Reseña: Harakiri For The Sky «Scorched Earth» (AOP Records 2025)

Los austriacos Harakiri For The Sky se encuentran en ese momento de su carrera en el que cada nuevo álbum sacude a la escena post-black con inusitada fuerza. Controvertidos por naturaleza, la suya es una obra que acostumbra a no dejar indiferente a nadie. J.J. en voces y M.S. a cargo de toda la parte instrumental, profundizan en este “Scorched Earth” en toda su gama de registros habitual. Con la ayuda de Kerim “Krimh” Lechner (Dååth, Act of Denial, Septicflesh…) en baterías y de Jorge Cisternas (Humanotone), Tim Yatras (Austere, Autumn’s Dawn, Germ) y Serena Cherry (Noctule) pergeñan ocho cortes a los que adorna el arte de Brvno Gonzalez y que ha de ver la luz el próximo dieciséis de enero vía AOP Records.

Heal Me”, con colaboración de todo un Tim Yatras, entronca con la vertiente más elegante del dúo austríaco. Una tímida y simple línea de piano se abre camino por un cuidado prólogo hasta la irrupción de las primeras estrofas. J.J., siempre roto y desgarrado, traza una línea de voz en la más pura tradición harakiriana. Pero por si algo me gusta este primer corte es por los bellos adornos de las guitarras, así como por esos violentos cambios de ritmo por donde se colará su bien conocido post-black metal. Asegura la nota de prensa que nos han hecho llegar desde el sello que esta es una banda que sigue evolucionando con cada disco y el poso más alternativo de este puente central puede ser un ejemplo de ello. Que me agrada por cómo enlaza y funde esa tradición más vibrante de la banda con alguna línea de guitarra que bien podrían haber firmado unos Anathema del “Judgement”. Un más que prometedor arranque de álbum:

Larga introducción de nuevo con el piano como protagonista. “Keep Me Longing” pone de relieve a los HFTS más elegantes para después, y de forma brusca, dar salida a un arrebatado blast beat por parte de Lechner. Aún en esas partes más violentas, nunca desaparece el marcado carácter atmosférico que circunda su modo de entender el black metal. Así, el corte va desarrollándose sobre una maraña de cambios de ritmo, no tanto de tono, donde brilla el gran trabajo de M.S. en todo lo concerniente a guitarras. Buenos riffs y mejores melodías que enlazan estrofas siempre tristes y desesperanzadas. Para satisfacción de sus fans de siempre, el dúo ni mucho menos arriesga aquí. Me agrada el equilibrio que muestra la mezcla cuando la parte final funde voces, base rítmica, piano y arreglos sin que ninguna línea opaque a las demás. Y siento como una punzada en el corazón que el sello no haya tenido a bien comunicarnos quiénes han sido los responsables de grabación, mezcla y demás. Sea como fuere, cuando el piano sí que adquiere un mayor protagonismo durante el epílogo, no han sido pocas las veces que se me ha puesto la piel de gallina. Un clásico ya en lo que a sus discos se refiere, una fuerza emocional que no ha perdido un ápice de fuerza en estos años.

Sorprende la mayor luz que trasmite ”Without You I’m Just A Sad Song” durante su prólogo. No tanto la forma en que este se funde con la voz de J.J. conforme irrumpen las primeras estrofas. El contraste conseguido, de hecho, resulta en uno de mis momentos favoritos de todo el largo. Después, cual pequeño riachuelo, surge el lado más post-rock de la banda. HFTS van trazando así uno de los cortes con mayor personalidad del álbum. Esa misma personalidad que tanto enfrenta a los fans del género, siendo esta siempre una de esas agrupaciones ante las que parecen no caber medias tintas. Pero incluso su detractor más furibundo podrá reconocer la valía de las buenas melodías que M.S. enfrenta a la (siempre) desgarrada voz de su compañero de fatigas. En los marcados cambios de rumbo, cuando las guitarras adquieren una mayor gravedad, vuelve a ponerse de relieve la equilibrada mezcla que porta el disco. Buenos solos emergen además conforme la se acerca el epílogo. Y de nuevo la forma en que estos se funden con la voz no podría ser más acertada. Nada nuevo en su libro de estilo pero ejecutado con la seguridad y la firmeza que acostumbran. El final no solo es elegante sino que, además, porta alguna guitarra de gancho indudable. Quizá mi favorita de las ocho.

No Graves But The Sea” sorprende con un prólogo que acerca a los austríacos a las fronteras del doom de formaciones como los primeros Katatonia. Apenas un guiño antes de que la banda nos devuelva hacia un post-black lleno de baterías vibrantes y al que M.S. adorna con solos ágiles y eficaces. Un corte que me genera opiniones encontradas. Y es que su composición, ese clásico juego entre tonos, no podría ser más clásico. Por ende, tampoco resultar más eficaz. Tiene momentos de calma, también de furia, pero echo en falta algo más de riesgo. Ambos músicos están más que acertados en sus distintas parcelas y el invitado Lechner pergeña una más que interesante línea de batería. Pero se suceden las escuchas y no puedo evitar pensar que pasa algo inadvertida al lado de otros cortes de este “Scorched Earth”.

With Autumn I’ll Surrender”, que estrenaran allá por octubre de 2024, arremete ahora con una versión más contenida de su consabido black atmosférico. Nada de contorsiones ni experimentos con gaseosa. Desconozco si el tema nació ya con visos a anticipar al álbum pero no cuesta trabajo reconocer dónde traman una oferta más conservadora en comparación al mayor riesgo de, sin ir más lejos, “Without You I’m Just A Sad Song”. Lo que no quita para que coexistan buenos cambios de ritmo con melodías eficaces y todas su desesperanza y agonía habituales. Es la producción quien trata, aún de forma tímida, de sacar a la banda de ese cierto conformismo, de ese pequeño aletargamiento, con varios detalles en lo que al sonido de las guitarras rítmicas se refiere. Particularmente en las partes más calmadas. Esas donde, curiosamente, brilla el buen hacer de Lechner a los parches. Un cierto cúmulo de clichés, en definitiva, que no por ello un corte que sobre en ningún caso.

En “I Was Just Another Promise You Couldn’t Keep” sí que aprecio un mayor riesgo, aún cuando el prólogo no podría ser más leal a los postulados sobre los que se ha desarrollado la carrera del dúo. Hay buenos riffs en estos primeros compases. También unas voces que ganan en detalles con respecto al resto de entregas. Las partes más calmas se arriman más que nunca al precipicio del post-rock y HFTS colisionan hábilmente con su desgarro habitual. Buen juego vocal el que se trama aquí. Especialmente en las partes más violentas. En las más acompasadas M.S. pone todo de su parte para que las guitarras aporten todo el color posible a la composición. Podría decirse incluso que este es el corte más brillante de los ocho en lo que a trabajo de guitarras se refiere. Una banda que se aferra a sus tradiciones sin que ello implique anquilosarse en una única manera de entender el black metal.

Too Late For Goodbyes” con Lechner a puro blast beat en un inicio descosido, que pronto atemperan con la irrupción de las primeras estrofas. Es el último corte en varias de las ediciones del álbum, y lejos de condensar en una única composición muchas de las ideas que porta el álbum, HFTS retornan a sus orígenes con otro de esos cortes bifocales en los que tanto y tan bien se manejan. En una de sus habituales y pequeñas islas de tranquilidad surge la cristalina voz de Serena Cherry, verdadero contrapunto al registro desgarrado y melancólico tan habitual en J.J.. Un más que digno y funcional cierre a un (pienso) muy buen disco de los austríacos…

… salvo en las ediciones cuyo honor corresponde a “Street Spirit (Fade Out)”, versión de las luminarias alternativas británicas Radiohead, que la banda transfiere a su terreno con el tino con el que ya remozaran cortes ajenos en el pasado. “Mad World” de Tears For Fears sin ir más lejos. Voces limpias y un (hasta cierto punto) respeto por el original para alivio de los fans de la banda de Thom Yorke.

“Una instantánea del mundo en que vivimos” proclama la nota de prensa. Harakiri For The Sky amplían sus registros para seguir donde lo dejara el interesante “Mære” de 2021. Un compendio de muchas de las ideas que les han hecho cabeza visible de un género y, como apunté por ahí atrás, les han granjeado tantas filias como fobias. No solo por el tipo de propuesta que realizan como por la manera en que han sido capaces de edificar un sonido al que poder llamar propio partiendo de unas premisas básicas tan marcadas. En un género que a veces puede pecar de cierto anquilosamiento, el dúo emerge como ese faro que nos desvía del desastre. Aunque sea en un mundo en ruinas.

Texto: David Naves

Honara: Disco Debut y Presentación en Directo

El sexteto post metal ovetense Honara presenta «Covenant» como anticipo a su próxima ópera prima «Resemblance» que verá la luz el 7 de enero.

La formación compuesta por Guillermo Villán (batería), Antonio Alcaide (bajo), Raúl Fernández, Moisés Fernández, Carmen García (voz) y Robert Smith ha desvelado varios detalles del trabajo. El proceso de mezcla y masterizado ha corrido a cargo de Nacho Angulo (Treeline Audio). La portada es un diseño de Francisco Sánchez (Wildlife Frankie) y han contado con la colaboración de José Mora (Totengott, Mad Rovers, Humo) a las voces.

El próximo sábado día 4 de enero presentarán el tema y el resto de composiciones de su álbum debut en la Sala Telva de La Felguera (Langreo) junto a los progresivos avilesinos Narwhale.

Entrada anticipada online 7€ a través de la web https://salatelva.es/

Agenda: Fin Del Mundo actuarán en Oviedo

El cuarteto post rock argentino Fin del Mundo tendrá parada en la ovetense sala La Salvaje dentro de su extensa gira estatal para presentar en vivo su próximo disco de estudio «Hicimos Crecer Un Bosque» que verá la luz el 18 de octubre a través del sello gaditano Spinda Records.

La cita con las de Buenos Aires tendrá lugar el domingo 25 de agosto, mientras tanto continúan desgranando adelantos de su esperada nueva obra de estudio. Si en el mes de julio adelantaban «Vivimos Lejos«, ahora presentan su nueva composición «Una Temporada En El Invierno» también producido por la propia banda. Grabado entre el estudio Unísono Cerati por Estanislao López y el estudio Albatros por Nicolás Aimo, también a cargo de la mezcla, el proceso de masterizado se llevó a cabo en el estudio Metamorfosis por Sr. Warrior

Entrada anticipada 12€ a través del siguiente enlace:
https://lasalvajeoviedo.com/evento/fin-del-mundo/

Reseña: Eternal Storm «A Giant Bound To Fall» (Transcending Obscurity Records 2024)

Pues ya tenemos de vuelta a los chicos de Eternal Storm, la banda formada por Daniel Maganto (bajo, guitarras, voces), Daniel R. Flys (bajo, teclados, guitarras, voz principal) y Jaime Torres (bajo, guitarras, teclados, voces). No están solos en este envite pues se han rodeado para la ocasión de gente como Eloi Boucherie (Vidres a la Sang), Gabriel Valcázar (Wormed, Cancer, ex-Aposento), Rober Bustabad (Ovakner, Ruinas…) o un tal Dan Swanö, quien por cierto, carga con las debidas tareas de mezcla y master. Con el Aversio Humanitatis Simón Da Silva y el Terroristars Carlos Santos al mando de las grabaciones, sumado al artwork de Leoncio Harmr (Seth, Ars Moriendi, Lumen ad Mortem…), “A Giant Bound To Fall” fue puesto en circulación por el pujante sello indio Transcending Obscurity Records el pasado dieciséis de febrero.

La primera patada que da el álbum no podría resultar más determinante. “An Abyss Of Unreason”, que emerge de entre las profundidades, con un cierto aura misterioso inundando cada acorde, hasta llegado el momento en que la batería comienza a tomar cartas en el asunto. Es ahí donde nace la cara más melódica de la banda ahora radicada en Edimburgo. Pasan algo más de dos minutos cuando Eternal Storm, por fin, se hacen carne, promulgando su bien conocido melodeath sobre un nítido y potente blast beat. Aquí me agrada cómo la banda plantea las estrofas. La variedad tonal que muestran, la forma en que la producción carga con las distintas líneas incluso. No cuesta nada diferenciar los elementos presentes y equilibrio es la palabra que más acude a mi mente. Los estribillos, más acomodados, exudan melancolía. Y si me agradan las distintas contraposiciones que muestran aquí, no menos esos contornos más técnicos que irrumpen en el corazón mismo de la composición. No le faltará razón a quien piense que el arranque del disco peca de cierta pretenciosidad. Lo cierto es que como reza el tópico, estamos ante un corte de esos que ganan una barbaridad con las distintas escuchas. Repleto de capas, pequeños grandes detalles y decenas de aciertos.

Con todo un Sven de Caluwé (Aborted) colaborando por ahí, “A Dim Illusion”, que fuera una de las cartas de presentación de este nuevo largo, acomete firme un metal a medio gas, discurriendo ahora bajo una fuerte presencia sinfónica, que no hace por más que agigantar el deje más melancólico de este segundo corte. Interesante en cuanto a voces, ese rugir clásico del estilo, pero en las cuales creo adivinar flirteos de trazas más próximas al black más melódico. Aledañas a esas voces más agrias y ásperas surgen, claro, hábiles engarces entre estrofas. También pequeñas islas de calma tensa y que por alguna extraña razón tanto me recuerdan a los germano islandeses Árstíðir Lífsins. Desde luego no nos encontramos ante el clásico corte facilón y “radiable” sino ante una muestra más tanto de su buen nivel técnico como gramático. El fenomenal tronco central que apuntala la composición y el doble juego vocal que preceden al largo epílogo se sueldan al subconsciente con una fuerza y sentimiento inusitados. Estupendo trabajo.

Así las cosas, “There Was A Wall” arranca en tonos calmos y elegantes, dibujando un pequeño oasis antes de que la tormenta desate toda su furia superados los dos minutos de reloj. Y lo hace derivando hacia el lado más pesado y rocoso del trío antes radicado en la capital. También melódico. Hay voces limpias que bien podrían recordar a Alcest y propuestas adyacentes. Es un corte no tan ambicioso en cuanto a duración se refiere, pero eficaz en cualquier caso a la hora de ampliar el rango influencial de este segundo disco.

Last Refuge”, con el ex-miembro Kheryon echando un cable en voces, contrasta con su inmediata predecesora de tanto en cuanto vuelve a desatar a los Eternal Storm más nerviosos en la que es por lo pronto una de las líneas de batería más decididamente ágiles de todo el largo. Aquí me gustan los contrastes que producen las voces limpias contra los blast beats. Y el negativo de estos, esas voces rocosas y oscuras en contraposición a unas baterías más juguetonas y diversas. Toda la composición parece avanzar a base de contrapuntos, lo que hace por convertir a este en uno de los cortes más peculiares, también interesantes, de este nuevo tracklist. Que abraza el black melódico en mayor medida y lo colisiona con estrofas de un muy marcado tono épico. Todo el trabajo en cuanto a guitarras que los chicos despliegan aquí me resulta más que digno. Tanto en las partes más nervudas como en aquellas donde reina una extraña calma y que por momentos parecen lindar con el post-rock más al uso. El solo que atraviesa el corazón mismo de la composición tiene un gancho de mil demonios. Es cierto que el epílogo se me atraganta a veces, quizá demasiado discursivo, pero en cualquier caso aprecio el juego entre capas que propone cerca ya del final.

La instrumental “Eclipse”, corte más rácano en cuanto a duración de todo el largo, supone otro pequeño oasis entre las largas diatribas que Eternal Storm han propuesto para esta nueva obra. Opera desde unos acomodados sintes a los que se irán sumando guitarras tibias y afinaciones leves que, de nuevo, me llevan a pensar en bandas cercanas al post-rock. La pausa antes de la tormenta, que casi parece invitar a la reflexión sobre el disco mismo. Sobre lo oído antes y lo que resta de aquí al final. Mi mayor pega al respecto es sentir que ese crescendo final bien merecía un mayor desarrollo, si bien teniendo en cuenta que la duración total del álbum supera con creces los sesenta minutos tampoco seré quien eleve a mayores la queja.

Superada la calma, “Lone Tree Domain” vuelve para poner las cosas en su sitio, Eternal Storm retornan aquí a una visión clásica del género, embutida en un medio tiempo que deja traslucir, creo que de forma equilibrada, la fuerte raíz progresiva que emana de algunas de sus composiciones. Con eso y con todo el riff que alimenta alguna de las estrofas aquí no podría ser más simple ni tampoco poseer más gancho. Pero es una vez más en la creación de los distintos contrapuntos donde la banda parece hacerse más fuerte. Se ensanchece* que diría Jebediah Springfield. El calmo tronco central derrocha tanta elegancia como melancolía, estupendos coros de Eloi Boucherie aquí. El viraje hacia una mayor intensidad que propicia el epílogo puede resultar algo brusco, al igual que ese retorno a la calma en el cual creo divisar ecos de los Cynic más recientes. En todo caso otra composición ágil y atrevida, resuelta con pericia desde el plano técnico y que viene a hablar y no precisamente mal del momento creativo en que se encuentran.

* https://www.culturaocio.com/tv/noticia-palabra-inventada-simpson-llega-diccionario-20180306173007.html

The Sleepers” carga con el prólogo más extraño de todo el tracklist. Esas curiosa línea de batería serpenteando entre entornos tranquilos, a los que da pie posteriormente dibujando un metal paciente, de retazos casi shoegaze, que al virar hacia una mayor gravedad, acercan a Eternal Storm a territorios más propios del post-black más atmosférico. Juega un papel crucial aquí la colaboración de Dan Swanö, que termina por convertir a este en otro de los cortes más diferentes de todo el tracklist, con nombres como Heretoir o Ghost Bath acudiendo a mi subconsciente tras cada escucha. Cierto que sobre el papel y en términos puramente gramáticos no llame mi atención en la medida en que lo hacen otras entregas dentro del disco. Cierto también que aún así, su divergencia con el resto de cortes no hace sino aumentar su valor dentro del mismo.

Es entonces cuando llega “The Void” y desata la versión más descarnada, enfebrecida y casi diría furibunda del trío, que transiciona ahora hacia un death melódico cargado de fuerza y nervio. Baterías que vuelan, riffs que sacrifican complejidad en pos de una mayor pegada y voces maledicentes. Es desde luego un corte mucho más autoconsciente que aquella “A Dim Illusion”, lo que no quita para que en su tronco central anide un más que interesante y cuidado contrapunto entre las líneas de guitarra y voz. También un epílogo donde asoman los Eternal Storm más atmosféricos.

El cierre es para el tema título “A Giant Bound To Fall”, que me agrada por esa textura en crescendo desde lo reposado del prólogo hasta un entorno cercano al doom metal, inédito a lo largo de todo el álbum. Eternal Storm parecen fiarlo todo aquí a su propia pericia, trazando hábiles melodías de guitarra a modo de engarces entre estrofas, más asimilables a los grandes tropos que atraviesan este gigante destinado a caer. La pieza final del engranaje, el final de un viaje de casi setenta minutos, se dice pronto, donde sin embargo la atención apenas se distrae un instante…

… lo cual resulta en cierto modo fascinante. A través de las diversas escuchas a los nueve cortes que conforman este nuevo álbum de la tormenta eterna, pocas o muy pocas son las veces que mi atención se ha podido desviar del mismo. El paso que la banda ha dado desde su primer álbum, siento mientras escribo esto con “Last Refuge” sonando de fondo por enésima vez, es gigantesco. Y lo digo a sabiendas de que “Come The Tide” ya fue uno de los trabajos más apreciados de todo dos mil diecinueve. Pero esta nueva obra tiene casi de todo. Desde lo elegante y preciso de la producción pasando por la titánica labor gramática y terminando por la forma en que es capaz de picotear entre géneros sin perder jamás un único tronco común. Fiereza, gancho y elegancia conjugadas con precisión cirujana. Si buscaban su propia confirmación desde luego han dado en el clavo.

Texto: David Naves

Agenda: Grima + Ultar en Oviedo

Grima, señores de los bosques siberianos, regresan a Oviedo inmersos en la extensa gira estatal «Under The Sign Of The Last Spruce 2024» para presentar su nuevo EP «Red Forest Ritual» publicado en el mes de febrero por Naturmacht Productions.

La cita será el próximo viernes 10 de mayo de nuevo en el Gong Galaxy Club y compartirán escenario con su alter ego Ultar, quinteto que cuenta en su filas con los Grima Morbius, Vilhelm, Vlad y Denis Susarev. El combo post black metal presentará a su vez su último lanzamiento “At The Gates Of Dusk” publicado en el 2022. Entrada anticipada 18€ disponible a través del siguiente enlace:

Agenda: Downfall Of Gaia + Syberia en Oviedo

Parada en el ovetense Gong Galaxy Club del combo post black metal germano Downfall Of Gaia dentro de su tour estatal junto a los catalanes Syberia. La cita tendrá lugar el próximo sábado 27 de abril.

Los teutones presentarán su nuevo lanzamiento discográfico «Silhouettes Of Disgust» editado en el mes de marzo vía Metal Blade Records. Obra conceptual, su narrativa se centra en las historias de ocho personas diferentes, residentes de una metrópolis ficticia, cada una con sus propias preocupaciones y luchas como la soledad, la adicción, el miedo al mañana, la presión de la sociedad, el trabajo y cosas que muchos conocemos muy bien.

Por su parte Syberia llegarán a Asturias directamente de su reciente tour europeo e inmersos en la promoción de su último disco de estudio «Statement Of Death«, editado el año 2022 también a través del sello norteamericano Metal Blade Records.

Entrada anticipada disponible a través del siguiente enlace:
https://entradium.com/events/downfall-of-gaia-syberia-oviedo

Horarios:
Apertura de puertas 20:30 horas
Syberia 20:45 horas
Downfall Of Gaia 22:05 horas

Crónica: Testaferros + Azure (Gijón 22/3/2024)

Noche para tomar el pulso a la escena instrumental asturiana la propuesta en El Tizón gijonés el pasado 22 de marzo mediante las descargas del dúo Testaferros y el ahora cuarteto Azure. Poca gente, sí. La jornada muy desapacible y en especial el hecho de que vivimos rodeados de oferta mientras la demanda parece más rácana cada vez. En cualquier caso y sin ni mucho menos querer leerle la cartilla a nadie, la noche vino a darse más o menos como sigue.

Faltan dos para las nueve cuando Kiki Dee en baterías y Pablo Jonte a la guitarra hacen suyo el pequeño pero coqueto escenario de la sala gijonesa. “Venimos a hacer un poco de ruido” proclama Jonte y ciertamente, para ser solo dos músicos en escena, no podemos afirmar que la fiesta que montan sea pequeña. Deslizan temas propios, sobre alguna que otra base programada, que resultan en cierto modo rockeros pero también bailables. Como una hydra de tres cabezas entre el rock más clásico, el metal más resultón y pequeños pero indisimulados devaneos hacia el indie.

La mezcla, lejos de resultar deslavazada o poco cohesiva, ya digo les convierte en una formación muy a tener en cuenta. Llaman “Rounds” a sus temas y mientras que el primero de ellos resulta más electrónico y bailable, el siguiente deriva más hacia el puro rock and roll y el tercero se atreve a pisar territorios más propios del metal, con Dee percutiendo impertérrito su sufrido kit de batería.

Hubo lugar igualmente para las versiones, que desprovistas en gran medida de voz y tamizadas por la peculiar idiosincrasia del dúo, no pudieron resultar más refrescantes. La primera de ellas, nada menos que “Immigrant Song” de Led Zeppelin, sorprendió a propios y extraños. Si que puso voz Jonte a otra de las versiones de la noche, en este caso “Figure It Out”, de un “grupo que está muy de moda ahora y les hemos plagiado”. Se refería, claro, al dúo británico Royal Blood. Y ya fuera intuición o casualidad, lo cierto es que tenía apuntados en mis notas a Mike Kerr y Ben Thatcher como influencia directa de los asturianos.

Contó Jonte que una vez visitaron una pista de skate y que como vieron que lo de patinar no era lo suyo, pues grabaron un videoclip allí. Tiempo, pues, para “Round 2”. Tras ella llegaría un pequeño guiño a Azure. O más bien, al tributo de varios de sus componentes a los estadounidenses Rage Against The Machine en forma de curiosa revisión del “Bulls On Parade”. “No fuimos muy originales cuando les pusimos los nombres, (a las canciones) esto se llama “Round 1”, que a su vez anticipa nueva ración de sus particulares versiones, desprovistas de voz y pasadas por su inconfundible filtro, “Fuel” de Metallica o “Cowboys From Hell” de Pantera nunca habían sonado en la forma en que lo hicieron el viernes. Diferentes, divertidos, sin duda nos gustaron.

Con el ahora cuarteto Azure uno ya va sobre seguro. Son ya muchas las veces que les hemos visto, en escenarios de todo pelaje además, y es una de esas bandas que ya fuera antes en formato trío o ahora ya con Dani como miembro de pleno derecho, rara vez fallan. Así las cosas y cuando faltan diez para las diez, salen a escena con su ya habitual y casi diría que indivisible puesta en escena. Las luces, síncronas a los propios pulsos de sus composiciones, resultan y de pleno derecho un integrante más del combo asturiano.

18” arranca la noche para ellos y el sonido del que gozan, si bien un tanto sucio de entrada, no podría resultar más redondo toda vez el corte avanza entre la psicodelia más leve y el post-rock más elemental, con un estupendo Soto a las seis cuerdas. Y es que la forma en que montan sus cuidadas progresiones en estudio y cómo las desarrollan luego en directo, con un Dani Fernández ya perfectamente integrado, no deja de asombrar a quienes, como yo, tienen la creatividad de un zapato. El asunto exige, asumo, no poca pericia. Nacho en baterías comanda esta banda con mano firme y licks de batería de los que remueven todo el cuerpo. Armados como digo con una iluminación solidaria a sus propios acordes, Azure se nos revelan como una de las grandes bandas del género en nuestro país. Lo sentimos así y el show del viernes no hizo más que darnos la razón.

En su contra se puede alegar lo extenso de sus composiciones. Lo alargado de ciertos pasajes, contrario a encarnaciones instrumentales más rácanas y también menos exigentes. Ambiciosos dirán unos, pretenciosos otros tantos, pero lo cierto es que la manera en la que funden atmósfera y nervio a través de “Luz Solar”, con el suelo vibrando realmente a cada nota del bajo de Rojo, no puede resultar más sincera, más real. “Constelación VI” y ese prólogo que me enamoró ya desde las primeras escuchas de aquél “Amor Fati” de 2021, siempre funciona. Su cariz por momentos casi espacial se acrecentó por una casi omnipresente luz azul.

Llegó el turno entonces para “Hielo Sumergido”, su hasta la fecha único tema con voz, ese donde Dani descuelga su guitarra, echa mano del micro y vuelve a entregar una gran interpretación. Azure parecen haber encontrado la cuadratura del círculo en su figura, en un caso que nos recuerda en gran medida a la entrada de Aitor Lucena (ALMS) en Narwhale. Hechos el uno para el otro. Pero volviendo a lo que nos ocupa, decía antes de los licks de batería de Nacho y pocos que me retuerzan como el que realiza aquí y que introduce en la parte final de la canción. Magníficos, quién dijo que el rock instrumental era aburrido.

Azure volaron altísimo en el vibrante epílogo de “Enkrateia”, con el suelo y las paredes del Tizón vibrando al son que marcaba el cuarteto. El final con “Un Nuevo Amor”, no sin que antes Dani pronunciara los debidos agradecimientos, nos confirmó una vez más a Azure como una de las propuestas más interesantes salidas del Principado en mucho tiempo. Que nos dure.

En cuanto a lo acontecido nada más. Mandar un saludo a las dos bandas y, como siempre, nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz