tutu y Diego Martínez. Masterizado posteriormente por Chris Goosman en los Baseline Audio Labs de Ann Arbor (Michigan, Estados Unidos), viene adornado por el arte de Ossobuko Studio y cuenta con coros de Álvaro Bárcena.

Inicio reposado el de esta “Northern Lights”. Una pausada introducción al álbum, de aires stoner y sonido cristalino. Huelga decir, toda vez que las guitarras más graves irrumpen aquí, que el trabajo en los Tutu Estudios ha dado buenos frutos. Muy melódico Sanchís en ese prólogo. Es el corte más extenso de los ocho y realmente da esa sensación de que la banda ha querido mimar cada detalle. Me agrada la forma en que, sin prisas, los chicos van dibujando ese largo crescendo inicial. Sin prisas ni apreturas. Pero también la pegada que la banda consigue toda vez Sanchís engrana los riffs más graves y sus tonos más altos tras el micro. Un primer corte, en definitiva, tan refrescante en ese aire tan alucinado de su primera parte como fiel a la más auténtica tradición G.D.W. en su enrabietada parte final. Gran arranque.

Luego en el álbum irrumpen cortes más sencillos. Uno es este “The Blacksmith”, apoyado en una estupenda línea de batería de Bárcena. El riff sobre el que desarrollan este hard rocos y pesado, tienen ese gancho (inconfundible) que Sanchís ha venido cultivando desde aquél “Solar Plexus” de 2018. Qué buenos esos coros que le acompañan en estribillos. Crepita en todo momento el bajo de Arias. Una presencia la suya que se hará especialmente significativa a través del solo de guitarra de ese tramo final. Corte marca de la casa.

Eerie Meadows” recoge su herencia más Black Sabbath. Aquella que se dejaba sentir a lo largo y ancho de su anterior largo “Black Harvest”. Sanchís muestra otro de esos riffs directos al cuello. Pesado y con gancho, acompaña al vocalista durante esas estrofas tendidas, dueñas de una cierta tensión, y con el asturiano trazando una de las mejores líneas de voz que le recuerdo. Desde el aspecto puramente guitarrero, puede ser uno de los cortes que más llaman mi atención. Tanto los que adornan estrofas primero como estribillos después, me agradan y me enganchan. Luego llega ese cambio de ritmo del epílogo. Sobre él acomoda Sanchís el solo, en otro rasgo de pura idiosincrasia G.D.W.. Ha dado nombre al disco y, desde luego, puedo entender los motivos.

El prólogo “Woodcutter” tiene algo que siempre me recuerda a aquella “Too Many Wizards” del anterior trabajo. Lo bueno es que esas similitudes desaparecen toda vez el corte transita hacia sus primeras estrofas e irrumpe ese aire más alucinado. Sin bordear la psicodelia pero con Sanchís ahora en tonos más conservadores. Contrastan con con esos solos a modo de engarce entre estrofas Son sucios y a la vez vistosos, Un corte que se irá volviendo más alucinatorio camino del tronco central, para una vez allí desembocar en un estribillo luminoso, casi un contrapunto de ese hard arrastrado y lisérgico. Estupenda labor de Arias y Bárcena durante ese tramo final. No desfallecen.

Holy Ground” procede con una calma muy bien trazada. Entre sonidos que me recuerdan al rock alternativo de los 90 y el inequívoco modo de componer del trío, todo el largo prólogo es un baño en guitarras cristalinas y pasajes tranquilos. Luego irrumpe una mayor gravedad. Otro riff marca de la casa Sanchís, y esta quinta entrega ofrece la mejor cara de los chicos. Y un poco más de brío en un cambio de ritmo de lo más natural. Me gusta el peso que se le otorga a los coros durante estas estrofas. También la estupenda labor de Arias y Bárcena con la base rítmica. Luego Sanchís se desquita con uno de los solos más cuidados y ambiciosos de todo el álbum. Otra de mis favoritas.

Wolfhound” recupera parte del brío perdido y lo confronta con esos dejes más tranquilos y alucinados. Estrofas sumamente cuidadas estas, que contrastan con ese estribillo de aires casi grungeros. Un corte que, a grandes rasgos, me suele recordar a los barceloneses Saturna, oxigena el álbum en cierto modo y que, si bien llega a buen término, puede ser el que más inadvertido ha pasado de los ocho.

Y también es que “Bos Primigenius” puede no ser la más ambiciosa de esta nueva colección de canciones. Pero tiene uno de esos riffs que entran a la primera y estás tarareando durante horas. Es la receta clásica de la banda: un corte rápido y efectivo, que parece tener el directo entre ceja y ceja, pero que no por ello deja de hacer gala del buen nivel técnico que manejan.

El cierre es para “Meteora”, con la banda hilvanando esa faceta más técnica sin olvidar sus dejes más oscuros y alucinados. De resultas de toda esa colisión sonora surge otro de los cortes mejor trazados de este tercer largo. Todo me funciona: desde la fina línea de batería de Bárcena hasta esas cuidadas voces de Sanchís. Acaricia en la misma medida en que ruge y se eleva. Perpetra otra de sus grandes interpretaciones aquí, sin olvidar los buenos riffs u otro estupendo solo final. Un broche de oro a este “Eeerie Meadows”.

Tal y como esperábamos es un disco de una pureza absoluta. En esto no iban a fallar y no lo han hecho. El que es, para unos pocos, el secreto mejor guardado de nuestra escena, confirma su status de culto con un tercer largo fantástico. Con sus recetas de siempre pero equilibrado como nunca. Dueño de buenos riffs, mejores solos y una base rítmica de igual brillo y presencia. Entre el hard pesado, guiños stoner, escarceos lisérgicos y un brío muy clásico, “Eerie Meadows” debería suponer el aldabonazo definitivo para el trío asturiano. Cierto que sería de necios omitir que se trata de una de nuestras bandas fetiche. Pero realmente siento que han trazado un muy buen disco. Esperemos que su esfuerzo no venga a caer en saco roto.

Texto: David Naves

Agenda: The Supersuckers en Oviedo

El trio estadounidense The Supersuckers autodenominado «la banda más grande de rock ‘n’ roll del mundo» regresará a nuestros escenarios en otoño. Un gira de 10 fechas con parada en el ovetense Gong Galaxy Club para presentar su próxima obra de estudio «The Rock ‘N’ Roll Record» que verá la luz en el mes de septiembre.

Con paradas en Zaragoza, Logroño, Santander, León, Jerez De La Frontera, Estepona, Granada, Castellón y Tarragona el sábado 31 de octubre el combo liderado por el carismático cantante y bajista Eddie Spaghetti regresará al Principado de Asturias.

Entrada anticipada online 20€ + gastos a través del siguiente enlace:
https://salagong.com/evento/supersuckers/