Primera y esperemos que no última edición del Monorock en la localidad de Corvera, nacida bajo el paraguas del Rockvera y que vino a reunir a las bandas Azure, Ochobre y Ofensivos. También exposición fotográfica, con instantes inmortalizados ya para siempre a cargo de Felipe Suárez (Keep The Flame) y José Ángel Muñiz de este mismo medio. Y como colofón, o más bien como anticipo a la música propiamente dicha, una charla de la que pronto tendréis noticias y que juntó en El Llar a la buena gente de Piratas de Libertalia, Pablo García (WarCry), Lady Ani y Dani G. (Last Days Of Eden), el propio Felipe Suárez y servidor. Y no me quiero olvidar de una grande como es Rheme Peláez, que estaba invitada a la charla y la que un percance de última hora impidió su presencia en la misma. Vaya un abrazo grande de nuestra parte.
Usando un latiguillo muy Simpsons, sabéis de sobra que tengo debilidad por la familia amarilla, “era mi primerito día” y ciertamente uno siempre ha resultado más elocuente con la palabra escrita que hablada. Sirva esta misma crónica como prueba más que fehaciente. Sea como fuere un rato que de tan agradable (“prestosa” diría el guitarra de WarCry después en sus redes) se nos pasó volando a todos. Esperando repetir, sea de nuevo como participante o como mero y simple escuchante.
Hecho pues el obligado recorrido por la exposición fotográfica y toda vez arreglamos eso que llaman “la escena” como buenamente pudimos, tocaba recibir al ahora cuarteto instrumental Azure. O no. Porque es precisamente su (hasta la fecha) único corte con voz, el fenomenal “Hielo Sumergido”, el encargado de iniciar las hostilidades. El empaque que le otorga a la banda no ya la voz de Daniel Fernández Barata sino también su guitarra, forma parte indivisible ya de su propuesta.
Una propuesta en donde la luz, o la ausencia de esta, parece del mismo modo intrínseca al tipo de música que realizan. Pasajes casi espaciales, atmosféricos, lindantes al mismo tiempo con lo onírico y lo terrenal. Nunca he ocultado mi pasión por lo que hacen y ruego me perdonéis ciertos epítetos grandilocuentes. No fue poca la audiencia que congregaron. Diría incluso que fue la banda del cartel que más público llegó a concitar la noche del pasado viernes.
“Luz Solar”, con la banda bañada en obligada luz azul, sirvió tanto como para cerrar el repaso al Ep «Oxímoron» de 2023 como para poner en la palestra su lado más denso y quizá enigmático. Su música multiplica matices y, perdón por insistir, en la que la luz juega un papel central y primordial. Que complica la labor fotográfica pero contribuye en gran medida a agigantar su peculiar manera de entender el rock instrumental. Da buena fe de ello el contraste que produce en el Llar la irrupción de una potente luz blanca toda vez el corte alcanza sus recodos más calmados.
Aunque si hubo un corte que capturó la atención del público ese fue “Un Nuevo Amor”, de su primer álbum “Amor Fati”. Y lo hizo con la irrupción de un jovencísimo grupo de percusión perteneciente a la avilesina Fábrica de Músicos y que pobló el Llar de móviles en alto inmortalizando el momento. Agradó, además, por algo que se había hablado en la charla. Ya se sabe: qué tan necesario es el relevo, urge meterle el gusanillo del rock a una chavalería que, de otra manera, raro, difícil o muy complicado contacto tendría con esta música que tanto amamos. Gran detalle en definitiva.
Pero su descarga no culmina aquí, siendo por ahí “Enkrateia” la encargada de cerrar el show mostrando la vertiente más gruesa, potente y afilada de su rock instrumental. Algo más de sesenta minutos donde vino a quedar claro una vez más tanto el buen nivel en el que se encuentran instalados como toda la serie de peculiaridades que elevan su personal manera de entender la música. Cierto que a los menos asiduos a este tipo de propuestas, a sus tan inevitables como largos desarrollos se les pueden hacer cuesta arriba. Atragantar incluso. Pero servidor los disfrutó de lo lindo.
La posterior salida de Ochobre y su punk combativo (valga la redundancia) supone un giro de ciento ochenta grados al festival. No exenta de problemas, de hecho, con una caja de batería o uno de los micrófonos encargados de recoger su sonido queriendo tener su propia cuota de protagonismo.
Cierto es que se produjo cierta desbandada de gente tras la descarga de Azure pero no es menos verdad que, quienes nos quedamos, disfrutamos de buenos cortes de punk hiriente y reivindicativo como “Somos”. Dos guitarras, bajo y batería, voz y gaita, su idiosincrasia no podría resultar más asturiana y nombres como los de Dixebra o Skama La Rede, qué duda cabe acuden al subconsciente de uno durante el rato que ocupan sobre las tablas. Huelga decir de todos modos que su propuesta resulta un tanto perpendicular a un medio como este. También, y aunque no guste uno de personalizar en exceso las crónicas, me sentí algo mareado durante su show y hube de buscar refugio en las cómodas butacas del Llar.
Independientemente de gustos, Raquel se muestra como una frontwoman (¿cómo sería el término en asturianu?) de auténticas garantías. Jugando entre registros, sin parar de moverse en ningún momento y buscando siempre la tan necesaria conexión con el público. Conexión que se produce cuando proclama aquello de “contra xenocidios y pola llibertá de los pueblos”. Proclama a la que nos sumamos no ya nosotros sino cualquier ser humano con un mínimo de razón y empatía.
Cumplieron. Ya digo que su propuesta nos resulta un tanto ajena. No puede uno llegar a todo (es imposible) pero pese al malestar que sufrí (nada grave, no se preocupen) me resultaron agradables en su mezcla de punk, folk y pequeños pero marcados flirteos con el hardcore. De volvernos a encontrar en un futuro prometo acudir con los deberes hechos.
Tampoco es que el punk metal rap (disculpas a César Strawberry por adueñarme del término) de Ofensivos sea un género en el que nos prodiguemos por aquí. Pero “Perdón x El Retraso” pasó por las reseñas de esta web y cumplió a la hora de dejarnos con ganas de contemplar las evoluciones de la banda sobre un escenario.
Evoluciones que tienen mucho de performance. Desde sus ropas hasta la curiosa forma de irrumpir en escena, arrastrados (y no es un decir) a ella por el bajista y confesor Padre Eusebio. Con un clásico como Pablo Viña en baterías y echando mano de la introducción de ese último álbum, nos preparamos para dar buena fe de una de las propuestas más irreverentes y socarronas que el actual panorama de la música asturiana tiene para ofrecer.
Esa irreverencia, ese espíritu no quisiera decir incorrecto pero desde luego sí que obedeciendo al propio nombre del quinteto, es algo que le queda claro al público desde “Los Guajes De San Ildefonso”, que engarzan con “Mal, Muy Mal”, coreada a grito por el público del Llar. “Quiero SerAcústico” y “Cuarto Milenio”, donde me quiere sonar el abyecto personaje al que dirigen sus miras, traen al recuerdo a trabajos anteriores de la por momentos inclasificable banda astur.
Pero es “Réquiem Por Albert” una de las que recibo de mayor grado. Quizá por lo muy atragantado que tengo al personaje sobre el que ironizan y que desde luego no sería el único en salir mal parado de las iras ofensivas. Balones que vuelan, peleas de escobillas de váter y una “Abascall Of Duty” que retumba en todos los rincones del Llar. Con Kike Collado subido a las tablas en silla de ruedas y a quien deseamos pronta y total recuperación colocan a la igualmente infame Susanna Griso en la diana al tiempo que encaran un final de set donde vimos al Llar (y es una pena) con un aspecto algo desolado en lo que a público se refiere. Y aunque echara en falta “Jodida Chancla”, qué duda cabe que pese a mi pasajero embotamiento disfruté de esa “Nos VimosEn Serín” donde fusilan aquél viejo (y controvertido) clásico de los vascos Soziedad Alkoholika. Socarrones, críticos, disfrutones y con el punto justo de irreverencia y mala leche. Es cierto que su propuesta a ratos recuerda en gran medida a los Def Con Dos del mentado César Strawberry, pero no es menos verdad que los disfruté a pesar de los mareos. Dichosos catarros.
Fue una jornada llena de nuevas experiencias para nosotros. Tanto la exposición fotográfica como la charla, ambas nos han venido dadas sin nosotros haber hecho otra cosa que no sea tratar de estar al tanto de las cosas que pasan dentro y fuera de nuestros escenarios. De ahí que la satisfacción no sea precisamente pequeña. Y aunque a veces la salud ponga trabas, tened por seguro que, en la medida de lo posible, por ahí andaremos dando la lata con la cámara y la libretina.
Vaya un abrazo enorme a la buena gente del Rockvera, a Piratas De Libertalia, a los compañeros de charla, a Felipe Suárez (tremendas fotos como viene siendo habitual, amigo) y al resto de músicos y sin embargo amigos con quienes nos cruzamos. También a los habituales que no fallan nunca y finalmente el deseo de seguir viéndonos en siguientes fechas. La rueda no se detiene y nosotros tampoco.
La primera entrega del Monorock Fest, evento nacido bajo el paraguas de la organización del festival corverano Rockvera, confirma sus horarios.
Con apertura de puertas a las 19 horas se podrán disfrutar de las exposiciones fotográficas protagonizadas por Felipe SM (Keep The Flame) y José Ángel Muñiz. A las 19:30 horas arrancará la charla coloquio moderada por los Piratas de Libertalia y que contará como invitados con Pablo García (Warcry), Lady Ani y Dani Dynamita (Last Days Of Eden), Felipe SM y nuestro redactor David Naves hasta las 21 horas. A partir de las 22 horas darán inicio las actuaciones musicales del festival con los siguientes repartos de tiempos:
El Monorock Fest nace con un formato reducido respecto al Rockvera, para ofrecer una nueva alternativa musical en la comarca. Un punto de encuentro de músicos y público, para calentar motores de cara al 2024. El evento abre una taquilla inversa para que en un ejercicio de responsabilidad el espectador decida cuanto pagar.
Tercer episodio de la saga del error que el músico asturiano Mike Stamper iniciara allá por 2016 con “Ended By Error” y continuara al año siguiente con “Extended By Error”. El ovetense diserta sobre el error y sus consecuencias. También sobre autosuperación y cómo dejar tras de sí la nostalgia y el dolor. “Emerge From Error” fue producido, grabado y mezclado en los StampcoreStudios IV y contó más tarde con masterización de Dani Sevillano. Cuenta con las colaboraciones de Andrés García (Yuggoth), Nathan Cifuentes (Vendaval, Argion), Dmitry Stalingrado (Soldier, Sound Of Silence) y Cristian Iglesias (Eden, Lakkra, The Feat).
La intro “(E)merge” funde arreglos más propios de la electrónica más casual con guitarras graves para conducir, en hábil y lúcido crescendo, hacia una “Deliria” donde el carbayón cuenta con la colaboración de Cristian Iglesias. Es un corte de arranque sorprendentemente reposado, que parte peras con el tono más arrebatado de la introducción para conducirse después a terrenos más propios y asimilables al disco instrumental que tenemos entre manos. Me agradan esas guitarras y el modo en que se funden riffs y melodías. Solos nunca arbitrarios, en gran medida solidarios al tema que los alberga. Pequeños arreglos sinfónicos enriquecerán la mezcla como anticipo de un comedidos solo de guitarra. Hay ecos aquí que me recuerdan a los Cynic más recientes. La dupla inicial no pervierte ni mucho menos el canon habitual de este tipo de entregas, pero mantiene un equilibrio en forma y fondo realmente exquisito.
“Hacker Of Nature”, especialmente durante el prólogo y también durante sus primeros riffs, por alguna razón que se me escapa, me recuerda a Unexpectance, la banda con la que Stamper editara el fenomenal “Vortex” allá por 2022. Este es un corte en cierto sentido más espacial. Algo a lo que ayuda esa mayor carga atmosférica que parecen otorgarle producción y mezcla. Algo más diversa en lo que a ritmos se refiere, le sirve al de la capital del Principado para sacar pecho en lo que a construcción de riffs se refiere, siendo estos algunos de mis favoritos de todo el redondo. El solo sí que ahora tiene algo más de nervio, vibrando en tendencias más puramente solistas, más desligado del tema que soporta si me paro a compararlo con el que ocupaba “Deliria”. En cualquier caso un corte que me agrada por su variedad rítmica y ese deje más espacial e incluso etéreo que emana de su producción.
“Ovr Legacy Ov Deprecation”, con Dmitry Stalingrado a bordo, sorprende por los aires orientales que dibuja durante el prólogo. También por unos riffs que, aunque sea de manera leve, me llevan a pensar en bandas como TesseracT, Meshuggah o Vildhjarta sin que ello llegue a disociar a este corte del resto del álbum. Stalingrado deja un solo a ratos flamígero, acentuado por la mayor vibración que emerge de la base rítmica en su parte final. Llamativa la calma que surge después, el piano que la alimentará y el tono parcialmente más épico que porta la composición camino del epílogo. Distintos solos revisten este tramo final, que habrá de teñirse de una cierta melancolía en un último tramo que termina por conformar uno de los cortes más diversos, completos y atrevidos de todo el disco. Por ahí habrá unas ideas que me conquisten más que otras, la cabra tira al monte, pero ha terminado por convertirse en una de mis favoritas tras las sucesivas vueltas al álbum.
“Ex Luminix (Dark Mode)” inprime desde un primer momento una mayor gravedad en lo que a riffs se refiere, con unas guitarras gordas como vena de cantaor. Muy presente la base rítmica en un corte que resulta puro retorcimiento, llevando a Stamper a lindar con tropos rayanos en el progresivo más casual y contemporáneo. Como si el álbum acogiera de pronto el ideario de unos Haken, unos Leprous, reinterpretándolo, haciéndolo suyo, confiriendo al tracklist una mayor riqueza en lo que a influencias se refiere, apoyándose en una variedad riffera que primero epata y después engancha. Bien es cierto que el solo, en comparación con otros que pueblan este “EmergeFrom Error”, no resulta tan llamativo ni redondo, si bien me agrada por cómo Stamper se atreve a situarlo sobre esa base rítmica a puro blast beat. Corte interesante aunque pienso que algo lastrado por esos cuatro minutos de reloj. Mal acostumbrado que está uno a temas cada vez más extensos, parece ser.
Sea como fuere el caso es que “Intercept & Handle” viene para representar la cara más árida por violenta del proyecto. El disco continúa por esa senda de baterías vibrantes del corte anterior, y la reviste de alguno de los riffs más dementes de todo el largo. Una composición de esas que pondrá a prueba la paciencia de los fans más clásicos, que me recuerda a ratos al Ihshan del fantástico “After” y que parece aferrarse a su propia demencia cara a construir uno de los cortes más atrevidos y disonantes de “Emerge From Error”. Intensidad y buen hacer en lo que a ejecución se refiere se dan la mano aquí, trasportándonos hasta rozar los páramos del metal extremo sin que ello signifique renunciar al buen gusto técnico, si bien hay alguna línea que otra demasiado predominante en la mezcla y el corte está por ahí cerca de descabalgar. No creo que sea el caso, pero sin ir más lejos siento que, por ejemplo, las melodías más ligeras del epílogo bien merecían algo más de presencia. Un corte que disfruto de todas formas.
“Dominion Of Error”, primer corte que conocimos de este trabajo, ya me agradó entonces con esa reposada introducción y la forma en que Stamper la rompe con guitarras graves y pesadas. Vuelve a emanar aquí ese aire casi espectral, que enfrentado a esas afinaciones tan gordas y revestido por esos finos arreglos sinfónicos termina por dotar de una gran personalidad al que pienso es uno de los cortes emblema del álbum. Por equilibrio, por clase, por abrazar en su medida justa al metal contemporáneo sin renunciar al clasicismo que fluye en cada solo de guitarra. Cynic es de nuevo un nombre que acude a mi subconsciente, curiosamente en las partes más calmas, mientras que las más ennegrecidas y vibrantes el abanico se ampliará de forma casi dramática. He llegado a pensar en Persefone o In Mourning con las distintas escuchas. Tiene que ser buen síntoma.
“Winterpark”, a la sazón corte más extenso de este tercer álbum, sorprende igualmente con un prólogo rociado de una cierta ternura, inédita a lo largo de todo “Emerge From Error”, que vira ahora hacia el territorio de la balada, clásica, sin olvidar no obstante que este es un orgulloso disco de metal instrumental. Pero es cierto que aquí Stamper y pese a los muy marcados cambios de ritmo, vibra en frecuencias más cercanas a los guitar hero de antaño. De ahí que me agrade por cómo equilibra ambas escuelas, profundizando en un uso de la técnica que nunca roza lo abusivo ni lo ególatra. Rozando a ratos el post-rock más al uso, We Lost The Sea o Explosions In The Sky son nombres en los que pienso con cada escucha, el corte va circundando las distintas escuelas al tiempo que un largo y bien calculado crescendo la lleva hasta su de nuevo reposado tronco central. De igual forma me agrada su parte final, ese largo epílogo donde vuelve a jugar con los distintos ritmos e influencias que han ido poblando la composición, poniendo sus habilidades en favor de la composición y no al revés, como si del negativo de Vinnie Vincent se tratase, y que el de Bridgeport me perdone por elegir su figura como diana siempre que pasa por mis manos el disco de un guitarrista. Estupenda.
Intro al margen, “Ninja Commit” pasa por ser la propuesta más rácana en cuanto a duración de este tercer corte. Una amalgama de aquellos riffs a la Meshuggah que ya entregase “Ovr Legacy Ov Deprecation” junto con fieras andanadas a puro blast beat que terminan por componer un corte algo desequilibrado. Con eso y con todo aprecio en ella buenos detalles. A saber: lo bien que Stamper ensambla los distintos ritmos, el porte a ratos atmosférico que entregan los arreglos y el acertado aunque tímido solo de guitarra. Con eso y con todo, fácilmente el corte con el que menos conecto tras las sucesivas escuchas del disco.
“Song Of Empowerment”, otro de los cortes más estirados en lo cronológico de este “Emerge From Error”, reduce en principio la intensidad mientras transita por un metal instrumental en cierta rima con la anterior “Winterpark”. La melodía de este primer tercio, con mucho una de las más pegadizas de todas cuantas propone el asturiano, ha estado dando vueltas por mi cabeza durante días. Stamper ensambla con ella una serie de solos de lo más elegantes y equilibrados. También ágiles cambios de ritmo. Y si bien a estas alturas el disco puede acusar cierta reiteración de ideas, nada extraño dada la amplia duración del mismo (casi 63 minutos) lo cierto es que vuelve a dibujar la mejor cara de Mike como ejecutor. Estupendo el solo que habita en su tronco central y también la forma en que la composición transita hacia su parte final. Irrumpe ahí un metal del que emana un poderoso sabor clásico, que el bajista de Unexpectance hace saltar por los aires blast beat mediante. Por ponerle un pero, el engorroso fade out final, pero más allá de eso otro de los grandes triunfos de este tercer trabajo.
“A Glitched Hero”, con colaboración del ex Vendaval y Argion Nathan Cifuentes, ciertamente vuelve a recordarme a la banda madre de Stamper. En particular al corte que abría “Vortex”, aquella “Guerra Interior” con la que sorprendieran a propios y extraños tres años atrás. El tiempo vuela y esta penúltima composición del álbum opera en gran parte dentro de los registros del metal contemporáneo, consolidándose como una oferta sólida pero a la que quizá le falte algo más de riesgo. Que lo tiene, en particular durante ese epílogo más nervioso y vibrante, pero en menor cantidad que otros cortes del tracklist.
“Asynchronous Me”, en la que habrá de sumarse Andrés García, apuesta por la calma en un prólogo reposado y elegante, que Stamper quiebra, huelga decir de modo nada brusco, para introducirnos en el metal más groovie de todo el tracklist. Lejos de parir un corte facilón, el ovetense opta por cerrar su tercer obra introduciendo un trazo retorcido, atrevido incluso, pero dejando claro que pretenciosidad y ambición pueden parecerse pero no son la misma cosa. Aquí me agradará la forma en que se contraponen piano y guitarras. Las partes tranquilas y cómo operan para dotar a la composición de equilibrio. La forma en que estas rozan un rock atmosférico no muy lejos de unos Katatonia, Antimatter, Klone, y como ambos afluentes se funden en el arrebatado y sentido epílogo. Un gran cierre.
Mike Stamper no ha perdido el tiempo. O, viéndolo de otro modo, lo ha perdido para que nosotros podamos disfrutar de un gran disco de metal instrumental. Largo, más de una hora como ya comenté por ahí atrás, pero lo suficientemente diverso, fresco y ágil como para que su escucha, que requiere no obstante de un cierto grado de atención, jamás resulte tediosa ni farragosa. Que por supuesto no sería el primer trabajo de estas características al que le ocurre. “Emerge From Error” da la impresión de ser un trabajo tan largamente meditado como cuidadosamente ejecutado. El de Unexpectance se rodea además de buenos amigos, que dibujan buenos solos aquí y allá, teje dos o tres cortes a mi modo de ver extraordinarios, pienso especialmente en “Winterpark”, y solo pierde mi atención durante una “A Glitched Hero” con la que, ya digo, no termino de conectar. Dada la duración del álbum, perdonad que insista, me parece todo un triunfo.
Nueva venida del cuarteto instrumental El Altar del Holocausto a tierras asturianas, en concreto a la gijonesa sala Acapulco, en una noche en solitario que tenía algo de salto al vacío pero a la que el público asturiano (y nos consta que foráneo también) supo responder como se merecen.
La puesta en escena es tan sobria como acostumbran, con un gran telón de fondo, un par de máquinas de humo y esa batería a la que siempre remata uno de los parches de bombo más bonitos que recuerdo. Y claro, sus ya bien conocidas vestimentas. Música ambiental nos recibe cuando accedemos a la sala prestos a presenciar una nueva homilía de los salmantinos.
El arranque, pasaban veinte de las nueve, vino a poner a prueba los cimientos del recinto. Puede sonar a tópico pero lo cierto es que pocas veces hemos presenciado un volumen tan alto en nuestra querida sala gijonesa. Pero era un volumen descifrable, inteligible, en el que fácilmente podías distinguir cada elemento presente en la muy bien equilibrada mezcla. Nuestros cuerpos palpitaban con cada pedalada de Reaper Model al mencionado bombo de su batería.
La audiencia, la más numerosa que hemos visto allí desde que Battle Beast pisaran tierras asturianas, se entregó en cuerpo y alma al cuarteto. Bailó y disfrutó con los temas más ardientes, sin ir más lejos la inicial “Resurrection…” y supo callar, hasta el más absoluto de los silencios, en varios de sus ya habituales llamados a la más absoluta quietud. Audiencia de prácticamente todas las edades presenció la fuerza y también la precisión con la que desarrollan unas composiciones técnicas, a ratos complejas, al otro casi místicas.
Y es que la dupla Weasel Joe y Reverb Myles en guitarras más Sky Bite al bajo rara vez ofrece dobleces. Realmente su música y la forma en que la interpretan, la curiosa atmósfera que son capaces de crear, ya tendría su mérito con atuendos más formales. Ataviados con sus habituales túnicas, se nos antoja una tarea tirando a ardua por no decir casi titánica.
Pero este Altar va sobrado de tablas y recursos. Porque lo que en cualquier otra situación podría derivar en poco menos que catástrofe, la rotura de la caja de la batería, ellos la solventan con sus habituales llamadas al silencio, al punto de que muchos que no estaban en primera fila dudamos se dieran cuenta siquiera de lo que estaba sucediendo.
“Lucas I, 26-38” provoca la total algarabía con el público presente en la Acapulco dejando en evidencia a más de una “grada de animación”, transitando hacia los estertores de la noche en total comunión con los cuatro músicos sobre el escenario.
Tampoco faltó la habitual bajada de Weasel Joe al foso para un multitudinario wall of death, no sin que antes una distorsionada voz en off agradeciese a los presentes el apoyo a la música en directo. Asturias, Gijón en este caso, volvió a responder a la llamada del cuarteto y éste se entregó en cuerpo y alma a su parroquia. Son varias ya las veces que desde esta página os hemos relatado sus distintas homilías, más algunas que ya arrastrábamos de antes, y lo cierto es que, siempre y cuando los elementos se lo permitan, rara vez fallan.
A fe nuestra una de las bandas más en forma de nuestro territorio. Si además encuentras una muy buena entrada y a un público tan por la labor como el del viernes, el resultado no puede ser otro que uno de los mejores shows de lo que llevamos de año. Que no han sido pocos.
Como viene siendo habitual no queríamos cerrar esta humilde crónica sin agradecer tanto a promotora como a la propia banda todas las facilidades, ni tampoco sin mandar los obligados saludos a Jorge Novales, José Antonio FD, Txeffy, César Veloz, Silvana Cuello, Elma López, Salvador García “Poyo” y al resto de seres humanos con quienes departimos durante la jornada y que mi maltrecho cerebro no acierta ahora a recordar. Nos vemos en el siguiente.
Con más de una década a sus espaldas y una nutrida legión de seguidores en cada parada por la geografía estatal, el combo instrumental madrileño El Altar Del Holocausto regresa a Asturias el viernes 27 de octubre fiel a su cita con los escenarios de la región.
El cuarteto formado Reaper Model a la batería, Weasel Joe y Reverb Myles como guitarras y Skybite al bajo se encuentra inmerso en la gira promocional de su nuevo trabajo de estudio «De Euforia y Nostalgia«. Ofrecerán en la gijonesa Sala Acapulco una nueva homilía envuelta en atmósferas densas, melódicas y profundas y transmitir al oyente diferentes estados de nostalgia, alegría o tristeza para generar su característica aura de inseguridad, misterio y pensamientos que no deja a nadie indiferente. Entrada anticipada online 14€ disponible a través del siguiente enlace a Wegow: https://www.wegow.com/es/compra/el-altar-del-holocausto-en-gijon
El dúo instrumental asturiano Testaferros, formado por Kiki Dee a la batería y Pablo Jonte a la guitarra, presentará en directo su EP debut en La Salvaje ovetense el sábado 21 de octubre.
Veteranos de la escena musical asturiana editaban en el mes de febrero un trabajo grabado y autoproducido a fuego lento durante el pasado año 2022 por Pablo Jonte. Testaferros nace como respuesta a un momento crítico vital, a una necesidad imparable de hacer lo que mejor saben juntos desde que se conocieron dando forma a la banda Queen Bitch. Con apertura de puertas a partir de las 21:30 horas la entrada en taquilla es de 10€.
Repaso gráfico a la actuación de los post blackers madrileños Murmur en la pasada edición del Karma Fest celebrada en Pola de Laviana (Asturias) el sábado 23 de septiembre.
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La asociación cultural Valliniello Sound City desvela los horarios oficiales de la segunda entrega del Valliniello Sound Fest que tendrá lugar el sábado 23 de septiembre en las instalaciones del C.E.I.P. Fernández Carbayeda de la localidad avilesina.
En colaboración con el área de cultura del Ayuntamiento de Avilés, el evento de carácter gratuito tendrá su inicio con una sesión vermú a las 12:30 horas en la plaza del ayuntamiento protagonizada por Rock & Rockets. Para facilitar el desplazamiento se dispondrá de transporte gratuito ida y vuelta desde la estación de autobuses de Avilés al festival.