Lion Rock Fest 2026: Nuevas Confirmaciones

El Lion Rock Fest presenta de una tacada la representación estatal para su próxima edición. Los navarros Xtasy darán la bienvenida a los más madrugadores el viernes 6 de noviembre en Espacio Vías.

Al día siguiente en la Sala Babylon los encargados de calentar motores serán Starbeast. La formación melódica pamplonica formada originalmente a finales de 2019 destaca por ofrecer un sonido enérgico que rinde homenaje a los clásicos de los años 80, combinando guitarras potentes, melodías pegadizas y una fuerte presencia de teclados con tintes synthwave.

Ya en el Palacio de Congresos y Exposiciones tendrá lugar la actuación de los madrileños Lost Wingman. Irrupción con fuerza la suya en la escena nacional, fusionan la esencia del sonido de finales de los años 80 con una producción potente y actual, destacando sus cuidadas composiciones llenas de melodía y estribillos memorables.

Un plantel que va tomando forma con los recientes anuncios de Michael Schenker que ofrecerá un show especial con Robin McAuley a la voz. La formación sueca Art Nation, maestros del rock melódico con toques progresivos, la formación británica Midnite City y el combo hard rock suizo Fighter V.

Entradas disponibles a través del siguiente enlace:
https://www.ticketmaster.es/event/

Sun And Thunder 2026: Distribución Por Días

La segunda edición del festival Sun And Thunder que tendrá lugar del 27 al 29 de agosto en el Mare Nostrum de Fuengirola presenta su distribución por días.

Jueves 27 de agosto
–  Eivør
Harakiri For The Sky
Debler
–  Siddharta
Tempest Saint
Aivor

Viernes 28 de agosto
Lordi
Destruction
Gaerea
Sovengar
All For Metal
–  Vendetta FM

Sábado 29 de agosto
– Avantasia
Soen
Primal Fear
Calva Luise
Adam And The Metal Hawks
–  Nefarious

Entradas y abonos disponibles a través del siguiente enlace:
https://ticketgate.es/events/sun-thunder-2026

Rock Imperium 2027: Primeras Confirmaciones

El festival cartagenero Rock Imperium desvela las fechas para la próxima edición además de presentar sus primeras confirmaciones.

Del viernes 2 de julio al domingo 4 de nuevo en su ubicación habitual en el Parque Del Batel tendrá lugar una nueva entrega que contará como primeras bandas confirmadas con Helloween, celebrando sus 40 años de trayectoria, y los conciertos exclusivos de Children Of Bodom, Mayhem, Venom y Erik Grönwall. Entradas y abonos muy pronto a la venta a través del siguiente enlace:
https://www.rockimperiumfestival.es/es/entradas/

Reseña: Bloodhunter «Sons Of The Abandoned» (ROAR! / Rock of Angels Records 2026)

Es el cuarto trabajo para estos death metaleros melódicos con base en la capital del estado. Diez temas más una versión de Annihilator dispuestos para confirmar a Bloodhunter como una de los nombres más importantes surgidos de 2010 para acá en nuestra escena. Conforman la banda Diva Satanica en voces, Fabian Tejeda al bajo, Adrián Perales en baterías y la dupla Guillermo Starless & Dani Arcos en guitarras. “Sons Of The Abandoned” vino al mundo en el Sadman Studio con el propio Arcos ejerciendo de productor y Carlos Santos (Aathma, Adrift, Toundra, Hamlet,,,) a los controles. Desde el Antfarm Studio Tue Madsen (Aborted, The Haunted, Baest, Heaven Shall Burn…) se hizo cargo de mezcla y master, mientras que Gustavo Sazes (Ancient Settlers, The Crown, Angelus Apatrida…) puso de su parte para el artwork. Javier Bragado (Mägo de Oz, Celtian, Undead…) disparo las fotos de un álbum que se encuentra ya en la calle vía ROAR! / Rock of Angels Records.

The Devil’s Own”, con Manuel Ramil (Adventus) aportando tras las teclas, no podría resultar más orgánica ni tampoco directa. Tan animosa y vibrante como uno espera del género, procurando el ya conocido melodeath en clave clásica de la banda. Aquí hay una gran labor, claro, de Dani y Guillermo a las guitarras, sustentada por esa potente base rítmica y los distintos requiebros que acomete. Sobre todo ello, uno denota cuánto ha ido creciendo la vocalista de origen gallego Diva Satanica tras el micro, mostrándose siempre agria pero dueña ahora de la versatilidad que le han ido otorgando el rodaje y la experiencia. Me gusta del mismo modo ese puente más atmosférico (gran trabajo de Ramil aquí y qué bueno tenerle de nuevo dando guerra) y ese lado más técnico que la banda muestra en el tramo final. Un estupendo opener, si me preguntan.

The Outspoken”, que fue otra de las diversas cartas de presentación del largo, otorga ahora un mayor protagonismo a su cara más pesada. Un prólogo con algo más de groove como contrapunto a esos ritmos más diversos de las estrofas, que juegan entre lo directo y lo marcial no sin acierto. Todo el corte resulta atravesado por una mayor melancolía ahora, fundamentada en esos leves arreglos de fondo, pero también en algunas de las melodías que dibujan las guitarras bajo los estribillos. Muy clásica en los engarces entre coro y estrofa a la vez que atrevida en el llamativo duelo solista del puente. Sólidos, eficaces.

Threshold Of Hell”, donde la banda cuenta con la colaboración del célebre vocalista de origen portugués Fernando Ribeiro, vuelve a amarrar muchos de los vértices sobre los que pivota el clásico sonido de la banda. Acierta, por ahí, a conjugar un mayor groove de inicio con ritmos más vivos después junto a otra buena labor de Diva tras el micro. Otra voz, la del líder de Moonspell, se deja sentir en un llamativo puente con su profundidad habitual. La composición propone luego un solo algo apesadumbrado y melancólico, que ha estado soldado a mi subconsciente durante días. Algunos sonidos que se dejan oír de fondo puede resulten algo manidos y el epílogo siempre me recuerda a unos Arch Enemy del (irregular) “Anthems Of Rebellion”. Con eso y con todo, uno de los cortes que más disfruto de este nuevo trabajo.

Con “Ephemeral Youth” regresan los Bloodhunter más directos y trotones. Muy vivo Adrián tras los parches, al tiempo que Diva deja una línea de voz más monocromática, a la par que más agresiva, siempre en esos tonos menos graves, más rasgados. A través de una de las letras más auto reivindicativas de todo “Sons Of The Abandoned”, la banda proyecta un metal extremo que apenas encuentra respiro en unos estribillos más acomodados y melódicos. Hay un solo no exento de una cierta ambición durante el puente y, por lo general, me termina resultando un corte de gran personalidad de entre los diez más uno que componen esta cuarta entrega…

… y que tiene en “Sons Of The Abandoned” a uno de sus cortes más fugaces. Pero ellos, lejos de procurar la clásica composición vibrante y zapatillera, derivan sin miedo hacia su cara más pesada y groove. Entendido este siempre al modo clásico y sin olvidar ese buen gusto por las melodías de guitarra, que en esto rara vez fallan Guillermo y Dani. Puede ser un tema que no me llame tanto la atención desde el plano puramente gramático, con alguna estructura que otra un tanto recurrente. No obstante sí resulta útil a la hora de oxigenar el tono general del tracklist, ampliando el rango de acción de su propuesta. Un corte, que, en definitiva, siento que funciona en el contexto del álbum y no tanto en solitario.

Como respuesta a esa mayor brevedad, la banda coloca aquí “No One Beats Death”, composición más amplia de esta nueva hornada y aquella que se entrega en mayor medida a unos Bloodhunter pesados y abiertamente groovies. El riff que ocupa buena parte de las estrofas es un auténtico rompecuellos. Diva, por su parte, está ofreciendo otra buena línea de voz. Como digo, siempre diversa aún dentro de su habitual gravedad, sabiendo pergeñar buenas estrofas y mejores estribillos a través de una pesadez muy bien armada. Me gusta de igual modo el duelo solista que traman Arcos y Starless aquí y que habrá de anteceder a un puente tenso, calculado, anticipo de un epílogo orgullosamente pesado. Estupenda.

Code Aeternam” recoge esa pesadez y la reformula con un toque más técnico. Por ahí me desagrada su corta duración (por debajo de los cuatro minutos) y que alguna de sus partes se sienta algo atropellada. Ello no quita para que encuentre buenos riffs y mejores melodías. Una Diva cantando ahora en tonos mucho más oscuros y ese remate final tan vistoso, casi virguero. Un corte que, ya digo, con una duración algo más ambiciosa podría pasar por punta de lanza de este cuarto trabajo pero se queda un tanto por el camino.

A bordo del buen sonido que el Sadman Studio ha extraído del quinteto, “The Path That Never Ends” recupera esa cara más pesada con el que puede ser el riff más 90’s de cuantos ofrece esta nueva colección de cortes. Aquí nuestra Diva Satanica comparte micro con la neerlandesa Laura Guldemond (Burning Witches) en un hábil juego de contrastes, recogiendo el guante de Rosalía Sairem (Therion) en el anterior “Knowledge Was The Price” de 2022. Caben buenos solos, tanto ese del tercio inicial como el que adorna todo el puente, demostrando una vez más que esta banda tiene poco que envidiar a un gran abanico de nombres dentro del género. Y es que la sensación que va quedando es la de que Guillermo y Dani atraviesan un gran momento de forma.

The Night Is Darker Before The Dawn”, único corte instrumental de los once, supone un pequeño alto en el camino, un oasis de guitarras reposadas y parajes tranquilos, verdaderos oxígeno y pausa para que el disco respire antes de la traca final.

Porque “Masters Of Deceive” pueden ser los Bloodhunter más violentos. Un corte que acierta a aunar esa mayor agresividad con un poso más atmosférico. En otra de las líricas más directas que le recuerdo a Diva Satanica, la banda ofrece aquí un festín de blast beats y guitarras feroces cara a construir un melodeath hábil, como digo, en su alternancia entre nervio y melancolía. Estupendo ese solo del puente, amarrado a ese deje más melancólico, y, a modo de remate, otra de las líneas de voz más diversas de todo el álbum. Lo que hace te puede gustar más o menos, pero no creo que nadie pueda negar, a estas alturas, lo mucho que la coruñesa ha crecido como vocalista…

… y que en “Human Insecticide” está dejando algunas de sus voces más lacerantes. El original de Annihilator sirve al quinteto para dejar aflorar su cara más zapatillera y abiertamente thrash. Un cover que se materializó en forma de videoclip y que cierra este nuevo trabajo con el pie en la tabla.

Me parece un muy buen disco. No sé si el que debería de darles por fin el reconocimiento que merecen, pero sí uno que habrá de ayudarles a subir un par o tres de escalones. Al igual que me ocurriera con aquél “Beyond The Veil” de mis paisanos de Totengott (reseña), siento que Bloodhunter suenan más que nunca a sí mismos en este nuevo trabajo. La buena colección de riffs, la sólida base rítmica y la Diva Satanica más versátil que recuerdo. Bien producido, mejor ejecutado y con la sensación de que unas cuantas de estas canciones se convertirán en fijas en sus directos por mucho tiempo. Ellos han puesto todo de su parte, está por ver si el público les da por fin un espaldarazo definitivo al que llevan ya tiempo opositando. Seremos testigos.

Texto: David Naves

Agenda: Blues & Decker En La Terraza Del Botánico

El ciclo de conciertos La Terraza Del Botánico, que tendrá lugar del sábado 11 al domingo 19 de julio, contará con Blues & Decker en su programación.

La formación gijonesa presentará los temas de «II: RETURN«, nuevo EP (reseña) que muestra su lado más rockero, antesala de su próximo LP que verá la luz en formato vinilo próximamente. 

Entrada online 19€ + 1€ de gastos a través del siguiente enlace:
https://teatrojovellanos.janto.es/es/espectaculo/blues-and-decker/13072026B

Venta física:
Teatro Jovellanos
Jardín Botánico Atlántico

Retorno A La Actividad Para Los Progresivos HUMO

De la mano de Northern Blaze Prods la formación progresiva Humo retoma los escenarios el próximo viernes 10 de julio. Acompañados por los atmosféricos Foscor la cita tendrá lugar en las instalaciones de la asociación cultural Los Bancos de Atrás en Unquera.

A partir de las 19 horas la formación catalana repasará sus primeros trabajos para celebrar sus 25 años de trayectoria por su parte el combo asturiano será el encargado de inaugurar esta velada especial.

Motocultor Festival 2016: Análisis Del Cartel


Motocultor Festival 2026: Carhaix se prepara para una nueva celebración


Cada verano, la pequeña localidad de Carhaix, en la región francesa de Bretaña, se convierte en uno de los principales puntos de encuentro para los aficionados al metal de toda Europa. El Motocultor Festival regresa una vez más con una propuesta que mantiene intacta su esencia a juzgar por pasadas ediciones, la de reunir durante varios días a algunas de las bandas más destacadas del panorama internacional junto a nuevas formaciones que buscan hacerse un hueco en la escena. Lejos de apostar únicamente por los grandes nombres como la inmensa mayoría de festivales con este tipo de formato, ellos han sabido construir una identidad propia gracias a una programación variada en la que conviven estilos tan diversos como el heavy metal, thrash, death, black, folk, doom, hardcore o en tan odiado y amado a partes iguales, metalcore. Esa diversidad es precisamente uno de los aspectos que más valoramos desde Heavy Metal Brigade y por ello decidimos apostar por el evento francés, ya que vemos una oportunidad única para descubrir nuevos artistas sin renunciar a disfrutar de referentes consolidados.


La edición de 2026 volverá a reunir un cartel de primer nivel, con artistas capaces de atraer tanto a seguidores veteranos como a un público que se acerca por primera vez al festival, como es nuestro caso. La presencia de bandas internacionales y el cuidado por ofrecer una programación equilibrada hacen que cada jornada presente opciones para todos los gustos dentro del amplio universo del metal. Las bandas emergentes comparten escenario con grupos de reconocido prestigio y eso supone una oportunidad única para muchos artistas que encuentran en este festival una plataforma de gran visibilidad ante un público especialmente receptivo a descubrir nuevos proyectos.

Encabezando la programación aparecen auténticos pesos pesados como Judas Priest, una de las bandas más importantes de la historia del heavy metal, cuya presencia supone siempre un acontecimiento para varias generaciones de aficionados. Junto a ellos estarán Within Temptation, referentes indiscutibles del metal sinfónico; Arch Enemy, con su inconfundible mezcla de agresividad y melodía presentando su nueva cantante; los australianos Airbourne, garantía de un directo explosivo; los estadounidenses Godsmack, que regresan a los escenarios europeos; y nombres tan respetados como Emperor, Primus o Bloodbath, que aportan una enorme diversidad al festival.

Sin embargo, uno de los mayores atractivos del Motocultor sigue siendo su capacidad para apostar por bandas que atraviesan un momento especialmente dulce. Entre ellas destaca Slaughter To Prevail, convertida en uno de los nombres más comentados del deathcore gracias a una propuesta demoledora y una presencia escénica que llena recintos en todo el mundo. También llama la atención el ascenso de Kim Dracula, cuya mezcla de metal moderno, industrial, trap y elementos teatrales ha despertado un enorme interés entre el público más joven.

Destacar también 200 Stab Wounds, Sanguisugabogg, Gaerea, Fit For An Autopsy o Chelsea Grin, grupos que en los últimos años han experimentado un crecimiento notable. Entre las propuestas que merecen una atención especial aparecen nombres como Castle Rat, cuyo imaginario de fantasía medieval y doom clásico está despertando un gran interés; Hellripper, una de las sensaciones del blackened speed metal; o Master Boot Record, una propuesta difícil de encasillar que combina sonidos electrónicos inspirados en la informática con riffs de metal de forma sorprendentemente efectiva. El festival tampoco olvida a las bandas de culto ni a las propuestas más experimentales. Amenra, Alcest, Leprous, Coroner o Soen son directos que no estamos dispuestos a perdernos.

La expectación generada en torno al evento hace prever cuatro jornadas de intensa actividad tanto sobre los escenarios como en el propio recinto. La edición de este año se presenta, de nuevo, como una oportunidad para tomar el pulso a la actualidad del género en un entorno que favorece tanto el descubrimiento como la consolidación de las grandes bandas que ya consiguen tener su logo plasmado en el cartel. Carhaix volverá a ser, durante unos días, uno de esos lugares donde la escena se observa en directo, sin filtros. La edición del 2025 nos ha dejado los dientes largos y estamos deseando contaros de primera mano, ¿qué se siente en el Motocultor Festival?

Texto: Sara Nogueras

Crónica: Caballo Moldavo + Strangis Guajes (Gijón 27/6/2026)

Estamos en época de festivales y haciendo un juego de palabras con la obra de Fernando Fernán
Gómez
, parece que «Las salas (no) son para el verano»… Pero a pesar de esto, no nos queríamos perder la presentación del “Marcados” de Caballo Moldavo para el público gijonés. Que sí; que desde su presentación en noviembre hasta ahora han tocado tres veces en Oviedo… ¿Y qué? Si algo me gusta, no voy a perder la oportunidad de volverlo a disfrutar. Además, en mi caso, la presencia en el cartel de Strangis Guajes era un aliciente más. El hardcore no es un palo que yo toque mucho, pero los gijoneses son unos históricos del panorama musical asturiano y merecen el más profundo de mis respetos.

Siempre que puedo, tengo la costumbre de acudir puntual a los conciertos. El ambiente a la puerta de las salas suele ser un buen termómetro de lo que te vas a encontrar en el interior, y he de decir que el panorama el pasado sábado era poco halagüeño. Apenas cinco o seis de los habituales en la puerta del Lucy Club y aún sonando las últimas pruebas de sonido. Un garbeo para tomar un refrigerio y vuelta a la sala a la hora de comienzo del bolo. ¿Y a quien te encuentras a la puerta?; a los músicos de ambas bandas dándonos la bienvenida. Como repetirían en el interior, nos disponíamos a concelebrar un concierto en petit comité (alrededor de quince personas, en el mejor de los casos).

Con el personal ya disfrutando del frescor del sótano, comienzan Strangis Guajes al grito de «¡Vamos Allá!» por parte de Villa. Abren su repertorio con ‘Mi Libre Decisión’. Sin dar un momento de respiro a los asistentes cae ‘Boicot’, y es que parecen decididos a darle un buen repaso a su “S/T” del ya lejano 1994.

En ese momento es Carlos, bajista y coros, el que se acerca a su micro para presentar a la banda y contarnos que es su segundo concierto en Gijón desde 2024, tras su vuelta a las andadas después de 26 años parados. Seguimos con el ritmo endiablado y se arrancan con ‘Quién Si No Tú’. Todos temas de dos/tres minutos… ¡y a fuego! A esas alturas el ambiente está más que caldeado y no sólo en sentido musical, también en el puramente físico, algo que también se nota en el escenario: «¿Qué tal llevamos el calor?»; inquiere el cantante. Y vaya si se nota… A bocajarro nos descerrajan ‘¿Qué Hemos Conseguido?’ y ‘Nada Está Perdido’.

El ritmo sigue frenético. «Nos quedan dos nuestras y dos versiones»: y esos dos temas van a ser ‘Sentido Común’ y ‘Coherencia’. Sus letras, por desgracia, no han perdido vigencia y están de más actualidad que nunca. En lo musical, maquinaria bien engrasada, con base rítmica speedica y la Epiphone SG de Dani rugiendo de forma desgarradora. Decir que la sorpresa para mí fue no encontrar a Gus tras los tambores, aunque el sustituto (desconozco si interino o permanente) cumplió con creces con su cometido. Y quedaban los anunciados covers. He de decir que con el primero, que no fue otro que el ‘Hard Times’ de los neuyorquinos Cro-Mags incluido en aquel “The Age Of Quarrel” de 1986, me llevé una grata sorpresa. Consiguió trasladarme por menos de dos minutos a la adolescencia y a mis primeros flirteos con el thrash y el hardcore punk. Terminaron con el ‘Can’t Tell No One’ de Negative Approach, dejando claro de donde mamaron en sus inicios, aunque a tenor del soporte utilizado para albergar su setlist, se podría decir que también son hijos de Julio Iglesias (careta mediante, ja, ja, ja…).

En resumen, un repertorio rápido e intenso que dejaba al respetable calentito para lo que quedaba por llegar. La descarga de Caballo Moldavo empieza con ‘Bienvenidos Al Valle Del Cielo’, tema perfecto para estos menesteres introductorios y que no tardará en ser una seña de identidad para los de la cuadra. Algunos problemas con el sonido: que si el micro no se oye, que si el bajo no suena… Pero no tardan demasiado en solucionarse. Con las cosas normalizadas, continúan con ‘Alimentándose En Secreto’ y ‘El Cuervo’. El señor Leónidas Hooves se marca dos grandes solos, dejando bien a las claras que el grupo va a poner todo de su parte.

Tras este buen inicio, es el momento para que el Reverendo Troath agradezca a los asistentes su presencia y a Strangis Guajes su acompañamiento: «Estamos en familia». Llega el momento de volver a sus orígenes con ‘Réprobos’. Otro buen solo de Leónidas e incursión del Reverendo entre el público, continuando con ‘El Blues Del Innombrable’. Hasta el momento, el repertorio se presenta calcado al de la Lata de Zinc de hace algo más de dos meses. Va a ser el ’Dirty Black Summer’ de Danzig el que rompa la dinámica de temas propios: primera versión, que no la única.

Retoman la presentación del LP con el tema que le da título: ‘Marcados’. Invitación a pasarse por la mesa del merchand y otro de sus temas bandera: ‘El Pantano’. Aprovechando el interludio instrumental de la dupla Leónidas/Hermano Lynnot, el Reverendo vuelve a bajar del establo; esta vez para llegar hasta la barra y hacerse con cervezas para los cuatro. Y es que, a estas alturas, el ambiente está más que caldeado. Y aún nos queda lo mejor.

Los versos de Octavio Paz declamados por el vocalista dan entrada a ‘Mi Muerte Centinela’. Esta es una de esas canciones que no te puedes quitar de la cabeza; ni la musicalidad, ni la letra. ‘Misa Negra’ no hace más que aumentar la sintonía entre banda y público. La base rítmica brilla de forma especial, siendo el momento estelar de Johnny Liver, que aporrea su instrumento hasta prácticamente quedarse sin baquetas.

Con ‘Revolve’ retornan uno de sus covers de cabecera. Y es que Melvins son sin duda una referencia para ellos. Y para terminar la presentación de su disco no podía faltar ‘Al Otro Lado Del Viento’, desde mi humilde punto de vista, el tema que más gancho tiene de su repertorio. Podían haberse quedado ahí, y habría sido más que suficiente, pero aún les quedaba «desgastar el serrucho». El broche final lo pondría ‘Green Machine’ de Kyuss y es que se nota que los moldavos llevan impregnadas esquirlas de ese stoner de los 90’s.

En definitiva, disco completo presentado, alguna mirada al pasado y un repertorio que ya es familiar para los asiduos. El crecimiento de Caballo Moldavo está siendo exponencial en los últimos años: una propuesta original, diferente, que empieza a necesitar algo más que tocar por Asturias. Aquí ya sabemos cómo se las gastan. ¡Suerte… y a por ello!

Texto: Tômi Röckdríguez
Fotos: Miguel Rubio

Reseña: Medussa «Mueran Las Ideas» (Coedición 2026)

Mueran Las Ideas”. Potente título para el que es el nuevo trabajo de los instrumentales cántabros Medussa: Juan Gutiérrez y Fernando Navarro en guitarras, Javi Arias en baterías y Pablo Vázquez al bajo. Juntos producen seis cortes que vinieron al mundo en el Ovni Estudio (Bonielles, Asturias). De la grabación se hizo cargo Sergio Firu mientras que mezcla y master corrieron a cargo de Pablo Senator. Con diseño de Mutta y fotos de Carlos Navarro Solís. Colaboran en la edición, ahí es nada, los sellos Conspiración De Iguales, Discos Macarras Records, Four Skulls, Muerte Matar Records, Primitive Noise Producciones, Producciones Tudancas, Quebranta Records y Vinilako. En la calle desde el pasado 18 de abril.

Casi más que arrancar, “Palabras” se tiende sobre el oyente. Un inicio reposado, santo y seña del género, desprovisto de pompa y grandilocuencia alguna. Superado ese arranque, se dan cita unas guitarras que bien podrían recordar a Tool. Pero cuando todo transige hacia un post-rock / metal más académico, ahí donde sale a relucir el buen sonido del Ovni, la banda emerge segura, confiada, concisa. Funciona la construcción de capas, también por el modo en que logran construir riffs con gancho. Con cierta pegada incluso. Buenas melodías y mejores crescendos en contraste con pasajes más limpios y desnudos, con Pablo Vázquez dando lustre desde las cuatro cuerdas. El corte toma luego un giro casi dramático. Por ahí surge (me resulta casi inevitable) un deje que me recuerda a los japoneses Mono. También la cara más amable de este cuarteto cántabro, en clara colisión con la mayor gravedad final. El juego entre canales de la producción (recomiendo al menos una atenta escucha con auriculares) opera de lujo en este tramo final. Un gran inicio de disco.

Ideas” continúa y expande ese mayor nervio. Hablando de nombres ineludibles, Toundra puede ser uno de los que mejor encaje tenga en este segundo corte. Todo resulta atravesado por buenas melodías y riffs que crujen sin desentonar. De nuevo sobre esas buenas líneas de bajo de Pablo Vázquez, Medussa construyen sobre ideas ya conocidas pero sin perder el tiento. Hay, de nuevo, pequeñas islas de rock remansado, casi intimista, y un sonido tan cristalino que uno se pregunta por qué hay gente que se va a grabar sus discos a yoquesé dónde, cuando al lado de casa somos capaces de sacar adelante producciones de este nivel. En cualquier caso, ojo al gancho que destilan esos riffs del tramo final o la pegada de ese epílogo. Es un rock que puede carecer de aspecto lírico alguno pero no por ello pierde (ni mucho menos) su capacidad de generar sensaciones en el oyente a poco que éste muestre un mínimo de atención, de interés.

Reconozco que siempre me cuesta subirme al arranque de esta “Certeza”. Un sentimiento extraño al echar a andar ese prólogo (y continuación) mansos y tranquilos. Es cuando entran esas guitarras claras, limpias, casi prístinas, que mi piel se eriza e incluso siento (o veces) un ligero estremecimiento. Es un viaje, hasta aquí, por los Medussa más calmos, con sonoridades tranquilas, alternativas a destellos, que se ennegrecen rumbo al tronco central de la composición. Aquí me resulta interesante el modo en que el trazo juega con las expectativas. Cómo el corte busca una explosión que no encontrará hasta superado su ecuador. Ahí me agrada la manera en que Javi Arias marca el paso tras baterías, lo orgánica que resulta su manera de entender el rock instrumental (post-rock, post-metal, llamadlo como queráis) aún cuando la intensidad sube varios enteros y, finalmente, ese aire más alternativo del epílogo. Un corte que siempre recibo con el gesto torcido pero que, de algún modo, se las arregla para atraparme.

Cadenas”, fue carta de presentación y pasa por ser además el corte más rácano (por duración) de los seis. Arrima más que nunca a la banda a las lindes del metal, insufla un cierto deje a los Pelican de Chicago y sirve, entre otras muchas cosas, para que Javi Arias despliegue una de sus líneas de batería más llamativas. Los poco más de cuatro minutos que marca en el reloj no quitan para que los cántabros hayan trazado un corte lleno de recovecos, buenos cambios de ritmo así como riffs firmes y concisos. Menos melódica (aunque tiene sus momentos) y más rocosa. Menos introspectiva, más pasional (si se quiere) y con una cierta sensación a que ha sido trazada con el directo como fin último. En ningún caso la desprecio pero sí que aquí dentro anidan cortes con los que conecto (incluso empatizo) en mayor medida.

Véase una “Insidia” que, de primeras, parece recoger y aumentar esa mayor gravedad que anidaba en el corte previo. Aquí de primeras me llama la atención esa cualidad tan rocosa del prólogo y los buenos detalles que Pablo Vázquez va dejando desde el bajo. Cómo sirve (casi) de contrapunto a las guitarras de Juan Gutiérrez y Fernando Navarro. Por momentos casi rozando el doom, uno podría pensar en unos primerizos El Altar del Holocausto, todo parece apostado sobre la cara más metálica del cuarteto cántabro. Lo que me agrada aquí es esa cualidad más atmosférica que desarrollan camino del puente. Ahí surgen voces graves, oscuras, que vendrán a ahondar aún más si cabe este dramático giro hacia el post más oscuro. El largo epilogo, no obstante, se consagra a unos Medussa que, sin perder una cierta gravedad, desde luego abrazan una mayor luminosidad en su música. Estupenda.

El corte final “Verdad”, amén de pasar por el más extenso de los seis, nos devuelve a parajes más tranquilos, a aguas más remansadas, para en un post-rock que bien podría recordar a mis paisanos de Azure, enseñar alguna de las melodías más orgullosamente memorables de este hábil “Mueran Las Ideas”. Reconozco lo sumamente placentero que me resulta transitar por todo este tramo inicial. Volver sobre esos tranquilos pasajes fijando atención en cada detalle. En cada línea presente en la mezcla. En la forma en que se conjugan las guitarras de Juan y Fernando. Lo bien que engranan esa redonda base rítmica. Luego la mayor gravedad que los encamina al tronco central me saca de ese ensimismamiento (si lo hubiere) con riffs directos, crujientes, de los que entran a la primera y anidan en tu subconsciente durante horas. Luego el corte emprende un diálogo consigo mismo, transitando por partes más juguetonas (esa que arranca sobre el 4:18 ¡me recuerda a The Edge!) otras casi bailables (pues anda que no tienen groove esas baterías de Arias) y finalmente abrazar una marcada melancolía camino del epílogo. Todo un viaje.

Qué bien han sabido conjugar todas sus influencias y plasmarlas en un álbum que, en ningún momento, corre el riesgo de resultar aburrido. Cabe mucho discurso en estas seis entregas y, mis sensaciones tras las distintas escuchas del largo, son las de estar ante un trabajo dotado de un dinamismo que debería hacerlo muy apetecible para todo fan del género. En la frontera entre el rock y el metal, construyendo cortes hábiles y orgánicos, donde todo opera en favor de las canciones y no de egos individuales. Nuestra escena instrumental sigue, pienso yo, en muy buena forma.

Texto: David Naves