Reseña: War Dogs «Only The Stars Are Left» (Fighter Records 2024)

Segundo largo para los heavies ilicitanos de War Dogs, la banda que forman Alberto Rodríguez en guitarra y voces, José V. Aldeguer en batería y teclados, Manuel Molina al bajo y Edu Antón en guitarras. “Only The Stars Are Left” se compone de un total de diez temas grabados durante la primera mitad de 2024 y posteriormente mezclados y masterizados en Wizard Tower Studios por el Seven Sisters Kyle McNeill (Destral, Chantrice, Oath…) y al que adornanel diseño de Ana Skie y la pintura “El Caballero En La Encrucijada” (Knight At The Crossroads) del pintor ruso Víktor Vasnetsov. En la calle vía Fighter Records desde octubre del pasado año.

Fugaz “The Hour Of Fate”, introduce con pulso breve un álbum no precisamente escueto. A la elegancia que portan sus guitarras acústicas, War Dogs contrapondrán una “The Prosecution” donde todos sus cilindros parecerán en funcionamiento. Primero porque el riff que han dibujado para este primer corte tiene un gancho de mil demonios. Segundo porque sorprende ese inicio a medio gas, ese metal apaciguado revestido de una cierta épica en su caminar tímido y casi aletargado. Para cuando llegan las estrofas ya se vislumbra la cara más trotona de los ilicitanos y en el momento que la composición alcanza el estribillo, todo parece en su sitio. Tras el micro, Alberto Rodríguez comanda sin excesos y el bajo de Molina no podría evocar más a Steve Harris. Sí, la sombra de la Doncella sigue siendo alargada en la banda. También los buenos solos y el saberse más que conscientes de sus virtudes y también de sus limitaciones. Estupenda dupla inicial.

Riff mediante, “Riders Of The Storm” ahonda en ese parecido con Iron Maiden. El punto a favor viene a través de un desarrollo que parece empeñado en desligarse de la banda británica a fuerza de insuflar a las distintas ejecuciones un aire más a lo Riot o Brocas Helm. Cirith Ungol incluso en los momentos más pasionales. La banda dibuja entre medias buenos riffs, acompaña con certeros cambios de ritmo y, si algo echo en falta ahora, es una mayor presencia de Molina en la mezcla. Su bajo se diluye en la mezcla y este tercer corte pierde por ahí algo de empaque. Pero cuando emerge la sección solista, con el hábil duelo entre ambas guitarras, War Dogs están mostrando su mejor cara.

La más tranquila “Heaven’s Judgement” agiganta esos dejes épicos que “Riders Of Storm” entregaba a cuentagotas. Parte de un inicio calmo y reposado donde ya se deja intuir ese carácter tan grandilocuente como añejo. Su cambio de ritmo conduce hacia otro riff repleto de gancho. Clásico corte que irá ganando peso conforme transcurran las escuchas, plantea sobre esa épica desgastada un interesante juego de contrapuntos entre guitarra y voces en alguna de las estrofas más hábiles de todo el largo. El estribillo, y la forma en que se acompaña de los distintos coros, de nuevo trae a mi memoria a los neoyorquinos Riot, mientras que el solo que ocupa el centro mismo de la composición resulta más que notable.

Astral Queen” pone a trotar a los valencianos. Consiste en un heavy metal mucho más evidente y directo. También disfrutón. Alberto Rodríguez de nuevo estira su registro sin excesos innecesarios, manteniéndose en tonos donde se encuentra a gusto y obviando cualquier impostura. La firme batería de Aldeguer acompaña apenas sin pausa a uno de los cortes que, probablemente, no fallará en sus directos. La sección solista, resultona, vistosa incluso, termina por redondear la apetecible oferta.

Fallen Angel” contrarresta ese vigor con su avanzar pesado y arrastrado. Siempre dentro de los finos márgenes del género pero sin que ello signifique perder ni un ápice de identidad ni tampoco de carácter. En parte porque el riff de sus cuidadas estrofas brillará con luz propia. Sobre el papel ofrece un trazo más evidente, lineal incluso, el disco atraviesa por su vertiente más clásica, pero se elevará finalmente gracias al fenomenal solo que precede al epílogo.

Vendetta”, que la banda entregó como adelanto del álbum, recupera el vigor de cortes anteriores para acometer un heavy metal que, en un primer término, derrocha tanto vigor como clasicismo. Alberto Rodríguez entrega sus tonos más épicos aquí y el hecho de que uno de los cortes más extensos del disco fuese elegido para su traslación al terreno del video lyric tiene mucho de declaración de intenciones. Salta a la vista cuando uno oye los buenos solos doblados que han dibujado aquí. También el más neoclásico que irrumpe a continuación y que debería hacer las delicias de todo buen amante de los guitar hero más al uso. El epílogo, que recupera aquél riff del inicio y lo alimenta de ese trotar tan característico, remata una de las ofertas más redondas de este segundo trabajo.

Only The Stars Are Left” sorprende con ese inicio calmado y tranquilo. War Dogs traman inicialmente una balada que pronto transige hacia su vena más clásica. Trotan el riff y Aldeguer con él para proponer otro corte con clase y al que tampoco le falta gancho. Me gustan las melodías que acompañan a Rodríguez durante estribillos. También la forma en que las guitarras se doblan más adelante. Y en estos tiempos de solos fugaces que parecen avergonzarse de sí mismos, qué gran placer produce encontrarse con la vasta sección solista que la banda propone aquí. Extenso, hábil y memorable en toda la extensión de la palabra, apoyado por un firme doble bombo en distintas fases del mismo y desde ya uno de los grandes hallazgos del trabajo al que da nombre.

The Seventh Seal”, cuya narración inicial remite directamente al clásico sueco de culto “Det sjunde inseglet” de Ingmar Bergman, recurre a un heavy metal fogoso y atractivo, trotón en su base rítmica y donde se suceden riffs que ganan en gancho lo que pierden en solidez. Por ahí me engancha el solo que circunda su tronco central, especialmente cuando ambas guitarras juegan a encontrarse en un vistoso juego del gato y el ratón. Tan evidente y clásica como eficaz.

Para el final queda una “The Vengeance Of Ryosuke Taiwara” donde el tópico dirá aquello de que los chicos han puesto aquí todo su empeño. Es la oferta más extensa del álbum y, como tal, resume muchas de las influencias que han alimentado a los cortes precedentes. Vuelven aquellos coros tan Riot de “Heaven’s Judgement”, Alberto Rodríguez sorprende con la que quizá sea la interpretación vocal más ambiciosa de su trayectoria y la banda se permite incluso un pequeño oasis de tranquilidad con cierto regusto a Queensrÿche. Ese puente tranquilo y el crescendo que, solo mediante, la composición va dibujando camino del epílogo, se me antojan el broche perfecto a este segundo trabajo de los ilicitanos.

Orgullosos representantes dentro de nuestras fronteras de eso que algunos han dado en llamar “New Wave of Traditional Heavy Metal”, War Dogs parecen no estar para experimentos. Y sin embargo la sensación que queda es la de que la banda ha dado un paso de gigante desde aquél “Die By My Sword” de 2020 (reseña). Esto sigue siendo metal clásico, de toda la vida, pero los chicos parecen mucho más conjuntados y seguros ahora, evidenciando cómo el obligado rodaje les ha ido convertiendo en mejores músicos y, a tenor de temas como “Vendetta” o “The Prosecution”, también mejores compositores. Atravesado además por solos de gran mérito, (fantásticos los de “Only The Stars Are Left” o “The Vengeance Of Ryosuke Taiwara”) y con un Alberto Rodríguez cada vez más seguro en su desempeño tras el micro, la banda tiene motivos más que suficientes para estar satisfecha.

Texto: David Naves

Reseña: Unbounded Terror» Something Is Rotten In Humanity» (Xtreenm Music 2025)

Bajo el título de “Something Is Rotten In Humanity” se esconde el cuarto trabajo de los legendarios death metaleros baleares Unbounded Terror, la banda del guitarra y voz Vicente Payá (Bis•nte, Golgotha, Holycide…), el bajo y voz Andrew Spinosa (In War, ex Goreinhaled, ex Eveth), el guitarra solista Ancor Ramírez (ex Archantia, ex The Hole) y el batería Engelbert Rodas (Inbreeding Sick, ex Melting Flesh, ex Sickness…) como más reciente fichaje. Con el propio Payá ejerciendo de productor, con mezcla y master del Antropofagus Davide Billia (Avulsed, Putridity, Ural, Vomit the Soul…) y artwork de Juanjo Castellano (Æolian, VoidCeremony, Barbarian Swords, Revel in Flesh, Obscure Infinity…), el álbum vio la luz el pasado primero de abril vía Xtreem Music.

Fear Of Dying” arremete sin introducción ni distracciones de ningún tipo, colisionando la cara más melódica de estos Unbounded Terror con esa más rotunda que conforma las primeras estrofas. Hay cambios de ritmo aquí que me recuerdan a unos viejos Incantation. También un Payá en su acostumbrado registro hosco y mezquino. Puede no ser el corte de los diez que más llame mi atención en cuanto a riffs. Por contra, el trazo y los mencionados cambios de ritmo siento que funcionan.

La producción es deliberadamente sucia, lo que no implica que unos instrumentos alcancen más protagonismo que otros. “Destiny Of Evil”, corte más rácano en cuanto a duración del álbum, representa la cara más nerviosa y a la vez lacerante del cuarteto. Un death metal descosido, entrecortado por estrofas pesadas, a puro doble bombo, y de lo más efectivas. Remata Ramírez con un estupendo solo de guitarra en su tramo final. Lo bueno si breve, a veces, ya saben.

Un corte que brilla con luz propia dentro de este cuarto trabajo es “Demons In Your Mind”. Y lo hace sin abusar de un metraje excesivo. Ni siquiera cuatro minutos para una entrega de arranque marcial, estrofas machaconas y más que notable nivel técnico. Sí que brilla ahora la gama riffera. O al menos esa impresión tengo mientras Engelbert percute incansable desde el doble bombo. Teclados mediante, el tronco central torna de pronto en sinfónico, ofreciendo por ahí una cara más grandilocuente, también más ominosa, del cuarteto con base en Palma. Lo rotundo del solo que sigue, amén de ese final entre lo febril y lo marcial, la han convertido en una de mis favoritas.

Reviving”, que fuera otro de los adelantos, quiebra el ritmo del álbum con su pequeña introducción para después fiar todo a un death metal directo y sin concesiones. De nuevo plagado de ágiles y rotundos cambios de ritmo en los que el registro de Payá parece más oscuro que nunca. Me gustan los riffs que surgen como engarce entre estrofas y el tono más oscuro que la banda está desarrollando aquí. También ese puente más desnudo en que sobresale el bajo de Espinosa y el buen solo que entrega Ramírez. Algo encorsetada, apenas alcanza los tres minutos y medio, pero una entrega ágil y con personalidad dentro del largo.

Me gusta la manera en que “Inside Death” juega a alternar a los Unbounded Terror más violentos con los más marciales y machacones. El riff en que se apoyan esas partes a puro doble bombo puede pecar de cierta simpleza. No así los que irrumpen a continuación conforme la composición abraza entornos más retorcidos y laberínticos. De resultas de ello pudiera dar la impresión de que esta es una entrega algo descompensada. En cualquier caso me agrada la construcción del puente, también el solo que la banda ha introducido ahí. Y si bien de camino al final todo es más o menos predecible, tampoco puedo decir que me desagrade.

The Disappointment” echa mano de un riff de lo más rompecuellos al comienzo. Tan simple como efectivo, casi da la impresión de estar muy pensado de cara al directo. Luego la composición va alternando en ritmos e intensidades, construyendo una de las entregas más diversas de este “Something Is Rotten in Humanity” y, pienso, ofreciendo la mejor cara de la banda, que remata con un ágil juego entre voces previo al primer puente. En él vuelve a surgir un solo bastante pintón. Se podría decir que la banda no decepciona aquí. Tampoco la producción del propio Payá, que continúa en el punto justo de suciedad y crudeza.

Divine Virtue” regresa a esos ritmos casi marciales de cortes como “Demons In Your Mind” para terminar convertida en una de las entregas con más gancho de entre las diez. Cuestión esta que, intuyo, propició que fuera elegida como otro de los adelantos. La composición en cualquier caso no obvia los muchos tics de la banda: los violentos cambios de ritmo, la cuidadosa selección de riffs y esa voz tan oscura de Payá. Pero si hay alguien que siento brilla aquí ese es Engelbert tras los parches. Tanto a la hora de imprimir velocidad a la composición como cuando ha de amalgamar los distintos cambios de ritmo que se van sucediendo. ¡Brilla incluso bajo el solo de Ramírez! Ni que decir tiene que otra de mis favoritas.

Y no es que “Believing Again” me desagrade pero sí que puede que el disco acuse aquí cierta repetición de patrones. Con eso y con todo, los riffs que acompañan a las estrofas van sobrados de gancho, amén de estar apoyados por una más que correcta base rítmica. Pero entre alguna transición algo desangelada y unas partes más veloces que no alcanzan todo el punch que me gustaría, puede que este octavo corte amenace con descarrilar. Que si no lo hace es en parte por el toque más atmosférico que aporta Ramírez durante el solo y ese epílogo fibroso y contundente.

El riff que adorna al prólogo de “The Evil Cause” puede ser el más llamativo de todos cuantos se dan cita en este cuarto trabajo de los baleares. La banda lo irá alternando con dejes más clásicos y, por ahí, irá construyendo un corte que gana en personalidad aquello que pueda perder en gancho y empaque. Instrumental a mayor gloria de las muchas habilidades de Ancor Ramírez, crece de tanto en cuanto abraza un tecnicismo más acusado durante su tramo final.

El bonus track “I’m A Freak”, versión de los psicodélicos de Northampton Wicked Lady, actualiza y embrutece el original de 1972 para pasmo de los fans del trío británico. Ramírez, en consecuencia con aquella, se da un verdadero festín solista aquí. Y mientras que esta desoye el avance más tendido del original en pos de un trote muy a la Motörhead, finalmente procura un curioso divertimento a aquellos que tengan a bien obtener la edición en CD del álbum.

Puede que algo esté podrido en la humanidad pero los terroristas baleares siguen tan en forma como siempre. Es más lo que me agrada que aquello que me decepciona dentro de este cuarto trabajo. Cortes como “Demons In Your Mind”.o “Divine Virtue” tienen madera de clásicos para ellos. Y aunque aquí y allá encuentre riffs un tanto por debajo de la media, o alguna que otra transición me resulte más mecánica de lo que me gustaría, en líneas generales esto sigue siendo old school death metal con todas las de la ley. Que no es poco.

Texto: David Naves

Reseña: Moonloop «Fate In Motion» (Autoproducción 2024)

Es el primer disco en siete años para las huestes progresivas barcelonesas Moonloop y no viene exenta de cambios, siendo este “Fate In Motion” el primero en contar con Nacho Ruiz en guitarras y Marc Contel al bajo. Aquí siguen no obstante el batería Raúl Payán y el voz, guitarra y teclados Eric Baule. Con las colaboraciones de Christian López (Humash) y Pablo Selnik, Eloi Boucherie sería el encargado tanto de mezcla como de masterización en Farm Of Sounds. Con foto de Cody York para la portada y layout de Jose María Baulenas, el álbum vio la luz en agosto del pasado 2024.

Onírica la forma en que nos recibe el tercero de los catalanes. “Cosmic Matter” propicia un arranque tendido y elegante, pausado, donde en un cuidado crescendo se van sumando elementos hasta desembocar en unas primeras estrofas limpias y distinguidas. Hay ecos del progresivo más elemental en esa inicial línea de voz. También una producción que sabe equilibrar los distintos elementos, otorgando el protagonismo adecuado a cada instrumento. En el momento en que todo se enturbia y acuden los Moonloop más crudos, la banda nunca pierde el foco, mostrándose tan tensa como técnica. Hay ramalazos de los mejores Cynic en esa confrontación entre riffs gruesos y voces limpias, así como un elegantísimo solo anticipando el epílogo. Un gran comienzo y, con razón, una de las cartas de presentación de este “Fate In Motion”:

Mask” no descabalga de esos Moonloop más intensos, mostrándose en estas primeras estrofas cierto parecido a los discos más recientes de Ihsahn. Mucho adorno guitarrero en estas estrofas, que culminan en otro estupendo solo de guitarra. La base rítmica brilla después en apoyo de la faceta más espacial de la banda. Si bien esta se trata de una composición un tanto encorsetada, los de la Ciudad Condal nunca descuidan su buen hacer como músicos. Hay mucho a lo que agarrarse en este segundo corte si lo tuyo son los riffs retorcidos y las buenas melodías. Por ahí me gustan los buenos dibujos que deja el bajo de Contel sobre el incansable doble bombo de Payán, amén de ese final a lo Gojira que proponen.

New Dark Reality” arranca casi donde lo dejara su predecesora, mostrando a unos Moonloop retorcidos y pesados. Tras alguna de las estrofas mejor construidas de todo el trabajo, la banda traza un metal progresivo que, de nuevo, se muestra como un prodigio de equilibrio con el agrio registro de Baule. El corte opta luego por un metal más vibrante y descosido. Ahí echo en falta una base rítmica con algo más de presencia. Un bajo que, en las partes más rotundas, tenga tanto peso como en aquellas en que las revoluciones bajan y brillan Ruiz y Baule a las guitarras. Sea como fueren eficaces las melodías que han tramado para este tronco central, también el solo que precede al epílogo. Otro de los cortes que viene a hablar para bien de las ambiciones del cuarteto.

Hay algo en “Awaken” que suele hacerme pensar en Mastodon. Y no es que la banda haya adoptado aquí postulados más cercanos al de sus compañeros estadounidenses, pero ciertamente hay detalles en cuanto a guitarras que a menudo me recuerdan a la dupla Brent Hinds & Bill Kelliher. Moonloop de nuevo se contorsionan a placer, llevando la composición de un lado a otro, fluctuando entre la potencia y esa encarnación más espacial en la que parecen tan cómodos. Hay una estupenda labor de Payán en baterías. Tanto en las partes más tendidas como en aquellas donde las revoluciones se van hasta la zona roja. En las más tranquilas, la mezcla aúpa el bajo de Contel y éste entrega alguno de sus mejores dibujos de todo el largo. Me agrada ese solo doblado del puente central. El poso un tanto alucinado que entrega. La parte final, para gozo de los más puristas, son Moonloop dejando aflorar su vertiente más técnica. Hay guiños ahí que me recuerdan a los tristemente desparecidos progresivos vascos Continuo Renacer. También a gente como Noneuclid o Alakaloid. Ni que decir tiene que otra de mis favoritas.

Arrival”, cuya letra (“From outer space, they have arrived. Now hear their call, they have arrived”) siempre me lleva a pensar en la fantástica película del mismo nombre dirigida por Denis Villeneuve en 2016, parte de hecho desde uno de los prólogos más espaciales de todo “Fate In Motion” para después trazar una de sus ofertas más y mejor equilibradas. Unas primeras estrofas entregan a los Moonloop más tranquilos, que contrastarán con los más brutos y ennegrecidos que emergen después y colisionan finalmente con esa (inevitable) vertiente más técnica. A caballo entre sus muchas variantes, Contel deja una línea de bajo realmente diabólica. El de los Cynic más recientes parece un nombre de mucho peso conforme la composición se arrima a su final, con un Christian López brillando en los solos. Otra gran adición al álbum.

Garghoul”, entrega más rácana en lo que a duración se refiere, ofrece ahora a unos Moonloop más oscuros. Agrios incluso. Un rápido descenso a los infiernos que no olvida su cara más técnica, si bien esta no alcanza aquí los niveles de excelencia que le otorgan otros cortes de este tracklist. Con eso y con todo hay un buen solo en su tronco central, una batería que vuela por momentos y un Contel tan efervescente como de costumbre. Igual no la más memorable de las siete pero igualmente válida y funcional.

Portal”, que supera la barrera de los trece minutos, viene precedida del prólogo más asentado en el prog metal clásico de todos cuantos han propuesto aquí. Luego en sus guitarras hay cierto aroma al Petrucci más reciente, que se desvanece toda vez acuden las abruptas estrofas. Ahí brilla Baule en su registro más oscuro. Me agrada la forma en que la banda mantiene siempre presente esa esa negrura tan pronunciada. También la forma en que han casado la flauta alucinada de Pablo Selnik con el curioso solo de Nacho Ruiz. Para cuando regresa el propio Selnik, lo hará en una línea mucho más clásica, que recuerda (vagamente) a King Crimson, y da paso a un puente reposado y atmosférico. Me agrada el cambio de ritmo que procura la salida de esa calma. También las distintas voces que ha tramado Baule aquí. Para cuando las revoluciones vuelven a bajar y regresa por última vez la flauta de Selnik, no puedo evitar acordarme de los primeros discos de Steven Wilson en solitario. Muy especialmente el fantástico “Grace For Drowning”. Un cierre a la altura de un gran tercer disco.

Lo pienso así. Son siete los años que han transcurrido desde el fenomenal “Devocean” y la sensación que queda es la de que la banda ha pensado y repensado estos siete cortes. Buenas canciones, buena producción y unas ejecuciones a la altura. Atrás quedan aquellas (injustas) comparaciones con los Opeth de Mikael Åkerfeldt. Si tuviera que resumir “Fate In Motion” con una sola palabra, esa sería “equilibrio”. Porque se suceden las escuchas y siento que nada falta ni nada sobra. Que todo está donde debe. Un tercer trabajo que habría de confirmarles de una vez como la banda puntera que realmente son.

Texto: David Naves

Reveal: Primer Anticipo De Su Próximo EP

La formación internacional Reveal capitaneada por Tino Hevia (Nörthwind, Darksun) estrena la canción «Heaven & Hell» como primer sencillo promocional de su próximo EP para el sello FC Metal. La grabación aún sin fecha de lanzamiento confirmada incluirá cuatro temas más, «Living With The Pain«, «The Age Of Knowledge«, «Is My Time» y «Am I The Evil«.

«Heaven & Hell» se adentra en la eterna lucha entre el orden y el caos, la luz y la sombra, la vida y la muerte. Un tema que refleja la energía y la emoción implacables del característico sonido de la banda formada por el vocalista sueco Rob Lundgren, el mentado anteriormente Tino Hevia a la guitarra, Helena Pinto a los teclados, David Figuer a la segunda guitarra y Dani Cabal a la batería. El videoclip que acompaña al lanzamiento combina la estética tradicional japonesa con imágenes creadas por IA para ofrecer una experiencia cinematográfica al presentar a los componentes de la banda como guerreros samuráis. Una historia sobre sus viajes personales a lo largo del camino del Bushido, cada uno enfrentándose a sus propios demonios internos. Un viaje visceral a través de la destrucción, la ira, la belleza y el renacimiento. Un tributo tanto al antiguo código guerrero como a las batallas emocionales a las que todos nos enfrentamos. El videoclip ofrece una interpretación impactante y moderna de valores atemporales y conflictos internos, que encaja a la perfección con la intensidad del tema.

Rage: Nuevo Disco En Septiembre

La veterana formación germana Rage, liderada por el carismático Peavy Wagner editará nuevo álbum de estudio el 26 de septiembre bajo el título «A New World Rising» a través del sello internacional SPV/Steamhammer. El trio que completan Jean Bormann a la guitarra y Vassilios «Lucky» Maniatopoulos a la batería que recordamos serán cabeza de cartel de la próxima edición del festival Unirock desvela además portada, tracklist y primer sencillo promocional del lanzamiento.

01 A New World Rising 
02 Innovation 
03 Against The Machine 
04 Freedom 
05 We’ll Find A Way
06 Cross The Line
07 Next Generation 
08 Fire In Your Eyes
09 Leave Behind
10 Paradigm Change 
11 Fear Out Of Time 
12 Behind The Shield Of Misery 
13 Straight To Hell ’25 

Casi 2 años después de su anterior álbum «Afterlifelines» estrenan «Freedom» como primer adelanto de un trabajo que promete canciones directas, pegadizas, divertidas y polifacéticas, siempre manteniendo la esencia de la banda.

Reseña: Helevorn «Espectres» (Meuse Music Records 2024)

Espectres” supone el quinto trabajo en la trayectoria de los doomies baleares Helevorn, la banda que forman Pedro S. Bonnín (piano, teclados), J.M. Rubio (bajo), Álex Correa y Sandro Vizcaíno (guitarras) y Josep Brunet (voz). Con Sebastià Barceló como batería de sesión, el álbum fue producido, grabado y mezclado en los mallorquines Psychosomatic Studios por Miquel Àngel Riutort “Mega” (Golgotha, Perpetual Night, Æolian, Angelus Apatrida) y posteriormente masterizado por Jens Bogren (Aathma, Amorphis, Swallow the Sun, Septicflesh, Enslaved…).

El disco cuenta además con las colaboraciones de Thomas A.G. Jensen (Saturnus), Inés González, Biel Gayà (Trallery) y Jovan Milosevski. Con foto de Tuco Martin y artwork de Irene Serrano Espejo, el disco vio la luz en septiembre del pasado 2024 vía Meuse Music Records.

La entrada al álbum que entrega el prólogo de “Inherit The Stars” no podría haber resultado más elegante. Piano sobre un fino colchón de teclados que acabará transigiendo frente a la pegada de las primeras guitarras. Helevorn entregan buenas melodías previas a la entrada de un registro, el de Josep Brunet, que a ratos recuerda a los mejores del género. Roto pero discernible. Melancólico y triste pero aún en pie. El corte avanza fusionando esas estrofas más rotas con voces más limpias y acomodadas. Les funciona a los baleares este doble juego. La mezcla equilibra y refuerza sus intenciones. Cada línea tiene una presencia justa en la misma. Y cobra especial relevancia durante un tronco central de cariz más grandilocuente. De una tensión más acentuada y profunda. Ahí donde emerge un tan tranquilo como efectivo solo de guitarra. Muy a tono con el resto de la composición. Uno de los cortes más equilibrados de este nuevo trabajo y con razón la carta de presentación del mismo:

A lomos de un riff ciertamente desafiante, “The Defiant God” da un pequeño giro al álbum al ofrecer ahora a unos Helevorn más rotos y descarnados. Las buenas voces de Brunet vienen ahora apoyadas por unas cuidadas melodías de guitarra. Lo quebradizo de sus estrofas contrastará con la mayor luminosidad de sus estribillos. La banda se mantiene firme igualmente camino de un tronco central eminentemente atmosférico. Un pequeño remanso de paz donde vuelven a dejarse notar las teclas de Bonnín, anticipando una voz narrada que me recuerda sobremanera a bandas como Mourning Beloveth. No la que más me sorprenda por escritura de las ocho. Por contra, una de las que más gancho arrastra en su transitar tembloroso y oscuro.

Signals” ofrece ahora la cara más vivaracha de los baleares. Un doom que, de primeras, siempre me recuerda al clásico corte no tan agrio que Saturnus acostumbran a incluir en sus álbumes. “A Father’s Providence” podría ser una buena rima. Helevorn proponen así un pequeño asidero en forma de un prólogo de ritmos vivos que habrá de contrastar con la habitual melancolía que se adueñará de la composición más adelante. Destaca aquí la fina línea de batería del Trallery Sebastià Barceló soldando a la perfección ambos registros. Me agrada la forma en que todo va transitando desde esos tonos más ligeros a los más descarnados y espesos, con la banda regresando después a esa cierta ligereza que alimentaba el prólogo. Por ahí uno de los cortes más ágiles de todo el largo, rematado por el estupendo solo de Biel Gayà que antecede al epílogo.

When Nothing Shudders” viene para confirmarse como la gran balada del álbum. Quizá como la gran balada de Helevorn. Brunet pone su registro más prístino al servicio de un prólogo elegante, por momentos casi distinguido, y la banda va tramando un juego de intensidades en el que parece realmente cómoda. Ayuda una vez más la equilibrada mezcla que ofrecen las canciones. También los cuidados arreglos. De especial gusto me resultan los que acompañan a la segunda estrofa. Delicada sin siquiera rozar lo ñoño, transita hacia un tronco central de inusitada fuerza, sin por ello abandonar los (a veces) férreos márgenes del género. Fantástica, siente uno en todo momento el cariño con que la banda ha trazado una canción que excede en gran medida las expectativas que me generó una primera escucha (algo distraída) de este “Espectres”.

Unbreakable Silence”, corte más ambicioso del álbum, al menos en cuanto a duración se refiere, arranca de nuevo desde el piano. Deja ahí un cierto aire a los italianos Novembre. También quizá a unos Anathema de discos como “A Fine Day To Exit” o incluso “A Natural Disaster”. Extenso prólogo de guitarras graves y casi monocordes. Brunet en su encarnación más liviana declama con no poca clase estas primeras estrofas. Es un trazo de pulsos lentos, la banda se ha tomado sus buenas pausas aquí, lo que viene a amplificar el impacto de alguna de las voces más rotas de todo “Espectres”. A ellas se contraponen las teclas de Bonnín, solidarias a unos arreglos entre lo elegante y lo onírico. El largo epílogo, que desata a los Helevorn más rotundos, es sensacional en toda la extensión de la palabra. Si el doom death es ante todo sentimiento, desde luego que los mallorquines salen victoriosos aquí. Por trazo, arreglos, ejecución y feeling.

L’endemà”, con Inés González colaborando en voces, abraza ahora el catalán mientras ofrece un riff que, de primeras, puede parecer algo fuera de lugar en un disco como este. No importa porque Helevorn aprovechan para volver a aquél doom intenso de comienzos del álbum, Inés brilla y de qué forma al micro y su propuesta se magnifica camino de un tronco central entre lo desgarrado y lo ostentoso. Y aunque siento que el pequeño y remansado puente que antecede al epílogo bien merecía algo más de espacio y desarrollo, al final un corte de fuerte personalidad dentro del tracklist y que da un poco la medida de la banda que podrían ser con el doble juego vocal siempre a bordo.

Por ahí tal vez que “The Lost Futures” entregue ahora a unos Helevorn más reconocibles. No es que a esta penúltima entrega le falten argumentos pero acusa, aunque sea a ratos, una cierta repetición de patrones. Nace desde las tímidas guitarras de su prólogo, transita por estrofas realmente rotas y culmina en un tronco central que abrocha aquellos acordes del comienzo y nos conduce a un más que curioso cierre. Nada que me aburra aquí, tampoco que me sorprenda. En cierto modo uno de los cortes más regulares (o menos excepcionales) de este nuevo trabajo.

Children Of The Sunrise”, con todo un Thomas A.G. Jensen de Saturnus como invitado de excepción, ofrece el prólogo más tendido de todo el álbum. Un remanso de paz y melancolía donde lo cristalino de las voces acompaña a unos arreglos tímidos y muy bien medidos. Son los Helevorn más sinfónicos, abrazando una desnudez que sorprende y acongoja. Jovan Milosevski pone la guitarra clásica, también la luz, a un tema que parece abrazar sin medida la desesperanza. Cuando Jensen descompone una vez más su garganta y Helevorn irrumpe al unísono, todo cuaja para ofrecer la mejor cara de los baleares. Puede que ese epílogo pidiera un desarrollo algo más ambicioso, pero con eso y con todo un fantástico broche a este gran “Espectres”.

A los habituales de bandas como Evadne, October Tide, Daylight Dies o los propios Saturnus pocas cosas habrá dentro de este “Espectres” que les vayan a pillar de nuevas. Si acaso ciertos momentos de “L’endemà”. Lo que no quita para que estemos ante un álbum de doom death metal que tiene poco o nada que envidiarle a cualquier otro de cuantos han visto la luz a lo largo del año. A ratos grandiosos, Helevorn son más que conscientes del terreno que pisan, obrando en favor de unas canciones, inspiradas según la nota de prensa por el libro “Ghosts Of My Life” del escritor, filósofo, profesor y crítico Mark Fisher, que lo tienen todo para satisfacer a los fans más exigentes de las bandas antes nombradas. Grandes composiciones, una estupenda producción y la percepción de que sin duda cotizó alto en los habituales tops del pasado 2024.

Texto: David Naves

Leather Boys: Primer Adelanto de su Próximo Disco

Bajo el título «Haircut & Attitude» Leather Boys nos presenta el primer adelanto de su próximo álbum que verá la luz en octubre de nuevo a través de The Fish Factory.  Actualmente la grabación se lleva a cabo en los Tutu Estudios de Los Campos (Corvera).

Acompaña al lanzamiento el videoclip realizado por Titi Muñoz durante la actuación de la banda en el ovetense Gong Galaxy Club el pasado mes de mayo. La canción trata sobre como mantener la actitud intacta tras 20 años de trayectoria. Para los coros han contado con la colaboración de varios amigos de la banda como Txema Bustillo, Álvaro Carayol y Cris Toyos.

Novedades: Doro estrena «Warriors Of The Sea»

La indiscutible reina del metal Doro Pesch estrena nueva canción «Warriors Of The Sea«, un himno para todos los piratas, de mar y tierra, que les guste rockear. La presentación en vivo tendrá lugar en su crucero por el rio Rin «Doro Metal Queen Metal Cruise» del 31 de mayo al 1 de junio.

El estreno en principio no anticipa una próxima obra de estudio. Recordemos que su último lanzamiento discográfico «Conqueress – Forever Strong And Proud«, se publicó en octubre de 2023 a través de Nuclear Blast.

ACTUALIZACIÓN:
El videoclip oficial ya está disponible a través de Youtube. Dirigido por Peter Leukhardt, muestra a Doro en acción durante el mencionado crucero entre otras escenas. Finalmente el tema es la antesala a su próximo disco de estudio del mismo título que verá la luz el 24 de octubre a través de Nuclear Blast. El lanzamiento estará disponible en CD digipak y vinilo. Este es su tracklist:

01 Warriors Of The Sea
02 Touch Too Much
03 Tattooed Angels
04 Horns Up High
05 Seelied
06 Children Of The Dawn (Live)
07 Fire In The Sky (Live)
08 Revenge (Live)
09 Above The Ashes (Live)
10 Raise Your Fist In The Air (Live)


Unexpectance: «Momiji» Primer Adelanto De Su Próximo Disco

La formación melodeath ovetense Unexpectance nos presenta el primer sencillo de presentación de su próxima obra de estudio. «Momiji» nos llega en forma de videoclip, obra de Noelia Amieva. «Momiji» es un concepto japonés inexistente en nuestro idioma que se refiere a la contemplación en calma del cambio de color de las hojas de los árboles en otoño.

El nuevo trabajo discográfico de la banda es el cierre de una trilogía basada en la obra de Dante Alighieri, que arrancaba en el año 2016 con «La Metástasis De La Desesperanza«, y tenía continuación en «Vortex» allá por el 2022. Grabado por Daniel Sevillano y la propia banda, cuenta con mezcla por Daniel Sevillano y masterizado a cargo del guitarra de la formación Nacho Peña.

La que será su obra más ambiciosa tanto a nivel compositivo como lírico, ofrece estructuras más complejas, múltiples arreglos y un variado repertorio de registros vocales. En constante evolución el combo navega por el deathcore más ecléctico y el metalcore más progresivo, reescribiendo el concepto de metal moderno con letras en español. Con «Paraíso«, el tercer canto del poema medieval «La Divina Comedia» como fuente de inspiración, dan una vuelta de tuerca a un escenario donde la humanidad ha llegado al fin de sus días por su incapacidad para cambiar. Un viaje a través del espacio hacia un nuevo mundo durante el que toma consciencia de sus errores y llega a la conclusión de que sólo el conocimiento la liberará de sí misma.