Reseña: Scars Of Oblivion «Misanthropy» (Autoproducción 2023)

Pues ya está al fin en nuestras manos el esperado debut de los madrileños Scars Of Oblivion. Banda cuyo nacimiento se remonta a 2012 y en la que ya sólo queda el miembro original Anthony, guitarra y compositor principal de estos death melódicos contemporáneos. Junto a él encontramos a Marcos (voz), Adrián (guitarra), David (bajo) y Javier (batería). “Misanthropy”, que viene a suceder al Ep de idéntico nombre que la banda editara allá por 2016, se grabó, mezcló y masterizó en el In Wave Studio de la capital de la mano de Axel Tougeron y cuenta con arte de Víctor Manuel Rodríguez. Autoeditado y en la calle desde el 17 de febrero.

The Last Breath”, a la sazón segunda oferta más extensa de este debut, y que arranca desde una bruma acústica y delicada, pronto se imbuye de una fuerte pulsión melódica, prólija en cambios de ritmo, equilibrada en lo sonoro y cuidada en lo gramático. Sin pretender inventar la rueda, no lo necesitan, ni tampoco asimilar el canon al milímetro. Al menos en lo que a riffs se refiere. Un tanto más en lo tocante a melodías, tan recurrentes como disciplinadas. Interesante, por tanto, ese largo tronco central y la forma en que distribuye, a porciones, la cuidada técnica de los madrileños. Trascurrirá después hacia un final más groovie, que termina por redondear una de las ofertas más interesantes y llamativas de este su primer largo.

Blood Bath” coge el testigo mientras se desliza hacia un melodeath más plano, que no peor, a la par que destila todo el amor del quinteto por la inevitable escuela sueca. Por ahí sorprende menos, lo que no quita para que me resulte un corte entretenido y más que digno, con Marcos llevando a cabo una gran labor al micro y una producción capaz de discernir y separar cada línea sin que ello resienta el empaque final. El solo que vendrá a ocupar su escueto puente bien merecía algo más de desarrollo. Poco original o estilísticamente irreprochable, eso ya dependerá de cada oyente.

Javier vendrá a ponerle algo más de picante a una “Supremacy” de inicio entre tenso y descosido. Corte que, con el correr de las escuchas, llama mi atención con una de las gamas rifferas más y mejor focalizadas de todo el álbum. Ciertos detalles en cuanto a producción pueden resultar algo redundantes a estas alturas, si bien me agrada la forma en que se acompañan de una mayor carga atmosférica en las partes más pesadas y de un bajo muy arriba en la mezcla durante las más furibundas. A lomos, ahora sí, de un buen solo durante el puente, la banda entrega otro corte hábil, colocado de manera firme en el bando ganador de este “Misanthropy”.

Me agrada cómo el prólogo de esta “Industrial Humanity” viene a hacer gala de un mayor tecnicismo. Tan retorcido como llamativo, la banda habrá de obviarlo más adelante para reconducir hacia los grandes tropos del álbum. Mucho nervio, buenas dosis de melodía, inteligentes cambios de ritmo y una innegociable fidelidad al libro de estilo. Que si bien aprovecha para trazar un puente central algo más divergente, así como un epílogo más oscuro y pesado, al final parece que el prólogo hacía una promesa que finalmente no llega a cumplirse. Todo ello sin que me parezca una mala composición, que desde luego no lo es. Amalgama de forma sabia las diferentes intenciones, sonando nunca deslavazada y es de agradecer, pero es cierto que me deja con las ganas.

El riff que comanda el arranque de esta “The Sacred Lie” puede pasar por ser el más desangelado de todo el álbum. El más recurrente, si así lo preferís. Tras él aguarda un corte que viene a dar cabida a la cara más atmosférica de estos Scars Of Oblivion. Aunque lo haga solo a ratos. Ahí S.o.O. sacará músculo en cuanto a ejecución, acudiendo a un metal de corte más neoclásico que, por contraste, pienso le sienta bastante bien al resto de la composición. Un tema ágil, diverso, y atractivo como pocos dentro de este “Misanthropy”.

Fallen In Vain” vendrá a hacer gala de la vertiente más técnica del quinteto, sirviendo en bandeja varios de mis riffs favoritos del álbum y dejando, de paso, una línea de voz todo lo diversa y precisa que su andamiaje requiere. Las buenas melodías que acompañan a los estribillos, el elegante solo del puente y el groove ganchero como el demonio que esconde camino del epílogo. Aún así y en términos globales, considero mejores otras entregas dentro de este primer álbum, entendiendo en cualquier caso los motivos por los cuales fue precisamente ésta la que terminó convertida en videoclip:

El cierre con el tema título “Misanthropy” condensa lo mejor, también lo peor, de este debut. El buen nivel técnico que atesoran, también esa inquebrantable fidelidad al patrón establecido, rezumando finalmente un corte final sin sorpresas ni tampoco errores. Ni siquiera alardes, más allá de su buena línea de batería, tan potente como diversa, o las buenas melodías durante estribillos. Fiel y puede que acomodada, que tampoco aburrida.

Porque esa es la cosa con este primer álbum de Scars Of Oblivion: el terreno que pisan es bien conocido pero está lo suficientemente bien allanado y asfaltado como para que el tránsito a través de él no resulte nunca torpe ni fatigoso. Ayudan las hechuras de buenos músicos de la que parecen hacer gala, y el trazo algo más digresivo de alguno de los temas. Si bien uno anticipa una contemporaneidad más acentuada toda vez lee la nota de prensa, lo cierto es que las concesiones del álbum en este aspecto habrán de sucederse poco menos que con cuentagotas. A lo largo de los poco más de treinta minutos son más las cosas que me atraen que las que me repelen, así que bien por ellos. Ya sólo queda ver qué les depara el futuro a partir de ahora y contarlo aquí, en Heavy Metal Brigade.

Texto: David Naves

Reseña: Bis·nte «Broken» (Xtreem Music 2023)

Pues ya tenemos con nosotros el segundo álbum del dúo mallorquín Bis•nte, Vicente Payá en guitarra y bajo junto a María J. Lladó en voces. La banda, que ya pasara por este medio con su debut de 2020 “Ancestral Punishment” (reseña aquí), vuelve ahora con un “Broken” donde cuentan con la inestimable ayuda de Daniela Dahlien en la voz gutural y Javier Fernández en batería, teclados y producción. Este nuevo trabajo del dúo fue grabado en Black Night Studios y salió a la luz el pasado enero en formatos CD y digital vía Xtreem Music.

Si bien el disco alberga en su interior alguna sorpresa que otra, lo cierto es que “Army Of Faith” se acomoda de forma casi inmediata a la idea preconcebida que uno tiene del proyecto. El doom alucinado que ya rondara su primer álbum se magnifica ahora con la presencia de unas teclas, cierto es, algo escondidas en la mezcla de este arranque. La lealtad al género que muestran los riffs de Payá contribuye a formar el buen esqueleto que muestra este primer corte. En cuanto a producción echo en falta una caja con algo más de prestancia, o una voz más equilibrada en cuanto a volumen en ciertas estrofas. El puente central, y la forma en que lo revisten esas teclas tan juguetonas, me funciona. En definitiva, pienso que un más que notable primer corte.

Algo más apesadumbrada, “Can You Save Me” entrega un buen primer riff, situado a la cabeza de mis favoritos de este nuevo álbum, a la par que después da paso a un corte que, aún asemejándose a su predecesor, no deja de poseer un alma y carácter propios. Lladó percute de nuevo con su particular y aletargado registro. Más correcto por producción, va desplazándose por su doom apaciguado de manera firme, sin estridencias ni dobleces, imbuyéndose más adelante de teclas, casi omnipresentes, como principio y fin. A su manera más épico y grandilocuente, el tronco central viene a poner de manifiesto la cara más ampulosa del dúo mallorquín. Por ahí que encaje tan bien ese tono algo más onírico, si cabe, que emerge más adelante. Llamativa y poderosa.

In The Other Side”, particularmente en lo que a producción y arreglos se refiere, parece querer tomar la senda de unos Candlemass del siempre reivindicable “Nightfall”. Bis•nte no obstante el dúo marca distancias aquí con la adición del grave registro de Daniela Dahlien y la mayor pesadez que su presencia le confiere a la composición. De resultas de todo ello emerge un corte un tanto descompensado, que no fallido, con el que conecto sólo a ratos.

Mother Nature”, primero del par de adelantos y al mismo tiempo corte más rácano del álbum en cuanto a duración, reconduce hacia territorios más cercanos a su primer álbum. La voz filtrada de Lladó funciona en unas primeras estrofas donde percibo, eso sí, algún arreglo un tanto naif. Y da igual porque el dúo logra aquí el equilibrio perfecto entre su obra anterior y la presente. El toque más stoner de aquella con las cadencias más oscuras (¿góticas?) de éste. Que lejos de sufrir por su notable dualidad, se sirve de ella para alimentar el que posiblemente sea el corte más colorista, por diverso, de todo este segundo álbum. Curioso tratándose, como digo, de la oferta más reducida del mismo.

Of Love Undone” no descabalga de esa concepción algo alucinada del doom metal que la banda dispone, con cuentagotas, en este segundo álbum. Percibo, eso sí, una construcción más retorcida y diversa. Desde el modo en que engarzan las estrofas hasta llegar a un estribillo con Lladó en tonos tan altos como inhabituales. Hay aquí una cierta sensación de desolación tan poco original (a estas alturas del cuento) como bien resuelta. Y mientras la gravedad de los riffs de Payá mantiene el tipo sin mayores esfuerzos, me resulta llamativo su calmo puente central y el solo agudo y reverberante que lo corona más adelante. Y al que desde luego habría dado más espacio. Otra de mis favoritas de este flamante “Broken”.

The Evil Inside” introducirá a los Bis•nte más graves y menos complacientes. La rotunda voz de Dahlien campa a sus anchas en un prólogo ciertamente ominoso y oscuro para una banda como esta. El contraste de su voz con la Lladó más leve funciona y constituye el arma principal de un corte, por otro lado tan aseado en riffs como diverso en cuanto a escritura. Lleno de cambios de ritmo lo suficientemente interesantes como para justificar los casi siete minutos que alcanza esta composición poliédrica y diversa. Que podría tener un trazo más cohesivo pero entonces diríamos que no ofrece nada nuevo y se conforma con “lo de siempre”. La eterna disyuntiva entre seguir el libro de estilo o forzarlo en pos de un ideario propio. Nunca llueve a gusto de todos y demás ristra de frases hechas al respecto.

Sea como fuere, de la final “Venom In The Blood” emerge un prólogo que funcionará en su acercamiento a posiciones más melódicas. Particularmente en lo que al desempeño de Payá se refiere y los buenos dibujos que deja con su guitarra aquí y allá. Más adelante me llamará la atención cómo colisionan la Lladó más cadenciosa y alguno de los riffs más rocosos y frontales de todo el álbum. Estupendo contrapunto que vendrá a dar pie a un tronco central que, coros mediante, resuena de nuevo grandilocuente y poderoso. Mejores formas de cerrar que con ese fade-out final seguro que había. Aún así, un corte final que no me desagrada en absoluto.

Lladó y Payá han planteado un álbum que coge el testigo de su debut y, al mismo tiempo, posee una vida y un pulso más propios. Sin romperle las costuras al género, han sido lo suficientemente listos como para buscarle las cosquillas de cara a que todo resulte menos elemental y disciplinado. Más personal. Por ahí traslucen buenas ideas. Sobremanera en el par de cortes que inauguran este “Broken”. También algunos errores, producción mediante, o trazos más evidentes y predeterminados. La conocida tiranía del corte de adelanto. Un trabajo más personal y que, pienso, mejora en varios enteros a aquél debut de 2020. A seguir la progresión ascendente.

Texto: David Naves

Reseña: World Of Decay «Four Paths Trough Hell» (Autoproducción 2023)

Primer Ep para los asturianos World Of Decay. O lo que es lo mismo: D.J. al bajo, Leo Duarte en baterías, Rafa Howler en guitarras y Flo García a la voz. “Four Paths Through Hell”, que viene precedido por una serie de singles, amén de múltiples cambios en el seno de la banda, se grabó en los Breakdown Studios de la mano de Neftalí Vázquez (Aneuma, Absalem, Actvs Mortis, Beast Inside, Sound of Silence…) y vio la luz a finales de mayo.

The Crow” abre el Ep de forma nada compasiva. Firme, bien plantada y casi siempre alta de revoluciones. Y es que más adelante transigirá cara a acomodar ritmos menos vibrantes, al tiempo que incorpora riffs cuyo aire sureño me lleva a pensar en propuestas a priori ajenas como Crowbar o, por extensión, Down. Funciona en su ir y venir rítmico y tonal. Apoyada en una mayor vistosidad técnica en su tronco central, deja para el cierre su riff más redondo y las voces más cavernosas y crudas de Flo. Breve en el tiempo pero finalmente atractiva en su diversidad.

The Cycle” en cambio se apoyará en un prólogo que profundiza en aquellos pequeños vestigios melódicos que el tema inicial incorporaba en lejanía. Se reproduce ahora, por contra, una encarnación más liviana. De forma muy marcada en estribillos y más escondida en los distintos engarces entre estrofas, con World Of Decay transitando así por otro tazo diverso, alterno y poco lineal. Será en su tronco central donde se manifieste ese metalcore de fuerte raíz groove e irrumpan una serie de riffs capaces de recordar a Meshuggah, o por la derivada más próxima al metalcore, Veil Of Maya. Pero si algo llama especialmente mi atención aquí son las capacidades atmosféricas que muestra el combo en su epílogo. Estupenda tanto por construcción como por ejecución.

The Fucking Road” regresa a aquellos tonos más sureños que la banda desplegaba en el corte inicial, con Flo en tonos más limpios, bien asentados en ese inicio más leve que la banda despliega aquí. Un corte que pronto transige hacia posiciones más recurrentes, ganando en solidez aquello que pueda perder en frescura. En cualquier caso abrasan esas voces de su tronco central, y de alguna forma, ese solo un tanto perdido en la mezcla que adorna el epílogo.

43rDn4” habrá de irse por encima de los seis minutos tras partir del prólogo más calmo y sosegado del Ep. Sorprenden esos tonos, por momentos, casi lindantes con el post-rock más casual. Un poco también la forma tan repentina en que irrumpe el habitual metalcore enfebrecido de los asturianos. Composición llamativa en cuanto a riffs y gran uso de los dos canales el que vendrá a hacer la mezcla de Nefta aquí. Dignos de mención también los pequeños acentos sinfónicos que embellecen la composición. Pero sobre todo, la casi ausencia de voces, corte en gran medida instrumental, y el buen solo de Tony Liz Garden que anticipa un epílogo de inequívoco sabor francés (Gojira). Lo breve de su aspecto vocal le confiere cierta extrañeza. También su trazo, el más progresivo (con muchas comillas) del Ep y que va desde lo más espacial a lo más crudo con naturalidad y fluidez. Buena por construcción, adornos y ejecución.

Así las cosas, no sorprende cómo “Psychosomatic” reconduce hacia posiciones más habituales. Canónicas incluso. Puede que me desagrade, sin disgustarme, la forma en que la batería predomina en la mezcla, arramplando en cierta medida con el poso más melódico que buscan las guitarras aquí. También me resultará menos llamativa que sus compañeras en lo que a escritura se refiere. Sin embargo no deja de ser un corte hábil en cuanto a la combinación de sus diversas capas y tonos. Llamativa pero menos que otros cortes dentro del Ep.

Llevaban tiempo peleándolo y por fin pueden decir que tienen su primer Ep en la calle. Y hay que decir que parten con buenos indicios. La banda, a la que hemos visto en infinidad de formaciones de un tiempo a esta parte, acomete un quinteto de cortes entre el metalcore y el metal de corte más sureño, salpimentado por hábiles guiños que van del progresivo más leve al post-rock más casual. Sin llegar perder nunca el foco y construyendo temas de manera hábil y dinámica. Enhorabuena.

Texto: David Naves

Reseña: Ofensivos «Perdón Por El Retraso» (Autoproducción 2023)

Nuevo disco para los inclasificables asturianos de Ofensivos, financiado a través de una campaña de crowfunding y que reúne en su seno a López (voz y guitarra), Isra (batería), Sebi (bajo) y Emi (voz). El álbum ha sido grabado y producido por Pablo Viña y cuenta con diseño gráfico de Yolanda Martínez.

¿Es un viejo Casiotone lo que suena en “Principiu”? A servidor se lo parece y, por una rápida asociación de ideas, siempre acude a mi mente una banda como Los Petersellers. Y no será la única vez a lo largo de todo el trabajo. El caso es que conduce hasta una “Los Guajes De S. Ildefonso” con Ofensivos mostrando una onda muy Def Con Dos. Algo a lo que contribuye en gran parte el doble juego vocal de López y Emi. En sus estrofas detecto riffs que me llevan a pensar en sus paisanos de Escuela De Odio y el hardcore más casual. Pero lo que subyace bajo esta lírica de apariencia socarrona es una crítica al negocio (al engañabobos) que suponen los distintos concursos y loterías que esquilman a las clases más necesitadas para el beneficio de unos pocos. O tal vez me esté liando la manta a la cabeza más de la cuenta.

Susana Grisú”, en honor de uno de los personajes más abyectos de la TDT, enlaza sus distintas estrofas con uno de los riffs más pegadizos e infecciosos de todo el álbum. Aquí sale a relucir la buena producción de Viña. Particularmente en los coros que alimentan estribillos. Ofensivos vendrán a sacar aquí algo más de músculo en lo que a ejecución se refiere durante un epílogo hasta cierto punto disociado del espíritu irreverente que alimenta a este “Perdón Por El Retraso”.

Cuando Salga El SOE”, versiona y adapta el “Cuando Salga El Sol” de los también astures Desakato para ni siquiera un minuto de otra de las piezas más llamativas del disco. Atención a su arreglo:

Carnicero Vegano” recupera aquél pulso más Def Con Dos de “Los Guajes De S. Ildefonso” al tiempo que añade más dosis de groove aquí y baterías más aceleradas allá. Todo para un corte en el que quizá eche en falta un solo que termine por rematar un puente central un tanto desangelado. César Strawberry lleva largo tiempo proclamando que ellos hacen punkmetalrap y sería esta una etiqueta que encajaría sin problemas aquí. Y sí, según algunos, líricas como esta ya no se pueden hacer. La corrección política, dicen. ¿Cómo es entonces que Ofensivos (y tantos otros) aún las hacen? Misterios del siglo XXI. Llamad a Iker Jiménez (o bueno, no).

Si lo que importa es la broma, puede que sea “Jodida Chancla” la oferta que más me satisface de todo el álbum. Revisita, sí, el “J.F.” de Hamlet, y por aquí y aunque no tenga nada que ver en forma, sí que el fondo me lleva a pensar en las reinterpretaciones casi imposibles a las que nos tenían acostumbrados la buena gente de Petersellers. “Manolo Es Gay” por poner un ejemplo.

Mal, Muy Mal” regresa a la senda del Def para, sobre ella, ofrecernos la particular visión ofensiva de aquellos interminables meses de pandemia y confinamiento de 2020. Que me satisface más por lo socarrón de la lírica…

Fachas facheando en cada momento. No hay papel para tanto excremento.

… que no por una cierta repetición de planteamientos en lo gramático a estas alturas del disco. Que cuenta en cualquier caso con una vistosa batería de Isra, muy firme en el uso del doble pedal, y algún que otro riff de mérito.

El Veganismo” fusila sin contemplaciones el chiringuito de Georgie Dann para la oferta más disociada de todo el disco, mientras que la fulgurante “Abascall Of Duty”, con Charly de The Black Panthys Party colaborando por ahí, trae al frente a los Ofensivos más lindantes con el hardcore. De que a los adláteres del inestable líder del partido verde se les atragantarían los “Gora Abascal” que se dejan oír aquí no me cabe la menor duda.

Y mientras que “Fukugram” es capaz de arremeter contra gran parte de influencers en apenas diecisiete segundos, chúpate esa Pérez-Reverte, “Requiem x Albert” resulta en uno de los cortes mejor construidos de todo el álbum. Con el ex líder de Ciudadanos en el centro de las miras y un estribillo tan sencillo como pegadizo, sí que ofrece por ahí aquél solo que eché en falta en la anterior “Carnicero Vegano”. A buen seguro una de mis favoritas.

Nos Vimos En Serín”, sí, es la reinterpretación ofensiva del “Nos Vimos En Berlín” de Soziedad Alkoholika y confieso que, en una primera escucha del disco, fue la que propició la carcajada más sonora por mi parte. “Qué vueltas da la FEVE”. Serán cabrones.

El disco se cierra con “La The Ramones”, versión a su vez del “I Wanna Be Sedated” de los Ramones y con Tiby de Me Fritos And The Gimme Cheetos en voces, me lleva a pensar en Petersellers por última vez. Un cierre socarrón y eficaz.

Ofensivos han hecho un disco de esos que, según ciertos cerebros encantados de conocerse, “hoy en día no se podría hacer”. Algunos deberían replantearse las bobadas que dicen. O también, perderse entre las muchas mofas, befas, chanzas y ataques de este tan inclasificable como necesario “Perdón Por El Retraso”. De verdad que nos harían un gran favor a todos.

Texto: David Naves

Reseña: Absalem «Anima» (Autoproducción 2023)

La buena gente de Absalem sigue buscando su camino y qué mejor para ello que este pequeño Ep de cuatro temas que hoy nos traen. La banda, que forman Víctor Villar a la batería, Carolina García al bajo, Miguel Gómez en guitarras y Gina Barbería en voces presenta un “Anima” que ha venido al mundo en los Breakdown Studios con el Sound Of Silence, Blast Open y Escuela de Odio Nefta Vázquez a los controles y al que adorna el arte de David Fdz (Godlessdesign).

Anima” es la pequeña introducción que habrá de sentar las bases sobre las que se conduce el nuevo material de los salmantinos. Calma sintética en crescendo sinfónico, casi cinemático, que habrá de preceder a una “Obscura (2023 Remaster)” que habrá de recoger el guante con la banda mostrando, de primeras, la faceta más proggie de su amplio abanico de influencias. Aquí me funcionan esas estrofas a voz rota de Gin y la forma en que Miguel Gómez las contrapone con su mejor labor melódica. La pesadez del estribillo contrasta con los dejes más sinfónicos que hayamos oído salir de la factoría Breakdown. Pero si algo aprecio de esta “Obscura” es el trazo nada predecible de su largo epílogo. Voces limpias, devaneos con el metal progresivo, un estupendo solo de guitarra e incluso blast beats. Un corte que crece una barbaridad con las escuchas y en el que el cuarteto, como diría un clásico, parece haber puesto toda la carne en el asador.

Así las cosas, “Lord Of The Flies” tiene carta blanca para resultar un tanto más convencional. Y en cierto modo lo es. Tampoco es que la banda se olvide de esos trazos alternos, contrapuestos a veces, en los que Gin va dibujando sus distintos registros, mientras la fina base rítmica de Carolina y Víctor acoge y soporta toda esa variedad sin grandes alardes pero con toda la naturalidad. Y parece que siempre me estoy quejando de lo mismo pero al solo del puente central le habría otorgado algo más de espacio. En cualquier caso, un corte que en sus planteamientos un tanto más racionales aporta un gancho del que adolecen otros cortes del Ep.

Haunted” funciona en la medida en que lo hacen esos crescendos que suceden al prólogo. Absalem pasan así de la calma inicial a un páramo de voces limpias que más tarde acogerá a la Gin más descarnada, con la producción contraponiendo a su voz rota una suerte de sintes de corte retrofuturista, por otro lado tan habituales en estos tiempos que corren. Su tronco central vuelve a ser un vaivén tanto en lo rítmico como lo tonal, que lo mismo vibra cerca del metal progresivo que se acerca al metalcore de corte más clásico, para dejar negro sobre blanco que desde luego saben cómo armar temas diversos en los que, no obstante, todo fluye de forma natural.

Y es que encuentro francamente disfrutable la forma en que la banda juega a amalgamar esa amplia gama sonora y tonal en unas canciones que en ningún momento suenan impostadas, forzadas o antinaturales. Al contrario. Desde luego ayuda en el empeño una producción tan rica y diversa como el Ep exigía y que no viene sino a redondear el empeño de los salmantinos. Los buenos riffs, la rica paleta de arreglos, la bien empastada base rítmica y el amplio rango de Gin al micro. Estupendo.

Texto: David Naves

Reseña: Burning Witches «The Dark Tower» (Napalm Records 2023)

Quinto trabajo ya para la banda de Brugg, en Suiza, Burning Witches, que forman a día de hoy Jeanine Grob al bajo, Lala Frischknecht en baterías, Courtney Cox y Larissa Ernst en guitarras y Laura Guldemond en voces. Este “The Dark Tower” que hoy nos presentan contó con producción del Destruction Schmier y V.O. Pulver, colaborador habitual del combo centroeuropeo. Adornado por el arte de Gyula Havancsák (Accept, Wintersun, Annihilator, Grave Digger, Stratovarius…) vio la luz el pasado mayo vía Napalm Records.

Rise Of Darkness” es apenas un minuto de introducción al vasto ideario que las suizas han dispuesto a lo largo y ancho de su última obra de estudio. Es un corte casi eclesial por momentos y que vendrá a derivar en una de las varias cartas de presentación, esta “Unleash The Beast” con todos los cilindros en funcionamiento y un pulso, particularmente en estrofas, que bien podría recordar a los Judas Priest más vibrantes. Que sufre de un estribillo un tanto atropellado, si bien acaba por arreglárselas para trazar un más que digno comienzo de tracklist.

Renegade” no se desliga de esa querencia por la banda de Glenn Tipton, si bien las de Brugg aprovechan ahora para descender aquél pulso más vibrante de la apertura y deslizar un hard/heavy ochentero, deslenguado y chulesco. Guldemond está especialmente certera a la hora de trazar las distintas líneas de voz. Todas ellas situadas sobre unos riffs a ratos un tanto planos, que convergerán, ahora sí, en un estribillo sobrado de gancho. Lo particular del solo, con esa sonoridad más oscura a comienzo, desata una pequeña disonancia con el tono general del corte en sí, que desaparecerá más tarde, quedando apenas como curioso guiño a los momentos más oscuros del álbum. Que los habrá.

Evil Witch” recrudece la propuesta de las Witches. Riffs ágiles, Frischknecht firme con el doble bombo y un pulso casi marcial en una de las estrofas más inteligentes y mejor trazadas de todo “The Dark Tower”. Corte que no niego desprecié en las primeras escuchas al disco y que me ha ido ganando desde entonces. En gran medida gracias a las mencionadas estrofas, también a un estribillo puede que simple y lacónico, pero que se las arregla para amarrar en el subconsciente, y terminando por ese solo en crescendo y las guitarras dobladas en que culmina. Mientras escribo esto una de mis favoritas de las trece y más que merecida su traslación al mundo del videoclip.

World On Fire” parece por momentos la hermana suiza de “Judas Rising”, tema apertura de aquél “Angel Of Retribution” de Judas Priest. Su riff, sus estrofas de versos breves y lacónicos. Burning Witches insertan no obstante un estribillo lo suficientemente disociado del mencionado corte del Sacerdote para marcar las debidas distancias. Pero sea como fuere lo cierto es que el parecido resulta más que obvio. Y de todos modos es apreciable el mayor dramatismo que Guldemond implementa a su registro aquí. También su sección solista por cómo funde épica, técnica y elegancia. En resumen me parece un buen corte al que su excesivo parecido le resta algún punto que otro.

Dará un respiro la distinguida “Tomorrow”. Balada en toda regla, elegante y diáfana, apoyada en guitarras cristalinas y con el poderoso registro de Guldemond aportando las debidas notas de color y también de dramatismo a un trazo no por convencional menos disfrutable.

En clave más cinemática, “House Of Blood” resulta en una pequeña introducción que habrá de llevarnos hasta el corte que da nombre al álbum, ésta “The Dark Tower” en cuyos riffs creo divisar una fuerte influencia de la banda del ahora denostado, no sin razón, Jon Schaffer. Es un corte algo a la contra de los grandes pulsos del álbum. Construido a mayor gloria de su faceta más pesada y arrastrada, si funciona es más por el uso de contrapuntos que por su trazo a ratos algo redundante. En cualquier caso ni mucho menos la más redonda de este quinto trabajo.

Heart Of Ice” recupera a las Burning Witches más vibrantes, si bien lo hará a fuerza de traer al frente una serie de riffs un tanto distraída. Tampoco la voluntariosa línea de voz de Guldemond pasa por extraordinaria. Y es una pena porque toda la sección solista es estupenda, fácilmente entre las más redondas de todo el trabajo. Corte tan desigual como el propio álbum que lo aloja.

Arrow Of Time” irrumpe con un tono más comedido. Es un medio tiempo que deja fluir la buena técnica que alberga el dúo Ernst & Frischknecht, si bien y en líneas generales, noto una composición poco cohesiva. Que no acierta con un tono claro e incorpora, con acierto desigual, todo un abanico de influencias que casan solo a ratos. Desde Riot a Queensrÿche pasando por el hard más apaciguado y a término tintes más metálicos y pesados. Buenos destellos aquí y allá pero echo en falta una mayor cohesión entre todas sus partes.

Qué duda cabe que la banda parece más cómoda en cortes como este “Doomed To Die”. Que recupera aquellos pulsos más oscuros apenas intuidos en la anterior “Renegade” y entrega a las Burning Witches más intensas y vigorosas de todo “The Dark Tower”. Armadas con un estribillo que parece tener el directo como fin único, por ahí se dejan oír voces más graves, buenos riffs, mejores melodías y una tan incendiaria como juguetona sección solista.

Into The Unknown” que vuelve a posiciones más tranquilas, albergará el que es fácilmente mi riff favorito de todo el álbum. De nuevo con algo de Iced Earth insertado en su ADN pero lo suficientemente inteligente como para terminar sonando en gran medida a Burning Witches. Seis minutos largos de metal a ratos machacón, que conforme transita hacia su tronco central me evocará a bandas como Sanctuary, Nevermore, Savatage… a la escuela americana en definitiva. Hay cierta épica, drama incluso, en su tronco central, que culmina enfrascado en una oscuridad casi teatral que, a ratos, evoca al bueno de King Diamond. Corren las escuchas y siento que en su amalgama de influencias acierta allí donde falló “Arrow Of Time”.

The Lost Souls” funde a las Burning Witches más vivarachas de comienzos del álbum con las más oscuras de finales del mismo y el resultado es un corte bifocal y nunca sobresaliente. Con buenos contrapuntos en sus distintas líneas de voz pero un estribillo nada brillante. Buenos riffs en estrofas y más acomodados en estribillos. Una más que decente ración de solos en su tronco central pero un trazo, a estas alturas, ya poco sorprendente.

Para el final en ciertas ediciones del álbum quedan un par de versiones. Del “Shot In The Dark” de Ozzy la primera. Del “I Wanna Be Somebody” de W.A.S.P. la segunda. Todo lo leales que cabría esperar de ellas, si bien pienso que la del príncipe de las tinieblas pedía una línea de voz algo más limpia.

Altos y bajos en el nuevo álbum de las suizas. Que me agrada por el buen nivel técnico que despliega y un ramillete de temas verdaderamente logrados, con “Evil Witch” o “Into The Unknown” a la cabeza. Entre medias hay cosas que me descolocan (“World On Fire”), otras con las que directamente no he llegado a congeniar (“Arrow Of Time”) e incluso alguna que me parece muy por debajo del resto en todos los aspectos (“The Lost Souls”). Mis sensaciones, por tanto, no podrían ser más desiguales. Queda ahora asistir al próximo Rock Nalón y ver de qué son capaces sobre las tablas. Os emplazamos a todos allí.

Texto: David Naves

Reseña: D.A.D. «Las Reliquias Del Horror» (Base Record Production 2022)

Corría noviembre de 2022 cuando veía la luz “Las Reliquias Del Horror”, Ep de la banda sevillana D.A.D: Ale en voces, Cami a la batería, J.J. al bajo y Oscar en guitarras. Los cinco temas que componen esta nueva entrega, y que suceden a su vez al largo de 2019 “Mil Rostros”, fueron grabados, mezclados y finalmente masterizados por Sergio Carmona en los White Tower Studios. Editado en colaboración con Base Record Production.

El Orden Del Caos” es apenas una intro de poco más de un minuto que, en su anatomía sinfónica y grandilocuente, sirve para dar pie a “El Principio Del Fin”, adelanto a su vez del Ep y primer corte con verdadera enjundia de este tracklist. Que lejos de encadenar con la desmesura de la primera entrega, se elevará desde las tinieblas mientras desarrolla una calma pausada, casi hipnótica. Calma que se quiebra de modo seco y abrupto para llevar a D.A.D. por unas estrofas algo recurrentes en cuanto a forma pero desde luego bien resueltas. Algún pequeño solo vendrá a aportar algo de brillo y sustancia. Pero si por algo me engancha es por esa escritura nada lineal, en permanente diálogo consigo misma, y la forma en que el epílogo rima con aquél riff que irrumpía en el puente. Un buen comienzo.

Intro al margen corte más rácano del Ep en cuanto a duración, “Las Reliquias Del Horror” destapa de nuevo la cara más groovie de los sevillanos y, por ahí, su línea de voz me recuerda, vagamente, a los barceloneses Ktulu. D.A.D. ofrecen aquí un trazo más evidente, menos retorcido. A cambio, puede que éste sea el corte con más gancho de los cinco.

Breve epílogo de corte electrónico para dar el pistoletazo de salida a una “La Voz Dormida” donde vendrá a manifestarse, a ratos, un poso más melódico en guitarras. Engarzan unas estrofas, por momentos algo atropelladas, mientras el trazo mantiene un buen equilibrio entre cierta linealidad del corte previo y aquella escritura más abierta de “El Principio Del Fin”. Un buen solo coronará su tronco central, si bien el epílogo no deja de resultar algo distraído.

La final “Rompiendo Cadenas” enlaza con esas guitarras más melódicas para cerrar el Ep desvelando la cara más thrash de los andaluces. Subyace de igual modo un aire más marcial, ejemplificado en esa línea de voz tan frontal. Principal baza de un corte que, en cuanto a riffs se refiere, no consigue captar del todo mi atención.

En cierto modo siento que el Ep va un poco de más a menos. Quizá “El Principio Del Fin” haga promesas que el resto del tracklist no llegue a cumplir del todo. Resulta más que correcto en cuanto a producción, si bien de tanto en cuanto las voces de Ale se me antojan un tanto lejanas. Nunca de forma grave pero sí lo suficiente como para que según qué estrofas resulten algo confusas. En definitiva un Ep ideal para conocer de lo que es capaz el combo sevillano y una alerta cara a futuras obras en formato largo. Estaremos a la escucha.

Texto: David Naves

Reseña: Sweet Hole «Ubik» (The Fish Factory 2022)

Rock progresivo con trasfondo literario el que hoy nos proponen los andaluces Sweet Hole. En el álbum encontramos a Francisco Roldán (voces, pandereta, teclados, piano), Javier Martínez (batería), Miguel Durán (guitarra, sintetizador), Charlie Durán (bajo), Antonio Rubio (guitarra rítmica y española) y David Alejo (teclas, flauta travesera y piano) junto con la colaboración de ni más ni menos que Tim Bowness (No-Man). La novela de Philip K. Dick “Ubik” inspira y da nombre a un álbum producido por la propia banda, y grabado, mezclado y masterizado por Jacobo Fernández en Sputnik Records. Con arte de Alejandra Lupión, ha visto la luz a través de The Fish Factory.

Sintes de Miguel Durán para dar la bienvenida a la remansada “Moon” y desplegar ese aire a lo Genesis o Marillion que anticipaba la nota de prensa. Que, dicho sea de paso, también me habrá de recordar al tristemente fallecido compositor Angelo Badalamenti. Sea como fuere, me agrada esta primera composición y la naturalidad, quizá también la parsimonia, con que desarrolla y entrelaza sus buenas estrofas. Hay detalles técnicos relucientes por comedidos. Nada ególatras o redundantes. Quizá la producción peque de cierta ligereza cuando la banda acomete un puente central más enérgico, tampoco al punto de deslucir el resultado global de un estupendo primer corte.

Ubik Beer” es el primero de los tres pequeños interludios que atraviesan el nuevo disco de los sevillanos y que, en la voz de Tim Bowness, habrá de conducirnos hasta una “Secret Hideout” de inicio más oscuro, también más desnudo, que seguramente por una sencilla asociación de ideas y personajes, me lleva a pensar en los primeros discos de Steven Wilson en solitario. “Grace For Drowning” especialmente. Buenos contrapuntos los que la banda superpone aquí y que conducen a uno de los estribillos más cuidados, también más agudos, de todo “Ubik”. Todo el corte está atravesado de un aire más melancólico y tristón pero que la banda resuelve sin alardes ni aspavientos. El solo del puente y la desnudez que plantean aquí parece llevarle la contra a propuestas más impostadas que han acudido a estas líneas en tiempos recientes. Es un solo grácil, de nuevo nada forzado o antinatural, bien ligado al tono imperante. Extenso para el oído poco acostumbrado pero, creo yo, de calidad y gusto innegables.

Con la guitarra española de Antonio Rubio arranca una “Carbon Copy Of The Future”, que no me atrapa en la forma en que lo hacen otros cortes dentro del álbum, si bien sigue siendo ésta una composición mimada con todo detalle. En ella encuentro buenos cambios de ritmo, una estupenda, divertida incluso, línea de bajo y una no menos atractiva melodía vocal.

David Alejo a la flauta travesera introduce esta “Uncertainty”. Instrumental de arranque pausado, tranquilo y remansado, roto más adelante en pos de un crescendo tan poco original como bien tejido. Desarrollos técnicos, de nuevo, desprovistos de todo alarde. Con la naturalidad por bandera, de nuevo nada acentuados ni ególatras. Por ponerle un pero, ese fade out final, pero en líneas generales me funciona.

Ubik Breath” con su repentina carga electrónica vendrá a introducir el corte más extenso del álbum, una “Am I Alive?” de inicio nuevamente liviano, que no desnudo. Muchas capas en este primer tercio aún con la tranquilidad que despliega, con Roldán desplegando ahora una línea vocal algo temblorosa que le sienta como un guante a este transcurrir introspectivo que quebrará de pronto para devolvernos a los Sweet Hole menos contemplativos. Ese giro, bien es cierto, no resultará tan natural como otros que se pueden hallar a lo largo y ancho de este “Ubik”. Detalle que de todas formas no empantana otro corte interesante y atractivo, de buenos desarrollos técnicos y poseedor de un más que interesante manejo de las texturas. Su largo epílogo, más grave y rocoso, contrasta con toda la composición, en lo técnico y también lo tonal, llevando a la banda a sonar algo más contemporánea.

Inertial”, al menos de primeras, resulta mucho más prosaica. Y no es que al riff del comienzo le falten galones. Al contrario. Es ese aire más a lo Deep Purple el que vendrá a alimentar cierta disociación con el disco al que pertenece. Y no pasa nada porque Sweet Hole entregan por contra el que fácilmente sea el corte con más enganche de todos. Dicho de otro modo, el que creo más podría agradar a los lectores habituales de este medio. Con un par de indisimulados guiños a King Crimson durante su tronco central y ese epílogo más enérgico, a buen seguro la oferta más vibrante de todo “Ubik”.

Red Light” vendrá en cierto modo a reconducir hacia territorios más concordantes con los grandes tropos del disco. Si bien no exenta de picante, estribillos mediante, lo cierto es que sus marcados cambios de ritmo y el tono general de la composición vienen a amalgamar la serie de ideas y sensaciones por las cuales aquellos primeros cortes del álbum funcionaban tan bien. La perfecta conjugación de su tranquilo puente central es fácilmente uno de mis momentos favoritos de este nuevo trabajo. Atmosférico a un tiempo y melancólico al otro, de trazo inmaculado y gusto innegable. Antecede, además, a un magnífico solo de guitarra durante el epílogo. De mis favoritas. Cierran con la breve narración “I Am Ubik”.

Un álbum la mar de apañado. Bien es verdad que de poca o ninguna rima con el metal, pequeños guiños en “Am I Alive?” al margen, pero de calidad innegable. En la composición, cuidada hasta el más mínimo detalle, y también en ejecución. Nunca impostada, siempre funcionando a favor de las canciones y nunca al revés. Bien producido en líneas generales y donde, si acaso, se le puede achacar cierta falta de riesgo a la hora de desplegar un ideario progresivo mil y una veces transitado. Sea como fuere y teniendo bien en cuenta el disco de género que es, una adición más que interesante para cualquier buen fan del progresivo que se precie.

Texto: David Naves

Reseña: Death & Legacy «Inf3rno» (Duque Producciones 2020)

Captura

Tercer largo para estos death melódicos zamoranos de Death & Legacy, primero con Hynphernia a las voces. La banda la completan Jesús Cámara y Manu Acilu (guitarras), Hugo Rodriguez (bajo) y finalmente Charli Casas (batería). Los ocho cortes que componen este “Inf3rno” fueron grabados en los V3 de Madrid para ser posteriormente masterizados por los omnipresentes Mikko Karmila y Mika Jusila. El arte del disco corrió a cargo de  GustavoSazes, quien ha trabajado para gente tan dispar dentro del metal como Angelus Apatrida, Epica, Kamelot, Spiritual Beggars, Krisiun o, claro,  Arch Enemy.

Pray” se esfuerza en dejar claras las sendas que habrá de transitar el disco. Huye de introducciones vagas o recargadas y se mete directamente en harina dejando por el camino un corte que sin sorprender por novedoso u original funciona bien como arranque. La producción en general raya a buena altura si bien echo en falta algo más de nitidez en cuanto al sonido de una batería que parece lucir sólo al final. “Salvation” (primer single) se encoge en cuanto a duración a la par que introduce un riff algo más oscuro así como una línea de batería más veloz. Se beneficia de un estribillo donde aparece, tímidamente, el actual vocalista de Avalanch Israel Ramos. “Insane” resulta a un tiempo más pesada, marcial y machacona en las estrofas y a otro, mucho más pomposa en su estribillo. No puedo decir que me sorprenda, tampoco que no me suene fresca en contraste con el par de temas que la preceden.

Hynphernia se desgañita a gusto en la entretenida “Hellfire” (segundo single), un tanto deudora de los primeros Children of Bodom, especialmente en el estribillo. Se maneja bien con un riff martilleando una y otra vez y alguna que otra buena melodía por el camino. “Dead Soul” es uno de mis temas favoritos del disco. Tiene un ligero matiz más melancólico que el resto del tracklist, posee buenas armonías vocales entre  Hynphernia e Israel Ramos y trae de regalo un solo de guitarra destacable. “Carnage” resuena más variopinta tanto en cuanto a ritmos y riffs como en cuanto a arreglos. Inicia dentro del estricto patrón del ‘melodeath‘ para mutar después hacia terrenos más diversos y atonales. La batería de Charli Casas percute con la nitidez y la fuerza que eché en falta en los primeros compases del disco y el tercio final evoca al clasicismo del género para dejar otro de mis cortes predilectos dentro de este “Inf3rno”.

Disfruto con el riff quasi maquinal que aporta la postrera “Pc494”, así como con esos ‘cabalgueos’ del estribillo. Personalmente le habría dado más espacio a ese parón de la parte central para insuflarse algo de aire a un tema que termina por resultarme un tanto plano en su conjunto. La banda se oscurece para la final “In Time”, que sí posee el largo impás de tranquilidad que eché en falta en el corte anterior. De hecho, la construcción de esa parte lenta y su consiguiente eclosión me parece uno de los momentos cumbre de este tercer disco de los zamoranos.

No sé hasta qué punto eran conscientes los hermanos Amott del terremoto que iban a producir en la escena europea al elegir a la alemana Angela Gossow para sustituir a Johan Liiva cara a su disco “Wages Of Sin” pero el caso es que casi veinte años después aún colea la influencia de aquél movimiento en multitud de bandas y proyectos. Considerando que “Inf3rno” constituye la primera entrega con nueva voz al frente, y que a su vez es el primer trabajo de Hynphernia, este tercer disco de Death & Legacy, sin ser para nada un dechado de originalidad, me entrega más síes que noes. Un primer paso que deberá ser consecuentemente corregido y aumentado de cara a futuras entregas so riesgo de enmudecer en medio del inmenso, diverso e inagotable cajón de sastre que es el death melódico a día de hoy. Suerte.

Texto: David Pérez Naves