Merchandising: Rock Hard 1977

La proximidad de las fechas navideñas traen consigo nuevos lanzamientos destinados a formar parte de nuestras estanterías. Hoy os presentamos ROCK HARD 1977 un nuevo juego de mesa muy peculiar, creado por Jackie Fox, la ex bajista de The Runaways, gran aficionada a los juegos de mesa ha decidido llevar a cabo su propia idea.

ROCK HARD 1977 es un simulador en el que tomas el papel de un músico prometedor que sueña con triunfar con su grupo. Durante los próximos meses ensayarás, darás conciertos, escribirás canciones y promocionarás tu grupo.

Con una planificación cuidadosa y un poco de suerte, conseguirás la mayor fama y te convertirás en el mejor artista novel del año.

El juego saldrá a la venta en el mes de noviembre y la reserva está disponible a través del siguiente enlace:
https://devir.es/rock-hard-1977

Agenda: The Mercury Riots en Avilés

El cuarteto hard rockquero estadounidense The Mercury Riots recalará en la avilesina Sala Malecón el próximo sábado 26 de octubre en la que será penúltima parada de su gira estatal. La formación que cuenta en sus filas con miembros de WARNER DRIVE, THE BRAVE ONES y BULLETS AND OCTANE se encuentra inmersa en la presentación en directo de su ópera prime «In Solstice» editada en el mes de junio a través del sello sueco Foxtrot Records.

Grabado en Vancouver (Canada) con Mike Fraser (AC/DC, METALLICA, AEROSMITH…) a los mandos, «In Solstice» cuenta con la masterización de Ryan Smith en Sterling Sound (THE BLACK KEYS, GRETA VAN FLEET… ) para despachar un debut que viaja por el hard rock dejando paradas por el camino que van desde Metallica a ZZ Top.

Oferta especial para los socios de la asociación Valliniello Sound City de 10€ a través de mensaje privado en las redes de la asociación y en el Route 66 de Avilés. Entrada anticipada online 15€ a través del siguiente enlace:
https://entradas.ticketrona.com/events/the-mercury-riots

Crónica: Nashville Pussy + Leather Boys (Gijón 11/10/2024)

Casi veinte años para este par de servidores sin ver al matrimonio Cartwright eran muchos años. Por eso cuando se supo de una nueva venida del «Coño de Nashville» a nuestros dominios, la cita pasó de inmediato a contar como ineludible. Acompañados por la buena gente de Leather Boys, con la Sala Acapulco como marco y a pesar del desplazamiento que nos aguardaba para la jornada siguiente, allí que plantamos nuestras herramientas cara a confeccionar la crónica que hoy os brindamos.

Y que abren con puntualidad británica una de las bandas más activas de la región, Leather Boys, a quienes este año hemos cubierto ya en no pocas citas. Siempre es un gusto que diría aquél. Abren con “Rebirth” ya en buena forma. Haciendo buen uso de la ineludible tarima de Acapulco y dejando un muy buen sonido. Pocas comodidades sobre el escenario. Su backline colocado delante del correspondiente al cabeza de cartel restaba algo de movilidad a los chicos.

Que da igual porque enseguida enlazan tres temas y la audiencia, muy a favor de obra, les recibe con los brazos abiertos y muchas ganas de pasarlo bien. No es hasta “Fairy Tales From The Underground” que se permiten una pequeña pausa, cogen algo de aire y Leather Sex la emprende con su habitual ristra de comentarios jocosos. “Esta es la juventud del papa”, grita Acapulco. Fue un set de gran comunión con la gente. Un público al que han sabido macerar a fuerza de encadenar buenos shows y que ahora responde a su desempeño con el cada vez más habitual “Leather Boys, qué hijo puta sois”.

Crujen algunas rodillas cuando Leather Rose nos manda al suelo en “St Mary’s Dance”. Leather Latin Lover aprovechó entonces las virtudes del inalámbrico y se perdió entre la gente. Mientras tanto, Leather Sex confeccionaba uno de los solos más certeros del set. Es el propio bajista de la formación asturiana quien carga con alguna de las estrofas de “To The Curb”, uno de sus cortes más rotundos y potentes. Tras una pequeña ristra de agradecimientos llegaría el turno de “Born In the 70’s”, un corte que ya apunta a clásico para la banda y que recibimos de buen grado. Su despedida, furibunda interpretación del “Ace Of Spades” mediante, provoca su habitual catarsis final con Leather Latin Lover haciendo crowd surfing y Sex & Rose perdiéndose entre la gente. Siempre divertidos.

Con su propio backline emergiendo de la parte de atrás del escenario, unos amplis Marshall con pinta de haber conocido tiempos mejores, llegaba el turno de los indómitos Nashville Pussy. La banda radicada en Atlanta volvió a dar una lección de rock and roll efervescente, repleto de actitud y potencia, en una encarnación que de tan orgánica nos puso los pelos de punta a más de uno.

Ningún aditamento más allá del parche que recubre el bombo de la batería y el telón de fondo. Pero toneladas de energía. El año que viene se cumplirán veinte años de mi primer encuentro con ellos pero parece que por Blaine y Ruyter no haya pasado el tiempo. Sus caras pueden mostrar más arrugas a día de hoy. Su rock and roll sigue igual de sórdido y ardiente.

La inicial “Pussy’s Not A Dirty Word” ya nos pone sobre aviso de la que se nos viene encima. Blaine Cartwright, el sombrero y las gafas azules, enfrenta las estrofas con su actitud de toda la vida. La sala vibra casi con cada acorde y, haciendo memoria, puede ser que desde Sex Museum nadie sonara a semejante volumen en la sala gijonesa. No es hasta el tercer tema del set, “She’s Got The Drugs”, que el cuarteto se toma un respiro. Emerge aquí una siempre inquieta Ruyter Suys, que extrajo un estupendo solo de una de las SG más desvencijadas que hemos visto en bastante tiempo.

La facilona “Come On Come On” sería a la larga una de las más coreadas de esta parte inicial del set. “Rock in the old fashioned way” había dejado dicho Cartwright. Y tanto que sí. La bajista Bonnie Buitrago parece haber caído de pie en el seno de la banda. Sus buenos coros en “Speed Machine” en particular y a lo largo del set en general así lo atestiguan. El matrimonio es el lógico punto focal de Nashville Pussy pero, como es lógico y evidente, sin su aportación ni la del renombrado Dusty Watson a los parches la banda no funcionaría en la medida en que lo hace. El de “High As Hell” podría ser fácilmente mi riff favorito del set. Cuando se dan al rock sin medida, a la pura adrenalina, como es el caso en “Ain’t Your Business”, pocas bandas del género le podrán hacer sombra a los de Atlanta.

Que si sabemos qué son las drogas, pregunta Blaine, a lo que la audiencia responde con chascarrillos diversos y la banda con una “You Give Drugs A Bad Name” a la que Suys imprime un cierto aire a ZZ Top que no pasaría inadvertido. Menos el rock enfebrecido de “Going Down”, con Watson aporreando los parches con desmedida saña para uno de lo pildorazos más furibundos de la noche. Y fíjate que no fue un show sin inconvenientes. La guitarra de Suys había dado algún problema a la salida de la banda. Pero para cuando echa mano de su wah color rosa en “Testify”, el cuarteto da cumplido testimonio de su gran momento de forma. Blaine, que para este tema en particular abandonó su igualmente gastada Explorer, entregó aquí alguna de las mejores voces de la noche. De nuevo a dos guitarras la banda ofrecería entonces uno de los cortes más grasientos a través de “Everybody’s Fault But Mine”, con Cartwright extrayendo lo mejor de cuanto quedaba en su maltratada garganta. A “Strutting Cock” la precede un pequeño pero esforzado solo de batería. Suys agitaba la toalla en dirección a Watson y no era para menos.

Suys paseó la botella de Jack Daniels por el mástil de su SG en “Hate And Whiskey” y la banda se tomó un pequeño respiro. Más que merecido a estas alturas, desde luego. Y es que después “Philbilly Blues” sonó tan por encima de la versión de estudio que aquello parecía casi absurdo. Como toda buena banda de rock and roll son un animal de directo y “Till The Meat Falls Off The Bone”, de nuevo con Cartwright abandonando su Explorer y aprovechando para jugar con el pie de micro, no hace sino atestiguarlo. Volvería a calzarse su leal Gibson para apoyar el solo de Suys y cerrar un set que ya entonces cotizaba entre los mejores de cuantos hemos visto este año. Blaine lo culminó quitándose el sombrero, arrojando un par de cervezas sobre él y bebiendo de ellas después, rubricando así la fiesta que habíamos vivido.

Pero a la que aún le quedaban sus bises de rigor. A saber: la intensidad de la cachonda “Rub It To Death”, la tremenda efectividad de la más vacilona “Why Why Why” y el cierre con la cierta sordidez de “Go Motherfucker Go” pondrían el broche a otra gran noche de rock and roll. Ruyter la cerraría rompiendo las cuerdas de su vieja SG. No paró hasta que no le tiró las seis a la gente. Que nunca nos falten.

Qué gran noche. Disculpen que nos fuéramos con más premura que en ocasiones anteriores, aún teníamos una buena ruta por delante, por lo que me gustaría aprovechar para mandar un saludo a toda la buena gente con que nos cruzamos en la noche del viernes y también dar las gracias a la organización por todas las facilidades. Ya saben: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Crónica: Mojo Thunder (Avilés 4/10/2024)

Qué mejor que una buena ración de rock sureño para volver a asomar por la Factoría. Venían por segunda vez los chicos de Mojo Thunder y Heavy Metal Brigade no quiso perderse a la banda radicada en Kentucky. Cartel de todo vendido en la puerta y sensaciones inmejorables. Se presumía noche para el recuerdo.

Pero Mojo Thunder proponen un arranque de set algo atemperado. Chicos listos los estadounidenses, que fraguaron un show que, aún con altibajos, desde luego iría de menos a más. De primeras el sonido era algo embarullado. No al punto de dar al traste con sus evoluciones pero sí capaz de empañar sus primero compases. No es hasta que Sullivan y Willoughby empiezan a doblar solos que el sonido se equilibra y podemos al fin disfrutar de una gran versión de los americanos.

Quiso no obstante el infortunio que Sullivan rompiera una cuerda de su preciosa SG. Percance que solucionó prácticamente de inmediato, aprovechando para cambiar a Les Paul y dejar uno de los mejores solos de esta parte inicial del set. Mostró además una gran voz, que aguantaría toda la noche sin mayores problemas, aún cuando el esfuerzo que realiza a lo largo del mismo no es precisamente pequeño. Lo afronta además con la mayor de las sonrisas, uno de esos frontman que enganchan por ese talante tan risueño.

Para “Coming Back To You” ya estamos viendo una gran versión de los estadounidenses. Bien engrasados y muy precisos pero sin perder nunca ese feeling tan inconfundible de las bandas de rock sureño. Sin embargo a ratos surge una cara más blues, más pesada incluso, lo que confiere un marcado carácter heterogéneo a su directo. “Gettin’ On A Binge”, con el bajista Andrew Brockman sumando en coros, destapa sin embargo la cara más juguetona y rockera de Mojo Thunder. Uno de los temas mejor recibidos a estas alturas de la descarga y un testimonio claro de la propia versatilidad del cuarteto.

Caroline” nos embriaga de melancolía. En especial cuando la banda destensa en su parte más tranquila y, cual maestro de ceremonias, emerge un gran Bryson Willoughby. La banda abrazando el legado de Gov’t Mule y trasladándolo al siempre distinguido público de la Factoría. De la eficacia y el buen hacer del guitarrista da fe la gran sonrisa que mostraba Sullivan durante el fino desempeño de su compañero. Piel de gallina, francamente. Cargan con la etiqueta de sureño alternativo pero me dio la sensación de que, en su traslación al directo, la primera de estas dos facetas le come casi todo el terreno a la segunda. En cualquier caso una banda que disfruta de lo lindo con lo que hace y se nota.

En “Let It FallMojo Thunder pasarían momentáneamente a quinteto con la adición de una voz invitada. Era su primer sold out como banda, comentaría muy agradecido Sullivan. Visto lo visto, dudamos que vaya a ser el último. El público, además de agotando las entradas, respondió cantando con ellos esa “Holy Ghost” del estupendo “The Infinite Hope” y de nuevo se nos erizaría la piel con la pequeña jam que anticipa “Step By Step”, con un agigantado Zac Shoopman tras baterías. Un corte con un gancho que ríete tú de Mike Tyson. “Greetings From Western Art”, con Mojo Thunder abrazando orgullosos el legado de los mejores Lynyrd Skynyrd, daría la verdadera medida de Willoughby como guitarrista. Su Telecaster humeaba por momentos. El despliegue fue tal aquí que toda la Factoría vitoreó a la banda.

Que no tuvo más remedio que salir y entregar un bis verdaderamente flamígero con “Queen Of The Night (Papa Was A Rolling Stone)”. Total comunión con el público y ambos guitarristas disfrutando de lo lindo. Un final de altura y para el recuerdo, que dejó cierta sensación de que, si se dan ciertos condicionantes, lo tienen todo para subir un par de escalones. Feeling, carisma, buenos temas y un gran directo. Estupendos.

Por nuestra parte nada más que agradecer una vez más a la buena gente de Factoría Sound el trato recibido, a la compañía habitual por no fallar nunca en el recinto avilesino y a ti que estás leyendo esto. Nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

State Of Crime And Science: Nuevo EP y fechas en vivo

State Of Crime And Science (S.O.C.S.) presenta la portada de su próximo EP y desvela las primeras fechas de presentación en directo.

Grabado, mezclado y masterizado con Diego Teksuo a los mandos, será editado a través de Tunguska Media Factory. El primer sencillo promocional verá la luz el próximo 25 de octubre en todas las plataformas digitales.

El sábado 12 de octubre arrancará la presentación del nuevo material con el paso de la banda por la Sala Telva de La Felguera (Langreo) en la que compartirán escenario con la formación local Dr. Nekro, inmersos actualmente en la grabación de su próximo disco de estudio.

Entrada anticipada 8€ a través del siguiente enlace:
https://entradium.com/events/socs-dr-nekro

En la segunda parada del tour promocional que tendrá lugar el sábado 26 de octubre en el gijonés Tizón Sound S.O.C.S. estarán acompañados por The Magus, que retoman los escenarios asturianos tras una larga temporada, para presentar su primer larga duración «Shinin’» (reseña aquí) editado el pasado año.

Entrada anticipada 10€ a través del siguiente enlace:
https://entradium.com/events/socs-the-magus

Crónica: Secta arrasa a su paso con el Panzer (Avilés 27/9/2024)

El viernes 27 de septiembre era una fecha marcada en rojo en mi calendario por varios motivos. Por un lado, Secta se acercaba de nuevo a la Factoría Cultural de Avilés en lo que sería la puesta de largo de su último trabajo, “Panzer”, reseña aquí, que si bien ya habían realizado una premier hace unos meses en el Palacio de Santa Cecilia (crónica), representaban en esta ocasión anunciando que tocarían todos sus temas, además de gran parte de su primer trabajo, el fantástico “Nada Nos Va A Parar” y prometían alguna sorpresa. Motivos no faltaban para asistir a la cita.

Por otra parte, tenía el honor de asistir como representante de esta web, aprovecho estas líneas para agradecer a José Ángel Muñiz la confianza depositada, que si bien suponía una mayor responsabilidad a la hora de captar lo que estaba por llegar, también me llenaba de ilusión, y más tratándose de Secta, a los que sigo desde aquella ya lejana semifinal del FestiAmas celebrada en Luarca allá por 2021, donde salieron victoriosos.

La Factoría Cultural estuvo a la altura, como siempre, del acontecimiento que se celebraba. El apartado técnico se cumplió a la perfección, con un sonido magistral de principio a fin y unos juegos de luces que, aunque suponen todo un reto para los fotógrafos, dotaron junto al humo de un ambiente extraordinario a cada tema. Alabanzas también para ese escenario, con el logo de la banda proyectado sobre el fondo, donde los músicos campan a sus anchas con comodidad.

Juan Pablo Cotera, guitarra rítmica, a la izquierda del escenario proclama “Somos Secta y hacemos rock and roll” y los primeros acordes de la picante “El Herrero” comienzan a sonar. Pelayo Vázquez al bajo y Ger Gilsanz con su Gibson SG situados a la derecha junto a Pablo Pravia marcando los ritmos desde el fondo dan paso tras el riff inicial a la entrada de Michael Arthur Long, que no deja de moverse ni un momento.

Siguen con la adictiva “C’mon” y tras ella Michael se interesa por cuántos de los presentes les estaban viendo por primera vez y al ver que había menores en la sala (una de ellas la pequeña hija de Juan Pablo como él mismo le hizo saber) aseguró que controlaría su vocabulario… No lo cumplió, tarea imposible. ¡Quién se podía controlar ante la fiesta que empezábamos a vivir!

Visita a su primer disco con la dupla “La Sueca” y “Harto De Ti” con Michael haciendo su primera excursión a la torre de PA y, tras amagar en un principio, dar un auténtico salto mortal. !Madre mía, cualquier día se mata!. Vaya entrega, pura actitud.

Regresan al disco que presentaban con la vacilona “Caliente”, en este momento lo que se vivía entre el público era una autentica locura. Tras ello un pequeño respiro para los presentes, que no para la banda, ni mucho menos para Michael, bromeando sobre si queríamos verle caer en uno de sus saltos, con la más ácida de sus composiciones “El Sueño Americano” enlazada con “Todo o Nada” en la que el grito inicial de Michael pone los pelos de punta. A mi parecer la voz en directo suena más rasgada que en el disco lo que aporta una mayor crudeza a los temas y, junto a los coros de Juan Pablo, Pablo y Pelayo, les sienta de maravilla.

Turno el que fuera single de su primer disco “Dame Tu Miel” con Gilsanz desatado y un Michael al que el cable de su micro se le quedaba corto, provocando la caída de unos vasos. “Esto no pasaría si usase un inalámbrico” exclamó.

Siguen las rocanroleras “Fuera De Control” y “La Oveja Negra”, se veían a unos músicos disfrutando, sin parar de moverse, contagiando su energía al respetable que parecía enloquecer con cada acorde. Michael aprovechó el momento de euforia para hacer un guiño al epitafio de “Sea Of Madness”, tema de su otra banda, Drunken Buddha, afirmando “estáis todos locos”.

Pasan a su tema más diferente en cuanto a ritmo se refiere “La Casa Del Blues”, que Ger finaliza, al igual que en el disco, con un solo de puro blues enlazando con el medio tiempo bluesy de “No Quiero Llorar”, que encaja a la perfección con la precedente. Aumentan de nuevo las revoluciones con “Plan B”, en la que Michael hizo otra visita a la torre de PA con salto incluido. Alguien del público comenzó a cantar “Casi Me Mato” de Barón Rojo, a lo que Michael replicó: “¿queréis una de Obús? ¡Pues va a ser Panzer!”. Un guiño a esas míticas bandas, muy bien traído, que sirvió para presentar el tema que da título al disco que allí nos convocaba, sonando en directo mucho más arrollador.

Terminan el repaso a “Panzer” con el que fuera su primer single “Dulce Dinamita” tema de potente riff y pegadizo estribillo, que buena parte del público coreó a todo pulmón de principio a fin. Continuó la fiesta con Michael tirado por el suelo en la electrizante “Electroshock” y una audiencia totalmente desatada.

Tras esto, realizaron una invitación a quienes aún no tuvieran sus discos a pasar por el puesto de merch y bromearon sobre el disco al que pertenecía la siguiente canción, compuesta por Juan Pablo y Pelayo hace unos cuantos años, pero no editada en disco todavía, la divertida “Vaya Güevos”, con la sorpresa de una especial dedicatoria a un servidor.

Llegaron al final del show con “Nada Nos Va A Parar”, y vaya si lo cumplieron. Michael se subió hasta el lugar más alto que la Factoría y el cable de su micro le permitieron (miedo me dio que se le ocurriera saltar desde allí), y después se dio un baño de “multitudes” interpretando parte del tema entre el público para acabar en lo alto de la escalera que llevaba a la zona de proyección, interactuado, al más puro estilo de Freddy Mercury. Primero con el público y repitiendo el juego de espejos con la guitarra de Ger que se adelantaba continuamente al borde del escenario contestando en diálogo cómplice a Michael. Juan Pablo y Pelayo se acercaban el uno al otro corriendo de nuevo a su posición para los coros y la batería de Pablo acababa por los suelos. ¡Menudo fin de fiesta!

Dejaron claro que este “Panzer” arrollador está perfectamente engrasado y que saben ofrecer una gran velada de rock & roll sin aditamentos. Con su actitud y buen hacer son capaces de conseguir que tanto viejos conocidos como neófitos nos uniéramos sin dudar a la “Secta”.

Muchas gracias al grupo por la invitación a esta fiesta, por las facilidades, amabilidad y cercanía mostrada y un saludo a todos los amigos que allí nos reunimos. Espero que podamos disfrutar de muchas más noches así. Larga vida a Secta.

Texto y Fotos: Miguel Rubio

Reseña: Eden «Alma De Libertad» (Thornado Music 2024)

Nuevos comienzos para las huestes de Eden, que presenta una remozada alineación para este “Alma De Libertad”, sexto largo de la banda asturiana, compuesta por Fernando Argüelles en baterías, Juanjo Díaz al bajo, Fernando González “Dini” en voces, Álvaro Cocina y Javier Díaz guitarras, quedando éste último ya como único superviviente de aquél “Polvo De Diamantes” con el que debutaran en 2005.

Las baterías de este nuevo trabajo se registraron en Estudio ACME (Avilés) a las órdenes de Miguel Herrero y Pedro Luis Álvarez, mientras que voces, bajos y guitarras se materializaron en el también asturiano Fortress Studio. Las pistas resultantes serían finalmente mezcladas y masterizadas por el Everwake Alfredo Arold. El disco cuenta con teclados de Jesús Pérez y Vicente Fernández (“666”) y viene adornado por el diseño y la foto de Nacho GS, autor además de los tres videoclips promocionales que adornan esta reseña. En la calle vía Thornado Music el cuatro de octubre.

Cenizas” ejerce de introducción al nuevo álbum de los asturianos. No me engancha, es cierto, pero más por manías personales que no por su propia factura. A través de una pequeña narración da paso a “Ave Fénix”, donde ya va quedando claro el buen sonido y la equilibrada mezcla de los que disfruta este “Alma De Libertad”. Aquí se dan cita los mejores Eden, esos que tejen un heavy metal con cierto regusto al hard de los ochenta y en el que la voz del otrora Decibel Race Dini no podría encajar mejor. Muy cumplidor éste en estrofas y de lo más esforzado en los tonos altos de los estribillos. Me gustan las teclas que vendrán a anticipar al solo. La propia línea de batería que Argüelles traza bajo él. También lo cuidadosamente estructurado que resulta el propio solo en sí. Uno de los temas grandes del disco.

Nunca más” añadirá algo más de picante a la mezcla. Partiendo de la animosa línea de batería, Eden trazan otro corte con gancho y pegada. Destaca igualmente el buen soporte que entrega el notable colchón de teclas. Adorna a alguna de las mejores estrofas de todo el largo, con un Dini en su clave más elegante. Tanto el mayor vigor que la composición adquiere camino de estribillos como las buenas armonías que ahí se suceden creo que funcionan. El solo de guitarra, virguero en su justa medida, anticipará un buen epílogo.

Esta “Alma De Libertad” que da nombre al disco dispone del arranque más abiertamente épico del mismo. Eden traducen ese prólogo en un metal por el que se colarán ciertos destellos a lo Symphony X en arreglos. Medio tiempo bien macerado y mejor ejecutado, con un Dini en tonos ahora más firmes y rotundos. Sí, a estas alturas del cuento la letra puede pecar de recurrente. Con eso y con todo me gusta la entrega del vocalista aquí, especialmente en estribillos. Acompaña Argüelles con el doble bombo y el solo, de extraño comienzo, se alza finalmente como uno de los más llamativos del disco homónimo.

Muerte Carmesí” rompe con la tónica vivaracha que arrastraba el álbum para ofrecer unas primeras estrofas más a medio gas, que irán dando paso a otro metal alegre y trotón marca de la casa. Quizá los riffs de esas partes más intensas puedan pecar de recurrentes. No quisiera decir simplones. Pero me gustan las melodías que acompañan a los estribillos. También los coros con los que Dini anticipa el solo de guitarra. Que me agrada por cómo, a pesar de esa confección duelista tan dada al exceso ególatra, opera sin embargo en favor de la composición en sí. Una de las que más peso ha ido ganando tras cada una de las escuchas.

Ella” transfiere un hard heavy pleno de gancho y buenos arreglos. Sobre un marcado colchón de aires sinfónicos, irrumpen los Eden más elegantes. Todo me funciona. La forma en que Dini enfrenta las estrofas y que me recuerda a los primerísimos Avalanch. El solo de su tronco central. Los cambios de ritmo que conducen hasta estribillos. Y aunque puede que la rima de estos se me atragante más de lo que me gustaría, un corte bien construido, de lo más pegadizo y que a buen seguro no faltará en futuros shows de la banda.

Puede Ser” parte desde una cuidada introducción al piano para más adelante pisar el terreno de la balada más recurrente y desembocar en un metal que llega a bordear las lindes del power. Por ahí uno de los cortes más diversos del disco pero donde echo en falta la duración que tienen otros cortes del tracklist. “Ella” sin ir más lejos. Vuelve a dejarse notar en todo caso el doble bombo de Argüelles y los (breves) riffs trotones que aparecen por aquí vuelven a confirmarse como la “vieja confiable” del metal de toda la vida. Ojo también al estupendo solo de guitarra que la banda traza aquí.

666”, esta vez con Vicente Fernández a cargo de las teclas, revela un prólogo que, de nuevo, me recuerda a unos Avalanch de “Llanto De Un Héroe”. Apenas un guiño pues, a pesar de una cierta oscuridad durante estrofas, estos siguen siendo los Eden de toda la vida. De hecho podría decir que este estribillo de Dini, cuidadosamente apoyado por unas buenas melodías de guitarra, pasa por ser mi favorito de todo el álbum.

De “El Fin” me agrada en gran medida ese inicio tan melódico, por mucho que los riffs puedan pecar de planos. Da igual, porque Dini traza unas cuidadas estrofas y la banda inserta buenos cambios de ritmo camino del agudo estribillo. Eden abrazando sin complejos su vena más hard. Puede que el pequeño guiño de teclas que precede al solo mereciera algo más de desarrollo. El propio solo en sí, de hecho. Pero en líneas generales es un corte que me agrada.

La final “Como Un León” vendrá a partir de otro de mis riffs favoritos de todo el largo, quizá porque deja traslucir a los Eden más heavies. Es el corte más extenso del disco y su letra, obra de Javier Díaz, tiene mucho de reivindicación, particularmente en su estribillo:

“Como un león lucho feroz. Sigo adelante no existe el temor”.

La pequeña pausa de su tronco central precede a un efervescente solo de guitarra. El pequeño acelerón final desata a los Eden más veloces y, en líneas generales, pocas pegas se me ocurren para este cierre.

Sabiendo el tipo de disco que uno tiene en frente, pocas pegas que poner a este “Alma De Libertad”. De hecho y como habréis podido leer, estas tienen que ver con ciertas manías de quien escribe que con errores de bulto de la banda. Dini parece haber caído de pie en el seno de los asturianos. No solo arregla y escribe las letras de “Cenizas”, “El Fin”, “Nunca Más”, “Ave Fénix”, “Puede Ser” y “666” sino que su propio registro se amolda como un guante a la clásica propuesta de la banda. Entre medias caben buenos solos, temas bien producidos y con gancho pero sobre todo la sensación de que los chicos ha meditado profundamente este nuevo álbum. Y obrado en consecuencia.

Texto: David Naves

Agenda: Green Desert Water + Big Muff Brigade + Malverde en Oviedo

El triunvirato formado por Green Desert Water , Big Muff Brigade y  Malverde unen fuerzas para ofrecer una velada de hard rock y stoner el el ovetense Gong Galaxy Club. Una cita que tendrá lugar el viernes 11 de octubre a partir de las 21 horas.

Green Desert Water que se encuentran inmersos en la grabación de su tercer álbum de estudio para el sello internacional  Small Stone Records retoman las tablas tras compartir escenario hace escasas fechas con Phil Campbell & The Bastard Sons y engrasar la maquinaria con vistas a su próxima participación en el festival Planet Desert Rock que se celebrará en Las Vegas (EEUU).

Desde Bizkaia Big Muff Brigade llegan a Oviedo para presentar su primer disco “π” grabado en Koba (Bilbao) y que verá la luz a través de Argonauta Records. Nacidos en el año 2023 la formación esta compuesta por Aitor Granadero (voz), Joseba Martínez (bajo) y Mikel Becerra (guitarra), David Fernández (guitarra) y Manu Forte (batería).

Malverde por su parte también se encuentra de presentación, su segundo trabajo discográfico «II» veía la luz en marzo (reseña). Formados por ex componentes de bandas astures como Punishers o Hangin’ Balls desarrollan un stoner rock de corte noventero con guiños a Monster Magnet.

Entrada anticipada 12€ a través del siguiente enlace:
https://salagong.com/evento/green-desert-water-malverde-big-muff-brigade/

Reseña: Tokio «La Redención Del Caos» (Autoproducción 2024)

Más de cuarenta años han pasado desde el nacimiento de estos Tokio, fundados allá por 1983 y a la sazón ganadores de del Villa de Madrid y el Villa de Bilbao seis años más tarde. Es en aquél 1989 cuando la banda edita su primero largo “Triangles”, cesando toda actividad un par de años más tarde. Reunidos en 2013 tres de los fundadores, esto es Juan Carlos Martín (guitarra), Alberto Fernández (teclas) y Manu Escudero Cuevas (voz), deciden emprender la composición de nuevos temas. Ya en 2014 auto editan el Ep “Gen Egoísta” y, un par de años más tarde, el largo “Pecados Capitales”, ya con The Fish Factory. Producido por la propia banda junto a Ángel Muñoz, “La Redención Del Caos” fue grabado, mezclado y masterizado a caballo entre AnhellStudios y Estudios Sena. Tanto su diseño gráfico como su maquetación corren a cargo del propio Manuel Escudero.

Chimaera” es la pequeña intro sintetizada que vendrá a dar pie, no sin asomo de elegancia, al primer tema con verdadera enjundia del álbum, esta “Princesa Del Engaño” que abandona ese aire tan synthwave que la precede para arremeter con un hard rock no exento de chulería, con las teclas de Fernández ejerciendo de modélico colchón a la composición. Funcionan las armonías vocales que dominan sus estribillos. También el bajo de Ricardo Tonett. Cierto que el aspecto lírico no llega nunca a hacerme tilín, también que el solo no podría tener más clase. Rematada por un cuidado epilogo, queda como un arranque con el que conecto sólo a ratos.

El riff y muchas de las melodías que atesora “Realidad Paralela” arrastran un cierto aire de déjà vu, lo que no quiere decir que no funcionen. Al contrario. La mezcla ha otorgado un protagonismo a las líneas vocales que, siento, operan en contra del empaquetado final. Especialmente en estrofas. En estribillos todo transcurre por unos cauces más normales por donde se cuela la mejor versión de la banda. Hard sencillo y amable, que bien podría recordar a los murcianos 91 Suite o bandas como Bonfire o Tyketto. Brilla Juan Carlos Martín en ese solo que habrá de preceder al epílogo. Ni aburrido ni excesivamente virguero. Broche perfecto a un buen tercer corte.

En una onda aún más calma se desarrolla esta “No Hay Mal Que 100 Años Dure” con Tokio en su versión más amable e incluso optimista. Aquí me agrada el crescendo que conduce hacia unos estribillos más vibrantes. Sin excesos de cara a la galería. Rezumando elegancia y con algún que otro detalle de producción jugando a favor. Me agrada el solo que acompaña al epílogo casi en la misma proporción en que me desagrada ese engorroso fade out final. Quien más, quien menos puede echar en falta algo más de mordiente…

… pero sin embargo aquí viene “El Árbol De La Vida” a rebajar aún más los biorritmos del álbum. Balada que le sirve al bueno de Manu Escudero para trazar una de las mejores líneas de voz del LP. Richard Marx resuena en mi subconsciente con cada nueva escucha de este quinto corte. De lo más eficaz el trabajo de Alberto Fernández a las teclas aquí. Sin sorprender, no es esta una composición dada a experimentos, lo cierto es que funciona.

Sin alardes ni estridencias, “La Magia Es Posible” recupera el rock apaciguado y comedido de cortes anteriores. Muy cuidado en cuanto a mezcla y producción, con Fernández aportando la obligada nota de distinción desde las teclas. Me gana por el buen solo que ocupa su tercio central pero, en suma, pasa por ser una de las entregas que más inadvertidas han pasado tras las sucesivas escuchas.

Es el propio Fernández quien introduce una “Ella Es El Poder”, fácilmente el tema más perpendicular de todo el tracklist, un tendido hard rock de aires blueseros, esos certeros guitarrazos de Martín, y un empaquetado final que bien podría recordar a mis paisanos de Mad Rovers. Manu Escudero está más árido ahora, rasgando su registro en la medida justa para amoldarse a esa cadencia tan marcada. Quizá eche en falta una mayor predominancia de ese solo de Ángel Muñoz que irrumpe durante el epílogo. Ya se sabe que ante el vicio de pedir…

Solo Quiero Olvidar” viene para mandar al cuerno tanta parsimonia. Tokio, sin desasirse de su habitual hard, entregan un corte que rezuma nervio. También elegancia, esas hábiles teclas que acomodan en estrofas, y que confluyen en uno de los estribillos más redondos de todo el largo. Me engancha el riff que Juan Carlos dibuja para esas estrofas y como la voz de Manu se eleva más adelante. Y aunque encuentro algo fuera de lugar esa repentina carga sinfónica que irrumpe a la par que el solo de teclado, tanto éste como el que la guitarra dispone a continuación me funcionan. Una de mis favoritas de entre las diez.

De primeras “Mensajes En El Tiempo” parece un cruce bastardo entre “House Of The Rising Sun” de The Animals y alguna perdida balada de Led Zeppelin. Ahí Manu Escudero entregará su mejor cara al micro. La forma en que todo transige hacia unas estrofas más chulescas y rockeras es agradable. También ese rasposo Hammond que las acompaña y, finalmente, ese estribillo tan redondo. El pequeño guiño entre lo cabaretero y lo circense que introducen en un momento dado pillará a más de un oyente por sorpresa. Estupendo el solo que acompaña al epílogo. A buen seguro mi favorito de entre los temas tranquilos de este “La Redención Del Caos”, la banda echó mano de él para dar a conocer el álbum, pienso que no sin motivos:

En la final “Bullying” vendrán a confrontarse lo terrible del acoso escolar con lo vitalista que, por momentos, llega a ser la lírica que dibuja la canción. Una letra que me atrae más por lo que pretende transmitir que por la forma en que lo hace. Un medio tiempo cuidado y elegante pero algo irregular…

… que podría ser un poco mi resumen del disco en su conjunto. Es verdad que tiene uno el oído acostumbrado a propuestas mucho más becerras. También que una vez dicho eso, temas como mismamente la final “Bullying”, aún con sus buenas intenciones, creo que distan de ser redondos. Otros como “Mensajes En El Tiempo” sí que dan la verdadera medida de los pinteños. Tanto en lo compositivo como en lo ejecutivo, Tokio brillan sobremanera aquí. También en “Realidad Paralela”, “Solo Quiero Olvidar” o “El Árbol De La Vida”. Al resto, ya digo, me cuesta asirme. El público será quien tena la última palabra, lo cierto es que a día de hoy y tras las correspondientes escuchas mis sensaciones no podrían ser más tibias.

Texto: David Naves