Tras el reciente anuncio de la llegada de Ramón Lage como nueva voz, Adventus estrena «De Mi Corazón Y Otras Miserias» como primer adelanto de su próximo álbum de estudio del mismo título y que verá la luz el 28 de noviembre vía Maldito Records.
Producida, mezclada y masterizada por Manuel Ramil en Tercera Planta Estudios, la canción es una composición personal y sincera para contar una historia de tod@s conocida. La recreación realizada en forma de videoclip participan profesionales del ámbito de la sanidad pública. Tras el lanzamiento del álbum en vivo “Directo Piorno Rock”, en el mes de abril la formación compuesta por Ramón Lage (voz), Dani Arcos (guitarra), Manuel Ramil (teclados), Fernando Mainer (bajo) y Nacho Arriaga (batería) abre una nueva etapa en su trayectoria para enseñar que hasta de los momentos más difíciles y traumáticos de la vida pueden salir nuevas oportunidades para crecer, para crear grandes textos y música que llegue directamente al corazón. Una muestra real de que la música ayuda a sanar. Reserva disponible a través del siguiente enlace: https://eltridente.es//583_adventus
Nuevos rumbos para la gente de Tierra Santa apenas un par de años después de su anterior “Destino” de 2022. Aquí siguen Roberto Gonzalo (bajo y voz), Francisco Gonzalo (batería), Juan Antonio San Martín (teclados), Dan Díez (guitarra) y Ángel San Juan (guitarra y voz). Este “Un Viaje Épico” que hoy nos traen, estrenado el pasado mes de noviembre vía Maldito Records, cuenta una vez más con Javi San Martín para las distintas labores de grabación, mezcla y masterización, llevadas a cabo en los Estudios Sonido XXI de Esparza de Galar (Navarra).
“Un Viaje Épico” que comienza con un prólogo de corte sinfónico que subvierte el habitual arranque vibrante y nervioso por una primera estrofa calmada y elegante. Muy a medida del registro de Ángel, cada vez más consciente de sus debilidades, también de sus fortalezas. Toda vez la composición supera su larga introducción, tenemos ante nosotros a los Tierra Santa de siempre. Esto es, heavy metal sencillo, con gancho, de cuidadas estrofas y ritmo ágil. Buenas melodías de guitarra bajo estribillos y mejores solos después. La formación riojana rimando aquí con sus primeros discos en contraposición al rumbo más cercano al hard que venían desarrollando en sus anteriores trabajos. Como nota al pie, estupendos esos dibujos del vídeoclip a lo “Take On Me” de A-Ha:
Los riffs en que apoyan “Mañana” pronto remiten a la conocida querencia de la banda por los Iron Maiden de primera mitad de los ochenta. La sensación que queda es la de que será una fija en sus directos. Despreocupada pero con gancho, de nuevo tiende buenos dibujos de guitarra como fiel acompañamiento a Ángel durante estribillos. Pero es que el solo que trazan aquí puede ser fácilmente el más ágil de todo el disco. Sin salirse un centímetro de su libro de estilo pero nuevamente remitiendo a sus primeros trabajos. Por poner una pega, el final bien merecía algo más de desarrollo y no ese entristecido fade out.
Tierra Santa añaden una pizca más de picante en una “Inmortal”, que se beneficia de la buena labor de Francisco Gonzalo a los parches. También de ese bajo tan Harris de Roberto. Y no, Ángel no es Bruce Dickinson. De hecho parece algo exigido en según qué momentos del estribillo. Sea como fuere, brilla la banda aquí en los aspectos técnicos como (quizá) no lo hacía en un par o tres de discos. Funcional.
Tiene nervio ese arranque de “Excalibur”, esas guitarras más broncas y esa batería ágil y sin complicaciones. Pero si algo me agrada aquí es la forma en que han construido las distintas estrofas. También el apoyo que brinda San Martín desde los teclados. Quizá el corte con más gancho de los diez, lastrado si acaso por lo rácano de su duración. La producción de “Un Viaje Épico” no podría ser más natural. Casi invisible de hecho, en el sentido de que no trata de desvirtuar a esta banda ni transformarla en aquello que no es y, por ahí, siento que no podría ser más acertada. Desde luego técnico y músicos se conocen de sobra.
“Ícaro” parece nacer con la intención de ser el gran emblema del álbum, con permiso de la propia “Un Viaje Épico”. Al igual que aquella parte desde un arranque tranquilo y calmado, con un esforzado Ángel dejando una buena primera estrofa. El riff y las melodías que surgen después no van faltas de gancho. Tierra Santa trazan de nuevo un heavy metal que viene a recuperar aquél mayor nervio de sus primeros días. Y lo hacen, de nuevo, a través de cuidadas melodías y medidas estrofas. En lo personal puede que le hubiera otorgado algo más de peso a las teclas de San Martín. Por contra, conecto en gran medida con ese pequeño puente previo al epílogo. Desde luego una de las que más han crecido tras las sucesivas escuchas del disco.
Siempre que arranca esta “El Regreso De Un Héroe” no puedo evitar pensar en un pequeño abanico de nombres: Medina Azahara por este colchón de teclas. Judas Priest, particularmente la era Faulkner, por el riff que acompaña a esas primeras estrofas. Y quizá también Freedom Call por ese tono algo más alegre que arrastra la composición. Un tema construido muy a favor del siempre peculiar a la par que reconocible registro de Ángel. La segunda de las estrofas viene acompañada por buenos dibujos de guitarra, también por un (discreto) juego entre canales. Retrotrae a los mejores tiempos de los riojanos con un estribillo marca de la casa. Sin inventar nada, seguramente nunca lo hayan pretendido, puede ser este otro de los cortes donde más alto brilla el quinteto dentro de este épico viaje.
“Solo Hay Un Camino” persiste en esa búsqueda de la cara más heavy de la banda. Lindante con el power incluso, aunque sea de forma tímida. De entre todos los riffs que adornan las estrofas de este nuevo trabajo, pueden ser éstas mis favoritas. El disco, ya en su tramo final, va confirmando cierto abandono de aquél hard rock que alimentó trabajos anteriores, echando mano de su bien conocido libro de estilo y dejando, aquí al menos, una interesante sección solista. Composición lastrada, si acaso, por lo rácano de su duración.
“Renacer” parte de un riff algo más sucio, lo que termina de dar otro aire a esta octava entrega. Sencilla, directa, se eleva camino de estribillos gracias a esos buenos detalles de guitarras tras las voces de Ángel. Apenas tres minutos y es una pena, pues anidan algunas buenas ideas aquí dentro. De hecho diría que éste es el Ángel más poderoso en tareas vocales de todo el trabajo. Pero ese metraje algo pírrico viene a jugar en contra del solo de guitarra, fugaz y algo encorsetado.
Será finalmente “Abre Tu Corazón” la que venga a entroncar con aquellos aires más hard de discos anteriores. La rima con Van Halen, teclados mediante, resulta casi evidente aquí. Fue uno de los adelantos y, por ahí, uno entiende esa propuesta más amable y optimista, si bien está muy lejos de representar al disco que la contiene. De hecho y junto a la final “Gracias” diría que son las dos grandes excepciones.
Porque si “Abre Tu Corazón” representaba el salto al hard rock, “Gracias” resulta en una balada de trazo clásico y cuidados arreglos donde vuelven a brillar las teclas de San Martín. Muy ochentera, no cabía esperar otra cosa de una banda como esta, para un final cuidado y elegante.
Entiendo “Un Viaje Épico” como una vuelta a sus raíces. Sin lugar excesos ni grandes complicaciones, más heavy en la hipotética cara A y dejando los cortes más diversos para el final, intuyo que tratando por ahí que la escucha resulte lo más agradable posible. “Ícaro” o muy especialmente “El Regreso De Un Héroe” me parecen buenos temas. “Inmortal” tiene detalles interesantes y “Abre Tu Corazón” demuestra una vez más su añoranza por el hard de finales de los ochenta. En definitiva y es de lo que se trata, sus fans estarán más que contentos de que esta banda vaya a seguir unos cuantos más en la carretera.
“Secretos De Amor y Muerte” supone el cuarto trabajo para los folkies de Alcalá de Henares Celtian. La banda, que hubo de cancelar su último paso por tierras asturianas la misma mañana del show, ha entregado un álbum con Txus di Fellatio y Alberto Seara como productores, encargándose este último además de las obligadas tareas de grabación y mezcla. David Landeroin en baterías y Raúl Plaza al bajo forman la base rítmica de los madrileños, con Diego Palacio en flautas, Txus Borao al violín, Sergio Culebras en guitarras y Xana Lavey al micro. Colaboraciones de Jorge Salán, Rafa Blas, Rafael Carpena, F. Antonelli y Javier Díez, masterización de Dave Donnelly (Dokken, Debler Eternia, Mägo de Oz, Hammerfall…) y arte de Ela Benítez, el trabajo ha sido puesto en circulación por la gente de Maldito Records.
“La Lira Encantada” abre los cincuenta y dos minutos de esta nueva obra con un marcado gusto por la épica. Pero una épica tranquila, que a ratos me recuerda al mejor Howard Shore, y que conduce con elegancia hasta una “La Profecía” donde la banda desliza ya todo su arsenal. Una cuidada producción acompaña a las buenas melodías vocales de Lavey. Me agrada el tono en que se desarrollan las distintas líneas de guitarra. La mezcla, un prodigio de equilibrio, permite a la banda respirar en los momentos más amables y atacar en los más rotundos. Su redondo estribillo me parece uno de los muchos hallazgos de esta nueva obra. Un arranque que parece entregar a una banda en plenitud.
“Adalina” vendrá a entregar la cara más amable de la banda. Esa que permite a Lavey extraer sus registros más dulces, para desde ahí construir un corte rico en matices y cambios de ritmo, atravesado por otro estribillo pleno de gancho y finalmente abrazar alguno de los riffs más graves y rotundos que les recuerdo. Sin olvidar ni el piano que acompaña a la vocalista durante estrofas ni tampoco la extensa sección solista que irrumpe camino del epílogo, el corte resulta finalmente una de las composiciones más ágiles y atrevidas de este “Secretos De Amor y Muerte”.
Más directa, divertida incluso, “Serena” entrega a unos Celtian mucho más evidentes. Que no obstante ofrece un cuidadísimo trabajo en cuanto a arreglos, una estupenda línea de bajo por parte de Plaza y a la Lavey más heavy. Habrá quien eche en falta algo más de picante, en especial a lo largo de sus estrofas. Por contra, el estribillo resulta del todo ganador. Marca de la casa, rara vez fallan en esto los alcalaínos.
«Maleficio de sangre» sí agradará a quienes busquen algo más de mordiente. Partiendo del riff tan marcado y grave del prólogo, la banda entrega una composición que, a ratos, me recuerda a unos Mägo de Oz del “Finisterra”. Acompaña una Lavey pletórica, alcanzando los tonos altos del estribillo con total fiabilidad. Y aunque el peso de la parte puramente sinfónica es notable, me agrada la forma en que su cara más metálica predomina en la mezcla aquí. De manera evidente durante estrofas y pasando casi de puntillas durante los solos de guitarra, flauta y violín. El equilibrio casi perfecto.
“Hasta El Final” linda ahora con el power metal, firmemente apoyada en el doble bombo del DelalmaDavid Landeroin. Contrasta ese mayor brío con una línea de voz más cercana a las lindes del folk metal. Del contraste entre ambas influencias surge otro corte con gancho y bien construido donde, si acaso, echo en falta un aporte solista más ambicioso.
“Camino En La Tempestad” parte con todo lo oído hasta ahora dentro del álbum para mecerse por sonidos más cálidos, por los que se cuelan al mismo tiempo sonoridades medio orientales y un cierto parecido a aquella “Astaroth” de la banda de Txus di Fellatio. Sea como fuere, medio tiempo con empaque, que contrasta con el mayor brío de ese estribillo a puro doble bombo. Composición bifocal, de nuevo repleta de matices y también de contrastes, que viene finalmente a dar testimonio de su buen nivel como compositores. Rematada por la cuidada y equilibrada mezcla de Seara y con uno de los solos más redondos de todo el largo, ha terminado por convertirse en una de mis favoritas de entre las trece.
Más sencilla, también más juguetona, “No Vuelvas a Llorar” nos devuelve a los Celtian más festivos y amables. Brilla de nuevo Plaza al bajo mientras la producción opta por revestir a esta octava entrega de toques más contemporáneos, en contraste con el pulso más folk que comanda a buena parte de las composiciones. Finalmente la banda en su clave más vital y optimista.
“Caricia Mordaz” es otro de los grandes aciertos (y van) de este nuevo trabajo. Primero por la forma en que está construida. Mucho menos lineal de lo que aparenta. Después por una Xana Lavey que traza aquí una de las líneas de voz más exigentes que le recuerdo. También por una de las bases rítmicas más sólidas de todo el tracklist. Y finalmente por un aporte solista de lo más atractivo, ambicioso sin rozar lo masturbatorio. Francamente estupenda.
“Renacer”, con el bueno de Jorge Salán a bordo, sorprende por cómo plantea un heavy metal de sabor añejo y lo insufla de los habituales matices folk del sexteto. Con unas estrofas construidas con sumo cuidado, irrumpen luego unos estribillos no fallidos, pero a los que encuentro algo por debajo de la media del disco. Salán, por si alguien dudaba está fantástico en el solo.
Conecto en mayor medida con “Sueños de Cristal”. Y fíjate que tampoco es que se salga de los vértices sobre los que acostumbra a pivotar la propuesta de los madrileños. Pero entrega guitarras más rotundas y, en general, ofrece a unos Celtian más heavies. Ofrece además el solo con más feeling de todo el largo. Tanto en guitarra como en flauta, estupendos Culebras y Palacio aquí. Ha ido ganando con cada una de las escuchas y tiene pinta de que seguirá haciéndolo en el futuro.
“Oh, Catarina”, apenas un escorzo sinfónico con la voz de Lavey muy en primer plano, deja la pequeña nota de color antes de que “Tras El Letargo” recupere el nervio más power y ponga fin al disco. Con Rafa Blas ofreciendo ágil réplica a la vocalista granadina, la banda parce haber echado el resto aquí. Hay química entre ambas voces. También riffs que sacrifican un mayor brillo en pos de alimentar ese pulso más trotón. Sorprende sin embargo el derroche sinfónico del que echan mano en el puente. Contrapunto a ese mayor nervio y un detalle que, pienso, suma y redondea la composición. Gran cierre.
Celtian cada vez más Celtian. La influencia de Mägo de Oz sigue siendo muy palpable a lo largo del disco pero esta es una banda cada día más identificable. El álbum, doy fe, gana una barbaridad con cada escucha. Lo atraviesa una producción de lujo, estupenda labor de Alberto Seara, que lustra cada uno de los temas con precisión de orfebre. En ellos caben influencias de todo tipo. Desde andanadas puramente sinfónicas, flirteos con el power metal o incluso pequeños detalles de corte retrofuturista. Y por supuesto grandes melodías y mejores estribillos. Su pujante y creciente legión de fans tiene, desde luego, motivos más que de sobra para sonreír.
El próximo 24 de enero Avalanch lanzará al mercado vía Maldito Recordsun nuevo trabajo discográfico bajo el nombre «30 Aniversario«, una selección de 20 temas regrabados por la actual formación.
01. Juego Cruel 02. Torquemada 03. Pelayo 04. Cambaral 05. Xana 06. Delirios De Grandeza 07. Lucero 08. Niño 09. Alas De Cristal 10. Aún Respiro 11. Pies De Barro 12. Hoy Te He Vuelto A Recordar 13. Otra Vida 14. Mil Motivos 15. Baal 16. Lilith 17. El Peregrino 18. La Flor En El Hielo 19. Horizonte Eterno 20. El Dilema De Los Dioses
Una selección de temas con los que Alberto Rionda realiza la siguiente reflexión:
¿Con qué me quedaría después de estos 30 años? Con las interminables horas de trabajo en solitario componiendo y creando todas y cada una de las canciones que conforman la trayectoria artística de mi vida.Con todos los músicos que han pasado por la banda, aportando con su talento momentos mágicos, algunos de ellos en el estudio de grabación, otros en los escenarios. Con experiencias amargas y dulces que, en su conjunto, conforman la historia de este apasionante proyecto. Con todos los profesionales, managers, equipo técnico, compañías discográficas, distribuidoras, promotores, periodistas, diseñadores, ilustradores y amigos. La mayoría de ellos buenos profesionales, que con su entrega han respaldado cada paso que hemos dado. Con el legado de canciones que quedan para la posteridad como testimonio de toda esa pasión y dedicación que siempre he entregado, con el corazón puesto en todas y cada una de ellas. Muchas de esas canciones sé que han formado parte de la vida de muchos de vosotros, y por supuesto, de la mía.
Con los músicos que actualmente conforman la alineación de Avalanch. Artistas de corazón, con talento de sobra para hacerme volar cada noche sobre el escenario, y para apuntalar toda la música que va brotando de mis entrañas en el estudio. Con compañeros de viaje que sin darme cuenta, se han convertido en verdaderos amigos. Lo que nos queda por ofrecer se aventura grandioso. Por supuesto en estas palabras incluyo al equipo técnico, y de management. ¡Gracias! Y sobre todas las cosas, contigo desde luego, si has seguido la aventura de Avalanch hasta aquí, te has ganado mis respetos y mi gratitud. Si has llegado a leer estas líneas, eres sin duda una parte fundamental de la esencia de Avalanch, el proyecto artístico de mi vida. ¡¡¡Gracias de corazón!!!»
Acompaña a la noticia el estreno del primer sencillo promocional «Otra Vida«, tema incluido originalmente en el álbum «Muerte Y Vida» del 2007 y que cuenta con la colaboración de Ramón Lage a la voz.
Es el quinto trabajo de los mallorquines Eveth, la banda que forman David Kamstedt en guitarra y voz, Alberto Barrientos en baterías, Biel Recio al bajo, David Dalmau en voces y RafaSocias en guitarras. “Sellando El Destino” se compone de doce cortes producidos y grabados por Miquel Àngel Riutort “Mega” (Æolian, Angelus Apatrida, Trallery, Perpetual Night…) en el Psychosomatic Recording Studio de Inca y masterizados finalmente por el Pyramaze Jacob Hansen (Anubis Gate, Xandria, Rob Rock, Sinner, Crystal Gates…) en sus propios Hansen Studios de Dinamarca. Adornado por el arte de Fernando Ricciardulli (Chromatic Chaos), se encuentra en la calle desde el tres de abril vía Maldito Records.
“Un Nuevo Mundo” ahorra en introducciones artificiales y nos conduce casi de inmediato hacia un power de ritmos medios al que soportan una serie de riffs recurrentes pero muy eficaces. Por contra, hay algo en la forma en que Dalmau afronta estas estrofas que, a ratos, logra sacarme de la composición. Eveth se elevan, no obstante, en unos estribillos directos y con gancho. También por la buena ración solista que proponen y ejecutan Recio y Kamstedt. Un arranque con altibajos. Con luces y sombras que diría aquél.
“Despiértame” sí que dispone de un riff de garantías para adornar un prólogo de puro power enaltecido y triunfante. Dalmau parece ahora mucho más cómodo y el empaque de la base rítmica, si bien desprovisto de artificios de ningún tipo, parece acertar a la hora de comandar un corte ágil por escritura y también por ejecución. Me agrada de igual forma el solo que acude en el tronco central y ese pulso más tranquilo que subyace. Quizá porque me recuerda a los chicos de Tálesien. Clase y pegada bien conjugadas en segundo corte algo rácano con el reloj.
“Aunque Me Cueste La Piel” sorprende ahora con ese extraño arranque pero más con la oscuridad que muestran ahora sus primeros riffs. El juego que proponen sus estrofas, primero desnudas, luego poderosas, ni es nuevo ni puedo afirmar que esté mal construido o ejecutado. El estribillo acude pronto a la cita para redondear uno de esos cortes que parecen haber nacido con el directo como principio y fin. Ciertas armonías vocales podrán recordar a la forma en que Rob Halford construye sus líneas en estudio para Judas Priest, con Dalmau eso sí moviéndose en tesituras mucho más terrenales que las del británico. Ni tan siquiera cuatro minutos de duración pero unos Eveth que parecen la mar de cómodos aquí.
Más minutaje y también más nervio el que ofrece “Hijos De Las Estrellas”, con los baleares derivando ahora hacia un power metal a ratos poderoso, a ratos elegante, apoyado en una suerte de riffs aquí y allá algo manidos, pero que en su mezcla de músculo y sentimiento logra trazar uno de los cortes más atractivos de este quinto álbum. Hay una idiosincrasia muy cañí en la forma en que la banda traza estos estribillos y los conjuga con esa letra optimista y alentadora. El tipo de canción que el power patrio lleva facturando desde hace décadas, lo que no quita para que la banda gane la batalla gracias a un buen trabajo a nivel técnico y también de producción.
“Mi Verdad” rompe con la tónica imperante en esta primera mitad del álbum al construir una balada / medio tiempo con no pocos guiños a los Iron Maiden más tranquilos y reposados. La banda vira más adelante hacia un metal más nervudo, que me recuerdan sobremanera a la buena gente de Argion. Noto más cómodo a Dalmau conforme el corte adquiere una mayor intensidad mientras transita hacia su tronco central, donde se dan cita unos solos un tanto discretos. Extraña elección como adelanto, desde luego.
Porque quien sabe si “Dueña Del Amanecer”, con esos ritmos más vivos y ese heavy / power más energizado y vibrante, no engancharía en mayor medida con el público más casual del género. Hay un estupendo trabajo de guitarras aquí, en los riffs que soportan las estrofas, las melodías con que las engarzan y finalmente con la obligada explosión solista del tronco central. Por trazo nada que sorprenda pero un corte que cumple con sus objetivos al fin y al cabo.
“Aprendiendo A Partir”, con Marc Riera (Azrael, Dark Elf) a bordo, continúa en esa senda más vibrante, adornada por otra buena labor de Kamstedt y Recio, donde más que a Iron Maiden, a quien encuentro cierto parecido es a los riojanos Tierra Santa. Me agrada el riff más musculoso que anticipa al solo de guitarra, y desde luego le habría otorgado algo más de presencia o desarrollo. Sea como fuere un corte que acabará por sobresalir más por el aire fresco que proporciona la voz invitada que por los propios méritos de la composición en sí.
“Lazos Rotos” calma de nuevo las aguas, arranca en balada desnuda y sin artificios para después trascender hacia un medio tiempo de mayor carga emocional en la mejor tradición del género. Un buen Dalmau y el buen trazo que muestra su solo de guitarra no logran, sin embargo, desposeerla de un cierto aire a déjà vu.
“Espejo De Luna”, con la producción otorgando ahora gran protagonismo al bajo de Biel Recio, funciona a la hora de ofrecer la cara más chulesca y ochentera del combo balear. Hay un deje muy marcado a los mejores Accept en los riffs en que apoyan las distintas estrofas y, desde luego que Dalmau traza sobre ellas alguna de las mejores líneas de voz de todo el trabajo. Bien es cierto que la sección solista palidece, pienso yo, en relación a muchas otras dentro del CD, pero con eso y con todo una de mis favoritas de “Sellando El Destino”.
Y ejerciendo casi como negativo de esa cara más despreocupada, “El Mandato” opta en cambio por ofrecer a Eveth en su encarnación más veloz y poderosa. Power metal del de toda la vida. Del que ahorra en sutilezas y no necesita de producciones rimbombantes ni arreglos recargados para cumplir sus propósitos. Del mismo modo Dalmau traza unas líneas de voz desprovistas de excesos innecesarios ni alardes imposibles. Firmes y vibrantes.
De nuevo muy Maiden el prólogo de “Versos Al Diablo”, con el bajo de Biel Recio convertido en debido émulo de Steve Harris. Y aunque luego el corte acoge una viveza de heavy metal de toda la vida, todo deriva de nuevo hacia una idiosincrasia más castiza. Aquí me agradan sobremanera las armonías vocales del estribillo y la mayor pesadez sobre la que se desarrolla. Clásica en construcción pero eficaz en cualquier caso.
“Viento y Fuego” viene a sellar el álbum desde un prólogo en clave de balada clásica que, más pronto que tarde, deriva hacia el habitual metal vivaracho de los mallorquines. Sita a medio camino entre los primeros Tierra Santa y Avalanch, Vhäldemar… agradará, o más bien debería, que uno nunca sabe, a todo fan del género con su profusión de riffs cabalgantes, sus hábiles cambios de ritmo y la manera en que Dalmau afronta sus diferentes líneas de voz. Un cierre a lo grande.
Casi cincuenta minutos de un heavy metal de guiños power que viene un poco a resumir lo mejor, a veces también lo peor, del metal facturado dentro de nuestras fronteras. Hay muchos riffs aquí que no deberían coger de nuevas al oyente habitual del estilo. La buena noticia es que, de tanto en cuanto, contribuyen a crear buenos temas. Pienso en cosas como “Aunque Me Cueste La Piel” , “Espejo De La Luna”, “Despiértame”, “Hijos De Las Estrellas” o la final y muy resultona “Viento y Fuego”. Orgulloso y a ratos eficaz disco de género.
Seis años han transcurrido desde que los valencianos de Lándevir editaran aquél “Desde El Silencio” de 2018. Los de Elda vuelven ahora con un nuevo álbum compuesto por nada menos que trece cortes producidos, grabados y editados en su propio estudio y donde encontramos a José F. Amat en baterías, Iván Martínez en bajo y coros, Pablo Guerra Martínez con la flauta, José Mancheño en voces, y la dupla José María Jerez & Francisco Gonzálvez Esteve en guitarra y coros. Les acompañan además Guillermo Mondéjar al piano, Paco Serra en la viola y Miguel Ángel Navarro al violín. Mezclado y masterizado por el Saurom Javier Rondán (Guadaña, Lemuria, Kevlar Skin) en el Audiorama Estudio de Puerto Real (Cádiz), coproducido por el Therion Thomas Vikström y adornado por el artwork del propio Jerez, ha sido puesto en circulación por el sello también valenciano Maldito Records.
“Un Viaje En El Tiempo” nos introduce en la nueva obra del sexteto en forma de agradable nana que pronto acoge un pulso sinfónico marcada y gozosamente cinemático. Como de película de piratas con un Johnny Depp pintoresco y amanerado. El caso es que nos conduce hacia “Creencias Del Ayer” no sin que exista una cierta desconexión entre este corte introductorio y los ritmos tranquilos del prólogo que lo suceden. En cualquier caso aquí están producción y mezcla mostrando un agradable equilibrio entre los no pocos arreglos y la faceta más puramente rockera. Es un rock ligero, con ciertos dejes a los tunecinos Myrath, a los israelitas Orphaned Land, con Mancheño en un desempeño igualmente tranquilo y reposado, sin excesos. Jerez dibuja un cuidado solo en su tronco central y la composición fluye sin mayores sorpresas hasta el epílogo. Un arranque algo discreto.
“Tu Voz”, primero de los cortes con Anna Murphy entre sus filas, transita ahora sobre unos pulsos más folkies. En especial a la hora de enlazar las distintas estrofas. Composición que irá ganando en peso y presencia conforme transita hacia su tronco central vislumbrando parte de la cara más metálica de la amplia agrupación con base en Elda. Vuelve a destacar la buena producción de la que goza el álbum, en particular cuando las líneas se multiplican sobre el firme doble bombo de Amat. El clásico pero eficaz crescendo que traman aquí terminará convertido en uno de mis momentos favoritos de todo el tracklist.
“El Canto De Morrigan” es un pequeño, tranquilo y algo lánguido interludio al piano y flauta que habrá de conducirnos hasta la más hard rockera “Nunca Dejes De Soñar”, donde las capas más folkies del sexteto se funden con un hard rock muy nórdico y elegante, el de bandas como puedan ser Europe, Treat, Eclipse o incluso los mismos H.E.A.T. Composición como digo elegante y con gancho, apoyada en un estupendo Mancheño y donde Jerez dibuja desde su seis cuerdas un epílogo por todo lo alto. Estupenda, sorprende que no haya sido uno de los anticipos de este “Un viaje en el tiempo”…
… en favor de otras como la más festiva “El Mañana Ya Vendrá”. Por letra, construcción de estrofas y diría que hasta por afinación de guitarras, no es otro que el de Mägo de Oz el nombre que más acude a mi subconsciente con el correr de las escuchas. Alegre, risueña e incluso algo naif, goza al menos de un puente central equilibrado y bien planteado. Con eso y con todo no logro evitar pensar que le sobra una cierta autoconsciencia en determinados momentos. Un poco por las propias peculiaridades del género y otro tanto por mis propias rarezas y manías como oyente.
“El Conjuro De Belenos”, con el Therion Thomas Vikström ejerciendo como narrador en su sueco natal, consigue conformar uno de los cortes más diferentes, también llamativos, de todo el trabajo. Una andanada de marcado aire celta (Belenos no deja de ser el dios del sol dentro de dicha mitología) y donde vuelve a brillar la estupenda producción de la que gozan estas canciones. Lejos quedan ya aquellos tiempos en que grabar un álbum de un género como este implicaba poco menos que jugar a la ruleta rusa. La libertad que da el grabar en tu propio estudio, supongo.
Muy interesante resulta “Reina Alhama”. Por los aires más orientales que ofrece la banda aquí pero también por la hábil construcción de sus estrofas y finalmente por sus cuidados estribillos, con el Mancheño más agudo y esforzado de todo el álbum. Entremedias cohabitan riffs de mérito enlazando las distintas estrofas, inteligentes cambios de ritmo y un hábil solo en su tronco central. Aquí y allá puedo echar en falta algo más de nervio, de músculo, pero con eso y con todo otro de mis favoritos del tracklist.
“La Historia Se Repite”, composición más extensa de “Un Viaje En El Tiempo”, emerge desde su muy calmado prólogo y, por escritura, viene a resultar de lo más llamativa. Y es que porta buenos cambios de ritmo, cuidados crescendos en estrofas y una contención en estribillos digna de mención. Mancheño brilla aquí y, ahora sí, los Lándevir más poderosos se reafirman conforme el corte transita hacia su tronco central. Puede que algunos riffs pequen por su extremada sencillez, pero el gran trabajo que la banda ha hecho tanto en coros como muy especialmente en arreglos termina por decantar la balanza. Otro de sus grandes triunfos.
“El Hechizo De Freya”, donde pone voces nada menos que Rosalía Sairem (Therion), es otro interludio que viene a devolver a la banda en su encarnación más cinemática. De hecho creo adivinar cierta rima con determinados momentos de la banda sonora de Howard Shore para la trilogía “El Señor De Los Anillos” de Peter Jackson. En cualquier caso conduce hasta “Ahora”, de igualmente calmo inicio al piano, con Mancheño en sus tesituras más amables. Balada con todas las de la ley, donde sin embargo, observo alguna estrofa de construcción algo torpe por atropellada.
“Leyendas Del Medievo”, con Rosalía Sairem, Rocío Arenas, la ex Eluveitie Anna Murphy y el Celtian Diego Palacio a bordo, qué duda cabe nace con la intención de convertirse en el estandarte de este nuevo álbum. Los de Elda han tirado la casa por la ventana en lo que a colaboraciones se refiere para después tramar un corte en la más pura tradición del género. A saber: los contrapuntos entre voz y arreglos, lo pegadizo del riff de Jerez y Gonzálvez, el marcado aire melancólico que desprende y el gancho de sus estribillos. Y si bien hay ofertas dentro del álbum con las que conecto en mayor medida, esas propias rarezas a las que aludía antes, tampoco puedo afirmar que hayan errado con su propósito aquí.
“El Fin Del Viaje” es un cierre instrumental, tranquilo y remansado que viene un poco a resumir muchas de las influencias que confluyen a lo largo de este quinto trabajo. Un broche de cierta distinción que cabreará a quienes gusten de finales poderosos y grandilocuentes.
Saurom, Celtiberian, Lépoka, Salduie, los propios Celtian, son nombres que acuden raudos al subconsciente a lo largo de los doce más un cortes que componen este “Un Viaje En El Tiempo”. Trabajo conceptual donde puedo echar en falta algo más de nervio pero nunca de clase. Y es que la banda parece haber pensado y repensado durante largo tiempo esta nueva obra. Hay de todo en cuanto a influencias, abriendo el espectro desde el folk nórdico, el árabe e incluso el celta, como bien apuntaba la nota de prensa. La banda, pues, tiene motivos de sobra para estar satisfecha. Habrá por otro lado quien eche en falta algo más de nervio y punch, no obstante sus fans de siempre tienen sobradas razones para estar más que satisfechos.
Ni mucho menos un disco más para la gente de Zenobia. Editado por Maldito Records en un cuidado formato digibook, “Melodías Encantadas” supone una revisión acústica del ya amplio catálogo de la banda riojana. Rodeados de un gran puñado de amigos, el álbum recolecta nada menos que dieciséis cortes convenientemente remozados para disfrute de los más sibaritas. La alineación consta de Jorge Berceo en voces, Marcos Lorente y Mario Suarez en guitarras, Héctor Hernáez al bajo, Ernesto Arranz en teclas y Javi Herrero en baterías. Grabado, mezclado y masterizado por el Tierra SantaDan Díez (Ebony Ark, Ethos, Artaban’s Redemption…) en los Rock Lab Studios de Logroño, vio la luz a finales del mes de mayo.
“Prólogo”, narración mediante, nos introduce en esta curiosa nueva entrega de los riojanos. Amables aires folk que nos conducirán hasta la “Noche de San Juan”, con Elizabeth Amoedo (Against Myself) invitada al micro. Un prólogo que continúa con esos aires folkies del propio prólogo del álbum. La gallega ejerce de contrapunto a un Berceo, como es lógico, de registro más amable que lo acostumbrado. El corte se eleva en su cuidado estribillo en gran parte gracias a la producción y mezcla de Dan Díez. Bellamente arreglada, representa una más que buena primera piedra de toque para este “Melodías Encantadas”.
La elección del Dry RiverÁngel Belinchón no podría resultar más acertada para la ahora casi circense “Sin Perder La Pasión”, que en esta nueva encarnación recuerda y no poco a la propia banda del castellonense. Hay líneas de piano con aroma de swing, cuidadísimas estrofas y una línea de bajo de Hernáez realmente inspirada. Pero si algo me llama la atención aquí es ese gran solo de piano que ocupa el tronco central, también ese saxo de Luis Herrera que irrumpe en el último tercio. ¿Quién dijo que los discos acústicos (o semiacústicos) eran aburridos?
“La Fiebre Del Oro”, original de un “SuperNova” que cumple ahora diez años, cuenta con la participación de todo un Félix Lasa de los emblemáticos Leize. En esta peculiar revisión se construye en gran medida sobre unos arreglos de teclados sobre los que se construye un corte vivaracho, que conserva el gancho de la original al tiempo que la transporta a un universo completamente diferente. Vibrante y vistosa una sección solista donde se citarán el saxo, el piano y unas bonitas cuerdas acústicas. Son cortes como este los que ponen de relieve el mucho cariño que los riojanos han vertido en estas re-interpretaciones. Zenobia no se limitan a desenchufar los temas sino que se atreven a darles una dimensión completamente diferente. La idea, pienso yo, cobra de esta manera un mayor sentido.
El Debler EterniaRubén Kelsen acompaña a la banda en una “Corazón De Hielo” que, violines mediante, recuerda y mucho a los temas más ligeros de Mägo de Oz. Muy en forma Berceo aquí. Pienso que su registro y el de Kelsen no podrían casar mejor. Quizá no me sorprenda en la medida en que lo hacen otros cortes del álbum, tal vez demasiado amable incluso tratándose de un disco como el que nos ocupa, pero tampoco puedo decir que me desagrade. Ni mucho menos.
“Al Pie Del Cañón”, con el carismático Quini Gómez de los rockeros valencianos Benito Kamelas, siempre me recuerda a aquél “Básico” que Revolver grabaran allá por la década de los noventa. De nuevo ligera y amable, con otro cuidado bajo de Hernáez y una esmerada sección coral. Aún entendiendo el tipo de álbum que tengo delante, sí que pienso que el pequeño solo de guitarra que irrumpe en su tronco central bien merecía algo más de recorrido. Con eso y con todo una de las más pegadizas de todo el tracklist.
“Barco De Papel” con todo un Ramón Lage a bordo y que la banda eligió como una de las cartas de presentación del disco, desciende hacia un terreno más melancólico y teatral donde, una vez más, no podría ser más acertada la elección del actual vocalista de Delalma. Muy inspirado el asturiano aquí y muy hábil el crescendo que traza la banda camino del epílogo, que se traduce en otro de mis muchos momentos favoritos de esta peculiar obra. Y es que adoro la forma en que el calmado solo acústico, ahora sí con un recorrido más ambicioso, detiene esos pulsos más intensos. Realmente estupenda.
Del que fuera vocalista de Avalanch al actual titular en el cargo, no otro que el pixuetoJosé Pardial, para una “Sigo Rugiendo” que, en cierta medida, siempre me recuerda a la anterior “Sin Perder La Pasión”. También a los siempre peculiares rockeros noruegos Major Parkinson por la forma en que fusiona rock de ritmos vivos con ese aroma a tasca y burdel que tanto y tan bien engarza y equilibra la producción de Dan Díez. Pardial, en su salsa, confronta a un Berceo que da en todo momento la sensación de habérselo pasado en grande reconstruyendo estas líneas de voz. Contagia buen rollo en todo momento y se nota.
“No Me Dejes Caer”, original del anterior “VI”, resulta en otra de las entregas con más gancho del álbum. Contribuye en voces Marina Oliván, poniendo al servicio de los riojanos uno de los registros más llamativos de todos cuantos aquí se han dado cita. Me agradan en gran medida esos pianos que han metido bajo los estribillos. Los tonos altos de Oliván aquí y esos pequeños insertos más oscuros con que enlazan las distintas estrofas. Su encarnación original ha ido ganando enteros desde la edición del álbum allá por 2020 y esta revisión pienso acentúa los puntos fuertes de aquella. No sale de mi cabeza desde hace días.
De las dieciséis, es la inédita “Tu Ausencia” la única que cuenta con Berceo en solitario. Aires celtas emanan de sus arreglos para una balada de trazo sencillo y tono amable. Con un habitual trazo en crescendo culminando en un cuidado solo de guitarra en su tronco central, lo cierto es que puede pasar algo inadvertida.
Con “Borraré Tu Nombre”, original también de “SuperNova” y en la que colaboran Pablo Merchante, Jezabel Martínez, Jorge Escudero y José Luis Frías de Kinnia, regresa el arreglo cuidado y el ritmo alegre para otro corte trazado con todo el mimo y cuidado posibles. Basta escuchar cómo arreglan las distintas estrofas. El mayor nervio que se desprende de los estribillos. Conservan estos el gancho del original, resignificado ahora hacia una onda evidentemente más amable. Sorprende, además, el exquisito por diverso trazo que ofrece su epílogo. Una de las que más peso ha ido ganando con el correr de las escuchas.
“La Danza Del Diablo”, uno de los emblemas del anterior “VI” y donde cuentan con la colaboración de Dani Amatriain, llama la atención con esos coros femeninos que acompañan a estribillos. También con ese deje a vieja y gastada tasca que desprenden las estrofas. El nombre de los propios Dry River sobrevuela a ratos la composición, pero vuelve a faltarme algo más de mano ancha con el solo que habrá de anticipar el epílogo. Con eso y con todo uno de los temas más vitalistas (y auto-reivindicativos) de todo el largo.
“La Bella Quimera”, con Skadi como voz invitada, nos entrega esta vez una balada cargada de un cierto dramatismo, que en la conjunción entre ambas voces llega a adquirir tintes casi teatrales. Y aún a riesgo de incidir una y otra vez en lo mismo, de nuevo muy cuidada en lo tocante a arreglos. Me agrada el sinte que precede al solo de guitarra. El cuidado trazo de este y cómo Alba encara esos tonos altos del epílogo. Fantástica.
“Brindemos Por Una Canción”, con la colaboración de Dani Nogués (Lépoka), sorprende en su propia desnudez. Apenas las voces de Nogués y Berceo sobre un colchón de teclas. Un fuerte contraste aun en un disco como este y, desde luego, una idea que sobre el papel podría resultar descabellada y a la que salva el propio carisma de ambas voces. No mi favorita de todas las melodías encantadas aquí presentes pero un atrevimiento que no puedo más que aplaudir.
“Jamás”, con Itziar Berradre (Víbora), sorprende con esos aires a big band del prólogo. Zenobia los conjuga aquí con esos apuntes swing que han ido yendo y viniendo a lo largo de todo el álbum. Me agrada el modo en que la banda deconstruye para luego reafirmar otro de los temas fuertes del “VI”. Rematan con otro estribillo marca de la casa y aunque no quiera ni mucho menos despreciar el buen trabajo de Berradre aquí, no dejo de pensar en Reichel Machinee de los asturianos La Mørgue con cada sucesiva escucha. Para la próxima.
La también inédita “Siempre Tuyo” despide este “Melodías Encantadas” derivando hacia el flamenco gracias, en gran medida, al registro de Marina Sánchez. Palmas y buenas melodías para una última balada que, quién sabe, quizá ofrezca visos de cara a futuras entregas de la banda, me acuerdo ahora de la fantástica “Hierbas Amargas” de Perpetual Night, y que supone un más que elegante y digno cierre.
Nunca será fácil enfrentarse a un disco como este tan (bien o mal) acostumbrados como estamos a al formato puramente eléctrico, el riff trepidante y el bombo humeante. Como comentaba por ahí atrás, Zenobia se han tomado este “Melodías Encantadas” con todo el mimo que la idea inicial requería y el resultado salta al oído. Desde luego acepto de mucho mejor grado un trabajo como este que no cualquier otro recopilatorio al uso. Un puñado de buenos amigos dando lo mejor de sí para acompañar a los riojanos en la aventura y cortes que adquieren una dimensión que jamás pensamos que tuvieran: “Sin Perder La Pasión”, “Barcos De Papel” o “La Bella Quimera” brillan ahora con más luz si cabe. Un gran trabajo.
Vía Maldito Records llega el tercer largo de los jienenses de Reino de Hades. O lo que es lo mismo: Fabio Romero (batería), Antonio Pérez (bajo), Javier Ferrón y Francisco J. Roa (guitarras), David López (teclados), Sergio Jiménez (violín), Juan Valderas (flauta) y José Fernández (voces). Un álbum grabado y masterizado en los estudios Bom Track de Úbeda (Jaén) de la mano de David F. Castro al que adorna el diseño gráfico del DaeriaJoel Marco (Amadeüs, Sylvania, Dünedain, Argion, Lépoka…)
“La Reina Oscura” arranca en pura pompa sinfónica para pronto transigir hacia un hard / heavy de aires contemporáneos, de guitarras muy en primer plano, esgrimiendo hábiles melodías en el proceso, y donde las primeras estrofas no podrían estar más ni mejor cuidadas. Es un corte apertura algo engañoso. Directo, cánones mandan, pero bien cuidado en lo que a escritura se refiere. Reino de Hades hacen uso, que no abuso, de elementos externos y el solo explota en su tronco central con buenas dosis de clase, si bien pienso languidece por un desarrollo un tanto comedido. Todo lo contrario que el ídem de violín que irrumpe más adelante. Por ahí uno percibe un cierto desequilibrio que, no obstante, está lejos de emborronar el empaquetado final. Las guitarras habrán de desquitarse doblándose en su cuidado epílogo. Un buen arranque en cualquier caso.
“A Través De Ti” confronta un riff exageradamente plano en estrofas, que contrasta no obstante con la cuidada línea de bajo que la soporta. Es un corte donde el violín hace suyo casi cada recoveco, aportando un aire más melancólico a una mezcla que, cabe decirlo, es un ejemplo de pegada y equilibrio. Y aunque ya digo que los riffs en que se apoya esta segunda entrega no podrían ser más sencillos, bien está el desempeño de José Fernández al micro o los buenos solos que la banda incorpora aquí. Un corte que guiña al power metal europeo, a Mägo de Oz (nos ha jodido), o al heavy más clásico sin abandonar su tronco común ni salirse de los férreos patrones gramaticales en que la banda acostumbra a manejarse.
“Siete Runas”, que fuera uno de los adelantos del álbum, profundiza en la vena más folk y también festiva de la numerosa formación jienense. Y si bien a ratos le pueda pesar su propia condición de single, no es menos cierto que las guitarras exhiben riffs con gancho, ahora sí, y que Fernández vuelve a estar firme y certero al micro. Buenos desarrollos camino del tronco central, con guitarras y violines jugando a encontrarse. Se sumará a continuación Valderas y la banda terminará por sacar músculo en lo que a ejecución se refiere en un meritorio tronco central. Facilona y algo predecible pero con todos los visos de funcionar como un tiro sobre las tablas a nada que el sonido acompañe.
Si hay en este álbum un riff con el que siempre conecto a la primera es el que alimenta una “El Gran Khan” donde, a menudo, asaltan mi subconsciente mis paisanos de Argion. La banda exhibe una mayor épica aquí. También una mayor gravedad mientras Fernández declama, dramático, esa lírica de corte histórico. El trabajo de Sergio Jiménez aquí es encomiable. Por sí mismo y también por cómo armoniza con la flauta de Valderas. La eclosión solista resulta igualmente ágil y vistosa. Usando terminología boxística, libra por libra uno de mis cortes favoritos de todo el tracklist.
“Árido Edén”, segundo de los adelantos del trabajo, sorprende con un tono algo alejado de los grandes tropos que acostumbra a manejar el combo andaluz. Hay melodías aquí que podrían recordar a los primeros Masterplan, mientras que las estrofas, desnudas pero elegantes, bien trazadas, me recuerdan a los primeros trabajos de los gallegos Tálesien. A ratos casi el negativo del otro single de este “Siete Runas” pero igualmente hábil y eficaz. Brilla la acostumbrada exhibición solista y el corte termina por convertirse en una de las piezas más memorables del tracklist a base de conjugar buenas ideas con mejores interpretaciones y una cierta pizca de atrevimiento. Así sí.
El propio José Fernández introduce una “No Mires Atrás” que pronto opta por destapar la cara más heavy del septeto sureño. Es una letra abiertamente optimista, en la más pura tradición del heavy estatal en general, que sin ir más lejos podrá hacer las delicias de todo buen fan de WarCry. Y aunque encuentre algo naif alguna de sus partes, no deja de ser un corte con ese “algo” que consigue anidar en tu subconsciente durante días. Apoyado en una cuidada base rítmica, resulta orgullosamente idiosincrático de un disco como este. El solo de guitarra no podría ser más clásico, ni tener más feeling, ni gustarme más.
Mucho gancho también el que tienen las muchas melodías de esta “De Tabernas y Tesoros”. También los coros más pronunciados y orgullosos de todo el álbum. Otro de esos cortes que, aun a pesar de parecer construidos con el directo en mente, se las arregla para exhibir una escritura nada lineal, trufada de ágiles cambios de ritmo e incluso de tono. Al final una amalgama agradable de folk metal despreocupado, buenos desarrollos solistas y una base rítmica de esas a la que conviene prestar toda atención.
“La Isla De Los Benditos” se desnuda de toda gravedad para acercarse a las pulsiones más puramente folkies del combo andaluz. Instrumental de tonos leves, agradable, orgullosa, sencilla, un pequeño oasis en el que Valderas y Sergio Jiménez parecen en su salsa y que, no dudo, se le atragantará a más de uno. Que de todo hay.
Contrasta en gran medida con el final que proponen en “Cerbero”. No ya por la mayor duración de esta, de hecho el corte más extenso de los nueve, sino por esos tonos más graves que exhiben aquí y que, salvando las debidas distancias, tanto me recuerdan a un corte como “Astaroth” de Mägo de Oz. Los tonos más oscurecidos en que se maneja José Fernández aquí, los aires medio orientales que la banda dispone a lo largo y ancho del trazo, la desaforada pero certera gama solista, todo carbura cara a construir un corte en cierto modo ambicioso, que se atreve a ampliar el rango de influencias que maneja la banda.
Un álbum que ha ido ganando una barbaridad con las escuchas. Que puede no ser perfecto, hay cortes con los que no llego a conectar del todo. No obstante, rodeados de otros como “Árido Edén” o “El Gran Khan” donde la banda brilla a gran nivel. Por no hablar de ese magnífico cierre que supone “Cerbero”, con Reino de Hades moviéndose en unos tonos más oscuros que les sientan como anillo al dedo. Las ejecuciones que lo atraviesan siento que están dispuestas en favor de las canciones correspondientes y no de egos individuales. El disco me resulta, finalmente, una amplia suma de aciertos frente a pequeños y contados errores. Buen trabajo.
Aguas turbulentas las que ha tenido que navegar el músico, compositor y productor gallego Manuel Ramil. Adventus saltaban por los aires allá por 2022 y de la formación original ya solo persiste el también integrante de los pujantes Delalma. El ex WarCry se rodea ahora del BloodhunterDani Arcos en guitarras, el Dream ChildDiego Valdez en voces, el Mägo de OzFernando Mainer al bajo y el ArwenNacho Arriaga tras baterías. Todo ello para un “Lo Que Trajo El Viento” compuesto por diez cortes producidos, mezclados y masterizados por el teclista coruñés en sus Tercera Planta Studios y que ha puesto en circulación la gente de Maldito Records.
Tenue y elegante, la pequeña narración que atraviesa “Nordés”, ejerce como introducción al propio tono muchas veces apesadumbrado del disco. Apenas un parpadeo arreglado con mimo que conduce hasta una “Si Nada Es Cierto” donde pronto destacan esas guitarras dobladas de Arcos, los curiosos arreglos de Ramil y ese brusco giro de guión que conduce a las primeras estrofas. Hay un aliento aquí a medio camino entre el progresivo más tenue y el metal más sinfónico que, a ratos, me recuerda a ciertos momentos del debut de Delalma. Buena labor de Valdez en estrofas, elevando su peculiar registro por encima de la mezcla mientras se consolida como un vocalista de no pocos quilates. Quienes ya conocíamos al argentino, estupenda su labor con los muy clásicos Dream Child, no contamos con el beneficio del factor sorpresa. No me resulta para nada un mal arranque, si bien es cierto que al solo de Arcos le habría otorgado algo más de espacio.
Estalla la “Magia” y claro, la producción del disco no podría resultar más redonda. Equilibrio y pegada para la que fuera una de las distintas cartas de presentación de este “Lo Que Trajo El Viento”. Adventus amplifican la faceta más puramente sinfónica de su habitual heavy / power melódico y esta tercera entrega brilla con un pulso más contemporáneo. Lo que no cambian son esas estrofas primero desnudas y después recargadas. Trazadas ahora con unos crescendos más lineales, no tan bruscos. Una cierta melancolía atraviesa no solo la letra sino también la propia interpretación de Valdez, dándole de hecho un cariz muy llamativo en estribillos. Hábil el bonaerense al pasar de sus registros más livianos a los más rugientes. Las comparaciones con Víctor García, claro, serán inevitables. Pocos vocalistas han sido capaces de sobreponerse a su sombra pero qué duda cabe que el también voceras de Adamantia ha volcado aquí todo su empeño. El amplio y estupendo solo de Arcos remata un tercer corte con el que conecto solo a ratos.
Ramil y Valdez construyen en solitario el tenue prólogo del medio tiempo “Aire”. Adventus trazan tras ese prólogo un corte donde la base rítmica gana peso y da mayor fuste al propio avance a medio gas de la composición. A fuerza de buscar parecidos, me recuerda en gran medida a unos Avalanch de sus discos más recientes. Pausada, elegante y bien arreglada pero donde echo en falta algo más de gancho. El solo de Arcos tampoco me resulta de los más lúcidos del tracklist.
“Volver a Empezar” nos devuelve a los Adventus de comienzos del álbum. Más heavies, más pesados. Más arriesgados incluso, esas voces filtradas de Valdez en las primeras estrofas. La banda, y el argentino también, parece más cómoda en esta encarnación más musculosa. La mezcla de Ramil vuelve a mostrar una buena labor en cuanto a equilibrio se refiere. La mayor gravedad de las guitarras contrapesa la fuerte presencia de las teclas del gallego. Todo encauza hacia un estribillo con Valdez entregando una línea vocal igualmente tensa y poderosa. Mucho color en su interpretación, músico veterano ya, que brilla con luz propia aquí. El solo, de teclas esta vez, porta un deje más progresivo con el que conecto en buena medida. Es una composición que se me atragantó de primeras pero que ha ido ganando peso con el correr de las escuchas.
Todo se atenúa de nuevo con el tranquilo prólogo de “Abrazando Mi Dolor”. De nuevo Valdez y Ramil en solitario nos conducen por el terreno de la balada más clásica para después reconducir hacia otro medio tiempo marca de la casa. El tema transcurre en un largo crescendo y por ahí surge de nuevo la cuidada labor en cuanto a arreglos que portan estas canciones. Puede que no me termine de conquistar su apartado lírico, lo que no quita para que aprecie la pasión con la que Valdez encara los respectivos versos, así como la correcta labor solista que irrumpe camino del epílogo.
“Lo Que Trajo El Viento” recupera a esos Adventus más sinfónicos para dar la bienvenida a uno de los temas grandes del disco. Sin ofrecer grandes sorpresas en cuanto a escritura, goza de un arranque opulento, unas estrofas bien construidas y una línea de voz que transcurre de modo natural, sin grandes artificios ni mayores trucos de salón. En su casi infinita corrección resulta sin embargo sólida, efectiva al tiempo que extrae lo mejor de los distintos músicos implicados. Ramil remata con otro buen solo en su tramo final. Pese al papel tan secundario de Arcos aquí, a buen seguro una de mis favoritas del disco al que da nombre.
De algo llamado “Todavía Sigo En Pie” quizá espera uno un corte guerrero a lo WarCry de sus dos primeros álbumes. Metal aguerrido y combatiente. Lo que surge, sin embargo, son unos Adventus en una clave que linda sin problemas con el A.O.R. más acomodado. Ligera, particularmente en estrofas, con Valdez en esos tonos muy amables, viene a alimentar el rango de influencias del disco, acertando a la hora de encontrar el gancho que echo en falta en otras composiciones. Distinta a la par que efectiva.
Por alguna razón, “Caigo En Este Suelo” trae siempre a mi memoria a “Si Amaneciera”, aquella balada que Jero Ramiro trazara para los Saratoga del infravalorado “El Clan De La Lucha”. Un buen muestrario del registro más delicado de Valdez. También de las habilidades de Mainer al bajo, supone una buena toma de contacto con la cara más cristalina de la banda.
Para el cierre queda una de las entregas más heavies de todo el álbum, esta “Todo Da Igual” que de igual manera recupera esas voces filtradas de Valdez, que traza otra llamativa línea de voz para un corte tan directo como bien adornado. No sorprenden Adventus aquí pero bien es cierto que Arriaga entrega una tan interesante como potente línea de batería al tiempo que el disco echa el cerrojo inmerso en tonos que he echado en falta en ciertos momentos del mismo. Brilla del mismo modo en cuanto a ejecuciones, esos solos doblados del puente, y todo cuadra para devolvernos a los Adventus más encolerizados. Un buen final…
… para un disco con el que conecto solo a ratos. Centrándome en lo positivo, producción y mezcla resultan ágiles. Van de la versión más encorajinada de la banda a la más liviana sin mayores inconvenientes. Otro tanto se podría decir del ya veterano Diego Valdez, que carga con la nada desdeñable labor de suplir a un tal Víctor García concentrándose en unas líneas vocales llenas de pasión y fuerza. Por contra, a ratos echo en falta una mayor diversidad en lo compositivo. Unas escrituras que den aliento a unas estructuras más diversas. Sea como fuere, a buen seguro un álbum interesante para todo buen degustador de metal melódico en nuestro idioma que se precie.