La proxima edición del Rockvera Fest que tendrá lugar el sábado 5 de septiembre en el Teatro El Llar de Corvera va tomando forma. La Asociación Monorock va desvelando a cuentagotas un cartel que ya cuenta con las confirmaciones de la banda vasca de heavy metal Valkyria, el combo metalcore astur Teksuoy los manchegos Maldito Matas, una de las formaciones de punk rock con mayor proyección del panorama estatal.
Valkyria ya posee una trayectoria consolidada en la escena nacional gracias a su potente directo y tres discos de estudio «Principio y Fin«, «Tierra Hostil» e «Indómito» en su haber. Fuerza, melodía y un sello propio los ha colocadoo como una de las bandas a tener en cuenta en el heavy metal patrio.
Teksuo presentará su más que notable nuevo álbum de estudio «The Glow Before I Go» (reseña) candidato a uno de los grandes lanzamientos del año. Consolidados como una de las propuestas más interesantes del metal más vanguardista en la escena nacional, regresan al Rockvera Fest para dejar patente una imparable evolución sonora.
Por su parte Maldito Matas presentará su último disco «Himnos Desde El Infierno» en la que que será la su primera actuación en Asturias.
El festival, de carácter gratuito, matiene su ya característica mezcolanza de géneros musicales en su cartel para volver a convertirse en cita imprescindible para los amantes el rock, el punk y el metal.
El pasado sábado 18 de abril, tuvo lugar en la Sala Acapulco de Gijón la presentación del último trabajo discográfico de la banda madrileña Megara titulado “Año Cero” (4Ñ0 C3R0), acompañados por los mierenses Maverickcon quienes compartieron escenario en este concierto organizado por Tunguska Media Factory.
La fecha elegida para esta presentación posiblemente no fue la más acertada debido a la confluencia de eventos musicales y deportivos ese mismo día, lo que propició una afluencia de público, sobre todo en el inicio, bastante más escasa de lo esperado, aunque esto no restó un ápice de motivación en los músicos e incluso en el público, muy entregado y participativo especialmente a medida que iba transcurriendo la velada. Como estaba previsto, sobre las 21:30 horas, los encargados de abrir fuego fueron los asturianos Maverick, banda que llevo siguiendo desde que los vi por primera vez en el Teatro El Llar de Corvera en la edición del Rockvera Fest 2025 (crónica) hasta más recientemente en el Kuivi acompañando a Teksuo y As Life Burns en el concierto de presentación del último trabajo de Teksuo “The Glow Before I Go” (crónica).
Integrados por Misael (voz) y Carlos (batería), antiguos miembros de All My Fault y por Torri (guitarra), Oriol (bajo) y Guille (guitarra), es una banda punk de múltiples influencias y letras comprometidas, con un ritmo ágil y un poso de melancolía que se deja ver en ciertos temas. Iniciaron su descarga con “Mil Golpes” y “Cometas”, en las primeras canciones acusaron alguna pequeña incidencia o desajuste que hizo que el sonido, al menos desde las primeras filas, no fuera tan bueno como en otras ocasiones pero que pudieron solventar rápidamente. Superado ese arranque nada les frenó, el quinteto se asentó y empezó a mostrar su mejor versión. Supieron conectar muy bien con todo el público y nos presentaron una miscelánea de temas de su primer disco intercalándolos con composiciones nuevas. Personalmente agradecí que Misa fuera presentándonos sus canciones y la cercanía de los músicos, muy participativos. Tras estos primeros temas, Misa nos comenta que están encantados de estar en la Sala Acapulco, agradecen el trato que les han dispensado y muestra también sus agradecimientos hacia todos los asistentes y Tunguska Media Factory. Continuaron presentándonos temas de su primer disco como “Para Un Amigo”, “Aire” y “La Espiral”, este último uno de los más potentes de su repertorio en el que la banda despliega toda su fuerza y energía.
Tras la primera descarga, bajaron ligeramente el ritmo con temas más melódicos como “Por No Hablar” o “Luces de Ciudad”, de la que nos cuentan trata sobre la “morriña” que sienten quienes se ven obligados a marcharse lejos de su hogar. Un momento emotivo que equilibró muy bien la intensidad del resto del set. Continuaron presentándonos “Travis Bickle”, con marcado sonido “punk-hardcore”, incluida en su primer disco, de la que nos cuentan está inspirada en el protagonista del filme Taxi Driver (1976), dirigida por Martin Scorsese. A continuación, le llegó el turno a “Tus Rincones”, también de su álbum debut, más melódica que la anterior y con potentes riffs de guitarra. Durante la interpretación de “Los Días más Oscuros”, la banda dejó atónitos a todos al detenerse en seco. Tras unos segundos de estatismo absoluto sobre las tablas, rompieron el silencio con el estribillo de “Scatman” de Scatman John, un giro inesperado que provocó sorpresas y sonrisas entre el público. En la recta final, nos presentaron “Su Legado”, del disco nuevo, cuya temática rinde tributo a la figura de los abuelos. Tras agradecer nuevamente el trato dispensado a la Sala Acapulco, la asistencia del público e invitarnos a acercarnos al puesto de merchandising, la banda soltó su artillería pesada: “No Hay Final” y “El Miedo En Vuestros Ojos”, temas con los que dieron por concluido el show a las 22:22 horas, dejándonos a todos con ganas de volver a ver en directo a esta joven banda.
Turno para los madrileños Megara, que se suben a las tablas sobre las 23 horas, tras una espera que se hizo quizá demasiado larga. A diferencia de sus predecesores era la primera vez que tenía oportunidad de ver a la eurovisiva banda integrada por Kenzy Loevett (voz), Rober (guitarra), Ra Tache (batería) y Dim (bajo). Mi primera impresión, fue de sobriedad en el escenario, a pesar del llamativo maquillaje de los artistas y su vistosa vestimenta en tonos fucsia y negro, en honor a su estilo musical catalogado como “fucksia rock”. Eché en falta una puesta en escena más teatral y algún tipo de pantalla o decoración en el escenario más acorde a lo que nos muestran en sus videoclips y en otras actuaciones. Cierto es que posteriormente nos avisaron que en este show no iba a haber ninguna bailarina ni incluso más humo, a petición de la propia Kenzy que lo pidió expresamente por ser muy perjudicial para la voz.
La primera canción que interpretaron fue “Karma” tras una intro con el escenario vacío y una voz grabada simulando a un robot que nos va narrando un texto que hace referencia a A.U.R.A., una supuesta inteligencia artificial ficticia que forma parte de la narrativa de su etapa más reciente, vinculada a su último álbum y gira, que termina con las palabras: “Bienvenidos al Año Cero”. Tras lo cual van subiendo al escenario los músicos y a grito de “Gijón” por parte de Kenzy inician el show con dos cortes de su último trabajo: “Karma” y “13 Razones”. Desde el inicio, quedó claro que íbamos a ver un espectáculo diferente a lo que estamos acostumbrados, el estilo de la banda en sí es una mezcla de música electrónica, rock y pop y en el escenario tiene tanta importancia los coros y pistas pregrabadas como la música interpretada en directo por los músicos. Cabe destacar la fuerza de Kenzy en el escenario, con una potente voz y la interacción con el público de las primeras filas, a los que entre otras cosas pregunta quién era la primera vez que les veía actuar y comenta que también para ellos es la primera vez que actúan en Gijón, y que es un concierto un poco diferente porque vienen de presentar el disco en Madrid, una presentación con mucho más atrezzo y bailarines en el escenario y les dijeron que no podían llevar más gente, ni traer una bailarina, por este motivo el concierto fue más cercano e íntimo a los que vienen realizando en esta gira.
Continuaron con temas de trabajos anteriores a este “Año Cero” que nos venían a presentar, como “Bienvenido Al Desastre” y “Estanque De Tormentas”. Retomaron de nuevo su último álbum con “Del Revés”. El ambiente empezó a caldearse y pese a que el público no era muy numeroso no dejaron de saltar y corear las canciones, como ocurrió en el caso de “Hocus Pocus” o“Saturno”. Seguidamente retomaron con cortes de su último trabajo de estudio como: “11.11”, tema lanzado por primera vez en 2024, con el que representaron a San Marino en el festival de Eurovision. En “Vértigo” destaca especialmente el uso de sintetizadores y efectos digitales que le confieren al tema “tintes futuristas”. A continuación Kenzy nos presenta “Oniria”, no sin antes preguntar al público si quiere que cante la balada porque por un pequeño problemilla de voz que tuvo igual no puede. La respuesta de todos fue un “sí” unánime e incluso un espectador pidió una más y les dijo que eran extraordinarios.
Tras bajar el ritmo con la balada, la sala se volvió a caldear con la pegadiza “Boom Boom Bah”, los espectadores se animaron y no dejaron de bailar y botar. En la recta final continuaron con “Involución” y “Oxigeno”, de sus primeros trabajos. Acto seguido, los músicos se retiran del escenario, quedando únicamente Ra Tache al mando de la batería e interpretando un impresionante solo. Tras los habituales gritos de “¡otres tres!” los músicos regresaron de nuevo a las tablas para interpretar no tres, sino cuatro de los temas más potentes de su show: “Truco o Trato”, “Cicatrices”, “Arcadia” – con la que consiguieron quedar en cuarta posición en el Benidorm Fest 2023 – y la que da nombre a su gira y último trabajo “4ño C3ro”, con la que finalizarían a las 00:23 horas.
Al apagarse los focos, apenas quedábamos unos pocos en el interior de la Sala Acapulco, pese a la previa invitación de Kenzy a acercarnos al puesto de merchandising para conocer a Pablo, el responsable del stand. Los músicos regresaron entonces para saludar, hacerse fotos y repartir púas entre quienes aún permanecíamos allí, mostrándose cercanos y amables hasta el último minuto. Fue una lástima la coincidencia de eventos ese fin de semana y el hecho de que su propuesta, probablemente más arriesgada y distinta a lo que suele programarse en las salas de nuestra tierra, no lograra congregar a un público más numeroso.
Por mi parte, sólo queda agradecer a Heavy Metal Brigade por su confianza y permitirme publicar estas líneas, a la Sala Acapulco, los amigos que nos acompañaron y personas que apoyan a la música en vivo. Nos vemos próximamente…hasta entonces que el rock & roll no deje de sonar!!!
Retorno a Oviedo para unos Ofensivos enfrascados en la presentación en directo de su nueva obra de estudio «Calvos, Egos Y Likes«. La cita en los Kuivi Almacenes marcó una muesca más en el revolver de una formación especialista en retratar a muchos de los protagonistas de esta caótica sociedad actual.
El reparto a pie de escenario de banderines de la milagrosa Turquia da la primera pista del que será el tema de apertura del repertorio. Viajamos a la «República Capilar Del Turkistan» a expiar nuestros «Pecados Capilares» y lo primero que nos llama la atención es la alineación de la banda. El protagonismo a las guitarras recae en Viti (Ochobre, Sound Of Silence) y Dani Verdes (Infección) liberando a López, que se explayaría a gusto a la voz. La amplitud del escenario dejó campar a sus anchas a un sexteto que completaban Pablo Viña a la batería, el Padre Eusebio al bajo y Fran a la segunda voz. Septeto si contamos a Java a cargo del sonido.
En la previa a la velada se anunciaba invitado especial, que no tardo en pisar las tablas. Sin la pomposidad de Ghost, Ofensivos contaron con su propio sumo poncífice, el Papa Penedictus, interpretado por su antiguo componente Emi. Momento que me hizo recordar al bueno de Kike Collado, encargado de las performances en nuestro último encuentro con la banda. «Susana Grisú» y «Los GuajesDe San Ildefonso» contarían con el trio de voces en escena mientras el público disfrutaba de la sátira e irreverencia del combo afincado en Avilés.
Hubo tiempo hasta para trolear a su propia audiencia. Bajo la promesa del regalo de un CD al primero que lograra hinchar completamente uno de los globos repartidos entre la audiencia, alguno se dejó el aliento en una tarea imposible. «Cosa de Aliexpress» remataría como sentencia el López ante la imposibilidad para llevar a buen puerto el desafío. Camino de mitad del show se constata un gran trabajo a las guitarras el del estreno de la dupla Viti / Dani. Fundamental su aporte al lado metalero de un grupo en el que sobresalió la noche del sábadola demoledora base rítmica que forman el Padre Eusebio y un Pablo Viña espectacular a los parches.
No acabó ahí la interacción con la parroquia. Eucaristia con galletas en forma de dinosaurio de la mano del Padre Eusebio a pie de escenario y turno para «Cuidado Con Paloma«, versión de Emilio Aragón con la que vencerían en las Perversiones del Unriock en el 2024. Buen momento para saludar y agradecer la presencia de la familia Peláez de Sküld que se encontraba entre el público. Nos adentrabamos en el recta final del concierto y habían caido palos para Llados, Albert Rivera, Abascal y una de las redes sociales más exitosas, el inevitable Tik Tok. En la variedad está el gusto.
«Mal Muy Mal» y «Violencia Infantil» ponen el cierre a su paso por el Kuivi. Una velada diferente en lo lírico a lo que acostumbramos por estos lares y siempre satisfactoria en lo gestual. El regreso a casa con una sonrisa mientras recuerdas las chanzas del carnicero vegano nunca viene mal.
A quién no le va a gustar una buena dosis de perversión sonora. Quién no querría destrozar hasta sus mismas entrañas aquella canción con la que te taladraron los tímpanos tiempo ha. Devolver y con intereses el daño causado. El caso es que volvieron las Perversiones del Unirock a Puerto de Vega y había que repetir. Toda una pléyade de músicos, los mas variados instrumentos, atrezos varios y muchas ganas de divertir y pasarlo bien. Al tiempo, un vehículo para que los más jóvenes le pierdan el miedo a las tablas. Todo ello en un certamen que es una fiesta al cuadrado, que llena el pueblo hasta la bandera un día más y que siempre recibe al foráneo con el mejor de los talantes. Será el Espíritu Unirock ese de que tanto se habla.
Lo primero es recordar a Carmen Omar, emblemática conductora de las últimas ediciones del certamen, quien por diversos motivos no pudo estar presente en la de este 2026, y a quien mandamos un gran abrazo desde aquí. Su testigo lo recogió, aunque sin cantar, un infatigable Alberto Cabal (¿cuántos escalones subiste y bajaste a lo largo del día, criatura?). Antes de que todo arrancase, eso sí, y en un detalle que honra a la organización, la organización tuvo el detalle de acordarse de dos grandes amigos: Jaime Gayol y Mario Herrero, dos pérdidas irreemplazables y que siguen desangrando el corazón de muchos.
Antes de entrar en el concurso propiamente dicho, el escenario lo tomaron varios ganadores de ediciones anteriores, algo que, a mi modo de ver, sirvió para poner en situación a los advenedizos. Beast Inside, DonNadie o Los Repuntos nos fueron metiendo el gusanillo en el cuerpo…
Coyotes serían los encargados, esta vez, de iniciar las hostilidades. Es un decir. Banda creada para la ocasión, como muchas de las que desfilarían sobre las tablas, se emplearon a fondo con (o contra) “Can’t Fight The Moonlight”, el hitazo con el que LeAnn Rimes daba su particular bienvenida al presente siglo. Muy aclimatada para la ocasión. Farrapos de Ghaita, oriundos de esa comunidad que “por siglos fue el final de la tierra”, pondrían la nota folk – punk mientras rendían tributo a Andrés do Barro y su “O Tren”. Outlaws, otra de las formaciones paridas con motivo del evento, hicieron suyo el “Running Up That Hill” de Kate Bush, desligándose tanto de la original como de aquella icónica revisión que convirtió en inmortales a los alternativos británicos Placebo.
Para cuando Yes We Can rememoran a “Rosa de España”, la carpa que nos cobija parece quedarse pequeña. Toda una “Celebration”, desde luego. Entendiendo al dedillo el espíritu de una cita como esta, Los del Thrashtor Amarillo, con gente de Beast Inside en sus filas, irrumpen debidamente ataviados y prestos a insuflarle (evidentemente) thrash rabioso a “El Tractor Amarillo” de Zapato Veloz. A la larga y quizá por aquello de que la cabra tira al monte, una de mis favoritas de toda la jornada. Otros que, pienso, entendieron bien la jugada, fueron la buena gente de Mamones, quienes al modo Ramones (claro), le dieron su merecido al “Super Disco Chino” de (los imposibles, incalificables, inconcebibles…) Enrique y Ana.
Comfortin Lie, banda ya consolidada, se atrevieron con el “Espresso Macchiato” del estonio Tommy Cash y por ahí quedó, me atrevería a decir, una de las mejores voces de la tarde / noche. Y mientras que unos clásicos perversos, Los Repuntos, volvían a las tablas para retorcer al gusto “Moliendo Café” de Lucho Gatica, Los Goonies del Metal, jovencísimos ellos y ellas, destriparon a placer “Gasolina” de Daddy Yankee. Para delirio y gozo de no pocos en las primeras filas, he de añadir. Minipunto por la juventud (todos por debajo de los veinte había apuntado Cabal) así como por las pintas con las que se subieron a escena.
DonNadie rockerizan “Ella, La Muerte” de Vicente Fernández y Antón Aguilar, que sin desagradar, cierto es que me pasó algo desapercibida. Otro tanto podría decir del “Lela” de Dulce Pontes que sacaron adelante Cöver Crush. No así ese popurrí de Mecano que se marcaron Belladona, con saxo y todo. Hay algo que me descubren eventos como este y es lo desconectado que estoy, salvo cosillas puntuales, de la música que arrasa en los tiempos que corren. Uno, en su burbujita, alcanza a lo que alcanza, de ahí que cuando Los Goonies del Metal vuelven para decapitar (y me quedo corto) “Wannabe” de Spice Girls, qué turra disteis aquél 1996, hijas mías, servidor paladee todas y cada una de las agresiones cometidas sobre el original.
Maloserá, no haciendo honor a su nombre, dejaron otra de las que, para mí, serían una de las más interesantes de la noche al atreverse con, nada menos, que con “Libiano”, perteneciente a la celebérrima ópera de Giuseppe Verdi “La Traviata”. La vestimenta, así como las pelucas, por cierto, impagables. El Río Plakaje, por su parte, insufló nervio punk al “Hurt” de Nine Inch Nails (y que un tal Johnny Cash hiciese suyo allá por comienzos de siglo). Host, otros que ya parecen fijos en la cita en cuestión, derrumbaron hasta los cimientos “Torero” de Chayanne con la ayuda (del todo improvisada según nos contó él mismo de primera mano) de Pelayo López. Lo de Incidencia para con “Juan Castillo” (Los Chichos) pienso ahora que captó bastante bien el espíritu de la cita. Al menos la gente de las primeras filas así lo atestiguó. Y diría lo mismo de Plata o Punk, formación esta de las nacidas para la ocasión y que destapó una colisión casi imposible entre “Tuyo” de Rodrigo Amarante y “Otra Noche” de Kaotiko.
Claro que nada nos habría preparado para la irrupción, en el más amplio sentido de la palabra, de los numerosos Cabezudos Perversos, quienes en auténtica manada, realizaron un masificado popurrí de canciones populares. Incluso el técnico de sonido, un incansable Pablo Viña, apareció guitarra en ristre sobre las tablas. También el no menos infatigable José Carlos (Sküld) con su inseparable cuatro cuerdas. No poca la fiesta que montaron ni silenciosa la ovación que recibieron. De vuelta a formaciones más formales en cuanto a número, regresaron Plakaje para un “No Es Serio Este Cementerio” de, otra vez, Mecano. Otro trío, Señoras, y previa proclama “Asturias Antifascista Siempre”, se atrevió con “Azzurro” de Adriano Calentano. Tras ellos me gustó el modo en que Dominus Tempus revisitaron “Bandido” de Azúcar Moreno, fundiendo ésta con “The Kids Aren’t Alright” de The Offspring en su tramo final. Guiño perfectamente integrado.
Mueve Tu Grela nacieron para la ocasión entendiendo a la perfección, pienso yo, el espíritu perverso del certamen. Echaron mano de abanicos para dejarnos una (muy festiva) “Asi Foi” (Isabel Pantoja). En una vena más cercana a Plakaje o DonNadie, Valvulina dibujaron a su manera el “Tu Nombre Me Sabe A Yerba” de Serrat. La nota agria y contundente iba a llegar de la mano de Mestranzu D’esperteyu, banda que juntaba a Txeffy (Actvs Mortis) con Rafa Howler (World Of Decay) para descolocar no a propios pero sí a extraños con su vivisección a la deathcore del “Ma Baker” de Boney M. Incidencia volvieron entonces para recordar a los Payasos De La Tele a través de “Cómo Me Pica La Nariz” mientras caía en la cuenta de que fue precisamente recordando al clan Aragón que la buena gente de Ofensivos se alzó con el triunfo en la edición de 2024.
Al hilo de ediciones pasadas, Sküld ganaron en 2025 apostando el “Yo Quiero Bailar” de Sonia y Selena sobre los cimientos del “Smells Like Teen Spirit” de Nirvana. Algo así fue lo que vinieron a hacer los chicos de Cöver Crush al colocar el “Ya No Quiero Ná” de Lola Índigo a lomos del “Du Hast” de los germanos Rammstein. El cierre fue finalmente para Broken Lights, quienes recordando la sintonía de la mítica comedia serial “Aquí No Hay Quien Viva” entendieron todo. Desde las pintas hasta el modo de encarar la propia interpretación, así como el recuerdo a las desaparecidas Mariví Bilbao, Emma Penella y Gemma Cuervo. Al cierre y tras injertar “Cuando Zarpa El Amor” de Camela, qué inevitable se me hizo pensar en Me Fritos And The Gimme Cheetos…
Llegaba el turno de deliberar y votar en consecuencia… y de conocer el cartel de la próxima edición del Unirock. Una cita que, como ya bien sabréis para cuando esta crónica vea la luz, integran Blister en la sesión vermú, el habitual tributo al rock, y el plato fuerte con las descargas de Skontra, Mala Reputación, Iron Savior y Uli Jon Roth.
Pero, claro, aún quedaba recibir a la buena gente de Sküld, ganadores de la edición del año pasado y que nos iban a dejar alrededor de cincuenta minutos de su acostumbrado heavy metal de corte clásico.
Muy activo ya desde el inicio José Carlos al bajo, y fíjate que no había parado ni un momento durante la jornada. En Puerto de Vega la energía extra viene de serie, parece ser. No le iba a la zaga Lorena tras el micro. “My Mother Told Me”, además, dejaba un sonido nítido y a la vez potente. El tipo de música que hacen podrá gustar más o menos pero esta es una de esas bandas que siempre cumplen. Que, además, realmente dan la sensación de disfrutar con lo que hacen.
“Huye”, viraje al idioma de Cervantes mediante, conecta en mejor medida con la gente. Jugaban en casa de todas formas. Buena ración de solos doblados a modo de remate. Y mientras que la inevitable “Odín” parece que se quedará en sus setlists para siempre, pensaba yo en el juego que dan una tarima o, en este caso, unos buenos cajones de graves. “Long Distance Reader” resulta en una oda al power metal más orgánico. Lorena, infatigable, se desvivía por meterse a la gente en el bolsillo. “Dear Son”, y dentro de lo que es una banda de heavy metal como esta, es cierto que deja un poso más oscuro.
Lorena brilla sobremanera al recordar la perversión con la que en su día no ganaron. Pero también cuando “The Rumor” ofrece un heavy menos vibrante, más chulesco. Siempre con ese inconfundible aroma old school que les caracteriza. Se atrevieron incluso a pervertirse a sí mismos, dándole renovados bríos a “Hear Me”, aquella balada / medio tiempo del debut homónimo de 2023. Una que estará en su próximo álbum, “cuando lo grabemos”, será esta “Blood Eagle” que se ha convertido ya en un clásico de pleno derecho. El cierre, como no podría ser de otra forma, correspondió a la perversión con la que ganaron en 2025, no otra que esa deconstrucción / reconstrucción del “Yo Quiero Bailar” de Sonia y Selena que comentaba por ahí atrás, con ese inefable escorzo de “El Xiringüelu” en su parte final. Como todos, pueden tener días mejores y días peores pero soy de la opinión de que siempre se lo pasa uno bien con ellos. ¡Venga a nosotros ese nuevo álbum ya de una vez!
Recontados los votos, echado mano de las matemáticas y desenredado el triple empate, según supimos de mano de Alberto Cabal, llegó el turno de conocer a los ganadores. Al igual que como apunté por ahí atrás, a la hora en que se publique esta humilde crónica ya los sabréis. Para aquellos cuyas vidas se rigen por el despiste, toda mi solidaridad (cada día somos más), os refresco la memoria:
Premio del público:
Mueve tu Grela – “Así Foi”
Premio a banda creada para la ocasión:
Los Repuntos – “Moliendo Café”
Premio a banda consolidada:
Malo Será – “Libiano”
Turno pues para que los ganadores re interpretaran las perversiones ganadoras y también para que nosotros, hora y pico de coche aún por delante, emprendiéramos el camino de regreso. O no del todo, aunque esa es otra historia y a su debido tiempo será contada…
Por nuestra parte nada más. Agradecer a la buena gente del Unirock el currazo que se pegan cada año con el evento. A la buena gente de Puerto de Vega el cariño con el que siempre reciben a estos pendencieros melenudos y por último, que no menos importante, a la afable compañía del antes, el durante y el después. Ya saben: nos vemos en el siguiente.
Pd: prometo hacer los deberes con el “Me And Bobby McGee” de Janis Joplin para el año que viene.
Bajo la denomionación de Primavera Rural Festival, las instalaciones de la Asociación Músico Cultural Bocanegra acogerán el sábado 4 de abril los conciertos de Sergi Estrella, Catalina Grande Piñon Pequeño, Bala y Hermana Furia.
Con acceso público en la plaza la velada arrancará con Sergi Estella. Con la originalidad y creatividad por bandera en una apuesta sonora amalgama blues, folk y rock, con el punto diferencial de usar sus propios instrumentos creados con objetos reciclados, como latas o escobas.
El combo punk Catalina Grande Piñon Pequeño ya es habitual en nuestros escenarios. Críticos y provocadores representan una forma de expresión libre, divertida y sin complejos dentro de la escena alternativa.
Como antesala a su paso por el Festival Internacional De La Cerveza Artesano de Llangreu el dúo gallego Bala pasará por Valles (Piloña) para ofrecer su caraterístico sonido potente, mezcla de grunge, stoner y punk rock inmersa en la extensa gira de presentación de su último disco «Besta» editado el 26 de abril de 2024bajo el sello discográfico [PIAS] Recordings.
Hermana Furia regresa a nuestros escenarios tras su reciente paso por Langreo y el pasado verano por el Tsumami gijonés. El combo madrileño compuesto por Nuria Furia (voz y sintetizadores), Edu Molina (guitarra, voz, piano y sintetizadores), Pau C. Marcos (bajo y coros) y Tweety Capmany (batería y coros) presentará su segundo disco «Rumias» editado bajo el sello Entrebotones en noviembre del 2025.
En Asturias podemos presumir de muchas cosas, entre ellas, de la cantidad de bandas de la escena metalera que tenemos, en todos sus géneros y subgéneros. Algunas con proyección nacional e, incluso, internacional, y muchas con trabajos de enorme calidad artística. Entre estas últimas, se encuentra Teksuo, banda de metalcore con gran trayectoria (casi veinte años desde su primera demo), reconocida, pero no lo suficientemente valorada (desde mi punto de vista). El pasado 13 de marzo estrenaron su nuevo trabajo “The Glow Before I Go” (reseña), comenzando la gira de presentación del mismo en Oviedo, el 21 de este mes, junto a unos habituales en sus conciertos asturianos, As Life Burns y Maverick.
El lugar elegido para dicho estreno fue el escenario grande de Kuivi Almacenes, en Oviedo, un espacio que, de momento, se presta a este tipo de eventos y esperemos que se pueda mantener a pesar de los obstáculos que, de vez en cuando, han de salvar.
Cumpliendo los horarios, a las 21:30 horas aparece sobre las tablas, el quinteto de Mieres, Maverick. Habría unas 50 personas justo cuando suena la intro, pero el aspecto de la sala mejoró en escasos minutos, el tiempo que tardó la gente en darse cuenta de que aquello había empezado.
La propuesta de la banda difiere del estilo metalcore que iba a inundar el resto de la noche, siendo el de los mierenses un punk rock ágil y divertido, muy al gusto de sus acólitos, que no cesaron en corear tema a tema, desde los primeros: “Mil Golpes” y “Cometas”. Tras esta apertura, aprovecha un entusiasta Misa para saludar y agradecer a Teksuo por su invitación, pidiendo ruido para ellos.
Maverick parecían sentirse en familia. Salieron a pasarlo bien y eso se transmitió al personal que ya iba entrando en calor, aunque Misa señala que parecemos un poco dormidos. Justo antes de “La Espiral”, el cantante consigue que la gente se acerque al escenario, siendo este uno de los temas más reconocidos de la banda, a tenor del movimiento y el fervor del público en sus cánticos. “Demostradme que la sabéis de verdad”. Quedó claro. Luego vienen otras dos apuestas seguras: “Luces De Ciudad”, donde señalan a la protagonista del vídeo, elaborado para este tema (Marina Fortes se encuentra presente en la sala). Y una corta y más punky “Travis”, en la que colaboran Torri y Oriol en la labor coral.
Siguen con “Los Días Más Oscuros”. Casi al final de este tema, irrumpen unos segundos del “Never Gonna Give You Up” de Rick Astley, como si se tratara de una interferencia, retomando después el final de la canción. Un pequeño descanso para presentar el inédito “Su Legado”. “Este seguro que no os lo sabéis”, indica Misa, ya que estará incluido en el que será su próximo disco. Una canción que habla del legado de los abuelos. Lo novedoso no restó un ápice en la entrega de los presentes.
Con “No Hay Final” y “El Miedo En Vuestros Ojos” se despide el combo mierense, dejando un muy buen sabor de boca entre sus seguidores y rematando ya con un pequeño “wall of death” sus, aproximadamente, cuarenta minutos de actuación. Diremos que el sonido fue mejorando en el transcurso del concierto, como les ocurrió también a Teksuo y As Life Burns, pero bastante aceptable en el caso de Maverick.
Eran las 22:30 horas cuando comienza a sonar la intro que acompaña a “Thirst For Tears”, en un escenario adornado con los roll up y el telón de la banda anfitriona, Teksuo. El quinteto de espaldas al público y con poca luz, comienza esta gira de presentación con los dos primeros temas que abren su recién estrenado “The Glow Before I Go”: “Thirst For Tears” y “All You Wanted”. Por desgracia, el sonido no les acompaña en esta primera entrega. Podemos escuchar la poderosa voz de Diego y el retumbar de la batería de Luis, opacando la labor de bajo y guitarras.
Esta situación se fue subsanando a partir del tercer tema “Raise The Flag”, donde destaca la labor de Constan al bajo y una batería con mucha presencia, marcando las líneas de un metalcore más clásico. Teksuo logra crear una atmósfera que engancha entre la portentosa y versátil voz de Diego y el acompañamiento instrumental del resto de los componentes. Algunos cierres son memorables.
Pequeño respiro para saludar al respetable, pedir aplausos para el resto de las bandas e instar a “celebrar la vida”, al tiempo que presenta otro de los cortes del nuevo álbum, “Sailing To The Unknown”. Aquí ya se nota la comunión total entre público y banda. El tema nos lleva a navegar entre una melodía hipnótica, rota por las estrofas afiladas que imprime Diego. Tal parecía que la canción ya tuviese una gran andadura, a tenor de cómo fue recibida y coreada.
Digamos que el repertorio presentado por Teksuo alternó de una manera muy equilibrada, temas del último EP “Lost In A Dream”, editado en 2024, junto con los del último trabajo, y algún otro aporte de aquel “Nure-Onna”. Es en “Lost In A Dream” donde Diego pide un acercamiento del público y una mayor energía, que obtiene al instante, a la par que va provocando que la gente coree, a modo de acompañamiento, mientras David desgrana unos excelentes riffs.
Para “One Of A Kind”, Diego pide la presencia de su colega Misa, con el que va a compartir turno en su ejecución, mientras Rafa y Constan se mueven por el escenario, provocando un poco más de movimiento entre la gente. En “Sanctify My Ache” comienza Diego, casi a capella, el resto de la banda quietos, hasta que explotan y se redondea con el solo de David. Leve descanso y un Diego solitario inicia uno de los temas del nuevo disco cantados en castellano: “Dogma”, con solo un leve acompañamiento de los acordes de David.
Otro giro de tuerca. Diego interpreta sentado, en un inicio, “Let It Rain” del “Endless”(2020) y nos invita a abrazarnos. Dos estrenos más: “Erase By Mistake” y “Shadows Die Twice” donde el movimiento se vuelve a hacer patente y la gente bota. En “Natural Born Liars” Diego nos invita a acompañarle con las palmas y Rafa la vive y la canta para rematar con una movida “Holes”, como broche final a una hora que se nos hizo corta y emocionalmente intensa. Como sorpresa, suena “Un verano en Nueva York”, la popular versión de Bad Bunny, mientras los músicos recogen el escenario.
Difícil misión les quedaba a As Life Burns. A la banda de Laviana les tocó continuar con la fiesta con un público más mermado. Sin telón de fondo ni más artificio que los habituales acompañamientos pregrabados y, esta vez, más que con sus predecesores, el juego de luces de la sala acompañó muy acertadamente en el desarrollo de su actuación. En esta ocasión, a Mikel (voz), le acompañaba Diego a la guitarra (ataviado con una camiseta de los raperos Ummo), Guille al bajo y Roro a la batería.
Abren con “Whispers”, tras la que Mikel se afana en poner a la gente de nuevo en movimiento, pidiendo circle pits incesantemente, pero poco se consigue a estas alturas de la noche. Una “Again This Brightness” cantada entre Mikel y el guitarra consigue un poco más de acción en las primeras filas. Con su intro electrónica y netamente más metalcore, suena “The World Of Evil”. Mikel aprovecha un leve descanso para agradecer a Teksuo, Maverick y al Kuivi para arremeter después con “Until The Clean Mind Breaks”, que me gustó mucho. Llega una sentida “Debris Hills”, más cadenciosa.
Siguiente intro, se oyen las olas del mar y una voz que acompaña a la voz rasgada de Mikel, “I Failed”. Más acción con “Fire And Ice”, donde Roro se despacha a gusto. Mikel agradece que se apoye el underground, solo por los directos ya vale la pena, apostilla. A partir de aquí, el ambiente vuelve a tornarse una fiesta. Suena “Bring The Torch” y en la parte final del tema, el incansable frontman nos pide acompañarle encendiendo las luces del móvil. “¿A quién le gusta el techno?”, nos pregunta, justo antes de la electrónica intro a “Awaken The Madness”, un tema que me recuerda a Bring Me The Horizon.
Obediencia total del público cuando Mikel nos pide agacharnos en “We Are Animals”, culminando con un tímido wall of death. Y esto llega al definitivo final con “Where The End Is Never Seen”, tras 45 minutos de una actuación que consiguió cerrar una buena velada del metal más moderno, con hechura asturiana.
Agradecer, como siempre, a Heavy Metal Brigade, a las bandas y, en especial, a Noelia Amieva por su inestimable apoyo para elaborar esta crónica.
Los pucelanos Free City regresan a los escenarios astures inmersos en una mini gira de despedida al anunciar un próximo paréntesis indefinido tras 17 años de actividad. La cita con el combo punk/hardcore tendrá lugar en la ovetense Lata de Zinc el próximo sábado 7 de marzo.
Además de repasar su discografía presentarán su notable última obra de estudio «Ingravidez» publicada en 2024. La parada asturiana contará con Lïbre como banda invitada, formación que cuenta en sus filas con miembros de Mala Reputación, Misiva, Origen y Desakato.
Que no hay quinto malo, dicen. “Lysergic Motel” trae de vuelta a Leather Boys tras los fastos de su XX aniversario. Leather Rose (voz y coros), Leather Skelter (batería y coros), Leather Sex (guitarra y coros), Leather Latin Lover (bajo y coros) y Leather Dirty Duke (guitarra y coros) conforman la actual alineación de los asturianos. El álbum se grabó en los Tutu Estudios entre 2025 y 2026 con Olaya Camilo a los mandos y posterior mezcla y masterización de Sergio Tutu. Finalmente, artwork y diseño corrieron a cargo de Javier Gómez Bobes y la foto de la banda fue obra de Titto Velusi.
“B.D.S.M.” ocurre en un suspiro. Ni dos minutos de la cara más desenfadada, más punk, incluso me atrevería a decir que más libre de la banda asturiana. Con un Leather Rose de lo más gritón y unos coros del Leather Choir pero que muy bien tirados. Toda una llamada a las armas.
Aunque “Haircut & Attitude” parece tener más enjundia. Porque crece en duración pero también porque carga con uno de los riffs que más y mejor me han funcionado de todo el largo. Fieles a ese hard hedonista que tanto han afilado durante más de veinte años. Un corte directo, creo que bien construido y de los que parecen invitar a desgañitarse en su traslación al directo. Que en eso siempre aciertan y esta vez, con toda la experiencia adquirida, no iba a ser menos. Tanto el puente como el duelo solista que sucede a continuación me parecen estupendos.
Leather Skelter marca el paso tras los parches en esta “Crush On You”. Compone una más que interesante línea de batería en otro corte vivo, agradable, bien construido, donde parece caber de todo. Ese rollo hard angelino de finales de los ochenta en coros, palmas, buenas melodías de guitarra bajo estribillos. Es uno de esos cortes que, reza el tópico, más peso van ganando con el correr de las escuchas, amén de uno de los más equilibrados en cuanto a producción y mezcla. Sergio Tutu, desde luego, conoce bien a la banda y sabe, de sobra, cómo exprimir lo mejor de cada uno. Altamente pegadiza.
“Sonic Love”, a la sazón composición más extensa de todo el álbum, se atreve con un tono más a lo The Cult para ofrecer otra de las muchas caras de estos Leather Boys. Otro riff con gancho y un Leather Rose dejando estrofas marca de la casa. El propio Sergio Tutu suma teclas aquí y el corte gana por ahí una cierta distinción. Me agradan esos solos a modo de engarce entre estribillos y estrofas. También la línea de bajo que Leather Latin Lover ha trazado aquí. Tal vez al puente se le podría haber sacado algo más de jugo. Sea como fuere otra de mis favoritas.
“Red Flag”, en palabras de la propia banda “la historia de un fan pagafantas que necesitaba espabilar”, rebaja algo el ritmo pero sin perder de vista su querencia por el hard rock de siempre. Quizá el corte más idiosincrático de los doce, lleno de estrofas amables (en lo tonal) y estribillos de fácil digestión y que, de nuevo, incitan al puño en alto y el grito desgañitado en sus futuros conciertos.
“Midlife Crisis”, la que tenemos muchos que seguimos defendiendo esta música cuando ya son más las canas que el sentido común, devuelve parte del nervio perdido. Bien adornada por ese piano de Tutu, tiene a la vez un riff directo y pegadizo así como alguna de las mejores voces que le he escuchado a Leather Rose en bastante tiempo. Apenas tres y medio en el reloj, estos Leather Boys post XX aniversario parece que no tengan un segundo que perder, coronados por otro estupendo solo durante previo al epílogo. Un epílogo cuyo rush final, con esos coros tan marcados y el acelerón de Leather Skelter, disfruto de lo lindo. Para qué mentir.
“Electrify”, dedicada por Leather Dirty Duke a su hija, cocina al alimón con Leather Sex algunos de los riffs y solos más redondos de este “Lysergic Motel”. Un corte que bien podría ser el hermano gemelo, si acaso el mellizo, de la anterior “Sonic Love”. Desde luego propone unas estrofas la mar de llamativas, casi me atrevería a decir que desconocidas en el ya amplio imaginario Leather. Ellos resultan desde luego mucho más reconocibles (y ruidosos) durante estribillos, con un Leather Rose en su salsa. Otra que considero entre los grandes aciertos de la nueva cosecha.
Es llamativo el modo en que el prólogo de “Aussie Girl” parece romper con la tónica general del álbum. Es apenas un guiño, muy cuidado eso sí, pues pronto ellos vuelven a su hard rock de siempre. Acompañados de nuevo por las teclas de Sergio Tutu y con un Leather Rose más vacilón que nunca. Me agrada el contraste entre lo “desnudo” de las estrofas y lo más rotundo de los estribillos. Un ejercicio de equilibrio tan clásico como bien traído, rematado por unos buenos coros primero y un gran solo de guitarra después. Creo que de lo mejor escrito y ejecutado de todo el álbum.
La fugaz “Backdoor Lady”, donde el solo corre a cargo de LeatherPigRocket y arranca con el bajo de Leather Latin Lover en solitario, bien podría llevar a pensar en los inevitables Motörhead. Leather Boys en su versión más punk, más desenfrenada, más libérrima. Un perdigonazo de esos que, a poco que te despistes, te lo pierdes.
“Fading Star”, de Leather Dirty Duke para su madre, viene para poner la nota melancólica, que no trágica, al álbum. Un Leather Rose más moderado, más amable, va componiendo unas primeras estrofas hasta llegar a esos estribillos directos al centro de toda emoción. Me gusta esa construcción en crescendo, tan clásica, tan funcional, así como los riffs en que se apoyan. También la línea de batería que un fino Leather Skelter ha pergeñado aquí. Sensacional epílogo. Otro corte redondo, de los que entra a la primera y que evidencia que no todo es jarana y jolgorio en los álbumes de estos chicos.
“Fairground Queen” nos devuelve a los Leather Boys más vivarachos y apunkarrados. Un corte marca de la casa, con un deje entre macarra y chulesco en el que parecen la mar de cómodos. Breve pero de lo más disfrutona.
El cierre es para esta “Acid Riders”, donde llama poderosamente la atención la voz filtrada de un Leather Rose que, a ratos, parece mutar en Dave Wyndorf. Lo mejor es el modo en que los estribillos reconducen hacia una versión mucho más reconocible de la banda. Un corte de contrastes, por tanto, con un fluir de lo más llamativo, y que cierra este quinto trabajo rimando más que nunca con el propio artwork que lo adorna. El solo, además, puede ser el más alucinado que les recuerdo. Y luego un epílogo que ofrece destellos sinfónicos. Que nunca dejen de sorprender.
Es un álbum que siento algo más conciso que aquél “Born In The Seventies” de 2020 (reseña), lo que redunda en un buen puñado de cortes directos a la par que memorables. Alterno entre canciones casi fugaces y composiciones mucho más trabajadas e incluso elegantes. Todo facturado entre buenos solos, una producción equilibrada y un nervio que para sí quisiera algún que otro jovenzuelo. Cuarenta y dos minutos de pura idiosincrasia Leather, tan hedonista y dicharachera como siempre, que tendrá su presentación oficial junto a Pölvora el próximo 21 de febrero en el Palacio de Santa Cecilia de su Avilés natal. Salvo causa de fuerza mayor allí nos vemos.
A través de HFMN el combo sueco Satanic Surfers, pilares del skate punk sueco recalarán en la ovetense Sala Estilo el próximo viernes 23 de enero. La cita contará con la participación del combo punk catalán Global Discontent y la formación stoner local Ball Breakers como bandas invitadas.
Nacidos en Lund (Suecia) en 1989 la segunda etapa de Satanic Surfers arrancaba con su regreso a los escenarios en el año 2017 tras 7 años de parón indefinido para seguir ofeciendo su característico sonido rápido, melódico y cargado de crítica social. Su último lanzamiento discográfico hasta la fecha data de 2018, año en que publicaron “Back From Hell”, demostrando que siguen siendo una de las bandas más influyentes del género.
Desde Badalona con más de una década de trayectoria Global Discontent presentará una renovada alineación y su nuevo disco «Ten Years Since The End Of The World» autoeditado en septiembre del pasado año. Sus influencias beben del punk melódico y bandas como Rancid, The Briggs o Millencolin.
Por su parte Ball Breakers debutaban en el año 2023 con un EP homónimo que les ha llevado a compartir escenario con bandas del calibre de Anal Hard, Strawberry Hardcore o The Real Mckenzies.