The Screaming Cheetah Wheelies vuelven a la carretera para conmemorar el 30ª aniversario de su icónico segundo álbum de estudio «Magnolia«, editado por Capricorn Records, sello que lanzó al estrellato a The Allman Brothers Band. La gira estatal que contará con paradas en Santiago de Compostela, Madrid, Bilbao, Girona y Zaragoza recalará en el Teatro Albéniz de Gijón el jueves 8 de octubre.
Banda de culto del llamado «southern rock«, la voz de Mike Farris aportaba un característico toque soul, rayando el gospel por momentos, interpretará el que está considerado por fans y crítica como su mejor trabajo. Tras el éxito de su gira de reunión en 2022 la formación repite paso por nuestros escenarios en una gira abocada a agotar tickets en poco tiempo.
Retorno a Oviedo para unos Ofensivos enfrascados en la presentación en directo de su nueva obra de estudio «Calvos, Egos Y Likes«. La cita en los Kuivi Almacenes marcó una muesca más en el revolver de una formación especialista en retratar a muchos de los protagonistas de esta caótica sociedad actual.
El reparto a pie de escenario de banderines de la milagrosa Turquia da la primera pista del que será el tema de apertura del repertorio. Viajamos a la «República Capilar Del Turkistan» a expiar nuestros «Pecados Capilares» y lo primero que nos llama la atención es la alineación de la banda. El protagonismo a las guitarras recae en Viti (Ochobre, Sound Of Silence) y Dani Verdes (Infección) liberando a López, que se explayaría a gusto a la voz. La amplitud del escenario dejó campar a sus anchas a un sexteto que completaban Pablo Viña a la batería, el Padre Eusebio al bajo y Fran a la segunda voz. Septeto si contamos a Java a cargo del sonido.
En la previa a la velada se anunciaba invitado especial, que no tardo en pisar las tablas. Sin la pomposidad de Ghost, Ofensivos contaron con su propio sumo poncífice, el Papa Penedictus, interpretado por su antiguo componente Emi. Momento que me hizo recordar al bueno de Kike Collado, encargado de las performances en nuestro último encuentro con la banda. «Susana Grisú» y «Los GuajesDe San Ildefonso» contarían con el trio de voces en escena mientras el público disfrutaba de la sátira e irreverencia del combo afincado en Avilés.
Hubo tiempo hasta para trolear a su propia audiencia. Bajo la promesa del regalo de un CD al primero que lograra hinchar completamente uno de los globos repartidos entre la audiencia, alguno se dejó el aliento en una tarea imposible. «Cosa de Aliexpress» remataría como sentencia el López ante la imposibilidad para llevar a buen puerto el desafío. Camino de mitad del show se constata un gran trabajo a las guitarras el del estreno de la dupla Viti / Dani. Fundamental su aporte al lado metalero de un grupo en el que sobresalió la noche del sábadola demoledora base rítmica que forman el Padre Eusebio y un Pablo Viña espectacular a los parches.
No acabó ahí la interacción con la parroquia. Eucaristia con galletas en forma de dinosaurio de la mano del Padre Eusebio a pie de escenario y turno para «Cuidado Con Paloma«, versión de Emilio Aragón con la que vencerían en las Perversiones del Unriock en el 2024. Buen momento para saludar y agradecer la presencia de la familia Peláez de Sküld que se encontraba entre el público. Nos adentrabamos en el recta final del concierto y habían caido palos para Llados, Albert Rivera, Abascal y una de las redes sociales más exitosas, el inevitable Tik Tok. En la variedad está el gusto.
«Mal Muy Mal» y «Violencia Infantil» ponen el cierre a su paso por el Kuivi. Una velada diferente en lo lírico a lo que acostumbramos por estos lares y siempre satisfactoria en lo gestual. El regreso a casa con una sonrisa mientras recuerdas las chanzas del carnicero vegano nunca viene mal.
Quince meses después Honara y los avilesinos Narwhale regresan a la Sala Telva de Langreo para repetir una velada de clara querencia por los sonidos progresivos.
La formación ovetense regresa a la cuenca del Nalón inmersa en la presentación en vivo de su destacada ópera prima «Resemblance» editada en enero del 2025 (reseña) como previo paso por Madrid. Al día siguiente recalarán en la Sala Barracudas con los locales Onirya como anfitriones. Por su parte Narwhale retoma la actividad en vivo tras el mentado concierto del pasado año.
Entrada anticipada 7€, venta online a través del siguiente enlace:
Tercera parada en directo para la nueva encarnación de los hard rockeros Secta con Fernando González (La Dieta de Worms, Coverage) a cargo de la voz. Tras su paso por León y Gijón cerraban la presentación de su última obra de estudio “Panzer” en las instalaciones del Kuivi ovetense antes de centrarse en rematar un nuevo disco que parece muy próximo.
La cita con acceso libre atrajo la noche del pasado viernes al segundo escenario del Kuivi, ahora dentro del recinto que alberga el escenario principal, tanto a caras nuevas como algunos incondicionales de la banda. Público de número razonable que no ahorró en ganas de pasar un buen rato con el hard rock de indisimulada influencia por la banda en otros tiempos de los hermanos Young. Los de siempre, Ger Gilsanz y Juan Pablo en guitarras, Pelayo Vázquez al bajo y Pablo Pravia a la batería con Fer como nuevo punto focal de la formación disfrutarían de un buen sonido durante la la velada y es que tener al Blues&DeckerDiego Reyes a los mandos siempre es garantía en ese aspecto. La puesta en escena totalmente orgánica, apenas una tenue iluminación y un amplio escenario limpio de monitores y ornamentos, bienvenida la era de los in-ear al viejo rock n’ roll.
Apenas 75 minutos de show para desgranar temas de sus primeros trabajos «Nada Nos Va A Parar» y «Panzer» a los que Fer trata de dar su toque personal. Toda transición lleva su tiempo y se nota el trabajo que va desarrollando el vocalista de origen argentino en ese sentido. La sombra precedente es alargada y cuando más se distancie de ella para abrazar un estilo propio mayor recompensa reportará el esfuerzo. Sin duda la llegada del nuevo disco, que parece ser llevará por título «Ave Fénix«, toda una declaración de intenciones, ayudará mucho en ese sentido.
Temas como «La Casa Del Blues«, «No Quiero Llorar» o «Nada Nos Va A Parar» sacan a relucir la raíz metalera de un vocalista al que la memoria jugó alguna mala pasada con las letras. Tampoco se libraría del mal fario la guitarra de Ger Gilsanz, que se volvería muda en varios momentos de la velada. Nada que el grupo no pudiera solventar con prontitud y tablas, proporcionando un show ágil y divertido que el público disfrutó con verdaderos momentos de pasión.
Una actuación que aunque dejó poso de brevedad sirvió para quemar una etapa de rodaje imprescindible en estos nuevos Secta. También para presentar un tema nuevo, el que dará título al nuevo trabajo discográfico. Atentos estaremos a las novedades que se vayan presentando para dar cumplido informe de la imprescindible evolución que debe marcar el futuro de la formación.
Retorno de Medina Azaharaa los escenarios asturianos en su gira de despedida. El domingo 9 de agosto como parte de la progamación del festival Luanco Al Marla formación cordobesa liderada por Manuel Martínez y Paco Ventura cerrarán su historia con Asturias al lado del mar cantábrico.
De la mano de Santo Grial Producciones la gira de despedida «Todo Tiene Su Fin» llega de nuevo a Asturias tras pasar por el formato sala y agotar el papel hace unos meses en Gijón. Con 24 discos de estudio a sus espaldas, giras internacionales y una influencia clave en la consolidación del «rock andaluz», Medina Azahara son inequívocamente leyenda y se despiden de los escenarios con un espectáculo cargado de emoción, memoria y gratitud hacia un público fiel.
León se está conviertiendo poco a poco en nuestra segunda casa. A nuestra habitual salida para disfrutar de cada edición del Lion Rock Fest se van sumando eventos que todo amante del rock no debería dejar escapar, hace apenas unos meses la gira de despedida de Medina Azahara es un buen ejemplo. En esta ocasión el reclamo era comprobar el estado actual de dos auténticas leyendas del metal patrio como Obús y Barón Rojo. Con las huestes lideradas por Fortu Sánchez tocaba reencontarse, lejano estaba su paso por el festival avilesino La Mar De Ruido en el verano del 2024. Más fresco en la memoría habita la convincente actuación de los hermanos De Castro en el último Festival Unirock celebrado en agosto del pasado año en Puerto de Vega.
Llama la atención la escasa convocatoria de público a pocos minutos de la apertura de puertas. Posiblemente la amplitud del recinto amplificara en el subconsciente la sensación de vacío, una percepción que afortunadamente con el transcurrir de la velada mejoró gracias a una afluencia cercana al millar de nostágicos, dato que manejo por intuición y no por conocimiento oficial. Poco rostro juvenil entre los espectadores, no así de veteranos incondicionales, melómanos que disfrutaron en su adolescencia de un doble póker de discos que se grabarían a fuego en nuestra memoria colectiva. «Larga Vida Al Rock n’ Roll«, «Volumen Brutal«, «Metalmorfósis«, «En Un Lugar De La Marcha» o «Prepárate«, «Poderoso Como El Trueno«, «El Que Más» y «Pega Con Fuerza» contienen alegatos que aún siguen vigentes más de 40 años después.
Bajo una interminable luz roja da inicio el tiempo para Barón Rojo. Armando De Castro ejecuta el inolvidable riff del tema homónimo en una guitarra Steinberger inspirado en aquel modelo de minúsculo cuerpo y carente de clavijero que popularizara Paul Stanley a finales de los años 80. Rafa Díaz parapetado tras una pantalla de metacrilato me produce una triste sensación de ausencia, nunca podré digerir con esa opción estética para el directo. Compensa con creces esa falta de conexión con el magnifíco baterista José Luis Morán al bajo, que no dejó de moverse y animar a la parroquia durante todo el concierto.
La quietud de Carlos De Castro está lejos de sorprender a estas alturas, tampoco sus limitaciones a la voz, Armando por su parte aguanta el tipo con relativa suficiencia. Poco importa a una audiencia que en su mayoría abandona la faceta crítica en la puerta del recinto y solo desea rememorar una vez más esos himnos atemporales que llevaron a la banda a rivalizar con grandes nombres del rock universal, pues no son pocos los que aún recuerdan su asalto al Festival Reading en el verano de 1982. Con la retirada como un péndulo ejecutor sobre la cabeza Barón Rojo navega cada concierto sobre una ejecución pulcra. Su calidad técnica es aval suficiente en la mayoría de ocasiones y su legado minimiza la quietud sobre el escenario y la dependencia de la nostalgia.
«Yo nunca podría vivir sin tus cuerdas de acero tocar…» deja bien claro que con un mínimo de salud para subir a un escenario hay Barón Rojo para rato. No es necesario el esfuerzo cuando soportas más de 70 años en los huesos, posiblemente, pero cuando la respuesta del público es corear al unísono tus canciones y dibujar sonrisas en el rostro, todo compensa. Si vuelven a los escenarios EricClapton que convive con una neuropatía periférica, Nicko Mcbrain con las secuelas de un ictus o Bono diagnosticado de glaucoma hace dos décadas, el mensaje está claro, la música alimenta el espíritu y combate los malos momentos. Con los últimos acordes de «Hijos de Caín» el Barón sobrevoló León esquivando seguro y elegante la tormenta que se acercaba y el aparato eléctrico que iluminaba la noche del pasado sábado. Una despedida poetica para una banda de leyenda.
Turno para Fortu y los suyos. Acompañado en esta ocasión por su inseparable «hermano» Paco Laguna a la guitarra, Carlos Mirat a la batería y el infatigable Guillermo Montesinos al bajo, el burgalés criado en Vallecas volvío a ejercer de maestro de ceremonias en la velada leonesa. Propuesta en la antítesis de sus predecesores, de la elegancia y la pulcritud pasamos a la energía y actitud característica del cuarteto madrileño. «Necesito Más» marca el pistoletazo de salida de un show que iría perdiendo fuelle con el transcurrir de los minutos, algo comprensible cuando los grandes protagonistas podrían ser nuestros propios abuelos. Dato fácil de entender y por el que reciben la mayor de las admiraciones de un servidor.
El sonido en líneas generales estuvo correcto aunque ambas bandas tardaron un par de temas en conseguir una buena interacción con los técnicos de la mesa. La puesta en escena, minimalista por no decir ausente la de Barón, y más elaborada la de Obús gracias a un corporativo telón de fondo y un par de paneles laterales con la imagen de una calavera. Fortu empieza a desplegar su arsenal escénico y la temperatura empieza a subir en el Pabellón de Exposiciones. Cada pieza de artillería logra mantener a raya la tormenta mientras el público, ajeno a la climatología exterior, continuaba disfrutando de la poderosa guitarra de PacoLaguna y la vitalidad de un hiperactivo Montesinos.
La anecdota de la noche llegaría de manos de Nirvana, nieta de Fortu, que adelantaría unos días la celebración del cumpleaños de su abuelo con la entrega en el mismo escenario de una tarta al protagonista de la efeméride. Con todo el cariño hacia su abuelo invirtió la cifras que coronaban el presente aunque el número 27 no aporta buenos recuerdos a la música. Bromas aparte, momento muy divertido y todo un placer para la vista que los peques abracen el rock en estos tiempos donde predomina la música de fácil digestión y mejor evacuación.
Pasado el ecuador de su actuación, el ritmo frenético que logran temas como «El Que Más» «Pesadilla Nuclear» o «Te Visitará La Muerte» se tornó pausado gracias a varios soliloquios y agradecimientos de Fortu, probablemente para tomar resuello y afrontar con solvencia la parte final del set. Previsible también el habitual número circense de persusión protagonizado por Mirat, ya sea con una escalera o en este caso una valla de obra, despliega toda su habilidad en el centro del escenario mientras Fortu tomaba el testigo a la batería. Tampoco sorprende la bajada del carismático vocalista al foso para darse un baño de masas con el público. La maquinaria está engrasada, perfectamente sincronizada y en buen estado de revista.
«Vamos Muy Bien» anticipa un fin de fiesta protagonizado por «Autopista» y «Solo Lo Hago En Mi Moto«. Despedida y agradecimientos en una velada de contrastes. Sin ganadores ni perdedores, solamante diferentes maneras de ofrecer un producto al que los paladares más exigentes encontraran matices ácidos. Casi 50 años en la brecha manteniendo una audiencia fiel no está al alcance de cualquiera, el estado de forma de Fortu anticipa muchas noches de nostalgia y deleite sonoro. Dos leyendas con cuerda para rato y trazas de agrandar su legado, tiempo al tiempo.
Retorno a los escenarios asturianos para los rockeros suecos Diamond Dogs. Con la presentación de su próxima obra de estudio «Similar Shakes, Different Distortion» y la celebración de su 35º aniversario, la formación recalará en el gijonés Teatro Albéniz el sábado 19 de septiembre.
Fuertemente inspirados en el rock británico de principios de los 70 y bandas como The Faces , Mott the Hoople o The Rolling Stones, el combo liderado por el carismático vocalista Sulo Karlsson y el ex HellacoptersAnders «Boba Fett» Lindström a la guitarra recalarán en Asturias previo paso por Valencia, Zaragoza, Madrid y Santiago de Compostela.
A quién no le va a gustar una buena dosis de perversión sonora. Quién no querría destrozar hasta sus mismas entrañas aquella canción con la que te taladraron los tímpanos tiempo ha. Devolver y con intereses el daño causado. El caso es que volvieron las Perversiones del Unirock a Puerto de Vega y había que repetir. Toda una pléyade de músicos, los mas variados instrumentos, atrezos varios y muchas ganas de divertir y pasarlo bien. Al tiempo, un vehículo para que los más jóvenes le pierdan el miedo a las tablas. Todo ello en un certamen que es una fiesta al cuadrado, que llena el pueblo hasta la bandera un día más y que siempre recibe al foráneo con el mejor de los talantes. Será el Espíritu Unirock ese de que tanto se habla.
Lo primero es recordar a Carmen Omar, emblemática conductora de las últimas ediciones del certamen, quien por diversos motivos no pudo estar presente en la de este 2026, y a quien mandamos un gran abrazo desde aquí. Su testigo lo recogió, aunque sin cantar, un infatigable Alberto Cabal (¿cuántos escalones subiste y bajaste a lo largo del día, criatura?). Antes de que todo arrancase, eso sí, y en un detalle que honra a la organización, la organización tuvo el detalle de acordarse de dos grandes amigos: Jaime Gayol y Mario Herrero, dos pérdidas irreemplazables y que siguen desangrando el corazón de muchos.
Antes de entrar en el concurso propiamente dicho, el escenario lo tomaron varios ganadores de ediciones anteriores, algo que, a mi modo de ver, sirvió para poner en situación a los advenedizos. Beast Inside, DonNadie o Los Repuntos nos fueron metiendo el gusanillo en el cuerpo…
Coyotes serían los encargados, esta vez, de iniciar las hostilidades. Es un decir. Banda creada para la ocasión, como muchas de las que desfilarían sobre las tablas, se emplearon a fondo con (o contra) “Can’t Fight The Moonlight”, el hitazo con el que LeAnn Rimes daba su particular bienvenida al presente siglo. Muy aclimatada para la ocasión. Farrapos de Ghaita, oriundos de esa comunidad que “por siglos fue el final de la tierra”, pondrían la nota folk – punk mientras rendían tributo a Andrés do Barro y su “O Tren”. Outlaws, otra de las formaciones paridas con motivo del evento, hicieron suyo el “Running Up That Hill” de Kate Bush, desligándose tanto de la original como de aquella icónica revisión que convirtió en inmortales a los alternativos británicos Placebo.
Para cuando Yes We Can rememoran a “Rosa de España”, la carpa que nos cobija parece quedarse pequeña. Toda una “Celebration”, desde luego. Entendiendo al dedillo el espíritu de una cita como esta, Los del Thrashtor Amarillo, con gente de Beast Inside en sus filas, irrumpen debidamente ataviados y prestos a insuflarle (evidentemente) thrash rabioso a “El Tractor Amarillo” de Zapato Veloz. A la larga y quizá por aquello de que la cabra tira al monte, una de mis favoritas de toda la jornada. Otros que, pienso, entendieron bien la jugada, fueron la buena gente de Mamones, quienes al modo Ramones (claro), le dieron su merecido al “Super Disco Chino” de (los imposibles, incalificables, inconcebibles…) Enrique y Ana.
Comfortin Lie, banda ya consolidada, se atrevieron con el “Espresso Macchiato” del estonio Tommy Cash y por ahí quedó, me atrevería a decir, una de las mejores voces de la tarde / noche. Y mientras que unos clásicos perversos, Los Repuntos, volvían a las tablas para retorcer al gusto “Moliendo Café” de Lucho Gatica, Los Goonies del Metal, jovencísimos ellos y ellas, destriparon a placer “Gasolina” de Daddy Yankee. Para delirio y gozo de no pocos en las primeras filas, he de añadir. Minipunto por la juventud (todos por debajo de los veinte había apuntado Cabal) así como por las pintas con las que se subieron a escena.
DonNadie rockerizan “Ella, La Muerte” de Vicente Fernández y Antón Aguilar, que sin desagradar, cierto es que me pasó algo desapercibida. Otro tanto podría decir del “Lela” de Dulce Pontes que sacaron adelante Cöver Crush. No así ese popurrí de Mecano que se marcaron Belladona, con saxo y todo. Hay algo que me descubren eventos como este y es lo desconectado que estoy, salvo cosillas puntuales, de la música que arrasa en los tiempos que corren. Uno, en su burbujita, alcanza a lo que alcanza, de ahí que cuando Los Goonies del Metal vuelven para decapitar (y me quedo corto) “Wannabe” de Spice Girls, qué turra disteis aquél 1996, hijas mías, servidor paladee todas y cada una de las agresiones cometidas sobre el original.
Maloserá, no haciendo honor a su nombre, dejaron otra de las que, para mí, serían una de las más interesantes de la noche al atreverse con, nada menos, que con “Libiano”, perteneciente a la celebérrima ópera de Giuseppe Verdi “La Traviata”. La vestimenta, así como las pelucas, por cierto, impagables. El Río Plakaje, por su parte, insufló nervio punk al “Hurt” de Nine Inch Nails (y que un tal Johnny Cash hiciese suyo allá por comienzos de siglo). Host, otros que ya parecen fijos en la cita en cuestión, derrumbaron hasta los cimientos “Torero” de Chayanne con la ayuda (del todo improvisada según nos contó él mismo de primera mano) de Pelayo López. Lo de Incidencia para con “Juan Castillo” (Los Chichos) pienso ahora que captó bastante bien el espíritu de la cita. Al menos la gente de las primeras filas así lo atestiguó. Y diría lo mismo de Plata o Punk, formación esta de las nacidas para la ocasión y que destapó una colisión casi imposible entre “Tuyo” de Rodrigo Amarante y “Otra Noche” de Kaotiko.
Claro que nada nos habría preparado para la irrupción, en el más amplio sentido de la palabra, de los numerosos Cabezudos Perversos, quienes en auténtica manada, realizaron un masificado popurrí de canciones populares. Incluso el técnico de sonido, un incansable Pablo Viña, apareció guitarra en ristre sobre las tablas. También el no menos infatigable José Carlos (Sküld) con su inseparable cuatro cuerdas. No poca la fiesta que montaron ni silenciosa la ovación que recibieron. De vuelta a formaciones más formales en cuanto a número, regresaron Plakaje para un “No Es Serio Este Cementerio” de, otra vez, Mecano. Otro trío, Señoras, y previa proclama “Asturias Antifascista Siempre”, se atrevió con “Azzurro” de Adriano Calentano. Tras ellos me gustó el modo en que Dominus Tempus revisitaron “Bandido” de Azúcar Moreno, fundiendo ésta con “The Kids Aren’t Alright” de The Offspring en su tramo final. Guiño perfectamente integrado.
Mueve Tu Grela nacieron para la ocasión entendiendo a la perfección, pienso yo, el espíritu perverso del certamen. Echaron mano de abanicos para dejarnos una (muy festiva) “Asi Foi” (Isabel Pantoja). En una vena más cercana a Plakaje o DonNadie, Valvulina dibujaron a su manera el “Tu Nombre Me Sabe A Yerba” de Serrat. La nota agria y contundente iba a llegar de la mano de Mestranzu D’esperteyu, banda que juntaba a Txeffy (Actvs Mortis) con Rafa Howler (World Of Decay) para descolocar no a propios pero sí a extraños con su vivisección a la deathcore del “Ma Baker” de Boney M. Incidencia volvieron entonces para recordar a los Payasos De La Tele a través de “Cómo Me Pica La Nariz” mientras caía en la cuenta de que fue precisamente recordando al clan Aragón que la buena gente de Ofensivos se alzó con el triunfo en la edición de 2024.
Al hilo de ediciones pasadas, Sküld ganaron en 2025 apostando el “Yo Quiero Bailar” de Sonia y Selena sobre los cimientos del “Smells Like Teen Spirit” de Nirvana. Algo así fue lo que vinieron a hacer los chicos de Cöver Crush al colocar el “Ya No Quiero Ná” de Lola Índigo a lomos del “Du Hast” de los germanos Rammstein. El cierre fue finalmente para Broken Lights, quienes recordando la sintonía de la mítica comedia serial “Aquí No Hay Quien Viva” entendieron todo. Desde las pintas hasta el modo de encarar la propia interpretación, así como el recuerdo a las desaparecidas Mariví Bilbao, Emma Penella y Gemma Cuervo. Al cierre y tras injertar “Cuando Zarpa El Amor” de Camela, qué inevitable se me hizo pensar en Me Fritos And The Gimme Cheetos…
Llegaba el turno de deliberar y votar en consecuencia… y de conocer el cartel de la próxima edición del Unirock. Una cita que, como ya bien sabréis para cuando esta crónica vea la luz, integran Blister en la sesión vermú, el habitual tributo al rock, y el plato fuerte con las descargas de Skontra, Mala Reputación, Iron Savior y Uli Jon Roth.
Pero, claro, aún quedaba recibir a la buena gente de Sküld, ganadores de la edición del año pasado y que nos iban a dejar alrededor de cincuenta minutos de su acostumbrado heavy metal de corte clásico.
Muy activo ya desde el inicio José Carlos al bajo, y fíjate que no había parado ni un momento durante la jornada. En Puerto de Vega la energía extra viene de serie, parece ser. No le iba a la zaga Lorena tras el micro. “My Mother Told Me”, además, dejaba un sonido nítido y a la vez potente. El tipo de música que hacen podrá gustar más o menos pero esta es una de esas bandas que siempre cumplen. Que, además, realmente dan la sensación de disfrutar con lo que hacen.
“Huye”, viraje al idioma de Cervantes mediante, conecta en mejor medida con la gente. Jugaban en casa de todas formas. Buena ración de solos doblados a modo de remate. Y mientras que la inevitable “Odín” parece que se quedará en sus setlists para siempre, pensaba yo en el juego que dan una tarima o, en este caso, unos buenos cajones de graves. “Long Distance Reader” resulta en una oda al power metal más orgánico. Lorena, infatigable, se desvivía por meterse a la gente en el bolsillo. “Dear Son”, y dentro de lo que es una banda de heavy metal como esta, es cierto que deja un poso más oscuro.
Lorena brilla sobremanera al recordar la perversión con la que en su día no ganaron. Pero también cuando “The Rumor” ofrece un heavy menos vibrante, más chulesco. Siempre con ese inconfundible aroma old school que les caracteriza. Se atrevieron incluso a pervertirse a sí mismos, dándole renovados bríos a “Hear Me”, aquella balada / medio tiempo del debut homónimo de 2023. Una que estará en su próximo álbum, “cuando lo grabemos”, será esta “Blood Eagle” que se ha convertido ya en un clásico de pleno derecho. El cierre, como no podría ser de otra forma, correspondió a la perversión con la que ganaron en 2025, no otra que esa deconstrucción / reconstrucción del “Yo Quiero Bailar” de Sonia y Selena que comentaba por ahí atrás, con ese inefable escorzo de “El Xiringüelu” en su parte final. Como todos, pueden tener días mejores y días peores pero soy de la opinión de que siempre se lo pasa uno bien con ellos. ¡Venga a nosotros ese nuevo álbum ya de una vez!
Recontados los votos, echado mano de las matemáticas y desenredado el triple empate, según supimos de mano de Alberto Cabal, llegó el turno de conocer a los ganadores. Al igual que como apunté por ahí atrás, a la hora en que se publique esta humilde crónica ya los sabréis. Para aquellos cuyas vidas se rigen por el despiste, toda mi solidaridad (cada día somos más), os refresco la memoria:
Premio del público:
Mueve tu Grela – “Así Foi”
Premio a banda creada para la ocasión:
Los Repuntos – “Moliendo Café”
Premio a banda consolidada:
Malo Será – “Libiano”
Turno pues para que los ganadores re interpretaran las perversiones ganadoras y también para que nosotros, hora y pico de coche aún por delante, emprendiéramos el camino de regreso. O no del todo, aunque esa es otra historia y a su debido tiempo será contada…
Por nuestra parte nada más. Agradecer a la buena gente del Unirock el currazo que se pegan cada año con el evento. A la buena gente de Puerto de Vega el cariño con el que siempre reciben a estos pendencieros melenudos y por último, que no menos importante, a la afable compañía del antes, el durante y el después. Ya saben: nos vemos en el siguiente.
Pd: prometo hacer los deberes con el “Me And Bobby McGee” de Janis Joplin para el año que viene.