Crónica: Leather Boys On The Beach (Santa María Del Mar 28/7/2024)

Los fuckin´ Leather Boys siguen inmersos en la presentación del libro “Fairy Tales From The Underground” donde narran sus experiencias en sus casi 20 años de carrera y les está llevando por gran parte de la geografía española. En esta ocasión, dentro de la gira de verano que han denominado “Vermú Summer Tour”, se acercaron al paseo marítimo de Santa María Del Mar en el concejo de Castrillón (Asturias) para ofrecer sus altas dosis de rock and roll.

A pesar de la hora, poco habitual para para estos eventos, había un buen número de personas que llenaban las mesas y gran parte del espacio acondicionado junto del chiringuito de la playa de Santa María del Mar, incluso desde tiempo antes de la hora prevista. A buen seguro animó al personal a acudir a la cita el video que los avilesinos publicaban en sus redes a las 12 del mediodía para informar que, a pesar de la inestabilidad climatológica, el concierto seguía adelante. Por suerte, el tiempo fue favorable y acompaño durante toda la actuación.

Lo primero que me llamo la atención es que aparecieron en el escenario en formato cuarteto, cuando tan solo una semana antes contaron con tres guitarras en su show, y es que su recién recuperado guitarrista DeeDee Allin se encontraba en viaje de negocios lo que obligaba a Leather Sex a hacerse cargo las guitarras tanto rítmicas como solistas, tarea que resolvió con solvencia a base de exprimir al máximo su pedalera.

Los músicos, ataviados para la ocasión con camisas floreadas, playeras e incluso chanclas llegaron a bromear calificándose para la ocasión como los Leather Beach Boys. Eso si, según Leather Rose mucho más cómodos y seguros los playeros para los diversos saltos que ejecutó a lo largo de toda la actuación que las camperas con las que suele actuar.

Comenzaron con “Decade Of Decadence” del EP homónimo que publicaron con motivo de su décimo aniversario, la enlazaron con el boogie rock “Don’t Cheat On Me” para pasar a presentar el tema que pone titulo a su “Fairy Tales From The Underground”, contando divertidas anécdotas de como se vieron envueltos en la escritura de sus memorias y recordando que aún tenían disponibles unas pocas unidades de la primera edición. Si alguno de los lectores está interesado en adquirirlo, la segunda edición está prevista para el mes de septiembre.

Continuaron con “Rebirth” y “Pandemic Messiah” para pasar a presentar su oda al vino en “Aphrodisiac Grape”, pidiendo a su recién “despedido” guitarrista Chema Mr. Pig Rocket” Bretón presente entre el público, que subiera al escenario como artista invitado para tocar juntos una vez. La noticia fue recibida de muy buen grado por el publico presente que con aplausos y vítores contribuyeron a que “Mr. Pig” dejara de lado sus reticencias iniciales y agarrase la guitarra para acompañarlos en gran parte del espectáculo.

En los comentarios entre canciones, repartidos entre Rose y Sex, no dejan de tirar de fina ironía y critica a los poderes fácticos que potencian en temas como “Underground” a la que sigue “Stranded” de corte mas noventero y en la que Leather Sex se reivindica como músico de garaje alejándose del sleazy que en una primera escucha pueden transmitir.

Nueva pausa para presentar el que para mi es el temazo de estos veinte años de carrera. La power ballad “Fly Free (Blacksmith)«. Sex explica que compusieron esta canción para honrar a su padre fallecido y, como es habitual, extendieron la dedicatoria del tema a todos los que hubieran sufrido alguna perdida. Preciosa y sentida interpretación.

Continuaron con “Flower Power”, “St. Mary’s Dance” en la que pidieron colaboración del publico; «venga que solo es una nota» nos increpaba Rose. El respetable respondió de buena gana, dejando sus asientos y acercándose al escenario a arropar a una banda que en todo momento busca la comunión con su audiencia.

Con el siguiente tema “To The Curb” intercambiando rock sureño con un corte que roza el punk, dando muestra de la versatilidad musical que presentan estos boys. El sonido, que sin duda era algo que preocupaba a los músicos, he de decir que me pareció extraordinario, distinguiéndose perfectamente las líneas de bajo de Leather Latin Lover, la potencia de la batería de Leather Buddy y las guitarras de Leather Sex y de Mr. Pig Rocket en su puntual colaboración. Quizás el punto más flojo fue la voz de Rose sonando algo baja en ciertas ocasiones, aunque perfectamente arropado en los coros por los mencionados Sex y Latin Lover.

En este momento amagaron con finalizar la actuación y, como en cada intervención, entre bromas, pidieron aplausos para los asistente y para si mismos en una muestra del “Hedonismo Ilustrado” que practican. Tras pedir más aplausos, e incluso felicitar a los padres de un niño que paso varias veces por delante del escenario para llevar residuos a los contenedores de reciclaje, encararon la recta final del concierto con “Leather Gunner” de su ya lejano segundo larga duración.

En “Born In The Seventies” dedicada a todos los que nacimos en esa década, realizaron una pequeña guerra de coros con el público que debíamos gritar su estribillo, primero chicas, luego chicos siendo estos ampliamente superados por las chicas presentes que demostraron tener mucha más energía, para, a continuación, unir a todo el respetable coreando al unísono el estribillo durante todo el tema.

Continuaron con su homenaje a Lemmy y sus Mötorhead a través de un “Ace Of Spades” en la que estuvieron acompañados por la también cantante de Rock&Rockets Vavaki Rus y un publico que es esos momentos ya estaba en total comunión con la banda.

Para finalizar la reivindicativa “Rock And Roll Blowjob”, que, como es habitual dedicaron a los chupópteros de la industria musical que tantas trabas les pusieron en sus comienzos y en la que nuevamente estuvieron acompañados por un entregado público al que Leather Rose acercaba el micrófono en los coros.

Gran concierto en el que el grupo hizo reír y disfrutar de sus canciones, con un sonido impecable, que supo imponerse a las dificultades técnicas de un recinto abierto y en el que el aire soplaba con fuerza en determinados momentos. Muy de agradecer al Ayuntamiento de Castrillón, como también hiciera la propia banda, esta iniciativa que nos permiten disfrutar de la música en directo, y si además es con grupos con la cercanía que muestran la buena gente de Leather Boys la experiencia está garantizada. ¡Stay Leather!

Texto y Fotos: Miguel Rubio

Crónica: Valadouro Rock (O Valadouro 22/6/2024)

El pasado 24 de junio fue el día elegido para la 1ª edición del festival Valadouro Rock desarrollado en la población del mismo nombre situada en la mariña central lucense. Con un cartel variado compuesto por grandes nombres de la escena nacional y con el añadido de contar con alguna banda amiga de la casa, no quise dejar pasar la ocasión de conocer de primera mano lo que allí aconteció.

Las actividades darían comienzo por la mañana con la actuación de los asturianos Sküld en una sesión vermú que empezaría a las 13:30 horas con entrada gratuita para ir preparando el ambiente. Lamentablemente no llegué para ver la actuación de estos amigos pero estoy seguro que dieron un gran espectáculo como es habitual. A las 17:30 horas ya había una buena cantidad de gente tanto en la entrada del festival como en los locales cercanos. Mencionar y agradecer en este punto la buena organización, con personal indicando las zonas de aparcamiento, de acampada, resolviendo cualquier duda que pudiera surgir a los asistentes, además de ordenar la circulación de vehículos y personas para que todo fuese lo mas fluido posible.

La apertura de puertas estaba fijada para las 18:00 horas y pocos minutos antes abrirían las taquillas para acreditar, como era mi caso, a los que no pudieron asistir a la sesión vermú, haciendo entrega de la pulsera, que también serviría, previa recarga, para hacer los pagos en la barra, y de una camiseta conmemorativa de esta primera edición del festival. El interior del recinto estaba totalmente equipado con varios puestos de artesanía, zona de merchan, aseos, foodtrucks, barra, un stand de “festivales amigos”, en el que eventos y asociaciones de la zona pueden promocionar sus actividades además de un mostrador para realizar la recarga de las pulseras atendido por Laura, cantante de Aneuma, y la infatigable Rheme Peláez. Algo muy de agradecer, es que habían colocado una carpa que cubría gran parte del recinto, pues para ese día estaba pronosticada lluvia. Al final sirvió para cobijarnos del sol de justicia que reinó durante toda la jornada.

A las 18:15 horas, tal y como estaba previsto, salieron a escena Materia Muerta, banda de hardcore punk afincada en Ribadeo que venían a presentar su último lanzamiento “La Bestia” que tocarían en su totalidad. Abriendo el concierto con “Destripador”, la gran actitud mostrada por Xoel, Nacho, Queipo y Sáez consiguió que todos nos contagiásemos y empezaran los primeros «circle pit» de la jornada con Nacho, su cantante, corriendo y disfrutando con el público.

A destacar el tema «Sociedad Programada» en el que estuvieron acompañados por Deiviz, cantante de los asturianos Infección, al igual que en la versión plasmada en el disco. Cerraron con “Queman Galicia” de su disco “Tierra y Ceniza” en el que muestran su indignación y repulsa ante los bárbaros que cada verano queman nuestros montes. Un broche perfecto para una actuación impecable.

Con el tiempo justo para el cambio de escenario a las 19:20 horas salieron a escena los también asturianos Drunken Buddha. Empezaron, como es habitual, con la intro “March To Dementia” tema en el que los músicos aprovechan para ir saliendo al escenario y comenzar la descarga con la potente «Sea Of Madness«, pese al calor que tenían que estar pasando, subidos al escenario con el sol dando de pleno, no se amilanaron ni un momento con Michael, Diego y Fran corriendo de un lado al otro del escenario.

Momento especial el vivido con la interpretación de “Monster”, pasando el micro a algún miembro de la Drunken Army allí presente que la coreo a todo pulmón. La potencia de Kay a la batería, la elegancia de Mario en los teclados, así como las carreras de Fran y Diego o los saltos de Michael desde la batería o desde el puesto de merch, son una muestra de la energía que tiene esta banda en directo. Para “Medicine Man” el frontman se mezcló entre el público animando a los más pequeños a acompañarle en el estribillo, oportunidad que alguno aprovecho dejando patente que hay cantera.

El tiempo se echaba encima y tuvieron que recortar uno de los temas previstos en el set list, aun así, una vez más demostraron ser una gran banda de hard and heavy con una química increíble entre ellos y que merecen estar mejor posicionados dentro del rock y metal nacional. Espero que más pronto que tarde lo consigan y poder contarlo.

A las 20:15 horas era el turno de los thrashers gallegos Strikeback inmersos en la gira de presentación de su EP “World In Decay” que interpretaron en su totalidad. El carisma de toda la banda y en especial de su aguerrido cantante Liber consiguió que todos los presentes nos viéramos inmersos en continuos «circle pit» e incluso un potente «wall of death«, a petición del publico, que desato la locura.

Los temas marca de la casa “Over Again”, “B.H.S. (Boundless Human Stupidity)”, “Secrets And Lies” o la potentísima y muy coreada “Kill Or Be Killed” dieron buena muestra del gran nivel de está banda que no deja de crecer actuación tras actuación.

A las 21:15 horas llegaría el turno de una de las leyendas que pasarían por esta primera edición del Valadouro Rock, el “Aerolíneas Federales” y voz en “Siniestro TotalMiguel Costas que descargaría algunos de los grandes clásicos de su discografía. Sonaron “Assumpta”, “Quienes Somos, De Donde Venimos, A Donde Vamos” “Todo Por La Napia”, “Camino De La Cama”, “Ponte En Mi Lugar”, “No Me Beses En Los Labios” temas que forman parte del ideario colectivo de una generación y que fueron muy coreados por todo el respetable.

Pese a que gran parte del público pedía que tocara la famosa “Cuenca Minera”, Miguel cumplió con el setlist previsto terminando con “Miña Terra Galega” invitando a los presentes a bailar una muñeira. Su actuación fue una fiesta y una muestra del buen hacer tanto de Miguel Costas como de la banda que le acompaña.

Los madrileños Vita Imana saldrían al escenario con algo de retraso sobre la hora marcada. Con seis discos a sus espaldas, su repertorio incluyó temas como “Caos”, “No En Mi Nombre”, “Seis Almas”, “Virtual” o “Licántropo” que dieron muestra de la potencia de su groove metal aderezado con una percusión por parte de Miriam Baz que da una elegancia que no deja a nadie indiferente.

El sonido fue de lo mejor del festival, distinguiéndose a la perfección las guitarras de Diego López y David Ramos, el bajo de Pepe Blanco, la batería de Daniel García, las desgarradas voces de Mero Mero y sobre todo la percusión y los coros de la mencionada Miriam.

Llegó el turno de los míticos Obús, inmersos en su gira de 40 aniversario. Que decir de Fortu, Paco y compañía a estas alturas cuando su nombre esta grabado a fuego en la historia de heavy rock nacional. Su repertorio estuvo plagado de clásicos, comenzando con “Necesito Más”, “La Raya” y “El Que Más”. Fortu, como siempre, muy interactivo con el público, nos presento a la banda y a su querida Yoli que se encontraba a cargo del merch de la banda.

La anécdota de su actuación tuvo lugar mientras interpretaban la preciosa “Complaciente o Cruel” y es que la instalación eléctrica del escenario pareció no estar preparada para la potencia de los madrileños y quiso jugarles una mala pasada apagándose hasta en tres ocasiones (en realidad a causa de un cortocircuito debido al derrame de una bebida en el lugar equivocado). Lo que para otras bandas sería razón para finalizar su actuación, para Fortu, aclamado por el respetable, fue la oportunidad de continuar cantando a oscuras y a capela, sentado al borde del escenario y acompañado por todo el público hasta que los problemas técnicos fueron resueltos. Increíble la profesionalidad y el buen hacer de este grande del heavy nacional.

Continuaron con el original solo de batería en la escalera mientras Fortu se ponía tras los parches, dando paso a la recta final de su actuación con “Prepárate” y “Vamos Muy Bien” dejándonos con ganas de más. Por suerte, estarán en Avilés el próximo 16 de Agosto dentro del 20º aniversario del festival “La Mar De Ruido”.

Con un retraso que ya acumulaba unos 40 minutos, sobre las 2:15 horas llegaba el turno a los auto proclamados “Dioses del Metal”, Gigatron, con su heavy tan potente como el enorme Mazinger Z que adornaba el escenario. Por la respuesta que se vivió, parece que era una de las bandas más esperadas. En su actuación fueron descargado trallazos cargados de humor y mala leche. Sonaron “El Barco De Colegas”, “La Tierra Del Rock”, “Macho Cabrío”, en la que el propio Satán se subió al escenario, en el cuerpo del poseído Toni Alfaro, que también colaboró en los coros y tomaría el papel de Odín en la vikinga “Queridodín«.

Continuaron con “Mi Hacha Hizo Tu Culo” o “Heavy Hasta La Muerte”. Para los últimos temas estuvieron acompañados por Diego López, guitarrista de Vita Imana, que no dudo en ataviarse como un Gigatron más. No cabe duda que es una banda que sabe como hacer que el público disfrute, con una puesta en escena impecable y representando un papel que les viene como anillo al dedo. La cercanía que mostró Charly Glamour fuera del escenario haciéndose fotos con compañeros de otras bandas y aficionados son detalles a agradecer.

Con la batería de mi móvil completamente exhausta llegaba el turno de los asturianos Leather Boys inmersos en la gira de presentación de su “Fairy Tales From The Underground” que les está llevando por gran parte de la geografía española. El grupo lleva ya unos cuantos años en los escenarios y, comandados por el irreverente Leather Sex y el infatigable Leather Rose, suenan cada vez mas compactos y cohesionados.

Solamente dispusieron de 30 minutos para descargar temas de su último disco de estudio “Born In The 70´s”, aunque me quede con ganas de escuchar la preciosa “Fly Free (Blacksmith)”. Pese a la hora y al cansancio acumulado, no fuimos pocos los que disfrutamos de su actuación. Sin duda un buen cierre de esta primera edición del Valadouro Rock… esperando ya la segunda.

Pero la fiesta no acabaría todavía pues fuimos convocados a una sala frente al recinto del festival, el Pub Atalaia, donde componentes de Aneuma y Legacy Of Brutality ofrecieron una actuación con temas de Replica, primera formación de los hermanos Borja y Abel Suárez. Unos 45 minutos de thrash y death metal con la calidad a la que nos tienen acostumbrados que fueron el cierre perfecto del festival.

No quisiera finalizar esta crónica sin saludar a toda la gente conocida que se acercó hasta Valadouro para disfrutar de la fiesta. Felicidades a toda la organización y colaboradores que hicieron que esta primera edición fuera un autentico éxito. Espero que tras la experiencia, el festival siga creciendo y que pronto anuncien la segunda edición, si es así, allí estaremos para contarlo.

Texto y Fotos: Miguel Rubio

Reseña: José Rubio «Black Rose» (Demons Records 2023)

Black Rose”, es el quinto y nuevo trabajo instrumental del guitarrista cordobés José Rubio. Un álbum grabado, mezclado y masterizado por el propio músico en los Meigasound Studios, a excepción hecha de las baterías del ex Saratoga Andy C., que vinieron al mundo en los KV62 de la capital del estado. Junto al mencionado batería completan la nómina de participantes José Rubio Jr. también en baterías, Celso Grande y Zoraida Vidal en teclas y Galilea Rubio al bajo. El álbum vio la luz en noviembre del pasado 2023 vía Demons Records.

La elegante calma que inunda el prólogo de “Black Rose” bien podría funcionar como bienvenida de algún disco de power melódico al uso europeo. Me agrada el crescendo que Rubio plantea aquí. La calma que irrumpe tras el mentado prólogo y ese viraje hacia territorios shred a la vez más potentes y reconocibles. Buenos cambios de ritmo adornan la composición mientras el granadino desarrolla todo su buen hacer a las seis cuerdas. Siempre sin olvidarse de trazar un corte atractivo ya desde el papel. Y es que me agrada la forma en que conjuga las partes más reposadas con las más intensas. Soleando sin abusar y manejándose siempre en el territorio del buen gusto. Los fans del metal más convencional se verán igualmente recompensados como ese pulso más power que emerge en su tercio final. Surge ahí el Rubio más heróico, al tiempo que la producción echa el resto en lo que a pegada se refiere. Un gran arranque.

Pianos para la entrada casi misteriosa de “Ghost In The Shadow”. Rubio acompaña en rasgueos que me recuerdan al Alberto Cereijo más liviano al tiempo que construye un prólogo de nuevo elegante y distinguido. El ex WarCry quiebra después esa calma y reconduce hacia un hard / heavy tan firme como clásico. Por trazo, es verdad, no alcanza a sorprender en la forma en que lo hizo el tema título. No obstante, Rubio está más que inspirado a lo largo de la serie de solos que vendrá a disponer aquí. También en cuanto a riffs. Incluso se reserva pequeñas pausas cuyo leitmotiv no parece ser otro que el directo. Y sí, su faceta más puramente guitar hero inunda un tercio final que haría las delicias de todo buen fan de Vinnie Moore. Echo en falta que aquél tono mistérico del prólogo no regrese a la composición en algún momento pero con eso y con todo un corte que disfruto en buena medida.

The Crow” presentó al disco en sociedad allá por el 31 de octubre. Es otro corte de arranque misterioso y apaciguado, que más tarde virará hacia un hard algo chulesco y que finalmente desarrolla al Rubio más versátil. Aquí cobrará vital importancia una producción que viene a acentuar la vertiente más abiertamente metálica de este “Black Rose”. O a ofrecer el debido apoyo a ese pulso más groove que va y viene a lo largo de la composición. Acierta Rubio aquí a la hora de conjugar los diversos tonos y colores. Y si bien este sigue siendo el disco de un guitarrista, es apreciable la forma en que ha entregado un corte que, aun en su naturaleza instrumental, resuena a esfuerzo colectivo. En gran parte por vivir de algo más que puros guitarrazos. De hecho hay aquí una estupenda línea de batería y un notable trabajo en cuanto a arreglos y producción. Otra de mis favoritas.

Tears”, una vez más, arrancará desde la más pura calma. De hecho el prólogo, que irá yendo y viniendo a lo largo del corte, me ha recordado a El Altar Del Holocausto, por extraño que pueda parecer. El caso es que Rubio y al contrario que en cortes precedentes, construye desde esa calma una balada puede que menos sorprendente que otros cortes de este “Black Rose”, en gran parte por una duración, tres minutos y medio, algo escueta.

Piece Of My Soul” rompe con los prólogos tranquilos y sosegados para ofrecer desde el primer segundo la cara más desenfadada y vibrante de un José Rubio que parece disfrutar como niño con juguetes nuevos al tiempo que evoca a los grandes próceres de las seis cuerdas. El riff que sitúa aquí el granadino puede ser fácilmente el más ganchero de todo el disco. Y si bien por construcción y salvo pequeños insertos del bajo Galilea Rubio, resulta menos laberíntica y algo más predecible que otras ofertas semejantes, lo cierto es que mentiría si dijese que no ha sido este el tema que más vueltas ha estado dando por mi cabeza los últimos días.

The Jacket Over The Grave” parece imbuida del espíritu del mejor Gary Moore. Algo que ya de por sí sería excusa suficiente como para acercarse a esta penúltima entrega del disco. Y si bien Rubio ni es Moore ni lo pretende tampoco, que los paralelismos están ahí resulta, pienso, innegable. Conecto aquí con ese puente desnudo de toda base rítmica y la forma en que la composición irá reconduciendo hacia ese páramo más intenso y encendido del epílogo. Siempre sin traicionar el propio espíritu melancólico y desgastado que el corte arrastra desde el prólogo y logrando por ahí erigirse como otro de los grandes triunfos de este nuevo trabajo.

Zero”, corte final de “Black Rose” y a la vez entrega más extensa del álbum, diez minutos de nada, se construye desde un prólogo a ratos laberíntico donde la influencia de un tal John Petrucci resulta más que evidente. Quizá no tanta la de los propios Dream Theater o ni siquiera Liquid Tension Experiment, sino más bien los propios discos en solitario del nacido en Kings Park. Hay una fabulosa línea de batería sobre la cual Rubio desarrollará su vertiente más abiertamente progresiva, sin olvidar ni la intensidad del metal más directo ni los arreglos del más pomposo. Más adelante el corte vendrá a recorrer por terrenos más decididamente heavies, a un tiempo derrochando solos de calidad y al otro dejando espacio para el brillo del resto de músicos implicados en la grabación. Hay algo del Vai más loco en la serie de solos que finiquita al puente, seguida por un Rubio que recupera su faceta más shred, y cerrada por las teclas más teatrales del disco. Y mientras que el epílogo nos devuelve al Rubio más a la Petrucci, no puedo evitar pensar que difícilmente te harás con un corte como este en una primera escucha. Exige, sin imponer, toda nuestra atención. Y la recompensa con un trazo ágil, unas ejecuciones a gran nivel y una factura difícilmente reprochable. Un gran cierre.

Para quienes tenemos el talento musical de un zapato, la tarea de composición de obras como esta vive rodeada de una cierta intangibilidad. De misterio incluso. Rubio ha trazado un álbum hábil a la hora de deslizar sus muchas (y pienso que evidentes) influencias sin que estas alcancen nunca a emborronar unas composiciones donde sigue muy presente la personalidad, a tenor de lo oído más diversa que nunca, del músico granadino. De hecho músicos y fans más avezados en guitarristas de todo pelaje que servidor a buen seguro descifrarán muchos nombres más allá de los recurrentes Vai, Satriani, los dos Moore o Petrucci que han acudido prestos a mi subconsciente a través de las distintas escuchas a este más que interesante “Black Rose”. Como digo diverso y a la vez coherente. Bien adornado, mejor producido y cuya mayor pega, para muchos, será su propia naturaleza instrumental. Al resto, buena caza.

Texto: David Naves