Repaso gráfico a público y ambiente de la pasada edición del festival Zurbarán Rock celebrado en Burgos del jueves 9 al sábado 11 de julio.































































































































Fotos: Miguel Rubio
Repaso gráfico a público y ambiente de la pasada edición del festival Zurbarán Rock celebrado en Burgos del jueves 9 al sábado 11 de julio.































































































































Fotos: Miguel Rubio
Que venga a nosotros lo nuevo de Timeless Rage. Los sinfónicos germanos, aka Klaus Buchfink (baterías), Michael Benk (guitarra, coros), Anna Keil (teclados, coros), Christian Pirch (guitarra, coros) y las recientes incorporaciones Daniel Wengle (bajo, coros) y Nicolaj Ruhnow (voz), nos entregan un segundo largo mezclado y masterizado por Markus Teske (Mob Rules, Vanden Plas, Threshold, Symphony X…) en el Bazement Studio y que ha visto la luz vía Metalapolis Records.

Por las manos de Markus Teske han pasado bandas de no poco renombre. Es algo que notas nada más arranca la inicial “My Kingdom Come”, tirada más hacia la vertiente power que la sinfónica (aunque algo hay) del combo alemán. Es un corte directo, ya digo que sin mucha pompa, que ni reinventa la rueda ni pierde ocasión de tramar buenas estrofas y estribillos. Me gusta ese paso más lento que va y viene, un ambiente que bien me podría recordar a los propios Symphony X, sin llegar al (a veces) torrencial derroche técnico de aquellos. El solo me devuelve esa sensación, especialmente en el arranque. La banda construye una buena sección solista. Acomodada, elegante, eficaz. Es un primer corte ordenado, quizá a ratos un tanto previsible, pero finiquitado tras un estupendo epílogo. Esto no pinta nada mal.
Nicolaj Ruhnow, que pasó por los británicos Tokyo Blade, llegando a grabar un álbum con ellos (“Thousand Men Strong” de 2011), plantea tonos altos en contraste con el tono más oscuro que la banda desarrolla en esta “The Seed Of Fear”. Por ahí ciertas comparaciones con Kamelot, Avantasia, incluso Edguy parecen inevitables. Es una composición que viene a extraer algo más de músculo en lo que a técnica se refiere, tamizada por esos aires más medio orientales (¿Alguien dijo Orphaned Land?) y rodeada ahora de un mayor punch sinfónico. Me agrada ese doble juego entre voces. La más limpia, la más rasgada, que si bien ya hace tiempo dejó de resultar novedosa, sí pienso que está bastante bien integrada en el (ágil) corpus de esta segunda entrega.
La más breve “The Devil’s Masquerade” se adhiere a un power metal clásico, sencillo y directo. Bien adornado en cuanto a producción y donde Ruhnow está dejando versos en una onda que no me podría recordar más a ese tal Michael Kiske. Hay un puente que desata, de nuevo, a esos Timeless Rage más graves y oscuros, bien cuadrado en términos de producción y al que sigue, de nuevo, ese power trotón y elemental del tercio inicial. Nada nuevo ni sorprendente, clásico single adelanto, pero funcional cuanto menos.
“Conquistadores”, no busquen semejanza alguna con los orgullosos piratas alemanes Running Wild, alterna un heavy de nuevo algo más oscuro con andanadas de puro metal sinfónico, elegante y bien arreglado, para un corte al que tampoco le falta mordiente. Hay aquí una deriva hacia pasajes casi progresivos, siempre sin salirse del redil del género pero que, desde luego, otorgan otro aire a esta cuarta propuesta. En contraste, el puente central vendrá a desatar un tono entre lo épico y lo teatral. Es un corte entretenido por diverso, de esos que ganan peso específico con cada escucha y, a fe mía, uno de los más divertidos de este “My Kingdom Come”.
“Moonbite Serenade” le sirve a estos alemanes para mostrar algo más de colmillo. De intensidad. Composición más extensa del álbum, ahonda en ese power tan teatral que ya mostraran en “Conquistadores” para, por ahí, construir un heavy / power metal que, de nuevo, parece no querer conformarse con abrazar un único discurso. Lo mejor es lo bien que está Ruhnow en la creación de estrofas. Elegante, hábil, sabiendo moverse en tonos altos pero sin abusar de agudos sin sentido ni perderse tampoco en voces melosas e impostadas. En una era de producciones sencillas, predecibles, profusas en bombo / caja y estribillos más cerca del pop que de Accept o Iron Maiden, refresca (al menos) encontrarse composiciones como esta. Y aunque pienso que aún se le podría exigir algo más (hay cierta alergia al solo de guitarra en estos chicos), bien están esos detalles, otra vez, entre épicos y teatrales que anteceden al epílogo.
Cuenta la nota de prensa que “A Vampire’s Legacy” fluctúa en influencias entre Paradise Lost y Stratovarius. Puede ser. El caso es que Ruhnow de nuevo está brillando en estribillos pero el corte, en líneas generales, creo que palidece frente a otros dentro de este segundo largo. Todo su habitual discurso está presente y de qué forma aquí. Pero encuentro predecibles ciertos riffs en que se apoyan las estrofas y ese tono gótico, apesadumbrado por el que la nota refiere a la susodicha banda británica no siento que llegue a materializarse del todo. No es que me aburra pero desde luego tampoco me engancha.
“Regrets” supone entonces un pequeño descanso dentro del fuerte flujo sinfónico del disco. Breve en duración y pequeña en ambición, que no exenta de cierta distinción y con un Ruhnow ahora sí algo engolado, supone un pequeño impás que sirve como puente hacia “The Enemy Is You”. Aquí la banda recupera la forma, echa toda la carne en el asador en lo que a peso sinfónico se refiere y adopta un power vivaracho y clásico, con un gancho de mil demonios. Brilla (por fin) Klaus Buchfink tras baterías mientras la producción juega a enfrentar el aspecto puramente metálico, esas guitarras ahora más afiladas, con todo el aparato sinfónico. De nuevo esos interesantes duelos vocales, contornos algo más nervudos y un cierre por donde se colará, incluso, un aire más circense. Una dupla de lo más atractiva.
“We All Shall Fall” parte de un prólogo que me recuerda a unos Iron Maiden del “Brave New World”. Sentimiento este que se desvanece toda vez sucede ese arranque e irrumpen los Timeless Rage más metálicos de todo el largo. En consecuencia, hay voces más encorajinadas, pero también una presencia sinfónica que, a ratos, me chirría como lo hacen muchos recodos del (por otro lado) algo infravalorado “S&M” de unos tales Metallica. Con eso y con todo tampoco es un corte que desprecie.
“The Pale Death” echa por tierra ese deje casi misterioso del prólogo para conducir hacia un power sinfónico que, seamos francos, tampoco aporta gran cosa al discurso previo. Funciona, si acaso, para que Ruhnow disponga tonos más propios de un Tobias Sammet y el disco supere, al menos, los tres cuartos de hora. Y no niego que Anna Keil haya trazado buenos detalles desde el piano o que el doble juego vocal les vuelva a funcionar. Pero en resumidas cuentas siempre me deja una sensación un tanto agridulce…
… que de todos modos tampoco empaña, al menos en mi caso, todo cuanto la banda ha hecho bien previamente. Primero por lo equilibrado de su sonido, segundo porque parecen ser más que conscientes de sus puntos fuertes tanto como de sus debilidades y finalmente porque entre los diez cortes cabe un discurso lo suficientemente rico como para agradar a cualquier fan del sinfónico que se precie, en especial si quiere huir (sin mirar atrás) de bandas como Beast In Black, Battle Beast, incluso Sabaton, y abrazar un metal más clásico, no tan pagado de sí mismo, pero que salvo algún momento concreto entrega todo aquello que promete. Que no es poco.
Texto: David Naves
El Altar del Holocausto desvela sus próximas fechas en vivo para presentar «ECOS» (reseña) el quinto álbum de estudio de su trayectoria. El sábado 3 de octubre tendrá lugar su habitual homilía en los escenarios asturianos a través de una parada en la gijonesa Sala Acapulco.

Formados en Salamanca allá por 2012, la formación instrumental formada por Reaper Model (batería), Weasel Joe (guitarra), Reverb Myles (guitarra) y Skybite (bajo) retoma la actividad tras un periodo de silencio y pausa en los escenarios. Este nuevo trabajo representa su propuesta más ambiciosa, donde exploran nuevas texturas ambientales, melodías intensas y una notable madurez compositiva todo ello sin perder su clásica identidad litúrgica.
Entrada anticipada disponible a través del siguiente enlace:
https://entrees.es/evento/ext/el-altar-del-holocausto-en-gijon
La cuarta edición del lucense Vendaval Fest que tendrá lugar en Ribadeo los días 24 y 25 de julio nos presenta sus horarios oficiales.

VIERNES 24 DE JULIO
Apertura De Puertas 18:30 horas
Demenzia Social 19:15 – 20:00 horas
Hamlet 20:30 – 21:45 horas
Dakidarría 22:15 – 23:45 horas
The Real McKenzies 00:15 – 01:30 horas
Ruxe Ruxe 02:00 – 03:00 horas
DJ Tralla 03:00 – 04:30 horas
SÁBADO 25 DE JULIO
El sábado 25 arrancará a las 13 horas con una sesión vermú denominada Vendaval Na Rúa ecabezada por Lija y Terciopelo, banda tributo a los navarros Marea, y la Green River Band, grupo tributo a Creedence Clearwater Revival.
Ochobre 19:00 – 19:45 horas
Hermana Furia 20:15 – 21:15 horas
El Drogas 21:45 – 23:15 horas
Benito Kamelas 23:45 – 01:15 horas
The Lizzards 01:45 – 02:30 horas
Las Moskas Retrompeteras 03:00 – 04:00
DJ Tralla 04:00 -04:30 horas
Entrada por días, abono y zona de acampada a través del siguiente enlace:
https://entradas.vendavalfest.com/
Cita ineludible para los que amamos a la Doncella De Hierro y más aún cuando tocan a escasas dos horas de tu casa. Las huestes de Harris venían hasta tierras gallegas estirando el chicle de su gira “Run For Your Lives”, con apenas un cambio en el set list de la gira del año pasado. Esto no fue impedimento para que salieran esos nervios impacientes mientras suena el ya clásico “Doctor Doctor” de UFO.

Con “The Ides Of March”,se desata la locura entre los más fieles con el mini repaso a sus primeros discos destacando “Phantom Of The Opera” por encima del resto. Capitaneados por un sensacional Bruce Dickinson, que esta vez no se acordó de lo lejos que estaba el aeropuerto, pero si de los que estaban en lo alto del monte viéndolo a lo lejos y de “free”. La verdad que los británicos siguen demostrando, pese a su edad, que son una máquina perfectamente engrasada, ante un sol que apretaba pero que no molestaba gracias a ese viento del norte que tanto envidian muchos del Pajares hacia abajo. Quizás ese exceso de sol perjudica un poco las imágenes proyectadas desde la pantalla, pero se te pasa cuando empieza a sonar ese icónico intro de “The Number Of The Beast” que hizo rugir a casi todos los presentes, digo casi, porque la pega de que los MAIDEN (o los Judas el año pasado) estén en un festival tan heterogéneo como el Resu es que hay parte de la audiencia que está impasible en casi todo momento, incluso alguno, los menos, dando por saco.

La novedad del set list, “Infinite Dreams” para regocijo del 49% de Piratas, y es que si, es una de tantas joyas dentro de la extensa discografía, como también lo es “Powerslave” donde disfrutamos de la dupla Dave Murray y Adrian Smith. Poco se habla de la magia que transmiten estos dos señores con sus solos de guitarra, daría para vídeo Pirata. “2 Minutes To Midnight” con Bruce alentando a las masas para dar, paso a uno de los grandes momentos de la velada, “Rime Of The Ancient Mariner”, me repito, casi 14 minutazos de éxtasis, junto al brillante fondo de pantalla donde nos hace surcar los mares junto a los británicos, como brillante la parte instrumental de uno de los mejores temas de la historia de los Maiden.
“Run To The Hills”, tan facilona como necesaria, y donde te dejas la voz si o si, para de seguido disfrutar de otra magnánima pieza, “Seventh Son Of A Seventh Son” con otra proyección impresionante, y otra vez la dupla Dave Murray / Adrian Smith lanzando magia desde sus respectivas guitarras. “The Trooper” hace despertar a los impasibles, quizás que suene 4 veces diarias en la radio rockera episcopal tiene algo que ver. Como siempre Bruce ondeó la Union Jack y en esta ocasión acompañada por la bandera gallega, gran detalle.

Otro gran momento de la noche, “Hallowed By Thy Name”, con un Bruce Dickinson encarcelado hasta que “consigue“ escapar, finge su ahorcamiento y vuelve con la soga en la mano, todo para aderezar uno de los temazos de su historia, la cual estuvo marcada mucho tiempo por la polémica de plagio, pero que sigue siendo imprescindible en un set de la Doncella. Como imprescindible es la homónima de las homónimas, sin duda alguna no es el mejor corte su carrera, pero tiene un algo en directo que la hace ser una pieza fija a la que se añade un Eddie espectacular que parece salirse de la pantalla, y en esta ocasión sirve como colofón para dar un pequeño receso y encarar el final del concierto.
Y vaya final, un pequeño silencio da paso al preludio “Churchill’s Speech” y locura de los más fanaticos con “Aces High”, acompañado de unas fantásticas imágenes que lucieron más aún con la caída de la noche, donde Eddie pilotando su avión recrea la batalla de Inglaterra sobre las aguas del Canal de La Mancha durante la segunda guerra mundial, consiguiendo otro gran momento dentro del show. Otra imprescindible, carne de directo y es que «Fear Of The Dark» es de esos temas que hace gritar hasta el más pusilánime, de hecho, en su momento fue single del ya mítico directo «A Real Live One«. Aquí es donde Janick Gers aprovecha su momento para decir, estoy aquí, yo también se hacer buenos solos y no estoy solo para jugar con Eddie y mover la guitarra, mientras Bruce nos canta todo el tema con candil en mano.

Noche histórica para el Resurrection Fest, las fotos desde el dron son espectaculares, cierre con “Wasted Years”, himno emblemático, uno de los temas con más gancho, con ese mensaje positivo de no pensar en el pasado y disfrutar el presente, tan recurrente en estos momentos si nos referimos a la actualidad de Iron Maiden y otras bandas, donde los años empiezan a hacer mella y donde se vislumbra un final a corto medio plazo. De ahí, saborear todo lo que se pueda de unos IRON MAIDEN mientras tengan fuerzas para seguir y sigan transmitiendo esa magia encima del escenario, capaz de divertirnos y emocionarnos a partes iguales, insisto, pero si no es la última gira será la penúltima. Y es que son indiscutiblemente los reyes del heavy metal, lo demuestran en cada concierto y en cada canción, sino existieran habría que inventarlos.

Saludar a mis amigos y compañeros de viaje, Txenry y David Catañón ( que marcó Austria???), Jose el jeby, a la incombustible Carmen, Pako Maiden y Javi, nuestro gallego favorito. Nos vemos en la siguiente.
Texto: José Miguel «LAGO«
Fotos Móvil: Aurora Menéndez
La tercera edición del Arcanxo Festival que tendrá lugar el 17 y 18 de julio en A Freixa (Ponteareas) nos presenta sus horarios oficiales. Centrado en los sonidos extremos, el evento continúa con su carácter autogestionado y una más que interesante oferta de acampada gratuita en un entorno natural cercano a la playa fluvial de A Freixa.

VIERNES 17 DE JULIO
Apertura de Puertas – 17:30 horas
Titano – 18 horas
Sarcator – 18:55 horas
De l’Abîme Naît l’Aube – 19:55 horas
Induction 21 horas
Hellripper 22:10 horas
Dark Tranquility 23:30 horas
Endernity 01:05 horas
SÁBADO 18 DE JULIO
Apertura de Puertas – 17 horas
Chaosaddiction 17:30 horas
Savaged 18:25 horas
ANZV 19:25 horas
Picture 20:25 horas
Destruction 21:45 horas
Venom Inc. 23:20 horas
Wolfheart 00:40 horas
Raze 02:00 horas
Entradas y abonos disponibles a través del siguiente enlace:
https://arcanxofestival.com/entradas/
El guitarrista sueco Kee Marcello y la formación británica Dare cierran cartel de la próxima entrega del Lion Rock Fest que tendrá lugar los días 6 y 7 de noviembre en León y que contará con la participación de Michael Schenker que ofrecerá un show especial con Robin McAuley a la voz, la formación sueca Art Nation, los británicos Midnite City, el combo hard rock suizo Fighter V y en la parte estatal los navarros Xtasy, Starbeast y los madrileños Lost Wingman.

El ex guitarrista de Europe presentará su nuevo proyecto «Kee Marcello Performs Europe» con el que rinde homenaje a los grandes éxitos de su etapa en la mítica banda sueca. En sus últimas actuaciones se hacía acompañar por una formación espectacular con Jakob Samuel (The Poodles) a la voz, Michele Luppi (Whitesnake) a los teclados, Ken Sandin (Alien, Swedish Erotica) al bajo y Darby Todd (músico de sesión para Devin Townsend y The Darkness) a la batería.
Por su parte la formación liderada por el Thin Lizzy Darren Wharton y el guitarrista Vinny Burns (Ten, Asia) repasará su magnífica discografía en León a través de un repertorio que se fundamentará en los grandes clásicos de su álbum debut combinados con temas de su lanzamiento más reciente «Road To Eden» publicado en el 2022.

Entradas disponibles a través del siguiente enlace:
https://www.ticketmaster.es/event/
Cuando el pasado mes de abril comenzaron a llegarme, vía redes sociales, las primeras noticias de la reunión de Crom, no pude menos que congratularme. Fue una noticia no exenta de nostalgia. Sigo a la banda desde aquel lejano 1987 en el que publicaron su primer LP, «Steel For An Age» (todavía lo conservo en vinilo). Producido por Julio Castejón (Asfalto) y publicado por Sniff, tenía un sonido… vamos a decir que mejorable, pero las composiciones de estos pucelanos nos ponían en el rumbo de eso que estaba llegando: el speed y el thrash metal, pero con unos tintes épicos que le daban una visión muy particular. Además, cantando en inglés, un atrevimiento para el heavy metal patrio de aquellos 80’s. El potencial de la banda era enorme y esto llama la atención de la prensa especializada. Ficharán por la discográfica Claxon Records y un año después llegaría «Wasteland» (1988). Lo graban en La Meca del momento, los Estudios Mediterráneo de Ibiza, bajo la producción del gurú del momento, Dennis Herman. Y en 1989, mientras preparaban nuevo material, llega la disolución de la banda… y el silencio. Este silencio sólo lo romperá la inclusión del tema “Covered By Glory” en el recopilatorio impulsado por Juan Pablo Ordúñez “El Pirata”, llamado genéricamente «Destrozando El Olvido» (Desobediencia Records 2002), y alguna reedición de su material antiguo ya bien entrado el siglo XXI.
Y treinta y siete años después reaparecen con este EP, «III». Por lo que cuenta la propia banda, el germen de esta nueva obra es un viejo cassette TDK recuperado más de treinta años después, grabado en el local de ensayo de Valladolid y que debía haber dado como resultado el tercer LP de Crom. Por lo visto, dos temas no llegaron a grabarse, y de ahí que la propuesta actual se haya reducido al formato EP.

Sobre este punto de partida, los cuatro miembros originales de la banda (Luis Gadea – voz y bajo, Gabriel Navarrete – batería y coros, Miguel A. Sotorrios – guitarras y coros y Denis Escuredo – guitarras y coros) trabajaron los últimos años con la dificultad añadida de la separación geográfica para cerrar esa cuanta pendiente, con ellos mismos y, por qué no decirlo, con los seguidores de la formación. Mención aparte merece el coproductor del trabajo, Suko Sánchez, que en muchos momentos sirvió como pegamento para el empeño.
Hasta aquí la historia, pero vamos a ponernos con lo mollar. El EP está concebido como una obra conceptual (algo que tampoco es un terreno desconocido para Crom) basado en el conflicto de la Gran Guerra (o I Guerra Mundial, como prefiráis). En lo musical, cuatro temas ligados por dos interfaces instrumentales.
El EP se abre con «Off To War”. Introducción ambiental perfecta para ponernos en situación, pero a partir del minuto uno el desarrollo va in crescendo. Sonidos que nos trasladan a la NWOBHM. Las melodías literalmente cabalgan y culminan en un estribillo coreable. Transiciones que recuerdan a movimientos sinfónicos y excelentes guitarras dobladas rematadas con un solo de altura. El pasaje instrumental “Dreaded» hace que la transición al segundo tema casi ni se note.
«Trench» comienza con la voz de Luis en estado de gracia. Me llega a recordar al malogrado Midnight de Crimson Glory y a su vez le da a la composición ese poso de heavy metal progresivo que siempre estuvo latente en los discos de Crom. La propia banda cuenta que «Es probablemente la composición más oscura del disco, con una atmósfera opresiva y sombría. La influencia de referentes fundamentales para la banda, como Black Sabbath o Angel Witch, se percibe en el tema». ¡Y vaya si se nota!; riff pasado sobre una demoledora base rítmica que contrasta con un exquisito y melódico solo.
“The Last Charge” salió como single de adelanto. El tercer corte es tal vez el más enérgico del trabajo. Ritmos quebrados, contundencia… Un tema que seguro puede brillar en directo. Rápido, intenso… Crom se hacen reconocibles, pero sin embargo el sonido es tremendamente actual. Una versión 2.0 que te hace pensar en los Metallica del álbum negro o en los Megadeth del “Rust In Peace”. Eso sí; nunca sabremos qué habría pasado si ellos lo hubiesen sacado en 1989-90.
“Buried Souls” vuelve a funcionar como elemento transicional, arpegiado, casi acústico… Y llega “Gallipoli”, la culminación thrashera del EP. La batería de Gabi carga poderosamente arrastrando al resto del combo, rematando con un solo pleno de técnica. Tal vez un final demasiado abrupto, aunque puede que premeditado al estar la obra «incompleta».
En definitiva, algo más de veintitrés minutos que saben a muy poco después de tantos años de espera. Sin duda, uno de esos lanzamientos de los que me acordaré a final de año a la hora de hacer mi lista de favoritos. Como dicen en su nota de prensa «No es heavy metal clásico. No es thrash metal. No es power metal ni metal progresivo. Es un poco de todo ello y, al mismo tiempo, algo diferente. Es el sonido de CROM».
Cuando se publique esta reseña, ya habrá sido presentado en el Bar Mordor de Valladolid. Sólo espero que Luis, Gabi, Mimi y Deni le den continuidad a este renacer, tanto en una gira como en futuros trabajos fonográficos.
Texto: Tômi Röckdríguez
Resumen gráfico de la actuación de Aneuma en la jornada de miércoles en el Resurrection Fest y que contó con la colaboración de Hynphernia (Death & Legacy).




















Fotos: Carmen González