Tercera fecha para el trio suizo Dirty Sound Magnet en el extenso periplo de 11 conciertos por nuestra geografía. La parada en la ovetense Sala Estilo congregó a casi un centenar de entusiastas de la psicodelia y la experimentación sónica, nada mal para un jueves laborable, ávidos de comprobar de primera mano como se desenvuelven sobre las tablas Stavros Dzodzos (guitarra, voz), Marco Mottolini (bajo, coros) y Maxime Cosandey a la batería.
Vía Lestrato Rock los helvéticos presentaban su cuarto disco «Dreaming In Dystopia» publicado a finales de 2023 a través del sello australiano Wild Thing Records. Un trabajo en el que plasman todas las influencias que transmiten en directo. Guiños a The Doors, Led Zeppelin o Frank Zappa y bandas más cercanas en el tiempo como Queen Of The Stone Age. Casi dos horas las que despacharon en el recinto ovetense que arrancaban tras la intro «Farewell To Cheyenne» de Ennio Morricone y que no dejaron a nadie indiferente.
Largos pasajes instrumentales, quizá desde el paso de Dream Theater por Avilés el pasado año, la banda de carácter más progresivo con la que Heavy Metal Brigade se ha cruzado en los escenarios astures. Resaltar la gran labor de Stavros Dzodzos a las 6 cuerdas que sin grandes alardes en la labor vocal puso en valía el status que la banda atesora actualmente como referencia del género en Europa. Bien arropado por Marco Mottolini, gran trabajo el suyo en coros, y el golpeo firme y preciso de Maxime Cosandey contaron con la colaboración de mademoiselle Kathrin en «Utopia» cuyo fácil estribillo coreó una platea muy por la faena.
Un show con cierto aura de misticismo y energía ácida para hipnotizar al espectador y trasladarlo a una espiral de etapas de gran intensidad musical. También hubo momentos más cercanos a la psicodélica que a lo progresivo como la interpretación de la extensa «Mr. Robert» que sin duda hizo las delicias de un respetable que degustaba con gozo cada minuto del set. Un concierto orgánico, sin ornamentos estéticos, solo el fluir de las notas bajo un concepto puro, onírico, apasionado al minuto siguiente que sin duda agradeció una audiencia totalmente entregada. Gran sonido el que ofrecieron y es que cuando cuentas con Dani Dynamita a los mandos de la nave sin duda todo es más sencillo.
No hay duda que su show en Oviedo fue la sólida confirmación que la banda se encuentra en estado de gracia. Sólidos, magnéticos, capaces de sorprender y emocionar a través de su música, posiblemente pase de puntillas esta parada en Asturias pero que lujo para los que lo pudimos disfrutar. Y tu, amigo si por casualidad lees estas cuatro líneas, predica con el ejemplo y no leas la cartilla a nadie, que el trabajo no está reñido con el placer. Nos vemos en el siguiente concierto.
No todos los días tenemos en Asturias la suerte de poder disfrutar de una de las bandas de referencia del rock. Jethro Tull, con su peculiar forma de entender el rock progresivo, fusionado con elementos del folk británico, blues rock y pinceladas jazzísticas, son uno de los titanes del género, y el hecho de que las entradas se agotaran meses antes de la fecha del concierto evidenciaba las ganas de volver a disfrutar de Ian Anderson y sus chicos en Gijón, tal vez por saber que, con casi total seguridad, sería la última oportunidad de disfrutar de la banda en el Principado, así como por el buen sabor de boca que su concierto en el Jovellanos en el ya lejano año 2000 dejó entre el respetable. Con la fecha anotada en el calendario por muchos, solo quedaba esperar a que llegara el día y ver cómo se defendía en directo el quinteto británico y cómo les había sentado el paso de los años.
Ante un teatro de la universidad laboral a rebosar y cinco minutos después de las 20:30, los de Ian Anderson comenzaban su actuación previo aviso a la audiencia de que no estarían permitidas ni fotos ni videos durante la misma, a excepción de durante el “bis” que cerraría el concierto (petición que, sorprendentemente, fue mayormente respetada por el público). El comienzo con “My Sunday Feeling”, que suponía el primer corte del primer redondo del grupo “This Was”, seguida de “We Used To Know” del segundo disco “Stand Up” (con una “pullita” en forma de dedicación a The Eagles al entender que el mítico “Hotel California” estaba algo más que inspirado en esta canción), nos hacía esperar un ejercicio exclusivamente de nostalgia en cuanto a elección del repertorio, sin embargo quedaron representadas mas o menos todas las épocas del grupo en los 120 minutos de concierto (con un descanso de 15 minutos por medias) que la banda desgranó durante la velada.
Desde los primeros compases del show, se hizo evidente que el sonido durante toda la noche iba a ser excelente. La acústica del teatro de la Laboral, ideal para este tipo de conciertos, demostró haber sido una elección perfecta para recibir a estas leyendas del género, permitiéndonos disfrutar de todos los matices y colores que la música del quinteto ofrece. La formación, aunque buenamente se podría calificar desde hace tiempo de “Ian Anderson & Friends”, suena sólida y acompasada, con mucha clase y fiel a las interpretaciones originales, sin duda a la altura de la marca que defienden sobre las tablas. El bajista David Goodier y el teclista John O’Hara, que acompañan a Anderson desde 2007, mostraron que la química entre ellos sigue intacta. Aunque los seguidores clásicos del grupo no pueden evitar echar de menos el trabajo de Martin Barre a las seis cuerdas, el joven Jack Clark cumple a la perfección y cuenta con varios momentos de lucimiento durante el show que le hacen encajar perfectamente. El batería Scott Hammond, sólido y sin demasiados alardes, aporta el peso y el “groove” que la banda necesita en todo momento.
Sin embargo, es bien cierto que Ian Anderson pone el contrapunto en la parte vocal. Los años no pasan en balde y es innegable que al bueno de Ian le cuesta sobremanera mantener el tipo en ciertos temas. Va muy justo de voz, pero al fin y al cabo tiene 78 años y es “el padre de la criatura”, así que tampoco se puede ser excesivamente crítico con él en este aspecto. Sus limitaciones vocales quedan ampliamente compensadas con su maestría a la flauta (santo y seña del grupo), con su chanza inglesa y con su capacidad de comunicación con un público que, si bien por momentos no entendía todo lo que Anderson comentaba por la barrera lingüística, agradeció en todo momento su buen humor y actitud sobre las tablas.
Como decía anteriormente, el repertorio no dejó indiferente. Pese al comienzo visitando los dos primeros lanzamientos del grupo, la banda no se centra en sus años de “laureles”, si no que no duda en tocar temas de los 80 y 90, así como de los dos últimos lanzamientos del grupo, “The Zealot Gene” (2022) y “RökFlöte” (2024). Así, fueron cayendo clásicos como “Songs From The Wood”, “Too Old To Rock n Roll” o “Weathercock” así como “no tan clásicos” como la oscura “Roots To Branches” que nos retrotrae al disco de mismo nombre de 1995, o “Farm On The Freeway” del ochentero “Crest Of A Knave” que, si bien no eran tan celebradas como el material clásico, no bajaron el pulso del concierto. “Wolf Unchained”, “Mine Is The Mountain” y “The Navigators” representaron a los Jethro Tull más contemporáneos y con los que Ian se siente también más cómodo a nivel vocal.
De hecho, algunos echamos de menos referencias a discos que son clásicos de la banda y referencias absolutas del género como son “Thick As A Brick”, “Minstrel In The Gallery” o “A Passion Play”, pero como digo, la elección de temas dejaba claro que Ian Anderson quiere dar visibilidad a todas las épocas del grupo y por nuestra parte sólo nos queda respetarlo. Las referencias a la música clásica de Bach y Gabriel Fauré, reconvertidas en formato de folk rock tampoco faltaron en la velada. La recta final con una “Aqualung” un tanto rearreglada y adaptada a la formación actual y el bis de la inevitable “Locomotive Breath”, fue jugar a caballo ganador para despedirse por todo lo alto.
Y así concluía la noche que Jethro Tull se despedía de Gijón. La sensación generalizada entre un público que, por desgracia, no suele disfrutar de este tipo de grandes giras en la región, era de satisfacción por haber podido disfrutar una última vez de una de las bandas por excelencia del rock progresivo y que encima demostró que, pese al irremediable paso del tiempo y combinando nostalgia y vigencia, sigue ofreciendo conciertos muy solventes. Ojalá más giras como está hagan parada en Asturias en el futuro.
Repertorio:
Set 1: My Sunday Feeling We Used To Know Songs From The Wood Weathercock Roots To Branches The Donkey And The Drum Wolf Unchained Mine Is The Mountain Bourrée In E Minor (Johann Sebastian Bach cover)
Set 2: Too Old To Rock ‘n’ Roll, Too Young To Die Farm On The Freeway The Navigators Pavane In F-Sharp Minor (Gabriel Fauré cover) The Zealot Gene Dark Ages Aquadiddley Aqualung
“Providence” es la nueva observación del compositor de origen malagueño Raúl Lupiáñez, aka SomeWhereOut. Siete temas inspirados por relatos que ya sirvieran de inspiración al padre del horror cósmico H. P. Lovecraft así como las composiciones de Maurice Ravel, Erik Satie o Franz Liszt. El álbum vino al mundo a caballo entre The Forest Studio y Big Sound Corp, cuenta con imágenes de Suzy hazelwood y vio la luz el 19 de septiembre de 2024.
“Under The Black Stars” introdujo al álbum hace escasas fechas y se encarga igualmente de dar el pistoletazo de salida a esta nueva obra del proyecto con base en la ciudad de Málaga. Una tímida entrada al piano dónde pronto toman forma las voces de Alba Bermejo (Memorias de Sefarad) y Carlos Strachan (Tale of Wöe) . También el violín de Begoña Ramos. Y que más pronto vira de forma repentina hacia un rock de tintes atmosféricos, con gran protagonismo de los arreglos, donde sobresale el interesante doble juego vocal. También la forma en que las guitarras de Lupiáñez rugen durante las estrofas más pesadas. Me agrada el mayor nervio del tronco central y el par de solos que lo adornan. El riff que Raúl ha dibujado aquí tampoco tiene desperdicio. Las partes más calmas del epílogo, por más vueltas que les dé, no dejan de recordarme a un Steven Wilson del estupendo “The Raven That Refused To Sing (And Other Stories)”, lo cual no deja de ser una buena señal. Un primer corte con el que conecto en gran medida.
“The Sword”, con la cálida voz de Abraham Linares (41 Ravens), resulta mucho más sencilla en su planteamiento, con esa construcción “subibaja” tan clásica. Lupiáñez la sustenta sobre una base rítmica de baterías programadas a la que adorna una lucida línea de bajo. La banda, el proyecto o como cada cual se quiera referir a SomeWhereOut desarrolla aquí tendencias que encuentro más cercanas a unos Leprous, Haken o incluso Pain of Salvation. El tronco central quizá daba para una sección solista más extensa. Por otro lado, la sensación que deja este segundo corte es la de que todo parece dispuesto en favor de la canción misma y no del ego del propio músico malagueño. Algo que agradezco.
“Gone”, con el propio Lupiáñez a cargo de las voces, transita por ambientes tranquilos y reposados, bellamente arreglados y en los que recomiendo encarecidamente el uso de auriculares. Desprovista del nervio de otras entregas, se adentra en la faceta más atmosférica de SomeWhereOut donde la voz de Rubén resulta más que adecuada. El puente central tiene algo de onírico. Sin separarse de las lindes del progresivo y con cierto regusto a los momentos más tranquilos de unos King Crimson, camino del epílogo la mezcla ofrece uno de los mejores ejercicios de equilibrio de todo el largo. Algo acomodaticia, podrían acusar algunos, lo cierto es que la encuentro más que efectiva a la hora de extraer la cara más elegante de su compositor.
Jesús Martínez (The Ivory Hawks) pone voces a esta “The Green Book” donde todo vuelve hacia terrenos más vivarachos, de un prog que, a ratos, bien podría recordar a los primerísimos Dream Theater, contrapuestos a unos riffs de un talante mucho más duro y rocoso. Lupiáñez dibuja un cuidado solo de teclas durante el tronco central, al que responderá Israel Lupi (41 Ravens) desde la guitarra en el casi vertiginoso epílogo. Fácilmente la que más peso ha ido ganando con el correr de las escuchas, testimonio de lo mucho que Raúl ha cuidado estas canciones.
“Buried” sorprende con ese prólogo tan vibrante y más aún con la forma en que todo se detiene ante la pronta llegada de las primeras estrofas. AndrésGabarrón (WETHELAST) pone tonos razonablemente altos en estribillos y Lupiáñez vuelve a construir otra de esas composiciones bifocales, revestidas de riffs más sencillos que otras entregas del álbum pero igualmente efectivos. Del bajo, al que siento ahora más crujiente, se encarga Félix Morales. Me agrada sobremanera el solo de guitarra que irrumpe en el tronco central. Sin más florituras que las necesarias, equilibrado y lejos de cualquier desmesura ególatra. El final vibra para entregar alguno de los momentos más nerviosos de todo “Providence”. Con cada escucha pienso que el final pedía cerrar ahí y no con ese pequeño fade out pero esta ya es más que nada una cuestión de gustos.
John Serrano pondrá su registro más leve al servicio de la muy tranquila “The Willows”, basada en en la obra “Los Sauces” de Algernon Blackwood, apenas una pequeña línea de piano acompañando al vocalista, que aupará su voz al compás de los oscuros arreglos del epílogo. Emerge ahí una faceta más sinfónica, cinemática incluso, para un cierre algo brusco, en consonancia con lo extraño, lo enigmático diría incluso de la propia composición.
Para el cierre queda la desmesura del tema título “Providence”. Nada menos que dieciocho minutos abarca una canción que se abre camino desde el elegante piano del prólogo para trazar una de esas entregas que conviene escuchar (y re-escuchar) con toda la atención posible. Lupiáñez se acompaña aquí de Dante Martín (Neptunia) en voces, Begoña Ramos en cuerdas y David Santana (Sharp Dressed Men), quien dibuja un hábil solo de guitarra. Sus tres primeros minutos ya dan muestras del cariño que unos y otros han puesto aquí. El trazo ofrece un ágil crescendo que desembocará en la más pura calma que acoge a las primeras estrofas. Lupiáñez dobla su solo de guitarra con las cuerdas de Ramos y en el contraste sucede otro de mis momentos favoritos de todo el largo. Después la composición irá adquiriendo una vibración mayor, que vendrá a desembocar en una sección solista, ahora sí, donde parecen mandar la desmesura y el desenfreno. Con “La Caída de la Casa Usher” de E. A. Poe como trasfondo lírico, el corte viene a dar la auténtica medida del proyecto en lo que a ejecución se refiere. Lupiáñez inserta una pequeña isla de tranquilidad desde la sobriedad de su pequeño solo acústico, al tiempo que nos introduce en el tercio final de la propia canción, broche final de un estupendo trabajo.
Lo pienso así y las reiteradas escuchas no vienen más que a refrendar la idea. Reza el tópico que este puede no ser un disco del gusto de una gran mayoría. Por otro lado, quienes disfruten del mejor rock progresivo en la lengua de Shakespeare bien harían en perderse entre los mil y un rincones que Raúl Lupiáñez ha dispuesto a lo largo y ancho de estos cuidados siete cortes. Con una producción a ratos exquisita, una mezcla bien equilibrada y la inestimable colaboración de un puñado de buenos amigos del compositor y músico malagueño, el resultado colma todas las expectativas que servidor tenía antes de darle al play. Estupendo.
La formación progresiva catalana Serapis Project encabezada por Kris Vega (Cobra Spell, Born In Exile) recalará en los escenarios asturianos el sábado 14 de septiembre. La cita tendrá lugar en la gijonesa Sala Buddha acompañados por los locales State of Crime & Science y Dr. Nekro.
Los de Barcelona presentarán su ópera prima «Palingenesis» autoeditada el pasado 2023 mientras que S.O.C.S. actualmente inmersos en la grabación de su próxima obra de estudio retoman los escenarios tras su paso por Infiesto en el mes de junio (crónica). Dr. Nekro que se encuentran rematando su segundo disco de estudio vuelven a pisar un escenario desde su parada en la SalaTelva de La Felguera en el mes de abril (crónica). Entrada anticipada 10€ a través del siguiente enlace: https://entradium.com/events/serapis-project-gijon-sala-buddha
La presentación en vivo de «La Profecía«, ópera prima de los progresivos Phoenix Cvlt continúa el próximo viernes 19 de abril en la gijonesa Sala Ángeles Y Demonios. La cita contará con el debut en directo de la formación stoner local Bouquet.
Con apertura de puertas a las 20:30 horas, el precio de la entrada en taquilla es de 5€.
Tras su inauguración el pasado 20 de enero, «El Castru Gargantá» regresa con un nuevo evento protagonizado en esta ocasión por el trio psicodélico madrileño Cinnamon Place, Phoenix Cvlt que repite presentación de su ópera prima «La Profecía» y los rockeros langreanos DiezOsos.
Con apertura de puertas a las 18 horas, el acceso libre que no gratuito, se abrirá una taquilla inversa para que en un ejercicio de responsabilidad del espectador este decida cuanto pagar.
Presentación en la ovetense Lata de Zinc de “Beyond Olympus Pt.1”, el Ep que trae de vuelta a los chicos de Soundcrush. Acudían además a la cita acompañados de la buena gente de Narwhale, por lo que nuestra presencia allí era poco menos que ineludible.
El regreso a la actividad de Soundcrush provoca la salida del que fuera hasta hace algunas fechas guitarrista de la formación asturiana, Ales Sánchez, cuyo puesto ocupa ahora y para nuestra sorpresa, Aitor Lucena (ALMS) de cuyo álbum “The Trial” ya dimos igualmente buena cuenta en este medio (reseña). El reemplazo, sobre el papel y nunca mejor dicho, suena bien y estamos ya ansiosos por ver qué nos depara en un futuro próximo.
Pero de momento vemos a unos Narwhale que se adaptan pronto al cambio. Son por muchas razones una banda especial para nosotros. También peculiar, única incluso dentro del actual ecosistema astur, algo que queda patente ya desde la inicial y extensa “Nebulosa Barnard 33”. Desarrollos nada sencillos, mil y un recovecos y Javier Fernández, frontman y líder del cuarteto, luciendo un precioso Rickenbacker de cinco cuerdas.
Puede ser que no les viéramos tan seguros como en citas pasadas a falta del obligado rodaje que siempre demanda un cambio en la formación. Y sin embargo, o tal vez por ello, “Anillos de Saturno” desde luego sonó más rocosa y nervuda que nunca. Tanto o más que “Glaucus”, de su anterior trabajo, que de nuevo muta al idioma de Cervantes y, a su vez, ofrece la cara más cruda de Fernández como vocalista. Para el final quedaría una “Los Rojos Vientos de Marte” que el propio bajista y frontman de la banda tiene a bien dedicar a Manuel Hernando y Angie, grandes seguidores de la agrupación avilesina, y también a este humilde medio. Como no puede ser de otra manera atentísimos ya a sus próximas evoluciones.
Pasan pocos minutos de las diez y media cuando los renacidos Soundcrush irrumpen en las tablas de la Lata de Zinc. Y al igual que sus compañeros de cartel, no sin novedades en su alineación, pues como os contamos hace un par de semanas Dmitry Stalingrado (Soldier, Sound Of Silence) sería quien ocupara finalmente el puesto de bajista en sustitución del titular y lesionado Luis Sánchez.
Pero por supuesto y huelga decirlo que el baile de miembros no merma la intensidad del cuarteto. Ales se muestra feroz desde la inicial “Primal Flame” y el público, cabe decir mucho más joven que en otros eventos que hemos cubierto recientemente, pronto conecta con la abrupta pero al mismo tiempo técnica propuesta del combo astur. “¡Volvemos!” proclama el ya ex Narwhale, y lo hacen con el poderoso recuerdo a su anterior álbum que supone “Unleashed”.
De igual manera, tuvo tiempo un muy activo Sánchez para agradecerle a Stalingrado el haber “salvado el bolo” y aprovechar de paso para presentar al madrileño Iván en baterías. Gran sonido del que disfrutaron, cabe desde aquí agradecer la buena labor de Ovana a los mandos de la nave y una audiencia que se lo pasaba en grande con con buenos cortes de metal a un tiempo afilado y al otro pesado como “Manifest”.
“Cuatro años sin tocar” son muchos, qué duda cabe, si bien a tenor de cómo se lo pasó la gente en “Alpha”, tampoco es que se notase en exceso. Poderosos solos los que intercambian aquí el TeksuoDavid Vega y Ales Sánchez y primeros pogos de la noche en física repuesta por parte del respetable. Iván en baterías se dejaría la piel en la exigente “Vacuity”, revisión al modo Soundcrush del clásico de Gojira, y cierre con el corte que titula a su último Ep. ¿Se nos hizo corto? Qué duda cabe, pero en las circunstancias en las que se dio el evento y con los diversos cambios de formación que han sufrido tanto unos como otros, no quita para que nos diéramos por satisfechos. Queda afianzar ambos line-up, confiar en una óptima recuperación por parte de Luis Sánchez y cruzar de nuevo nuestros caminos más pronto que tarde.
Por nuestra parte nada más. Mandar un cariñoso abrazo tanto a ambas formaciones como a Pei (Soldier), Susana Crespo, Manuel Hernando y Angie, Juanjo (Noche de lobos), Txeffy (ActvsMortis, Kraken a Feira) por la agradable compañía. Y, como siempre, nos vemos en el siguiente.
El próximo sábado 20 de enero tendrá la lugar la inauguración de un nuevo espacio musical en la región. Gargantá, pequeña localidad langreana perteneciente a la parroquia de Tuilla ofrecerá el primer concierto de esta andadura que estará protagonizado por Phoenix Cvlt, los gijoneses presentarán su ópera prima «La Profecía» recién editada, el combo hardcore punk local Güestia, la banda instrumental leonesa Sageness y la formación stoner ovetense Acid Blizzard.
Con apertura de puertas a las 18 horas, el acceso libre que no gratuito, posiblemente se abra una taquilla inversa para que en un ejercicio de responsabilidad del espectador este decida cuanto pagar.
Novedades en la presentación en Asturias del cuarteto progresivo portugués Apotheus en la Lata De Zinc programada para el sábado 13 de abril. A Dark Reborn confirmados originalmente como segunda banda del cartel se cae de la fecha puesto que participará en la final batalla de bandas del Luarca Metal Days que se celebra el mismo día en la también ovetense Sala Estilo.
Estaremos muy atentos a la probable confirmación de la agrupación que acompañe a la banda afincada en Paços de Ferreira en la defensa de su nuevo disco de estudio «Ego Atlas» editado el pasado mes de octubre vía Black Lion Records.