Crónica: Empire of Disease + Caballo Moldavo + Brutalfly (Oviedo 18/4/2026)

Una vez más, y ya se está convirtiendo en una costumbre, se presentaba un fin de semana repleto de eventos. La presentación de “While Everything Collapses” de los bilbaínos Empire of Disease, el regreso a los escenarios de Brutalfly después de alrededor de un año en el dique seco y la «vuelta a la cuadra» con los Caballo Moldavo, eran motivos más que suficientes para acercarme a la Lata de Zinc el pasado sábado.

Primera sorpresa, el orden de las bandas: abrirían los moldavos y darían el cierre Brutalfly, dejando la parte central para los vascos, que al fin y al cabo era el plato principal. Aunque el bolo se anunciaba para las 20 horas, la cosa se retrasó prácticamente una hora.

Caballo Moldavo nos reciben con “Bienvenidos Al Valle Del Cielo”, con el personal haciéndose de rogar en la planta superior, aunque cuando suena “Alimentándose En Secreto” la concurrencia ya es importante. Primeras palabras del reverendo y a continuación suena “El Cuervo”, basado en el relato de Edgar Allan Poe. Llega la hora de “Réprobos”, tema que dio título a su primer EP y que presentan como «hardcoreta». Es el momento elegido por el frontman para bajar y mezclarse con sus feligreses. Vuelve al escenario con “El Blues Del Innombrable”, que ya se puede considerar un clásico de la banda. “Marcados” da título al LP que llevan defendiendo desde finales del pasado año. Apuntar a este respecto que se les nota cada vez más rodados: la sólida base rítmica de Johnny y el hermano Lynnot, los afilados riffs de Leónidas y la personalísima voz del reverendo G. Throat.

Deteniéndome en la labor vocal, no sé si fueron cosas mías, pero me da la impresión de que este ha introducido registros más agudos en algunos temas, lo que les da un cariz distinto y demuestra su versatilidad. Llega la hora de adentrarnos en “El Pantano”. A pesar de ser la única canción de su primera obra que no ha sido regrabada para la segunda, es sin duda una de las preferidas del público. Marca además un punto álgido en el concierto, que se mantendrá hasta el final con “Mi Muerte Centinela”, “Misa Negra” y aún tienen tiempo de cascarse la versión del “Revolve” de Melvins antes de poner punto y final con “Al Otro Lado Del Viento”. En definitiva: un completo repaso a su repertorio y un gran concierto de los asturianos. Su metal monolítico no deja indiferente a nadie.

Toca cambio de backline y parece el momento de salir a tomar el fresco (y, por qué no, un refrigerio). Entono el «mea culpa», porque por culpa de este impás volví a la sala con el primer tema de Empire of Disease empezado (“Hamunaptra”) y no fui el único… De hecho, cuando suena “Depravity” la sala aún tiene un aspecto semidesértico. Con “Torture Chamber” a Gorka se le ve incomodo con el sonido de su guitarra hasta el punto que hay momentos en que es la de Borja la única que sale con claridad al exterior. Terminado este y tal vez para dar tiempo a su compañero, Pintxo bromea con el hecho de que la gente siga con la peregrinación desde la parte superior. También nos dice que hace justamente un mes que el nuevo LP está en la calle y que le van a dar un repaso completo (algo que yo particularmente agradezco en los conciertos de presentación). Con “The Beast Inside Me” continúan los problemas con ese cabezal de ampli hasta el punto que parece echar humo, pero Leónidas está ya al quite e instala el suyo en un gesto que le honra.

Solucionado este problema, continúan a la carga con “The Art Of Manipulation”. A estas alturas queda bien a las claras que nos encontramos ante unos auténticos «tocones». Iban domina los tempos de su batería cual metrónomo con una técnica espectacular y Xabi no para un segundo con su bajo. Es hora de recuperar viejos temas y esto ocurre con “War Machines”, perteneciente a su primer EP, “Silence Is Violence” (2019). También es el momento en que el cantante invita al público a sumarse a un «wall of death» del que algunos nos apartamos prudentemente… Vuelven a retomar el “While Everithing Collapse”, precisamente con la canción que le da título. Continúan con “No Risk, No Glory”, una declaración de principios de lo que supone estar en la escena underground, para dar paso a “With All My Hate”, tema que daba título a su primer LP (2021). Con “More Than A Hundred” finalizan su concierto y con ello la presentación completa de su última obra. Al personal le supo francamente a poco, pero al clásico grito de «otres tres», Pintxo responde de forma jocosa «haber bajado antes». En total, 10 temas para completar un setlist en el que tal vez eché en falta algún tema de su anterior LP, “Shadows In The Abyss” (2023), pero que dejó en Oviedo buena muestra del death metal melódico con tintes metalcore en el que atrevo a decir que están en la vanguardia del panorama estatal. En resumen, una auténtica apisonadora.

Y nos quedaba el postre de este banquete sónico. Por diversas circunstancias no había tenido la fortuna de ver aún a Brutalfly en directo, pero el thrash agresivo de los asturianos ya lleva tiempo en mis listas de reproducción. Para que no me pasase como con la banda anterior, esta vez esperé pacientemente el cambio logístico a pie de escenario. Comenzaron con “The Moon Hasn’t Blood” y a continuación sonaron “Shaman” y “Mechanic Soul”, de su EP homónimo de 2015. Didi nos presenta “Moretty (J.M.P.M)”, tema dedicado a José María Pedrero Morán y continúan la descarga con “Pigmalion”. Se nota que, a pesar del obligado parón, la máquina sigue engrasada, a lo que hay que sumar una dosis importante de ganas de tocar.

El trío suena compacto: la base rítmica de los hermanos Veloz se ve cumplimentada por la afilada Jackson de Mr. Stone, amén de su desgarradora voz: ingredientes fundamentales del thrash de vieja escuela. El concierto continúa con “The Oniric WhatsApp By The High Bird” para dar paso a “When You Betray Me… You Betrayed You Too”, una canción que es un alegato contra el bullying en cualquiera de los órdenes de la vida. Y aún quedaba tiempo para una sorpresa por parte de Didi: «una canción a capella en Si mayor y sostenido en el tiempo infinito… ¿Melissa: quieres casarte conmigo?». Y la interesada dijo SI. Ni que decir tiene que al bajar del escenario todo fueron felicitaciones y parabienes. Lo dicho: que sigan siendo felices.

Fue el mejor punto y final a una tarde-noche repleta de energía, buen ambiente y música a todo trapo hasta reventar los oídos. ¡Nos vemos en la próxima!

Texto y fotos: Tômi Röckdríguez

Crónica: Unexpectance + After Salem (Oviedo 18/4/2026)

Dos de dos. El pasado viernes acudíamos a la presentación del nuevo álbum de Beast Inside y, antes casi de darnos cuenta, nos volvíamos ver las caras con nuestra querida Gong para ver cómo Unexpectance hacían lo propio con el estupendo “Solus Ipse” (reseña). Por suerte para ellos, no estaban solos ante el envite. La buena gente de After Salem, banda que continúa donde lo dejaran Absalem, acudían prestos en apoyo de los ovetenses.

No solo el nombre ha cambiado en el seno de After Salem. La banda estrena nombre, sí, pero también logo (obra de Belén Lobeto) y batería, siendo ahora Marco Valera (Dumange, The Black Panthys Party, Nicotine Bubblegum…) el encargado de marcar el ritmo del cuarteto. El resto sigue inalterado en las figuras de Mike Gómez (guitarra), Carolina García (bajo) y Gina Barberia (voz). Pero tras el casi lleno de la jornada anterior, el sábado tocó enfrentarse a la cruda realidad. Muchos los bolos coincidentes en diferentes puntos de la geografía y poca gente con que llenarlos. Ello no es óbice para que estos renovados After Salem salgan a cuchillo, como por otro lado viene siendo costumbre en la banda. El mencionado nuevo logo ocupa el fondo del escenario. Y “Charcoal Heart” supone un arranque donde Mike Gómez pone de su parte en el fuerte pulso melódico de la composición. Buen sonido, además, del que disfrutan ya desde el comienzo. No terminaba de tenerlas todas conmigo, dado lo vivido en la jornada anterior, pero al final salió cara.

Gina, como siempre, hizo gala de su habitual dualidad vocal. Delicada en el limpio, desgarrada en el roto, su baile entre registros es santo y seña de la banda. Y “Lord of the Flies” deja tanto un buen puente, con ese breakdown tan bien cortado, como un buen solo por parte de Mike. Todo funciona porque la remozada base rítmica aportó toda la contundencia que se esperaba. “Sad Since 1995” es fácilmente uno de los cortes más idiosincráticos de esta banda. Gin se la dedicó a quienes hubieron de lidiar con “una madre tóxica, un padre ausente…” y todo entregó un poso más atmosférico, también más melancólico, que no hizo sino aumentar la paleta sonora del cuarteto.

Para o más bien sobre la familia que sí elegimos, “Loyal to the Bone” le sirve a Gina para brillar desde su registro más limpio, en fuerte contraste con ese epílogo descarnado y contundente. Siempre con un ya muy seguro Marco Valera en baterías. Y al final, si bien la entrada ni se acercó a lo visto la jornada anterior, si que, menos mal, dejó de ser el solar que nos encontramos al llegar. Fue la propia vocalista la que no quiso olvidarse de Belén Lobeto, a quien agradeció la creación del nuevo logo. Del rabioso presente saltaron curiosamente a los lejanos inicios, esa “The Forest” que siempre recuerdan, el primer corte que compusieron y que, en contraste con la dirección actual de la banda, permite contemplar de un plumazo cómo de grande ha sido su evolución. Una de las que más y mejor acertó a conectar con la gente.

Y vuelta de nuevo al presente para el debut en vivo de su última creación, una “Cherry Blossom” que debutara en vídeo hace escasa fechas y portadora de un riff que, pienso, gana una barbaridad en su traslación al directo. Y casi como resorte a ese poso algo más delicado, colocan “Heads Will Roll”, de seguro uno de sus cortes más juguetones. Imprescindibles esos coros de Carolina aquí y una banda que acertó a sonar más grave y rotunda. Para el cierre quedó “Haunted”, que Gina introdujo asegurando que versa sobre “una tía que se enamora de un fantasma”, algo que “le pasa a muchas”, apostilló Carolina, con ironía y también con razón. Para qué engañarnos. Lo mejor es que quedó claro el buen nivel que poseen. También que si había nervios derivados del cambio de formación, estos no traslucieron al resultado final. A afianzar esta nueva etapa. Esperamos ser testigos.

El fenomenal “Solus Ipse” bien merecía una entrada de relumbrón. No fue el caso y es un fastidio siempre que coincide tanta oferta en una única fecha. Sea como fuere, Unexpectance no iban a perder la oportunidad de darle a su tercer largo el tratamiento que se merece. Con un sonido tan contundente y redondo como nos tienen acostumbrados, todo se dispuso en pos de un bolo de los buenos.

Sobre todo porque Vaan resultó mucho más asentado que en mi anterior encuentro con la banda, aquél show en compañía de Hiranya en 2024 (crónica). Es algo que salta a la vista y sobre todo al oído nada más arrancan con “Noesis”, una de las propuestas más firmes de ese tercer largo, con el frontman alternando entre graves y rasgados sin dejar de moverse por todo el escenario. Buenos detalles de Aitor G. Stamper en el puente y en líneas generales una banda sonando tan comprometida como compacta. Muy segura de sí misma.

Y es que dio toda la impresión de que alcanzaban la Gong con los deberes más que bien hechos. Que quería movimiento, exclamaba la voz de Unexpectance. Y para ello dispusieron el vigor y la fuerza de “Sophrosyne”, donde vivieron a fuerza de colisionar furibundos blast beats de Luis Barrientos con su cara más atmosférica. Miki Méndez, puede que algo discreto en lo gestual, dibujó no obstante un estupendo solo aquí. Para “Momiji” son abundantes los detalles melódicos que dibuja ahora Nacho Peña. La diversidad con que se desempeñan, el modo en que Barrientos hilvana todos y cada uno de ellos. Y, al frente, un Vaan dejándose la piel por implicar a la gente. Un público, cabe decir, que si bien menos numeroso que la cita previa, sí que mucho más animoso.

Fue el propio vocalista quien introdujo el que fuera segundo single del nuevo álbum apostillando que “nos iba a dar con él en toda la cara”. Y es que “Ataraxia” destapó, aún si cabe, la cara más violenta del quinteto. También los tonos más desgarrados del frontman. Una celebración del metal más contemporáneo que Miki López cierra con otro gran solo de guitarra. De verdad, y sin querer leer cartillas de ningún tipo, que empecé a sentir lástima por quienes no pudieron (o no quisieron) acercarse a verles. Luis Barrientos marcó la brutal entrada de “Ethos”, propulsando al quinteto hacia su cara más furibunda y devastadora. El movimiento entre el público se magnificó. Unexpectance no aflojaban y el público, al que se sumó Vaan en el tramo final, tampoco. Gustos individuales al margen, a estas alturas del set empezaba a pensar que, hoy por hoy, son la formación más solida y contundente de nuestra (tan denostada) escena. Lo escribo como lo siento.

Pero como no solo de “Solus Ipse” vive uno, llegó el turno de volver la mirada hacia el anterior “Vortex” y rescatar aquél tema apertura “Guerra Interior”, donde brillaron los buenos detalles de Nacho Peña justo en las partes más violentas del corte. Y tras otro buen solo de Miki Méndez, la llamada de Vaan al wall of death. Que si bien no fue el más numeroso que hayamos visto allí dentro, dejó claro que el público del sábado sí que estaba por la labor. La voz del quinteto agradeció de hecho ese movimiento por parte de la gente. Y arremetió con una “Nematomorpha” que nos devolvía la cara más salvaje del quinteto, con un doble bombo verdaderamente lacerante por parte de de Luis Barrientos.

Antes de “EmpíreoVaan anuncia que se van tomar un descanso, momento que aprovecha Barrientos para un pequeño e improvisado solo de batería. Fue, en efecto, una de las pocas pausas que se permitió una banda muy segura y convencida en todo momento de sus posibilidades. Y ya fuera por el pequeño break que se tomaron o por otra serie de motivos, lo cierto es que sentí que su gama riffera se recrudecía de manera notable en su paso al directo. Al cierre quedó un breakdown de los que invitan a romper suelo y cercenar cervicales. Lástima que uno no esté ya para según qué trotes. No faltó el debido agradecimiento a la buena gente de After Salem. También a nosotros por ser “un público de puta madre”. “Hybris” se alimentó entonces de una mayor brutalidad (si cabe) pero también de una cierta carga atmosférica. Nacho Peña ayudó haciendo tapping aquí y, entre todos, acertaron a enfrentar su cara más elegante con la más violenta.

Para “Gnosis” ya me fue quedando la impresión de que Vaan había aguantado mejor el tipo que en mi anterior cita con ellos. El rodaje, los ensayos etcétera desde luego han ido dando sus frutos. El vocalista hace muy suya “Hipersomnia”, una de las ofertas más redondas del anterior álbum. Para el cierre quedó “Samsara”, con la banda vaciándose hasta su último aliento y Vaan perdido entre la gente. Benditos inalámbricos.

Soy más partidario de contar lo que sucede y no tanto de hacer quinielas, pero desde luego Unexpectance tienen ante sí un futuro que debería brindarles no pocas alegrías. Ellos han hecho sus deberes, está por ver si la gente hará los suyos. También lucen los renovados After Salem, quienes se mostraron tan elegantes y a la vez metálicos como acostumbraban bajo su anterior apelativo. Un placer siempre ver a unos y otros y contarlo por aquí. Vaya pues un abrazo así como un agradecimiento por todas las facilidades y mis sinceras disculpas por lo raudo de mi huida. Tened por seguro que nos volveremos a encontrar. De momento ya saben: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: Erundina Artidiello

Arcanxo Festival 2026: Cartel Cerrado

La tercera edición del gallego Arcanxo Festival tendrá lugar el 17 y 18 de julio en A Freixa (Ponteareascierra su cartel y presenta el reparto de bandas por día. Centrado en los sonidos extremos, el evento continúa con su carácter autogestionado y una más que interesante oferta de acampada gratuita en un entorno natural cercano a la playa fluvial de A Freixa.

VIERNES 17 DE JULIO

Dark Tranquility
Hellripper
Sarcator
Induction
De l’Abîme Naît l’Aube
(DANA)
Endernity
Titano

SÁBADO 18 DE JULIO

Destruction
Venom Inc.
Wolfheart
Picture
ANZV
Savaged
Raze
Chaosaddiction

Entradas y abonos disponibles a través del siguiente enlace:
https://arcanxofestival.com/entradas/

Agenda: Diamond Dogs en Gijón

Retorno a los escenarios asturianos para los rockeros suecos Diamond Dogs. Con la presentación de su próxima obra de estudio «Similar Shakes, Different Distortion» y la celebración de su 35º aniversario, la formación recalará en el gijonés Teatro Albéniz el sábado 19 de septiembre.

Fuertemente inspirados en el rock británico de principios de los 70 y bandas como The Faces , Mott the Hoople o The Rolling Stones, el combo liderado por el carismático vocalista Sulo Karlsson y el ex Hellacopters Anders «Boba Fett» Lindström a la guitarra recalarán en Asturias previo paso por Valencia, Zaragoza, Madrid y Santiago de Compostela.

Entrada anticipada 23€ a través del siguiente enlace:
https://feverup.com/m/589879

Crónica: Perversiones (Puerto Vega 11/4/2026)

A quién no le va a gustar una buena dosis de perversión sonora. Quién no querría destrozar hasta sus mismas entrañas aquella canción con la que te taladraron los tímpanos tiempo ha. Devolver y con intereses el daño causado. El caso es que volvieron las Perversiones del Unirock a Puerto de Vega y había que repetir. Toda una pléyade de músicos, los mas variados instrumentos, atrezos varios y muchas ganas de divertir y pasarlo bien. Al tiempo, un vehículo para que los más jóvenes le pierdan el miedo a las tablas. Todo ello en un certamen que es una fiesta al cuadrado, que llena el pueblo hasta la bandera un día más y que siempre recibe al foráneo con el mejor de los talantes. Será el Espíritu Unirock ese de que tanto se habla.

Lo primero es recordar a Carmen Omar, emblemática conductora de las últimas ediciones del certamen, quien por diversos motivos no pudo estar presente en la de este 2026, y a quien mandamos un gran abrazo desde aquí. Su testigo lo recogió, aunque sin cantar, un infatigable Alberto Cabal (¿cuántos escalones subiste y bajaste a lo largo del día, criatura?). Antes de que todo arrancase, eso sí, y en un detalle que honra a la organización, la organización tuvo el detalle de acordarse de dos grandes amigos: Jaime Gayol y Mario Herrero, dos pérdidas irreemplazables y que siguen desangrando el corazón de muchos.

Antes de entrar en el concurso propiamente dicho, el escenario lo tomaron varios ganadores de ediciones anteriores, algo que, a mi modo de ver, sirvió para poner en situación a los advenedizos. Beast Inside, DonNadie o Los Repuntos nos fueron metiendo el gusanillo en el cuerpo…

Coyotes serían los encargados, esta vez, de iniciar las hostilidades. Es un decir. Banda creada para la ocasión, como muchas de las que desfilarían sobre las tablas, se emplearon a fondo con (o contra) “Can’t Fight The Moonlight”, el hitazo con el que LeAnn Rimes daba su particular bienvenida al presente siglo. Muy aclimatada para la ocasión. Farrapos de Ghaita, oriundos de esa comunidad que “por siglos fue el final de la tierra”, pondrían la nota folk – punk mientras rendían tributo a Andrés do Barro y su “O Tren”. Outlaws, otra de las formaciones paridas con motivo del evento, hicieron suyo el “Running Up That Hill” de Kate Bush, desligándose tanto de la original como de aquella icónica revisión que convirtió en inmortales a los alternativos británicos Placebo.

Para cuando Yes We Can rememoran a “Rosa de España”, la carpa que nos cobija parece quedarse pequeña. Toda una “Celebration”, desde luego. Entendiendo al dedillo el espíritu de una cita como esta, Los del Thrashtor Amarillo, con gente de Beast Inside en sus filas, irrumpen debidamente ataviados y prestos a insuflarle (evidentemente) thrash rabioso a “El Tractor Amarillo” de Zapato Veloz. A la larga y quizá por aquello de que la cabra tira al monte, una de mis favoritas de toda la jornada. Otros que, pienso, entendieron bien la jugada, fueron la buena gente de Mamones, quienes al modo Ramones (claro), le dieron su merecido al “Super Disco Chino” de (los imposibles, incalificables, inconcebibles…) Enrique y Ana.

Comfortin Lie, banda ya consolidada, se atrevieron con el “Espresso Macchiato” del estonio Tommy Cash y por ahí quedó, me atrevería a decir, una de las mejores voces de la tarde / noche. Y mientras que unos clásicos perversos, Los Repuntos, volvían a las tablas para retorcer al gusto “Moliendo Café” de Lucho Gatica, Los Goonies del Metal, jovencísimos ellos y ellas, destriparon a placer “Gasolina” de Daddy Yankee. Para delirio y gozo de no pocos en las primeras filas, he de añadir. Minipunto por la juventud (todos por debajo de los veinte había apuntado Cabal) así como por las pintas con las que se subieron a escena.

DonNadie rockerizan “Ella, La Muerte” de Vicente Fernández y Antón Aguilar, que sin desagradar, cierto es que me pasó algo desapercibida. Otro tanto podría decir del “Lela” de Dulce Pontes que sacaron adelante Cöver Crush. No así ese popurrí de Mecano que se marcaron Belladona, con saxo y todo. Hay algo que me descubren eventos como este y es lo desconectado que estoy, salvo cosillas puntuales, de la música que arrasa en los tiempos que corren. Uno, en su burbujita, alcanza a lo que alcanza, de ahí que cuando Los Goonies del Metal vuelven para decapitar (y me quedo corto) “Wannabe” de Spice Girls, qué turra disteis aquél 1996, hijas mías, servidor paladee todas y cada una de las agresiones cometidas sobre el original.

Maloserá, no haciendo honor a su nombre, dejaron otra de las que, para mí, serían una de las más interesantes de la noche al atreverse con, nada menos, que con “Libiano”, perteneciente a la celebérrima ópera de Giuseppe VerdiLa Traviata”. La vestimenta, así como las pelucas, por cierto, impagables. El Río Plakaje, por su parte, insufló nervio punk al “Hurt” de Nine Inch Nails (y que un tal Johnny Cash hiciese suyo allá por comienzos de siglo). Host, otros que ya parecen fijos en la cita en cuestión, derrumbaron hasta los cimientos “Torero” de Chayanne con la ayuda (del todo improvisada según nos contó él mismo de primera mano) de Pelayo López. Lo de Incidencia para con “Juan Castillo” (Los Chichos) pienso ahora que captó bastante bien el espíritu de la cita. Al menos la gente de las primeras filas así lo atestiguó. Y diría lo mismo de Plata o Punk, formación esta de las nacidas para la ocasión y que destapó una colisión casi imposible entre “Tuyo” de Rodrigo Amarante y “Otra Noche” de Kaotiko.

Claro que nada nos habría preparado para la irrupción, en el más amplio sentido de la palabra, de los numerosos Cabezudos Perversos, quienes en auténtica manada, realizaron un masificado popurrí de canciones populares. Incluso el técnico de sonido, un incansable Pablo Viña, apareció guitarra en ristre sobre las tablas. También el no menos infatigable José Carlos (Sküld) con su inseparable cuatro cuerdas. No poca la fiesta que montaron ni silenciosa la ovación que recibieron. De vuelta a formaciones más formales en cuanto a número, regresaron Plakaje para un “No Es Serio Este Cementerio” de, otra vez, Mecano. Otro trío, Señoras, y previa proclama “Asturias Antifascista Siempre”, se atrevió con “Azzurro” de Adriano Calentano. Tras ellos me gustó el modo en que Dominus Tempus revisitaron “Bandido” de Azúcar Moreno, fundiendo ésta con “The Kids Aren’t Alright” de The Offspring en su tramo final. Guiño perfectamente integrado.

Mueve Tu Grela nacieron para la ocasión entendiendo a la perfección, pienso yo, el espíritu perverso del certamen. Echaron mano de abanicos para dejarnos una (muy festiva) “Asi Foi” (Isabel Pantoja). En una vena más cercana a Plakaje o DonNadie, Valvulina dibujaron a su manera el “Tu Nombre Me Sabe A Yerba” de Serrat. La nota agria y contundente iba a llegar de la mano de Mestranzu D’esperteyu, banda que juntaba a Txeffy (Actvs Mortis) con Rafa Howler (World Of Decay) para descolocar no a propios pero sí a extraños con su vivisección a la deathcore del “Ma Baker” de Boney M. Incidencia volvieron entonces para recordar a los Payasos De La Tele a través de “Cómo Me Pica La Nariz” mientras caía en la cuenta de que fue precisamente recordando al clan Aragón que la buena gente de Ofensivos se alzó con el triunfo en la edición de 2024.

Al hilo de ediciones pasadas, Sküld ganaron en 2025 apostando el “Yo Quiero Bailar” de Sonia y Selena sobre los cimientos del “Smells Like Teen Spirit” de Nirvana. Algo así fue lo que vinieron a hacer los chicos de Cöver Crush al colocar el “Ya No Quiero Ná” de Lola Índigo a lomos del “Du Hast” de los germanos Rammstein. El cierre fue finalmente para Broken Lights, quienes recordando la sintonía de la mítica comedia serial “Aquí No Hay Quien Viva” entendieron todo. Desde las pintas hasta el modo de encarar la propia interpretación, así como el recuerdo a las desaparecidas Mariví Bilbao, Emma Penella y Gemma Cuervo. Al cierre y tras injertar “Cuando Zarpa El Amor” de Camela, qué inevitable se me hizo pensar en Me Fritos And The Gimme Cheetos

Llegaba el turno de deliberar y votar en consecuencia… y de conocer el cartel de la próxima edición del Unirock. Una cita que, como ya bien sabréis para cuando esta crónica vea la luz, integran Blister en la sesión vermú, el habitual tributo al rock, y el plato fuerte con las descargas de Skontra, Mala Reputación, Iron Savior y Uli Jon Roth.

Pero, claro, aún quedaba recibir a la buena gente de Sküld, ganadores de la edición del año pasado y que nos iban a dejar alrededor de cincuenta minutos de su acostumbrado heavy metal de corte clásico.

Muy activo ya desde el inicio José Carlos al bajo, y fíjate que no había parado ni un momento durante la jornada. En Puerto de Vega la energía extra viene de serie, parece ser. No le iba a la zaga Lorena tras el micro. “My Mother Told Me”, además, dejaba un sonido nítido y a la vez potente. El tipo de música que hacen podrá gustar más o menos pero esta es una de esas bandas que siempre cumplen. Que, además, realmente dan la sensación de disfrutar con lo que hacen.

Huye”, viraje al idioma de Cervantes mediante, conecta en mejor medida con la gente. Jugaban en casa de todas formas. Buena ración de solos doblados a modo de remate. Y mientras que la inevitable “Odín” parece que se quedará en sus setlists para siempre, pensaba yo en el juego que dan una tarima o, en este caso, unos buenos cajones de graves. “Long Distance Reader” resulta en una oda al power metal más orgánico. Lorena, infatigable, se desvivía por meterse a la gente en el bolsillo. “Dear Son”, y dentro de lo que es una banda de heavy metal como esta, es cierto que deja un poso más oscuro.

Lorena brilla sobremanera al recordar la perversión con la que en su día no ganaron. Pero también cuando “The Rumor” ofrece un heavy menos vibrante, más chulesco. Siempre con ese inconfundible aroma old school que les caracteriza. Se atrevieron incluso a pervertirse a sí mismos, dándole renovados bríos a “Hear Me”, aquella balada / medio tiempo del debut homónimo de 2023. Una que estará en su próximo álbum, “cuando lo grabemos”, será esta “Blood Eagle” que se ha convertido ya en un clásico de pleno derecho. El cierre, como no podría ser de otra forma, correspondió a la perversión con la que ganaron en 2025, no otra que esa deconstrucción / reconstrucción del “Yo Quiero Bailar” de Sonia y Selena que comentaba por ahí atrás, con ese inefable escorzo de “El Xiringüelu” en su parte final. Como todos, pueden tener días mejores y días peores pero soy de la opinión de que siempre se lo pasa uno bien con ellos. ¡Venga a nosotros ese nuevo álbum ya de una vez!

Recontados los votos, echado mano de las matemáticas y desenredado el triple empate, según supimos de mano de Alberto Cabal, llegó el turno de conocer a los ganadores. Al igual que como apunté por ahí atrás, a la hora en que se publique esta humilde crónica ya los sabréis. Para aquellos cuyas vidas se rigen por el despiste, toda mi solidaridad (cada día somos más), os refresco la memoria:

Premio del público:

Mueve tu Grela – “Así Foi”

Premio a banda creada para la ocasión:

Los Repuntos – “Moliendo Café”

Premio a banda consolidada:

Malo Será – “Libiano”

Turno pues para que los ganadores re interpretaran las perversiones ganadoras y también para que nosotros, hora y pico de coche aún por delante, emprendiéramos el camino de regreso. O no del todo, aunque esa es otra historia y a su debido tiempo será contada…

Por nuestra parte nada más. Agradecer a la buena gente del Unirock el currazo que se pegan cada año con el evento. A la buena gente de Puerto de Vega el cariño con el que siempre reciben a estos pendencieros melenudos y por último, que no menos importante, a la afable compañía del antes, el durante y el después. Ya saben: nos vemos en el siguiente.

Pd: prometo hacer los deberes con el “Me And Bobby McGee” de Janis Joplin para el año que viene.

Texto: David Naves
Fotos: Carmen González / José Ángel Muñiz

Route Resurrection: Machine Head 2026

Machine Head regresa a nuestros escenarios en una gira exclusiva por salas compuesta por 4 fechas. Pamplona, con todo el papel vendido, Madrid, Málaga y Barcelona difrutarán de una formación liderada por Robb Flynn inmersa en la celebración de su 35º aniversario.

Sábado 25 de abril – Sala Totem (Pamplona)
(SOLD OUT)
Lunes 27 de abril – La Riviera (Madrid)
ENTRADAS
Miércoles 29 de abril – Paris 15 (Málaga)
ENTRADAS
Jueves 30 de abril – Razzmatazz (Barcelona)
ENTRADAS

Vía Route Resurrection la banda californiana ofrecerá conciertos de larga duración, sin teloneros con un extenso repaso a su trayectoria.

HORARIOS:

Apertura de puertas: 18 horas

Machine Head: 19 horas

Crónica: Malaputa (Gijón 28/3/2026)

Nueva visita a los escenarios asturianos del power trío Malaputa. Liderado por Eduardo Beaumont “Piñas” (Marea) al bajo y voz, cuenta con el maestro «Kolibrí« Díaz (Marea) a la guitarra y Euken Ubasos (Ardi Beltza) tras los tambores. Tras su paso hace apenas un año, acompañados de Rienda Suelta y Ciclonautas, en esta ocasión lo harían en solitario dentro de los conciertos que forman parte de su gira Desojando 2026, escogiendo nuevamente la Sala Acapulco de Gijón para su presentación.

Con una puesta en escena despojada de artificios, tan solo unas plumas y una cabeza de cuervo adornando el pie de micro, a las 22 horas empezarían a sonar los primeros acordes de “Mar De Trigo” que, sin pausa enlazaron con “Subió El Telón”. Desde ese instante quedó claro que aquello no iba a ser un concierto sin más; era una descarga de energía, de mala leche y de verdad. La sala presentaba una buena entrada, quizá no la que merecen dos figuras tan queridas de la escena nacional, pero sí la suficiente para que el ambiente ardiera desde el primer minuto. Las primeras filas cantaban como si les fuera la vida en ello.

Tras ese arranque, Piñas se dirige al público con la sonrisa torcida: “Buenas noches, aquí Malaputa; el que no haya calentado ya está muerto”. Y con esa declaración de intenciones atacan “A Las Dos Envido”, uno de los pilares de De Raíz, antes de recuperar “Quiero”, recordándonos que su primer disco sigue vigente. Kolibrí, incansable, recorría el escenario como un animal en libertad, adornando cada riff con poses, miradas y acercamientos que encendían al público. Piñas, siempre que la voz se lo permitía, se sumaba a ese baile eléctrico. La sala vibraba, literalmente, como si estuviera a punto de estallar, presagio de su siguiente tema, “Gasolina y Fuego”.

“¿Seguimos o qué?, ¿Cómo va la cosa?”, pregunta Piñas antes de introducir “Un rocanrolillo guapo”, dando paso a “Amarga Hiel”. “Rock and roll triste, pero guapo” comenta. Vuelven a su primer trabajo con “Noche Clara” para dar paso a uno de los momentos más emotivos del concierto. Empiezan a sonar unos versos grabados de Robe Iniesta para introducir una sentida versión del tema de ExtremoduroDe Acero”, coreada a todo pulmón por el público. Tras un “gracias, Robe”, nos piden que levantemos los vasos o botellines para brindar y dedicar la noche a Jorge Ilegal, a Robe Iniesta y a todos los que nos han dejado. Más de uno —yo incluído— sintió cómo se abría un hueco en el pecho al recordar a quienes se fueron demasiado pronto.

Poco después comienza a sonar el potente riff de bajo que introduce “Sin Herrar”, con un solo especialmente brillante por parte de Kolibrí, luciéndose nuevamente en la intro más bluesy de “Entre Alisos”, bonito riff tirando de slide aquí. “Hay canciones que no deberían haberse escrito nunca”, asevera Piñas al terminar. Los golpes de Euken hacían retumbar los cimientos de la sala incluso en esos temas más tranquilos. De nuevo agradecen nuestra presencia y, tras un “vamos a hacer un temita de una gente del barrio, a ver qué os parece”, arrancan su particular versión de “A Toda Velocidad”, de Barricada, coreada de principio a fin por el respetable. Sin pausa siguen con “Golpes De Viento” y “Ramas De Colchón”, ambas de su primer disco. El sonido es impecable; la voz de Piñas, más rasgada y cazallera —si cabe— que en las versiones de estudio, le da a los temas un barniz que les sienta fenomenal, y Kolibrí se luce en cada solo haciendo las delicias de los presentes.

Piñas asegura que están pasando un muy buen rato. Prometen volver “con cosas nuevas y bonitas… y con mucha mala ostia”, entre los gritos de un exaltado que durante toda la actuación no dejó de pedir la púa de Kolibrí. Continúan con el tema homónimo de su último trabajo, “De Raíz” con ese precioso riff de bajo antes de que se unan el resto de instrumentos, para seguir con “Dedos Muertos”, ambos muy bien recibidos. “Ya quedan pocas”, dice antes de recordarnos que era el último concierto de esta mini gira y que, tras su actuación en Madrid, casi no tenían merchandising, por lo que no habían instalado puesto, pero nos invitan a acercarnos a hablar con ellos al final del bolo y ofrecer lo que les quedaba.

“Si te sobran las cadenas, rómpelas y ponte en pie; lucha por no ser esclavo ni de ella ni de él”, introduce “Esclavo De Su Cuento” para, tras un “que viene, que viene”, arremeter con “El Temporal”. La entrega de los músicos era contagiosa y, aún sin conocer los temas en profundidad, no podías dejar de gritar, moverte, corear y… sudar. Nuevo momento de lucimiento para Piñas con la potente intro de bajo de “En La Mejilla”, a la que se une la batería como si fuera una locomotora. Alargan el tema para, dando muestra de su humildad, presentar a toda la crew, sin olvidarse de técnicos de luces, sonido, escenario… además de los propios músicos. Euken nos deleitó con un potente solo de batería que dio paso a “Mi Altar”, su particular homenaje a “sus héroes”, en el que dejan claras sus influencias. “Café Y Mulas” vendría a continuación para despedirse “metiendo mucho ruido” con “Su Nombre Es Ruido”, otro tema alargado en el que destaca sobremanera el solo de Kolibrí tirando de wah.

Y llega el final: por los altavoces de la sala comienza a sonar “Let There Be Rock”, de los australianos AC/DC, momento que aprovecharon para saludar y repartir púas y baquetas entre las primeras filas. Se retiraron, pero en pocos minutos salieron los propios músicos a recoger el escenario y a encargarse del merch. Incluso el guitarrista se encargó de despegar su setlist -y lo que costó- para dármelo (gracias, Kolibrí). Después, fotos y charlas con todo el que se aproximó, por lo que quien quiso se fue con un bonito recuerdo. Esos detalles son los que hacen grande a un grupo y, Malaputa son enormes.

Hora y media de rock and roll crudo pero cuidado, lleno de emoción, de verdad y de momentos que se quedan grabados. Prometieron volver y, por mi parte, ya los estoy esperando. Agradecer a la organización la acogida y al grupo, nuevamente, su cercanía y facilidades para cubrir este evento. Que nunca nos falten noches como esta. Nos vemos en la siguiente; hasta entonces, salud y rock and roll.

Texto y Fotos: Miguel Rubio