Reseña: Aathma «Dust From A Dark Sun» (Ardua Music 2023)

Cuarto trabajo ya para la agrupación stoner doom madrileña Aathma, que recordemos forman Alejandro Porras en baterías, Chamani al bajo y Juan Viguera en voces, guitarra y sintetizadores. Seis años tras aquél “Avesta” de 2017, el trío contraataca ahora con un “Dust From A Dark Sun” para cuyo artwork vuelven a contar con Robert Hernández y que vino al mundo en los Sadman Studios de Verín (Ourense) de la mano de Carlos Santos (Bloodhunter, Toundra, Cuernos de Chivo, Hamlet…). Con mezcla final de Víctor García (Moksha, Wormed, Ikarie…) en Ultramarinos Mastering, el álbum vio la luz el pasado treinta de junio vía Ardua Music en digital, CD y vinilo de 12».

Espacial, lejano y reverberante, “Cosmos” prorrumpe casi de inmediato para acomodar la consecuente descarga de doom alucinado a rebosar de distorsión. La línea de voz arrastra un deje muy ochentero, que apenas desentonaría en el “Love” de The Cult, y que atrapa casi en la misma medida que sorprende. Bien es cierto que esas mismas voces atropellan a ratos al resto de elementos en la mezcla. Huelga decir que nunca de manera catastrófica pero sí un tanto molesta. Quizá eche en falta una faceta solista más predominante pero disfruto en cualquier caso de ese tercio final apasionado y aplastante.

Impending Fate” emerge desde las profundidades cual abisal Cthulhu y viene a manifestarse ante el oyente en términos más livianos que su predecesora. Viguera percute con una serie de riffs firmes, quizá un tanto monocromáticos, que conducen a un estribillo redondo y bien armado. La banda destila atmósfera en este corte elegante, distinguido y de nuevo reverberante. Del pulso alucinatorio que destapa a los Aathma más atmosféricos tiene gran parte de culpa una producción que, ahora si, equilibra todos los elementos presentes con agudeza y pulso de orfebre. De ello dará fe la poderosa eclosión final, clímax arrebatado y uno de mis momentos favoritos de todo el largo.

Burned Garden”, corte más perezoso en lo que a duración se refiere de todo “Dust From A Dark Sun”, no altera los ritmos pausados, doomies y alucinados que el álbum arrastra en dupla inicial. Pero la banda se enfunda ahora en guitarras mucho más graves, amén de parapetarse tras un estribillo donde no cuesta encontrar el rastro de los Black Sabbath más primarios. Puede que sea precisamente ese chorus el que le haya granjeado su condición de adelanto. Lo cierto es que en primeras escuchas me generaba cierta indiferencia y sin embargo, a día de hoy, no logro sacármelo de la cabeza. Conviene siempre no fiarse de primeras impresiones, máxime tratándose de una banda que maneja tal multitud de capas y colores como la que hoy nos atañe.

Podría intuirse por su curioso prólogo que “Bloodhands” viene a abrir la veda de los Aathma más alternativos. En realidad aquí se manifiesta una espacialidad nada casual, apuntalada en todo momento por unos sintes casi omnipresentes. Revestida de ese brillo técnico que “Cosmos” reclamaba anteriormente, con una base rítmica que otorga un sustento sin florituras ni tampoco errores, a ratos me parece la oferta más sólida de este cuarto álbum de los madrileños. Bien es verdad que los Monster Magnet del sensacional “Dopes To Infinity” sobrevuelan a ratos, si bien tengo la impresión, hay días que también la certeza, de que Aathma han sido lo suficientemente inteligentes como para mantenerse dentro de las férreas fronteras tanto del álbum como del género.

A Black Star” sí que se desliga de los grandes tropos del trabajo. Especialmente en lo que a ritmos se refiere. Porras se desvive con la línea de batería más ardiente de las siete que conforman el disco. No solo en las partes más envenenadas y rápidas, que las hay, sino también en aquellas más livianas y que vendrán a dar soporte al estribillo, que será donde dibuje un groove del todo irresisitible. A la larga el corte más distinto de la septena, algo a lo que contribuye en gran medida ese curioso y tranquilo epílogo.

Hay algo en las líneas de voz de “Embrace The Ocean” que me hace pensar en el bueno de Mick Moss, de los siempre reivindicables Antimatter. Banda que, a priori, uno no asociaría a un nombre como Aathma. No es que el trío se dirija ahora hacia el progresivo atmosférico del combo británico, pero se suceden las escuchas y mi subconsciente no puede por más que asociar a ambas agrupaciones. Viguera ofrece aquí una serie de riffs más contemporáneos, con los que quizá no alcanzo a conectar del todo pero que vienen a dar forma a otro de los cortes más personales del álbum.

La distorsión tan marcada que arrastra la guitarra en la final “The End Of My World” bien podría recordar a esos Muse más musculosos que Matt Bellamy nos regala más a cuentagotas cada vez. Lo cierto es que toda vez supera ese prólogo angosto y rocoso, Aathma reconducen hacia terrenos más cómodos para ellos. Las voces reverberantes, la poderosa atmósfera que dibujan los sintes y esa base rítmica de Porras y Chamani tan firme y sólida como siempre. Viguera además adorna el tronco central con un discreto pero funcional solo de guitarra y alcanzamos un final en un crescendo que viene siempre a dejar con ganas de más.

Porque si mis cuentas son correctas es el álbum más corto de su trayectoria y a estas alturas uno está más que malacostumbrado a trabajos que flirtean, o en muchos casos superan, la barrera de los sesenta minutos. Por contra, “Dust From A Dark Sun” ofrece muy pocas dobleces. Sereno pero firme, funde doom con sludge y stoner con una facilidad que a ratos apabulla. A los nombres que han salido durante la reseña, bien podría añadir los de Cult Of Luna, Year Of No Light, Neurosis… y sin embargo el álbum no abandona nunca una senda muy marcada, un tronco común de lo más personal e identificable. Estilo y precisión en todo momento. También personalidad y carácter. Muy bien se tiene que dar este 2023 para que este cuarto de los madrileños no sea uno de los trabajos del año.
Texto: David Naves

Reseña: Reveal «Still Alive» (Art Gates Records 2023)

Nuevo trabajo de la banda capitaneada por Tino Hevia (Darksun, Nörthwind), tercero ya en su trayectoria. Editado el 3 de noviembre por el sello Art Gates Records, donde lo primero y más llamativo que nos encontramos es la épica portada a cargo de Felipe Machado (Blind Guardian, Axel Rudi Pell, Lords Of Black…) que ya nos da una idea de lo que nos vamos a encontrar en los nueve temas que componen esta nueva obra de Reveal. Durante poco más de 45 minutos, la banda astur sueca nos ofrece una continuación y evolución de sus dos anteriores trabajos, «Timeline» del 2017 y «Overlord» editado en el 2019. Manteniendo la base heavy/power que les caracteriza y añadiendo distintas influencias y matices, que claramente se reflejan en el primer corte y primer adelanto, «You’re Still Alive«. Tema directo, enérgico y agresivo en sintonía con los nuevos aires que se respiran dentro del power metal europeo. Algo trabajado a conciencia, tanto en la grabación del disco a cargo del propio Tino Hevia en su My Nightmare Studio, como en la masterización por parte de Mika Jussila (Nightwish, Amorphis, Warcry…) en los Finnvox Studios de Helsinki. En esta ocasión Reveal se han tomado su tiempo en preparar este «Still Alive«, incluso en palabras del propio Hevia, fue grabado dos veces, y eso se hace evidente en los múltiples arreglos y detalles del álbum. Este primer adelanto vino acompañado por un estupendo y épico videoclip, grabado por Titi Muñoz con la colaboración de ilustres de la escena asturiana.

«Page By Page» nos muestra su lado más power metalero con varios cambios de ritmo sobresalientes y una letra que nos transporta al mundo literario fantástico que tantos devotos tiene este genero. Llevamos tan sólo dos temas y no se puede dejar de nombrar la gran labor de Rob Lungdren, adaptando su voz a cada canción con diversos registros y brillando en «Dragon Reborn«, composición con temática basada en la saga literaria “La Rueda Del Tiempo”. Gran tema empujado por una poderosa batería por parte de Dani Cabal, nos deja otro corte power metalero, que aunque sea un topicazo, hará las delicias de los más fieles al genero. Al igual que «The Crow» último adelanto, velocidad, doble bombo, unas notables melodías de guitarra, que junto a un buen estribillo, un buen solo y una exquisita ejecución, nos deja a las claras el gran trabajo de Tino Hevia y los suyos.

Bajamos el ritmo con «World Full Of Wonders«, pero no en intensidad, destacando el bajo de Jorge Ruiz y adornado por unos sobresalientes teclados de Helena Pinto. Nos dejan un medio tiempo lleno de matices en esta ocasión con letra basada en la serie de televisión «Carnival Row«. Digno de mención el solo de guitarra a cargo de David Figuer, en este tema y durante todo el disco, siendo brillante y sin ser cargante, ya que muchos guitarristas pecan con mezclar calidad con cantidad y para nada es el caso, gran labor por su parte.

Sexto corte y sorpresa por partida doble en forma de colaboraciones. «Metal Messiah» nos lleva a los Reveal más “jevis”, acompañados por un Tim «Ripper» Owens (Judas Priest, Iced Earth, KK’s Priest), que nos ofrece parte de su garra, pero sin llegar a sobresalir, consiguiendo por contra ensalzar la figura de Rob, en un más que destacado duelo vocal. Notables teclados de fondo y como guinda del pastel, solazo de Pablo García (Warcry) que nos deja un tema de puro heavy metal. En palabras de Tino, el tema más heavy que ha compuesto en toda su vida. Damos fe de ello.

Llega el turno de «Sea Of Lives«, quizás puede ser ese tema que toda banda que se precie quiere hacer, letra crítica sobre la falsedad de las personas, y en lo musical, riffs, melodías de guitarra y teclado de fondo, buen solo, estribillo, quedando un tema completo donde los haya, personalmente de lo mejor del disco, para escuchar varias veces y disfrutar.

Seguimos con el segundo adelanto «Not Look Back«, canción que tiene todos los elementos que un single o hit debe de tener y que funcionaría a la perfección en un hipotético mundo radiofónico o televisivo justo e imparcial, la canción lo merece.

Y ya para finalizar, caña y doble bombo, «The Man Without Fear«, aderezado con distintos pasajes y detalles, donde cada instrumento tiene su espacio para brillar y que sirve de perfecto resumen de lo que os podéis encontrar en este más que recomendable «Still Alive«, el cual, esperamos poder disfrutar en directo más pronto que tarde.
Texto: José Miguel «Lago»

Reseña: Chaos Before Gea «Tiamat» (Autoproducción 2023)

Grabado y mezclado durante el verano de 2022, “Tiamat” supone el regreso de los metaleros malagueños Chaos Before Gea. Banda que a día de escribirse estas líneas forman David Arroyo (batería, coros, guitarras adicionales), Hernán Jensen (bajo, guitarras), Raúl Muñoz (guitarras) e Ismael Pérez (voces). Este Ep que hoy nos presentan forma parte de un conjunto de cortes que habrán de ver la luz a lo largo del presente año. Los cuatro temas que componen el trabajo cuentan con voces adicionales de Adrián López, arreglos de José María Tornay y vinieron al mundo de la mano de José María Tornay en los Wave Nation Studios de doblado

. Finalmente, serían masterizados por Mika Jussila en los Finnvox Studios. Con artwork de Víctor Doblado, se pueden encontrar en su perfil de bandcamp.

Muy grandilocuente ese prólogo de una “Blue Skies (The Arrival)” que viene a potenciar el poso más melódico de Chaos Before Gea. Tras ese cuidado arranque emerge un corte cuidado en cuanto a técnica y llamativo en cuanto a estructuras. Aquí cobra vital importancia la diversa linea de batería que plantea Muñoz. Es un primer corte que flirtea con atmósferas e incluso cambios de ritmo que no desentonarían en un álbum de metal progresivo. Tampoco en uno de post-metal a lo Cult Of Luna, obviando eso sí el fuerte poso sludge de los suecos. Hay buenos solos y armonías repantigados en su tronco central y un cierre más pesado y rocoso. Corte más extenso de los cuatro y en muchos sentidos el más ambicioso y diverso.

En la más escueta “B.O.M.B.” explotan voces limpias y riffs más groovies para darle otra cara al Ep. El corte plantea un tan clásico como efectivo juego entre registros vocales, contraponiendo limpios y graves con total naturalidad. Hay breakdowns bien acentuados por una producción que les acerca al deathcore más descarnado y en líneas generales un poso más agrio que desprecia el mayor tecnicismo del tema previo en pos de un metal sensiblemente más rugoso. La forma en que confrontan su mayor gravedad con ciertas líneas de voz que casi parecen guiñar a Mastodon constituye uno de los fuertes de esta segunda entrega.

Eden’s Gamble” porta un prólogo elegante, acústico y literalmente tormentoso que cede el testigo más adelante a unos Chaos Before Gea que recuperan aquél pulso más técnico del tema de inicio. Trufado de buenos cambios tanto rítmicos como tonales, el corte viene en todo momento a apoyarse en la estupenda producción de Tornay, quien da la impresión ha entendido a las mil maravillas el tipo de propuesta que tenía ante sí. El tema resulta técnico sin apabullar, extremo sin rozar la impostura. Y mientras se suceden las voces más agrias, el buen trabajo en cuanto a melodías emerge como perfecto contrapunto. Hay cortes que crecen una barbaridad con las escuchas y creedme cuando os digo que este es uno de ellos.

Degradation” cierra este nuevo capítulo en la trayectoria de los costasoleños colisionando metalcore y death melódico sin olvidar el trazo ágil y el juego entre atmósferas. Porque me agrada cómo arranca vibrante para más tarde adoptar una oscuridad tan acentuada que casi se puede palpar. Ayuda de nuevo el inteligente uso de arreglos. Y mientras que los riffs en que apoyan las partes más vibrantes pueden resultar algo planos, de nuevo el buen trabajo melódico del combo sale a relucir de cara a lustrar esas partes más ennegrecidas, generando por puro contraste, alguna de mis partes favoritas de todo el Ep. Sirvió como carta de presentación del mismo y no me extraña.

Muchas y buenas ideas las que bullen dentro de los cuatro cortes que componen este más que interesante “Tiamat”. Amalgama de tendencias contemporáneas, sonido a la altura y un nivel técnico que convendría ser tenido en cuenta. Atentos ya a su continuación.
Texto: David Naves

Reseña: DOI «Desideratum» (Oniric Records 2023)

Los madrileños DOI están de vuelta. La banda, que ya pasara por estas páginas con aquél “Descenso Onírico” de 2020, nos presenta ahora un primer largo al que han dado en llamar “Desideratum” y que, tal como anticipaban aquellos primeros cinco temas, ahonda en su particular mixtura de metalcore, groove, nü…. Ellos son Gatsu (batería), Jon y Edu (guitarras), Pablo (bajo) y Dez (voces). El álbum consta de nueve cortes producidos por Alex Tena (Bonecarver).

Un Alex Tena que parece haber hecho un gran trabajo toda vez arranca un una “Déjame Entrar” de más que apropiado título. La receta es sencilla, con esos riffs de ida y vuelta, los preeminentes coros, la rica línea vocal y ese bajo crujiente y precipitado. Composición sencilla, que me agrada por la mayor pesadez que exhibe en su tronco central.

Mercado De La Piel”, que plantea la situación hipotética de un lugar donde todo tiene un precio pero no existen prohibiciones ni reproches morales. En lo musical lleva a DOI varios pasos más adelante, con un mayor peso en cuanto a escritura, que se pierde por toda una maraña de tonos y capas que la elevan como una de las composiciones más centradas y a la vez refrescantes de todo el álbum. Incluso en el plano técnico, permitiéndose un par de acentos (guitarra primero, bajo después) para nada exuberantes pero desde luego sí llamativos.

Más Fuerte”, que tuvo el honor de presentar al disco en sociedad, late con una cierta sensación de urgencia, a la par que deriva hacia un groove repentino que, particularmente durante estrofas, me recuerda a sus paisanos Skunk D.F.. Un corte que en su epílogo pasa de la más pura introspección a la rabia más descosida. Blast beats inclusive. Oferta diversa, bien planteada y mejor resuelta.

El disco entra de lleno en las relaciones de pareja con esta “Dame El Cielo”, a ratos desesperanzada, casi siempre desgarrada y con ciertos guiños que me recuerdan sobremanera a los tristemente desaparecidos Estirpe. Destaca aquí, quizás por puro contraste, el elegante solo que ocupa su tronco central. La paleta de colores de este “Desideratum” sigue creciendo pero lo mejor es la forma tan natural con la que la banda ha sabido implementar su amplio rango de influencias.

Sobre lo duro que resulta echar de menos a alguien versa una “Cenizas Sobre Cenizas” evidentemente desgarrada y apasionada. Que goza de un poso más melódico en sus primeras estrofas, también en sus estribillos, mientras que vuelve a reservar una mayor crudeza, la del puro desengaño, para su hosco epílogo. De las que más ha ido ganando con el correr de las escuchas.

Olvidado”, en memoria de quienes perdieron la vida durante la borrasca Filomena, parte de un prólogo leve y melódico para después mutar en uno de los cortes más hirientes, coléricos y vibrantes de todo “Desideratum”. En comandita con sus compas de Incordian, DOI echan aquí el resto en lo que a mal café se refiere, con una batería que echa humo y un aspecto vocal debidamente frontal, colérico y desgarrado. Ciertos riffs me recuerdan a los Strapping Young Lad del “City”, lo cual no es mala cosa. En resumidas cuentas el corte resulta tan abrasador como ver a los responsables de aquél desastre todavía hoy sentados en sus sillones mientras dirigen nuestros destinos con mano de hierro. Vaya para ellos todo nuestro desprecio.

Muy juguetón el riff de esta “Dejando La Roca”, que en términos puramente empíricos puede que no me resulte tan interesante como otras ofertas dentro de este álbum pero, por otro lado, tiene un gancho de mil demonios. Clásico corte rompecuellos con todas las trazas de darles buenos réditos en directo, coronado con un estupendo solo durante el puente pero de final un tanto abrupto.

Inhumanamente Humano”, que en su caso dispara contra los abusos de la patronal, se envuelve en el clásico juego estrofa desnuda y estribillo poderoso para un corte de construcción sencilla pero bien resuelto y eficaz. Cierto que algunas líneas de voz resultan un tanto atropelladas. Pero no será menos verdad que todo hijo de vecino se puede sentir identificado con esta lírica.

Curiosamente, puede que sea la homónima “DOI” la que más frío me deja de este nuevo trabajo. Aún así aprecio lo pegadizo del riff, ciertos acentos melódicos que tiene por ahí y la habitual diversidad en cuanto a voces. Pero enfrentada a otros cortes de este largo siempre termina quedando algo por debajo.

Cabe decir que no me ha sorprendido este nuevo trabajo. Tampoco decepcionado, ojo. La banda sigue donde lo dejara en su “Descenso Onírico” de 2020 y por ahí las premisas son claras. Metal de nuevo cuño, un abanico enorme de influencias, inteligencia a la hora de plasmarlas en sus composiciones y una producción a la altura de las circunstancias. Habrá quien eche en falta más solos, más pasajes tranquilos o incluso más tralla. De todo hay. Lo cierto es que con las varias escuchas que han caído hasta día de hoy, en conjunto me parece un disco equilibrado e incluso inteligente. Ya le estáis pegando un par de vueltas.

Texto: David Naves

Reseña: Saedín «Luna Nueva» (Demon Records 2023)

Pues ya tenemos de vuelta a la buena gente de Saedín. La banda, que ya ocupara estas líneas con su debut “Entre Ríos”, regresa ahora con un Ep de cuatro temas producidos por Leo Jiménez y al que han dado en llamar “Luna Nueva”. Recordemos que forman la banda granadina Carlos M. Calvente en baterías, Zoraida Vidal en teclas, Antonio Ortiz Castillo al bajo, Juanjo Mesbailer en guitarras y Ángela Mesbailer en voces. Grabado, mezclado y masterizado en AntiStudio (Fuenlabrada) con Anti Horrillo (Stravaganzza, Lords of Black, Dark, Saratoga…) a los controles y adornado por el arte de José Antonio Vives (Ankhara, Herética, Canker, Deimler…) “Luna Nueva” se encuentra en la calle desde el pasado veintitrés de junio vía Demons Records.

Despierta” sirve como carta de presentación del Ep y en su marcado clasicismo esconde trazos sencillos y letras optimistas, alegres incluso, que por algún motivo me recuerdan a las que Víctor García acostumbra a trazar para los asturianos Warcry. Ángela las interpreta con clase, también con cadencia, siendo (o pareciéndolo) consciente tanto de sus capacidades como de sus limitaciones. Producción sin grandes errores, si bien es cierto que la batería, particularmente el bombo, suena a ratos algo disparado. Nunca de forma catastrófica, pienso, si bien lo suficiente como para empañar los habituales tonos orientalistas del combo granadino. En cualquier caso un arranque alegre y optimista para los fans del metal más alegre y también grandilocuente.

De lo más sinfónico el arranque de una “Embrujo” que apacigua los ritmos vivos del corte previo para entregar una suerte de “Kashmir” a lo Saedín con Ángela moviéndose casi en susurros. La banda torna luego al heavy metal más clásico para estribillos, donde inevitablemente uno piensa en Medina Azahara, para después insertar una serie de ritmos, también de arreglos e incluso de riffs que no desentonarían en un álbum de Orphaned Land. Hábiles a la hora de amalgamar tanto esos toques más populares como de echar mano de un mayor sinfonismo sin que la producción se resienta, impecable labor de Horrillo aquí, el corte termina emergiendo como gran triunfador de este pequeño Ep del combo andaluz.

Puertas A La Soledad”, o la balada de este “Luna Nueva”, se conduce con elegancia. Tanto en lo que a arreglos se refiere como en lo tocante a una escritura clásica, que no acomodada. El corte refugia sorpresas. Al menos más de las que adiviné en primeras escuchas. A lo que se ve algo distraídas. Buenas líneas al piano de Zoraida Vidal aquí, alternas a una preponderante uso de los arreglos. Pero si algo me agrada es la forma en que Juanjo Mesbailer acompaña al corte sin llegar erigirse nunca en protagonista, operando siempre en favor de la composición y no en el de su ego. Dejando buenos adornos melódicos a lo largo y ancho del corte, así como un buen riff durante ese pequeño crescendo que precede al epílogo. Insistiré: ha ido ganando muchos enteros con las escuchas.

Vamos A Volar”, no era para menos con ese título, entrega la cara más metálica de Saedín. Ahora sí con un Juanjo Mesbailer erigido en gran protagonista con ese buen solo que ocupa el llamativo puente central. Riffs con gancho, letras optimistas, poderosos arreglos y una cuidada base rítmica, ya sin aquél sonido un tanto artificial de la anterior “Despierta”. Por construcción puede resultar algo predecible, cierto es, pero es en todo caso un corte más que útil a la hora de exhibir a los Saedín más potentes. A buen seguro una fija en sus directos.

En su mezcolanza de metal sinfónico, aires orientales y heavy metal de pequeños acentos power, Saedín van poco a poco buscando su lugar en una escena necesitada de bandas que rompan un statu quo a veces un tanto cuadriculado y conformista. Disponen para tal fin cortes interesantes, particularmente “Embrujo”, en torno al cual surgen ideas que me interesan más y otras que no tanto. No obstante el Ep continúa con las buenas sensaciones que nos proporcionara aquél primer largo de hace ahora un par de años, por lo que deberían estar más que contentos. Ojalá verles asomar por el norte más pronto que tarde.

Texto: David Naves

Reseña: Back to R’lyeh «The Break» (Autoproducción 2023)

Por sorpresa, casi diría por asalto, pero ya tenemos aquí lo nuevo del combo progresivo de temática lovecraftiana Back To R’lyeh. O lo que es lo mismo: Alberto Martín Pérez (batería de sesión), Pablo Sánchez (bajo), Manuel Novoa, Adrián Hernández y Juan Manuel Fernández (guitarras), Jesús Lanzarote (voces y teclados) y Víctor Duro (voz). “The Break”, que así se llama el Ep de cuatro temas que hoy nos traen, fue grabado, mezclado y finalmente masterizado por Víctor Saiz de California Studios. Con diseño de @naran.arte, se puede encontrar en su bandcamp así como en las distintas plataformas de streaming desde el veinte de marzo.

El primer contacto con este nuevo Ep se produce a través del piano que habrá de introducir “The Dream”. Composición multiacapa, muy propia de la banda, y que en su aire casi teatral vendrá a recordarme a lo más nuevo de los castellonenses Dry River. Destaca sobremanera la buena labor de Víctor Saiz y la forma en que ha sabido amalgamar todas las capas presentes en una mezcla final digna del más fino de los orfebres. Teclas mediante, la banda no abandona esa pulsión casi escénica de su prog/avantgarde, inundándose de tonos que se mezclan sin agitarse hasta confluir en el iracundo epílogo. Que aún en su mayor gravedad y por pura asociación fácil me lleva a pensar en King Crimson pero también en Frank Zappa e incluso en el Captain Beefheart. Ni siquiera ahí la banda pierde el foco y me parece admirable.

The Voices”, a la sazón encargada de presentar este Ep en sociedad, prosigue con las mismas líneas maestras del arranque, imbricadas ahora de unas líneas de voz que aquí y allá me vendrán a recordar a los siempre interesantes noruegos Major Parkinson. Sea como fuere, Back To R’lyeh no abandonan aquí esa senda más tocona, si bien emergen ahora imbuidos de un espíritu más oscuro y retorcido. Con detalles camino del puente que bien podrían retraer hasta los Opeth más postreros, al final las raíces de unos y otros tampoco son tan distantes, termina por conglomerar un corte llamativo, poderoso y eficaz.

Si apenas hay líneas de voz dentro de “The Break” que se atengan a grandes convencionalismos, puede que sean las del tema que titula al Ep las más atrevidas de todo el Ep. No ya por el llamativo juego armónico entre tonos sino también por las curiosísimas estrofas que la banda ha construido para este tercer corte. Su trabajo melódico, en cambio, resulta un tanto más convencional. Dentro de lo que cabe tratándose de una banda como ésta, claro está. Es precisamente en ese cuidado contraste donde emerge una de las grandes ofertas de este nuevo Ep, escenificado de la mejor forma posible en ese casi demente epílogo.

The Ritual”, particularmente en lo que concierte a su prólogo, quizá no resulte tan avanzada. O el oído se ha ido acostumbrado a su particular demencia. En cualquier caso vuelve a llamar la atención el estupendo sonido que Saiz le ha sacado a estos temas. Que de nuevo percute con ese doble juego vocal, apoyado no obstante en toda una amalgama de teclas que no podrían resultar más clásicas. O vintage como dicen ahora. De igual forma me engancha el poso más melancólico que portan los estribillos, a la par que me pasman en cada escucha esos coros en crescendo invocando a Chtulhu o me sorprenden los riffs más terrenales del puente central. Un puente central del que emana un palpito tenso, acechante, que evoca como nadie a la criatura. Raise your voice for our God!

The Break”, que la banda pretende sea el primero de una serie de próximos Ep’s, parece en constante diálogo consigo mismo, construyendo una curiosa tetralogía de cortes capaces de fundir el progresivo más clásico y seminal con unos trazos en constante movimiento y unas líneas de voz, también unas líricas, de ningún modo conformistas o descuidadas. Atiborrado de detalles, responde a aquél viejo tópico que asegura serán necesarias varias y concienzudas escuchas para ser capaz de desentrañar todos sus misterios. La primera piedra está puesta, ahora somos todo orejas con respecto a lo que esté por venir de parte de una banda tan peculiar y a la vez tan necesaria como lo es Back To R’lyeh.

Texto: David Naves

Reseña: Empire Of Disease «Shadows In The Abyss» (Xtreem Music 2023)

Segundo largo para la infatigable banda vasca Empire Of Disease tras debutar con el Ep “Silence Is Violence” en 2019 y entregar dos años más tarde un primer largo de nombre “With All My Hate”. Tras firmar contrato con Xtreem Music, Gorka Díez (guitarra y voz), Xabier H. Zarraga (bajo), Iban Hernando (batería) y Pintxo Wayewta (voces) regresan ahora con “Shadows In The Abyss”, un segundo largo producido, grabado, mezclado y masterizado por el Vhäldemar Pedro J. Monge (Dormanth, Rise To Fall, In Thousand Lakes, Incursed…) en su Chromaticity Studio y adornado por arte de Miryamad. En la calle desde el 7 de noviembre.

Rasgos de ciencia ficción contemporánea en la intro que lleva aparejada la inicial “The Valley”, que transigirá pronto hacia el habitual metal pesado y contundente de la banda vasca. Encontrarás aquí un riff algo cerrado, una equilibradísima producción, no falla en esto el señor Monge, alimentado por el agrio registro de Wayewta. Que si bien no descubrirá nada en cuanto a trazo, tiene el gancho suficiente como para poner al gremio en alerta. Casi llega a crepitar el bajo de Zarraga durante estos estribillos oscos y malencarados. El pulso, casi marcial por momentos, sacude cada rincón de las estrofas, revelando finalmente un inicio de álbum más que eficaz.

Time For A New Era” se deshace de esa pulsión más marcial para conducirse hacia un metal en esencia más trotón e intenso. Mejora en lo tocante a riffs y se reviste de un mayor tecnicismo. El juego entre líneas de voz resulta hábil y mientras acude a un primer término un estribillo que roza lo atmosférico, Empire Of Disease contraponen cualquier atisbo de ligereza con una versión que resulta más cruda por rocosa. Es sin embargo el trazo más laberíntico del tercio final quien termina por llevarse el gato al agua. EoD suenan aquí más imaginativos, menos lineales, elevando finalmente la hipotética nota final.

Claro que si lo que buscas es metal moderno, o contemporáneo, inyectado de puro death melódico, “Ghost Of The Past” es una buena opción. Ritmos más vivos conviven con unas guitarras, valga la redundancia, más melódicas, si bien conducen hacia un estribillo donde la sombra de Robb Flynn parece más bien alargada. El riff que enlaza las distintas estrofas puede no me diga gran cosa. Pero en suma es un corte que disfruto, que recuerdo incluso, con un Iban Hernando sobrado de pegada. Es el corte más raquítico en cuanto a duración de todo el álbum y por ahí puedes echar en falta algo más del discurso que alimenta otras ofertas de este segundo trabajo. No obstante deja la sensación de que puede ser un auténtico torbellino en directo.

En esos ritmos más vivos se mantiene esta “Digging Our Graves”, ahondando en ese fuerte calado melódico a través del cual Gorka Díez da sobrada muestra de clase y estilo. Diversa que no imprevisible por trazo, es verdad que deja un bajo más ahogado en la mezcla que en cortes precedentes. También que su faceta vocal resulta tan arisca y descarnada como se espera. Hernando completa una fantástica línea de batería en la que cabe todo un abanico de ritmos y cambios de ídem. Se percibe cierta desolación en ese trazo más pesado que conduce al puente central. Allí habrán de emerger de nuevo los EoD más ágiles y trotones, testamento vívido de la cara más melodeath del quinteto. Y si bien echo en falta un solo que apuntale su embalaje final, bien está lo que bien acaba.

Casi como colofón a ese mayor vértigo que atraviesa el tronco central del álbum, el prólogo de esta ”The Game” confluye con ese impulso más vitalista, si bien pronto transige hacia un avanzar casi marcial que recuerda, sobremanera, a la anterior “The Valley”, aun cuando EoD se revisten ahora de un groove más acentuado, lo que terminará por dotar a este quinto corte de una fortísima personalidad en contraposición a otras entregas. Bulle cierta desesperanza en su tronco central, acentuada por las nada amables voces que en él se dan cita. Tampoco amable es el breakdown que anticipará el epílogo, si bien no dejo de pensar que merecía algo más de espacio.

Tras el un tanto recurrente título de “Dark Side Of The Soul”, la sexta entrega viene de nuevo a destapar al mejor Gorka Díez. El vasco está estupendo tanto en la creación de riffs como a la hora de enlazarlos a través de una de las composiciones más complejas, y también contundentes, de todo el tracklist. Acompañado por una línea de batería igualmente diversa, contundente en las partes más vivas y certera, original incluso, en aquellas más apaciguadas y/o melancólicas, consiguen elevar al corte al bando ganador del disco. Al menos en opinión de quien aquí escribe.

From The Depths”, que conocimos semanas antes de que llegara a nuestras manos el disco completo, vive de reproducir la cara más melodeath de la banda, que se traduce en un corte tan previsible como falto de dobleces. Especialmente en sus dos primeros tercios. En el tercero proliferarán acentos más groovies aquí y allá, descarnados y contundentes, que terminarán por atemperar en ritmos y ennegrecer en tono lo que, en un principio parecía un death melódico proverbial y canónico. Bien jugado:

Sorprende “Scum” no por mantener viva esa llama tan melodeath sino por esos coros que implementa la producción de Monge, inéditos en el resto de cortes. Otro tema para alabar la buena labor de Gorka Díez. También para recuperar en la mezcla el ineludible bajo de Zarraga. En muchos detalles viene a resultar la composición más clásica de las nueve y parece venir a poner negro sobre blanco las influencias más noventeras del quinteto. Aquellos que gocen de los primeros In Flames sin por ello renegar de los más recientes, bien harían en darse un festín con esto.

Muy firme Hernando en la final “Shadows In The Abyss”. De nuevo hábil a la hora de enlazar las diferentes capas sobre las que transcurre un corte empecinado en confrontar las muchas caras que alimentan el metal de los euskaldunes. Blast beats, partes más arrastradas y alguna de las voces más agrestes y malencaradas de todo el álbum. También un deje de nuevo más atmosférico en ciertos solos de Díez. En especial ese que corona su tronco central, uno de los más acertados de todo el álbum desde el punto de vista puramente melódico. Al epílogo se le podría reprochar cierta falta de tensión. Si acaso un mayor riesgo en cuanto a composición. Por otro lado no es menos verdad que cierra “Shadows In The Abyss” con sobrada elegancia.

El disco mejora y con creces las sensaciones que me provocaron durante aquél ratito en la semifinal de la W.O.A. Metal Battle Spain 2023 celebrada en Puerto De Vega (Asturias). La tiranía del reloj que imponen los concursos. Lo cierto es que dadas varias vueltas al segundo de los vascos, resultan una banda tan capaz en sus intenciones como hábil a la hora de plasmarlas en sus composiciones. Y porque un poco a la contra de lo que imponen las tendencias y salvo aquellos pequeños detalles corales en “Scum”, este resulta un álbum de lo más orgánico. En una escena trufada de pistas pregrabadas y mil ayudas externas, Empire Of Disease recuperan las esencias primordiales sin por ello cerrarse a contorsiones más propias del metal más contemporáneo. Siempre desde un acercamiento muy natural. Sincero incluso. Que aunque no me resulte un álbum de diez y entremedias encuentre detalles con los que me cuesta llegar a conectar, enseña a una banda en clara línea ascendente. A seguir por ahí.

Texto: David Naves

Reseña: SoundCrush «Beyond Olympus Pt.1» (Autoproducción 2023)

Al borde de su décimo aniversario como banda nos llega nuevo material de los asturianos SoundCrush. A saber: David Vega (Teksuo), Ales Sánchez (Brutalfly, Narwhale), Iván y Luis Sánchez (Ariadne, Arson, Ochobre … ). “Beyond Olympus Pt.1”, el Ep que hoy nos presentan, ha venido al mundo en los estudios de Diego Teksuo en Laviana y habrá de verse completado con una segunda entrega ya con vistas a 2024.

En sus propias palabras, el trabajo plantea “un recorrido profundo y filosófico sobre la idea del ser humano y su papel en el universo, teniendo como eje central la dualidad entre el pasado (visto desde la perspectiva de la mitología griega) y el estado actual de la sociedad”.

Ni introducciones pomposas ni zarandajas artificiales de ningún tipo. “Alpha” arremete desde un primer instante con un metal cortado a cuchillo, pesado aunque directo, ágil y a la vez rocoso, contemporáneo y a la vez con cierto pulso clásico. Un arranque que a chispazos parece celebrar a Pantera, con el doble bombo haciéndose fuerte mientras conduce hacia el mayor reposo que reproduce su estribillo. Sabiendo del lugar donde se grabó el Ep, no sorprende que sea precisamente a Teksuo a quien recuerda el citado coro. Hay buenos detalles melódicos aquí y allá. Y aunque no sea cien por cien el tipo de metal que suelo escuchar, la verdad siempre por delante, me agrada, por curiosa, la apaciguada sección solista que ocupa el puente central y la forma en que se contorsiona en su parte final. Un gran arranque.

Beyond Olympus” arrastra un pulso más directo. Su línea vocal adquiere ahora una gravedad más pronunciada, también una mayor diversidad. Distintos tonos agrios y el obligado contraste con los registros más limpios juegan a entenderse sobre alguno de mis riffs favoritos de todo el Ep. Sean o no intencionados, hay ciertos giros en cuanto a la construcción de voces que me recuerdan al Devin Townsend más postrero. Y si bien echo en falta un solo que termine por redondear la composición a la manera de “Alpha”, bien está ese poderoso breakdown que precede al nervioso epílogo.

Manifest” parece querer encapsular el legado de los Gojira más calmos y atmosféricos a través de un prólogo, cuanto menos, llamativo. Es el corte más estirado de los cuatro y por ahí SoundCrush parecen haberse tomado el debido tiempo a la hora de construir cada riff, trazar cada línea de voz, pensar cada golpe de caja, cara a construir su buque insignia. Son apenas cinco minutos, después de todo, pero aquí se cita mucho del ideario que la banda maneja a día de hoy. Cuidada línea de bajo en esas partes más densas y atmosféricas, firme doble bombo en las más trotonas y estupendos riffs enlazando ambas vertientes de este manifiesto.

Primal Flame” es el corte más escueto de todo el Ep y por ahí uno entiende enseguida ese pulso más vibrante que arrastra. SoundCrush lo confrontan a un trazo ambivalente, especialmente en lo tocante a voces, trazadas con mimo y buen gusto. Arrastra buenos riffs y mejores melodías sobre ellos. También uno de esos solos que saben funcionar a favor de la composición a la que acompañan y no en beneficio del ego de cada cual. Más que correcta, se me queda algo coja por duración.

SoundCrush está de vuelta y en la primera parte de su “Beyond Olympus…” parecen tener bien claras sus intenciones. Metal de nuevo cuño que vive de picotear, sin plagiar, un amplio ideario que igual acoge una gran diversidad vocal o riffs más que notables sobre un trazo siempre llamativo por cuidado. Apenas diecisiete minutos de música pero un buen recordatorio de que la banda sigue viva y coleando. A la espera ya de la segunda parte que ratifique los aciertos de esta primera.

Texto: David Naves

Reseña: Unchosen Ones «Sorrow Turns To Dust» (Blood Fire Death 2023)

Sorrow Turns To Dust” es el debut para Blood Fire Death de los melódicos vigueses Unchosen Ones. La banda, formada por Robert Martínez (bajo y arreglos), Christian Marco (teclados, sintetizadores), José Fernández (batería), Javier Calderón (voz) y Fran Romero (guitarra). Con Koldo Rivas encargándose de la grabación en los SMHQ Studios y José F. Tercero haciendo lo propio con la mezcla y el master, el álbum salió a la luz el pasado veintiuno de abril adornado por el arte de Abigail Fernández.

Far Beyond The Thunderdome” evoca un páramo desolado que bien podría recordar al de la saga Mad Max. Y lo hace desde un metal melódico al que Unchosen Ones revisten con unas guitarras erigidas en émulo del Interceptor de Rockatansky. La línea de voz que traza Calderón aquí, con esa ligera melancolía impresa en estrofas, encaja como un guante. Y el solo, clásico por situación aunque algo justo por extensión, viene a redondear un inicio un tanto breve pero ideal a la hora de introducirnos en el tono de este “Sorrow Turns To Dust”.

Igualmente breve es una “The World Is Ours To Take” donde estallan los Unchosen Ones más decididamente melódicos. Queda claro con esa tenue desnudez de sus estrofas. Calderón está más vigoroso ahora y el estribillo, cuidadosamente armonizado con las guitarras de Romero, le funciona a los gallegos. La escasa duración del corte repercute en un solo un tanto timorato, lo que no quita para que el trabajo de Romero sea más que notable a lo largo y ancho de toda la composición. A buen seguro una fija en sus setlists.

Infinite Gear” sorprende con un prólogo de corte marcial, al que acompañan unas afinaciones con un empaque más metálico, amén de un bajo con más presencia en la mezcla, y que vendrán a mostrar a la banda en su encarnación más endurecida. Muy ochenteros sin embargo los colchones de teclados que acompañan a Calderón, especialmente en estrofas, al tiempo que elegante y señorial el estribillo que la banda dibuja aquí. Destacan de igual forma la gama de arreglos que el quinteto introduce aquí, esos sintes de corte retrofuturista, tan en boga. Y finalmente el estupendo solo, ahora sí, de Romero. Estupenda.

Pese a su remansado prólogo al piano, en esa senda más poderosa una “Sorrow Turns To Dust”.En realidad el corte cabalga entre dos tierras: la más remansada de unas estrofas casi desnudas de guitarras y los estribillos más poderosos y recargados. Y entre medias, arreglos y orquestaciones con un poso más oscuro. Romero amenaza con un solo durante el puente, no obstante es Christian Marco tras el teclado quien acaba por tomar el mando de las operaciones. Breve, sencilla y muy funcional.

The Accursed Moon”, intro de apenas minuto y medio y de corte tan épico como cinemático, nos conduce hasta una “Kill The Night” que pone en liza a los Unchosen Ones más pomposos y recargados. Fuerte carga arreglística la que adorna este sexto corte del álbum, con un riff de los que anidan en el subconsciente durante días. Tras un estribillo con todo el sabor del mejor metal melódico alemán, pienso especialmente en aquellos Edguy previos a que Tobias Sammet descubriera la gallina de los huevos de oro con Avantasia, todo opera a favor de obra para los vigueses. Y es que la banda parece echar el resto aquí. Cierto es que su andamiaje puede no ser para nada revolucionario pero las piezas dispuestas engranan a la perfección.

Sorprende “Too Late” con ese prólogo de pronto tan heavy, por momentos casi marcial, que trae al frente la cara más abiertamente metálica de los gallegos. En afinaciones, en el registro tan agudo de Calderón, en el doble bombo de Fernández en estribillos y con el broche que supone el reducido pero eficaz solo de Romero.

Así las cosas, “Shadow Dancer” habrá de retornar a terrenos más cercanos al hard. Sorprende, por tanto, la fuerte presencia de la que goza ahora el bajo de Robert Martínez. En cualquier caso, estos son los Unchosen Ones más amables. Armados con toda una serie de acomodos en cuanto a arreglos, riffs de sabor inequívocamente clásico y ese marcado aire a Dokken impregnando cada acorde.

Lejos de proseguir esa senda más melódica, “Ashen Wasteland” se acerca irremisiblemente al power a través de un fulgurante prólogo a puro riff cabalgante y doble bombo. Corte adrenalítico en el que no obstante los chicos parecen sentirse igualmente cómodos. De construcción más libre que el resto de entregas, que la hayas escuchado infinidad de veces antes no significa que no les funcione. En especial por la forma en que saca a relucir lo mejor de Unchosen Ones en lo que a ejecución se refiere.

En “The Call Of The Rain” sobreviven esas pulsiones más metálicas, entre medias de su acostumbrado hard/heavy clásico y melódico. Que a estas alturas del álbum quizá no me enganche como lo hacían los primeros cortes del álbum pero que con eso y con todo sigue contando con detalles de interés. En especial por parte de un Fran Romero que sabe extraer lo mejor de sus seis cuerdas. Tanto en solos como en las distintas melodías con las que acompaña la siempre armoniosa voz de Calderón.

La final “True Warrior” abraza una onda cercana a Axel Rudi Pell, navegando entre la balada y el medio tiempo, con un elegante crescendo en su parte central y que desemboca en un epílogo elegante, a ratos casi ceremonioso, que vendrá a ejercer de perfecto broche a este buen “Sorrow Turns To Dust”.

Unchosen Ones tienen motivos más que de sobra para estar contentos. Su primer álbum brilla desde un su indisimulado gusto por el metal de corte más melódico, para después elevarse y picotear de territorios más metálicos. No por nada bandas como Dream Evil o Beast In Black aparecen citadas entre sus influencias. Cierto que hay cortes a los que se les podría haber sacado algo más de jugo. Pienso especialmente en “Far Beyond The Thunderdome” pero en cualquier caso el disco sabe brillar cuando se lo propone. A la hora de escribir buenos temas, ahí están “Infinite Gear” o la estupenda dupla que componen “The Accursed Moon” y “Kill The Night” o el distinguido cierre con “True Warrior”. Tal y como reza cierto meme de internet: “bien trabayao”.

Texto: David Naves