Crónica: Barroselas Metal Fest 2026

Tres días de comunión, extremos sonoros y espíritu underground. Hay festivales que se miden por el tamaño de sus escenarios, por la cantidad de público o por el impacto mediático de sus carteles. Barroselas juega en otra liga. El veterano festival portugués volvió a demostrar en su edición de 2026 que sigue siendo uno de los últimos refugios auténticos para quienes viven la música extrema como una pasión y no como una moda.

Durante tres jornadas, miles de aficionados llegados de toda Europa transformaron la pequeña localidad portuguesa en un punto de encuentro para amantes del metal en todas sus vertientes. Como cada año, la calidad musical fue sobresaliente, pero el verdadero protagonista volvió a ser ese ambiente difícil de explicar a quien nunca ha estado allí: cercano, respetuoso y profundamente humano.


Miércoles 29 de abril: el reencuentro

Aunque el grueso del cartel arrancaba al día siguiente, los más fieles saben que Barroselas empieza realmente el miércoles. La jornada de bienvenida volvió a reunir a los primeros asistentes en un ambiente relajado y cercano, con la sensación de estar regresando a un lugar familiar después de un año de espera.

Desde primera hora de la tarde comenzaron a llegar los fieles al festival como cada año. Algunos repetían por décima o decimoquinta vez; otros descubrían por primera vez uno de los festivales más queridos de la escena underground europea. Lo que todos compartían era la misma ilusión por volver a vivir unos días donde la música y la convivencia son igual de importantes.

La apertura del festival estuvo reservada para bandas portuguesas. Caos Ritual fueron los encargados de inaugurar oficialmente el escenario, seguidos por Morto, que fueron calentando el ambiente ante un público que iba creciendo poco a poco. Más tarde llegó el turno de Vectis, que aportaron una dosis de oscuridad y contundencia muy bien recibida por los asistentes. El cierre de la noche quedó en manos de Vürmo, que pusieron el broche perfecto a una jornada marcada por los reencuentros, las primeras cervezas compartidas y la sensación de que Barroselas volvía a estar en marcha.

No fue una noche de grandes multitudes ni pretendía serlo. Fue una noche para volver a verse, para recorrer el recinto con calma y para recordar por qué este festival mantiene una personalidad tan especial dentro del circuito europeo.

Jueves 30 de abril: el festival despega

Con el recinto ya a pleno rendimiento y una asistencia notablemente superior a la del día anterior, el jueves marcó el verdadero comienzo del maratón musical.

Desde primera hora se respiraba un ambiente extraordinario. Los puestos de merchandising, las zonas de descanso y los alrededores del recinto se llenaban de aficionados intercambiando recomendaciones, hablando de conciertos pasados y planificando una jornada que prometía emociones fuertes.

Los asturianos Burnt To Death fueron uno de los primeros nombres destacados del día. Su descarga de death metal fue recibida con entusiasmo por un público que respondió desde el primer momento. La cercanía geográfica hizo que muchos seguidores españoles se acercaran al escenario para apoyar a una de las bandas más representativas de la escena extrema asturiana.

Los portugueses Anzv ofrecieron uno de los conciertos más atmosféricos de la jornada. Su combinación de oscuridad, misticismo y agresividad consiguió envolver al público en una atmósfera casi ceremonial que encajó perfectamente con el espíritu del festival.

Desde Estados Unidos llegaban Vastum, una de las bandas más esperadas por los aficionados al death metal contemporáneo. Su actuación fue tan densa como devastadora, demostrando por qué se han convertido en una referencia dentro del género durante los últimos años.

Otro de los momentos más especiales del día llegó con Balmog. Los gallegos son ya unos auténticos veteranos de Barroselas y su conexión con el público del festival volvió a hacerse evidente. La banda ofreció una actuación sólida, intensa y cargada de personalidad, confirmando una vez más el gran estado de forma que atraviesa.

La contundencia sonora continuó con Primitive Man. Los estadounidenses desplegaron una auténtica apisonadora de sludge y doom extremo que convirtió el recinto en un muro de sonido prácticamente físico. Fue una de esas actuaciones que no dejan indiferente a nadie.

La recta final de la noche estuvo reservada para dos pesos pesados del cartel. Primero aparecieron los canadienses Revenge, auténticas leyendas del black/death metal más extremo. Su actuación fue una descarga de violencia controlada, caótica y devastadora, provocando una de las reacciones más intensas de toda la jornada.

El cierre llegó con Gruesome. Los estadounidenses demostraron por qué son una de las bandas más respetadas del death metal actual, ofreciendo un concierto repleto de riffs memorables y ejecutado con una precisión impecable. El público respondió con entusiasmo, poniendo fin a una jornada sobresaliente.

Viernes 1 de mayo: intensidad sin descanso

Si el jueves había sido potente, el viernes elevó todavía más el nivel de exigencia. Desde primeras horas de la tarde el recinto presentaba una gran afluencia de público y el ambiente seguía siendo una de las señas de identidad del festival.

Una de las grandes virtudes de Barroselas es la facilidad con la que conviven bandas históricas, nombres emergentes y aficionados de diferentes generaciones. Todo ocurre de manera natural, sin barreras y sin artificios.

La representación portuguesa tuvo un papel destacado gracias a Ventr y Pestifer. Ambas bandas demostraron el excelente estado de salud de la escena extrema lusa, ofreciendo actuaciones llenas de intensidad y personalidad.

Desde Estados Unidos llegaban Caustic Wound, protagonistas de una de las actuaciones más salvajes de toda la edición. Su mezcla de death metal y grindcore provocó una reacción inmediata entre los asistentes, con los primeros metros frente al escenario convertidos en un auténtico torbellino de actividad.

Los holandeses Pentacle aportaron la dosis de death metal clásico que muchos esperaban. Su concierto fue una auténtica lección de cómo mantener viva la esencia más tradicional del género sin perder contundencia.

Uno de los momentos más particulares del día llegó con los franceses Aluk Todolo. Su propuesta hipnótica, experimental y cargada de atmósferas ofreció un contraste muy interesante respecto al resto del cartel, atrapando a buena parte del público en un viaje sonoro tan extraño como fascinante.

Los italianos Darvaza protagonizaron otro de los conciertos más comentados de la jornada. Su mezcla de black metal atmosférico y oscuridad ritualista creó uno de los ambientes más especiales de todo el festival.

La noche entró en su tramo decisivo con Exhumed. Los estadounidenses demostraron una vez más por qué siguen siendo una referencia absoluta dentro del death metal extremo. Técnica, potencia y una enorme capacidad para conectar con el público se combinaron en una actuación memorable.

El cierre corrió a cargo de 16. Los veteranos norteamericanos descargaron una enorme dosis de sludge y hardcore, poniendo el punto final a una jornada marcada por la intensidad y dejando al público con la sensación de haber vivido uno de los días más sólidos de toda la edición.

Sábado 2 de mayo: el último ritual

La última jornada siempre tiene algo especial en Barroselas. Por un lado, el cansancio acumulado después de varios días de conciertos; por otro, la necesidad de aprovechar cada instante antes de que llegue la despedida.

Los portugueses Vizir fueron los encargados de abrir una jornada que desde el principio se presentaba especialmente intensa. Más tarde, The Ominous Circle confirmaron su condición de una de las propuestas más interesantes del underground portugués actual, ofreciendo una actuación oscura y absorbente.

Desde Holanda llegaban Obstruktion, cuya descarga de death metal primitivo fue recibida con entusiasmo por un público que a esas alturas del festival seguía respondiendo con una energía admirable.

La representación portuguesa continuó con Genocide, que ofrecieron una actuación contundente y muy celebrada por los asistentes locales.

Uno de los grandes nombres nacionales de la jornada fueron los españoles Aversio Humanitatis. Su propuesta extrema y atmosférica encontró el escenario perfecto en Barroselas, firmando uno de los conciertos más intensos de todo el sábado.

Los estadounidenses Mortiferum volvieron a demostrar por qué son uno de los nombres más respetados dentro del death/doom contemporáneo. Su actuación fue pesada, oscura y absolutamente absorbente.

La emoción llegó con Thy Light. Los brasileños protagonizaron uno de los momentos más especiales de toda la edición. Su propuesta cargada de melancolía y sensibilidad emocional consiguió crear una conexión muy particular con el público, dejando imágenes difíciles de olvidar.

El cierre del festival quedó reservado para una auténtica leyenda. Los finlandeses Beherit, uno de los nombres fundamentales en la historia del black metal, fueron los encargados de poner el punto final a Barroselas 2026. Su actuación, cargada de misticismo, oscuridad y simbolismo, sirvió como despedida perfecta para una edición que volvió a demostrar por qué este festival ocupa un lugar tan especial dentro de la escena extrema europea.

Cuando las luces se apagaron definitivamente y comenzaron los últimos abrazos en la zona de acampada, quedó una sensación compartida entre todos los presentes. Más allá de los grandes conciertos y de un cartel sobresaliente, Barroselas volvió a triunfar gracias a algo que no aparece en los horarios ni en los carteles: su ambiente.

Un festival donde bandas, organización y público conviven sin barreras, donde la pasión por la música sigue estando por encima de todo y donde cada año miles de personas vuelven a sentirse parte de una misma familia. Y eso, en los tiempos que corren, sigue siendo algo extraordinario.

Texto y Fotos: Jaime García

Crónica: The Midnight Calls (A Veiga 31/5/2026)

Nuevo escenario desbloqueado, coletilla recurrente en H.M.B. cada vez que pisamos una nueva plaza en la que disfrutamos de nuestra pasión por la música en vivo. En esta ocasión la satisfacción es por partida doble y es que había cierta sensación de culpabilidad con la buena gente del A Veiga Rock. Ciento cincuenta kilómetros desde nuestra base de operaciones, que no es excusa suficiente, nos hemos dado palizas de mayor calado, unido a la coincidencia de fechas con nuestro habitual peregrinaje al Wacken Open Air habían evitado coincidir con alguno de los actos organizados por la asociación veigueña. Una soleada jornada dominical coronada con la parada en Vegadeo de la formación hard rockera The Midnight Calls, nos dieron el empujón definitivo para saldar cuentas.

La cita con la banda afincada en Chicago tendría lugar en el Auditorio Félix Menéndez situado en la Casa de la Cultura. Un recinto coqueto, que cumplió perfectamente con su cometido ofertando un buen sonido y una iluminación que en esta ocasión jugó a favor del apartado gráfico. El quinteto nacido allá por el 2022 compuesto en la actualidad por el vocalista Taran de Pablos, Adam Arling y Jake Pallisard a las guitarras, Sean Barnes al bajo y Chuck Harling a la batería llegaba a Vegadeo previo paso por Zamora y Lugo, por una desgraciada fatalidad se caía la parada en Porto Do Barqueiro, para presentar su nuevo disco «DOS» recién editado y actualmente disponible únicamente en sus conciertos y página de Bandcamp. Un trabajo mezclado y masterizado por el reputado productor Mike Hagler, conocido por su trabajo con bandas icónicas de la escena de Illinois como Wilco, The Tossers o Waco Brothers y que cataríamos prácticamente en su totalidad durante la velada.

Con unos 15 minutos de retraso arrancan su set con «Take The Money» mientras un incesante goteo de público en los primeros compases de la actuación iba dando color y mejor aspecto al recinto. Para sorpresa de curiosos que se acercaron al concierto y quienes no profundizaron en las características de la banda, Taran de Pablos se dirige en perfecto castellano a la audiencia y es que el vocalista es de origen español, concretamente segoviano. Afincado en Chicago desde hace 2 décadas, llevó el peso de las presentaciones además de ser punto focal del combo, en una faceta de frontman carismático que defiende de manera cómoda y solvente.

Adam Arling, con el pudimos charlar al final de la actuación y recordar su paso por Gijón con The Last Vegas allá por 2012 , ha sido la última incorporación a la banda. Actualmente el también guitarra de Urge Overkill reside en España y se sumaba a la gira estatal, por eso no extrañó que De Pablos comentará que «Nothing But The Trouble» fuera interpretada por primera vez por el espigado guitarrista. Dupla magnífica la que forma con Jake Pallisard, dejando muy buenos momentos durante la actuación.

Hard rock de corte clásico, blues y southern rock sin aditivos formaron parte de un viaje sonoro que levantó de sus asientos a muchos de los asistentes; el amigo con el coincidí en Blues & Decker (crónica) hace escasas fechas en Gijón no necesitó motivaciones extra desde el inicio. Todos sabemos que es un sacrilegio ver un concierto de rock sentado y si no despegas tus posaderas de la butaca con una intensa y emotiva interpretación de una joya del calibre del «Roadhouse Blues» de The Doors, estás en el sitio equivocado.

La banda se divertía y en el recinto no se iba a la zaga. El tiempo volaba y las canciones caían una tras otra si apenas pausa. Una de las escasas para comentar como se habían conocido, todos son habituales de la escena de clubs que ofertan música en directo en Chicago y suburbios. «The Neon Song«, tema que versa sobre los años 80 vino como anillo al dedo intercalada entre las 2 versiones en español que ofreció la banda en el tramo final del show. Quien podía pensar algo así antes de arrancar el concierto, pues «Bajo Control» de Barricada, recuerdo a Boni incluido y especialmente «Maneras De Vivir» de Leño fueron mecha para una catarsis final que confirmó que la música carece de fronteras.

Se mostraron perfectamente engrasados para afrontar el tramo final de gira. Al término de juntar estas letras aún quedan paradas en Getxo, Liérganes, A Coruña y Valladolid que no debería perderse todo amante del hard rock con clase, dinamismo y actitud. Charlas y agradecimientos complices post concierto mientras volaba gran parte del merch, siempre es un gran termómetro de lo ofrecido encima del escenario. The Midnight Calls demostró que el rock es un idioma sin fronteras, donde música nacida en Chicago acaba uniendo dos continentes bajo los mismos acordes. Agradecer a Borja Vera de la organización todas las facilidades para cubrir el evento, regreso a casa con la satisfacción del deber cumplido y la promesa de regresar más pronto que tarde por A Veiga.

Texto y Fotos: José Ángel Muñiz

Crónica: Megadeth + Angelus Apatrida + Crisix (Bilbao 29/5/2026)

Teníamos apuntada a fuego esta fecha desde que se anunciara esta mini gira estatal, como despedida de una de las bandas más influyentes del heavy metal. Parte importante del denominado Big Four, Megadeth con Dave Mustaine siempre al frente, personaje esencial a la par de especialín, que ha cuñado obras maestras del género y no menos numerosas polémicas a sus espaldas. Si nos parecían pocos los alicientes para cruzarnos parte del cantábrico en pos de despedir al señor Mustaine, estaban escoltados por dos de las bandas más internacionales de nuestra escena. Crisix, que volvían tras un pequeño parón, y los incombustibles Angelus Apatrida, todo ello en en el ya emblemático B.E.C. de Barakaldo.

Puntuales salieron los de Igualada, dejando claro desde el minuto uno que siguen en la misma linea que lo dejaron hace dos años. Intensidad y energía innegociables, reflejados en cortes como “Full HD” y la brutal “Get Out Of My Head”. Como no, tocaron su tema más reciente, la estupenda “Fast Music” para el estupor de los más duros de oreja, abrieron la pista del B.E.C. como si de la fabula de Moisés se tratase para un épico wall of death. Y nos deleitaron como siempre, con ese medley donde se intercambian los instrumentos regalándonos el «Antisocial» de Anthrax. Con “Ultra Thrash” cerraron su show, deseando que hayan vuelto para quedarse, porque son muy necesarios.

Media hora de reloj y los Angelus Apatrida salen al escenario a hacer lo que saben hacer, romper cuellos. Yo personalmente ya no encuentro palabra élfica, ni en lengua «Ent», ni de Mordor, ni humana para buscar un adjetivo a los cuatro jinetes de Albacete. Sonaron poderosos con “Indoctrinate”, “Cold” o “We Stand Alone”… De verdad, que me quedo sin palabras ante ellos, y verlos en un escenario como el del B.E.C. ante más de 10 mil personas es para alegrarse por Guille, José, Davish y Victor. Foto de rigor, “You Are Next” como colofón y mirando el calendario de su gira para volver a verles. Que no se cansen nunca.

Llegamos al momento estelar, en liza Dave Mustaine y sus huestes, con “Tipping Point” de su último disco homónimo, seguido de “Hangar 18” , ovación y mini parada que se daría en varias ocasiones durante la descarga. Gran recibimiento a pesar de que seguro, hemos visto a Mustaine en mejor forma vocal. Nunca fue un portento de voz y evidentemente los años pasan para todos, de ahí supongo y espero esta despedida, ya que otra cosa no, pero el repunante de Dave ha demostrado ser siempre muy exigente en el nivel de directo de Megadeth y si hace un poco de autocritica, blanco y en botella. Digo espero, porque ya nos han colado varias despedidas y uno ya es siempre escéptico en estas cosas.

Como buena despedida que se precie, fueron cayendo temas magnánimos en la carrera de Mr. Dave, “ Skin O´My Teeth”, “Angry Again” o “Sweating Bullets” para disfrute de todos los presentes. También reivindicó su parte de Metallica con su particular visión, “Mechanix” (The Four Horsemen pa los amigos) y la reciente regrabada “Ride The Lightning”. Sin más, habrá gente que le guste más o menos, personalmente, creo que la discografía de Megadeth ha sido lo suficientemente coherente, amplia y buena como para dejar de lado estos temas, pero se nota que el escozor que arrastra el californiano es bastante grande.

Parte final con las imprescindibles, “Tornado Of Souls” con un magistral Teemu Mäntysaari clavando nota a nota ese solo de guitarra legendario. Y esa es otra, Mustaine siempre se ha sabido rodear de grandísimos músicos,y sobre todo guitarristas, luego volvemos a su exigencia vs repunancias, por lo que el baile de piezas es como mínimo llamativo. Supongo que todos nos acordamos de un tal Marty Friedman, que sin menos preciar a Teemu, para una gira despedida de verdad, no hubiese estado mal. “Peace Sells”, “Aguante Megadeth” y “Holy Wars” fueron el broche de oro de una despedida digna aunque mejorable, de uno de los frotman con más ego de la escena metalera. Genio y figura, amado y odiado a partes iguales, pero imprescindible en la historia del heavy metal. Para lo bueno y para lo malo siempre echaremos de menos a Dave Mustaine y sus Megadeth.

P.D. 1: Alguno se imagina a Mustaine en la época de los «Load» con Metallica??? Yo tampoco.
P.D. 2: Saludos a tod@s con los que compartimos velada, los Titos, Novales, Andrés (Angelus Apatrida Club de Fans), al Beast Pedro Pravia, Roberto Skuld y su vástago, Rockxy Sog y familia, Txema Bustillo y los putos Leather Boys.

Texto: José Miguel (LAGO)
Fotos: Archivo Carmen González

Crónica: Balmog + Jade + Nazgash (Oviedo 29/5/2026)

Buena triada extrema la que Northern Blaze Prods propuso para la noche del viernes con los gallegos Balmog, los catalanes Jade y los asturianos Nazgash. Con epicentro en la siempre acogedora Lata De Zinc, público y elementos parecieron ponerse de acuerdo por una vez. Buena entrada la que registró la sala ovetense, a lo que quizá ayudara una jornada algo desapacible. O simplemente el metal extremo sigue gozando de buena salud la capital de la vieja Asturias. Quién sabe.

El caso es que los renovados Nazgash no perdieron oportunidad de mostrar su black metal de corte clásico. Una formación que parece haber crecido una barbaridad desde nuestro primer encuentro con ellos, y que en esta actual alineación como cuarteto, supo poner a prueba los cimientos de la sala. Aún no he tenido oportunidad de escuchar su nuevo disco «Eternal Cycle Of Death«, la actualidad nos atropella y os aseguro que cuesta seguir el ritmo, pero de entrada me sorprende el arranque a medio gas que proponen. Más que irrumpir de forma violenta ante nosotros, se puede decir que fueron poco a poco haciéndonos partícipes de su intenso black metal.

Ataque a dos voces, mucho corpse paint y dos guitarras plenamente engrasadas. Es cuando engranan una mayor velocidad que aciertan a sonar más clásicos, sin por ello dejar de sonar cohesivos. La banda, o tal parecía, se arrimó a la Lata con los deberes bien hechos. Tras la intro de corte pagano “Funeral March Of Empires”, “Twilight Of Tyrants” acierta a hilvanar dejes más melódicos. La banda tiene discurso suficiente con el que construir buenos temas. Y sabe llevarlos al directo con solvencia. “Where Black Flames Rise”, tras su curiosa intro, deja riffs verdaderamente rompecuellos.

Por momentos acertaron incluso a buscar una cierta épica, nada pagada de sí misma, y que por algún motivo me recordaba a aquellos Windir de discos como “Arntor” o “1184”. Para el cierre quedan una cierta búsqueda de un black más atmosférico y, ya con una sola guitarra, esa outro cerril y furibunda. Me agradaron.

Jade venían presentando su largo de 2025 “Mysteries Of A Flowery Dream” y se dejaron la piel en el empeño. Lo que me agradó fue ese inicio acompasado, algo alucinado incluso, calma antes de la tempestad que desatarían después. Dos paneles flanquean la batería de Lord Bud. También son dos los micrófonos que tiene ante sí el bajista Joan Fr y dos son los guitarras a cada lado del escenario. Todo sea por la simetría.

“Buenas noches, Oviedo”, exclama Joan. “Somos Jade” y procede a descerrajar una “Light’s Blood” en la que nervio y atmósfera juegan a encontrarse, al tiempo que los solos de guitarra se reconocen alucinados, algo a contrapié de esos ritmos tan vivos, generando unos contrapuntos de lo más llamativos. Contraste este que se repetiría no pocas veces a lo largo del set. Al cierre hubo agradecimientos para la buena gente de Northern Blaze Prods. Era su primera vez en la región y no iban a perder la oportunidad de agradar. “Shores Of Otherness” añade una pizca más de melodía. Y lo hace sin sacrificar nada de nervio e intensidad. Bailaba Joan Fr entre registros mientras la banda acometía cada riff, cada pasaje, cada cambio de ritmo con total solvencia. A ratos más disonantes, al otro más melódicos pero siempre sin perder el foco. Fantásticos.

Con un nombre como el de Albert Martí involucrado en el proyecto, raro era que, más tarde o más temprano, no sobrevolase el nombre de Vidres a la Sang. Y tuvo que ser “Cascade” la que de pronto me recordase a la banda egarense. Percutía sin cesar Lord Bud tras baterías a tiempo que impulsaba otra de esas creaciones intrincadas, musculosas, oscuras… El sonido era impecable. Algo que denota cómo la batería era capaz de taladrar el pecho sin llevarse por delante al resto de elementos. Fue a lomos de ese gran sonido que Joan Fr anunció que volvían al debut para rescatar “una de las más rápidas”, que resultó ser no otra que “Ghastly Eyes”.

Hubo “compatriotas” que se acercaron hasta la Lata para verles. Puede que no fueran la banda más activa sobre las tablas. Tampoco el (remozado) escenario de la sala da para grandes alegrías. Pero era tal la precisión y el nervio con el que hilvanaban sus intrincadas composiciones que poco importó. Un death metal de fortísimo poso atmosférico que se amplificó aún más (si cabe) en el tramo final. Ese que acoge “Darkness In Movement”, donde a veces merodea una calma de lo más tensa, y la final “A Flowery Dream” con ese poso tan marcial y sus solos casi omnipresentes. Su primera visita a esta tierra, con la buena gente de Totengott sin perder ripio en primera fila (ambas bandas han girado juntas en el pasado) no pudo resultar más propicia. Esperemos que no sea la última.

Entonces Balmog desatarían la mayor de las oscuridades en la Lata. La formación gallega, que llegaba como trío a tierras ovetenses, vino a mostrarse todo lo sólida e hiriente que cabía esperar. Casi harapientos, rostros oscurecidos y una forma de entender el black metal que los sitúa como una de las banda de referencia dentro de nuestras fronteras.

Como no queriendo ser menos que sus compañeros de cartel (¿se pusieron todos de acuerdo?), el arranque del set no puede ser más acompasado ni alucinado. Todo oscuridad, humo y ruido después, resulta llamativa la escandalera que montan para tratarse de solo tres piezas sobre el escenario. Batería, bajo, guitarra y los distintos pedales de distorsión a los pies de Balc. Precisamente haciendo uso de ellos fue que se iría permeando en su sonido esa cara más psicodélica, imbricada en su metal negro y a ratos asfixiante. La banda venía presentando “Laio”, disco particularísimo donde los haya, y la gente se entregó, con cierta moderación eso sí, a su lacerante ritual.

Balc estuvo ágil a la hora de bailar entre registros. Su voz reverberó por toda la Lata con fuerza, penetrando cada poro, hiriendo cada tímpano, acertando a sonar agónico, por momentos casi desesperado, al tiempo que trazaba riffs y solos desde su desgastada SG. El sonido fue sucio pero acorde a la propia idiosincrasia de la banda. La sala, si bien nos lo puso difícil en el apartado fotográfico, ha crecido una barbaridad en este sentido. El trabajo duro y (sobre todo) continuado acaba por dar sus frutos.

Atrás, Virus acometía cada cambio de ritmo con solvencia. Batería de toda la vida de los gallegos, propulsó a los suyos al tiempo que se peleó con un kit no muy por la labor. Disonancias frente a puros blast beats. Voces agónicas y una banda que parece entender a la perfección su papel dentro de nuestra escena extrema. No sé si “la mejor banda de black de España”, como me dijo cierto amiguete durante los últimos compases, pero una de las más relevantes sin ningún género de dudas. Que nos dure.

Creo estar repitiéndome cuando afirmo que el underground sigue gozando de aparente buena salud en la capital ovetense. El viernes, con una entrada más que digna, quedó claro una vez más. Y ya son unas cuantas desde que cubro eventos para esta casa. Nos alegramos por la buena gente de Northern Blaze Prods, a quienes tenemos que agradecer las facilidades que pusieron cara a la realización de esta crónica. Del mismo modo, tampoco quiero cerrar sin mandar un saludo a los habituales de siempre. Ya saben: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Crónica: Megadeth + Angelus Apatrida + Crisix (A Coruña 27/5/2026)

Megadeth, autopista y amigos, plan imbatible el de la pasada jornada de miércoles. Viaje perfecto desde Asturias para coronar a Dave Mustaine en su despedida de los escenarios patrios. Tres horas de coche y sobrevivir a la sobredosis de «thrash metal» que nos aguardaba en el Coliseum de A Coruña.

Con una puntualidad exquisita, que se extendió durante toda la velada, arrancaron las hostilidades los catalanes Crisix. Un inesperado retorno a la actividad el suyo tanto en vivo como compositiva tras los baches sufridos en los últimos 2 años. El óxido del tiempo fuera de los escenarios quedó mimetizado por la actitud siempre innegociable de los de Igualada. Un show cercano a la hora con todos los clichés propios de la formación como la interpretación quirúrgica, que no se vió correspondida por el mejor de los sonidos, de temas que forman parte por derecho propio del acervo popular de los thrashers nacionales o su clásico intercambio de instrumentos. Hubo tiempo para saludar a la numerosa representación de fieles congregados ya en el recinto y a los amigos de Angelus Apatrida. También para presentar su nueva canción «Fast Music«, recibida no con frialdad pero si con disparidad de sensaciones y es que esa mezcolanza arriesgada de thrash metal, electrónica hardcore y bases rítmicas hakken es de digestión lenta. Aún así, generaron uno de los mosh pits más caóticos de la noche. Buen arranque de velada, sin duda.

La expedición asturiana continuó devorando el mejor producto estatal con la salida al escenario de Angelus Apatrida. Siempre dispuestos a ofrecer una masterclass de thrash metal contemporáneo en una ocasión tan especial como ésta no iban a ser menos. A lomos de un sonido limpio, rítmicamente aplastante y sin fisuras los albaceteños van camino de consagrarse como una formación capaz de competir de tú a tú con cualquiera de las bandas que acechan al Big Four americano. Con la clara misión de dejar marcado su nombre con hierro candente en este tour internacional de despedida, su asalto al Coliseum despachó un colchón calórico a la altura de las circunstancias, textura perfecta, punto exacto de cocción y aceite de primera, que funcionaron como preludio ideal para el inminente maridaje con las huestes lideradas por el «colorado» Mustaine. A diferencia del caos controlado de Crisix, Angelus Apatrida cocinó una ecualización pulcra que adornaron los pogos más masivos de la noche. Casi incontables sus actuaciones en Asturias verlos dominar el pabellón con esa solvencia genera un orgullo casi nostálgico. Hace mucho tiempo que no son una promesa, son una realidad demoledora.

Un haz de luz cenital ilumina la figura el pelirrojo para dar inicio a la despedida de Megadeth de nuestros escenarios. Armado con su inseparable Flying V el californiano ha diseñado una alineación tan solvente como respetuosa con el legado de la formación. La guitarra de Teemu Mäntysaari no buscó la reinterpretación de la partitura sino el respeto absoluto a las canciones originales. Desataron pasiones en A Coruña con una actitud implacable, mutando su despedida en una fiesta de sudor y nostalgia compartida.

Si bien la voz de Mustaine acusa el desgaste lógico del paso del tiempo y sus excesos confesos, inteligentemente adaptó su registro vocal a tonos menos agresivos, digno de mención el magnífico apoyo de un soberbio James LoMenzo en los coros. Si bien podemos hablar de inevitables flaquezas en el apartado oral, su mano derecha sigue siendo un patrimonio de la humanidad del metal con una interpretación nítida, veloz y ajena a cualquier error de tempo. Poco importó que el repertorio incluyera temas de nuevo cuño como «Tipping Point«, «I Don’t Care» o «Let There Be Shred«, su recepción se mostró más que satisfactoria por la audiencia. La histórica noche coruñesa aderezó el sudor compartido entre público y banda, brillando con identidad propia la honestidad de la formación liderada por un referente e influencia declarada para varias generaciones de músicos y una audiencia que se entregó hasta la extenuación para despedir como se merecía a un auténtico icono, haciendo temblar los cimientos del Coliseum.

El sonido se mostró caprichoso en algunas fases del show. En los primeros temas, un exceso de saturación en el bajo de LoMenzo emborronó las intrincadas líneas de guitarra de Mustaine. Afortunadamente este apartado mejoró sustancialmente permitiendo finalmente que el homenaje ofreciera una acústica aplastante, digna de una leyenda. Y es que todo no fueron parabienes en la noche gallega, siendo riguroso en el análisis del repertorio tambien hay que recordar las ausencias. La gran sorpresa, para muchos decepción, en A Coruña fue la de «Mechanix» del setlist. Su exigente interpretación parece haberse convertido para Mustaine en un riesgo innecesario a pesar de no ser una canción cualquiera, si no la piedra angular de su herido orgullo. Menos traumática podemos tomar la omisión de «Ride The Lightning«, cover incluido en su último disco. Detalles que dejaron patente que Megadeth no necesitaba recurrir a fantasmas del pasado para brindar un concierto de despedida colosal.

No podía faltar el paso por el escenario de Vic Rattlehead, punto álgido de una puesta escena orgánica, exenta de ormamentos superfluos. Un telón de fondo con el nombre de la banda es más que suficiente cuando tu entrega y desempeño destila honestidad. Fagocitados en un hervidero de emociones y fundidos en un solo ente, audiencia y banda se abrazaron en los últimos estertores del show con sonrisas en la cara y puños al firmamento de la noche coruñesa. Un solitario Mustaine se despidió del abarrotado recinto con la cabeza alta, la mirada fija en un imaginario punto infinito dejando su guitarra en el centro del escenario como muestra de supremacía y posesión. Una velada histórica y honesta de seguro recordada. En una época en que la mayoría de las despedidas son excusas recaudatorias, Megadeth escribió un capítulo final sincero.

La capital herculina estuvo a la altura de la historia sellando un pacto de honor que arrasó cada rincón de A Coruña. Por nuestra parte viaje de regreso embriagados por la melancolía reconfortante de saber que fuimos testigos de una de las últimas páginas doradas de la historia del thrash metal.

Texto: José Ángel Muñiz
Fotos: Carmen González

Z! Live Fest 2026: Horarios Oficiales

La próxima edición del festival Z Live Rock desvela sus horarios. La cita zamorana tendrá lugar del 11 al 13 de junio continúa apostando por evitar solapes entre escenarios, permitiendo disfrutar íntegramente de todos los conciertos.

Jueves 11 de Junio
Headon 16:15 – 17:00
Noah Histeria 17_10 – 18:00
Serious Black 18:10 – 19:10
Evil Invaders 19:20 – 20:20
Bury Tomorrow 20:30 – 21:30
Emperor 21:40 – 22:50
Opeth 23:00 – 00:40
Delalma 00:50 – 01:50
Dragony
02:00 – 03:00

Viernes 12 de Junio
Xeria 16:15 – 17:00
Kardinal X 17_10 – 18:00
Burning Witches 18:10 – 19:10
Su Ta Gar 19:20 – 20:20
Blaze Bayley 20:30 – 21:30
H.E.A.T. 21:40 – 22:50
Saxon 23:00 – 00:40
Coroner 00:50 – 01:50
Ekyrian 02:00 – 03:00

Sábado 13 de Junio
Latzen 16:15 – 17:00
Romanthica 17_10 – 18:00
  Dominium 18:10 – 19:10
Krisiun 19:20 – 20:20
Tesseract 20:30 – 21:30
Soziedad Alkohólika 21:40 – 22:50
Epica 23:00 – 00:40
  Brothers Of Metal 00:50 – 01:50
Lépoka 02:00 – 03:00

Abonos disponibles en la web oficial del festival:
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Argion: Nuevo Disco En Octubre

Argion desvela la portada de su próxima obra de estudio y fecha de lanzamiento. El que será su tercer trabajo, primero con Richard De La Uz a la voz, llevará por título «VLTREIA» y cuenta con diseño obra de su habitual colaborador Joel Marco.

Tras «Mi Héroe» y «Junto A Mi» el tercer adelanto llegará el próximo 2 de junio bajo el título «Renacer Del Héroe» que contará con la colaboracíon de Isra Ramos. Mientras tanto el último concierto de la gira «Sois Nuestro Pilar» que tendrá lugar el próximo sábado 6 de junio en el ovetense Gong Galaxy Club y en el que acompañados por la formación melódica pucelana Xeria sigue sumando invitados. Los últimos nombres en sumarse a la lista son Manu Roz (Baja California) y Txus Borao (Celtian).

Entrada anticipada 12€ + gastos a través del siguiente enlace:
https://salagong.com/evento/argion-xeria/