La veterana banda escocesa Heavy Pettin llegará el próximo sábado 13 de julio al ovetense Gong Glaxy Club inmersa en la gira “Lettin’ Loose In Spain Tour2024” compuesta de 6 fechas por la geografía estatal.
Nacidos en 1981 de las cenizas de Weeper, los de Glasgow han compartido tablas con nombres tan emblemáticos como Kiss, Ozzy Osbourne, Nazareth, Venom, Metallica, Motley Crüe, Ratt, Saxon, Dio, Running Wild, Pretty Maids o Warlock. Poco antes de un largo parón en 1987 la banda llegaba a participar en Eurovisión con la canción «Romeo«. Hasta el año 2017 no regresarían la actividad, encabezando el Winterstorm Fest.
Como banda invitada contarán con la formación progresiva andaluza The Tragic Company en la que será su segunda visita a Asturias tras su paso por la Sala Ángeles y Demonios de Gijón allá por noviembre del 2022 como parte de la segunda edición del Spooky Fest (crónica). Los granadinos actualmente están presentando las canciones que formarán su próxima obra de estudio.
La formación valenciana de power metal melódico Sylvania presenta de una tacada la extensa gira estatal que les traerá de nuevo a los escenarios asturianos. Tras su paso por el Karma Fest en septiembre del pasado año, en esta ocasión recalarán el viernes 25 de octubre en el ovetense Gong Galaxy Club para continuar con la presentación de su última obra de estudio «Purgatorium» editado vía Art Gates Records en diciembre del 2023.
No acaban ahí las novedades en la banda. Héctor Sierra (Astral Experience, Astral Kids) es su nuevo teclista, puesto que llevaba vacante más de diez años. Su debut en la formación tendrá lugar en agosto durante su paso por el festival Leyendas del Rock.
Su paso por la capital del Principado será compartido con el cuarteto power thrash madrileño In Vain que llegarán también con nuevo disco en el zurrón, «Back To Nowhere» editado este mismo año vía Fighter Records. El álbum representa la culminación del viaje de casi dos décadas de la banda en la escena del metal. Desde sus inicios en 2003, han publicado cinco discos, ganando reconocimiento por su estilo distintivo y sonido en evolución. «Back To Nowhere» ofrece composiciones que evocan al heavy metal clásico, mostrando el sonido, la maestría y la experiencia de la banda. Su poderoso directo les ha llevado a compartir escenario con bandas del calibre de Freedom Call, Astral Doors y Axxis.
Derby Motoreta’s Burrito Kachimba cuyo estilo navega por el hard rock, la psicodelia, el rock progresivo incluso el stoner regresa a los escenarios asturianos como parte de la programación del festival Vesu, que tendrá lugar entre el viernes 21 y el domingo 23 de junio en los escenarios de la Central Artística de Bueño en Ribera de Arriba y los Jardines de La Rodriga, en el corazón de Oviedo.
La cita con los andaluces tendrá lugar el viernes 21 de junio en Bueño y traerá consigo la presentación de su tercer disco de estudio «Bolsa Amarilla y Piedra Potente«, publicado en abril de este mismo año. Un lanzamiento que alcanzaba en su primera semana número 1 en ventas en España tanto en álbumes como vinilos. Entradas disponibles a través del siguiente enlace:
Fieles a su cita con los escenarios asturianos el combo punk rock celta canadiense The Real Mckenzies regresa a la capital del principado el próximo viernes 14 de junio.
Continuando con la presentación de su última obra de estudio «Songs Of The Highlands, Songs Of The Sea« compartirán tablas con la formación local Ballbreakers de marcado poso stoner e influencia punk. Horarios:
APERTURA DEPUERTAS: 20:30 h. BALLBREAKERS: 21:00 h. THE REAL McKENZIES: 22:00 h.
Tal y como venimos comentando en crónicas recientes, la temporada de salas apura sus últimos coletazos antes de la inevitable venida de los grandes eventos. Y ante una noche en recuerdo de los inmortales Queen, qué mejor plan que dejarnos caer por nuestra querida Sala Gong. Con todo un Richard de la Uz a cargo de emular al inolvidable Freddie Mercury, la noche vino a darse tal y como sigue.
Se hablaba de una venta anticipada de entradas rondando las ciento cincuenta. La reina y su particular cancionero siguen teniendo tirón. También porque de la Uz está rodeado de una formación de lujo. Entre ellos un Sam Rodríguez en teclas, al que viéramos con The Electric Buffalo fechas atrás, y que se destapa con unos notables coros durante la inicial “One Vision”.
Su puesta en escena quedaba reducida a lo elemental. Sí, Richard viste hábitos muy Mercury. Ángel Miguel carga con una guitarra «The Red Special» como la de Brian May, pero en líneas generales su representación no podría resultar más orgánica. Ayudó el buen sonido que experimentó la sala, una noche más, y que ofrece ya su mejor cara cuando la banda encara una breve “Tie Your Mother Down”.
“Bienvenidos a una noche de 1986” proclama de la Uz. Es tiempo de “In The Lap Of The Gods”. Toda esta primera parte del set tiene algo de fulgurante, versiones reducidas de los temas, que enlazan unos con otros para regocijo de los presentes. Y que viene un poco a dar muestras de lo mucho y bien que se habían preparado esta noche tan especial. “Seven Seas Of Rhye”, “Tear It Up” pasan prácticamente en un suspiro. Pero es una de las favoritas de prácticamente todo el mundo, la juguetona “A Kind Of Magic”, del fenomenal álbum homónimo, la que finalmente pone a la nutrida audiencia a sus pies.
Richard de la Uz, huelga decirlo, se mimetizó con el frontman nacido en Stone Town (Zanzíbar, actual Tanzania). No solo sus ropajes, también buena parte de sus gestos y evoluciones sobre el escenario recordaban en buena medida al británico. En especial cuando arremete con los clásicos “Eo…”, buscando la interacción con un público. “Joder, gracias” no pudo por más que exclamar el vocalista asturiano ante la respuesta de la gente. “Under Pressure”, con Antón Ceballos clavando tan icónica línea de bajo, recibe una de las mejores acogidas de la noche. Richard de la Uz, por los suelos en un momento dado, parecía responder a todo el calor recibido.
Pero hablando de líneas de bajo memorables, qué decir de “Another One Bites The Dust”. Y es que pasan los años y no puede uno más que preguntarse como aquellos cuatro personajes eran capaces de dominar tal cantidad de registros sin perder un ápice de autenticidad ni tampoco de gancho. El caso es que llegó entonces uno de los mayores retos vocales de la velada, “Who Wants To Live Forever”, con un de la Uz vibrante y pasional.
Cambio de registro y también de vestuario, era el turno de “I Want to Break Free”, donde vino a brillar el solo de Ángel Miguel con el pie soldado al cry baby. Llegaría entonces el tiempo para el descanso, con el guitarrista, bañado en luz roja, quedándose a solas sobre el escenario de la Gong. Estupendo solo el que nos brindó aquí el también líder de The Travellers. Ya con la banda de nuevo al completo, era el momento de “Now I’m Here”, finiquitada con un pequeño escorzo de Alejandro Blanco tras su preciosa batería arlequinada. Se produjo aquí un pequeño speech de Ángel Miguel. Los orígenes de la idea, comparándose no sin cierta sorna, con el Coronel Tom Parker, a la sazón mánager de un tal Elvis Presley.
La interpretación de Richard en “Love Of My Life” es de las que ponen la piel de gallina. Envidiará uno siempre a quienes pudieron sentir de primera mano al verdadero Mercury, pero desde luego que el ex Edén, Exkalibur y Jívaro parece atravesar un momento verdaderamente dulce en lo que a voz se refiere. Y habla de su propia humanidad el gesto que quiso tener para con el pueblo palestino y el genocidio que sufre ante la pasividad de eso que han dado en llamar “Comunidad internacional”. Gran gesto el suyo y que anticipa “Is This the World We Created…?”. “Un tema muy especial en un día como hoy” explicaría el propio vocalista luarqués.
Después de la reivindicación, la fiesta. Y es que la recepción de “Bohemian Rhapsody” fue de las más pronunciadas de toda la jornada. Unos y otros cantamos, o más bien lo intentamos, tan inmortales estrofas. Dispararon, nos ha jodido, la parte operística central. No pasa nada, los de verdad también lo hacen, y al final quedó como uno de los puntos álgidos del set.
De aquí al cierre cabrían pocas sorpresas, con la banda enlazando clásico tras clásico, sonando realmente redondos y dejando la impresión de que se lo estaban pasando en grande. Al fin y al cabo era de lo que se trataba. Una de mis favoritas desde niño llega de hecho en este preciso momento, “Hammer To Fall”, seguida de “una cosa muy loca, llamada amor”, claro, “Crazy Little Thing Called Love”, con Ángel Miguel colgándose ahora una preciosa Schecter (si mis ojos no me engañan).
“We Will Rock You” hermana a público y banda. En especial cuando de la Uz acomete las debidas presentaciones. Aeternal Queen encara entonces “I Want It All”, exudando su vena más próxima al hard rock. Richard bajó del escenario y se perdió entre la gente durante el buen solo de Ángel Miguel. Difícilmente el ambiente podía ser más festivo. Más aún si cabe con esa “The Show Must Go On”, con Richard a pecho descubierto, y las innumerables resonancias que el tema adquirió tras la muerte de Freddie Mercury aquél fatal 24 de noviembre de 1991. “Friends Will Be Friends” y, claro, “We Are The Champions”, con Richard emergiendo del backstage con las obligadas corona y capa de cara a la ovación final. Misión cumplida.
Sí. Ya sé. Las bandas tributo. Peor son los viernes sin salir de casa. Al final nadie puede negar lo mucho que tuvo de celebración la jornada. Es este un cancionero sólido como quilla de transatlántico y, a la vez, de una heterogeneidad que, aún hoy, sorprende y engancha. Parafraseando a Homer Simpson, “era su primerito día”, y por ahí puede que no todas las interpretaciones fuesen perfectas y cristalinas. Por contra, la banda supo suplir con dedicación, también con pasión y en especial con cariño cualquier posible percance. No me escondo, Queen fue uno de mis primerísimos contactos con el mundo del rock y a buen seguro se nota a lo largo de esta crónica. Y aunque como he dicho por ahí atrás, muchos no tuviéramos la suerte de ver a Freddie en vivo, bien están noches como las del viernes para rememorar a una figura indispensable (e indiscutible) en la historia del rock. Por mucho que uno esté hasta las mismas gónadas de la dichosa “We Are The Champions”. Lo uno no quita lo otro. Sea como fuere agradecer a la banda por la invitación, saludar a Susana Alberich, Jorge López Novales, Miguel Rubio, la buena gente de Argion y ya saben: nos vemos en el siguiente.
Ciclón estarán el próximo primero de junio en la remozada Sala Estilo de Oviedo junto con Ravenblood y Tatami, lo que me parecía una excusa tan buena como cualquier otra para recuperar su “Magia” del pasado año. Un álbum que congrega a Javi Endara al bajo, Pablo Yagüe en guitarras y Kike en guitarra y voces, amén de las baterías de Matías de Vallejo y la colaboración del HittenDaniMeseguer en “Lágrimas Negras”. Con producción de los ArwenDaniel Melián y José Garrido (Angelus Apatrida, Saratoga, Muro, Obús…), master de Tony Lindgren (Angra, Wolf, Cobra Spell, Blind Guardian, Powerwolf, Paradise Lost…), arte de José Antonio Vives (Ankhara, Saedín, Herética, Omission…) y diseño de Javier Pastor (Frenzy, Iron Curtain, Slowburn…), el álbum vio la luz allá por el mes de octubre.
“Intro” dibuja un arranque entre lo tormentoso y lo ochentero, esos sintes tan marcados del comienzo, para desembocar en una “Ave De Fuego” que pronto se adhiere a muchas de las máximas del hard heavy facturado de nuestras fronteras para dentro. Salta al oído ya desde el riff inicial. También en la construcción de las estrofas. Entiende uno rápidamente las diversas referencias de la portada. Hay un sonido de la caja que no me termina de agradar pero en definitiva no deja de ser un arranque óptimo, servicial, donde me agradan los riffs que trazan a lo largo de las estrofas. El estribillo, por contra, me resulta un tanto atropellado. El buen despliegue solista queda para un epílogo en el que saldrán a relucir unos Ciclón más técnicos a la par que intensos…
… trazando una senda que parece seguir la siguiente “Una Vez Más”. La banda gana enteros aquí, acercándose a unos Judas Priest pre “Turbo”, con Kike moviéndose ahora en registros más sucios, que no rotos. De construcción igualmente clásica, me agradan los detalles con que adornan los estribillos, así como esos pequeños riffs a lo Kai Hansen que preceden al tronco central. En él aprecio un buen solo de guitarra, que desemboca en un tramo final tan predecible como eficaz, con Kike atreviéndose con algún tono alto que otro. En su aparente simpleza, huele a fija en sus directos.
“Ése Es El Juego” se atreve ahora con un riff más juguetón. Sensiblemente más apaciguada, también más chulesca, despliega una línea de voz, también un aspecto lírico, que me recuerda sobremanera al bueno de José Carlos Molina y sus incombustibles Ñu. Aquí, a falta de flautas y violines, lo que hay son buenos guitarrazos de hard rock del de siempre. También un solo de guitarra al que siento un tanto constreñido. Soy consciente de que cada vez me quejo más de esto, también de que voy camino de parecer un abuelo cebolleta al respecto. Ruego comprensión.
El caso es que el disco alcanza esta “Desertor” a la par que recupera su versión más agitada, cercana al heavy/power metal de unos Tierra Santa del “Indomable” para regocijo de los muchos seguidores de los riojanos. A falta de un riff más redondo durante las estrofas, bien está la forma en que Kike encara estas líneas de voz. También la firmeza del AnkharaMatías De Vallejo tras baterías. El solo, a buen seguro uno de los más llamativos de todo el álbum, redonda una buena entrega de puro, auténtico y castizo heavy metal.
Lo mejor que se puede decir de la pequeña “Ciudad Perdida” es la forma en que rompe la tónica que venía desarrollando este “Magia” hasta la irrupción de esta andanada de puro hard rock amable, vivaracho y sencillo. Toda la composición está impregnada de un aire de lo más vitalista. Kike dibuja para ello una estupenda línea de voz y la banda sacrifica una escritura más intrincada en pos de la búsqueda de ese tono más optimista. Lírica inclusive.
El tema título “Magia” no descabalga de esos tonos más amables. Pero a la contra de su predecesora, ofrece un mayor cuidado en el dibujo de riffs. También en la construcción de melodías en apoyo de Kike durante estrofas. Al final constituye una buena andanada de hard rock igualmente luminosa, que gana en pegada sin olvidar el buen solo de su parte central. Tras él surge un puente tranquilo primero, orgánico después, con la producción y mezcla del álbum ofreciendo su mejor cara. Qué duda cabe una de las entregas más redondas del trabajo al que da nombre.
“Vencerás”, amén de un estupendo prólogo, vuelve a dejar un cierto aire a Ñu. También a los primerísimos Mägo de Oz. Kike no es José Andrëa ni falta que le hace. El madrileño traza aquí una estupenda línea de voz. Firme en estrofas y luminoso en esos buenos estribillos. Y ciertamente se desprende de ella una cierta épica, entendida al modo clásico, que bien la podría emparentar con ciertos momentos de los Rainbow con Dio al frente. Otra de las muchas referencias que adornan el propio artwork del álbum, por cierto.
“Lágrimas Negras” ofrece otro de mis riffs favoritos de “Magia”. También unas primeras estrofas confeccionadas con gusto. Esos crescendos tan clásicos. Son unos Ciclón que regresan a esa vena más heavy, más poderosa, pero que no olvidan el tono vitalista que el disco parece querer dibujar a lo largo de esta hipotética cara B. La colaboración del HittenDani Meseguer deja un explosivo solo camino del epílogo y todo fluye de cara a ofrecer otra de las ofertas más interesantes de este nuevo trabajo.
Un trabajo que cierra la calma del “Último Tren”. Balada de inicio clásico y agradable tránsito, en elegantísimo crescendo, hasta su redondo y emotivo estribillo. Soldada con firmeza al libro de estilo y por ahí tan firme como predecible. En su letra y a lo largo de las distintas escuchas, no dejo de recordar la figura del que fuera líder de Los SuavesYosi Domínguez. Esa melancolía inherente a las composiciones del orensano. Dicho sea de paso, salvando todas las distancias.
“Magia” supone una opción más que interesante para todo el que busque un buen disco de heavy / hard en nuestro idioma. Recipiente de influencias que picotean entre lo más granado de nuestra escena y lo más selecto de allende nuestras fronteras. Basta echar un vistazo a la propia portada. Por ahí, y aunque como dije al comienzo el sonido de la caja no me termina de cuajar, el álbum ofrece una mezcla bien equilibrada entre claridad y pegada. En el debe va una duración algo escasa, apenas treinta y cinco minutos, que revierte en algunos temas un tanto escuetos. Con eso y con todo un álbum más que meritorio. Nos vemos en Estilo.
La temporada de conciertos en sala da sus últimos coletazos para dar la bienvenida a la llegada de los festivales. Así pues toca aparcar locales como la renovada Sala Estilo, antigua Sir Laurens, que el próximo 1 de junio albergará el paso por la capital asturiana de los madrileños Ciclón, el combo extremo catalán Ravenblood y los locales Tatami.