La mañana del sábado no prometía nada bueno, una gran tormenta durante la madrugada y la lluvia torrencial que nos sorprendía al filo del mediodía hacían saltar todas las alarmas. Por suerte la climatología mejoró a pasos agigantados y con apenas media hora de desfase sobre el horario previsto se pudo disfrutar de la sesión vermú gratuita en el casco viejo de Ribadeo bajo el nombre de «Vendaval Na Rúa«. Ajenos a cualquier circunstancia adversa un gran número de curiosos y “vendavaleros” acogieron con agrado las propuestas de la Green River Band, que rendían homenaje a la siempre disfrutable Creedence Clearwater Revival y a Lija y Terciopelo, banda tributo a los navarros Marea.

A través de interpretaciones fieles a la original hicieron las delicias de un público muy a favor de obra y que no dejó en ningún instante de corear unos himnos atemporales que forman parte, cada uno en su parcela, de la memoria colectiva de muchos amantes del rock. La tregua climatológica permitió un desarrollo impecable y sin sobresaltos, salvo un pequeño problema eléctrico al final del set de la Green River Band que sería solucionado con premura y agilidad.

Ya bien entrada la tarde llegaría el momento de retornar al aparcamiento de Alfredo Deaño para vivir la segunda jornada del festival. Abrían la velada nuestros compatriotas y amigos de Ochobre con su punk rock comprometido y marcadas raices folk. Presentan su nuevo disco «La Rabia Nos Dentes» y lo primero que nos llama la atención es una novedad en la alineación. La llegada de un nuevo bajista a la banda, lleva a Miguel a la guitarra para hacer dupla con Viti Redondo (Sound Of Silence, Ofensivos, Rorshack).

Reichel no se guarda nada en el zurrón durante su actuación. Salta e interacciona con el público mientras su voz se mantiene en el nivel de excelencia habitual. Natalia por su parte ayuda a los coros y aporta el imprescindible sonido de la gaita, clave en la idiosincrasia de Ochobre. Aunque la audiencia siempre es perezosa con las bandas que abren cualquier festival, el buen número de publico que congregaron disfrutó de lo lindo con temas que van camino de clásicos como “Sélo” o “Escuela D’Amor”, su himno “Autodefensa Muyer” y la inesperada colaboración de Miguel Fernandi “Burilo”, voz de Skama La Rede y parte fundamental en el nacimiento de Ochobre.

Turno para los madrileños Hermana Furia y su cruda mezcolanza de stoner rock, grunge y post punk. Con un marcado mensaje reivindicativo, feminista y de concienciación social la banda liderada por la infatigable Duvi demostró por qué están considerados uno de los proyectos de mayor proyección del rock estatal.

Con una puesta en escena intensa, se mueven como pez en el agua como altavoz contra la violencia machista, las desigualdades del sistema y las complejidades de la salud mental, lograron meterse al público en el bolsillo gracias a la evidente química entre Edu y Duvi, la teatralidad y magnetismo escénico de un directo que se vive con intensidad de principio a fin. Apenas 60 minutos de concierto que fueron la antesala perfecta para la llegada del plato fuerte del sábado.

Pude vislumbrar muchos rostros conocidos que se habían acercado desde Asturias para disfrutar de una nueva masterclass del señor Enrique Villarreal “El Drogas”. El otrora componente de Barricada nunca defrauda y en esta ocasión volvía a jugar magistralmente sus cartas intercalando éxitos de su paso por la formación navarra con himnos de su etapa solista para ofrecer un gran concierto de auténtico y puro rock urbano, desatando la nostalgia y euforia colectiva de un público entregado desde el primer acorde.

A sus 65 años El Drogas no dejó centímetro de escenario por recorrer, interactuar con la gente y dejar patente una actitud y carisma imbatible. No dudo en colgarse al hombro la guitarra acústica, jugar con su pie de micro o hacer malabares con sus bastones, todo en favor de un show que si bien está estudiado al milímetro siempre nos hace disfrutar como la primera vez. Un gustazo comprobar de primera mano como padres e hijos corean al unísono letras que forman parte de la historia musical de este país.

Confieso que no me esperaba la espectacular respuesta del público al concierto de los valencianos Benito Kamelas. Difícil papeleta la suya, salir tras la exhibición de El Drogas no era nada fácil y sin embargo, a base de buenas canciones, una audiencia con la lección bien aprendida y ese aura de sinceridad que transmiten se metieron en el bolsillo a todo el Vendaval Fest.

Liderados por la inconfundible figura, voz y carisma de Joaquín Gómez «Quini» alternaron himnos ya clásicos como “Fue Mi Abuelo”, “He Decidido”, “Resiliencia” o “Ayer Soñé” con temas de su último trabajo de estudio «Justicia Poética«. Conectaron inmediatamente con la gente logrando que la frontera entre músicos y público desapareciera por completo. Ante esa demostración tiene aún más valor lo esencial de su propuesta, los Benito no necesitan de efectos visuales, pirotecnia ni ornamentos para dejarnos el alma llena y una gran sonrisa en el rostro.

Metidos de lleno en la madrugada tomaban posesión del escenario el trio barcelonés The Lizards. Jornada accidentada la suya, con el equipaje extraviado doblaron viaje al aeropuerto de Asturias para llegar a la hora indicada con todo su arsenal bajo control. Aprovecharon a presentar temas de su nuevo disco “Blow The Surface” editado en el mes de marzo y que fueron muy bien recibidos por el notable número de incondicionales que seguían en pie al filo de las 2 de la madrugada.

Carla, Judith y Edgar no bajaron en ningún momento la intensidad en los escasos 45 minutos que dispusieron, la verdad que pasaron en un suspiro, dejándonos con unas terribles ganas de más. Entrega, actitud y carisma definen su buen hacer sobre las tablas y si además sumamos canciones directas como “Everybody Sucks”, “Dead City” o “What I Am” su apuesta es siempre ganadora.

El cierre del día llevaba el nombre de Las Moskas Retrompeteras, vencedores en la «Loita De Bandas» (concurso de bandas del propio festival). Con el ska/punk por bandera mutan sin complicación del euskera al castellano en beneficio de unas canciones que pasadas las 3 de la madrugada obligaron a los supervivientes a bailar y realizar los últimos pogos del festival.

El buen hacer una sección de vientos (trompeta y trombón) de lo más fiestera es un plus para su desempeño sobre el escenario, aportando emotividad y un punto gamberro. Detalle diferencial que no dudamos ayudó a lograr su participación en el Vendaval Fest. Se supieron vencedores en una empresa harto difícil como era evitar la estampida habitual llegados los estertores del festival. Y aún quedaba para los más fiesteros una hora bajo la sintonía de DJ Tralla.

Para H.M.B. nuestro primer Vendaval Fest no pudo ser más placentero. Gran organización, que no dio mas que facilidades para realizar nuestro trabajo, inmejorable ubicación, una más que meritoria apuesta por bandas emergentes, una selección de auténtico lujo en las bandas consagradas y una sesión vermú para dinamizar la economía poniendo en valor el turismo y la gastronomía local. Puntos a mejorar? Siempre se puede, principalmente unos horarios que no requieran tanto esfuerzo para aguantar hasta el final y la adecuación del suelo del recinto que nuestros cansados pies agradecerán eternamente.
Mouchos, coruxas, sapos e bruxas, demos, trasgos e diaños, espiritos das nevoadas veigas, o próximo ano se nos deixan, voltaremos!!!
Texto: José Ángel Muñiz
Fotos: Carmen González
















































































































