Sacavera son Michell Ardura en guitarra y voces, Arturo “Turo” Fernández en baterías y Javier Garrido al bajo. Ahora nos presentan un Ep homónimo, de cinco temas grabados en los Tutu Estudios y al que adornan el logo de Javier Iván Villa Vilches en portada y las fotos de Max Estrella y esta casa. Todo ello maquetado bajo la dirección de Juan Carlos Macías Cienfuegos.
“Extinción”, que estrenaron fechas atrás vía videoclip, es un rock and roll ágil y compacto, donde me gusta el tratamiento que la producción da a las voces de Ardura, así como los riffs que éste plantea durante las estrofas. Hay un feeling aquí que me lleva a pensar en gente como Leize, amén de una letra que viene a ahorrar en metáforas. Es rock urbano, de toda la vida, comprometido, directo y sin aspavientos. Al puente lo atraviesa un más que digno solo de guitarra, también una precisa base rítmica (esos buenos dibujos de Garrido durante el solo) y que concluye en un epílogo muy por el libro de estilo. Me agrada.
“Invisible” resulta en la oferta más breve de las cinco. También aquella a la que atraviesa un nervio más punk. Quizá por ahí, manías de oyente, el hecho de que me enganche menos. En cualquier caso me gustan esas melodías que acompañan a Ardura durante estrofas. El estribillo resulta finalmente el mejor arma de esta segunda entrega, rematada por el correcto solo del propio Ardura en la parte central. No me desagrada pero reconozco que tampoco me engancha.
“La Chica De La Curva” puede ser la que mejor partido saca de los Tutu Estudios. Entroncando con ese rock urbano entre Leize y Barricada, me engancha por el riff que plantea Ardura aquí, también por la certera base rítmica que la propulsa. Alberga un curioso guiño a Black Sabbath en el puente, resultando en cierto modo una curiosa coctelera de géneros. Bien planteada, siento que fluye de manera natural, de nuevo sin excesos ni alardes. De mis favoritas del Ep.
“Mentiras”, en cierto modo la más hiriente de las cinco, con un Turo muy firme tras los parches y Garrido, una vez más, dejando buenos dibujos desde las cuatro cuerdas. Un canto apesadumbrado en lo lírico (“la muerte no tiene ojos, ha vencido a la esperanza”), donde quizá eche en falta unos coros con algo más de presencia y punch. En cualquier caso me resulta atractiva por trazo. También por un solo que puede ser fácilmente mi favorito de todos cuantos atraviesan el Ep. Los ¿desaparecidos? rockeros valencianos Transfer pueden ser otra de las rimas aquí. Me agrada.
La final “El Hombre Del Saco” extrae del trío una cara algo más chulesca. Si bien en cuanto a riffs me engancha menos que otros cortes del Ep, me gusta el modo en que Ardura enfrenta sus líneas de voz aquí. También el solo que inserta antes del puente. Creo que les funciona un aspecto lírico, ahora sí, que sabe tirar de metáforas, facilitando que sea el oyente quien haga las cábalas pertinentes. Un buen cierre…
… a un trabajo que sucede en un suspiro. Ni diecinueve minutos para un Ep puede que algo tímido en lo que a sonido propio se refiere, pero que llega a término, al menos, habiendo dibujado un buen compendio de influencias. Mucho rock urbano, algún tinte más punk o aquél guiño a Black Sabbath de “La Chica De La Curva” buscan precisamente esa diversidad en la que, siento, deberían poner el punto de mira. Puede que Sacavera peque de una cierta timidez, pero ya sabéis lo que dicen: todo gran viaje comienza con un pequeño primer paso. Estaremos atentos.
La 16ª edición de Girando Por Salas, circuito musical concebido para la promoción de artistas emergentes más allá de su propia comunidad autónoma y potenciar la música en directo, nos trae el 7 de febrero a la Sala Telva de Langreo a la formación madrileña Hermana Furia.
Tras su paso el pasado verano por el Tsumami gijonés, el cuarteto compuesto por Nuria Furia (voz y sintetizadores), Edu Molina (guitarra, voz, piano y sintetizadores), Pau C. Marcos (bajo y coros) y Tweety Capmany (batería y coros) presentará en Langreo su segundo disco «Rumias» editado bajo el sello Entrebotones en noviembre del 2025. Dueños de un potente directo, sus letras cargadas de actitud, combinan fuerza, calidad y mensaje a partes iguales. Sin duda apuesta segura si te gustan bandas como Bala, Queens Of The Stone Age o Niña Coyote Eta Chico Tornado.
Tras un par adelantos en forma de videoclip («Haircut & Attitude» y «Sonic Love«) los avilesinos Leather Boys nos presentan la portada y tracklist de su próximo álbum de estudio que llevará por título «Lysergic Motel«.
01 B.D.S.M. 02 Haircut & Attitude 03 Crush On You 04 Sonic Love 05 Red Flag (Loser In Love) 06 Midlife Crisis 07 Electrify 08 Aussie Girl 09 Fairground Queen 10 Fading Star 11 Back Door Lady 12 Acid Riders
Grabado en Tutu Estudios el disco verá la luz el 21 de febrero de nuevo a través del sello The Fish Factory. El boceto original de la portada es obra de Francisco Javier Gómez Bobes con retoques finales por la propia banda. La presentación oficial en vivo del nuevo trabajo tendrá lugar también el 21 de febrero en la Factoría Cultural de Avilés, fecha en la que estarán acompañados por los valencianos Pölvora.
ACTUALIZACIÓN: A través de un escueto comunicado Rat-Zinger anuncia la suspensión de su concierto en Gijón programado para el sábado 18 de abril y desvela su intención de retomar muy pronto una nueva parada en Asturias.
Inmersos en su nueva gira estatal los bilbaínos Rat-Zinger recalarán en la Sala Buddha de Gijón el sábado 18 de abril para presentar su próximo trabajo discográfico «Jóvenes Promesas De La Delincuencia» que verá la luz en el mes de febrero a través de Kasba Music.
Tras su paso el pasado año por el langreano Festival Internacional de la Cerveza Artesano d’ Asturies presentando el EP «Alegoría Del Mal» regresan a los escenarios asturianos para descargar toda su personal amalgama de influencias. No es punk rock, no es hardcore, no es hard rock, no es metal, es todo ello en una declaración de intenciones ejecutada con potencia y contundencia.
Con un buen aspecto en lo referente a la convocatoria de público, abrían la velada Lineslick. Había ganas de ver como se manejaba la banda en su debut en vivo tras escuchar una primera demo a través de Spotify la jornada previa. Y la verdad que nos llevamos una grata sorpresa. Siempre es agradable dar la bienvenida a una nueva formación que se sume a la creciente representación de bandas de rock/metal con voz femenina en la región. Si bien grupos de esta característica como Aneuma, State Of Crime & Science, Honara, The Magus, Ethiva, La Mørgue o Last Days Of Eden tienen muy definido su estilo, con Lineslick parece más complicada la clasificación. Rock, hard y punk parecen tener cabida en una propuesta sonora que cuenta con su vocalista Sandra como punto focal sobre el escenario.
La banda cuenta además con un par de caras muy conocidas, el guitarra Riki Herrero y Ja Peña a la batería con pasado en Leather Boys, Atomic Zeros o Estramonio, dato que evidentemente repercute en el desempeño del combo sobre las tablas, dejando una sensación de sobrada solvencia en lo que era el primer concierto del proyecto. Despacharon un total de 12 temas así que estaremos muy atentos a la publicación de un primer larga duración que complemente esa demo de tres temas: «Parasite«, «Down On You» y «You’re A Mess» que nos presentaban el pasado sábado en la Factoría Cultural avilesina.
Involución serían la segunda banda en tomar posesión del escenario. Punk rock de corte clásico y combativo para azotar entre otras cosas a la tauromaquia, la autocomplacencia o el culto al cuerpo para despertar alguna que otra conciencia despistada. Su vocalista Iker se muestra como el perfecto maestro de ceremonias, salta, presenta e interpreta cada tema (performance incluidas) dejando patente una fuerza escénica más que encomiable.
Presentaron un buen puñado de temas de reciente creación como «La Rueda«, «Humanos» o «Los Medios» y que fueron muy bien recibidos a tenor de las reacciones de la audiencia congregada. Dejaron el terreno más que preparado para la traca final del festival, el estreno en casa de «…Y Una Mierda«, el nuevo trabajo discográfico de Sartenazo Cerebral.
Trece años de trayectoria y seis álbumes contemplan a la formación avilesina. Al igual que sus antecesores sobre las tablas de la Factoría los Sartenazo disfrutaron de un gran sonido, Pablo Viña se multiplicó para lograr que la sala ofreciera la mejor de las caras en dicho apartado. Los problemas con la iluminación del escenario sin embargo fueron una bendición para los siempre puntillosos fotógrafos entre los que un servidor se incluye. Todo fue sobre ruedas para Sartenazo, los nuevos temas conectan al instante con un público intergeneracional, tanto de casa como incondicionales llegados de fuera de la región que se acercaron a la presentación del nuevo disco.
Para la ocasión contaron con un par de colaboraciones, Sara Castaño que puso su voz al servicio de «Legítima Defensa» y Dani la gaita en «Paraiso Pisapraos«, lo que sin duda aportó un plus a un show ya de por sí intenso y especial. Un Nieto siempre aferrado al micrófono no dejó nunca de recorrer de un lado a otro el coqueto escenario de la Factoría, también de saltar y no le iba a la zaga Jorge al bajo, siempre risueño e interactuando con sus compañeros. La formación disfrutaba del momento y hacía disfrutar a su audiencia. Sin duda uno de los momentos de mayor conexión con el público llegó con «La Chumaera» que ponía patas arriba la Factoría.
Poco más que añadir a una jornada especial tanto para los protagonistas como para este medio. Como nuestro propio nombre indica, para Heavy Metal Brigade no era su habitat natural pero ello no fue obstáculo para disfrutar de una velada diferente en la parte sonora así como divertida y especial en la personal. Siempre es un placer regresar a la Factoría Cultural y al Factoria Rock Fest, compartir velada con nuevos amigos, conocidos y demás adictos a la terapia que nos aporta la música. Como bien nos recuerda siempre el compañeroDavid Naves, nos vemos en la siguiente.
Fruto de la asociación entre la productora audiovisual Marginaris, Kinkis Gruñones y ZL Audio nace el cortometraje «Apocalipsis«. Con apenas media hora de duración lo que originalmente era una nueva canción y videoclip de los langreanos Kinkis Gruñones se estrenará a partir de las 20 horas del viernes 21 de noviembre en el Cine Felgueroso de Sama de Langreo con acceso libre hasta completar aforo.
Grabado en localizaciones de Langreo, Mieres, Avilés y Siero, «Apocalipsis» es un documento gráfico de ciencia ficción, a partir de una canción de Kinkis Gruñones y versa sobre las relaciones y reacciones de las personas ante una catástrofe como el fin del mundo. Una historia de jerarquía sin gobierno, supervivencia y degeneración humana. Con más de 100 participantes entre actores y equipo de producción, el cortometraje cuenta con caras muy reconocidas de la escena musical astur, caballos, motos, acción, rocanrol y sobre todo mucho humor. La canción homónima se grabó en ZLAudio por Zeros Gutiérrez y cuenta con mezcla a cargo de Dani Sevillano.
Velada caracterizada por los estrenos y la apuesta del punk rock como banda sonora. A partir de las 20 horas Involución presentarán los temas que formarán su nueva maqueta mientras que Sartenazo Cerebral realizarán la presentación oficial en casa de su sexto disco de estudio “… Y Una Mierda” editado el pasado mes de septiembre. Por su parte Linestick, nacidos de las cenizas de Atomic Zeros, harán su estreno en vivo en el festival.
«AlaPlaza», programa especial de 24 conciertos gratuitos que se desarrollarán durante las fiestas de San Mateo en El Campillín y la Plaza del Paraguas, contará con la participación de Onza y Ochobre.
Revalorizar el tejido artístico local, nacional e internacional, reforzar el carácter «abierto, inclusivo y plural» de la ciudad y acercar la cultura a la calle son las razones que esgrime la candidatura de Oviedo a Capital Europea de la Cultura 2031 para ofrecer «AlaPlaza«,apostando por el talento emergente así como por formaciones más consolidadas. La Plaza del Paraguas reunirá a partir de las 20 horas del jueves 18 de septiembre a la formación capitaneada por Pepo (Desakato), el combo punk/folk Ochobre y Sergio Gong DJ que se encargará de animar el antes, el entre y el después de cada actuación.
Regresó el RockveraFest y lo hizo por todo lo alto. La alta afluencia de publico, ya desde la sesión vermú de la mañana, vino a confirmar por un lado la buena salud del festival, de la cual nos alegramos, pero también el acierto del cartel elegido. A saber: Ochobre y Tribute Against The Machine por la mañana, Maverick, November, La Tarrancha, Leize y Dünedain. Una oferta, como viene siendo santo y seña de la casa, de lo más diversa, que se desarrolló en una jornada de altas temperaturas. El calor llegó a ser sofocante a lo largo del día, pero nada en comparación con el cariño que la fiel audiencia brindó a las distintas formaciones del cartel.
Nosotros cumplimos con lo nuestro y llegamos pronto. Recogimos nuestras acreditaciones, atento y raudo el equipo del Rockvera ya desde primeras horas, y bajo un sol de justicia nos acercamos a ver a la buena gente de Ochobre. “Entamaremos esto, peña”, nos pregunta Reichel Machinee. La también voz de La Mørgue derrochó fuerza y carisma ya desde el arranque. La gente se fue sumando gradualmente y su particular manera de entender el punk rock cayó de pie el pasado sábado en Corvera. La descarga, que se produce en la calle, en la puerta misma del teatro el Llar, iba sobre ruedas, aunque muchos buscaron la sombra de los árboles o del propio recinto y no seré yo quien les culpe.
Sea como fuere, Ochobre no perdieron la oportunidad de traer de vuelta a Java, anterior batería de la formación, para tocarse un tema con la banda. Punk rock contestatario y mucha energía para empezar el día de la mejor manera: disfrutando de buena música en vivo y de una banda que realmente parece disfrutar sobre las tablas. O, en este caso, el asfalto. Ochobre se despedirían con su ya habitual “¡Autodefensa, muyer!”. Al igual que sucedería más adelante con La Tarrancha, su sonido se encuentra en las antípodas del tipo de bandas que os solemos traer por aquí. Aun con eso, siempre es un gusto encontrárselos.
Tribute Against The Machine son ya unos clásicos del certamen. El cuarteto, en riguroso homenaje a Tom Morello y cia, ofreció en la matinal corverana muchas de las razones que convirtieron a R.A.T.M. en una de las bandas más excitantes del planeta música. Apuesta segura para la organización, ya era mucha la gente que se agolpaba a aquellas horas. “Bombtrack” dio una vez más el pistoletazo de salida y T.A.T.M., que gozaron de un gran sonido ya desde las primeras notas, pusieron a bailar a Corvera. A los propios que ya estábamos, a algún que otro extraño que pasaba por allí.
Al set le faltan pocas joyas del repertorio original. “Bulls On Parade”, “Guerrilla Radio”… Los AzureNacho (batería), Rojo (bajo) ponen la base rítmica, J.M. Navarro “Nava” se mete en la piel de Zack De La Rocha y el OnzaMarkos hace las veces de Tom Morello. Puede ser que “Snakecharmer” pase algo inadvertida, que es justo lo contrario que ocurre con “Take The Power Back”. En “TownshipRebellion”, Nava puso a prueba nuestras articulaciones mandándonos al suelo. En el corazón mismo del set iba a tener lugar un pequeño homenaje a Daniel “Danielín” Jiménez de Anarquía Positiva, recientemente fallecido. Don Nadie se sumó al cuarteto y juntos interpretaron “Toma El Poder” de la histórica formación asturiana.
Puede que echara en falta un corte como “Sleep Now In The Fire”, por lo mucho que el riff invita a mover nuestros desgastados cuerpos. Pero cuando ves al público volverse totalmente loco (y mira que era temprano) con “Killing In The Name” (“¡la lechuga está pocha!” cantaron algunos), caben pocas quejas más allá de aquellas achacables a las bandas tributo.
Maverick nos parecen una banda en constante crecimiento y su paso por el Rockvera vino en gran medida a refrendar esta idea. No es ya el ímpetu con el que hacen suyo el escenario del Llar, algo que se presupone en una formación joven como ellos. Es la forma en que han sabido dar forma a un setlist que bebe del punk pero se alimenta de influencias muy diversas. Es algo que explica la mucha gente que, cuando faltan cinco para las siete, está sin perder ripio en el teatro.
Pero como los duendes del directo son así de puñeteros, ellos se quedaron sin sonido por PA en uno de sus cortes iniciales. Toda vez resueltos los inconvenientes, recordaron sus primeros pasos como banda a través de la iniciática “La Espiral”. En “Cometas” su habitual punk multi influencial se alimentó de riffs más contundentes, mientras que “Luces De Ciudad” ofrece ahora a unos Maverick más diversos, alternando calma y melancolía con rabia y sentimiento. No faltó su ya habitual revisión del “All I Want” de A Day To Remember, ni tampoco sus buenos pogos y bailes durante “Travis Bickle” o los agradecimientos al gran Felipe Suárez, fotógrafo oficial del festival y mierense como ellos. Lo dicho, andan con la flechita para arriba y nos alegramos infinitamente.
A November, superbanda de hard rock de reciente creación, les iba a tocar lidiar con los nervios del estreno. Venían además con sorpresa, la presencia de Kay Fernández (compañero del guitarra Diego Riesgo en Drunken Buddha) tras la batería y un disco, “The Long Way Home”, que pasó con buena nota por esta página. Dice algo bueno de la nueva banda de Dani G. (Darksun, Last Days Of Eden) la mucha gente que se acercó a verles, aun cuando al disco le faltan unos días para su presentación en sociedad.
Pero es que “Tear Down The Kings” ya demuestra que Dani G. está de lo más cómodo en esta nueva piel de puro hard rock. Con la chaqueta y las gafas, dirigió a los suyos con gesto risueño, entregando buenas líneas de voz ya desde el comienzo y sabiendo delegar en sus compañeros según la ocasión lo precisara. Como cuando Diego Riesgo toma la tarima (y el podio) para su primer solo de la tarde. Ellos se traían muy estudiado el set. “One Of A Kind” suena chulesca incluso. November enlazan con “Egomaniac” y, por entrega tanto de ellos como del atento público del Rockvera, todo parece estar donde debe.
Alex Tilles, Gibson SG en ristre, echaría mano del slide para el riff de “Vegas Queen”, quizá uno de los cortes que más creció en esta traslación al directo. Estábamos en Las Vegas, después de todo, como bien se encargó Dani G. de recordarnos. Del mismo modo, comentó la suerte que tuvieron de tener nada menos que a Bumblefoot colaborando con ellos en el corte “Never Lose Your Hopes”. Aquí Diego haría de nuevo suyo el podio y deleitaría a Llar con uno de los mejores solos del set. Me atrevería a decir que de la jornada incluso. Dani G. haría suyo entonces el teclado que se encontraba junto al kit de batería, asegurándonos que, “aunque nunca llueve eternamente, a veces el cielo se nos cae encima”. Era el momento, claro, de “Skyfall”. Inciso en clave de balada, que amplió los márgenes del show dejando su nota más emotiva. Nos agradó lo profundamente orgánicos que sonaron. No hubo más coros aquí que los que Fer Espina, Alex Tilles y, ocasionalmente Diego Riesgo, nos brindaron.
Tuvo que ser precisamente durante una estupenda interpretación del tema que da nombre al debut, “The Long Way Home”, que una cuerda de la preciosa Les Paul de Riesgo dijera basta. Él no se achicó ante el percance, quienes le conocéis sabéis de sus muchas tablas, y toda vez concluido el corte echó mano de otra seis cuerdas y encaró la recta final como si nada hubiera pasado. Dani G. aprovecharía entonces para llevar a cabo los obligados agradecimientos. También las presentaciones. Y comentar lo curioso que resultaba montar “un proyecto de rock americano y presentar el disco en Las Vegas”. Para el final quedó producción propia, “When The Door Is Closed” y ajena, con el clásico de Gotthard “Anytime, Anywhere”. No se nos ocurre mejor puesta de largo. Un acierto y grande de la organización y una banda con mimbres suficientes como para conseguir grandes cosas. Esperamos ser testigos.
La Tarrancha supondría entonces un giro radical al cartel. Su ska punk pondría a saltar y bailar al Rockvera, empastando reivindicación y fiesta con soltura y decisión. Un poco como sucediera con Ochobre a la hora del vermú, su sonido tiene difícil encaje en un medio como este. A decir verdad, sus conciertos siempre resultan agradables y, por ahí, nos ganan.
El trombón de Fabien Díez echa humo. Ellos llevaban veinte años sin tocar en el Llar, como bien se encargó de recordarnos Delfo Valdés, voz de la numerosa formación asturiana. En lo personal y de las veces que he coincidido con la banda, podría decir que la del sábado pasado fue la que más me enganchó de todas. La conexión con la gente, el sonido tan redondo que ofrecieron. Todo fraguó para ver una gran versión de ellos. Hubo recuerdo a Las Seis de la Suiza, cantos antimilitares, pogos, bailes, fusión y mucha energía. Incluso una pequeña re interpretación de “Cherry Coke”, sintonía de cierto refresco de los años noventa. Se despidieron con “Aprendiendo A Correr”, mostrándose infalibles una noche más.
A Leize le tocaba llenar el Rockvera con su clásica encrucijada entre rock urbano y heavy metal. Banda con cierto estatus de culto, que no se prodiga en exceso por nuestra región, pero que recibió un calor y un cariño por parte del público como hemos visto muy pocas veces. De entrada llama la atención la intro que utilizan, no otra que la sintonía de “El Hombre y La Tierra”, la celebre docuserie del malogrado Félix Rodríguez De La Fuente.
Tras ella, “Acosándome” supone un pistoletazo de salida de puro rock and roll enérgico y vibrante. Félix Lasa, puro carisma, dirigió al cuarteto sin perder la sonrisa. Muy risueño, mostrando su característico registro y dejando claro, ya desde el arranque, que esta iba a ser una noche para el recuerdo. Y es que Leize, visto lo visto el sábado, parecen atravesar un momento más que dulce. Porque cuando atruena el doble bombo de Ibi Sagarna en “La Rueda”, el Llar corea aquello de “por tu libertad nadie luchará” y ellos enlazan con el pulso más hard de “Caminando”, no queda otra que rendirse.
Fue un gran inicio de show. Y Mikel Lazkano, preciosa Epiphone blanquinegra en ristre, disfrutó de lo lindo sobre el escenario. O sobre la oportuna tarima. “Futuro Para Mí” mostró entonces un cariz más urbano. Leize fueron construyendo canción a canción, riff tras riff, un set atractivo por diverso. Es algo que se hace notar cuando enfrentan “Mi Lugar”, de aquél “Deriva” de 2019, y de pronto emerge un rock and roll clásico y elemental, con quizá el Lasa más chulesco de todo el set. El siempre inquieto bajista Toño Rodríguez y Lazkano se harían uno en la tarima durante el solo. Alberto P. Velasco, bajista de Dünedain, no perdía ripio desde un lateral del escenario.
“Hundiéndome En La Noche” pondría altas dosis de feeling al set. Del solo aquí se encargó el propio Félix Lasa. Al público se le contagió el buen rollo que se respira entre ellos. También su energía. Toño no paró un solo instante, sudando de lo lindo, dejándose la piel con un único propósito: defender el legado de Leize tal y como se merece. Pero es que además, el de “No Me Da La Gana”, con esa catarsis grupal en la tarima, pudo ser otro de los mejores solos de todo el festival. Ellos pondrían entonces una pizca de calma. Lasa se quiso acordar de quienes han sufrido la devastadora ola de incendios de las semanas anteriores, dedicándoles “A Tu Lado” del ineludible “Buscando… Mirando” de 1989. La gente se desgañitó de lo lindo aquí.
La más reciente “Imparable”, es pura idiosincrasia Leize en forma y letra, pero es “No Podrán” la que entrega una versión más poderosa del cuarteto, inasequible aún al desaliento. El final, no por esperado resulta menos contundente. Y es que quien más quien menos se volvió absolutamente loco cuando enfrentaron cortes como “Sospechoso”, o los emblemáticos “Buscando… Mirando”, “Devorando Las Calles” y “Muros”, con todo el recinto coreando aquello de “Si sobrevives, cuéntame la verdad”. Unos Leize por los que no parece pasar el tiempo. Rejuvenecidos con la entrada de Mikel Lazkano en 2019 y que pasearon su legado sin mácula por el Rockvera. Toda una lección de rock and roll.
El heavy / power metal de Dünedain iba a suponer el broche a esta nueva (y creemos que triunfal) edición del festival. Sin embargo, no iba a ser una cita fácil para ellos. O, por ser más precisos, para su vocalista Nano, quien aparecía el sábado por Corvera con su pierna derecha completamente inmovilizada. Cualquier otro habría cancelado el show. Pero, como quedó demostrado el sábado, Nano no es cualquiera.
Y es que termina la intro y Dünedain irrumpen a revientacalderas en escena con “A Un Paso Del Cielo”. Miguel Arias iba a dar una lección de doble pedal durante toda la noche. Desde luego que no traicionarían su esencia, conduciéndose por caminos tranquilos y reposados. En absoluto. Su power metal brilló en Corvera como nos tiene acostumbrados. Y si bien Nano vio inevitablemente mermados sus movimientos sobre las tablas, ahí estaba el bajista Alberto P. Velasco para recorrerse el escenario de lado a lado sin dejar de buscar la conexión con la gente. “Legado” deja voces agudísimas, marca de la casa, mientras que “Vuela” entregó alguno de los riffs más llamativos de todo el set. La reciente “Fénix”, estrenada el pasado mes de junio, ya apunta a que podría quedarse largo tiempo en su setlist.
La que lleva tiempo instalada en ellos es “1000 Golpes”, a día de hoy su canción con mas reproducciones en su canal de Spotify, y que desde luego no me esperaba a estas alturas del set. Antes de “Unidos” hay un agradecimiento a “la gente que sigue creyendo en el heavy metal”. Es uno de sus cortes más definitorios e idiosincráticos, pero también un pequeño soplo de aire fresco en un set sustentado, en gran parte, por sus cortes más trotones y rotundos. Buenos solos doblados de Tony Delgado y Mariano Sánchez aquí. Detalle de buen jugador el no querer olvidarse del resto de bandas del cartel. Para ellos fue “La Misma Canción”. Y es que, al final y diferencias estilísticas al margen, estamos todos en el mismo barco.
Pero yo sufría cada vez que el lesionado Nano se subía a la tarima. El frontman fue todo esfuerzo y pundonor en la noche del sábado y de justos es insistir. Ellos encararon la recta final, ya con un calor cercano al agobio en el Llar, pero sin dejarse un ápice de energía por el camino. “Mi Alma Sigue En Pie”, como es natural, recordó a los Dünedain más pretéritos, pero es “Tu Sueño” la que pone a saltar al público del Rockvera. Eran muchas las horas que el equipo de Heavy Metal Brigade llevaba al pie del cañón. Pero cómo abandonar cuando uno ve los esfuerzos de Nano por sacar adelante el set. El empuje de la gente. Los puños al viento…
En “Por Los Siglos” hubo un pequeño agradecimiento al bueno de Jorge Sanz (Monasthyr), y la banda encaró la recta final con “Corazón De Invierno”, poniendo el broche a un nuevo Rockvera cuando faltaban cinco para las dos de la madrugada. Bastante bien considerando las circunstancias en las que habían acudido a la cita.
Y qué cita. Da gusto ver que se montan iniciativas como esta y ver cómo el público responde. Es un festival ya con solera y se nota. Los fallos, que los hubo y son inevitables, apenas alcanzaron el rango de meras anécdotas. Una propuesta gratuita, de baldre, siempre preocupada de ofrecer un cartel diverso y atractivo. Una jornada en la que te cruzas con mucha buena gente y en la que resulta físicamente imposible tener un rato para saludarles a todos. Vaya desde aquí el abrazo para todos.
También, como es obligado, para una organización que de nuevo nos trató seguramente mejor de lo que nos merecemos. Siempre es un placer sumar a causas como esta, aunque sea con una humilde crónica como la que tenéis ante vuestros ojos. Si el festival mantiene intacto el espíritu que le ha hecho grande, por nosotros no va a quedar. Ya saben: nos vemos en el siguiente.