Crónica: Honara + Narwhale (Langreo 1/5/2026)

Narwhale & Honara repetían en la Sala Telva año (y unos meses) después de aquél cuatro de enero de 2025 (crónica). Una buena ocasión para medir la temperatura de unos, comprobar cómo ha sentado el cambio a la voz de los otros. Sí, los primeros siguen enfrascados en el estupendo “El Espacio Interior” aunque miran ya al futuro. Y los segundos estrenan voz en la figura de Lara, quien viene a tomar el testigo de Carmen García. Veamos cómo se dieron las descargas de unos y otros.

Pasan cinco de las nueve cuando “Los Anillos De Saturno” disparan a los Narwhale más tranquilos y atmosféricos. Es un inicio tendido, casi relajado, desde luego a la contra de lo que viene dictando el libro de estilo desde el albur de los tiempos. Pero en una banda como esta, y en especial cuando Aitor Lucena acompaña con sus coros a la voz principal de Javier Fernández, todo encaja. Entre Diego Aparicio y el propio Aitor traman buenos riffs y solos llamativos, acertando a teñir todo de una cualidad casi espacial.

Todo resuena por la Telva como en un ensalmo. Buen sonido del que disfrutó la banda el pasado viernes. En “Océanos De Tiempo”, también de aquél “El Espacio Interior” de 2022. Narwhale transitan con un deje más melancólico imbricado en su particular visión del rock / metal progresivo. Un poso algo más tristón que viene a confluir con esa mayor gravedad final, con el Rickenbacker de cinco cuerdas de Javier retumbando por cada rincón de la sala. A este punto no creo que nadie pueda poner en duda la pericia técnica, me atrevería a decir que incluso el buen gusto, con el que se manejan.

“Suenan guay” exclamaba alguien a mis espaldas. “Nebulosa Barnard 33” deja de entrada uno de mis riffs favoritos y también un mayor músculo progresivo. Largos desarrollos, composición concienzuda y no poca habilidad a la hora de llevarlo todo al directo. Siempre con el pulso firme de Víctor Puente tras baterías. Todo hasta confluir en esa estupenda turné solista entre Diego y Aitor. Y no, ni son la banda más activa arriba de las tablas ni tampoco el escenario de nuestra querida Telva da para mucho más. Pero resultan todo lo concisos y precisos que exige una propuesta como la suya.

La sorpresa entonces iba a llegar con la recuperación del corte que daba título a su álbum de 2019 “Heart Of the Corpse-Whale”, traducido ahora a nuestro idioma, y que dispuso ante nosotros a los Narwhale más tensos y oscuros. También a los más graves y rotundos, con ciertos dejes que por momentos me retrotraían a los primeros álbumes de las luminarias suecas Opeth. La banda vibra, y nosotros con ellos, en un tramo central algo desbocado, muy nervioso, que propulsó al cuarteto hacia su cara más hiriente. Víctor Puente está fantástico a través de la instrumental “Pantanos De Neptuno”, corte con el que el show va abrazando ya su recta final. Ésta invoca en “Los Rojos Vientos De Marte” la mejor cara del cuarteto asturiano. Con Javi llevándosela más que nunca a su terreno en voces y la banda al completo redondeando la que, pienso, es una de sus composiciones definitivas. Desde lo lírico hasta lo musical. Un gran cierre y unos versos que me gusta tener siempre presentes.

Este medio fue testigo de los primeros pasos de Honara, recién estrenado el estupendo “Resemblance”, y vuelve a serlo ahora que la nutrida formación asturiana estrena frontwoman. Lara renueva a la banda, pone voz al habitual maridaje entre rock progresivo y fino post-metal del sexteto y, lo mejor de todo, es que ya desde el comienzo parece plenamente integrada en la disciplina. En los rigores que exige una propuesta como esta.

En el juego entre las voces de la propia Lara y el bajista Antonio Alcaide reside uno de los muchos vértices sobre los que pivota todo su argumentario musical. No, como dije arriba, tampoco es un escenario este que dé para mucho aspaviento. Máxime con una alineación tan numerosa. Pero cuando inundan todo de un mayor rigor progresivo, a ratos pensaba en los ineludibles Tool, todos los engranajes funcionan. De todas maneras, es esta una banda que parece fiar más en la construcción de atmósferas que al desbarre solista más auto indulgente. Por ahí una de las líneas que les separan de sus compañeros de cartel, si bien no son pocas las que los unen.

Lara se presentó a ella misma y nos animó a pasar una buena noche. Alcaide introdujo “Sonar” y entre aires post-metálicos y un deje que, sí, me seguía recordando a la banda de Maynard James Keenan, ellos fueron transitando tranquilos pero seguros. Conscientes en todo momento, o tal parecía, del terreno que pisaban. Sin gestos de cara a la galería. Con una cierta organicidad incluso. Animaron a la gente a acercarse y en “Coil”, intro de teclas mediante, emergió su faceta más atmosférica. Todo sobre una cuidada línea de batería, con la banda alternando entre esa creación de capas y un post-metal elegante, tendido, rebosante de clase. El de Cult Of Luna era un nombre que iba y venía durante la descarga. ¿Lo mejor? Que si en Lara anidaba algún tipo de nerviosismo, que a buen seguro que sí, desde luego apenas se notó. Punto para ella.

Vipassana” son desde luego los Honara más graves y rotundos. Una solidez que magnificó el buen sonido del que disfrutaron. La Sala Telva no es el Movistar Arena (ni falta que hace) pero se agradece que cuiden detalles tan importantes como este. La banda encaró esta recta final decidida a dejar negro sobre blanco su cara más potente. Es algo que ponen de relieve toda vez atacan “The Cage”. Antes, habían quedado sendos agradecimientos a la sala, al técnico de sonido (estupendo trabajo), a sus compañeros de Narwhale… dice mucho de ellos, pienso yo, que se decidieran a cerrar con la que, siento, resulta una de sus composiciones más ambiciosas. Es un cierre que, desde luego, permite vislumbrar de qué es capaz una formación como esta. Solo esperamos que consigan afianzar el actual line up y que el obligado rodaje, el sábado se irían rumbo a tierras madrileñas, entregue los debidos frutos. Crecer y crecer, es así como va esto, por lo que espero que vuelvan a transcurrir otros dieciocho meses hasta que nuestros caminos se crucen de nuevo.

Descarga espejo de aquella que os contamos en enero del pasado año. Dos bandas pertenecientes a generaciones completamente distintas pero unidas por unos cuantos nexos comunes. Juventud y veteranía al servicio de dos de las propuestas más llamativas y personales que la vieja Asturias tiene para ofrecer ahora mismo. Vaya un abrazo para todos ellos, un saludo a los habituales de siempre y ya saben: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Agenda: Honara + Narwhale en Langreo

Quince meses después Honara y los avilesinos Narwhale regresan a la Sala Telva de Langreo para repetir una velada de clara querencia por los sonidos progresivos.

La formación ovetense regresa a la cuenca del Nalón inmersa en la presentación en vivo de su destacada ópera prima «Resemblance» editada en enero del 2025 (reseña) como previo paso por Madrid. Al día siguiente recalarán en la Sala Barracudas con los locales Onirya como anfitriones. Por su parte Narwhale retoma la actividad en vivo tras el mentado concierto del pasado año.

Entrada anticipada 7€, venta online a través del siguiente enlace:

https://salatelva.es/web/

Reseña: Crimsom Glory «Chasing The Hydra» (Bravewords Records 2026)

Surgidos a comienzos de la década de los ochenta, “Chasing The Hydra” es apenas el quinto largo de los prog / power de Florida (Estados Unidos) Crimson Glory, primero tras la resurrección del proyecto allá por 2023. Con los debuts de Travis Wills al micro y Mark Borgmeyer como guitarra solista más la presencia de los históricos Jeff Lords al bajo, Ben Jackson a la segunda guitarra y Dana Burnell en baterías. El disco ve la luz en CD y digital vía BraveWords Records mientras que No Remorse Records será la encargada de editar el vinilo.

Ni intros ni historias raras. Directa y al pie, “Redden The Sun” es un arranque a la vez clásico y vigoroso. Travis Willis echa mano ya aquí de ese registro tan teatral en sus tonos más altos. Percibo un cierto regusto a los Riot V más vibrantes en esos engarces entre estrofas. Y mientras que la producción juega a otorgar a cada elemento el peso debido a cada paso, los pequeños guiños progresivos son apenas una anécdota Que ya habrá tiempo de eso más adelante. Sea como fuere, buen solo de guitarra el que dibuja Borgmeyer, por mucho que repose sobre un riff un tanto recurrente. Un buen arranque de álbum.

Chasing The Hydra”, que fuera uno de los anticipos del álbum, recorta en tiempo aquello que gana en adrenalina. Unos Crimson Glory desobedientes de la edad que muestran sus carnets de identidad, procurando un power a la americana: conciso y directo. Willis parece ahora un émulo del mejor Geoff Tate, especialmente en estrofas, mostrando colmillo incluso en las partes más crudas, componiendo por ahí una más que interesante línea de voz. Las comparaciones con el tristemente desaparecido Midnight, siendo como serán inevitables, no empañan la buena labor del vocalista texano. Otra ración solista, ahora en formato duelo, ocupa el interesante puente. El disco sigue en vibras altas, mostrando una escritura bien equilibrada entre lo clásico y lo hábil.

Broken Together” hace por mostrar esas hechuras más progresivas. Lo primero en brillar es el notable trabajo de la dupla Borgmeyer & Jackson. Un corte, sí, que me recuerda a los mejores Queensrÿche (y no solo por el timbre de Willis, que también) y donde la producción, así como la mezcla, aciertan a la hora de amalgamar este metal a medio tiempo, a veces teatral, casi escénico, a otras más grandilocuente, cuando no directamente sinfónico. Natural en la forma en que introduce los distintos cambios tonales y que culmina en un puente de puro músculo técnico. Sin llegar al desbarre (amado y odiado) de unos Dream Theater pero confirmando que Crimson Glory han vuelto a lo grande.

Angel In My Nightmare”, a la sazón corte más extenso del álbum, arranca en balada acústica, elegante, distinguida; para después recorrer y mostrar lo mejor de una banda como esta. Esas teclas que acompañan al prólogo bien me podrían recordar a las que encuentro en un álbum como “Brave New World” de Iron Maiden. De nuevo la banda muestra una escritura clásica, preñada de giros inteligentes así como riffs precisos y con gancho. Todo es a ratos algo teatral. Más que a Geoff Tate, Willis casi recuerda a King Diamond aquí. Bien está en cualquier caso la labor de Borgmeyer y Jackson en guitarras. De esas que, reza el tópico, ganan una barbaridad con el paso de las escuchas.

Indelible Ashes” engaña con ese prólogo tranquilo, al que sigue uno de mis riffs favoritos de este quinto trabajo. En una onda que bien podría recordar a Symphony X, acompañada de ciertos dejes medio orientales, esta resulta en una entrega de gran personalidad dentro de “Chasing The Hydra”. De ahí que apunte, lo pienso así, a crear cierta división entre los fans de la banda. Con eso y con todo, otro corte bien trabajado desde el aspecto técnico, que si bien no ofrece grandes novedades en lo que a escritura se refiere, me resulta en esto un corte algo más plano y sencillo de lo normal, sirve al menos para aumentar la paleta sonora de este nuevo trabajo.

Así las cosas, “Beyond The Unknown” se moverá por terrenos mucho más heavies. Con el bajo de Jeff Lords altísimo ahora en la mezcla, Crimson Glory van componiendo un corte sobrado de gancho tanto en voces como en riffs. Bien trazado entre hábiles cambios de ritmo y eficaces adornos técnicos aquí y allá, tengo siempre la impresión de que la banda está mucho más que cómoda aquí. Idea esta que el solo doblado previo al epílogo no hace sino reforzar.

Encaramos entonces la recta final con una “Armor Against Fate” que de nuevo vuelve a circular en ritmos vivos mientras Willis reincide en esos tonos tan teatrales. Un vocalista que, pienso ahora mismo, no podría encajar mejor en la (actual) propuesta de la banda de Sarasota. Buenos riffs de la dupla Borgmeyer & Jackson, un trazo ágil pero congruente y otro puente a la Queensrÿche resuelto con el que puede ser el solo más ambicioso de todo el largo. Huérfana tal vez del gancho que sí tienen otros cortes de este “Chasing The Hydra”, resulta finalmente uno de esos cortes que disfruto más con la cabeza y no tanto con el corazón.

Pearls Of Dust” compone un curioso juego entre la pesadez del prólogo y el metal vivaracho, tan a la americana, que ofrecen las primeras estrofas. Hay un cierto protagonismo de un Dana Burnell quien compone ahora una más que llamativa línea de batería. Riffs que animan a mover el cuello, vistosas melodías en los engarces entre estrofa y estrofa y un Willis, aparentemente, más que cómodo tras el micrófono. No la más aventurada en lo que a escritura se refiere, pero un corte que ni mucho menos consideraría fallido. Siempre con ese buen gusto a la hora de desplegar un arsenal técnico sin abusos de cara a la galería. Operando siempre en favor de la canción y no al revés.

El final es para esta “Triskaideka”, que la banda estrenara como single allá por 2023, y que de nuevo camina por la senda más prog del quinteto. Un avanzar a medio gas, cuidado en lo que a producción se refiere, con Travis Willis ofreciendo una más que amplia gama de registros, componiendo otra poderosa, colorista incluso, línea vocal. En una onda que, a ratos, me recuerda a los Fates Warning de (buenos) álbumes como “Darkness In A Different Light” o “Theories Of Flight”, el disco se cierra con un buen gusto innegable.

Sin ínfulas, sin pretender ser algo que no son, sonando a muchas cosas pero, sobre todo, componiendo cortes atractivos, bien acabados y mejor ejecutados. Travis Willis es un vocalista capaz, que se mueve entre lo agudo y lo teatral, componiendo líneas de voz más que interesantes, si bien no sé hasta qué punto muchos aceptarán esos tonos tan teatrales (tan King Diamond en algún momento puntual) que dibuja.

El otro fichaje, Mark Borgmeyer, ha entregado solos más que interesantes. Y aunque habrá quien eche en falta algo más de vértigo gramático o de mordiente rítmico, lo cierto es que servidor disfruta de lo lindo con cortes como “Broken Together”, “Angel In My Nightmare” o el cierre “Triskaideka”. Hay algún riff que puede pecar de recurrente, pero son los menos. Un álbum que, en definitiva, trae de vuelta a unos más que dignos Crimson Glory veintisiete años después (¡!) del irregular “Astronomica”.

Texto: David Naves

Agenda: Psychic Equalizer en Oviedo

El cuarteto progresivo/ sinfónico Psychic Equalizer recalará en el ovetense Gong Galaxy Club el próximo jueves 2 de abril. La formación con base en Torrelavega compuesta por Saray Riaño a la voz, Carlos Barragán (guitarra), Hugo Selles (bajo y teclas) y Sergio Azcona en baterías presentará su nueva obra de estudio «Prologue To Insurrection» publicada en mayo del pasado año.

Grabada en Domination Studios (Turilli Lione Rhapsody, Michael Romeo, Ray Alder, Vision Divine…) con Simone Mularoni a los controles, este nuevo trabajo pasa por ser su obra más ambiciosa.

Entrada online anticipada 12€ + gastos a través del siguiente enlace:
https://salagong.com/evento/psychic-equalizer/

Agenda: Astrodome + Piedra + Phoenix Cvlt en Oviedo

De la mano de Northern Blaze Prods y Sombra Psych Dealers la gira «End Of Summer Tour» de la banda psicodélica portuguesa Astrodome recalará en Asturias el próximo viernes 3 de octubre. Con epicentro en la ovetense Lata De Zinc el cuarteto presentará su nueva obra de estudio «Seascapes» editada en noviembre del pasado 2024.

Compartirán escenario con el power trio instrumental vasco Piedra, donde convergen punk, hardcore, rock y metal en explosivas capas sonoras y el combo doom prog langreano Phoenix Cvlt que tan buenas sensaciones nos dejaron en el pasado Stonefest. Entrada 10€ únicamente en taquilla.

Agenda: Acid Blizzard + Ethiva en Xagó Surf Co.

Dentro de la programación musical de Xagó Surf Company destaca para los amantes de los sonidos densos el paso por sus instalaciones del binomio formado por el combo stoner Acid Blizzard y el prog/rock de Ethiva.

Dos formaciones con trabajos editados recientemente y que han pasado por nuestra sección de reseñas con buena nota, «Sleepless» ópera prima de Acid Blizzard y «Beaten Track» el retorno tras varios años de silencio de Ethiva. La cita será el viernes 19 de septiembre a partir de las 22:30 horas con acceso libre hasta completar aforo.

Reseña: Moonloop «Fate In Motion» (Autoproducción 2024)

Es el primer disco en siete años para las huestes progresivas barcelonesas Moonloop y no viene exenta de cambios, siendo este “Fate In Motion” el primero en contar con Nacho Ruiz en guitarras y Marc Contel al bajo. Aquí siguen no obstante el batería Raúl Payán y el voz, guitarra y teclados Eric Baule. Con las colaboraciones de Christian López (Humash) y Pablo Selnik, Eloi Boucherie sería el encargado tanto de mezcla como de masterización en Farm Of Sounds. Con foto de Cody York para la portada y layout de Jose María Baulenas, el álbum vio la luz en agosto del pasado 2024.

Onírica la forma en que nos recibe el tercero de los catalanes. “Cosmic Matter” propicia un arranque tendido y elegante, pausado, donde en un cuidado crescendo se van sumando elementos hasta desembocar en unas primeras estrofas limpias y distinguidas. Hay ecos del progresivo más elemental en esa inicial línea de voz. También una producción que sabe equilibrar los distintos elementos, otorgando el protagonismo adecuado a cada instrumento. En el momento en que todo se enturbia y acuden los Moonloop más crudos, la banda nunca pierde el foco, mostrándose tan tensa como técnica. Hay ramalazos de los mejores Cynic en esa confrontación entre riffs gruesos y voces limpias, así como un elegantísimo solo anticipando el epílogo. Un gran comienzo y, con razón, una de las cartas de presentación de este “Fate In Motion”:

Mask” no descabalga de esos Moonloop más intensos, mostrándose en estas primeras estrofas cierto parecido a los discos más recientes de Ihsahn. Mucho adorno guitarrero en estas estrofas, que culminan en otro estupendo solo de guitarra. La base rítmica brilla después en apoyo de la faceta más espacial de la banda. Si bien esta se trata de una composición un tanto encorsetada, los de la Ciudad Condal nunca descuidan su buen hacer como músicos. Hay mucho a lo que agarrarse en este segundo corte si lo tuyo son los riffs retorcidos y las buenas melodías. Por ahí me gustan los buenos dibujos que deja el bajo de Contel sobre el incansable doble bombo de Payán, amén de ese final a lo Gojira que proponen.

New Dark Reality” arranca casi donde lo dejara su predecesora, mostrando a unos Moonloop retorcidos y pesados. Tras alguna de las estrofas mejor construidas de todo el trabajo, la banda traza un metal progresivo que, de nuevo, se muestra como un prodigio de equilibrio con el agrio registro de Baule. El corte opta luego por un metal más vibrante y descosido. Ahí echo en falta una base rítmica con algo más de presencia. Un bajo que, en las partes más rotundas, tenga tanto peso como en aquellas en que las revoluciones bajan y brillan Ruiz y Baule a las guitarras. Sea como fueren eficaces las melodías que han tramado para este tronco central, también el solo que precede al epílogo. Otro de los cortes que viene a hablar para bien de las ambiciones del cuarteto.

Hay algo en “Awaken” que suele hacerme pensar en Mastodon. Y no es que la banda haya adoptado aquí postulados más cercanos al de sus compañeros estadounidenses, pero ciertamente hay detalles en cuanto a guitarras que a menudo me recuerdan a la dupla Brent Hinds & Bill Kelliher. Moonloop de nuevo se contorsionan a placer, llevando la composición de un lado a otro, fluctuando entre la potencia y esa encarnación más espacial en la que parecen tan cómodos. Hay una estupenda labor de Payán en baterías. Tanto en las partes más tendidas como en aquellas donde las revoluciones se van hasta la zona roja. En las más tranquilas, la mezcla aúpa el bajo de Contel y éste entrega alguno de sus mejores dibujos de todo el largo. Me agrada ese solo doblado del puente central. El poso un tanto alucinado que entrega. La parte final, para gozo de los más puristas, son Moonloop dejando aflorar su vertiente más técnica. Hay guiños ahí que me recuerdan a los tristemente desparecidos progresivos vascos Continuo Renacer. También a gente como Noneuclid o Alakaloid. Ni que decir tiene que otra de mis favoritas.

Arrival”, cuya letra (“From outer space, they have arrived. Now hear their call, they have arrived”) siempre me lleva a pensar en la fantástica película del mismo nombre dirigida por Denis Villeneuve en 2016, parte de hecho desde uno de los prólogos más espaciales de todo “Fate In Motion” para después trazar una de sus ofertas más y mejor equilibradas. Unas primeras estrofas entregan a los Moonloop más tranquilos, que contrastarán con los más brutos y ennegrecidos que emergen después y colisionan finalmente con esa (inevitable) vertiente más técnica. A caballo entre sus muchas variantes, Contel deja una línea de bajo realmente diabólica. El de los Cynic más recientes parece un nombre de mucho peso conforme la composición se arrima a su final, con un Christian López brillando en los solos. Otra gran adición al álbum.

Garghoul”, entrega más rácana en lo que a duración se refiere, ofrece ahora a unos Moonloop más oscuros. Agrios incluso. Un rápido descenso a los infiernos que no olvida su cara más técnica, si bien esta no alcanza aquí los niveles de excelencia que le otorgan otros cortes de este tracklist. Con eso y con todo hay un buen solo en su tronco central, una batería que vuela por momentos y un Contel tan efervescente como de costumbre. Igual no la más memorable de las siete pero igualmente válida y funcional.

Portal”, que supera la barrera de los trece minutos, viene precedida del prólogo más asentado en el prog metal clásico de todos cuantos han propuesto aquí. Luego en sus guitarras hay cierto aroma al Petrucci más reciente, que se desvanece toda vez acuden las abruptas estrofas. Ahí brilla Baule en su registro más oscuro. Me agrada la forma en que la banda mantiene siempre presente esa esa negrura tan pronunciada. También la forma en que han casado la flauta alucinada de Pablo Selnik con el curioso solo de Nacho Ruiz. Para cuando regresa el propio Selnik, lo hará en una línea mucho más clásica, que recuerda (vagamente) a King Crimson, y da paso a un puente reposado y atmosférico. Me agrada el cambio de ritmo que procura la salida de esa calma. También las distintas voces que ha tramado Baule aquí. Para cuando las revoluciones vuelven a bajar y regresa por última vez la flauta de Selnik, no puedo evitar acordarme de los primeros discos de Steven Wilson en solitario. Muy especialmente el fantástico “Grace For Drowning”. Un cierre a la altura de un gran tercer disco.

Lo pienso así. Son siete los años que han transcurrido desde el fenomenal “Devocean” y la sensación que queda es la de que la banda ha pensado y repensado estos siete cortes. Buenas canciones, buena producción y unas ejecuciones a la altura. Atrás quedan aquellas (injustas) comparaciones con los Opeth de Mikael Åkerfeldt. Si tuviera que resumir “Fate In Motion” con una sola palabra, esa sería “equilibrio”. Porque se suceden las escuchas y siento que nada falta ni nada sobra. Que todo está donde debe. Un tercer trabajo que habría de confirmarles de una vez como la banda puntera que realmente son.

Texto: David Naves

Reseña: Ethiva «Beaten Track» (Clostridium Records 2025)

Se hacen llamar Ethiva, vienen de Asturias y son Javi Lorenzo en guitarras, Camil Cinnamon en voces, Ramón Fernández en baterías e Iván Muñoz al bajo. La música de este “Beaten Track” que hoy nos presentan vino al mundo los OVNI Estudio con Sergio Díaz (Firu) a los mandos, mientras que las voces serían registradas por Sergio Rodríguez, quien se encargó igualmente de mezcla y master, en los Tutu Estudios. El arte de la portada recayó en el Ossobüko Studio y todo el conjunto sería editado por Clostridium Records el pasado 13 de mayo.

El prólogo de “Rolling Freeze” pone de relieve a los Ethiva más entusiastas. Y, desde ahí, construye un ida y vuelta entre ese mayor vigor y una tensión más apaciguada y psicodélica. El trabajo en cuanto a mezcla y producción es excelente, algo que se deja notar aún con auriculares y cuando esta reseña se está realizando a través del propio bandcamp de la banda y no sobre una copia física del álbum. Todo llegará. Camil traza estrofas precisas, bien apoyadas en su registro hábil y juguetón. Luego hay ecos floydianos en los solos de guitarra y siempre un bajo en constante movimiento, trazando siempre líneas interesantes y pegadizas. Un corte extenso, por apenas un segundo el que más de entre los seis, y que ya da muestras de por dónde van los tiros en esta nueva obra de los asturianos.

Camil Cinnamon comanda tras el micrófono una “Cut The Top” que sirvió como anticipo de este “Beaten Track”. Aquí las guitarras recorren contornos más ligeros, envueltos siempre en esa bruma casi onírica que propician las afinaciones por un lado, la propia producción por el otro. Me agrada cómo se conducen a lo largo de las estrofas. Cómo todo desemboca en inteligentes escorzos técnicos. Estos van medidos con suma precisión. Engrasados con el propio tono de la composición, dispuestos en favor de ésta y no del ego de cada cual. Me gusta la pesadez más alucinada del puente central, así como el solo que desarrolla Javi Lorenzo. A caballo siempre entre el prog y la psicodelia, Camil Cinnamon mediante, la banda deriva entonces hacia su vertiente más amable y soñadora. Ecos de la Grace Slick de Jefferson Airplane antes del epílogo. Algo que considero es siempre buena señal. Para el cierre queda esa encarnación más ruidosa y directa. Con un gancho de mil demonios, por cierto. Estupenda, y fíjate que en primeras escuchas me parecía algo enrevesada de más. Ahora y en cambio, no puedo dejar de escucharla. Cuestión de darle a las cosas la importancia y el tiempo que realmente merecen.

Run Far Away” parece acogerse a esa vertiente más ruidosa y vivaracha. Ramón Fernández está trazando una cuidadísima línea de batería en estos primeros compases. Para cuando irrumpen las primeras estrofas y regresa la calma, Kayo Dot (y alguno que otro de los proyectos de Toby Driver) no tardan en acudir a mi subconsciente. Es un corte más comprimido en cuanto a tiempo. Algo que se deja notar en una construcción que, aún con sus idas y venidas, resulta un tanto menos ambiciosa en comparación con sus compañeras de disco. Pero Camil Cinnamon está fantástica al micro. Derrochando por igual rango y carisma. Pese al mordisco en cuanto a duración no pienso que caiga en saco roto. Al contrario.

De una belleza profunda y arrebatada, el tranquilo prólogo de “Mountain Claim” es todo lo que está bien. Ethiva lo rompen en bloque para que, un poco a trompicones, Camil Cinnamon vuelva a ejercer de maestra de ceremonias. Su registro se dobla con la guitarra de Javi Lorenzo y, por pura colisión, surge uno de mis momentos favoritos de todo el largo. De guitarras reverberantes en el solo primero, y de tonos más misteriosos después, la composición va atravesando recodos y contornos siempre llamativos y atractivos. Y es que Ethiva vuelven a otra de esas escrituras diversas por retorcidas, que confluyen ahora en un tronco central descosido y ruidoso. Y no quisiera decir que todo el largo epílogo podría caber bajo el paraguas del rock experimental, pero ciertamente se deja sentir un leve aire a jam improvisada que le sienta como anillo al dedo. El juego entre Cinnamon y Lorenzo aquí es, sin pensarlo mucho, otro de mis (varios) momentos favoritos de este “Beaten Track”.

Red Lights” propone ya de entrada un prólogo atrevido y lleno de personalidad. En él, Cinnamon está desarrollando notas realmente altas. Los riffs que entrega después Lorenzo pueden no resultar tan atrevidos, pero vienen apoyados por una base rítmica tan desatada como concisa, por contradictorio que ésto pueda sonar. Brilla Iván Muñoz al bajo en el brío pero también en la calma. Que la hay. Otra escritura en montaña rusa, plagada de cambios de ritmo y donde el juego entre las distintas intensidades que proponen nunca suena artificial o deslabazado. Muchas líneas confluyen aquí. Y, sin embargo, la mezcla no se resiente ni lo más mínimo. Prueba una vez más del cuidado con el que la banda y técnicos han tratado a estas canciones. Estupendo ese epílogo y los tonos, de nuevo altísimos, que Cinnamon imprime en ese tramo final. Estupenda.

Libre y de nuevo entusiasta Lorenzo durante el prólogo de esta “Summertime”. Aquí surgen unos Ethiva un tanto más bailables y pegadizos. Siempre sin perder la conexión con su habitual rock psicodélico pero aportando una pizca más de personalidad a este corte final. Hay cambios de ritmo que me recuerdan a ciertos momentos de King Crimson. También a los ahora desaparecidos Acid Mess, quizá la banda de la región con la que más puntos tengan en común. Largos solos de guitarra primero y una Cinnamon erigida en total protagonista después. La mezcla introduce luego un curioso juego entre canales, desplazando la voz a izquierda y la guitarra a derecha, integrando la base rítmica con toda precisión y procurando todo el espacio posible al buen desarrollo técnico de los asturianos. Oníricos y elegantes. Un cierre de disco de una marcada espacialidad, a caballo entre lo alucinatorio y lo improvisado, para un curioso y personal abroche final.

No es el tipo de música que más acostumbramos a tratar por aquí y, sin embargo, qué agradable sorpresa la vuelta de Ethiva. Rock psicodélico de primero orden, acompañado de una voz llena de fuerza y carisma, unos trazos cuidados con todo cariño y unas producción y mezcla a la altura de cualquier banda foránea. Que es lo que tiene fundir dos de los mejores estudios de la región en un solo álbum. El resultado salta al oído. Un disco más que adecuado para sobrellevar los rigores del verano en ciernes. De esos que, reza el tópico, ganan una barbaridad con las escuchas, cocinado en el punto justo entre la ambición y la elegancia. Sin sobresalir del género ni romper fronteras pero mimado cada detalle hasta las últimas consecuencias. Agradable y estupenda sorpresa.

Texto: David Naves

Agenda: Honara + Eyes Of Paradise + Testus (Oviedo 7/6/2025)

Nueva parada en casa para el sexteto post metal ovetense Honara en la presentación de su ópera prima «Resemblance». La cita en la que estarán acompañados por la formación metalcore malagueña Eyes Of Paradise y los progresivos sevillanos Testus tendrá lugar el próximo sábado 7 de junio en el Gong Galaxy Club de la capital asturiana.

Con apertura de puertas a las 20:30 horas, el precio de la entrada anticipada online es de 12€ a través del siguiente enlace:
https://salagong.com/evento/eyes-of-paradise-testus-honara/